miércoles, 31 de enero de 2007

37 consejos para estudiantes de sociología

Hace un tiempo puse un post, titulado "Consejos para estudiantes de ciencia política":


Siguiendo con esta línea, esta vez presento consejos para sociólogos jóvenes, válidos para estudiantes de ciencias sociales en general (y a todos, en realidad). Los consejos los da el sociólogo Gary Marx. Su página web es interesantísima.

Of Methods and Manners for Aspiring Sociologists: 37 Moral Imperatives
In: The American Sociologist, Feb.-March 1997
Gary T. Marx

The careers and lives that shape the work we do as sociologists are rarely discussed in the classroom or in our writing. When they are, we need to realize that sociological lives may be entangled with sociological lies and as Freud noted biographies may lead to "lying, to concealment, to flummery" (Bettelheim 1990). But such complexity aside, most of our scholarly communication appropriately emphasizes the dispassionate pursuit and reporting of ideas. We are professionally predisposed to be suspicious of the personal when it seeps onto the formal pages of a journal article or book.

There are of course good reasons for this. But I think that in our training of graduate students and mentoring of those starting out we need to give greater attention to making explicit the insights and wisdom that we pass on informally. In general I find the image of the profession presented to our students to be unduly timid, antiseptic, laundered, formal and scholastic. It does not adequately prepare them for the worlds they will enter. One can know a lot about the theory and history of bicycles and about famous bike riders without being able to actually ride a bike. The situation for aspiring sociologists is often parallel. As a popular 1950s song admonished "you gotta know the tricks of the trade".

It is imperative for us as teachers and mentors to discuss the more personal and professional sides of the discipline, even as we encourage students to find their own answers. It is important to see the bigger picture, to locate ourselves within it, to reflect on why and how we do our work and on what gives meaning to our lives. A little anticpatory socialization might prevent many a mid-life crisis. To that end I offer the 37 moral imperatives shown in Table 1. The imperative tone is stylistic and jocular. [2] I make few claims to empirical or moral universals. These are ideas that have worked for me and in which I strongly believe. Each begins with the implicit qualification "in my opinion...."

Table Of Contents

Develop the habits of critical thought, evaluation and observation

Write with clarity, logic and vigor

Write everywhere, all the time, on everything

Have a fresh argument

Write books don't read them

Take short cuts

Learn how to be an effective public speaker

Don't be scriptocentric

Disaggregate and aggregate

Be wary of sociologists bearing over-broad generalizations

Be wary of "Jack Webb-Badge 714 'Just the fact ma'am'" sociologists

Avoid the dangers that can arise from rigidly taking sides in doctrinal debates over theory and method

Diversify. don't stay a specialist in one area too long

Be problem and interdisciplinary as well as discipline focused

Be wary of sociologists denying the desirability and possibility of scientific approaches to understanding society

Treasure and develop the unique position of sociology as both a scientific and humanistic undertaking and should you choose not to straddle the fence, be tolerant of those sitting elsewhere

Know what the questions are

Be bold. Take risks!

Cultivate marginality

Have short and long range plans and goals

Life and sociology are about unfinished business and process

Create real and virtual communities

Actively look for mentors and role models, as well as anti-role models

Seek out those who are more knowledgeable, clever and/or successful than you are

Learn to "meet with Triumph and Disaster and treat those two imposters just the same"

Don't be selfish! give of your time and your thoughts to others

Be proud to be an academic

Tell it like it is. Speak truth to power and others

Believe in the sociology of knowledge and use it responsibly for insights

Learn to deftly walk back and forth between the point of view of the actor and the observer

Know the difference between a scholar and a fundamentalist

Avoid the exclusionary notion that you must belong to a group in order to study it and that individuals have some special obligation to study groups they belong to

Don't join the thought-police or spend undue amount of time looking for any possible evidence of racism, sexism, classism, homophobia, or ageism on the part of your peers

Be aware when you are operating as a scientist and trying to be value-free and when you are a more explicit political actor

Have fun! Enjoy what you do!

Have a sense of humor!

Keep the faith!...Know that both principles and ideas matter and that the indivudal can make a difference. Believe that knowledge is better than ignorance, that knowledge is possible, and that empirical and scientific knowlege about human and social conditions can result in the improvement of those conditions

El texto completo en:

Premio “François Bourricaud” 2007

PREMIO “FRANÇOIS BOURRICAUD” para la Investigación peruana

Convocatoria 2007

La Asamblea Nacional de Rectores (ANR), el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación tecnológica (CONCYTEC) y la Embajada de Francia en el Perú, con el auspicio del Instituto Francés de Estudios Andinos (IFEA), del Instituto de Altos Estudios para América Latina (IHEAL) de la Universidad Sorbonne Nouvelle Paris 3, del Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD) y de la Alianza Francesa en el Perú (AF), invitan a los jóvenes peruanos de las especialidades vinculadas al campo de las Ciencias Humanas y Sociales a participar en la convocatoria “Premio François Bourricaud al Investigador en Ciencias Humanas y Sociales”.

El Premio lleva el nombre de François Bourricaud, en homenaje al destacado sociólogo francés, cuya valiosa labor ha contribuido al conocimiento de la realidad política y social del Perú. Con esta distinción, las instituciones que convocan expresan la voluntad de otorgar el más amplio reconocimiento a los jóvenes investigadores.


1. Premiar a jóvenes investigadores peruanos que en los últimos años han producido tesis de licenciatura o maestría innovadoras y consistentes, que aportan a la comprensión de los procesos políticos, económicos, sociales y culturales del Perú contemporáneo.
2. Descubrir nuevos talentos peruanos en el campo de las humanidades.
3. Dar a conocer ante la comunidad científica y la opinión pública nacional e internacional la producción académica realizada por jóvenes investigadores peruanos.
4. Promover, mediante el presente reconocimiento, la investigación científica que se realiza, fundamentalmente, en el contexto de las universidades públicas y privadas del Perú.


1er. Puesto: un pasaje ida y vuelta a París con una agenda de trabajo académico por un mes en el IHEAL, una dotación de 1500 dólares y una beca de estudios de 3 meses en la Alianza Francesa en el Perú. Asimismo, la publicación del trabajo de investigación o parte del mismo, a cargo del IFEA y la ANR.
2do. Puesto: Publicación del trabajo, o, parte del mismo, a cargo del IFEA y la ANR, y una dotación de 500 dólares.
3er. Puesto: Publicación del trabajo, o, parte del mismo, a cargo del IFEA y la ANR, y una dotación de 300 dólares.


1. Ser de nacionalidad peruana, no mayor de 35 años de edad, contar con el título de bachiller, licenciatura o maestría en el campo de las Ciencias Humanas y Sociales.
2. Presentar un trabajo de investigación de tesis de licenciatura o maestría, sobre una temática vinculada a la realidad peruana, el mismo que debe haber sido sustentado por el aspirante y aprobado por alguno de los programas académicos de las universidades del Perú, o del país donde obtuvo el título o grado académico, durante los años 2003 al 2006.
3. Asumir entera responsabilidad de los conceptos e ideas expuestas en sus trabajos y resúmenes.
4. Autorizar a la ANR, al CONCYTEC, a la Embajada de Francia en el Perú, al IFEA, al IHEAL, al IRD y a la Alianza Francesa en el Perú, la difusión y publicación total o parcial de la investigación, si es ganador del Premio.


1. Una copia simple del trabajo de investigación de tesis de licenciatura o maestría, acompañado de un soporte electrónico (diskette o CDRom).
2. Dos cartas de recomendación de profesores y/o investigadores que respaldan el trabajo de investigación.
3. El documento que acredita la aprobación de la tesis.
4. Un informe narrativo que resume el propósito inicial de la investigación, perspectiva teórica y propuesta metodológica, hallazgos centrales, y señala la originalidad de la contribución (3000 palabras máximo).
5. Currículum Vitae.
6. Fotocopia simple del DNI. La Comisión se reserva el derecho a verificar la información del mismo.
7. Los interesados deberán registrar su trabajo llenando el formulario de inscripción que estará disponible en la página web de la ANR, del CONCYTEC, de la Embajada de Francia en el Perú, del IFEA, del IRD, del IHEAL y de la AF.
8. Carta del aspirante indicando que, si es ganador del Premio, autoriza, para efectos de publicación total o parcial, difusión o publicidad de su trabajo a la ANR, el CONCYTEC, la Embajada de Francia en el Perú, el IFEA, el IHEAL, el IRD y a la Alianza Francesa en el Perú, concediéndoles asimismo los derechos de copia.


1ro de junio de 2007


Segunda quincena de julio


Primera quincena de agosto




Compuesto por tres personalidades designadas por la ANR, el CONCYTEC y la Embajada de Francia en el Perú. En la evaluación del trabajo se enfocarán principalmente los siguientes aspectos: originalidad de la metodología y del tema de investigación, esfuerzo interdisciplinario, rigor analítico, calidad de la redacción, cuyos resultados hayan contribuido a la comprensión de los procesos políticos, económicos, sociales y culturales del Perú contemporáneo.


El formulario impreso de inscripción y la documentación requerida, en un sobre con el membrete “Señores Premio François Bourricaud”, deberán ser remitidos, antes del 1º de junio de 2007, al Instituto Francés de Estudios Andinos (IFEA):

Avenida Arequipa 4595
Casilla 18-1217 - Lima 18, PERÚ
fax: (511) 445 76 50
web: http://www.ifeanet.org/


G.T. Marx: Seymour Martin Lipset as a Mentor

Hola, me enviaron este artículo de homenaje a Seymour Martin Lipset, vale la pena leerlo, de Gary Marx. Muy útil para saber en qué consiste ser un buen maestro, y cómo los estudiantes deben aprovechar un buen mentor. Saludos.

G.T. Marx: Travels With Marty: Seymour Martin Lipset as a Mentor*
*American Sociologist, forthcoming.

Related articles on careers and the profession are at www.garymarx.net


Marty was very proud and supportive of his students. He must have gone through reams of stationary continuing to write on their behalf over his lifetime. In a reversal, it was very satisfying for me play a role in his receipt of the unconscionably delayed (because of gender politics) ASA Career of Distinguished Scholarship Award. He also is distinguished by being the only sociologist or political scientist to have had PhD students named Gary Marx and Gary Marks. The latter at the University of North Carolina even co-edited a Festschrift, in which no doubt to avoid confusing the reader, I was not invited to participate.

A multitude of empirical indicators establishes Marty's place among the predeminent social scientists of the last half century. Rather than comment on the gift of his substantive work and its impacts (of which I know only a small part) I will briefly mention the gifts, both direct and indirect, Marty offered as a partial role model to this aspiring sociologist. These were formative for many of the 37 moral imperatives I have suggested for aspiring sociologists (The American Sociologist Spring 1997).

1) In the beginning there are the questions. Marty had the vision, courage (chutspa?) and ability to frame big enduring socially and theoretically meaningful questions (across societies and history) pursued throughout his career. He started with empiricalvariation (both what is and isn't or what might have been or might still become). This required historical and comparative international material and following the questions not the method. While emphasizing the middle range, it also made room for broader questions.

In staying with a few questions throughout his life, he reflected one end of a continuum of consistent, against changing, research concerns over a career. His abiding interest in democracy, stratification and America encompassed most of what he did. This offers the advantage of direction, continuity, knowledge accumulation across generations of researchers, the ability to revise and change the answers and ever more material (which when it is as good as Marty’s) means an ever greater contribution. This is a case where more is better.

He shows how important one’s personal situation can be in defining research questions. For example, the atypical persistence of democracy in his father’s printer’s union, being the upwardly mobile child of immigrants and a U.S. citizen in Canada stimulated his intellectual inquiry.

I am grateful to Marty for the gift of curiosity and the model and tools for converting themes in one’s personal life into researchable topics. Many of the topics I have studied such as around the ironies and complexities of social control reflect my personal Janus- (and more) headed experiences with authority. My interest in mass movements similarly reflects ambivalence and awareness of both their promise and their danger.

Marty’s interest in right wing extremism and in issues of Jewish identity and mobility led me to approach my own identity in a new way. Previously, being Jewish in the relatively tolerant, diverse environment of Los Angeles, was not something I thought (or worried) much about. It was subjectively neither liability nor asset (accept in certain social situations involving the opposite sex) and was much less important than my identity as a privileged middle class California male jock boy scout (I couldn‘t be a choir boy). But seeing Marty define the atypicality of the American Jewish experience as a topic for research changed that. In conjunction with what I was learning about anti-Semitism and from Erving Goffman about the presentation of self, the ironies of the American Jewish experience became of great interest and not something simply to be taken for granted. My interest has always been more academic than participatory (eating the fruit of the social construction of knowledge tree does not help sustain pretty illusions, even if it inspires one to analyze them).

However there is a practical side too. I worked a bit with Earl Raab, one of Marty’s co-authors, who also had a real job in San Francisco with the Jewish Community Relations Board. Earl was not only a scholar but he applied his knowledge to help improve inter-group relations. Yet they too serve who only offer data, clarify the issues and analyze. Research could not only aid in understanding, it could be useful. This suggested there was hope for those who out of liberal guilt or self-interest, wanted to be relevant and part of the solution, but who were not temperamentally suited for a life of action. This leads to the next gift.

2) Two cheers for science. Marty shared the Enlightenment faith in a positivist social science that could provide answers and be used for social betterment. Yet he was no mindless empiricist. The questions he raised required attending to the empirical record and cross-observer-analysis and commentary, but they were never fully answered by empirical inquiry, no matter how systematic.

Marty was like a pointillist painter rather than a laboratory scientist. Hejudiciously selected among the wealth of possible empirical details to offer larger understandings and develop arguments -not unlike a trial attorney. This required a polymorphous, pack rat methodology --taking whatever seemed useful from Aristotle to the evening news to the latest case study or quantitative analysis.

He suggested that we apply the logic of the multivariate approach to historical data in the form of thought-experiments, trying to account for differences by identifying key variables that separate otherwise equivalent cases. While we can’t (and shouldn’t pretend to) ever match the precision of physical science, we can benefit from aspects of its logic. The left’s emphasis on structure and the right’s on culture as explanations offered a false choice.

The integrative and synthetic total goes beyond the individual components chosen for inclusion. Given the sweep of his questions, the limits of our methods, subjectivity in method and fact selection and the complexity and dynamics of causation in historical events, such grand pictures are always subject to debate. Much of Marty’s work will endure because of the breadth and timelessness of the questions and answers which are so clearly expressed and organized around clear arguments (e.g., the link between democracy and economic development and the importance of a large middle class and a vigorous associational life). Some of the writing reads like a conversation with the author.

Mannheim's sociology of knowledge paradox can be noted, but not escaped. Yet standards of evidence and logic, however imperfect, are needed to take us beyond conclusions based only on social location, tradition, power or passion. Marty’s approach helped to order the empirical cacophony, provoked thought, blazed trails and inspired a vast amount of research.

3) Multiple roles in their appropriate places. Related to the above point, Marty was acutely aware of the difference and tensions (but also the links) between scholarship and activism and of the legitimacy and importance of scholarship for those who desire change. This made it easier to deal with the pleasures of reading and thinking about big issues, as against the internal and external pressure of being on the barricades. I have written about this tension in an edited book on muckraking sociology and an article on dirty data.

4) What makes Marty run? Lipset had an insatiable curiosity, and unbounded enthusiasm for understanding politics and social life and a bigger-than-life (or a big as it gets) need for achievement and capacity for hard work. In spite of his religion, his productivity gives new meaning to the Protestant Ethic. Being around someone so prolific, who also (in the days before the internet) made sure through sending out a large numbers of reprints that others kept up with his work set a standard to aspire to. While some residual norms of an aristocratic professoriate remained, one needed aggressive street hustle as well.

5) The virtues of talk. Marty had a hot, Talmudic, New York gift for animated, energized, erudite, discursive, free associational conversation, if often in the form of an encyclopedic monologue or a self-interrogatory soliloquy. This style informed and dazzled listeners, especially the youthful student more accustomed to a laidback cool Southern California conversational style. I now take it as a complement that many people assume I grew up in New York.

Greek tragedy reminds us that strengths can sometimes be weaknesses, that what helps can also hinder, depending on the context and point of view. Maximizing productivity and an intense need to succeed can lead to rushing into print too quickly, repetition and cutting corners and can make it hard to have a well rounded life. An instrumental orientation to others (even when there is ample reciprocity and generosity as in Marty’s case) will not please everyone. The admirable focus on a topic over a lifetime can lead the jealous to say, “there is nothing new here” or “yes, it’s a good book, it should be it’s the third time it has been written”.

Ver el texto completo en:


martes, 30 de enero de 2007

Ian Buruma le responde a Pascal Bruckner

En un post anterior, cité un artículo de Pascal Bruckner, donde abordaba el debate entre multiculturalismo y los valores de la ilustración, criticando duramente al primero y defendiendo resueltamente el segundo.


En este otro artículo, Ian Buruma le responde. Debate interesantísimo. Ojalá responda también otro de los aludidos, Timothy Garton Ash, excelente autor, cuya lectura recomiendo.

Freedom cannot be decreed

French philosopher Pascal Bruckner accused Ian Buruma of propogating a form of multiculturalism that amounts to legal apartheid. Here, the Dutch journalist and historian defends his position.

I cannot answer for Timothy Garton-Ash, or "the Anglo-Saxons," so I shall speak only for myself. If Mr Bruckner has been kind enough to read my book, I'm not sure how he came to the conclusion that it was an attack on Ayaan Hirsi Ali. The last two sentences of "Murder in Amsterdam" are: "And Ayaan Hirsi Ali has had to leave the scene [The Netherlands]. My country seems smaller without her."

I admire Ayaan Hirsi Ali, and agree with most of what she stands for. Liberal democracy must be defended against violent extremism, and women should be protected from abuse. There can be no religious justification for it. My skepticism is about her analysis of the social problems in European societies caused by the influx of large numbers of non-Western refugees and immigrants. Revolutionary Islamism, emanating from the Middle-East, is indeed a threat to all free societies. Where I differ from Hirsi Ali is perhaps a matter of emphasis. Having turned from devout Islamism to atheism, she tends to see religion, and Islam in particular, as the root of all evils, especially of the abuse of women. Cultural traditions, tribal customs, historical antecedents, all of which are highly diverse, even inside the Muslim world, are flattened into a monolithic threat. Islam, as practised in Java, is not the same as in a Moroccan village, or the Sudan, or Rotterdam. In her autobiography, Hirsi Ali herself describes the considerable differences between her native Somalia and Saudi Arabia.

In Europe, even the issue of headscarves cannot be treated simply as a symbol of religious bigotry. Some women wear them to ward off male aggression, others because their parents insist on it, and some by their own choice, as a defiant badge of identity, even rebellion. Bruckner admires rebels. Should we only side with rebels whose views and practices we like? Or does living in a free society also imply that people should be able to choose the way they look, or speak, or worship, even if we don't like it, as long as they don't harm others? A free-spirited citizen does not tolerate different customs or cultures because he thinks they are wonderful, but because he believes in freedom.

To be tolerant is not to be indiscriminate. I would not dream of defending dictatorship in the name of tolerance for other cultures. Violence against women, or indeed men, is intolerable, and should be punished by law. I would not defend the genital mutilation of children, let alone wife-beating, no matter how it is rationalized. Honour killings are murders, and must be treated as such. But these are matters of law enforcement. Figuring out how to stop violent ideologies from infecting mainstream Muslims, and thus threatening free societies, is trickier. I'm not convinced that public statements, such as Ayaan Hirsi Ali has made, that Islam in general is "backward" and its prophet "perverse", are helpful.

She has the perfect right to say these things, of course, just as Mr Bruckner has the right to describe Muslims as "brutes". I am not in the slightest bit "embarrassed" by her critique of Islam, nor have I ever denied her the right "to refer to Voltaire." But if Islamic reform is the goal, then such denunciations are not the best way to achieve it, especially if they come from an avowed atheist. Condemning Islam, without taking the many variations into account, is too indiscriminate. Not every Muslim, not even every orthodox Muslim, is a holy warrior in spe. Isolating the jihadis and fighting their dangerous dogmas is too important to be dealt with by crude polemics.

El artículo completo en:


¿Quién le hace el pare y le pone otra agenda al Presidente?

Artículo publicado en Perú21, martes 30 de enero de 2007

Decía en artículos anteriores que el presidente recurría a iniciativas sin viabilidad ni efectos prácticos (pena de muerte, retiro de la Corte de San José) como maniobras distractivas, en tanto llegaran resultados sustantivos de política. El supuesto implícito es, naturalmente, que esos resultados llegarán como resultado de un manejo gubernativo mínimamente eficaz. El problema es que este supuesto está cada vez más en cuestión.

En estos primeros seis meses, el presidente formó un equipo de gobierno solvente en líneas generales, que se guió por un plan de emergencia, y conjuró los riesgos inmediatos de la acción de la oposición política y social, que se veía como el desafío principal del periodo que iba entre las elecciones de abril y las de noviembre del año pasado. Pero, pasados estos seis meses, se acabó el tiempo de la gestión de emergencia, y corresponde ahora desarrollar las grandes políticas cuyos frutos se verán en 2011. Lo que se siembre hoy se cosechará entonces; y hasta el momento, no se ven grandes iniciativas de reforma (con la excepción relativa del sector Educación). El manejo cortoplacista puede resultarle muy insuficiente al presidente en los cuatro años y medio de gestión que le quedan. Siendo así las cosas, más que recomendarle valeriana o vacaciones, lo que hace falta es que algunos le hagan el pare a García, le provean la orientación estratégica que le falta, le pongan en la agenda temas de mediano y largo plazo.

Viendo los errores y limitaciones de García, algunos pueden pensar que el problema está en el carácter presidencialista de nuestro régimen político. Considero esto un error: a mi juicio, el problema está en la debilidad de los partidos y en una cultura política que se allana muy fácilmente ante el poder. El problema está en que, de un lado, ni el presidente del Consejo de Ministros ni los ministros, individualmente, están ejerciendo plenamente las funciones de coordinación o asumiendo la corresponsabilidad por las decisiones de gobierno que establece la Constitución, y siguen demasiado fácilmente los ucases del presidente. Lo mismo respecto al partido de gobierno. ¿Qué dice la Comisión Política del Apra de la conducción presidencial? ¿Qué dicen los líderes de la bancada aprista del Congreso, además de reconocer que tienen que 'tragarse sapos' por el bien del país?

En cuanto a los grupos de oposición, tenemos que, en estos días, varios han hecho evaluaciones críticas sobre los primeros seis meses de gestión (Ollanta Humala, Lourdes Flores, Acción Popular); pero si quieren ser actores políticos efectivos, y marcar la agenda política, tienen que empezar por articular sus posiciones en el Congreso; si no, sus críticas no tendrán ningún efecto práctico. De otro lado, ¿dónde están Susana Villarán y Javier Diez Canseco? ¿Son solamente columnistas de opinión? ¿Renunciaron a encabezar propuestas políticas globales? Deberían ser mucho más claros en proponer rumbos alternativos y agendas diferentes.

lunes, 29 de enero de 2007

Sobre la izquierda en Puno

ENTREVISTA A LUIS VILCATOMA. Habla sobre la izquierda en Puno

“Estamos dispuestos a colaborar con una salida que sea progresista”

Luis Vilcatoma, profesor universitario y militante de Patria Roja, en esta entrevista habla sobre la izquierda en Puno, la división de Patria Roja, el presente y el futuro del nuevo Gobierno Regional, como posibilidad para articular la izquierda en Puno.

*Entrevista emitida en el programa radial Iniciativa Ciudadana producido por la Asociación SER (19 de enero 2007)
Radio Pachamama 4.00 p.m.
Conducen: Rosalva Palao, Aldo Santos (Oficina Regional Puno, Asociación SER)

¿Cómo ve el futuro de la región Puno, a raíz de los últimos acontecimientos que la prensa ha hecho pública y la gestión de Hernán Fuentes, como presidente de la región?

Hay un conjunto de problemas estructurales que tienen que ver con la producción, la institucionalidad, la participación ciudadana y con un conjunto de proyectos estratégicos sobre los cuales la población está notificada, tiene información; problemas que están pendientes de solución y que no han tenido un tratamiento suficiente en la gestión del Gobierno Regional anterior, por lo tanto, exigen de esta nueva gestión un mayor protagonismo y una mayor presencia con la finalidad de lograr que esto se haga realidad en los plazos previstos institucionalmente; y frente a eso, yo encuentro que no hay todavía una salida suficiente, no encuentro todavía una organización y una planificación suficiente, por lo menos en estos días, que nos den luces claras sobre el panorama que necesitamos todos los puneños y puneñistas, a fin de ya, en este corto plazo, comenzar a trabajar en ese sentido.

Algunos ponían de manifiesto que con la elección del abogado Hernán Fuentes, como presidente de la región, la izquierda había triunfado en Puno y personajes, particularmente de Patria Roja, manifestaban que el Gobierno de Puno, era un Gobierno de izquierda ¿Cuan cierta es esta interpretación?

Yo no creo que ésta sea una realidad absolutamente cierta, yo creo que estamos ante un conglomerado de posiciones, de posturas, de corrientes políticas, de planteamientos políticos, en donde todavía no hay un liderazgo, ni una hegemonía muy clara, por eso es que es posible algún tipo de resquebrajamiento y de contradicciones que pueden debilitar una gestión regional. Hay sí procedencias de diferentes agrupamientos, vuelvo a repetir, incluso individualidades que han tenido o posiblemente tengan una militancia, pero, repito, que todavía no hay cierta homogeneidad política y un liderazgo claro que pueda darnos una posibilidad de trabajo en esta gestión, por lo menos hasta el momento…

Lo otro, es si se puede hablar de la existencia de una izquierda orgánica programática en Puno, ¿existe?

La izquierda como organización programática o como organización relativamente sólida la tuvimos hasta los años ochenta y luego de eso…Se refiere al PUM, UNIR…Al PUM, UNIR, etcétera. Varias posiciones políticas que hubieron y que tuvieron representaciones muy importantes en el parlamento con posiciones de izquierda por Puno que creo tuvieron un marcado liderazgo durante toda esa época, pero lamentablemente por razones que han afectado a todos los partidos políticos de centro, de derecha y también de izquierda es que, en estos momentos, estamos viviendo un debilitamiento ostensible de las posiciones de izquierda y consiguientemente una escasa participación organizativa y programática, podríamos decir, en los municipios y las regiones del país.

Sin embargo, muchos han señalado que con el triunfo de Hernán Fuentes la izquierda se habría fortalecido, incluso se habla de que muchos jóvenes piensan en refundar, desde Puno, una izquierda realmente unida, aunque también es innegable de percibir un manifiesto divisionismo, ¿qué opina?

Lo que yo encuentro son ciertos espacios, ciertos escenarios que se pueden configurar, dependiendo de la forma cómo se supere esta crisis que se ha comenzado a dar en lo referente a la gestión y el manejo del Gobierno Regional. Yo creo que es posible que se configuren algunos espacios en donde efectivamente pueda haber oportunidades como para poder reflotar determinadas posiciones de izquierda. Yo creo que es factible, pero eso va a depender de la motivación del interés y la forma como actúen o interactúen los liderazgos de izquierda en estos momentos en la región y en varias regiones del país, porque esto no sólo lo estamos viendo en Puno.

Usted habló del resquebrajamiento de la izquierda y estos días, algunos titulares daban cuenta de la ruptura al interior de Patria Roja en Puno ¿cuál es su apreciación al respecto?

Para todos es conocido de que se han presentado dos posiciones me parece más por razones de coyuntura política en donde, como es vox populi, una de ellas estuvo apoyando al candidato Alberto Quintanilla y la otra a Hernán Fuentes, eso fue público, pero yo considero que esto no tiene bases ni un origen programático, ni estratégico, ni de concepción, ni de ideología, me parece que es por razones de manejo de coyuntura y tal vez todo esté matizado con algunos protagonismos personales que han dado lugar a esta participación en dos opciones, pero que reflejan ciertamente la debilidad en la que se encuentra la izquierda o en este caso la posición política a la que usted hace referencia.

Entrevista completa en:


Del último Foreign Affairs en español, elecciones en México

Siempre recomendable la revista Foreign Affairs en español, por supuesto, la versión en inglés también. El último número está dedicado a la India y a la construcción democrática en México. Sobre esto último, saco algunos del índice:

Enero-Marzo 2007. Vol 7, Número 1

La elección más larga Pedro Salazar Ugarte

La campaña presidencial despertó la desconfianza en las instituciones electorales. Por ello, fortalecer al Poder Legislativo es el reto más ambicioso que aconseja la elección de 2006. La reforma electoral debe cambiar la relación entre la política y los medios de comunicación. El compromiso con el árbitro es político, no jurídico.

El impasse mexicano en perspectiva Eric Magar y Vidal Romero

Con la democracia volvió a México el gobierno dividido, y con éste la parálisis legislativa. Situar el problema del impasse legislativo en el gobierno divido del México democrático y en el egoísmo de los legisladores es una visión incompleta. La aprobación de políticas distributivas depende de las compensaciones que pueden ofrecerse a los beneficiarios del statu quo, y no a la simple presencia de un gobierno dividido.

Optimismo moderado Kathleen Bruhn y Kenneth F. Greene

La estrecha victoria de Felipe Calderón sobre López Obrador en las elecciones presidenciales de 2006 acentuó la fuerte polarización ideológica que ya existía en el país. Aunque ésta va más allá de las polémicas campañas, no se extiende hasta los electores quienes, según varios estudios, se muestran en su mayoría centristas.

Elecciones controvertidas, signo de los tiempos

Michelangelo BoveroEn los inicios de este siglo se ha difundido el fenómeno de elecciones cerradas con resultados muy cuestionados por alguna de las partes contendientes. Esto se debe, entre otras cosas, a una tendencia a la personalización de la política y de la verticalización del poder. Ambas cosas debilitan a la democracia, particularmente en América Latina donde la combinación de sistemas presidenciales, instituciones débiles y liderazgos personalistas tiende a exacerbar dichos rasgos.

Estados Unidos y América Latina a inicios del siglo XXI Abraham F. Lowenthal

Desde la Segunda Guerra Mundial hasta los años setenta, la relación entre Estados Unidos y América Latina se caracterizó por la arrogancia hegemónica del primero. Aunque esto ha ido cambiando gradualmente, el tema principal de las relaciones interamericanas sigue siendo la asimetría de poder entre Estados Unidos y los demás países de continente.

Ver los artículos en: http://www.foreignaffairs-esp.org/ultimo/

sábado, 27 de enero de 2007

Pascal Bruckner: multiculturalismo vs. ilustración

Les paso el dato de este artículo del polémico escritor francés Pascal Bruckner, en el que critica duramente al multiculturalismo en nombre de los valores de la ilustración. Como verán, el debate europeo es candente, y tiene resonancias e implicancias importantes para nosotros. Acá también debatimos temas como la multi e interculturalidad, la modernidad, los derechos de las minorías, la política hecha sobre valores étnicos y tradicionales, etc.

Enlightenment fundamentalism or racism of the anti-racists?

Pascal Bruckner defends Ayaan Hirsi Ali against Ian Buruma and Timothy Garton Ash, condemning their idea of multiculturalism for chaining people to their roots

"What to say to a man who tells you he prefers to obey God than to obey men, and who is consequently sure of entering the gates of Heaven by slitting your throat?" - Voltaire

"Colonisation and slavery have created a sentiment of culpability in the West that leads people to adulate foreign traditions. This is a lazy, even racist attitude." – Ayaan Hirsi Ali


One tends to forget the outright despotism of minorities who are resistant to assimilation if it isn't accompanied by a status of extraterritoriality and special dispensations. The result is that nations are created within nations, which, for example, feel Muslim before they feel English, Canadian or Dutch. Here identity wins out over nationality. Worse yet: under the guise of respecting specificity, individuals are imprisoned in an ethnic or racial definition, and plunged back into the restrictive mould from which they were supposedly in the process of being freed. Black people, Arabs, Pakistanis and Muslims are imprisoned in their history and assigned, as in the colonial era, to residence in their epidermis, their beliefs.

Thus they are refused what has always been our privilege: passing from one world to another, from tradition to modernity, from blind obedience to rational decision making. "I left the world of faith, of genital cutting (7) and marriage for the world of reason and sexual emancipation. After making this voyage I know that one of these two worlds is simply better than the other. Not for its gaudy gadgetry, but for its fundamental values", Ayaan Hirsi Ali wrote in her autobiography (8). The protection of minorities also implies the right of individual members to extract themselves with impunity, through indifference, atheism and mixed marriage, to forget clan and family solidarities and to forge their own destinies, without having to reproduce the pattern bequeathed to them by their parents.


The Enlightenment belongs to the entire human race, not just to a few privileged individuals in Europe or North America who have taken it upon themselves to kick it to bits like spoiled brats, to prevent others from having a go. Anglo-Saxon multiculturalism is perhaps nothing other than a legal apartheid, accompanied - as is so often the case - by the saccarine cajolery of the rich who explain to the poor that money doesn't guarantee happiness. We bear the burdens of liberty, of self-invention, of sexual equality; you have the joys of archaism, of abuse as ancestral custom, of sacred prescriptions, forced marriage, the headscarf and polygamy. The members of these minorities are put under a preservation order, protected from the fanaticism of the Enlightenment and the "calamities" of progress. Those termed "Muslims" (North Africans, Pakistanis, Africans) are prohibited from not believing, or from believing periodically, from not giving a damn about God, from creating a life for themselves far away from the Koran and the rites of the tribe.

Multiculturalism is a racism of the anti-racists: it chains people to their roots. Thus Job Cohen, mayor of Amsterdam and one of the mainstays of the Dutch state, demands that one accept "the conscious discrimination of women by certain groups of orthodox Muslims" on the basis that we need a "new glue" to "hold society together." In the name of social cohesion, we are invited to give our roaring applause for the intolerance that these groups show for our laws. The coexistence of hermetic little societies is cherished, each of which follows a different norm. If we abandon a collective criterion for discriminating between just and unjust, we sabotage the very idea of national community. A French, British or Dutch citizen will be prosecuted for beating his wife, for example. But should the crime go unpunished if it turns out that the perpetrator is a Sunni or Shiite? Should his faith give him the right to transgress the law of the land? This is the glorification in others of what we have always beaten ourselves up about: outrageous protectionism, cultural narcissism and inveterate ethnocentrism!

Pascal Bruckner, born in 1948, counts among the best-known French "nouveaux philosophes". He studied philosophy at the Sorbonne under Roland Barthes. His works include The Temptation of Innocence - Living in the Age of Entitlement (Algora Publishing, 2000), The Tears of the White Man: Compassion As Contempt (The Free Press, 1986) The Divine Child: A Novel of Prenatal Rebellion (Little Brown & Co, 1994) Evil Angels (Grove Press, 1987)


viernes, 26 de enero de 2007

Globalización, democracia, sociedad civil

Recomiendo estos textos. Los de globalización vienen bien, ahora que se ha desarrollado la reunión del Foro Social Mundial en Nairobi. http://wsf2007.org/

Ver de todas maneras el libro Sociedad Civil y Democracia en América Latina: crisis y reinvención de la política, de Bernardo Sorj y Miguel Darcy de Oliveira, eds., 2007. Excelente compilación de autores.

Please find enclosed the two articles that won the Edelstein Center Award,"GLOBALIZATION AGENDAS", in collaboration with the Brazilian Political Science Association. We are also enclosing a free download version of the book "Sociedad Civil y Democracia en América Latina: Crisis y Reinvención de la Política".

Best wishes,
Bernardo Sorj
Director Centro Edelstein de Pesquisas Sociais

Other Globalizations: Alter-Native Transnational Processes and Agents

Transnational Social Movements and the Globalization Agenda: a
Methodological Approach Based on the Analysis of the
World Social Forum

Sociedad Civil y Democracia en América Latina: Crisis y Reinvención de la

Bernardo Sorj
Miguel Darcy de Oliveira

La democracia en el centro de la agenda ....................................7
Fernando Henrique Cardoso

Organizaciones que Invocan Derechos
Sociedad Civil y Representación en la Argentina .................. 13
Catalina Smulovitz

Sociedad Civil y Política en Brasil ................................................. 63
Bernardo Sorj

Sociedad civil y democracia en Brasil:
crisis y reinvención de la política ................................................. 79
Miguel Darcy de Oliveira

La experiencia Chilena: El revés de la trama............................ 93
Ernesto Ottone

Paradojas en la Construccion de la
Democracia Colombiana ................................................................ 103
Mauricio Archila Neira


Tiempos de agitación, tiempos de cambio. Sociedad y
democracia en los países andinos meridionales .................. 155
Fernando Calderón G.

La Sociedad Civil en Venezuela: Tendencias Actuales .... 207
Francine Jácome


jueves, 25 de enero de 2007

Las grandes preguntas sin respuesta

De la revista Wired

The Big Questions

What’s at Earth’s core?
Is time an illusion?
How does a fertilized egg become a human?
Why do we sleep?
What happened to the Neanderthals?
Where did life come from?
How can observation affect the outcome of an experiment?
How do entangled particles communicate?
Why do placebos work?
What is the universe made of?
What is the purpose of noncoding DNA?
Will forests slow global warming - or speed it up?
What happens to information in a black hole?
What causes ice ages?
How does the brain calculate movement?
Why do the poles reverse?
How does the brain produce consciousness?
Why is fundamental physics so messy?
How doth human language evolve?
Why can’t we predict the weather?
Why don’t we understand turbulence?
Is the universe actually made of information?
Why do some diseases turn into pandemics?
Can mathematicians prove the Riemann hypothesis?
Why do we die when we do?
What causes gravity?
Why can’t we regrow body parts?
Why do we still have big questions?


Symposium: The 2006 Mexican Election and Its Aftermath

Excelentes textos de la revista Political Science and Politics sobre las recientes elecciones en México.

Beginning in 1994, Mexico set about a project of recreation: it built itself new institutions to watch guard the democratic process. And yet, though this nascent Mexican democracy was borne of Vincente Fox’s election to that country’s presidency in 2000 after seven decades of single-party rule, a viable democracy shows its durability by how close to form it remains when tested and tempered by the will of the people. In light of Andres Manuel Lopez Obrador's wide-spread (and widely covered) populist movement during the 2006 presidential election, can Mexico count on its fledgling democracy?

"The 2006 Mexican Election and Its Aftermath: Editor's Introduction"
Joseph L. Klesner (PS, Jan. 2007)

"The 2006 Mexican Presidential Election: The Economy, Oil Revenues, and Ideology"
Alejandro Moreno (PS, Jan. 2007)

"The PRI's 2006 Electoral Debacle"
Joy Langston (PS, Jan. 2007)

"The 2006 Mexican Elections: Manifestation of a Divided Society?"
Joseph L. Klesner (PS, Jan. 2007)

"Elite Polarization Meets Mass Moderation in Mexico's 2006 Elections"
Kathleen Bruhn and Kenneth F. Greene (PS, Jan. 2007)

"The Origins and Rationality of the “Legal versus Legitimate” Dichotomy Invoked in Mexico's 2006 Post-Electoral Conflict"
Todd A. Eisenstadt (PS, Jan. 2007)

"How Did We Get Here? Mexican Democracy after the 2006 Elections"
Chappell Lawson (PS, Jan. 2007)


¿Idiosincracia o situaciones?

Después de leer el post "frases de presidentes peruanos" de Silvio, y después de leer un comentario que me dejaron a mi post sobre Rapuscinski (el cuento sobre un peruano, un boliviano y un chileno), lanzo unas ideas.



La frase "para mis amigos todo, para mis enemigos la ley", aparece atribuida al presidente Oscar Benavides. Un dato: los brasileños se la atribuyen a Getulio Vargas. Los mexicanos, a Porfirio Díaz. Supongo que si seguimos escarbando, en muchos lugares la frase se atribuirá a algún presidente nacional.

El cuento sobre un boliviano, un chileno y un peruano, en el cual el peruano no es solidario, lo he escuchado también muchas veces: en México, el mexicano aparece como no solidario, comparado con los canadienses y los gringos. Otra vez, estoy seguro de que si escarbamos, encontraremos que en cada país se cuenta el mismo cuento, con protagonistas distintos, donde el nacional es el no solidario.

¿Qué se puede concluir de esto? Que esas frases y esas historias ilustran situaciones, tipos de interacción social, antes que idiosincracias, por eso las encontramos en muchos países. No tiene que ver con la peruanidad, en otras palabras. La frase "para mis amigos..." ilustra un contexto de debilidad institucional. La historia del boliviano, chileno y peruano (y sus variantes) ilustra conductas no cooperativas en contextos de escasez e incertidumbre. Así podemos seguir.

Creo que mi comentario sobre sociedades históricas, partiendo de un texto de Rapuscinski, sí se aplica al Perú, y a otros países como México o Guatemala, pero no a todos los de la región. Por ejemplo, no a los países del cono sur. Lo dejo ahí por ahora, saludos.

No a las imposiciones en la reforma descentralista

Editorial del Grupo Propuesta Ciudadana,

Luego del anuncio presidencial sobre la reducción o desaparición del Consejo Nacional de Descentralización (CND), el gobierno publicó un decreto de urgencia que aprueba la fusión del CND con la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM). Se trata de una decisión unilateral, que no fue consultada con las autoridades regionales y locales, ni con los congresistas. Es un indicador de lo que se viene en la descentralización ya que, en un tema fundamental para el proceso, las autoridades regionales fueron informadas a través de los medios de comunicación y de la publicación del decreto respectivo en El Peruano.

Estamos ante un procedimiento jurídico cuestionable y peligroso. Si se acepta que mediante un decreto se modifique una institución creada y definida por una ley orgánica, se abren las puertas para una forma de gobierno que no respeta a las instituciones y que se sustenta sólo en la voluntad del gobernante. No debemos olvidar nuestra historia reciente, cuando bajo el argumento de la eficiencia se dejaban de lado los procedimientos y se obviaba el debate democrático. El Congreso tiene una responsabilidad que no puede eludir.

El efecto político práctico de esta medida es la concentración de las funciones relacionadas con la conducción del proceso en la PCM. Es un paso atrás en la reforma, pues se excluye a los presidentes regionales y a las autoridades locales de las decisiones fundamentales sobre el proceso descentralista. El anuncio del Presidente del Consejo de Ministros –de que gustoso se reunirá con las autoridades regionales y locales–, sólo confirma que el poder de decisión final sobre el proceso estará en el Poder Ejecutivo. Serán sus miembros quienes definirán la agenda y concederán lo que consideren conveniente. Es sorprendente que una medida tan abiertamente centralista como ésta sea presentada como una decisión favorable a la descentralización.

Desde Propuesta Ciudadana hemos advertido en repetidas oportunidades sobre la necesidad de reformar profundamente el CND. Nada está más lejos de nuestra intención que defender una instancia que ha mostrado ser claramente inoperante para conducir un proceso tan complejo. Pero hemos señalado también, que se trata de transformarlo y fortalecerlo para que pueda funcionar como una efectiva instancia de conducción concertada de la descentralización.

Desde el inicio, planteamos que debía reforzarse la representación del gobierno central, para lo cual consideramos importante que el CND fuera presidido por el Presidente del Consejo de Ministros, es decir por una autoridad con capacidad de concertación efectiva y con la autoridad suficiente para articular a los sectores y al conjunto del Poder Ejecutivo en la perspectiva de la descentralización. Nos reafirmamos en ese planteamiento, porque la participación directa de la PCM haría más transparente la responsabilidad y la voluntad política del gobierno nacional por cumplir las metas de la descentralización como política de Estado.

Sin embargo, tanto o más importante que ello es que el CND se consolide como instancia concertada de conducción. Para ello proponíamos ampliar la representación de los gobiernos regionales. Un mecanismo perfectamente viable para ello es que cada Junta de Coordinación Interregional designe a uno de los presidentes regionales que la integran como su representante. En ese mismo camino se pueden formar oficinas descentralizadas del CND, vinculadas a las Juntas, cuyo responsable sea designado por los gobiernos regionales.

Además de estos cambios en su conformación se requiere transformar el diseño operativo del CND, de tal manera de dotar a los presidentes regionales y a las autoridades locales de los recursos humanos y técnicos para hacer seguimiento al proceso de descentralización, formular propuestas y evaluar las iniciativas del gobierno y de los congresistas. Nada de esto significa mayor gasto para el Estado. Sí se requiere una efectiva voluntad política para reorientar los recursos de los que hoy dispone una estructura burocrática concentrada en Lima y dependiente del gobierno central.

La viabilidad de la reforma tiene su punto de apoyo en la acción y el compromiso de las instancias regionales y locales de gobierno. Por ello es preciso profundizar su protagonismo en las decisiones y no excluirlas, como hace el decreto del gobierno. Es importante entender que la descentralización es una política de Estado que requiere de una permanente concertación entre los tres niveles de gobierno. De este modo será posible superar las visiones y cálculos de corto plazo, para asumir que la descentralización es un proceso permanente, integral y de largo plazo. Por ello es absurdo argumentar que la desaparición del CND se sustenta en la transferencia de las 185 funciones señaladas en la Ley Orgánica de los Gobiernos Regionales.

Es imprescindible que las autoridades regionales y locales promuevan y exijan un debate abierto y democrático sobre este tema, apuntando a construir una visión concertada sobre la conducción del proceso. Es evidente que el objetivo del gobierno es evitar toda posibilidad de dialogar y negociar con las nuevas autoridades una agenda nacional para profundizar la descentralización. Buscará, en cambio, la negociación bilateral y la concesión selectiva de recursos para bloquear toda posibilidad de que los presidentes regionales se constituyan en efectivos actores políticos nacionales desde las regiones.

Por último, es fundamental no perder de vista que este debate forma parte de una agenda más amplia, cuyo contenido ha sido planteado por las nuevas autoridades: la descentralización fiscal, la descentralización del SNIP, la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo y el plan de transferencia de todas las funciones señaladas en la Ley Orgánica de Regiones. Hagamos de esta errada decisión gubernamental una oportunidad para abrir un debate integral sobre la consolidación de la reforma descentralista.

Identity and migration, Francis Fukuyama

Modern liberal societies have weak collective identities. Postmodern elites, especially in Europe, feel that they have evolved beyond identities defined by religion and nation. But if our societies cannot assert positive liberal values, they may be challenged by migrants who are more sure of who they are

Francis Fukuyama

Francis Fukuyama is professor of international political economy at Johns Hopkins School of International Studies. This piece is adapted from an article first published in Journal of Democracy 17:2 (2006) © National Endowment for Democracy and the Johns Hopkins University Press

Modern identity politics springs from a hole in the political theory underlying liberal democracy. That hole is liberalism's silence about the place and significance of groups. The line of modern political theory that begins with Machiavelli and continues through Hobbes, Locke, Rousseau and the American founding fathers understands the issue of political freedom as one that pits the state against individuals rather than groups. Hobbes and Locke, for example, argue that human beings possess natural rights as individuals in the state of nature—rights that can only be secured through a social contract that prevents one individual's pursuit of self-interest from harming others.

Modern liberalism arose in good measure in reaction to the wars of religion that raged in Europe following the Reformation. Liberalism established the principle of religious toleration—the idea that religious goals could not be pursued in the public sphere in a way that restricted the religious freedom of other sects or churches. (As we will see below, the actual separation of church and state was never fully achieved in many modern European democracies.) But while modern liberalism clearly established the principle that state power should not be used to impose religious belief on individuals, it left unanswered the question of whether individual freedom could conflict with the rights of people to uphold a particular religious tradition. Freedom, understood not as the freedom of individuals but of cultural or religious or ethnic groups to protect their group identities, was not seen as a central issue by the American founders, perhaps because the new settlers were relatively homogeneous. In the words of John Jay (in the second "Federalist Paper"): "A people descended from the same ancestors, speaking the same language, professing the same religion, attached to the same principles."

In the west, identity politics began in earnest with the Reformation. Martin Luther argued that salvation could be achieved only through an inner state of faith, and attacked the Catholic emphasis on works—that is, exterior conformity to a set of social rules. The Reformation thus identified true religiosity as an individual's subjective state, dissociating inner identity from outer practice.

The Canadian philosopher Charles Taylor has written helpfully about the subsequent historical development of identity politics. Rousseau, in the Second Discourse and the Promenades, argued that there was a big disjuncture between our outer selves, which were the accretion of social customs and habits, and our true inner natures. Happiness lay in the recovery of inner authenticity. This idea was developed by Johann Gottfried von Herder, who argued that inner authenticity lay not just in individuals but in peoples, in the recovery of what we today call folk culture. In Taylor's words, "This is the powerful ideal that has come down to us. It accords moral importance to a kind of contact with myself, with my own inner nature, which it sees as in danger of being lost… through the pressures toward social conformity."

The disjuncture between one's inner and outer selves comes not merely out of the realm of ideas, but from the social reality of modern market democracies. After the American and French revolutions, the ideal of la carrière ouverte aux talents was increasingly put into practice as traditional barriers to social mobility were removed. One's social status was now achieved rather than ascribed; it was the product of one's talents, work and effort rather than an accident of birth. One's life story was the search for fulfilment of an inner plan, rather than conformity to the expectations of one's parents, kin, village or priest.

Taylor points out that modern identity is inherently political, because it demands recognition. The idea that modern politics is based on the principle of universal recognition comes from Hegel. Increasingly, however, it appears that universal recognition based on a shared individual humanity is not enough, particularly on the part of groups that have been discriminated against in the past. Hence modern identity politics revolves around demands for recognition of group identities—that is, public affirmations of the equal dignity of formerly marginalised groups, from the Québécois to African-Americans to women to indigenous peoples to homosexuals.

It is no accident that Charles Taylor is Canadian, since contemporary multiculturalism and identity politics were in many ways born in Canada, with the demands of the francophone community for recognition of its rights. Law 101 of 1977 violates the liberal principle of equal individual rights: French speakers enjoy linguistic rights not shared by English speakers. Quebec was recognised as a "distinct society" in 1995, and as a "nation" in 2006.

Multiculturalism—under- stood not just as tolerance of cultural diversity but as the demand for legal recognition of the rights of racial, religious or cultural groups—has now become established in virtually all modern liberal democracies. US politics over the past generation has been consumed with controversies over affirmative action for African-Americans, bilingualism and gay marriage, driven by formerly marginalised groups that demand recognition not just of their rights as individuals but of their rights as members of groups. And the US's Lockean tradition of individual rights has meant that these efforts to assert group rights have been tremendously controversial—more so than in modern Europe.

The radical Islamist ideology that has motivated terror attacks over the past decade must be seen in large measure as a manifestation of modern identity politics rather than of traditional Muslim culture. As such, it is familiar to us from earlier political movements. The fact that it is modern does not make it less dangerous, but it helps to clarify the problem and its possible solutions.


The dilemma of immigration and identity ultimately converges with the larger problem of the valuelessness of postmodernity. The rise of relativism has made it harder for postmodern people to assert positive values and therefore the kinds of shared beliefs that they demand of migrants as a condition for citizenship. Postmodern elites, particularly those in Europe, feel that they have evolved beyond identities defined by religion and nation and have arrived at a superior place. But aside from their celebration of endless diversity and tolerance, postmodern people find it difficult to agree on the substance of the good life to which they aspire in common.

Immigration forces upon us in a particularly acute way discussion of the question "Who are we?", posed by Samuel Huntington. If postmodern societies are to move towards a more serious discussion of identity, they will need to uncover those positive virtues that define what it means to be a member of the wider society. If they do not, they may be overwhelmed by people who are more sure about who they are.

El artículo completo en:


martes, 23 de enero de 2007

Un comentario sobre la identidad peruana, partiendo de Kapuscinski

Leo que el escritor y periodista polaco Ryszard Kapuscinski ha fallecido en Varsovia, a los 75 años. Veo que en el archivo de artículos que guardo por una u otra razón, tengo uno suyo, del 2002. Aprovecho para reproducir el texto, muy bueno, y para proponer partiendo de él algunas reflexiones que creo pertinentes sobre la identidad peruana.

En el artículo Kapuscinski contrapone las "sociedades históricas" y las sociedades "abiertas al futuro". Las primeras están orientadas hacia el pasado, a resolver disputas que vienen de atrás, mientras que las segundas, al no tener esos lastres, se orientan hacia adelante y progresan. Estados Unidos sería el ejemplo de esto. Dentro de las sociedades históricas, en los últimos años habría un proceso de "descolonización cultural", un rescate de las tradiciones frente al avance de occidente, como en Irán. Kapuscinski termina diciendo que "nada cambiará a no ser que las sociedades históricas aprendan a crear, a hacer una revolución de la mente, de la actitud, de la organización. Si no destruyen la historia, ésta les destruirá a ellos".

Me quedé pensando en qué implicancias tiene esto para nosotros. El Perú es un país de historia larga, de antiguos traumas irresueltos, puede ser considerada una "sociedad histórica", tal como la entiende Kapuscinski. Creo que también puede decirse que, en muchos sentidos, nuestra historia, o más bien, la manera de entender la historia presente en nuestra cultura política, tiene muchos elementos autodestructivos. La memoria del bien perdido. El país de las oportunidades perdidas. Un pasado grandioso y un presente miserable. Mendigo en un banco de oro. Todas estas imágenes nos tiran hacia abajo.

El problema a mi juicio es que, para avanzar, necesitamos partir de un punto 0, y luego, en el punto 1, alegrarnos por el avance, lo que permitirá pasar al punto 2, y luego al 3, y así sucesivamente. Valorar los avances parciales es lo que permite llegar a la meta. El problema con el peso excesivo o mal entendido de la historia es que, desde el punto 0, tenemos en la cabeza que alguna vez estuvimos en el 20 y que en realidad deberíamos estar en el 30, y entonces, al llegar al punto 2, no valoramos esos dos puntos, sino que nos fijamos en los 18 o 28 que nos faltan. El vaso siempre está medio vacío, no medio lleno. Así, las cosas se ven demasiado complicadas, inalcanzables, torpedeamos a los que algo hacen, y al final tiramos la toalla. Y nos quedamos en el atraso.

Nuestra rica historia es ciertamente un activo, no un pasivo: pero siempre y cuando nuestra cultua política resalte aspectos que nos permitan valorar los avances parciales, y fortalezcan nuestra perseverancia, no tanto la imagen de un país en constante decadencia desde un pasado mítico... siendo las cosas así, pucha, lo único que queda es irse a mudar a otra parte.

Creo que estas ideas sirven para pensar desde por qué estamos tan mal en el fútbol, hasta los desafíos del desarrollo. Lo dejo ahí.

Domingo, 24 de febrero de 2002
El País
Un mundo, dos civilizaciones RYSZARD KAPUSCINSKI

Ryszard Kapuscinski es periodista y escritor polaco. © New Perspectives Quarterly. Distribuido por Los Angeles Times Syndicate International.

En las sociedades históricas todo ha sido decidido en el pasado. Sus energías, sentimientos y pasiones están orientados al pasado, dedicados a la discusión de la historia, al significado de la historia. Viven en el reino de la leyenda y de los linajes fundadores. Son incapaces de hablar del futuro, porque el futuro no despierta en ellos la misma pasión que su historia. Es gente histórica, que nace y vive en la historia de las grandes luchas, divisiones y conflictos. Son como un viejo ex combatiente de guerra, que sólo quiere hablar de la gran experiencia que le proporcionó tan hondas emociones que nunca pudo olvidarlas. Las sociedades históricas viven con este peso que nubla sus mentes y su imaginación. Están obligadas a vivir profundamente en la historia; así se identifican. Si la pierden, pierden su identidad. Entonces no sólo serán anónimos, habrán dejado de existir. Olvidar la historia sería olvidarse de sí mismos, una imposibilidad biológica y psicológica. Es una cuestión de supervivencia.

Pero para crear nuevos valores, una sociedad tiene que tener una mente limpia que le permita concentrarse en algo orientado al futuro. Ésta es la tragedia en la que están atrapadas las sociedades históricas. Estados Unidos es, en cambio, una nación afortunada. No tiene problemas con la historia. Su mentalidad está abierta al futuro. Al ser una sociedad joven puede ser creativa sin que el peso de la historia tire de ella, sujetándola por la pierna, atando sus manos. El peligro para EE UU -y para el resto del mundo- es que su desarrollo sea tan dinámico y creativo que llegue a convertirse en un mundo completamente distinto en este mismo planeta. EE UU produce a diario elementos de una civilización totalmente nueva que se aleja cada vez más de la del resto del mundo. La diferencia no está sólo en la riqueza y la tecnología, sino en la mentalidad. La posición y el poder del dinámico EE UU y la parálisis de las sociedades históricas es el gran problema para el futuro de la humanidad. A diferencia de lo que creíamos hace 20 años, el mundo no converge, sino que se separa como las galaxias.

Cuando fui por primera vez a África, hace 30 años, encontré algo de agricultura, infraestructura y medicina modernas. Había un cierto paralelo con la Europa que había sido destruida por la guerra. Hoy, hasta lo que el colonialismo dejó en África se ha deteriorado. No se ha construido nada nuevo. Y mientras tanto, EE UU está entrando en el ciberespacio.

Tras la II Guerra Mundial, hubo un gran despertar de las conciencias en el Tercer Mundo. La guerra demostró, especialmente para África y Asia, que los países amos, como Francia o Gran Bretaña, podían ser vencidos. Además, los centros de poder del mundo se desplazaron de los imperios alemán, japonés, francés y británico a EE UU y la URSS, países sin tradición de potencia colonial. Estos acontecimientos convencieron a los jóvenes nacionalistas del Tercer Mundo de que podían alcanzar la independencia.

La lucha por la independencia tuvo tres etapas. Primero llegaron los movimientos de liberación nacional, especialmente en los países asiáticos más grandes. La India obtuvo la independencia en 1947 y China en 1949. Este periodo concluyó con la Conferencia de Bandung en 1955, donde nació la primera filosofía política del Tercer Mundo: el no alineamiento. La promovieron las grandes y pintorescas figuras de los cincuenta: Nehru en la India, Nasser en Egipto y Sukarno en Indonesia. La segunda etapa, en la década de los sesenta, se caracterizó por un gran optimismo: la descolonización se extendió con rapidez junto a la filosofía de la no alineación como guía. En 1964, 14 países africanos consiguieron la independencia. En la tercera etapa, que comenzó en los años setenta, el gran optimismo que había acompañado al nacimiento de las naciones empezó a esfumarse. Se comprobó que pensar que independencia nacional significaría automáticamente independencia económica y cultural era utópico e irreal.

La cuarta etapa se abrió con la revolución iraní de 1979, que surgió como una reacción a las optimistas iniciativas de desarrollo. El carácter tecnocrático de los valores modernos y los planes industriales del periodo optimista pasaron por alto la dimensión crucial de las sociedades históricas: los valores éticos y religiosos de la tradición. Las sociedades histórico-tradicionales rechazaron esta nueva forma de vida porque sentían que amenazaban a la parte más elemental de su identidad.

La rápida importación de tecnología en Irán, por ejemplo, era también percibida por los iraníes como una humillación para un pueblo con una cultura tan antigua. Como no eran capaces de aprender la tecnología, se sentían avergonzados. Esa humillación provocó una reacción muy fuerte. Los iraníes casi destruyeron las fábricas de azúcar construidas por especialistas europeos debido a la enorme ira que sentían. Consideraban que, como extranjera, esa tecnología había sido incorporada para dominarles. El cambio fue tan rápido que no fueron capaces de aceptarlo. Las grandes masas iraníes que siguieron al ayatolá Jomeini pensaban que los grandes planes económicos del sha y sus consejeros occidentalizados no servían para conducirlos al paraíso. En consecuencia, se acentuaron aún más los valores antiguos. La gente se defendía escondiéndose en los viejos valores. Las viejas tradiciones y la antigua religión eran el único cobijo a su alcance.

Los movimientos emocionales y religiosos que contemplamos hoy día en todo el mundo islámico son sólo el comienzo. La revolución iraní abrió un nuevo periodo en los países del Tercer Mundo: el periodo de la descolonización cultural. Pero esta contrarrevolución no puede triunfar. No es creativa, sino defensiva. Sigue estando definida por aquello que niega. Conduce a la parálisis. Mientras tanto, EE UU sigue avanzando, en comparación, a la velocidad de la luz. Nada cambiará a no ser que las sociedades históricas aprendan a crear, a hacer una revolución de la mente, de la actitud, de la organización. Si no destruyen la historia, ésta les destruirá a ellos.

No perder de vista lo que pasa en las regiones...

Ver reporte de Paulo Vilca sobre cómo van las cosas en Puno. Ojo con esto...

Enero en el altiplano. Entre los médicos cubanos, la incertidumbre regional y los alcaldes aymaras

Sábado, 20 de enero de 2007

Paulo C. Vilca Arpasi
Coordinador Oficinal Regional Puno – SER

El día viernes 19 de enero se realizó en la Plaza de Armas de Puno la primera jornada de atención oftalmológica de médicos cubanos promovida por el gobierno regional puneño con el apoyo del gobierno venezolano, a la cual asistieron decenas de personas.

De esta manera, Hernán Fuentes parece apuntarse un primer punto a su favor luego de los bochornosos sucesos ocurridos el día miércoles 17, cuando la primera sesión del Consejo Regional fue suspendida a pedido de la mayoría de consejeros que aducía presión y maltrato verbal de los asistentes, en circunstancias en que se buscaba debatir el monto de las remuneraciones y dietas de las nuevas autoridades. Asimismo, quedó en lista de espera la propuesta de que el Consejo Regional se convierta en una instancia legislativa diferenciada de la presidencia.

Estos hechos pueden servirnos para esbozar un primer análisis político de la gestión de nuestro nuevo presidente regional, pasada ya la sorpresa que causó su elección. No debemos olvidar por supuesto que ésta se hizo con las reglas del sistema democrático, por lo que la legitimidad legal de nuestra primera autoridad está fuera de duda, más allá de las razonables simpatías o antipatías que pueda provocar su posición política.

Con relación al comportamiento de Hernán Fuentes durante el Consejo Regional, éste puede revelar cierta impericia política, quizás entendible por ser ésta su primera actuación formal en las ligas grandes de la región y además como protagonista, lo que habría podido provocar que la sesión se le fuera de las manos, según lo calificado por diferentes medios de comunicación.

Sin embargo, lo que no se puede negar es su rápida capacidad de respuesta: la jornada de atención oftalmológica con médicos cubanos realizada el día de hoy, así como la propuesta de que las futuras sesiones del Consejo se realicen en el coliseo cerrado, con asistencia de la población, muestran que por lo menos hasta el momento, iniciativas no le faltan, y es bien sabido que la política en nuestro país está hecha sobretodo de gestos, promesas y grandes actuaciones.

Por supuesto esto no resuelve el problema de Fuentes de contar con sólo 4 consejeros favorables a él, teniendo a otros 9 de oposición, entre los que se encuentran varios de sus ex socios de Avanza País. Este hecho podría ser pasado por alto si es que no fueran ya varios los casos de alianzas entre alcaldes provinciales y consejeros, lo que podría consolidar en los siguientes meses un frente mayor de oposición al gobierno regional, especialmente cuando se discuta la distribución del presupuesto y esto evidencie lo que hasta el momento es vox populi en Puno: la inexistencia de un plan de gobierno.

Mientras tanto, en el sur, los alcaldes provinciales de El Collao-Ilave, Yunguyo y Chuchito-Juli, vienen impulsando la conformación de un grupo de burgomaestres que, a diferencia de otras experiencias de asociativismo municipal, tiene como particularidad que su principal propuesta política es la reivindicación aymara, consolidando la presencia de un discurso étnico que va teniendo más presencia cada vez.

Y como si esto fuera poco, tenemos el innegable enfrentamiento al interior de la Iglesia Católica, que con la toma de la parroquia de Macusani y las denuncias en contra de las nuevas autoridades eclesiásticas, se convierte en la cereza que corona la torta.

Si algo no ha faltado en Puno las primeras 3 semanas de enero es “movida política”, y seguramente los días que vienen ésta seguirá. Ojalá que ésta no nos haga perder de vista la agenda del desarrollo regional.

Más sobre la racionalidad de Alan García

Artículo publicado en Perú 21, martes 23 de enero de 2007

Continúa el debate sobre cómo entender las acciones del presidente, así que sigo con algunas ideas que no pude desarrollar la semana pasada.

La estrategia general del presidente tiene como supuesto la confianza en que el crecimiento de la economía y un entorno internacional favorable serán la locomotora, y un "adecuado" manejo político los rieles por los que transitarán los vagones del país. La acción de la oposición política o social podría echar a perder este plan. Sin embargo, la primera está por ahora desactivada, más por limitaciones propias que por acción gubernamental; la segunda, aunque por ahora está relativamente quieta, es potencialmente peligrosa. Por ello, es muy importante el ejercicio del principio de autoridad y el tener arrinconados a los potenciales organizadores de las protestas. Y mientras llegan los beneficios del aumento de la inversión pública y privada, tenemos que tener entretenida a la gente.

¿Podrá tener 'éxito' esta estrategia? Puede ser. Pero el punto importante no es ese; la cuestión es si esta estrategia es conveniente para el país. Creo que no.

Hay un tema de análisis clave que tenemos que entender, empezando por el presidente: una cosa son los intereses políticos personales de Alan García, y otros los del país. Muchas veces se dice que "si al presidente le va bien, al país también". En realidad, no siempre es así. Es más, la primera presidencia de García es un ejemplo emblemático de lo contrapuestos que pueden ser estos intereses. Ejemplo: a García le convino evitar un ajuste económico verdaderamente estricto entre 1988 y 1990, para poder enfrentar las elecciones de 1990, y hacer que fuera el nuevo presidente el que tuviera que tomar la decisión, para después culparlo de sus costos sociales. Funcionó: el candidato del Apra obtuvo un respetable 22.6% de los votos, Hurtado Miller tuvo que lanzar el ajuste de agosto de 1990, y García aún en la campaña electoral del año pasado sostenía que los salarios durante su gobierno fueron los más altos de los últimos veinte años. Claro, todo esto a costa de dejar al país en una situación de hiperinflación, sin reservas internacionales y con un déficit fiscal gigantesco.

Afortunadamente, no estamos ahora ante una situación tan dramática. Sin embargo, lo que hemos visto en los últimos días revela que García sigue privilegiando su popularidad personal antes que cualquier otra consideración: lo que le conviene al país, a su gobierno y a su partido. Por ello ha pasado por encima del sentido común, de su presidente del Consejo de Ministros y de los principales líderes del Apra.

Controlar la agenda política con la pena de muerte, la satanización del orden jurídico internacional y nacional, la confrontación con los opositores, la manipulación de los miedos y prejuicios de la población, puede ser eficaz, pero ¿es lo que le conviene al país? ¿Para esto quiso García volver a la Presidencia? ¿Es así como quiere llegar a ser el Nicolás de Piérola del siglo XXI?

lunes, 22 de enero de 2007

Segundo Concurso de Proyectos de Investigación para jóvenes investigadores - DIRSI

Estrategias para el Desarrollo de la Sociedad de la Información entre los Sectores de Bajos Recursos en América Latina y el Caribe

Las oportunidades que brinda la telefonía móvil como instrumento de universalización de los servicios de telecomunicaciones constituye interés particular de DIRSI durante el año 2007.


La Red Diálogo Regional sobre Sociedad de la Información –DIRSI— está compuesta por investigadores académicos de varias disciplinas de países de América Latina y el Caribe que se dedican a estudiar los retos planteados por el desarrollo de la Sociedad de la Información y los problemas y soluciones de política pública y de la regulación. El foco de atención de los integrantes de la red está en la producción de conocimiento que facilite la reflexión y el diseño de políticas que promuevan la inclusión de todos los sectores de la sociedad a los beneficios de la Sociedad de la Información. DIRSI cuenta en la actualidad con el apoyo financiero del IDRC de Canadá, dentro de la iniciativa PanAmericas.

Uno de los principales objetivos de DIRSI es promover la investigación entre jóvenes académicos interesados en los retos regulatorios que plantea el desarrollo de la Sociedad de la Información y el conocimiento entre los pobres y excluidos en los países de la región. Con ese fin, DIRSI convoca a este concurso de becas de investigación dirigido a jóvenes investigadores (menores de 35 años) para llevar a cabo proyectos dentro de los grandes temas de interés de la red.

Las oportunidades que brinda la telefonía móvil como instrumento de universalización de los servicios de telecomunicaciones constituye interés particular de DIRSI durante el año 2007. Las propuestas podrán formularse desde cualquier perspectiva disciplinaria, y contemplando un enfoque pro-pobre dentro del marco de una economía de mercado. Propuestas novedosas que discutan estos temas introduciendo la perspectiva de género, efectos sociales o culturales, o que contemplen problemas ambientales en los retos del desarrollo de la Sociedad de la Información, en el marco de las preguntas planteadas, serán especialmente bienvenidas. Se dará prioridad a las propuestas que, desde cualquier marco metodológico, involucren un significativo trabajo empírico.

Las propuestas serán evaluadas por su calidad académica, pertinencia para la formulación de políticas públicas y factibilidad de realización, por un jurado compuesto por tres miembros de DIRSI. El desarrollo de la investigación será supervisado por miembros de DIRSI. Se otorgarán tres becas de US $5.000 (dólares americanos) cada una.

Adicionalmente, una vez culminados los trabajos de investigación y presentado los resultados, se premiará al mejor documento con el financiamiento completo para participar en la conferencia GK3 a realizarse en Malasia en diciembre de 2007 para presentar los resultados del trabajo.

Aspectos formales

Las propuestas no deberán exceder 10 páginas, a espacio simple y con letra Arial 12 puntos. Típicamente, el orden de una propuesta de investigación será el siguiente:

1. Título de la propuesta, nombre y afiliación del investigador
2. Resumen
3. Justificación
4. Objetivos
5. Metodología
6. Presupuesto
7. Cronograma
8. Bibliografía

Las propuestas serán recibidas solamente por vía electrónica a la siguiente dirección: info@dirsi.net . La fecha límite es el lunes 26 de febrero de 2007, antes de las 17 horas, hora de Lima (GMT - 5). El mensaje electrónico de remisión deberá estar acompañado del archivo con la propuesta, de un currículum del postulante según el formato del concurso (disponible en www.dirsi.net), y de dos cartas de recomendación de investigadores senior de la región. Mayor información disponible en www.dirsi.net


El cronograma del concurso es el siguiente:
Remisión de propuestas: 26 de febrero de 2007, 17 horas (GMT – 5).
Periodo de evaluación: Hasta el 8 de marzo de 2007.
Anuncio de ganadores: 15 de marzo de 2007.
Inicio de investigaciones: No más tarde del 1° de abril de 2007.
Presentación de informe parcial: 30 de junio de 2007.
Presentación del informe final: 30 de setiembre de 2007.

Laura León
Asistente de Coordinación / Coordination Assistant
Diálogo Regional sobre Sociedad de la Información
Regional Dialogue on the Information Society

Hernando de Soto and the mystification of capital


In a critique of Hernando de Soto's bestselling The Mystery of Capital: Why Capitalism Triumphs in the West and Fails Everywhere Else, Staffan Granér finds de Soto's methods unreliable and his theories over-simplified. De Soto claims that if "dead capital" were legalized, it would elevate the poor out of poverty. In reality, de Soto's formalization of the economy aims to protect rights of ownership and ease the way for free market transactions, not to create regulations and a social safety net. "By maintaining that poverty can be solved simply by giving all of the poor formal rights of ownership", says Granér, "de Soto pulls a mystifying veil over what are in fact real social discrepancies."

Staffan Granér

"Hernando de Soto's book The Mystery of Capital: Why Capitalism Triumphs in the West and Fails Everywhere Else has become something entirely unique: a bestseller from the field of Development Economics. Since the book first came out in 2000[1] in Spanish and English, it has been translated into at least nineteen other languages, including Arabic, Chinese, and Russian.[2] The book has often received gushing praise in the press, as witnessed in examples from such well-known newspapers and magazines as The Times: "No less than the blueprint for the new industrial revolution."; or The Economist: "The most intelligent book yet written about the current challenge of establishing capitalism in the developing world." In a review before publication, Sweden's largest daily newspaper wrote, "If there is any justice in the world, de Soto [will be] a clear candidate for the Nobel Prize in Economics."[3]

Several of the world's most prominent figures, such as Bill Clinton, Kofi Annan, George W. Bush, Margaret Thatcher, Mexico's Vicente Fox, and Egypt's Hosni Mubarek are in agreement with this panegyric. Even Luiz da Silva and his leftwing Brazilian administration refer to de Soto as the inspiration behind one of his more radical reform programmes.

Instituto Libertad y Democracia (ILD), the research institute in Lima founded and directed by de Soto, has been ranked as the world's second-most influential think tank, with assignments from the ILO, the UN, and some thirty governments in the Third World and former Soviet states.

Among academic economists and researchers in economic development, the reception has been less univocal. Prominent Nobel Prize recipients such as Ronald Coase and Milton Friedman chime in with the chorus of praise. Elsewhere, however, in less popular scientific publications, criticism and a demand for common sense and moderation has been expressed.

Even before I give an account of the primary features of the line of reasoning that has received this overwhelming political and media response, it may be appropriate to introduce some notion of why so many find de Soto's analysis appealing. He claims not only to have the answer to the question posed by the book's subtitle, but also offers a simple recipe for its solution, which does not demand much more than the good will of decision makers and legislators. Many earlier explanatory models have involved a number of ingredients, indigestible for many, which de Soto's analysis seems to be able to do without. First of all, de Soto's suggestions do not include any need for redistribution of wealth from privileged groups, or debt relief, whether on a global or a local level. Nor are the gaps between the world's nations and regions ascribed to any historical injustices or positions in an unequal economic world order. It is not market capitalism per se that lacks the ability to bring prosperity to poor countries. Market capitalism is – as de Soto often repeats – "the only game in town". The only thing necessary is to do away with the specific institutional factors that prevent capitalism in the Third World from developing to its full potential, as in the industrial and welfare states. Here de Soto aims his rhetorical weapon at what he views as the socialist and Marxist monopoly on representing the interests of the poor.

Second, de Soto explicitly distances himself from the old Weberian idea that poor people's ability to achieve prosperity and advancement is restricted by cultural dispositions and patterns of behaviour. People in developing countries are, de Soto claims, just as capable of innovation, creativity, and entrepreneurism as those in the West. The poor are not the problem; they are the solution".

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The Kinder, Gentler Daniel Ortega

The Nation
[posted online on January 19, 2007]

On Wednesday, January 10, Managua's Plaza la Fe was the site of the kind of gathering Nicaragua has not seen since the 1980s, as tens of thousands of people converged to celebrate the inauguration of Daniel Ortega, the 61-year-old former Sandinista comandante and perennial presidential candidate who had returned to power after sixteen years in the political wilderness.

As the ceremony began, a recording of a fiery speech Ortega delivered during the height of Nicaragua's war against the contras blared from the PA system, stirring the crowd to life. Then Ortega emerged, flanked by the lions of the Latin American left, Venezuelan President Hugo Chávez and Bolivian President Evo Morales. The lines in Ortega's face have deepened since he guided Nicaragua through its war against contra insurgents, and his signature black mustache is dyed now, but the scene staged at the plaza was enough to evoke nostalgia for his revolutionary heyday.

Ortega's prominence on the pantheon of the Latin American left was affirmed by Chávez. Fresh from his own inauguration hours earlier, during which he effusively pledged "socialismo o muerte!" Chávez lionized Ortega by lifting a page from Bertolt Brecht. "Men who spend their whole lives fighting for justice are indispensable," Chávez boomed. As he flailed his arms to emphasize his stentorian rhetorical volleys, young men in the crowd reached for their digital cameras, eager to snap a shot of this political rock star in action.

Chávez was followed by the more subdued Morales, ex-leader of Bolivia's insurgent coca farmers' movement and his country's first indigenous president. With his voice barely rising above the chants from the crowd of "Evo! Evo!" Morales pledged that he, Chávez and Ortega would nationalize their countries' industries and bring death to American imperialism.

As Morales left the podium, the socialist folk group Quilapayun's anthem, "El Pueblo Unido Jamás Será Vencido," an ode to martyred socialist Chilean president Salvador Allende, sounded from the speakers by the stage. Fireworks exploded above the plaza while groups of adolescents formed human pyramids to hoist red and black flags toward the sky. "The people united will never be defeated," the crowd chanted again and again.

Finally, Ortega stepped to the microphone, launching into a call-and-response chant against savage capitalism. Then, in an excruciatingly long speech that drove more than half the crowd from the plaza, he laid out his agenda, vowing to block privatization of Nicaragua's water, increase access to electricity for the country's poor and heighten economic cooperation with fellow left-leaning Latin American governments. He also took a dig at the right-wing Liberal Constitutional Party (PLC), which has ruled the country since his defeat in 1990. "Our agenda is unfinished," Ortega declared. "When we left the illiteracy rate was 13 percent. Today it is 35 percent."

The populist tenor of Ortega's inauguration ceremony presented a stark contrast to the strategy that propelled his campaign. On the campaign trail, Ortega worked assiduously to reassure the Nicaraguan public that the exhausting conflicts that accompanied his first presidency will not re-emerge. In stump speeches and campaign ads he repeated the word "reconciliacion" like a mantra, pledging no more land seizures, clashes with the church or blood-soaked battles with The Empire. Ortega's theme song, played over and over on pro-Sandinista radio stations during his campaign, was a hip-hop version of John Lennon's "Give Peace a Chance," with a lilting chorus highlighted by the line "Todos reunidos con reconciliación"--we all unite with reconciliation.

To ratify his image makeover, Ortega selected as his vice president Jaime Morales Carazo, a former contra leader whose home he had once seized. The Vatican's most important figure in Nicaragua, Cardinal Miguel Obando y Bravo, a fervent opponent of Ortega during the 1980s, has become one of his closest allies. With an eye on the $175 million Millennium Challenge grant for Nicaragua, approved before the election by the Bush Administration, Ortega has toned down his anti-American rhetoric. The day before his inauguration, he held court with Bush Administration Health and Human Services Secretary Michael Leavitt and US Ambassador Paul Trivelli, a hated figure in Nicaragua who has openly demonized Ortega. The new Daniel Ortega is a uniter, not a divider.

Though Ortega's brand of reconciliation helped usher the Sandinistas back into Nicaragua's presidential palace, his will to power may have sapped Sandinismo of its revolutionary soul. It's hard to know what the Sandinistas stand for anymore, Francisco Chamorro, assistant editor of the Nicaraguan daily Nuevo Diario and nephew of former Nicaraguan president Violetta Chamorro, told me. "They are a giant coalition now that is full of Liberals [members of the PLC], contras, everybody. And the whole party is based around Daniel Ortega and his family."

Ortega's dark pact with the right-wing PLC has dashed the idealism inspired by the original Sandinistas. In 1998, after his stepdaughter accused him of molesting her since the age of 11 (Ortega denied the charges while using his power in the National Assembly to block subsequent investigations), he sought protection from then-President Arnaldo Aleman, who was in the process of looting the treasury of $100 million. The two caudillos entered into "el Pacto," agreeing to grant each other immunity from criminal prosecution while lowering the percentage of the vote necessary to win a presidential election in the first round from 45 percent to 35 percent.

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