sábado, 16 de diciembre de 2006

El "efecto salmón" (otra charla de café)


Mi amigo Silvio ha publicado en su blog interesantes reflexiones, en un tono informal, sobre lo que podríamos llamar la "identidad peruana", que varias veces ha compartido conmigo. Está su comentario sobre el voley peruano, que motivó otro mío (con el que inicié una sección de este blog que llamo "charlas de café"), y luego una interesante reflexión de Roberto. Luego continuó con tres entregas sobre "el síndrome romerito".

http://grancomboclub.blogspot.com/2006/12/el-vley-peruano-y-la-teora-del.html

http://martintanaka.blogspot.com/2006/12/charla-de-caf-sobre-el-voley-peruano.html

http://elmorsa.blogspot.com/2006/12/la-tentacin-del-fracaso-futbol-y-otras.html

http://grancomboclub.blogspot.com/2006/12/el-sndrome-romerito-i.html

Bueno, acá juego en pared con Silvio y añado un comentario sobre lo que llamo "efecto salmón".

Empecemos por el "síndrome romerito". Según Silvio, se trata de lo siguiente:

"Se lleva una gran carga de frustración y de baja autoestima que resulta ser una fuerza moral en contra, una carga, un lastre. Es lo que llamo el "síndrome Romerito". Es el fatalismo de tener que perder. Se podrá estar cerca, se llegará al "casi", se jugará como nunca, pero se perderá como siempre. A nadie le sorprenderá la derrota. Acaso sólo haya bastado con haberlo hecho bien, con garra. Ya no se trata de ganar, sino de "sudar la camiseta". Una camiseta bien sudada es lo mínimo que se les pide. Que pierdan es disculpable; que no se esfuercen, no lo es. Es la condena de la derrota permamente. Total losers".

Creo que Silvio tiene gran parte de razón. Como muchos han dicho, tenemos un problema de "mentalidad". Recientemente, Carlos Aparicio ha usado esa variable para explicar por qué perdimos varios partidos en el mundial de voley en el quinto set. Efectivamente, estamos acechados siempre por la "tentación del fracaso", como bien dice Roberto. Estamos naturalmente más cerca de Ribeyro que de Vargas Llosa. En el plano cultural, tenemos representaciones y narrativas que refuerzan esto sistemáticamente. Tenemos discursos que, como la historiadora Magdalena Chocano señalara hace algunos años, enfatizan la idea de Basadre del "país de las oportunidades perdidas", y la idea de haber tenido un pasado glorioso que perdimos en el camino, de allí la necesidad de preguntarnos "en qué momento se jodió el Perú". El peso del pasado y de la responsabilidad nos abruma, por eso preferimos inconcientemente la mediocridad, por el pavor que nos genera sufrir una nueva derrota. Nos torpedeamos a nosotros mismos, para luego poder tener excusas. Cuando la verdadera clave del triunfo está en saber asimilar las derrotas. Como bien dice Silvio, un ganador es un perdedor que no se rindió.

Todo esto está en la mente por supuesto. Hay países con discursos en los cuales se está permitido perder, no hay problema con eso, la idea es recuperarse y ganar más adelante. Y seguir insistiendo. Pero acá la derrota es lapidaria. No se aprende la experiencia, se hace leña del árbol caído. De otro lado, la idea del pasado glorioso nos tira para abajo. Si simplemente asumiéramos que estamos en el fondo, cada paso adelante sería valorado. Pero no: siempre será insuficiente. Por eso Venezuela puede avanzar en el futbol; nosotros retrocedemos.

Pero creo que esto es sólo una parte de la explicación. Creo que tenemos que ser justos con Romerito. Alguna vez escuché a Kike Pérez comentar que Romerito perdió por falta de esquina: no tenía un buen manager, un buen preparador, un buen entrenador, buenos asistentes. Además, no conocía las mañas y malas artes del negocio: Mancini habría boxeado con guantes más pesados. A sus guantes les habrían echado gotas que marearon a Romerito. Perdemos también por lornas, porque no sabemos o podemos hacer valer nuestros derechos.

En suma, Romerito perdió por un problema de mentalidad, en parte, pero también porque estaba solo. Y para ganar hay que estar acompañado. A esto llamo efecto salmón. No basta un Romerito: tiene que tener detrás, o a su lado, a mucha otra gente de calidad. Y además, tiene que tener un entorno social y familiar que lo motive. El secreto del salmón como especie es la masividad: muchos empiezan, pocos llegan. Los que llegan, ponen huevos, y de esos muy pocos terminan en salmones adultos. La clave para la especie es el número. Como dijo Santiago Roncagliolo, por cada Vargas Llosa o Bryce, hay 500 en España que nunca llegaron a nada...


Tendremos campeones mundiales de box, o medalla de oro en voley, cuando tengamos cinco, diez, experiencias de jugar finales. Perderemos varias, pero ganaremos también. Pero si todo lo apostamos a un salmón solitario, lo más probable es que quede a medio camino. Tal vez por eso tenemos mejores oportunidades en deportes que no requieren tanta compañía: tenis, tiro, tabla... y somos peores en deportes más colectivos (típico: futbol), o que requieren mucha infraestructura (atletismo, p.e.).

Me adelanto a la crítica de por qué China o la India pueden tener menos medallas que Cuba, dados sus tamaños poblacionales. No me refiero al tamaño de la población total, sino al número de participantes dentro de una carrera específica.

Termino estos comentarios de café diciendo que tenemos que esforzarnos en superar los complejos que nos tiran para abajo, en todo orden de cosas. Y si nos sentimos salmones solitarios, la clave es no tener miedo a equivocarse, a ser derrotado. De las derrotas se aprende mucho. La cosa es la persistencia. La vida es una maratón, no una carrera de cien metros. Por último, si nosotros no somos los que vamos a llegar, podremos al menos hacérsela más fácil a los que vienen detrás. Y así seguimos avanzando.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Que manía con nombrar siempre a España, porque el tal Romerito no ganase.
Por cada Vargas LLosa, Bray Echenique, Cela, Miguel Delibes... hay más de 500 en todo el mundo que no llegaron a nada.
España no es la culpable de todos vuestros males.
Nosotros los españoles hemos cogido el toro por los cuernos y nos hemos quitado todos los prejuicios que los europeos tenían de España, incluidos algunos tópicos, porque otros todavía se mantienen;como los toros.
Y encima hemos ganado a los teutones (1-0) con civismo y buen futbol.
María

Martín dijo...

María,


hay un malentendido. La alusión a España no pretende atribuir a ese país nada en absoluto. Lo que quise decir es que hay varios autores peruanos que viajaron a España buscando construir una carrera como escritores, y tuvieron éxito: Vargas Llosa, Bryce, y otros. Pero Santiago Roncagliolo dice con razón que esos son los pocos casos de éxito, y perdemos de vista que hubo muchos que intentaron conseguirlo, y no lo lograron. El que no lo hayan logrado no tiene nada que ver con España, sino con la estadística: muchos intentan, pocos lo logran. Saludos.

Liber León dijo...

Cómo también decimos por acá en México: Somos pocos, pero bien sectarios!!!

VICTOR RAUL VARGAS DE LA TORRE dijo...

Hola Martín,disculpa que me invite solo a tu espacio de comentarios.Espero que me permitas llevar el café y, aún cuando yo lo deguste,deseo que puedan respirar el aroma...Un tema que pienso es grave para nuestro país, es la manera como hemos ido internalizando que la asociación y colectividad son negativas y, que la única manera de salir adelante es solo.Un claro ejemplo,lo podemos ver en nuestro fútbol.Donde las figuras peruanas resaltan en sus clubes pero,cuando son parte de la selección nacional -lo colectivo- fracasan.Pienso,que sucede el síndrome ROMERITO,la selección no tiene una buena esquina: Le falta un grupo de dirigentes que sean realistas y se pongan metas,un equipo de fútbol que sepa hacia adónde se desea llegar,una prensa que no cree ilusiones y sepa lo que se quiere y una hinchada,que se ilusione sabiendo cuál es el norte.Sólo de ésta manera,podremos decir que estamos recuperando la creencia en el equipo y,podremos recuperar que lo colectivo,nos hace más fuerte.No dejemos que nos falte esquina,si queremos ser grandes.
VICTOR RAUL VARGAS DE LA TORRE