martes, 7 de agosto de 2007

Identidad étnica y discriminación

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Artículo publicado en Perú21, martes 7 de agosto de 2007

En el mes de julio se dieron a conocer diversas encuestas de opinión con información que merece mayor atención. Me quiero centrar aquí en el tema de la identidad étnica y la discriminación.

¿Cuál es el tamaño de la población indígena en el Perú? Depende. En la encuesta nacional de la PUCP, se pregunta: "Por antepasados y de acuerdo a costumbres, ud. se considera..."; respondieron que quechuas, 23%; y mestizos, 59%. Es interesante notar que en el norte los porcentajes son 8% y 70%, en el centro, 60% y 31%; y en el sur, 55% y 37%, respectivamente. Este dato es cercano al propuesto por Carolina Trivelli (Hogares indígenas y pobreza en el Perú, IEP, 2005), quien calcula, sobre la base de criterios similares, que entre el 25% y el 48% de los hogares peruanos puede ser considerado indígena, dependiendo del indicador que utilicemos. Esto coincide además con los resultados de la encuesta del PNUD ("La democracia en el Perú, el mensaje de las cifras", 2006), que calcula en un 23.6% a la población de origen quechua, aymara y selvática, mientras que la mestiza llega al 68.7%, siguiendo un método basado en la observación del encuestador. Por el contrario, cuando la pregunta no alude a la tradición, sino solamente a la autoidentificación, la cosa cambia: según Carrión y Zárate (La cultura política de la democracia en el Perú, IEP, 2006), el porcentaje de personas que se considera indígena es apenas 6.2%, mientras que los que se definen mestizos llegan al 77%.

¿Qué pesa más: la tradición o la autoidentificación? El sociólogo William Thomas decía que si una persona define una situación como real, lo será en sus consecuencias. Por ello no existen en nuestro país movimientos indígenas como en Ecuador o Bolivia.

Según esta misma encuesta, un 16.5% declara haberse sentido discriminado alguna vez por su "apariencia". En el mismo sentido, según la encuesta nacional de Ipso Apoyo, un 19% declara haberse sentido discriminado alguna vez por su raza y un 24% por su clase social (dentro del conjunto de personas que ha oído hablar sobre el cierre de establecimientos que se reservan derecho de admisión, que son el 58% del total). Finalmente, según la encuesta de la Universidad de Lima, un 63.3% de los limeños cree que los peruanos somos racistas, mientras que un 31.5% cree que no.

Así, pensamos que somos un país racista, fundamentalmente mestizo, donde un porcentaje que va entre un 15% y un 25% ha sido víctima de discriminación. Algunos piensan que esto se explica por la persistencia de una "herencia colonial". Yo me pregunto si lo que vemos ahora no sería más bien consecuencia de una mayor conciencia de igualdad, así como de una reacción conservadora a la evidente democratización social que ha vivido el país en las últimas décadas.

AMPLIACIÓN.

Ver:

El documento de Carolina Trivelli:

http://www.iep.org.pe/textos/DDT/DDT141.pdf

Información de la encuesta de Carrión y Zárate:

http://sitemason.vanderbilt.edu/lapop/PERUBACK

La encuesta del PNUD:

http://www.pnud.org.pe/n_Democracia_Peru_vol1.asp


VER TAMBIÉN:

Acabo de tener noticia, gracias a Hugo Ñopo, de un interesante documento, también muy pertinente para nuestra discusión:

Discrimination in Latin America: An Elephant in the Room?
by Alberto Chong - Hugo Ñopo
Inter-American Development Bank
July 2007

Abstract*

"This paper surveys evidence on discrimination in Latin America and shows that there is a widespread perception of discrimination, especially against the poor, the uneducated and those who lack connections. The channels through which discrimination occurs may be built on the basis of economic factors. However, while perception surveys may be informative, they are less than ideal at helping pinpoint the extent and mechanisms related. Recent experimental evidence suggests little room for discriminatory practices in the region. This puzzle, where individuals perceive discrimination is in the air, but few act discriminatorily, is consistent with an explanation about stereotyping that vanishes when information flows operate well".

http://www.iadb.org/res/publications/pubfiles/pubWP-614.pdf

ACTUALIZACIÓN, 8 de agosto:

Grave omisión mía. Me olvidé de recomendar la "Encuesta nacional sobre exclusión y discriminación social", de David Sulmont, para DEMUS. En ella un 4.9% se define como indígena; entre un 10 y un 50% se ha sentido discriminado con alguna frecuencia, y dentro de ellos, un 20% lo atribuye a su raza u origen étnico (mientras que un 45% a su situación socio-económica). Ver:

http://www.pucp.edu.pe/ridei/b_virtual/archivos/Encuesta_discriminacion.pdf

ACTUALIZACIÓN, 9 de agosto

Wilfredo Ardito discute sobre los mismos temas en su artículo de hoy en Perú21.

"(...) Podría decirse que uno de los grandes fenómenos sociales del siglo XX fue el ascenso educativo y social de muchos indígenas. Sin embargo, la paradoja es que ni los abogados, diplomáticos o generales indígenas se reconocen como tales. Solo los nativos amazónicos y los aymaras del altiplano reconocen esta identidad.

A nuestro entender, esta situación se debe a la fuerte discriminación que todavía subsiste. La mayoría de indígenas que migraron a las ciudades prefirió ocultar muchos rasgos de su identidad, desde el idioma hasta la vestimenta, pero el proceso de asimilación no logró erradicar el racismo, manifestado tanto hacia ellos como hacia aquellos mestizos de rasgos predominantemente indígenas. En otros países, en cambio, los nuevos sectores medios y profesionales indígenas mantuvieron su identidad y su mayor cohesión les ha permitido enfrentar mejor el racismo. Por el momento, no se vislumbra que ocurra un fenómeno similar en el Perú".

Artículo completo en:

http://www.peru21.com/p21impreso/Html/2007-08-09/imp2ciudad0767475.html

He desarrollado argumentos parecidos en un post anterior:

http://martintanaka.blogspot.com/2006/10/movimiento-indgena-y-el-uso-del.html

3 comentarios:

Jose Alejandro Godoy dijo...

Martin:

He seguido con atencion la discusión que se ha tenido en tu blog con relación al tema discriminación, la cual ha sido bastante rica en argumentos y datos como el que hoy brindas.

Quisiera preguntarte por el debate que se ha armado alrededor del Festival de Cine de la PUCP. Ya a estas alturas debes haber visto la discusión sobre el afiche, pero han aflorado otros puntos que acusan a la organización de una "elitizacion" del evento: p.e.: el precio de las entradas o el hecho de que los cines de Lima Norte no hayan sido habilitados, como en otras oportunidades, para exhibir las películas del Festival.

Relacionando estas quejas con lo que has venido señalando en estos días, y considerando que eres parte de la familia PUCP, ¿qué opinión te merecen estos hechos? ¿La Universidad debería tomarlos en cuenta para la proxima edición del Festival?

Martín dijo...

José,


hola, efectivamente he seguido el debate. A mí me parece que es un afiche fallido, no necesariamente racista. Malo porque casi nadie entiende su supuesta intención, y más bien parece transmitir otro mensaje, contrario al que supuestamente se buscaba. No es la primera vez que le pasa a Sandro, o a las campañas de Toronja.

Respecto a los precios, supongo que todos queremos entradas más bajas, pero eso depende de la cantidad de financiación que tengas. Respecto a las salas, lo mismo: supongo que todos quisieran que las películas se pongan en todas partes, pero, nuevamente, me imagino que más salas supondrán más costos.

Finalmente, como "parte de la familia de la PUC" y el tema de la elitización o democratización, lo que me provocaría comentar es no tanto si las películas del festival llegan a cines en diferentes zonas de Lima, sino qué podría hacer la universidad para democratizar el CCPUCP, en términos de un manejo más plural y abierto a más tendencias en cine, teatro, pintura, etc., a diferentes generaciones y grupos, en fin. Lo dice alguien que ve las cosas muy desde afuera, ojo. Saludos.

Anónimo dijo...

Regresando al tema de las encuestas mencionadas en el artículo, quería señalar no solo lo complicado que resulta definir o autodefinirse dentro de categorías por demás subjetivas, sino lo complicadas que resultan además sus consecuencias.

En el censo llevado a cabo en Bolivia en el 2001 se incluyó una pregunta sobre la identificación "cultural" de los encuestados que daba opciones como Quechua, Aymara, etc. Una gran parte de la población se sentió identificada con una u otra población indígena. El problema fue que el resultado generó un sentimiento generalizado de ruptura insalvable, que en buena parte ha brindado el argumento "cuantitativo" para el discurso actual de formar varias naciones indígenas que se rijan por diferentes sistemas de justicia de acuerdo a su propia tradición. En vez de causar un sano reconocimiento de diferencias a tratar con tolerancia, se dio un ambiente de tremenda ruptura en donde al parecer solo queda cerrarse dentro de la propia comunidad.