lunes, 26 de febrero de 2007

Respuestas sobre la alianza apro-fujimorista...

Bueno, está interesante el debate. Empiezo comentando a Nelson Manrique. La primera parte de su artículo me parece débil; ya dije que al APRA no le entusiasma la extradición de Fujimori. ¿Por qué esa falta de interés probaría la existencia de una alianza? No veo por dónde. Y esto no implica decir que haya "coqueteos inocentes"; lo que hay son posturas coincidentes muy preocupantes. De otro lado, Manrique invoca, para "probar" la alianza, el hecho de que el fujimorismo tiene algunos cargos en el congreso. ¿Qué prueba eso? Todas las bancadas tienen cargos en la mesa directiva y las comisiones, proporcionales a su votación y representación parlamentaria. ¿Qué tiene eso de raro?

El segundo asunto de su artículo es insistir en la idea de que García quiso sacar al Perú de la competencia de la Corte IDH, como parte de su alianza con el fujimorismo. Acá la idea es que sí quiso hacerlo, sólo que no pudo. Yo digo nunca quiso hacerlo, se trató de una maniobra distractiva. Le concedo a Nelson que ambas hipótesis son posibles; sin embargo, creo que, entre una hipótesis que dice que hay una alianza, y otra que no la hay (hipótesis nula), tenemos que optar por la segunda, a menos que haya evidencia concluyente, que espero haber demostrado que no existe.

Creo que mucho más útil es pensar, como propone Lauer, en que la relación entre el gobierno y el fujimorismo está marcada por una táctica de "alianza y lucha". Es decir, es una relación signada por la ambigüedad, no se trata de una alianza en sentido estricto, si es que ese término tiene algún sentido preciso, y no caemos en un problema de "estiramiento conceptual".

Finalmente, sobre Silvio. Su punto fuerte se refiere precisamente a cómo definir una alianza, y cómo distinguirla de accciones coincidentes. Para aclarar el asunto: hablar de alianza implica necesariamente hablar de negociación, de transacción, de asumir compromisos, de dar y recibir más allá de lo que habría ocurrido de manera "natural". No veo por qué Silvio ve "morbo" en esto. Hay alianzas entre sectores contrarios; también entre "aliados naturales". En el segundo caso, también se tienen que cumplir los requisitos de la definición. Para seguir con el ejemplo de Silvio, hubo alianza entre Roosevelt y Stalin, y entre Roosevelt y Churchill. En el segundo caso, el punto de partida es una alianza "liberal" natural. Pero al establecer la alianza, tuvo que haber transacción y compromiso. Ejemplos: ¿por dónde empezar la reconquista de Europa? ¿Por Francia o por Italia? ¿Quién encabeza las tropas? Si Eisenhower encabeza el mando aliado, ¿qué papel se le asigna a Montgomery, para que no aparezca subordinado? Etc., etc. La alianza obligó a compromisos, a sacrificios, a negociaciones (me acuerdo de los conflictos entre Patton y Montgomery, por ejemplo).

En cuanto al gobierno de García y al fujimorismo, no veo hasta ahora prueba de compromisos, sacrificios, negociaciones, intercambios, entre ellos; no los veo dando o recibiendo más allá de acciones que harían igual sin mediar ninguna alianza. Veo sí, con preocupación, muchas posturas coincidentes. Sobre ellas, coincido con Silvio, tenemos que estar alertas. También sobre las contradicciones entre ellos, que pueden ser parte de futuras negociaciones.

4 comentarios:

Fabber dijo...

Hola Martín, concuerdo con tu análisis. Sobre los cuestionamientos: si bien la visión de "alianza y lucha" de Lauer es un argumento más factible que el de Manrique, creo menos en una estrategia fujimorista y más en un resultado de posiciones inconexas en la relación de ambas fuerzas, que vistas en conjunto dan la apariencia de otra cosa, como un collage visto de lejos. Pasa en política, hay fenómenos de naturaleza dispersa que aparentemente se pueden englobar en una simple denominación y mecánica, cuando en realidad son algo más complejo o caótico.

La cuestión de la alianza se sostiene medularmente en la posibilidad de la influencia de García sobre el destino de Fujimori.

Sobre el tema dejé un post en mi blog:

http://fabbernoduerme.blogspot.com/2007/02/el-espejismo-del-aprofujimorismo.html

En resumen: AGP no necesita comprometerse en una alianza para sacar réditos. No moverá un dedo para extraditar a Fujimori pero tampoco hará nada para evitarlo. Si Fujimori no es extraditado, simplemente seguirá el escenario actual, conveniente. Y si Fujimori es extraditado, Alan se podrá lavar las manos ante el fujimorismo y éste no le echará la "culpa" del suceso. Eso porque a diferencia de Toledo, el Ejecutivo actual no hizo nada por perseguirlo y dejó las cosas en manos del poder Judicial.

Así seguirá el escenario actual en el Congreso. Todo ganancias, nada pérdidas para AGP. No necesita apostar por una alianza. Tiene los beneficios de ésta sin hacerla.

Saludos.

Roberto dijo...

creo que el desfase entre la opinión de nelson y la tuya, martín, es una cuestión de efecto final

es decir, termina siendo más fuerte en el titular la idea de una "alianza", un "negociado", que la de las coincidencias. pienso, por otro lado, que la idea de que existan coincidencias entre el aprismo y el fujimorismo es aún más terrible que la idea de una alianza. equivale a decir que ciertos modos de gobernar y dirigir el estado tienen para rato en este país.

creo que, alianza o coincidencias, en ambos casos los temas de fondo son ya otros: voluntad por reformar el estado, establecimiento de prioridades, etc.

Loqal dijo...

Y respecto a las votaciones en el congreso, ¿se trata también de coincidencias preocupantes? Yo sí creo que hay ciertos compromisos y sacrificios en este terreno, aunque ningún grupo quiera publicitar su amistad con el otro.

Martín dijo...

Hola, gracias por los comentarios. Me pareció muy agudo, y estoy cien por ciento de acuerdo, el comentario de Roberto: en efecto, es peor, es más preocupante la idea de coincidencias que la de la alianza. Es decir, el APRA coincide con el fujimorismo de manera espontánea, sin verse forzado, sin necesidad de entrar en transacciones. Coincidencias en torno a taparse los rabos de paja en materia de derechos humanos y corrupción. Respecto a Fabber, muy de acuerdo con el apunte, también muy perspicaz, de que el mejor curso de acción de García, respecto a Fujimori, es no hacer nada. Pase lo que pase, gana, recibe sin dar. Por el contrario, hacer "algo" (aliarse o enfrentarse al fujimorismo) es comprometerse, limitarse, es decir, costos.