lunes, 28 de julio de 2008

Sin grandes novedades, hasta ahora

Artículo publicado en Perú21, martes 29 de julio de 2008

http://peru21.pe/impresa/noticia/sin-grandes-novedades-hasta-ahora/2008-07-29/20425

http://peru21.pe/impresa/edicion/2008-07-29/15158

No hay que dejarse llevar por las impresiones: el resultado de la elección de la nueva Mesa Directiva del Congreso no mostró novedades. Hace un año, el aprista Luis Gonzales Posada fue electo con 66 votos, exactamente igual que Javier Velásquez; antes estuvo en la Mesa Directiva la fujimorista Martha Moyano, ahora Alejandro Aguinaga; antes el upepista Aldo Estrada, hoy Álvaro Gutiérrez; antes el congresista tránsfuga Carlos Torres, hoy la indisciplinada Fabiola Morales, quien no respetó la posición de la bancada de Unidad Nacional. Esta indisciplina tampoco es novedad; hace un año, Morales no votó por Javier Bedoya, sino por Gonzales. La cosa podría haber cambiado si los fujimoristas hubieran votado por la oposición a cambio de una Mesa Directiva “menos opositora”; ella no podía aceptar eso, así que todo quedó como hace un año.

Quienes hoy especulan sobre qué compromisos 'non-sanctos’ habría asumido el Gobierno con el fujimorismo, a cambio de sus votos, y hablan nuevamente de una alianza, negociación e intercambios entre ellos tendrían que preguntarse qué hizo el Gobierno el último año a cambio de su apoyo a Gonzales, más allá de la vicepresidencia de Moyano. Todo indica que muy poco o nada. Es decir, en los dos primeros años de gobierno, el Apra ha tenido el apoyo del fujimorismo sin dar nada sustantivo a cambio; nada respecto del juicio a Alberto Fujimori en particular, que es lo que verdaderamente les interesa. ¿Por qué entonces las bancadas aprista y fujimorista son las que más coinciden en el Congreso? Porque comparten una misma visión del país, simplemente. Por eso coinciden también frecuentemente con Unidad Nacional.

¿Cambiarán las cosas desde ahora? Algo nuevo es que todos los grupos políticos tratarán, cada vez más, de marcar distancia con el Gobierno, considerando su desgaste y pensando en las elecciones de 2010-2011. Por eso, en las últimas semanas y meses, más que la confirmación de una alianza entre aprismo y fujimorismo, lo que vemos son cada vez más conflictos entre ellos (preguntarle a Jorge del Castillo al respecto). Así, mantener el apoyo del fujimorismo y de otros grupos empezará a ser costoso: ¿hasta qué precio estará dispuesto a pagar el Gobierno? Movidas judiciales a favor del procesado Fujimori parece algo excesivo, pero debemos estar atentos a esto. De otro lado, será clave ver hasta cuándo se mantendrá Jorge del Castillo en la Presidencia del Consejo de Ministros y quién lo reemplazará.

Tampoco ha habido novedades en el discurso del presidente García. En la élite gubernamental prima la idea de que las cosas van básicamente bien, que los problemas están en una mala estrategia de comunicación, que hay que saber capear el temporal. Así que probablemente hacia adelante prime mucho más la continuidad que el cambio.

Ver también:

De Santiago Pedraglio, "Urdiendo el destino de AFF"
http://peru21.pe/impresa/noticia/urdiendo-destino-aff/2008-07-27/20289

"Este es el hecho novedoso de la elección de la Mesa Directiva: la negociación directa con el acusado Fujimori. Que la oposición política no existe, que una parte de la UPP vote con el Apra, que Unidad Nacional esté destruida y que el transfuguismo sea pan de cada día ya no son novedad alguna. Incluso que el Apra y el fujimorismo se entiendan políticamente tampoco es novedad: ya tienen dos años relacionándose de este modo. Lo nuevo es que ahora, durante las últimas semanas, el fujimorismo se hizo el difícil y estiró la negociación hasta un punto en que el Apra ha tenido que reconocer el liderazgo político del acusado y aceptar un paquete apetecible para las huestes del ex mandatario".

Veremos qué pasa en las próximas semanas, si es que el gobierno hace concesiones, o todo queda en conversaciones que no llegan a nada concreto.

Mirko Lauer, "Fujimoristas no lograron salir de su corral"
http://www.larepublica.com.pe/content/view/234743/559/

"Es obvio que los fujimoristas desprecian a los partidócratas apristas: los tuvieron pisados por 10 años y ahora tienen que tolerarlos como anfitriones displicentes. El alivio con que Carlos Raffo Arce ataca a Jorge del Castillo, o los intermitentes gritos de la hija de Fujimori contra el gobierno son más que estrategia cubiletera parlamentaria.

Hace casi exactamente un año Keiko Fujimori declaraba para El Mercurio de Santiago que su padre en Lima desestabilizaría al gobierno. Este julio declara que el Apra ha fracasado por no poder proteger a los pobres de las alzas en los alimentos. La sangre en el ojo de la congresista es evidente, y la oposición es una permanente tentación".

Foto:
http://multimedia.rpp.com.pe/main.php?g2_itemId=18253

3 comentarios:

César Higa Silva dijo...

Una pregunta:
Según tu hipótesis, las votaciones similares que tan tenido los fujimoristas son coíncidencias, pero no crees que los beneficios carcelarios recibidos por Fujimori el último año fueron producto de un acuerdo, y que ya los últimos beneficios son la expresión palpable del mismo.

http://peru21.pe/noticia/212990/ex-jefe-inpe-cuestiona-que-se-variara-regimen-carcelario-fujimori

En virtud al régimen carcelario bastante laxo que tiene el ex Pdte. Fujimori, él ha podido manejar su bancada, seguir y tener influencia en el escenario político.
Desde el punto de vista de vista de un jugador racional, no crees que es lo máximo que pueden aspirar los fujimoristas. Obtener beneficios en el proceso mismo, ya sería muy costoso para el partido aprista, lo cual podría abrirles demasiados flancos, que el voto fujimorista no compensaría.
Igual para el partido aprista, darle estos beneficios no es tan costoso politicamente, y obtienen sus votos en los momentos relevantes. Es un costo políticamente manejable, pero tratar de influir en la decisión judicial, les abriría un flanco muy grande. Además, que podría no convenirles. Con fujimori en la Diroes,su bancada es mucho más vulnerable.

Martín dijo...

César:

los beneficios penitenciarios pueden ser fruto de una negociación política, o fruto simplemente de una decisión del poder judicial. Si seguimos la primera posibilidad, diría que si ese es el precio que el gobierno pagó por el apoyo de los fujimoristas, pues les salió bien barato. El gobierno gana mucho; ¿qué ha ganado el fujimorismo? ¿Qué ha ganado especialmente en términos de evitar la condena a su líder? Muy poco o nada.

Por eso, o los fujimoristas son muy malos negociaciadores (dan algo que vale mucho a cambio de muy poco), o simplemente, el apoyo fujimorista no es fruto de una transacción, que es lo que yo creo.

La verdad es que no entiendo por qué algunos buscan alguna transacción para explicar la conducta de la bancada fujimorista (más allá de la presencia de fujimoristas en la mesa directiva). Pareciera que su supuesto es que el fujimorismo debería estar en la oposición, de modo que, si votan por el gobierno, debe haber una transacción de por medio. Eso puede funcionar para UPP, por ejemplo. Pero yo veo normal que los fujimoristas apoyen, sin mediar ninguna transacción importante, a un gobierno con el que comparten tantas cosas. Saludos.

Anónimo dijo...

Interesante articulo, Martin, opino igual. Seria interesante un post tuyo. Son los dos mejores para el 2011, creo y ojala el ojo de Hildebrandt acierte y sea profetico. No queremos al picapedrero Castañeda ni a Keiko ni a Del Castillo ni a la hipocrita Lourdes que moteja a Alan de Presidente de los ricos ¿Y el grupo Romero detrás de ella qué?

Escenario del 2011
Cesar Hildebrandt

Si el Perú fuera un país menos aluvional, en la derecha del 2011 estaría Rafael Belaunde, que tiene ideas y las tiene claras, compitiendo con Yehude Simon, que podría encarnar una socialdemocracia de los tiempos de Google.

Pero como aquí la cacasenería es una vieja inmortal tipo Ña Catita, seguro que tendremos a Luis Castañeda Lossio, el mudo del SAT, por un lado, y a algún inverosímil clon de Ollanta Humala, por el otro.

Castañeda Lossio ha precipitado insolentemente la ruptura de Unidad Nacional porque quizá ya tenga en la mochila el acuerdo con Alan García para el 2011.

Ese contrato mataría dos pájaros de un tiro: haría posible la elección de un continuista ortodoxo como el alcalde de Lima y abortaría las ambiciones presidenciales de Jorge del Castillo.

García no quiere a Jorge del Castillo. Y menos lo quiere como candidato. Lo querría si estuviese convencido de su derrota (como lo estuvo con Luis Alva Castro en 1990). El problema es que Del Castillo podría ganar. Y eso es algo que el narcisismo alanista no está dispuesto a tolerar.

Un Castañeda respaldado por la maquinaria nacional del Apra –cada vez más un PRI andino- tendría grandes oportunidades de hacerse con el poder. A no ser que el Apra se declarase en rebeldía, desacatase la voz del caudillo y apoyase al candidato que surgiera de las primarias del 2010. Pero esto implicaría un clima de beligerancias y desgarros que podría hacer temblar la relativa estabilidad de la economía.

Como un aporte surrealista y provocador a las profecías sobre el 2011, Carlos Ferrero ha previsto ayer una plancha Castañeda-Keiko-Del Castillo, que sería algo así como la versión tumoral de la “Convivencia” de 1956. Es un modo de decir que los escrúpulos de García son lo suficientemente escasos como para proponerle a Del Castillo ser segundón de Keiko, lo que, en la biografía del Apra, podría llamarse el broche de oro de la promiscuidad.

Pero ese vaticinio tragicómico exigiría el suicidio a lo Mishima de Jorge del Castillo, alguien que sigue construyendo, con paciencia y buen humor, su búnker personal de cara al 2011.

Si Castañeda fuera el candidato alanista-aprista, Lourdes Flores la representante posiblemente redundante del centro-derecha, Alejandro Toledo el hombre con experiencia “que tú ya conoces” y Humberto Lay (o alguien parecido) el sobrero infaltable, al centro-izquierda le bastaría con un candidato de polendas para pasar a la segunda vuelta y convertirse en una opción de cambio que no atemorice sino que, más bien, alivie. Cambio que, a esas alturas de la crisis internacional, sonará a música celestial para millones de electores.

Claro, se me dirá, pero ya no está Barrantes. Pero es que Barrantes nunca fue serio, a pesar de su éxito, su carisma, su bonhomía y su talento. Barrantes inventó el barrantismo, que lo que aportó a las ideas fue un buen vaso de leche en polvo. Y eso de “la izquierda unida jamás será vencida” era para sacarle pica a Hugo Blanco, que fue su bestia negra.

Y después de Barrantes, mucho después, llegó Ollanta Humala, que es un buen hombre y un pésimo candidato. Humala patentó el humalismo, que es algo así como frasear el malestar pero sin saber adónde se quiere llegar.

Barrantes era una federación de urgencias. Humala es un chilcano de furias. Pero ambos, en el poder, no hubieran salido del día a día. Y a ambos los atormentaba un zafarrancho de ideas que los hacía contradecirse cada semana.

Y, sin embargo, el Perú necesita dotarse de un candidato que no esté en el tablero de los Romero y los Miró Quesada, un candidato de las izquierdas renovadas. Yo no sé si a Yehude Simon le alcanza el cuero para la tarea. Lo que sí sé es que es el único que se ha atrevido a proponer un par de novedades en la grasienta agenda política del poder regional.

Como no sé, de igual modo, si Rafael Belaunde tendrá ganas de repetir el itinerario de candidato programático en un país que vota muchas veces por los cromos y los miedos mediáticos. Lo que sí sé es que él es de las pocas cosas buenas y prometedoras que le han ocurrido a la política peruana. ¡Y pensar que estuvo callado tantos años sólo por no contrariar a su padre!

En todo caso, ojalá gente como Simon o Belaunde ventilen el aire pasmado y acaroso que nos envenena. Es que o nos renovamos o tendremos al picapedrero Castañeda haciendo de las suyas (pero en grande) en el 2011. Y con Marquito Parra de Contralor General, cómo no.

Edgardo Patrón