domingo, 16 de marzo de 2008

Más sobre "nos habíamos choleado tanto..."

Escribí el martes pasado una breve reseña al último libro de Jorge Bruce:

http://martintanaka.blogspot.com/2008/03/nos-habamos-choleado-tanto-de-jorge.html

que ha merecido algunas reacciones:

http://martintanaka.blogspot.com/2008/03/hay-identidad-nacional-en-el-per.html

http://zonadenoticias.blogspot.com/2008/03/hoy-martn-tanaka-dedica-su-columna-de.html

http://zonadenoticias.blogspot.com/2008/03/cuestin-de-piel-narrativa-peruana.html

http://uterodemarita.com/2008/03/12/choleando-la-choleada-tanaka-vs-bruce/

http://bloodyhell-la.blogspot.com/2008/03/racismo-ep1-bruce-vs-tanaka.html

http://puenteareo1.blogspot.com/2008/03/silenciosa-vigencia.html

Quiero añadir aquí algunos comentarios adicionales, para que se entienda mejor lo que tengo en mente.

No pretendo en absoluto menoscabar la importancia que tiene el racismo en el Perú actual. Existe, no tiene sentido negarlo. Ya he dicho antes que provenimos de una fuerte tradición racista: venimos de un orden social según el cual existían maneras de establecer jerarquías en las cuales la etnicidad era central, y esas jerarquías funcionaban. Es decir, eran tanto impuestas como aceptadas.

El gran cambio está en que hoy ya los criterios étnicos o estamentales no son legítimos como fuente de jerarquización; y no lo son simplemente porque los “jerarquizados” no lo aceptan, no tanto porque quienes gozan de una situación de privilegio hayan cambiado. Esto no significa que todavía no haya mentalidades y prácticas racistas. Muchos de los que se ubican “más arriba” en la pirámide de la discriminación pueden pretender seguir siendo racistas; todavía persisten elementos de la jerarquización étnica en toda la estructura social (expresados en el “choleo” que existe también en sectores populares, por ejemplo). Es cierto que se escuchan todavía con frecuencia insultos raciales. Sí. El tema decisivo para mí es que el que pretende ser subordinado no acepta la subordinación, y la cuestiona como puede.

Me estoy repitiendo: ya he escrito al respecto, ver por ejemplo:

http://martintanaka.blogspot.com/2007/02/sobre-la-persistencia-del-racismo-y-la.html

http://martintanaka.blogspot.com/2007/08/identidad-tnica-y-discriminacin.html

Reconozco incluso que el problema de la discriminación en las clases altas puede haber aumentado en los últimos años, como consecuencia del crecimiento económico. Ver:

http://martintanaka.blogspot.com/2007/08/sobre-racismo-y-democratizacin-cecilia.html

http://martintanaka.blogspot.com/2007/08/racismo-discriminacin-democratizacin.html

En mi crítica al libro de Bruce señalo que el autor parece analizar el tema del racismo y la discriminación “desde la punta de la pirámide” de la discriminación: al ver el libro, se ve que los ejemplos, los casos analizados, todos nos remiten a lo que pasa en los espacios elitistas de Lima. Yo propongo ver el asunto desde el punto de vista que podrían tener los migrantes andinos que tomaron todas nuestras ciudades y que en pocas décadas hicieron que nuestro país pasara de ser rural a urbano. Vistas las cosas desde este ángulo, que involucra a la mayoría de peruanos, creo que lo que llama la atención es el avance social, la ocupación progresiva de espacios físicos y simbólicos que antes les estaban vedados. Que queda mucho camino por recorrer, cierto; que los avances han sido tortuosos y basados en estrategias defensivas, también. Pero el avance ha sido impresionante. Otra vez me estoy repitiendo: ya escribí sobre esto aquí:

http://martintanaka.blogspot.com/2006/10/movimiento-indgena-y-el-uso-del.html

Me parece que la consecuencia práctica de esto, y por ello insisto en el punto, es importante: de lo que se trata es no tanto apelar a cambios en las conciencias de los discriminadores (sin negar su importancia) sino sobre todo darle más poder y herramientas a quienes ocupan injustamente posiciones subordinadas. Otra vez me estoy repitiendo:

http://martintanaka.blogspot.com/2007/02/un-comentario-sobre-el-operativo.html

http://martintanaka.blogspot.com/2007/02/sobre-eisha-y-la-discriminacin.html

Termino con una última cosa.

En estos días ha venido a mi mente un trabajo de Guillermo O’Donnell, a propósito del libro de Roberto Da Matta, Carnavales, malandros y héroes (1978). Da Matta señala que en Río de Janeiro la sociedad es autoritaria y jerárquica: ello se expresa en la frase “¿usted sabe con quién está hablando?” dicho por quien ocupa un lugar superior en la jerarquía, y que siente que “su sitio” de privilegio no está siendo respetado. Según Da Matta, la frase funciona: el subordinado “se achica” y la jeraquía se impone. O’Donnell comenta que en Buenos Aires también puede escucharse la frase “¿usted sabe con quién está hablando?”, pero casi siempre la respuesta será “¡y a mí qué mierda me importa!”. O’Donnell comenta que esto ilustra el hecho de que en Argentina también hay jerarquías, reconocidas por ambos interlocutores, pero donde el subordinado las cuestiona radicalmente, mandando a la mierda al otro. Ver: “¿Y a mí, qué mierda me importa? Notas sobre sociabilidad y política en la Argentina y Brasil” (1984).

¿Cómo sería esto en el Perú? Yo tengo la impresión de que una frase como “¿usted sabe con quién está hablando?” no se usa ya, resulta un arcaísmo. Esto porque los cambios en el Perú lo que han hecho precisamente es derruir los antiguos principios de jerarquización, sin sustituirlos propiamente por otros, de modo que coexisten caóticamente diversos principios. Por ello sospecho que si alguien esgrimiera esa frase en una discusión lo que recibiría sería un “fuíííííra de acá”, al estilo del sketch de las pitucas de La Molina y los patas de Ate de Alvarez y Benavides. Por eso vivimos el “caos” en el que vivimos, “no hay reglas”, “cada quien hace lo que le da la gana”, “nadie respeta nada”: ni las viejas jerarquías de la oligarquía, pero tampoco la ley, la formalidad, las autoridades, la democracia, etc. A mí me parece que el Perú se entiende mejor atendiendo este tipo de consideraciones. La ruptura de la jerarquización étnica; los modos en que se ha dado esa ruptura; sus alcances y límites; sus muchas consecuencias, antes que enfatizando las continuidades.

No creo que esto sea expresión de lo que Gustavo Faverón llama "sociología feliz". Sí creo que estoy lejos de una sociología "catastrofista" y de pura denuncia social.

En fin, todas estas son impresiones e hipótesis de trabajo, nada concluyentes. Alguien comentó en alguna parte que yo opino de estas cosas sin haber investigado sistemáticamente el asunto. Muy cierto. Afortunadamente, espero dedicarme en parte a estos temas a lo largo de este año...

18 comentarios:

ocraM dijo...

todo estaba muy bien hasta que citaste a Álvarez y Benavides.

allí demostraste tu punto absolutamente. nada tan subversor de las jerarquías como ese sketch. y al mismo tiempo nada tan cotidiano.

Gustavo Faverón Patriau dijo...

Quizá sea desviar mucho la conversación, pero me hay un tema que siempre me llama la atención y sobre el cual pocas veces encuentro algo escrito. Me resulta más fácil explicarlo con un ejemplo: cuando salió la película Madeinusa (que apareció, quizá desafortunadamente, en medio de la llamada polémica andinos vs criollos en el mundo literario y se convirtió en otro caballito de batalla de ambos bandos), muchos críticos protestaron por el supuesto contenido racista de la cinta. Entre quienes protestaron en ensayos o artículos, hubo al menos dos críticos --si no recuerdo mal, ambos eran profesores universitarios de literatura-- que además dijeron que cosas como describir a la familia andina como incestuosa era una injusticia sobre todo si uno tenía en cuenta que el incesto era más bien una práctica muy común y extendida entre las clases "altas y blancas" de Lima, y no en los Andes. Si no me equivoco incluso uno de ellos mencionaba un barrio: Las Casuarinas... ¿Eso es un discurso racista? Y si lo es, ¿te parece que ese discurso racista (digamos, esa especie de racismo inverso o racismo de regreso) también decae con este declive del paradigma racista del que has escrito en tus últimos posts? ¿No sería posible más bien que ese tipo de discurso crezca como parte de una reacción al status quo anterior?

Anónimo dijo...

Yo crecí en un barrio en donde teníamos varios amigos japoneses (a quienes llamábamos chinos), niseis, sanseis, nikeis, en fin.

Cuando uno de estos descendientes de ponjas, llamémosle José K. que estudiaba en la UNI y se había "politizado", osó cortejar y luego llevar a la casa a una hermosa ayacuchana de piel cobriza, toda la familia (no pongo el apellido por razones obvias) desterró al atrevido hijo transgresor y cuando nació Gustavito, el hijo producto de esta unión "interracial", José K. desapareció misteriosamente. De la joven ayacuchana y su hijo no se supo nunca más nada.

Esto pasó en los ochenta. Ahora, a muchos de esos patas ponjas en el barrio se les mira con desprecio pues de una u otra forma, la gente asimila a esos chinos conches.. injustamente con la ignominia que significó el gobierno del japonés Fujimori.

¿Nos habíamos chineado tanto?

Antonio Oquendo B.

Martín dijo...

Comentarios breves: a Gustavo, supongo que el creciente "empoderamiento" de los "subordinados" tendrá muchas expresiones, unas positivas y otras negativas, algunas de ellas ciertamente una suerte de racismo inverso. No me parece el caso del ejemplo que pones, más propio de estereotipos clasistas.

Respecto al comentario de Oquendo y otros: todos podemos tener experiencias y anécdotas en algún u otro sentido. Las que ud. cita no me parecen representativas de fenómenos más generales. En las ciencias sociales debemos hacer el esfuerzo por tener datos o cuando menos un marco interpretativo general que nos permita evaluar cuán típicas o atípicas son las experiencias con las que uno se topa en la realidad.

Anónimo dijo...

Hace unos años fui a Oxapampa y pasando el puente Yamakizú veíamos cabezas rubias que se erguían del trabajo en la chacra ante el paso de la camioneta. Luego, conversaríamos con algunos de estos agricultores descendientes de los colonos austríacos que engañados por Ramón Castilla llegaron al Perú a mediados del mil ochocientos y pico: la sonrisa del cretino deformaba sus facciones europeas y cuando ahondabas un poco más en sus historias, afloraba el incesto como práctica común en muchas familias de núcleo cerrado. Algunos referían no con poca verguenza llevar en sus venas sangre huancaína, huanuqueña, ancashina.

En la sierra y en la costa la endogamia se ha practicado en forma de incesto fundamentalmente por las condiciones de vida: hacinamiento, alcoholismo, miseria y cristianismo influyen en esta práctica ancestral que algunas culturas consideraban inocua (ver historias del antiguo testamento: las de Caín y su hermana, la del diluvio universal, la de Adán y Eva, y cuando se dieron cuenta de la iniquidad de procrear entre parientes, la Ley Mosaica).

Anónimo dijo...

1. “los migrantes andinos que tomaron todas NUESTRAS ciudades”, como que nuestras ciudades? No son las ciudades que construimos todos?. Encuentro esos “lapsus” muy frecuentes.
2. Asumes que el racismo se da solo de los “blancos” a los “cholos”, cuando eso no es necesariamente así, la discriminación y racismo se dan en diferentes direcciones y dentro de cada grupo social, i.e. las clases altas de Lima por el colegio en que estudiaron o la “cholos” citadinos contra sus parientes del campo, etc.
3. Aunque comparto contigo la apreciación de que las herramientas legales son importantes, no es suficiente, las leyes no cambian el comportamiento social por si solas, tienen que haber un consenso entre la población de que el racismo es algo negativo y debe ser eliminado de nuestra vida.
4. No puedo creer que no haya datos sobre el racismo en el Perú, si hay encuestas hasta sobre que refresco prefiere por estrato económico y grado de instrucción educativa.
Saludos
Amazilia

Julio dijo...

A propósito de la película "Madeinusa" injustamente llamada racista recuerdo la de Ettore Scola "Feos sucios y malos" de 1976 que, guardando la distancias, nos muestra una "realidad" de la Italia de posguerra y es considerada una obra maestra.
En cuanto al racismo, es distinto teorizar cuando sufres la experiencia racista, quizá eso te muestra otras perspectivas del problema, el bienestar económico no te blinda contra el racismo, pero te da armas para defenderte (educación, autoestima, etc.)

Martín dijo...

Amazilia:

Sobre tus comentarios:

1. Siempre digo "nuestro" cuando me refiero a nuestro país. En el párrafo que citas, digo "nuestras ciudades", y después "nuestro país". No entiendo por qué ves un lapsus.

2. Ya dije más de una vez que NO asumo que el racismo se da solo de los “blancos” a los “cholos”. Estamos de acuerdo.

3. Estamos de acuerdo: las herramientas legales son importantes, pero no es suficiente. Para mí el tema es que el cambio va a venir sobre todo, pero no exclusivamente, de los directamente interesados, de quienes sufren la discriminación, a quienes se les debe dar herramientas para que puedan ejercer sus derechos. Y de acuerdo con que también tiene que haber "un consenso entre la población de que el racismo es algo negativo y debe ser eliminado de nuestra vida".

4. Sí hay datos sobe el racismo en el Perú, algunos los he citado en este post:

http://martintanaka.blogspot.com/2007/08/identidad-tnica-y-discriminacin.html

Saludos.

Anónimo dijo...

Martín, históricamente el racismo se presenta allí donde hay conflicto económico. El ejemplo más conocido es el de los alemanes y judíos. Sabido es que los judíos afectaban economicamente a algunos alemanes. Racialmente eran tan parecidos que para diferenciar a los judíos tenían que pintarles la estrella de David en su ropa. En el caso del Perú la dicotomía más fuerte se da entre blancos e indios a partir del triunfo de los primeros en la conquista. De paso, en Europa los españoles son considerados oscuros al lado de alemanes e ingleses, por ejemplo.
Pero volviendo al Perú, con la conquista los blancos consideraron necesario justificar y fortalecer su dominio con teorías como el de la superioridad de su raza.
Concuerdo con tu tésis que los discriminados, cada vez con más fuerza y amplitud, rechazan tal situación y abren espacios de convivencia interracial en todos los campos. Por su lado los discriminadores vienen recurriendo al enclave, las discotecas "exclusivas" o Eisha, por ejemplo.
Hacia donde vamos? Por supuesto que lo ideal sería avanzar hacia una convivencia respetuosa entre peruanos pero mucho me temo que también existe la posibilidad de que la ceguera de los sectores privilegiados, mayoritariamente blancos, y sus felipillos de hoy; no permitan que nuestra sociedad se democratize con la rapidez que la grandes mayorías exigen. De allí a que rebroten teorías como el que la tortilla se vuelva hay solo un paso.
Ernesto

Anónimo dijo...

Martin.
Dale una mirada a los resultados Latinobarometro, citados en el IPES (Outsiders?). Van en linea con tus argumentos sobre las caracteristicas que motivan la discriminacion. Estos son de naturaleza economica antes que etnica.
h

chori dijo...

hola martin,
no habia leido toda esta polemica. me parece q andas en una onda muy "positivista": si 20% dice que fue discriminado, 20% fue discriminado --como cuando cachuca dijo que no habia racismo en el peru. mas interesante es que porcentaje discrimina o discrimino, pero eso no lo sacas con una encuesta.
el "pueblo desperto" y los hijos de la oligarquia reaccionaron... muy simplista. creo q caes en lo q acusas a bruce: estas leyendo los datos desde tus deseos y vivencias de clasemediero progresista con amistades buena onda.

Anónimo dijo...

La tesis de Martin sobre que la discriminación ha tenido un repliegue por las cuotas de democratización desde los sectores subalternos es interesante (lo que se refuerza con el sugerente título del artículo de O´Donell). Me atrevo a complementar esta idea con algo que por ahí un forista mencionó superficialmente pero es clave: a la tendencia democratizadora de los sectores subalternos se enfrenta a una tendencia al "enclavismo", al aislamiento de los sectores altos de la sociedad (léase sectores altos no sólo de índole étnica-blancos- sino también económicos y políticos). El caso de Asia, discotecas y restaurantes con "derechos de admisión", círculos profesionales influyentes, etc. nos dicen de ello. En ese sentido el racismo se convierte en un pretexto de las élites para mantener las fronteras estamentales y jerárquicas. Ahora, lo que preocupa es que ese "pretexto" también es asumido por sectores aspiracionales respecto a los sectores más subalternos de la sociedad (indígenas, por ejemplo). Por ahí en broma escuchaba de que la élite limeña al querer aislarse de una Lima que "ya no es de ellos", se están yendo tanto al sur que van a terminar vacacionando en Valparaíso, de su adorado Chile.

Saludos

VPC

Roberto dijo...

Sin embargo creo que la mirada de este debate es todavía demasiado "Limacéntrica". Reproduzco algo que posteé en un post sobre el tema:

Quizá todo quede más claro si miramos el problema del racismo, si salimos fuera de Lima (porque siento además que el debate es bastante “Limacéntrico”). Como mostramos hace unos días, en algunas entrevistas a directores de colegio en Huancavelica, apareció esta figura del “mote” y el quechua como una suerte de “dialecto natural”:

“¿para qué enseñar quechua en el colegio, si ellos ya lo saben? mis alumnos entran hablando mal, pero el mote, como le llaman, se va corrigiendo con los años. al final, mis alumnos saben hablando bien el castellano”. (puriri warmi)

Esta idea de la enseñanza del quechua no solamente ha aparecido en estas entrevistas en Huancavelica, sino hablando con otros amigos, aparece también en Andahuaylas y también en la amazonía. La pregunta que valdría la pena hacer es qué clase de habitus (en el sentido de Bourdieu) se va formando en el alumno con respecto a sus prácticas culturales locales. La respuesta es casi obvia: Un menosprecio por la cultura de sus padres, la sensación permanente que siempre hablará mal y que no hablará como un citadino, frustración. Este tipo de situaciones también retrató el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación en su capítulo “Violencia y discriminación étnica”. Siguiendo con dicho Informe, no hay que olvidar que el 75% de los muertos y desaparecidos fueron campesinos quechuahablantes. Y que hasta ahora se habla de dichos muertos y desaparecidos como hechos colaterales de la pacificación o costos de la guerra, que viene a ser lo mismo.

Anónimo dijo...

Va ser muy complicado entender los fenómenos sociales aislándolos de su connotación política. Las dos últimas décadas, abierta y subrepticiamente el establihsment criollo a través de los medios de comunicación a su servicio, endemonió el cambio estructural de la sociedad peruana que significó el "velascato". (68/76)

“Somos una sociedad racista, clasista, regionalista y cristiana que no entra en cojudeces con los Derechos Humanos…”

En la revolución de Velasco se trató a los “dueños” tradicionales del Perú, es decir, a la oligarquía, como cualquier hijo de vecino que comete un delito. Los “amos” y “señorones”, los “barones” y “señoritos”, los dueños de feudos que abarcaban la extensión de todo un departamento, fueron puestos en vereda, alguno que otro encarcelados y vituperados sin miramiento alguno. Sin reverencia alguna se les trató y el mundo no se vino abajo, como muchos pensaban. Por el contrario, la insignificancia del Perú en el concierto de naciones hasta ese entonces, se revirtió y nuestros bonos morales y políticos subieron como nunca antes: Moscú, Peking, Paris nos escuchó y respetó.

Mientras este remesón político sucedía, se redimió a los “gallinazos” sin plumas de la Capital y de centenares de ciudades de nuestro litoral. Las villas miseria, los barrios marginales asentados en los desiertos alrededor de Lima donde vivía “la indiada”, fueron “jerarquizados” y llamados “Pueblos Jóvenes”, en lugar del despectivo término “barriadas” como se les conocía hasta entonces.

A inicios de los años 70 se dio en el país un apogeo deportivo que después desapareció y que nadie hasta ahora ha sabido explicar la razón. El “cholo” sumiso, apocado, bruto, torpe, ignorante, que le vendían sin mucho trámite el Estadio Nacional, el Morro Solar o La Biblioteca Nacional, ese minusválido ser despreciado que latía en las entrañas de millones de compatriotas, de pronto pasó de ser una persona común y corriente. En los chimpunes de Hugo Sotil, esos millones de “cholos “ marginados hasta entonces, llegaron a los grandes escenarios europeos. No sólo llegaron. Se codearon con las luminarias impensables y hasta se fueron de 'boleto' con los más nombraditos. El indiecito de pelo trinchudo que a las justas garabateaba su nombre, actuó sin prejuicios, ni complejos, jugó fútbol igual que lo hacía en su tierra y era objeto en Lima de burla: de cerro a cerro jugó; ‘pinchagueó’ de igual a igual con las joyas mundiales del deporte y fue aplaudido y reconocido….

Hasta se dio “lujos” increíbles.

Que esta conducta, en efecto, a la larga resultó contraproducente económicamente para el jugador, es cierto, pero al no ser el cimiento de esta conversación ahí lo dejamos.

Dice Tanaka que los "jerarquizados" de la noche a la mañana se les ocurrió romper la tradición. Sin asamblea ni permiso de la ONPE se pusieron de acuerdo, recogieron sus cuatro chivas y sentados en su burrito con la chola a cuestas, enrumbaron a la Capital.

Ya en Lima, y en otras ciudades importantes de la costa, los “jerarquizados” buscaron los paisajes más afines y familiares al terruño, era una cuestión existencial que los embargaba. Encaramados en la cima de los cerros, cual ‘Isla del Gallo’, sin necesidad de espada alguna ni marcar el árido suelo, levantaron campamento.

De esta manera, sin querer queriendo, se dice que la migración andina iniciada a mediados de los años 40's a la conquista del mendrugo que le ofrecía el litoral, no se debió al abandono u olvido de los gobiernos centrales de Lima al Perú profundo. El "periplo" de millones de compatriotas fue, no se dice pero se entiende, producto de una decisión coordinada por los peruanos más pobres y atrasados que decidieron ya no dejarse pisar el poncho. (…?)

Los “blancos” españoles al llegar a América, específicamente al sur del continente, actuaron como lo hubiera hecho cualquier otra cultura europea de haber llegado al Perú. Lo hicieron de idéntica forma en otras latitudes de nuestro mismo continente, como también lo consumaron en Africa, Asia y etc….

Sucedió que los habitantes de las tierras conquistadas (el Nuevo Mundo) no tenían la perfidia, ni ambición del hombre blanco. Fue a raíz de esa “carencia” que fueron arrasados.

Alguien cree que si el famoso caballero que recibió el ‘patadón’ de Alan García por ubicarse delante de éste y “robarle” cámara, cuando era de puta madre alardear y hacer alharacas en las marchas y reclamos de la CGTP, alguien cree que si Jesús Lora hubiera tenido otra vestimenta, un aspecto físico más Miraflorino, y característica racial distinta, la reacción infame del líder aprista hubiera sido la misma..?

La vesania de Alan García de antemano supo que la reacción de un imaginario Jesús Lora de Cieneguilla o Las Casuarinas, sería la de voltear y antes de caerle a golpes, decirle: ¿“Qué te pasa manganzón recontraconc…….%^%$#*&^&$#...”

Pero como era un cholo… vino el patadón.

El “body language” del actual presidente en esa oportunidad dijo inversamente lo que Martín Tanaka ejemplifica en sentido contrario. El patadón especificó: : “Fuiiiiira de aquí cholo con…&^&$%#@(*^$#.….”

El desprecio al “cholo” no se repliega porque a alguien se le ocurre perder privilegios o aceptar de buenas a primeras la nueva "realidad social" que lo arrincona; ni tampoco porque otros ‘pinchistas’ filosofan que si le cierran la puerta… normal cuñao, se zampan por la ventana, aunque esto último hay mucho en la conducta actual ciudadana.. .

Ese huachafo: “Usted no sabe con quien se está metiendo..” es de vieja data en Perú. “Tu no sabes con quien estás hablando..” ,-era más frecuente y había que decirlo casi atropellando al escucha. Sin embargo, su equivalente actual es más sucinto, directo, eficaz e hipócrita: Simplemente lo tuteas: En ese atrevimiento está empozado todo el desprecio que se tiene por esa persona que seguramente no se conoce.

Cartago

Javier Távara dijo...

Martín, Esto en mis tiempos de La Católica se llamaba paltas existenciales. Le he dado una miradita a los distintos enlaces que aquí publicas y hay una cosa que me llama poderosamente la atención: ¿Por qué en estos sesudos análisis sobre el racismo se omiten referencias esenciales como democracia, ciudadanía y representación?

No que queda otra que reconocer que el Perú es una nación ESENCIALEMENTE racista. Por una parte se glorifica el pasado prehispánico y por otra parte se niega a los descendientes de los pueblos que erigieron la civilización andina, derechos básicos, relegándoles a la condición de ciudadanos de segunda. Ni siquiera tienen la posibilidad de educarse en las principales lenguas del país. Los rasgos étnicos y el grado de ‘occidentalización’ todavía definen las categorías sociales de los peruanos, sin que el concepto de ciudadanía prevalezca sobre las diferencias culturales.

¿Dónde está la madre del cordero? Me da penita leer que Manrique busca el origen del racismo peruano en “el proceso de reconquista de la península ibérica por los españoles” Por favor lean de vez en cuando un poco de historia de España y no se queden en los catecismos franquistas: la península ibérica no fue “reconquistada por los españoles” como dice el sesudo analista. Tras la unión del Reino de Castilla con el Reino de Aragón, El Reino Nazarí de Granada fue conquistado por los castellanos. Este proceso llevó a la unificación religiosa, la victoria militar conseguida por los hispanocristianos les llevó a la expulsión de los hispanomusulmanes y los hispanojudíos. Hablar de españoles y de razas en este asunto es toda una osadía.

Volviendo a la pregunta de la madre del cordero, cuando se hurga en la Historia, se debe tener una perspectiva global, lo que lleva a echar una mirada a los demás países del entorno cuyas civilizaciones también padecieron la invasión española. Dándose una vuelta por Latinoamérica uno encuentra que a excepción de Guatemala, en ningún otro lugar la exclusión de los pueblos que configuraron el país, es tan patente como en el Perú. Además de echarle la culpa a los españoles por la estratificada sociedad colonial, hay que pensar en porqué los españoles tuvieron tanto éxito en el Perú para fundar una república de españoles y una república de indios. No tuvieron ese éxito en todos los lugares de América que invadieron. Sin soslayar la responsabilidad de personajes como el virrey Toledo, pregunto: ¿Esta estratificación no estaría ya presente en los antiguos pobladores del Perú, antes de que los españoles a punta de espada se situaran en la cúspide de la pirámide social? La pregunta me viene, tras constatar que a excepción de Guatemala, en los demás países las categorizaciones raciales son bastante más atenuadas, por razones políticas o culturales. Pues nada, allí dejo estas preguntas.

David dijo...

Martín, y no será útil emplear para estos análisis dos herramientas conceptuales como prejuicio "manifiesto" (v.g., "detesto a los....") y prejuicio "sutil" (v.g., "estos... están ganando demasiada notoriedad social")?

Proname@hotmail.com dijo...

"venimos de un orden social según el cual existían maneras de establecer jerarquías"...

..."Venimos" es mucha gente creo. ¿Cuanto tiempo tiene el apellido Tanaka en el peru? Creo que es facil y bastante comodo negar el racismo desde la posicion de una minoria que AHORA es privilegiada (y no me vengas con que en los 40 los persiguieron ni nada)...

Pedro "Tu papi"

Martín dijo...

Para Pedro:

primero, no niego la existencia del racismo. Debatamos sobre las posiciones existentes, no de las posiciones de otros que inventamos para "ganar" una discusión.

Segundo, falacia retórica ad-hominem: una proposición es verdadera o falsa, eso no tiene nada que ver con el apellido de quien la defiende.

Tercero: no me dejo amedrentar con argumentos personales - históricos. Para mí, peruano es todo aquel comprometido con el futuro del Perú, generalmente, pero no necesariamente, nacido aquí. Todos conocemos peruanos de "pocas generaciones" que son un ejemplo y un honor para el país. Y también peruanos de "muchas generaciones" que son una vergüenza. Así que un apellido por sí mismo no dice nada sobre nadie. Suave con eso.