Dos comentarios breves: el primero, sobre el plagio de Alonso Cueto. Creo que es importante dejar claro el punto, esto es de utilidad para los estudiantes. Ver:
http://www.correoperu.com.pe/paginas_nota.php?nota_id=45306&seccion_nota=4
http://elanexodeocram.blogspot.com/2007/03/comparando-cueto-con-la-nacin.html
http://www.correoperu.com.pe/paginas_nota.php?nota_id=45422&seccion_nota=4
Después de leer esto, sólo me cabe recordar que, según las normas de la PUCP,
"Plagiamos cuando:
- usamos las ideas de otro y no decimos de quién, y, especialmente cuando tomamos sus ideas textuales y no las colocamos entre comillas
- no citamos debidamente: es decir, cuando no damos a quien nos lee o escucha, la indicación suficiente como para que sepa de qué autor, libro, documento o circunstancia fue tomada la idea ajena.
(...) Basta que falte uno de ellos (las comillas o la referencia) para que se produzca el plagio.
(...) El plagio no depende de las intenciones del que toma ideas de otro, sino de un hecho objetivo: se puede plagiar aunque no se quiera hacerlo. Se puede plagiar, simplemente, por tener poca atención o poco cuidado".
[Ver: http://morenaescribe.blogspot.com/2007/03/un-regalo-para-alfredo-bryce.html]
En el caso de Cueto, creo que lo que corresponde es simplemente pedir disculpas. La idea de la referencia es que el interesado pueda llegar al texto original; y el propósito de la cita es que el lector pueda distinguir qué es escrito por uno, y qué es escrito por otro. Lo que se debe evitar es presentar, como si fuera de uno, el trabajo de otro. Leyendo lo de Cueto, la conclusión para mí es evidente: hubo plagio. Todos nos equivocamos, no se trata de lapidar a nadie: pero la cosa es aceptar la culpa, hacer propósito de enmienda, y seguir adelante. Pero si la culpa no se acepta, el error se puede cometer una y otra vez, y lo que es peor, se confunde a los demás, se da un mal ejemplo. Esto sucedió también con el caso de plagio de Rafael León.
Sobre lo de Santillana y Mariátegui, ver:
http://martintanaka.blogspot.com/2007/03/artculo-censurado-de-miguel-santillana.html
http://martintanaka.blogspot.com/2007/03/censura-en-diario-correo.html
Se suponía que el descargo de Mariátegui saldría publicado hoy sábado en la revista Somos, pero no ha salido. En fin, creo que no es, a estas alturas, estrictamente necesario para formarse un juicio.
El tema me interesó porque, como saben, yo también tengo una columna. ¿Qué pienso de todo esto? A ver: lo primero es definir la censura en un medio privado (censura estatal es otra cosa). Cada medio tiene su propia línea, y selecciona a sus colaboradores según ésta. Hace poco, por ejemplo, La República reorganizó su sección de opinión, y algunos de sus colaboradores se quedaron sin espacio. No se puede hablar de censura (sí de un error; han quedado relegados buenos articulistas de una nueva generación, como Gonzalo Gamio, Carlos Meléndez, Alberto Vergara y Eduardo Dargent, por ejemplo, pero ese es otro tema). Un director también tiene derecho a pedirle a un columnista que deje su espacio, por varias razones, referidas a su línea editorial, o la evaluación de la calidad de su trabajo. La cosa es que haya criterios claros, que no se preste a la arbitrariedad.
Creo que, cuando se impide la salida de un artículo, o se termina la relación con un columnista, por razones que no se justifican claramente por una línea editorial, se puede hablar de censura. Especialmente, cuando los textos censurados afectan a los editores de manera particular, no general. Ejemplo típico: te censuro para evitar que me critiques a mí o a un pariente cercano.
Desde este ángulo, creo que sí hubo censura. Me parece que el director mostró mucha sensibilidad cuando se atacó a una persona en particular, pero no cuando se ataca igualmente a otras (en ese caso, se suele invocar "tener más correa", o el principio de que "el que se pica pierde"). La justificación no está en la línea editorial de Correo, que se caracteriza por su permisividad extrema y por un pluralismo que es justo reconocer (que incluye habitualmente críticas y alusiones, en todos los tonos, a su director y a medio mundo). El por qué sucedió esto me parece secundario y especulativo, la cosa es que ocurrió.
Ahora bien, habiendo dicho esto, creo también que la queja de De Soto es totalmente legítima, por sentirse aludido de mala manera. Creo que el columnista debería disculparse (como pasa en el hemiciclo del congreso; si alguien se siente ofendido, se pide que se retiren las palabras ofensivas, se hace, y se sigue con el debate). Ya dije que en Correo esta norma de cortesía parece no seguirse, más bien impera aquello de "tener correa". Por eso creo que, en lo sucesivo, el director de Correo debería mostrar la misma preocupación que tuvo por la incomodidad de De Soto con todas las personas que son maleteadas en su diario o que se sienten ofendidas por algunos de sus colaboradores.
Finalmente: los méritos o deméritos personales de Aldo Mariátegui, Miguel Santillana o Hernando de Soto, son secundarios en esta discusión.
sábado 31 de marzo de 2007
jueves 29 de marzo de 2007
Huntington y la migración hispana en los EU

“Testing Huntington: Is Hispanic Immigration a Threat to American Identity?”
Authors: Jack Citrin, Amy Lerman, Michael Murakami, and Kathryn Pearson
Journal: Perspectives on Politics, Issue: March 2007
Samuel Huntington argues that the sheer number, concentration, linguistic homogeneity, and other characteristic of Hispanic immigrants will erode the dominance of English as a nationally unifying language, weaken the country’s dominant cultural values, and promote ethnic allegiances over a primary identification as an American. Testing these hypotheses with data from the U.S. Census and national and Los Angeles opinion surveys, we show that Hispanics acquire English and lose Spanish rapidly beginning with the second generation, and appear to be no more or less religious or committed to the work ethic than native-born whites.Moreover, a clear majority of Hispanics reject a purely ethnic identification and patriotism grows from one generation to the next. At present, a traditional pattern of political assimilation appears to prevail.
[Texto completo en: http://www.apsanet.org/imgtest/PerspectivesMar07Citrin_etal.pdf ]
El texto refuta el texto de Huntington, "The Hispanic Challenge", publicado en la revista Foreign Policy (marzo-abril 2004) en el que dice:
"The persistent inflow of Hispanic immigrants threatens to divide the United States into two peoples, two cultures, and two languages. Unlike past immigrant groups, Mexicans and other Latinos have not assimilated into mainstream U.S. culture, forming instead their own political and linguistic enclaves - from Los Angeles to Miami - and rejecting the Anglo-Protestant values that built the American dream. The United States ignores this challenge at its peril"
El texto completo de Huntington puede verse en:
http://cyber.law.harvard.edu/blogs/gems/culturalagency1/SamuelHuntingtonTheHispanicC.pdf]
Revista de Estudios Sociales (U. de Los Andes, Bogotá)

La Revista de Estudios Sociales (RES) es una publicación cuatrimestral creada en 1998 por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes [Bogotá, Colombia] y la Fundación Social. Su objetivo es contribuir a la difusión de las investigaciones, los análisis y las opiniones que sobre los problemas sociales elabore la comunidad académica nacional e internacional, además de otros sectores de la sociedad que merecen ser conocidos por la opinión pública. De esta manera, la Revista busca ampliar el campo del conocimiento en materias que contribuyen a entender mejor nuestra realidad más inmediata y a mejorar las condiciones de vida de la población. La estructura de la Revista contempla seis secciones, a saber:
El Editorial destaca aspectos que merecen la atención de algún miembro del Comité Editorial y que están relacionados con los temas del número que se publica.
El Dossier integra un conjunto de versiones sobre un problema específico en un contexto general y presenta resultados de investigaciones científicas sobre la base de una perspectiva crítica y analítica. También se incluyen textos que integren resultados sobre investigaciones en las que se muestra el desarrollo y las nuevas tendencias en un área específica del conocimiento.
Otras Voces presenta problemas que pueden tener cabida en otras secciones, pero que tienen perspectivas diferentes a la de los artículos del Dossier. Son trabajos que muestran los resultados preliminares de investigaciones o de reflexiones sobre un tema, reportes de caso o revisiones bibliográficas sobre un área del conocimiento.
El Debate responde a los escritos de las secciones anteriores y también presenta entrevistas de conocedores de un tema particular.
Documentos difunde una o más reflexiones, por lo general de autoridades en la materia, sobre temas de interés social.
Lecturas muestra adelantos y reseñas bibliográficas en el campo de las Ciencias Sociales.
La estructura de la Revista responde a una política editorial que busca hacer énfasis en ciertos aspectos, entre los cuales cabe destacar los siguientes: proporcionar un espacio disponible para diferentes discursos sobre teoría, investigación, coyuntura e información bibliográfica; facilitar el intercambio de información sobre las Ciencias Sociales con buena parte de los países de la región latinoamericana; difundir la Revista entre diversos públicos y no sólo entre los académicos; incorporar diversos lenguajes, como el ensayo, el relato, el informe y el debate, para que el conocimiento sea de utilidad social; finalmente, mostrar una noción flexible del concepto de investigación social, con el fin de dar cabida a expresiones ajenas al campo específico de las Ciencias Sociales.
[La revista está disponible en internet, en http://res.uniandes.edu.co/]
El Editorial destaca aspectos que merecen la atención de algún miembro del Comité Editorial y que están relacionados con los temas del número que se publica.
El Dossier integra un conjunto de versiones sobre un problema específico en un contexto general y presenta resultados de investigaciones científicas sobre la base de una perspectiva crítica y analítica. También se incluyen textos que integren resultados sobre investigaciones en las que se muestra el desarrollo y las nuevas tendencias en un área específica del conocimiento.
Otras Voces presenta problemas que pueden tener cabida en otras secciones, pero que tienen perspectivas diferentes a la de los artículos del Dossier. Son trabajos que muestran los resultados preliminares de investigaciones o de reflexiones sobre un tema, reportes de caso o revisiones bibliográficas sobre un área del conocimiento.
El Debate responde a los escritos de las secciones anteriores y también presenta entrevistas de conocedores de un tema particular.
Documentos difunde una o más reflexiones, por lo general de autoridades en la materia, sobre temas de interés social.
Lecturas muestra adelantos y reseñas bibliográficas en el campo de las Ciencias Sociales.
La estructura de la Revista responde a una política editorial que busca hacer énfasis en ciertos aspectos, entre los cuales cabe destacar los siguientes: proporcionar un espacio disponible para diferentes discursos sobre teoría, investigación, coyuntura e información bibliográfica; facilitar el intercambio de información sobre las Ciencias Sociales con buena parte de los países de la región latinoamericana; difundir la Revista entre diversos públicos y no sólo entre los académicos; incorporar diversos lenguajes, como el ensayo, el relato, el informe y el debate, para que el conocimiento sea de utilidad social; finalmente, mostrar una noción flexible del concepto de investigación social, con el fin de dar cabida a expresiones ajenas al campo específico de las Ciencias Sociales.
[La revista está disponible en internet, en http://res.uniandes.edu.co/]
La generación de los 80 en la PUCP y el "quinto suyo"

Sr. Editor [del diario Perú 21]:
Leo en la columna de Martín Tanaka en su diario una lista de personajes que él recuerda como parte de su experiencia en la Universidad Católica de los años 80 y, aunque entiendo por qué –ya no estamos allí -, aún así me llama la atención que en esa lista no figuran casi los académicos del Quinto Suyo salidos de las aulas de la PUCP. Somos los que no encontramos espacio para hacer investigación en el Perú, los que salimos por unos años y no pudimos regresar del todo. Las razones son muchas y muy variadas, como la forma que toman nuestros sueños de volver.
La verdad es que seguimos volviendo, de a pocos, sin bombos ni platillos, sin programas de televisión, sin libros con ventas récord. Nadie hace, y con razón, copias piratas para vender en las calles de nuestros artículos académicos en los que tratamos de conjugar las exigencias de nuestros campos de estudios y nuestro deseo enorme de ayudar al país. En las sociedades académicas del vasto Quinto Suyo que habitamos, justificamos nuestro tema de estudios (el Perú, sus formas de organización social y política, su historia, su desigualdad económica, sus lenguas, su cultura, su literatura por sólo mencionar algunos) y, en la sociedad que quedó grabada en nosotros en esos años ochenta en los que todas las avenidas se fueron cerrando y las soluciones se acababan a cada minuto, tratamos de hacer potables marcos teóricos circonvolutos para quienes necesitan con urgencia soluciones prácticas. Y así quedamos, entre aquí y allá, siempre con ganas de ayudar, siempre marcados por esos años ochenta, por un ambiente en el que el cambio era posible, las soluciones podían ser académicas y la realidad se volvía cada vez más terrible que cualquier ficción.
Liliana Sanchez
Associate Professor
Rutgers UniversityDepartment of Spanish and Portuguese
105 George St.New Brunswick, NJ 08901
http://www.rci.rutgers.edu/~lsanchez
OTRA:
Sobre la PUCP en la década de los años 80 ver también, de Javier Torres, "Recuerdos de la PUCP".
http://www.ser.org.pe/index.php?option=com_content&task=view&id=345&Itemid=112
Leo en la columna de Martín Tanaka en su diario una lista de personajes que él recuerda como parte de su experiencia en la Universidad Católica de los años 80 y, aunque entiendo por qué –ya no estamos allí -, aún así me llama la atención que en esa lista no figuran casi los académicos del Quinto Suyo salidos de las aulas de la PUCP. Somos los que no encontramos espacio para hacer investigación en el Perú, los que salimos por unos años y no pudimos regresar del todo. Las razones son muchas y muy variadas, como la forma que toman nuestros sueños de volver.
La verdad es que seguimos volviendo, de a pocos, sin bombos ni platillos, sin programas de televisión, sin libros con ventas récord. Nadie hace, y con razón, copias piratas para vender en las calles de nuestros artículos académicos en los que tratamos de conjugar las exigencias de nuestros campos de estudios y nuestro deseo enorme de ayudar al país. En las sociedades académicas del vasto Quinto Suyo que habitamos, justificamos nuestro tema de estudios (el Perú, sus formas de organización social y política, su historia, su desigualdad económica, sus lenguas, su cultura, su literatura por sólo mencionar algunos) y, en la sociedad que quedó grabada en nosotros en esos años ochenta en los que todas las avenidas se fueron cerrando y las soluciones se acababan a cada minuto, tratamos de hacer potables marcos teóricos circonvolutos para quienes necesitan con urgencia soluciones prácticas. Y así quedamos, entre aquí y allá, siempre con ganas de ayudar, siempre marcados por esos años ochenta, por un ambiente en el que el cambio era posible, las soluciones podían ser académicas y la realidad se volvía cada vez más terrible que cualquier ficción.
Liliana Sanchez
Associate Professor
Rutgers UniversityDepartment of Spanish and Portuguese
105 George St.New Brunswick, NJ 08901
http://www.rci.rutgers.edu/~lsanchez
OTRA:
Sobre la PUCP en la década de los años 80 ver también, de Javier Torres, "Recuerdos de la PUCP".
http://www.ser.org.pe/index.php?option=com_content&task=view&id=345&Itemid=112
martes 27 de marzo de 2007
Artículo ¿censurado? de Miguel Santillana
Hola, esta mañana Miguel Santillana me envió el último artículo que mandó a Correo, y que no salió publicado. Lo reproduzco más abajo. Esta mañana también me llamó Aldo Mariátegui, para darme su versión de los hechos, y decirme que iba a presentar sus descargos a través de una carta a la revista Somos, donde también apareció, el sábado pasado, la carta de Santillana publicada en Caretas. Como se imaginarán, Aldo tiene una defensa, cuya consistencia ya evaluarán. Le dije que todos esperamos sus descargos públicos. Ciertamente, el tema de la censura a Santillana es sorprendente, dado el estilo de Mariátegui en Correo, y el tipo de colaboradores que tiene, que van desde Bedoya Ugarteche hasta Breña Pantoja (por mencionar dos polos ideológicos). Después de la carta de Mariátegui haré un breve comentario. Juzguen por ustedes mismos.
HdS y el ILD:¿Les falta esquina?
Por Miguel E. Santillana
Visitando los AA.HH (predios de 80 a 120 mts2 cuyo valor fluctúa entre S/. 660 a 1,040), las Cooperativas y/o las Asociaciones de Vivienda (de 160 a 220 mts2, valor entre S/. 10,500 a 14,000), se dará uno cuenta que significan años de sacrificio y esfuerzo familiar, que no están dispuestos a timbear haciendo una PYME que tiene una alta probabilidad de fracaso y/o que sólo es una estrategia de sobreviviencia.
Los propietarios no consignan el valor real del auto-avalúo (que les sirve para adquirir derechos) ni hacen declaración de fábrica pues no quieren pagar los correspondientes impuestos municipales.
Que una entidad crediticia les solicite la hipoteca del predio como garantía es sinónimo de embargo, de pérdida de la propiedad. ¿Arriesgaría? Claro, si la entidad es del Estado; pues se sabe que el gobierno de turno jamás les cobrará.
El acceso al crédito se da por una cadena de usureros, que les prestan a altos intereses y corto plazo. Se ponen en riesgo algunos bienes como el televisor, el estéreo, la cocina, etc. El otro ingrediente con el que trabajan los usureros es el del desprestigio: van contándole no sólo a otros prestamistas sino a la población entera que la familia tal es morosa. Aquí el servicio se recibe cuando se requiere sin mucho trámite; genera un tipo de deuda subjetiva imposible de calcular, sobretodo cuando el préstamo tiene que ver con una emergencia familiar.
Jorge “El Negro” Arévalo, columnista de Correo-Piura está terminando de escribir “El Otro Hernando de Soto” donde describe: (a) sus años en el ILD (1991-1992) como parte del equipo que hizo la propuesta de Reforma Constitucional, y (b) como Gerente de Campo de COFOPRI (1996-2000). En el primer episodio, describe cómo a través de ex dirigentes de izquierda llegan a los sectores populares en todo el país para hacerlos firmar lo que finalmente el ILD propone. En el segundo, cómo ante un oferta del re-electo Fujimori de hacer realidad sus ideas, HdS se chupó; lo que dio lugar a que Edgardo Mosquiera y otros ex ILD asuman el reto (pero que otros se coman el jamón). Las descripciones del ego, distancia y megalomanías del personaje son muy sabrosas.
El 26 de Marzo próximo, en la prestigiosa Brookings Institution de Washington se presentará un estudio que pone a prueba todo el rollo de HdS y ILD, en base a las encuestas que mandó hacer COFOPRI el año 2000 y el 2004. Por los resultados preliminares a los que he tenido acceso, seguro dirán que están conspirando con los notarios de Lima.
HdS y el ILD:¿Les falta esquina?
Por Miguel E. Santillana
Visitando los AA.HH (predios de 80 a 120 mts2 cuyo valor fluctúa entre S/. 660 a 1,040), las Cooperativas y/o las Asociaciones de Vivienda (de 160 a 220 mts2, valor entre S/. 10,500 a 14,000), se dará uno cuenta que significan años de sacrificio y esfuerzo familiar, que no están dispuestos a timbear haciendo una PYME que tiene una alta probabilidad de fracaso y/o que sólo es una estrategia de sobreviviencia.
Los propietarios no consignan el valor real del auto-avalúo (que les sirve para adquirir derechos) ni hacen declaración de fábrica pues no quieren pagar los correspondientes impuestos municipales.
Que una entidad crediticia les solicite la hipoteca del predio como garantía es sinónimo de embargo, de pérdida de la propiedad. ¿Arriesgaría? Claro, si la entidad es del Estado; pues se sabe que el gobierno de turno jamás les cobrará.
El acceso al crédito se da por una cadena de usureros, que les prestan a altos intereses y corto plazo. Se ponen en riesgo algunos bienes como el televisor, el estéreo, la cocina, etc. El otro ingrediente con el que trabajan los usureros es el del desprestigio: van contándole no sólo a otros prestamistas sino a la población entera que la familia tal es morosa. Aquí el servicio se recibe cuando se requiere sin mucho trámite; genera un tipo de deuda subjetiva imposible de calcular, sobretodo cuando el préstamo tiene que ver con una emergencia familiar.
Jorge “El Negro” Arévalo, columnista de Correo-Piura está terminando de escribir “El Otro Hernando de Soto” donde describe: (a) sus años en el ILD (1991-1992) como parte del equipo que hizo la propuesta de Reforma Constitucional, y (b) como Gerente de Campo de COFOPRI (1996-2000). En el primer episodio, describe cómo a través de ex dirigentes de izquierda llegan a los sectores populares en todo el país para hacerlos firmar lo que finalmente el ILD propone. En el segundo, cómo ante un oferta del re-electo Fujimori de hacer realidad sus ideas, HdS se chupó; lo que dio lugar a que Edgardo Mosquiera y otros ex ILD asuman el reto (pero que otros se coman el jamón). Las descripciones del ego, distancia y megalomanías del personaje son muy sabrosas.
El 26 de Marzo próximo, en la prestigiosa Brookings Institution de Washington se presentará un estudio que pone a prueba todo el rollo de HdS y ILD, en base a las encuestas que mandó hacer COFOPRI el año 2000 y el 2004. Por los resultados preliminares a los que he tenido acceso, seguro dirán que están conspirando con los notarios de Lima.
Los noventa años de la PUCP y mi generación

Artículo publicado en Perú21, martes 27 de marzo de 2007
El 24 de marzo se celebraron los 90 años de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), en el marco de discusiones sobre los desafíos que deberá enfrentar en el futuro y de merecidos homenajes por su aporte al país. Me sumo con un pequeño comentario sobre mi generación en la PUCP.
Recuerdo a muchas personas con las que coincidimos en las aulas, patios, cafeterías y bibliotecas: entre las hoy relativamente conocidas podría mencionar a Jaime Bayly, Cecilia Valenzuela, Sol Carreño y Carmen de Piérola; Víctor Samuel Rivera; Aurelio Pastor, Pedro Gamio y Javier Barreda; Anel Townsend y Guillermo González Arica; Mario Saldaña, Miguel Santillana y Gustavo Guerra; Percy Medina y Sandro Venturo; Jorge Frisancho, Grecia Cáceres y Monserrat Álvarez; Claudia Salem y Phoebe Condos; Rosamar Corcuera y Francisco Guerra; y Maritza Garrido (hubo también células de Sendero Luminoso y del MRTA en la PUCP). Estos nombres, entre muchísimos otros, son una pequeña muestra de la amplitud de los caminos que seguimos quienes pasamos por sus aulas a lo largo de la década de los 80, consecuencia de la formación plural que recibimos.
Creo que mi generación está marcada porque nos tocó vivir lo último de una época de intensa politización que provenía de la década de los años 70 y, al mismo tiempo, el final de esa época. Cuando varios nos animábamos a ser parte más orgánica de diversos proyectos políticos, nos tocó vivir el fracaso del primer gobierno aprista, la división de la Izquierda Unida, la derrota del Fredemo y el desmoronamiento de Sendero Luminoso y del MRTA. Es decir, nos tocó ser la última generación politizada, pero la primera en vivir el final de las utopías. Este cambio se expresó en nuestras vidas, en que todos pasamos de alguna u otra manera por renuncias, sacrificios, resentimientos, frustraciones, exilios, reajustes y reconversiones.
Cuando el mundo de las utopías terminó, sentimos que las múltiples derrotas que hubo, que también sentimos como nuestras, no fueron nuestra responsabilidad: fueron de nuestros líderes, ideólogos, dirigentes, a quienes, a decir verdad, nunca les creímos el cuento del todo. Creo que de allí nos viene una suerte de tono escéptico, pero sobre la base de una formación que por un momento creyó en que era posible pedir lo imposible.
He hablado de "generación" aunque no podamos decir que hayamos formado propiamente una, no al menos como se ha entendido a las generaciones de los años 50, 60 y 70, que articularon, mal que bien, propuestas intelectuales, artísticas y proyectos políticos. Tal vez ya no sea posible pensar en "generaciones" como las de antes, en un mundo tan diverso, complejo y cambiante como el que tenemos ahora. Como sea, creo que todos estaremos de acuerdo con que los intensos años que pasamos en la PUCP fueron definitorios para marcar nuestras maneras de ser y pensar, de ver el mundo, y de entender nuestro desarrollo personal y nuestra contribución al país.
COMENTARIO ADICIONAL: La lista de nombres de más arriba ni es, ni pretende ser exhaustiva. Sólo puse algunos nombres de gente que recuerdo de esos años, como digo, relativamente conocida el día de hoy. Ojo, y que las recuerde yo no implica que ellas me recuerden a mí. Sí se me pasó una persona que debí haber incluido: nada menos que el ministro de economía Luis Carranza, lo recuerdo cercano a Gustavo Guerra. Hay muchas otras personas con las que coincidí en la universidad, pero no las incluí porque no las recuerdo de esos años, más bien las conocí después: por ejemplo, la ministra Verónica Zavala, Rosa María Palacios, Aldo Mariátegui, Juan Carlos Valdivia, entre muchísimos otros. Nuevamente, expresión de la pluralidad de caminos que seguimos los egresados de la PUCP.
domingo 25 de marzo de 2007
Entrevista a Jürgen Habermas, sobre Europa
Tomado de: http://www.signandsight.com/
2007-03-23
What Europe needs now
On the eve of EU's 50th anniversary, German philosopher Jürgen Habermas sets out what he believes are the most pressing items on the European agenda
The weekend of March 24-25 celebrates the 50th anniversary of the signing of the Treaty of Rome and the birth of the European Union. In an interview, philosopher and social scientist Jürgen Habermas looks at Europe's development and speculates about its future. He proposes that, in the Europe-wide elections scheduled for 2009, citizens should vote on a referendum asking whether the European Union should have a directly elected president, its own foreign minister and financial base.
Matthias Hoenig: Herr Habermas, You were just 15 at the end of World War II, but that was old enough to personally experience the devastating effects of blind nationalism. Now that the EU is celebrating the 50th anniversary of the signing of the Treaty of Rome, what do you remember as a witness of those postwar years?
Jürgen Habermas: I must confess that, 50 years ago, the domestic question of nuclear arms for the West German army was of more passionate interest to me than the creation of the European Economic Community. I didn't realize back then that the EEC as a customs union had already been equipped with constitutional-like institutions and therefore offered the prospect of a real European Community, that is, a political unification of the countries of Western Europe. On the other hand, the motives of supporters of the national peace movement were in accord with those driving the six EEC founding nations and their chief spokesmen, Adenauer, de Gasperi and Schumann. Those aims were: no more war between the nation-states which had devastated one another in two world wars, and the firm anchoring of Germany in a community of European nations, the selfsame Germany which had launched the last war and bore the monstrous, criminal responsibility for the Holocaust.
That EU member states could ever again make war on one another seems inconceivable. And the mature Common Market has brought prosperity to many people. May we then celebrate an historic paradigm shift in European politics, away from thinking in terms of nation-states and towards a genuinely pan-European view?
That is certainly cause for celebration, even though the paradigm shift is not yet complete. But there has been quite another outcome which, with some degree of self-awareness, we could put to good use. In today's tense, multi-polar situation, European unification makes it possible for us to play a role which no one could have foreseen back at the start of the East-West conflict. At the outset, "Europe" was a response to internal problems; today, when we think about the future of Europe, our eyes are mainly on problems which challenge us from the outside. It is not only the EU's eastward expansion which is extending the dynamics of unification beyond the level arrived at in Nice. But admittedly we are not yet ready to play the role of a diplomatic bridge among global powers.
Could you cite a particular geopolitical challenge?
Let's take the example of the recent conflict between Israel and Hizbullah, carried out on Lebanese soil. Thanks to the Bush government's one-sided policy on the Middle East conflict, the USA has long been a partisan player. Many people pinned their hopes on Europe, which was regarded as neutral. But aside from sending its foreign policy spokesman Javier de Solana to Beirut and Jerusalem, the EU provided a laughable spectacle with its chorus of dissonant voices. At the same time certain individual countries, such as France, Britain, Germany, Italy and Spain, tried to stand out on their own, and outdo one another by putting forward home-grown initiatives
What would you place at the top of the EU's policy agenda: the recently defeated EU constitution; a common European foreign policy; joint European armed forces; the taming of international neo-liberalism by setting social standards; or taking a leading role in international efforts to deal with climate change?
[La entrevista completa en: http://www.signandsight.com/features/1265.html]
2007-03-23
What Europe needs now
On the eve of EU's 50th anniversary, German philosopher Jürgen Habermas sets out what he believes are the most pressing items on the European agenda
The weekend of March 24-25 celebrates the 50th anniversary of the signing of the Treaty of Rome and the birth of the European Union. In an interview, philosopher and social scientist Jürgen Habermas looks at Europe's development and speculates about its future. He proposes that, in the Europe-wide elections scheduled for 2009, citizens should vote on a referendum asking whether the European Union should have a directly elected president, its own foreign minister and financial base.
Matthias Hoenig: Herr Habermas, You were just 15 at the end of World War II, but that was old enough to personally experience the devastating effects of blind nationalism. Now that the EU is celebrating the 50th anniversary of the signing of the Treaty of Rome, what do you remember as a witness of those postwar years?
Jürgen Habermas: I must confess that, 50 years ago, the domestic question of nuclear arms for the West German army was of more passionate interest to me than the creation of the European Economic Community. I didn't realize back then that the EEC as a customs union had already been equipped with constitutional-like institutions and therefore offered the prospect of a real European Community, that is, a political unification of the countries of Western Europe. On the other hand, the motives of supporters of the national peace movement were in accord with those driving the six EEC founding nations and their chief spokesmen, Adenauer, de Gasperi and Schumann. Those aims were: no more war between the nation-states which had devastated one another in two world wars, and the firm anchoring of Germany in a community of European nations, the selfsame Germany which had launched the last war and bore the monstrous, criminal responsibility for the Holocaust.
That EU member states could ever again make war on one another seems inconceivable. And the mature Common Market has brought prosperity to many people. May we then celebrate an historic paradigm shift in European politics, away from thinking in terms of nation-states and towards a genuinely pan-European view?
That is certainly cause for celebration, even though the paradigm shift is not yet complete. But there has been quite another outcome which, with some degree of self-awareness, we could put to good use. In today's tense, multi-polar situation, European unification makes it possible for us to play a role which no one could have foreseen back at the start of the East-West conflict. At the outset, "Europe" was a response to internal problems; today, when we think about the future of Europe, our eyes are mainly on problems which challenge us from the outside. It is not only the EU's eastward expansion which is extending the dynamics of unification beyond the level arrived at in Nice. But admittedly we are not yet ready to play the role of a diplomatic bridge among global powers.
Could you cite a particular geopolitical challenge?
Let's take the example of the recent conflict between Israel and Hizbullah, carried out on Lebanese soil. Thanks to the Bush government's one-sided policy on the Middle East conflict, the USA has long been a partisan player. Many people pinned their hopes on Europe, which was regarded as neutral. But aside from sending its foreign policy spokesman Javier de Solana to Beirut and Jerusalem, the EU provided a laughable spectacle with its chorus of dissonant voices. At the same time certain individual countries, such as France, Britain, Germany, Italy and Spain, tried to stand out on their own, and outdo one another by putting forward home-grown initiatives
What would you place at the top of the EU's policy agenda: the recently defeated EU constitution; a common European foreign policy; joint European armed forces; the taming of international neo-liberalism by setting social standards; or taking a leading role in international efforts to deal with climate change?
[La entrevista completa en: http://www.signandsight.com/features/1265.html]
sábado 24 de marzo de 2007
Censura en diario Correo
Hola, llamo la atención sobre esta carta de Miguel Santillana, (ex)columnista en Correo, de hace unas semanas, publicada en Caretas, que creo no ha recibido la atención que merece. Toda censura debe ser condenada.
Libertad Recortada
Lima, 3 de marzo del 2007
La intolerancia del director del diario Correo me ha forzado a dejar de escribir mi columna Viernes del Oso. La última difundida, ‘Hernando de Soto y el ILD ¿son unos chantas?’, no fue del agrado del economista. Por eso Aldo Mariátegui me llamó ofuscado y dijo que mi artículo le había “quemado una oportunidad de chamba”. Mi siguiente entrega no fue publicada, y nadie me ha dado una explicación. Lo curioso es que una tercera persona me sugirió, por encargo de Aldo, que le pida disculpas a de Soto y que me haga “el muertito por unas dos semanas”. Increíble que un medio que dice tener una plantilla plural de columnistas (responsables de sus opiniones ante cualquier denuncia penal) y con un director que le dice de todo al ocasional objeto de sus odios, sea intolerante con quien se atreve tocar a su tótem. ¿Y la libertad de expresión que defiende?
Miguel Santillana Santos
DNI 075 44006
http://www.caretas.com.pe/Mobile.asp?idS=73&idA=24956
http://www.correoperu.com.pe/paginas_columna.php?columna_autor=Miguel%20E.%20Santillana&seccion_nota=8¬a_id=42510
Libertad Recortada
Lima, 3 de marzo del 2007
La intolerancia del director del diario Correo me ha forzado a dejar de escribir mi columna Viernes del Oso. La última difundida, ‘Hernando de Soto y el ILD ¿son unos chantas?’, no fue del agrado del economista. Por eso Aldo Mariátegui me llamó ofuscado y dijo que mi artículo le había “quemado una oportunidad de chamba”. Mi siguiente entrega no fue publicada, y nadie me ha dado una explicación. Lo curioso es que una tercera persona me sugirió, por encargo de Aldo, que le pida disculpas a de Soto y que me haga “el muertito por unas dos semanas”. Increíble que un medio que dice tener una plantilla plural de columnistas (responsables de sus opiniones ante cualquier denuncia penal) y con un director que le dice de todo al ocasional objeto de sus odios, sea intolerante con quien se atreve tocar a su tótem. ¿Y la libertad de expresión que defiende?
Miguel Santillana Santos
DNI 075 44006
http://www.caretas.com.pe/Mobile.asp?idS=73&idA=24956
http://www.correoperu.com.pe/paginas_columna.php?columna_autor=Miguel%20E.%20Santillana&seccion_nota=8¬a_id=42510
Inequality Matters, por Nancy Birdsall
Inequality Matters
Why globalization doesn’t lift all boats
Nancy Birdsall is the founding president of the Center for Global Development. She has previously held senior positions at the Carnegie Endowment for International Peace, the Inter-American Development Bank, and the World Bank. Her essay is based on her 2005 UNU-WIDER (United Nations University World Institute for Development Economics Research) Annual Lecture. The full lecture is available on the Web site of the Center for Global Development at www.cgdev.org
After spending the late 1980s working on Latin America for the World Bank, I became involved in a major study of East Asia’s postwar growth. The contrast between the two regions was notable: Latin America was stagnating while East Asian economies were growing rapidly, with tremendously high rates of private and public investment and savings. The emphasis on exports and the pressure to compete in global markets seemed to have worked.
The impressive growth in Taiwan, Korea, Hong Kong, and Singapore, and later in Malaysia, Indonesia, and Thailand, reflected and was reinforced by equally impressive changes in people’s behavior and lives: unprecedented gains in small farmers’ productivity, high demand for schooling (including schooling for girls), and declines in fertility far steeper and at lower income levels than in industrialized economies. These changes contributed to income gains for households that, in a virtuous circle over many years, fueled further economic growth, demand for education, productivity increases, and declines in fertility. I was familiar with many of the household-level changes through my earlier research in the postwar developing world. What particularly surprised me was that the rapid growth had not led to higher inequality.
Textbook economics describes a tradeoff between growth and equality. Increasing inequality (as in China today) seems to be a natural outcome of the early stages of development, for example as the shift from low-productivity subsistence agriculture to high-productivity manufacturing brings income gains for some people but not for others. In addition, inequality is likely to enhance growth by concentrating income among the rich, who save and invest more. Moreover, inequality reflects a system that rewards hard work, innovation, and productive risk-taking—which ultimately ensures higher output and productivity, and thus higher average income and rates of growth. These inequality-related incentives are the backbone of the argument against tax-financed redistribution: such transfers undermine individual responsibility and the work ethic and thus slow growth.
For economists, then, inequality has typically represented at worst a necessary evil and at best a reasonable price to pay for growth. So, for the most part, they have not been concerned with the apparent trend of rising inequality. Development economists in particular have focused instead on the reduction of absolute poverty. But in East Asia the textbook story seemed altogether wrong. One key to East Asia’s success seemed to be its low initial levels of inequality, which were associated with the legacy of postwar redistribution of farm land in the northern economies and with subsequent high public investments in education, agricultural extension, and other programs in rural areas.
In 1993 I left the World Bank to become the executive vice president at the Inter-American Development Bank. By then I was persuaded that Latin America’s high inequality was an economic problem, slowing its growth, as well as a social problem. I advocated more research on the issue. By that time—soon after the fall of the Berlin Wall had liberated the mainstream from the taboo of Marxian thought—academic economists were also beginning to study inequality as a possible cause of low growth, and thus as a phenomenon that mattered, at least for understanding growth itself.
Subsequent work by many economists has strengthened my conviction that while inequality may be constructive in the rich countries—in the classic sense of motivating individuals to work hard, innovate, and take productive risks—in developing countries it is likely to be destructive. That is especially true in Latin America, where conventional measures of income inequality are high. It also may well apply in other parts of the developing world, where our conventional indicators are not so high but there are plentiful signs of other forms of inequality: injustice, indignity, and lack of equal opportunity.
Distinguishing between constructive and destructive inequality is useful. To clarify the distinction: inequality is constructive when it creates positive incentives at the micro level. Such inequality reflects differences in individuals’ responses to equal opportunities and is consistent with efficient allocation of resources in an economy. In contrast, destructive inequality reflects privileges for the already rich and blocks potential for productive contributions of the less rich.
Inequality of income in an equal-opportunity society would be wholly constructive: there would be high lifetime mobility (up and down) and high intergenerational mobility; children’s place in the distribution of lifetime income would be independent of their parents’ place. (Income inequality in the United States is higher than in most countries of Western Europe. The perception of the United States as a highly mobile society compared to Western Europe is likely the result of its higher average income growth, which has lifted all boats.)
Since there are no international measures of relative opportunity or mobility, development economists who care about inequality have been measuring “money inequality”—inequality of income, consumption, and wealth. Assessing the effects of money inequality on growth within and across countries can provide a rough indicator of inequality of opportunity and limited social mobility in a particular setting. This brings us to the crux of why inequality can matter, especially in developing countries. Evidence over the last decade and a half suggests that it has a large destructive component: it is associated with unequal mobility and limits economic growth.
[Artículo completo en: http://bostonreview.net/BR32.2/birdsall.html]
Why globalization doesn’t lift all boats
Nancy Birdsall is the founding president of the Center for Global Development. She has previously held senior positions at the Carnegie Endowment for International Peace, the Inter-American Development Bank, and the World Bank. Her essay is based on her 2005 UNU-WIDER (United Nations University World Institute for Development Economics Research) Annual Lecture. The full lecture is available on the Web site of the Center for Global Development at www.cgdev.org
After spending the late 1980s working on Latin America for the World Bank, I became involved in a major study of East Asia’s postwar growth. The contrast between the two regions was notable: Latin America was stagnating while East Asian economies were growing rapidly, with tremendously high rates of private and public investment and savings. The emphasis on exports and the pressure to compete in global markets seemed to have worked.
The impressive growth in Taiwan, Korea, Hong Kong, and Singapore, and later in Malaysia, Indonesia, and Thailand, reflected and was reinforced by equally impressive changes in people’s behavior and lives: unprecedented gains in small farmers’ productivity, high demand for schooling (including schooling for girls), and declines in fertility far steeper and at lower income levels than in industrialized economies. These changes contributed to income gains for households that, in a virtuous circle over many years, fueled further economic growth, demand for education, productivity increases, and declines in fertility. I was familiar with many of the household-level changes through my earlier research in the postwar developing world. What particularly surprised me was that the rapid growth had not led to higher inequality.
Textbook economics describes a tradeoff between growth and equality. Increasing inequality (as in China today) seems to be a natural outcome of the early stages of development, for example as the shift from low-productivity subsistence agriculture to high-productivity manufacturing brings income gains for some people but not for others. In addition, inequality is likely to enhance growth by concentrating income among the rich, who save and invest more. Moreover, inequality reflects a system that rewards hard work, innovation, and productive risk-taking—which ultimately ensures higher output and productivity, and thus higher average income and rates of growth. These inequality-related incentives are the backbone of the argument against tax-financed redistribution: such transfers undermine individual responsibility and the work ethic and thus slow growth.
For economists, then, inequality has typically represented at worst a necessary evil and at best a reasonable price to pay for growth. So, for the most part, they have not been concerned with the apparent trend of rising inequality. Development economists in particular have focused instead on the reduction of absolute poverty. But in East Asia the textbook story seemed altogether wrong. One key to East Asia’s success seemed to be its low initial levels of inequality, which were associated with the legacy of postwar redistribution of farm land in the northern economies and with subsequent high public investments in education, agricultural extension, and other programs in rural areas.
In 1993 I left the World Bank to become the executive vice president at the Inter-American Development Bank. By then I was persuaded that Latin America’s high inequality was an economic problem, slowing its growth, as well as a social problem. I advocated more research on the issue. By that time—soon after the fall of the Berlin Wall had liberated the mainstream from the taboo of Marxian thought—academic economists were also beginning to study inequality as a possible cause of low growth, and thus as a phenomenon that mattered, at least for understanding growth itself.
Subsequent work by many economists has strengthened my conviction that while inequality may be constructive in the rich countries—in the classic sense of motivating individuals to work hard, innovate, and take productive risks—in developing countries it is likely to be destructive. That is especially true in Latin America, where conventional measures of income inequality are high. It also may well apply in other parts of the developing world, where our conventional indicators are not so high but there are plentiful signs of other forms of inequality: injustice, indignity, and lack of equal opportunity.
Distinguishing between constructive and destructive inequality is useful. To clarify the distinction: inequality is constructive when it creates positive incentives at the micro level. Such inequality reflects differences in individuals’ responses to equal opportunities and is consistent with efficient allocation of resources in an economy. In contrast, destructive inequality reflects privileges for the already rich and blocks potential for productive contributions of the less rich.
Inequality of income in an equal-opportunity society would be wholly constructive: there would be high lifetime mobility (up and down) and high intergenerational mobility; children’s place in the distribution of lifetime income would be independent of their parents’ place. (Income inequality in the United States is higher than in most countries of Western Europe. The perception of the United States as a highly mobile society compared to Western Europe is likely the result of its higher average income growth, which has lifted all boats.)
Since there are no international measures of relative opportunity or mobility, development economists who care about inequality have been measuring “money inequality”—inequality of income, consumption, and wealth. Assessing the effects of money inequality on growth within and across countries can provide a rough indicator of inequality of opportunity and limited social mobility in a particular setting. This brings us to the crux of why inequality can matter, especially in developing countries. Evidence over the last decade and a half suggests that it has a large destructive component: it is associated with unequal mobility and limits economic growth.
[Artículo completo en: http://bostonreview.net/BR32.2/birdsall.html]
viernes 23 de marzo de 2007
Danilo Zolo: la “tragedia” de la ciencia política
Hola, sigo con el debate sobre la crisis de la ciencia política, iniciado a partir de un artículo de Giovanni Sartori, comentado por César Cansino. Ver:
http://martintanaka.blogspot.com/2007/03/adis-la-ciencia-poltica-por-csar.html
Esta vez sigo con un texto de Danilo Zolo, "La `tragedia` de la ciencia política, también tomado de la revista Metapolítica, num. 49, septiembre - octubre 2006.
A continuación sus conclusiones, que llaman a un diálogo entre la ciencia política y la filosofía política:
CONCLUSIÓN
En las páginas finales del ensayo “Natura ed evoluzione della disciplina” con el cual se abre el Manuale di scienza della politica que he citado ya varias veces, Gianfranco Pasquino señala en forma enérgica la exigencia de que la ciencia política se confronte de nuevo y se redefina respecto de la filosofía política, aceptando medirse con la rica complejidad de sus temas, muy por encima de toda batalla por la defensa de confines disciplinarios o por la conquista de mayores espacios académicos. Pasquino alienta la idea de que por la interacción entre científicos políticos y filósofos políticos emerja una nueva capacidad teórica, una nueva “teoría política”, en condiciones de medirse con la creciente complejidad de la realidad política contemporánea.
Considero muy interesante esta perspectiva, y más aún porque, junto con los postempiristas, pienso que no es posible trazar entre las dos disciplinas un riguroso confín de orden teórico, conceptual o lingüístico. En realidad, no disponemos de un estatuto epistemológico definido, y mucho menos definitivo, de las ciencias sociales y en particular de la ciencia política. En otras palabras, nuestros conocimientos sociales no tienen confines precisos ni fundamentos. Estamos todos, y es el mismo Pasquino quien lo recuerda (1986, p. 31), en la metafórica nave de Neurath, donde los marineros se empeñan en reparar y restructurar su nave en mar abierto, sosteniéndose sobre las viejas estructuras y sin la posibilidad de llevarla al muelle para reconstruirla desde el principio. Estamos todos involucrados en esta situación de circularidad.
Pero para que el diálogo entre filósofos y científicos de la política pueda tomarse en formas no puramente académicas y volverse fecundo también desde un punto de vista político, considero necesario que ambas disciplinas hagan con firmeza las cuentas con su historia y se liberen de una parte de su tradición. Asimismo, es necesario que ambas se ocupen mucho más de los “problemas” que de los “hechos” de la política, para no hablar sólo de los asuntos de método o de las rituales reverencias académicas por los clásicos del pensamiento político. Más que limitarse a promover recíprocas actiones finium regundorum, ambas disciplinas deberían recuperar sensibilidad e interés por las grandes interrogantes sociales y políticas de nuestro tiempo: del destino de la democracia en las sociedades complejas, dominadas por las tecnologías robóticas y telemáticas, a los crecientes poderes reflexivos del hombre sobre su ambiente y su misma identidad genética y antropológica; de la violencia creciente de las relaciones internacionales al abismo económico que separa los pueblos del área postindustrial del resto del mundo.
La filosofía política debería dejar a las espaldas algunos aspectos no secundarios de su tradición “vetero-europea”: su genérico humanismo, su moralismo, su tendencia especulativa a diseñar modelos de “óptima república”, su predilección por las grandes simplificaciones del mesianismo político, su desinterés por el análisis cuidadoso y resaltador de los fenómenos. En efecto, no parece que haya espacio, dentro de las sociedades complejas contemporáneas, para una filosofía política que pretenda “rehabilitar” y volver a recorrer los viejos caminos de la metafísica aristotélica o de la teología dogmática. Y de esto no parecen del todo conscientes los filósofos políticos italianos (Galli, 1988; Duso, 1988; Gozzi y Schiera, 1987) que, después de haber puesto brillantemente en duda el código “modelo” de las certezas vulgo-democráticas, se dirigen nostálgicos, en compañía de Carl Schmitt, Leo Strauss y Eric Voegelin, a la tradición teológico-metafísica, con su cortejo de ingenuidades ontológicas, de dogmatismos morales y de concepciones políticas jerárquicas y autoritarias. Tampoco parece haber espacio para una recuperación del moralismo iusnaturalista, en sus variantes utilitaristas o contractualistas (Veca, 1988), que se revelan poco más que esquemas elementales de justificación de los arreglos económicos-políticos existentes. Esquemas que la creciente complejidad social vuelve entre otras cosas ineficaces, incluso desde el punto de vista apologético.
La ciencia política, por su parte, debería liberarse de su obsesión metodológica, de las presunciones de su ideología cientificista, de su imposible aspiración a la neutralidad valorativa, de su débil sensibilidad por la historia y el cambio social. Con todo, la ciencia política no debería renunciar a su lección de rigor y claridad conceptuales, ni disminuir su vocación por la indagación “empírica” sobre la política, si esto significa, una vez abandonados los prejuicios positivistas, actividad de información, documentación y estudio comparativo de los sistemas políticos contemporáneos, sin la cual no se construye alguna “teoría política” digna de tal nombre.
[Ver texto completo en: http://www.cholonautas.edu.pe/wordpress/2007/03/23/sigue-el-debate-la-tragedia-de-la-ciencia-politica/]
http://martintanaka.blogspot.com/2007/03/adis-la-ciencia-poltica-por-csar.html
Esta vez sigo con un texto de Danilo Zolo, "La `tragedia` de la ciencia política, también tomado de la revista Metapolítica, num. 49, septiembre - octubre 2006.
A continuación sus conclusiones, que llaman a un diálogo entre la ciencia política y la filosofía política:
CONCLUSIÓN
En las páginas finales del ensayo “Natura ed evoluzione della disciplina” con el cual se abre el Manuale di scienza della politica que he citado ya varias veces, Gianfranco Pasquino señala en forma enérgica la exigencia de que la ciencia política se confronte de nuevo y se redefina respecto de la filosofía política, aceptando medirse con la rica complejidad de sus temas, muy por encima de toda batalla por la defensa de confines disciplinarios o por la conquista de mayores espacios académicos. Pasquino alienta la idea de que por la interacción entre científicos políticos y filósofos políticos emerja una nueva capacidad teórica, una nueva “teoría política”, en condiciones de medirse con la creciente complejidad de la realidad política contemporánea.
Considero muy interesante esta perspectiva, y más aún porque, junto con los postempiristas, pienso que no es posible trazar entre las dos disciplinas un riguroso confín de orden teórico, conceptual o lingüístico. En realidad, no disponemos de un estatuto epistemológico definido, y mucho menos definitivo, de las ciencias sociales y en particular de la ciencia política. En otras palabras, nuestros conocimientos sociales no tienen confines precisos ni fundamentos. Estamos todos, y es el mismo Pasquino quien lo recuerda (1986, p. 31), en la metafórica nave de Neurath, donde los marineros se empeñan en reparar y restructurar su nave en mar abierto, sosteniéndose sobre las viejas estructuras y sin la posibilidad de llevarla al muelle para reconstruirla desde el principio. Estamos todos involucrados en esta situación de circularidad.
Pero para que el diálogo entre filósofos y científicos de la política pueda tomarse en formas no puramente académicas y volverse fecundo también desde un punto de vista político, considero necesario que ambas disciplinas hagan con firmeza las cuentas con su historia y se liberen de una parte de su tradición. Asimismo, es necesario que ambas se ocupen mucho más de los “problemas” que de los “hechos” de la política, para no hablar sólo de los asuntos de método o de las rituales reverencias académicas por los clásicos del pensamiento político. Más que limitarse a promover recíprocas actiones finium regundorum, ambas disciplinas deberían recuperar sensibilidad e interés por las grandes interrogantes sociales y políticas de nuestro tiempo: del destino de la democracia en las sociedades complejas, dominadas por las tecnologías robóticas y telemáticas, a los crecientes poderes reflexivos del hombre sobre su ambiente y su misma identidad genética y antropológica; de la violencia creciente de las relaciones internacionales al abismo económico que separa los pueblos del área postindustrial del resto del mundo.
La filosofía política debería dejar a las espaldas algunos aspectos no secundarios de su tradición “vetero-europea”: su genérico humanismo, su moralismo, su tendencia especulativa a diseñar modelos de “óptima república”, su predilección por las grandes simplificaciones del mesianismo político, su desinterés por el análisis cuidadoso y resaltador de los fenómenos. En efecto, no parece que haya espacio, dentro de las sociedades complejas contemporáneas, para una filosofía política que pretenda “rehabilitar” y volver a recorrer los viejos caminos de la metafísica aristotélica o de la teología dogmática. Y de esto no parecen del todo conscientes los filósofos políticos italianos (Galli, 1988; Duso, 1988; Gozzi y Schiera, 1987) que, después de haber puesto brillantemente en duda el código “modelo” de las certezas vulgo-democráticas, se dirigen nostálgicos, en compañía de Carl Schmitt, Leo Strauss y Eric Voegelin, a la tradición teológico-metafísica, con su cortejo de ingenuidades ontológicas, de dogmatismos morales y de concepciones políticas jerárquicas y autoritarias. Tampoco parece haber espacio para una recuperación del moralismo iusnaturalista, en sus variantes utilitaristas o contractualistas (Veca, 1988), que se revelan poco más que esquemas elementales de justificación de los arreglos económicos-políticos existentes. Esquemas que la creciente complejidad social vuelve entre otras cosas ineficaces, incluso desde el punto de vista apologético.
La ciencia política, por su parte, debería liberarse de su obsesión metodológica, de las presunciones de su ideología cientificista, de su imposible aspiración a la neutralidad valorativa, de su débil sensibilidad por la historia y el cambio social. Con todo, la ciencia política no debería renunciar a su lección de rigor y claridad conceptuales, ni disminuir su vocación por la indagación “empírica” sobre la política, si esto significa, una vez abandonados los prejuicios positivistas, actividad de información, documentación y estudio comparativo de los sistemas políticos contemporáneos, sin la cual no se construye alguna “teoría política” digna de tal nombre.
[Ver texto completo en: http://www.cholonautas.edu.pe/wordpress/2007/03/23/sigue-el-debate-la-tragedia-de-la-ciencia-politica/]
miércoles 21 de marzo de 2007
Bryce Echenique: plagiador

Hola, después de leer:
http://uterodemarita.com/2007/03/20/alfredo-bryce-inc/
http://elmorsa.blogspot.com/2007/03/literatura-alfredo-bryce-ataca-de-nuevo.html
http://elfondodelvaso.blogspot.com/2007/03/alfredo-bryce-tiene-licencia-para.html
http://puenteareo1.blogspot.com/2007/03/el-arte-de-citar-sin-comillas.html
http://www.larepublica.com.pe/content/view/148560/559/
Un comentario breve, como profesor universitario y como director de un centro de investigación. Por mucho menos que eso, un estudiante sería expulsado de la universidad, y un investigador expulsado de un centro de investigación. Es una falta gravísima, cuya gravedad no debe rebajarse. Una lástima por Bryce. Quedémonos con el novelista, porque el articulista es un fraude.
Precisamente porque este tipo de cosas pasa cada vez más frecuentemente, es que debemos ser muy estrictos en la condena y en la sanción. No hace mucho Susana Frisancho se quejaba por problemas de plagio en la universidad. Yo mismo he denunciado un par de casos a las autoridades en la facultad de ciencias sociales. El reglamento de sanciones por plagios en la PUCP pretende ser muy estricto a partir de ahora.
http://blog.pucp.edu.pe/item/6816
http://www.pucp.edu.pe/acerca/vrac/plagio/
ACTUALIZACIÓN: 24 de marzo. Ver obsequio para Bryce: reglamento PUCP sobre los plagios.
http://morenaescribe.blogspot.com/2007/03/un-regalo-para-alfredo-bryce.html
Adiós a la ciencia política, por César Cansino
Gracias a Pablo Sandoval he tenido acceso al interesante y polémico artículo de César Cansino, "Adiós a la ciencia política. Crónica de una muerte anunciada", publicado en la revista Metapolítica, nº 49, septiembre - octubre 2006. Cansino entra a una polémica abierta por un artículo de Giovanni Sartori, "¿Hacia dónde va la ciencia política?". La polémica alrededor del texto de Sartori puede verse en la revista Política y Gobierno, vol. XI, núm. 2, segundo semestre de 2004:
Gabriel L. Negretto, El rumbo de la ciencia política
Giovanni Sartori, ¿Hacia dónde va la ciencia política?
Josep M. Colomer, La ciencia política va hacia adelante (por meandros tortuosos). Un comentario a Giovanni Sartori
David D. Laitin, ¿Adónde va la ciencia política? Reflexiones sobre la afirmación del profesor Sartori de que "la ciencia política americana no va a ningún lado".
Ver los textos en: http://www.politicaygobierno.cide.edu/num_anteriores/Vol_XI_N2_2004.htm
A continuación la conclusión a la que llega Cansino:
A manera de conclusión
La ciencia política está herida de muerte. Sin darse cuenta fue víctima de sus propios excesos empiricistas y cientificistas, que la alejaron de la macropolítica. Incluso los politólogos que se han ocupado de un tema tan complejo como la democracia se han perdido en el dato duro y han sido incapaces de asumir que para decir hoy algo original y sensato sobre la misma deben flexibilizar sus enfoques y tender puentes con la filosofía prescriptiva, como lo hiciera Sartori en su The Theory of Democracy Revisited.
Lejos de ello, la ciencia política introdujo un nuevo concepto, “calidad democrática”, para proseguir con sus afanes cientificistas, sin darse cuenta que al hacerlo estaba en alguna medida traicionando sus premisas fuertes. Póngamoslo en otros términos: un nuevo concepto ha aparecido en la ciencia política para analizar a las democracias modernas, y como suele pasar en estos casos, dado el pobre desarrollo de las ciencias sociales, cada vez más huérfanas de significantes fuertes para explicar un mundo cada vez más complejo, los especialistas se arremolinan en torno al neonato concepto y explotan sin pudor sus muchas virtudes para entender mejor. Los primeros en hacerlo, además, serán los más listos y alcanzarán más temprano que los demás las mieles del éxito y el reconocimiento de su minúscula comunidad de pares. Pero he ahí que no hay nada nuevo bajo el sol. El concepto de calidad de la democracia constituye más un placebo para hacer como que se hace, para engañarnos a nosotros mismos pensando que hemos dado con la piedra filosofal, pero que en realidad aporta muy poco para entender los problemas de fondo de las democracias modernas.
Además, en estricto sentido, el tema de la calidad de la democracia no es nuevo. Es tan viejo como la propia democracia. Quizá cambien los términos y los métodos empleados para estudiarla, pero desde siempre ha existido la inquietud de evaluar la pertinencia de las formas de gobierno: ¿por qué una forma de gobierno es preferible a otras? Es una pregunta central de la filosofía política, y para responderla se han ofrecido los más diversos argumentos para justificar la superioridad de los valores inherentes a una forma política respecto de los valores de formas políticas alternativas. Y aquí justificar no significa otra cosa más que argumentar qué tan justa es una forma de gobierno en relación a las necesidades y la naturaleza de los seres humanos (la condición humana). En este sentido, la ciencia política que ahora abraza la noción de “calidad de la democracia” para evaluar a las democracias realmente existentes, no hace sino colocarse en la tradición de pensamiento que va desde Platón —quien trató de reconocer las virtudes de la verdadera República, entre el ideal y la realidad— hasta John Rawls, quien también buscó afanosamente las claves universales de una sociedad justa, y al hacerlo, esta disciplina pretendidamente científica muestra implícitamente sus propias inconsistencias e insuficiencias, y quizá, su propia decadencia. La ciencia política, que se reclamaba a sí misma como el saber más riguroso y sistemático de la política, el saber empírico por antonomasia, ha debido ceder finalmente a las tentaciones prescriptivas a la hora de analizar la democracia, pues evaluar su calidad sólo puede hacerse en referencia a un ideal de la misma nunca alcanzado pero siempre deseado.
Me atrevería a argumentar incluso que con esta noción, y la búsqueda analítica que de ahí se desprende, la ciencia política se coloca en el principio de su propio ocaso.
[Ver artículo completo en: http://www.cholonautas.edu.pe/wordpress/2007/03/21/%c2%bfadios-a-la-ciencia-politica/]
¿Qué concluir de todo esto? Tal vez la respuesta esté en esta sección del texto de Cansino:
"En el caso de The Theory of Democracy Revisited, el hilo conductor lo constituye el conflicto permanente entre los hechos y los valores, lo ideal y lo real, la teoría normativa y la teoría empírica, la democracia prescriptiva y la democracia descriptiva. Su análisis confluye de esta manera en la observación de que la teoría política se ha ido desarrollando y perfeccionando mediante la exclusión de su seno de definiciones inadecuadas o de significados erróneos de conceptos fundamentales. Esta tarea, sin embargo, para Sartori, debe ser permanente. Reconocer su necesidad es el primer paso para avanzar y lograr el entendimiento entre filósofos y científicos. La teoría política saldría ganando.
Se ha criticado que Sartori en realidad se quedó corto en la persecución de este propósito. Probablemente es verdad, pero como suele suceder, las grandes construcciones requieren de varias manos. Sartori indicó un camino posible y deseable. Con todo, a juzgar por su desencanto reciente por el derrotero seguido por la ciencia política dominante en el mundo, nadie lo secundó. Por el contrario, la disciplina perdió de vista el bosque para concentrarse en los árboles, le dio la espalda al pensamiento político y el método se convirtió en una camisa de fuerza. Una manera de documentar este hecho es precisamente examinando los diversos análisis que sobre la democracia ha realizado la ciencia política, después de que Sartori escribiera su revisitación sobre el tema. Aquí, como veremos a continuación, el análisis politológico no sólo se empobreció sino que terminó siendo colonizado para bien o para mal, y sin darse cuenta, por la filosofía".
Gabriel L. Negretto, El rumbo de la ciencia política
Giovanni Sartori, ¿Hacia dónde va la ciencia política?
Josep M. Colomer, La ciencia política va hacia adelante (por meandros tortuosos). Un comentario a Giovanni Sartori
David D. Laitin, ¿Adónde va la ciencia política? Reflexiones sobre la afirmación del profesor Sartori de que "la ciencia política americana no va a ningún lado".
Ver los textos en: http://www.politicaygobierno.cide.edu/num_anteriores/Vol_XI_N2_2004.htm
A continuación la conclusión a la que llega Cansino:
A manera de conclusión
La ciencia política está herida de muerte. Sin darse cuenta fue víctima de sus propios excesos empiricistas y cientificistas, que la alejaron de la macropolítica. Incluso los politólogos que se han ocupado de un tema tan complejo como la democracia se han perdido en el dato duro y han sido incapaces de asumir que para decir hoy algo original y sensato sobre la misma deben flexibilizar sus enfoques y tender puentes con la filosofía prescriptiva, como lo hiciera Sartori en su The Theory of Democracy Revisited.
Lejos de ello, la ciencia política introdujo un nuevo concepto, “calidad democrática”, para proseguir con sus afanes cientificistas, sin darse cuenta que al hacerlo estaba en alguna medida traicionando sus premisas fuertes. Póngamoslo en otros términos: un nuevo concepto ha aparecido en la ciencia política para analizar a las democracias modernas, y como suele pasar en estos casos, dado el pobre desarrollo de las ciencias sociales, cada vez más huérfanas de significantes fuertes para explicar un mundo cada vez más complejo, los especialistas se arremolinan en torno al neonato concepto y explotan sin pudor sus muchas virtudes para entender mejor. Los primeros en hacerlo, además, serán los más listos y alcanzarán más temprano que los demás las mieles del éxito y el reconocimiento de su minúscula comunidad de pares. Pero he ahí que no hay nada nuevo bajo el sol. El concepto de calidad de la democracia constituye más un placebo para hacer como que se hace, para engañarnos a nosotros mismos pensando que hemos dado con la piedra filosofal, pero que en realidad aporta muy poco para entender los problemas de fondo de las democracias modernas.
Además, en estricto sentido, el tema de la calidad de la democracia no es nuevo. Es tan viejo como la propia democracia. Quizá cambien los términos y los métodos empleados para estudiarla, pero desde siempre ha existido la inquietud de evaluar la pertinencia de las formas de gobierno: ¿por qué una forma de gobierno es preferible a otras? Es una pregunta central de la filosofía política, y para responderla se han ofrecido los más diversos argumentos para justificar la superioridad de los valores inherentes a una forma política respecto de los valores de formas políticas alternativas. Y aquí justificar no significa otra cosa más que argumentar qué tan justa es una forma de gobierno en relación a las necesidades y la naturaleza de los seres humanos (la condición humana). En este sentido, la ciencia política que ahora abraza la noción de “calidad de la democracia” para evaluar a las democracias realmente existentes, no hace sino colocarse en la tradición de pensamiento que va desde Platón —quien trató de reconocer las virtudes de la verdadera República, entre el ideal y la realidad— hasta John Rawls, quien también buscó afanosamente las claves universales de una sociedad justa, y al hacerlo, esta disciplina pretendidamente científica muestra implícitamente sus propias inconsistencias e insuficiencias, y quizá, su propia decadencia. La ciencia política, que se reclamaba a sí misma como el saber más riguroso y sistemático de la política, el saber empírico por antonomasia, ha debido ceder finalmente a las tentaciones prescriptivas a la hora de analizar la democracia, pues evaluar su calidad sólo puede hacerse en referencia a un ideal de la misma nunca alcanzado pero siempre deseado.
Me atrevería a argumentar incluso que con esta noción, y la búsqueda analítica que de ahí se desprende, la ciencia política se coloca en el principio de su propio ocaso.
[Ver artículo completo en: http://www.cholonautas.edu.pe/wordpress/2007/03/21/%c2%bfadios-a-la-ciencia-politica/]
¿Qué concluir de todo esto? Tal vez la respuesta esté en esta sección del texto de Cansino:
"En el caso de The Theory of Democracy Revisited, el hilo conductor lo constituye el conflicto permanente entre los hechos y los valores, lo ideal y lo real, la teoría normativa y la teoría empírica, la democracia prescriptiva y la democracia descriptiva. Su análisis confluye de esta manera en la observación de que la teoría política se ha ido desarrollando y perfeccionando mediante la exclusión de su seno de definiciones inadecuadas o de significados erróneos de conceptos fundamentales. Esta tarea, sin embargo, para Sartori, debe ser permanente. Reconocer su necesidad es el primer paso para avanzar y lograr el entendimiento entre filósofos y científicos. La teoría política saldría ganando.
Se ha criticado que Sartori en realidad se quedó corto en la persecución de este propósito. Probablemente es verdad, pero como suele suceder, las grandes construcciones requieren de varias manos. Sartori indicó un camino posible y deseable. Con todo, a juzgar por su desencanto reciente por el derrotero seguido por la ciencia política dominante en el mundo, nadie lo secundó. Por el contrario, la disciplina perdió de vista el bosque para concentrarse en los árboles, le dio la espalda al pensamiento político y el método se convirtió en una camisa de fuerza. Una manera de documentar este hecho es precisamente examinando los diversos análisis que sobre la democracia ha realizado la ciencia política, después de que Sartori escribiera su revisitación sobre el tema. Aquí, como veremos a continuación, el análisis politológico no sólo se empobreció sino que terminó siendo colonizado para bien o para mal, y sin darse cuenta, por la filosofía".
Perú, Chile, y los legados de la Guerra del Pacífico

Hola, hace días que quería hacer un comentario sobre las relaciones entre Perú y Chile, y los legados de la Guerra del Pacífico (deberíamos considerar también a Bolivia, por supuesto, pero por ahora no entro a eso). Me sumo así a los comentarios realizados por otros, ver:
http://puenteareo1.blogspot.com/2007/03/una-observacin.html
http://elmorsa.blogspot.com/2007/03/poltica-internacional-el-conflicto-per.html
http://zonadenoticias.blogspot.com/2007/03/poetas-peruanos-en-el-huscar.html
Sin ser historiador ni experto en la materia, propongo algunas ideas, que creo puedan ayudar a disipar algunas fantasmas, ojalá algunos que saben más puedan seguir estas pistas.
Cada país cuenta la historia de la Guerra del Pacífico a su manera. Por ello, un buen punto de partida es leer qué dicen los historiadores latinoamericanistas más serios. ¿Qué dicen los historiadores "chilenistas" (no chilenos, para no empezar con suspicacias) sobre Chile y estos sucesos? Les sugiero ver, entre muchos otros: Simon Collier y William F. Sater, A History of Chile, 1808-1994. Cambridge University Press, 1996. El capítulo sobre Chile de Harold Blakemore, en Leslie Bethell, ed., Historia de América Latina, vol. 10, América del Sur, c 1870-1930 (1986). Barcelona, Crítica, 1992.
¿Qué es lo que vamos a encontrar? Para mí, lo más importante es que la idea de que Chile, para la década de 1870, era un "Estado nación consolidado", con instituciones fuertes, con una clase "dirigente, no sólo dominante", un país integrado dentro de un gran proyecto nacional, sin conflictos internos mayores, es simplemente falsa. Diría que esa es la imagen que la historiografía nacionalista chilena ha construido como parte de su "versión oficial" (no es lo que dice la historiografía chilena más seria) y que absurdamente los peruanos repetimos, creo que por ignorancia y porque empata muy bien con nuestra "idea crítica nacional", la del mendigo sentido en un banco de oro, sometido por poderosos intereses extranjeros y por unas élites indolentes, del que todos se aprovechan. Esta imagen surge en el Perú de los historiadores de inicios de siglo XX, que reflexionan desde el trauma de la derrota, y se consolida bajo la influencia de los historiadores marxistas-dependentistas en décadas recientes.
En realidad, lo que encontramos es que Chile y Perú no estaban tan lejos uno del otro para 1870, cierto, con alguna ventaja para Chile, pero no muy grande. Chile había tenido un poco más de estabilidad, pero para 1870, la percepción es que se trataba de un país dividido y en crisis. Eso de la pax portaliana es una verdad a medias: Portales, por ejemplo, fue asesinado por sus opositores. Los años previos a la guerra fueron turbulentos (también los posteriores). Del otro lado, Perú desde mediados de 1840 había iniciado la constitución de su Estado nacional, y después los recursos del guano habían permitido una expansión importante.
Respecto a la decisión de entrar a la guerra, vemos que en Chile había temores. Se pensaba que las fuerzas combinadas de Perú y Bolivia serían demasiado; también que las divisiones clasistas y étnicas dentro de Chile, patricios y rotos, dividirían el ejército. Durante la primera etapa de la guerra, durante la parte marítima y el inicio de la terrestre, hubo duras críticas contra Pinto y la decisión de ir a la guerra. Más bien era del lado peruano que había una irresponsable percepción de que la guerra podía ser ganada (ver la excelente Historia del Perú contemporáneo de Carlos Contreras y Marcos Cueto). Para esto se contaba con cierta paridad marítima, y la combinación de las fuerzas peruanas y bolivianas. Por último, algunos pensaban que Chile se contentaría con el territorio boliviano en litigio, y que no avanzaría hasta Perú; supuestamente, no había riesgos. Obviamente, fue un cálculo pésimo.
¿Por qué perdimos la guerra? Yo no creo que haya que rebuscar en explicaciones alambicadas y poco sustentadas sobre la constitución nacional de los países. Si bien soy sociólogo, creo que las explicaciones sociológicas deberían venir después de las militares, si y solo solo si es que resultan insuficientes. Creo que la explicación es simple: las fuerzas armadas chilenas eran más profesionales y estaban mejor equipadas, punto. Y esto era consecuencia de su mayor desarrollo relativo. No tiene nada de raro que el más fuerte venza en una guerra. Aunque quizá en menor medida que Bolivia y Perú, Chile también tenía problemas de divisiones políticas, inestabilidad, crisis económica, desintegración nacional. En realidad, ganar la guerra fue decisivo para enfrentar estos problemas; Chile logra un despegue económico con los recursos salitreros y para construir su discurso nacional. Nosotros, que perdimos, retrocedimos, por supuesto, en lo avanzado, y perdimos la oportunidad que nos hubiera dado ese recurso, extender la prosperidad del guano. Y construimos una narrativa nacional derrotista, victimizada.
Creo que nuestra autoestima nacional quedó mellada porque, en vez de pensar que perdimos porque el otro ejército era superior, nos quedamos con la idea de que perdimos porque fracasamos como Estado nación, porque no estábamos integrados, todo por culpa de unas élites irresponsables, sin considerar que en Chile la situación no era tan distinta, en realidad. Lo que pasa es que este discurso servía bien como crítica a las élites oligárquicas tradicionales, es decir, era un argumento político. En esta línea se ubicaron pensadores tan insignes como González Prada, Belaunde, Basadre y muchos otros. El problema es que esta denuncia terminó traduciéndose y popularizándose como un discurso doliente y depresivo, que pierde filo crítico. En los últimos tiempos, Heraclio Bonilla difundió esta tesis, bajo la hegemonía del discurso marxista-dependentista en nuestras ciencias sociales (Un siglo a la deriva...). Felizmente, en los últimos años, Carmen McEvoy y otros autores están cuestionando, relativizando estos sentidos comunes.
Estas ideas me parecen importantes para no estar "acomplejados" frente a los chilenos. De hecho, a pesar de que nos ganaron la guerra, el Perú se recuperó rápidamente a inicios del siglo XX. Y si miramos varios indicadores de cómo estábamos a inicios de la década de los años setenta, estábamos a la par, un poco por debajo, pero no mucho. Entrando a la década de los años setenta, incluso nosotros parecíamos tener mejores perspectivas: nosotros, iniciando profundos cambios sociales, y ellos enfrentados en una práctica guerra civil. El tema es que nosotros desde entonces fuimos cayendo, y ellos superaron el bache y nos sacaron ventaja. Nosotros deberíamos hacer lo mismo, recuperarnos y aprovechar el tiempo.
Ver también: http://grancomboclub.blogspot.com/2006/11/tringulo-equivocado.html
La cosa es relacionarnos con Chile sin complejos. El mensaje acá es que nuestros pueblos se parecen mucho en sus problemas y potencialidades, deberíamos juntarnos, no dividirnos. Unos tienen más desarrollo relativo que otros, pero en el fondo todos estamos en la misma liga. ¿Tenemos diferencias y temas pendientes entre nosotros? Ciertamente. Hay que hacer explícitas nuestras discrepancias, que las hay, y ver cómo las trabajamos, cómo convivimos de la mejor manera con ellas, hasta que podamos solucionarlas. Para ello, tenemos que librarnos de algunas taras del pasado. Un esfuerzo similar deberíamos hacer los peruanos con Bolivia, no sólo con Chile. Un esfuerzo similar debería hacerse en Chile, y las maneras en que se ve al Perú y a Bolivia. Y lo mismo en Bolivia. Avanzar en construir una historia común.
ACTUALIZACIÓN, 22 de marzo. Roberto Bustamante me hizo llegar este artículo del reputado historiador chileno, Alfredo Jocelyn-Holt. Un buen paso para acercarnos.
El saqueo de libros peruanos
Por Alfredo Jocelyn-Holt
Revista Qué Pasa
17 de marzo, 2007
Sobre el robo de libros se sabe muy poco. Sobre su prohibición y destrucción, en cambio, se cuentan decenas de casos, algunos tan emblemáticos como el incendio de la Biblioteca de Alejandría, la quema de libros por el Santo Oficio, y la destrucción de museos y bibliotecas en Irak, y antes, en Sarajevo, en nuestros días. En Chile otros tantos. Recordemos que en pleno resurgimiento cultural en 1842, liderado por Andrés Bello, se quema en la plaza pública el escrito de Francisco Bilbao, "Sociabilidad Chilena", por blasfemo. Otro ejemplo: la quema del tratado clásico de Vignola, por arquitectos de la Universidad Católica, a fines de la década de 1940, a favor de una línea más vanguardista. Y, por último, las hogueras de los primeros días del golpe militar, y de las cuales tenemos registros fotográficos, e incluso, conocemos al oficial
responsable, hasta hace poco un senador designado.
Del pequeño catastro anterior queda claro que esta historia no sólo excede la mera piromanía bárbara, sino que supone una psicología compleja detrás. De hecho, la quema de libros suele ampararse en "razones" teológicas, políticas, o en propuestas radicales de tipo artístico, ordenadas por gente hasta culta, pero que puede llegar a satanizar libros o bien someterlos a un destino fatal mediante una "solución final" apocalíptica. Es que el fuego se concibe, desde tiempos inmemoriales, como instrumento de vida y muerte que el hombre les roba a los dioses, pero que, a modo de compensación, se recurre a él para efectos de purgar supuestos pecados y así volver a honrar a la divinidad.
Leemos, pues, en un cuento de Borges, a un personaje que afirma: "Cada tantos siglos hay que quemar la Biblioteca de Alejandría", casi un eco del manifiesto futurista, de 1909, que llamara a "destruir los museos, las bibliotecas, las academias de todo tipo".
Con todo, sabemos poco o nada del saqueo y robo de libros. Vengo escuchando, desde hace años, del saqueamiento de las bibliotecas del Pedagógico de la Universidad de Chile, durante la dictadura militar, pero sin que nadie lo haya investigado en serio. Y, a juzgar por lo que se ha discutido en la prensa, estas últimas semanas, sobre el despojo de libros de la Biblioteca de Lima durante la Guerra del Pacífico, es más lo que se oculta que lo que se explica.
Devolver saludos
Que en este caso se trató de una devastación a gran escala, nadie lo puede dudar. La institución afectada era, probablemente, la principal biblioteca de Hispanoamérica. Poseía 56 mil volúmenes y 800 manuscritos, de los que se salvaron sólo 738 ejemplares. Sus custodios, entre ellos el prestigioso escritor peruano Ricardo Palma, les representaron a las más altas autoridades chilenas tamaña arbitrariedad, cuestión que ha suscitado desde el presidente Santa María hacia abajo, hasta nuestros días, respuestas evasivas y soberbias.
Un reciente ex director de la Dibam, historiador por lo demás, ha manifestado que "sólo tenemos que devolver saludos al Perú". Otra directora del mismo organismo, ha declarado: "Yo nunca vi esos libros, si me hablas de la Enciclopedia de Diderot y D´Alambert, por ejemplo, no es un libro peruano y podemos tener más de un ejemplar. Por fuera no hay cómo saber que son peruanos".
Por lo visto, nuestros gobiernos saben elegir a sus subordinados a cargo de asuntos culturales. Conste que existen testimonios -entre otros, de Ignacio Domeyko- en que se reconoce que nuestro gobierno "ordenó trasladar de Lima a Santiago la Biblioteca Nacional", que una serie de bultos inventariados llegaron a Chile y que ejemplares timbrados se encuentran actualmente en la Sala Medina de nuestra principal biblioteca.
Razón de Estado
El silencio que acompaña un robo de libros de estas proporciones no puede sino ser cómplice. Aquí hay algo más que bibliotecarios fetichistas -"anal retentivos" diría un psiquiatra- que niegan haberlos visto, que sienten que nadie los valora como ellos, o que prefieren esconderlos en la biblioteca para que otros no se apropien de ellos.
Mi impresión es que estamos ante una suerte de "Razón de Estado" que se remonta a cuando se produjo la capitulación de Lima y algunos chilenos "cultos" concluyeron que Perú estaba destruido como nación. "Lo que venció al Perú, diría Gonzalo Bulnes, fue la superioridad de una raza y la superioridad de una historia; el orden contra el desorden... Era eso lo que había vencido, la superioridad de una historia sana y moral sobre otra convulsionada por los intereses personales". Perú había dejado de ser una sociedad viable. Por eso, al parecer, nuestras autoridades, tanto entonces como ahora, han presumido que los peruanos no precisaban más de libros, nosotros, sí. De ser éste el caso, estos libros son bastante más que un botín de guerra. No se trata aquí de despojar al vencido de sus armas, provisiones y demás recursos a fin de premiar a soldados conquistadores. El que no se haya destruido este material tampoco nos estaría dando cuenta de una guerra "santa".
Milton ha dicho que "quien destruye un buen libro mata a la Razón misma: mata la imagen de Dios, por así decirlo, en el ojo mismo". Si el anterior símbolo sirve para explicar lo que estamos tratando de entender, el acto de despojar y saquear libros es hasta, quizá, más grave. Implica que se quiso, y en una de éstas se quiere aún enceguecer, turbar la razón, ofuscar el entendimiento, privar al otro de medios para que siga "viendo". Históricamente hablando, sabemos que hay guerras y guerras. Desde luego, las hubo -alguna vez- más nobles, como cuando se reducían a contiendas entre pares, se regían por códigos de nobleza compartida y se trataba, en lo posible, de no involucrar a la población civil. Hay guerras, también, que se perfilan como "santas" y que se rodean de un aura de fatalidad apocalíptica en que al vencido no le cabe más remedio que morir no menos santamente.
El punto al que quiero llegar, sin embargo, es que en las guerras de tipo nacionalista, al igual que en las civiles, no se guarda compostura alguna, ni tampoco se las puede concebir como ineludibles. Es más, dado que el aniquilamiento del otro no es posible entre países limítrofes, o entre clases sociales de una misma comunidad, en este otro tipo de guerras, perfectamente evitables, se aspira no tanto a extirpar al enemigo como el querer humillarlo, esclavizarlo, o seguir violentándolo. En fin, que, en este caso, sean libros valiosos los que sirven para perpetuar semejantes odiosidades, demuestra que nuestro nacionalismo desconoce límites civilizados mínimos.
martes 20 de marzo de 2007
Estruendo mudo
Artículo publicado en Perú21, martes 20 de marzo de 2007
Julio Cotler señaló, a propósito de la última CADE, dedicada al tema de la exclusión, que el miedo había sido una motivación poderosa para poner este asunto en el centro del debate nacional. Yo añadiría que los temas de agenda los ponen los actores capaces de hacerse oír: en las elecciones de abril y junio pasados, los más pobres, los ciudadanos de la sierra y la selva, y especialmente los del sur andino, se hicieron oír a través de las urnas al optar masivamente por un candidato antisistema, y casi lo llevan a la Presidencia, mientras que en Lima y en otras ciudades de la costa se prefería a otros candidatos.
Pronto se cumplirá un año de este 'susto'. No recuerdo quién comentaba, también con razón, que era una lástima que la UPP se haya desarticulado tan rápido y que el PNP no se haya consolidado, porque la preocupación por la exclusión está dando paso a una cómoda satisfacción por lo bien que va la economía (a pesar de que la pobreza sigue allí, de que no se crean empleos suficientes, de que los ingresos no aumentan) y por el astuto manejo político del presidente, aparentemente inmune a los escándalos. Si algo se le reprocha no es desatender los problemas sociales, sino su mano blanda frente a algunas protestas.
El problema es que lo que hizo posible la efímera preocupación nacional por la exclusión fue un estruendo mudo, utilizando el oxímoron vallejiano. Estruendo electoral, millones de excluidos que con la fuerza del voto podían determinar el rumbo del país. Sin embargo, mudo: sin voces, sin actores representativos que convirtieran el descontento en demandas y programas sostenidos en el tiempo. Coyunturalmente, Ollanta Humala expresó estos intereses, pero ahora, nuevamente, han pasado a un segundo plano.
La última encuesta nacional de Apoyo muestra elocuentemente que el estruendo mudo sigue allí. Mientras que la aprobación a la gestión de García aumenta en Lima, se estanca en la sierra central y retrocede en todas las otras regiones. Algunas diferencias son notorias: mientras que en Lima la aprobación a la gestión de García es de 67%, en la sierra sur es apenas de 35%.
¿Cómo podían hacerse sentir nuevamente los excluidos, sin elecciones de por medio? Difícilmente a través de la UPP o del PNP, o de las fuerzas representadas en el actual Congreso. La mejor posibilidad en el corto plazo es que estos intereses sean recogidos por algunos presidentes regionales. Después de las elecciones del 19 de noviembre pasado se debatía sobre las posibilidades de consolidación de movimientos regionales fuertes, encabezados por presidentes con experiencia y peso político propio, cuyos movimientos habían logrado también triunfos en un buen número de alcaldías provinciales de sus regiones. Sin embargo, hasta ahora no hay muchas novedades. Si bien todavía no se cumplen tres meses de las nuevas gestiones, algo más deberíamos oír de ellos, más allá del tema de qué hacer con la descentralización después de la desactivación del CND.
ACTUALIZACIÓN, 22 de marzo. La última de los presidentes regionales es la "Declaración de Huánuco". Esperemos que éstos continúen, consoliden y amplíen este tipo de iniciativas. Ver:
http://participaperu.org.pe/apc-aa/archivos-aa/b2438d4bae46ccd9f1390a2ae8b0ad25/huanuco.pdf
Julio Cotler señaló, a propósito de la última CADE, dedicada al tema de la exclusión, que el miedo había sido una motivación poderosa para poner este asunto en el centro del debate nacional. Yo añadiría que los temas de agenda los ponen los actores capaces de hacerse oír: en las elecciones de abril y junio pasados, los más pobres, los ciudadanos de la sierra y la selva, y especialmente los del sur andino, se hicieron oír a través de las urnas al optar masivamente por un candidato antisistema, y casi lo llevan a la Presidencia, mientras que en Lima y en otras ciudades de la costa se prefería a otros candidatos.
Pronto se cumplirá un año de este 'susto'. No recuerdo quién comentaba, también con razón, que era una lástima que la UPP se haya desarticulado tan rápido y que el PNP no se haya consolidado, porque la preocupación por la exclusión está dando paso a una cómoda satisfacción por lo bien que va la economía (a pesar de que la pobreza sigue allí, de que no se crean empleos suficientes, de que los ingresos no aumentan) y por el astuto manejo político del presidente, aparentemente inmune a los escándalos. Si algo se le reprocha no es desatender los problemas sociales, sino su mano blanda frente a algunas protestas.
El problema es que lo que hizo posible la efímera preocupación nacional por la exclusión fue un estruendo mudo, utilizando el oxímoron vallejiano. Estruendo electoral, millones de excluidos que con la fuerza del voto podían determinar el rumbo del país. Sin embargo, mudo: sin voces, sin actores representativos que convirtieran el descontento en demandas y programas sostenidos en el tiempo. Coyunturalmente, Ollanta Humala expresó estos intereses, pero ahora, nuevamente, han pasado a un segundo plano.
La última encuesta nacional de Apoyo muestra elocuentemente que el estruendo mudo sigue allí. Mientras que la aprobación a la gestión de García aumenta en Lima, se estanca en la sierra central y retrocede en todas las otras regiones. Algunas diferencias son notorias: mientras que en Lima la aprobación a la gestión de García es de 67%, en la sierra sur es apenas de 35%.
¿Cómo podían hacerse sentir nuevamente los excluidos, sin elecciones de por medio? Difícilmente a través de la UPP o del PNP, o de las fuerzas representadas en el actual Congreso. La mejor posibilidad en el corto plazo es que estos intereses sean recogidos por algunos presidentes regionales. Después de las elecciones del 19 de noviembre pasado se debatía sobre las posibilidades de consolidación de movimientos regionales fuertes, encabezados por presidentes con experiencia y peso político propio, cuyos movimientos habían logrado también triunfos en un buen número de alcaldías provinciales de sus regiones. Sin embargo, hasta ahora no hay muchas novedades. Si bien todavía no se cumplen tres meses de las nuevas gestiones, algo más deberíamos oír de ellos, más allá del tema de qué hacer con la descentralización después de la desactivación del CND.
ACTUALIZACIÓN, 22 de marzo. La última de los presidentes regionales es la "Declaración de Huánuco". Esperemos que éstos continúen, consoliden y amplíen este tipo de iniciativas. Ver:
http://participaperu.org.pe/apc-aa/archivos-aa/b2438d4bae46ccd9f1390a2ae8b0ad25/huanuco.pdf
lunes 19 de marzo de 2007
Dos meses y medio de Fuentes en Puno

No perder de vista a las regiones... aquí un excelente informe de Paulo Vilca, tomado de la página de Servicios Educativos Rurales (SER).
Caciquismo político y discurso étnico en el Altiplano
Lunes 19 de marzo de 2007
Paulo C. Vilca Arpasi
Coordinador Oficina SER- Puno
La victoria de Hernán Fuentes Guzmán en las elecciones regionales de noviembre del año pasado, puede percibirse como el inicio de una nueva etapa política en el altiplano, y pone en evidencia los cambios políticos, sociales y económicos que han ocurrido en los últimos años. Entender esta nueva realidad es una tarea pendiente, y para ello es necesario tener en cuenta algunos elementos que forman parte del contexto político puneño actual.
El estilo “Fuentes” de gobierno
Pasados dos meses y medio del inicio de una nueva gestión regional, no ha existido semana en la que los medios de comunicación no informen sobre entredichos, acusaciones y denuncias referidas a diversos hechos del quehacer político en la región.
Como diría el mismo presidente regional, nos encontramos ante un “nuevo” estilo de gobierno, que presenta entre otras, las siguientes características:
-Presencia de un discurso “antaurista” y nacionalista.
-El uso de una emisora particular (Radio Perú), para comunicar las decisiones políticas y “mantener el contacto con el pueblo”, al mejor estilo del presidente venezolano Hugo Chávez.
- Formación del Frente Amplio Nacionalista – FAN, movimiento político que busca articular a agrupaciones con posiciones que también comparten un discurso extremista.
-Surgimiento del grupo Frente Andino Revolucionario – FAR, que reivindica la toma de acciones concretas para “poner orden y disciplina popular en el gobierno regional”; frente a un supuesto “plan de la derecha neoliberal de generar y provocar mayor caos y desorden”. Es liderado por Isauro Fuentes Guzmán, hermano del presidente.
-Una política de “relaciones exteriores” en dos niveles. El primero intenta presentar la existencia de coordinaciones con otros gobiernos como el venezolano, boliviano, ecuatoriano y cubano. El segundo nivel busca la articulación con movimientos político-sociales continentales como la Coordinadora Continental Bolivariana, con la cual se desarrolló la Misión Milagro – Delegación Perú que comprendió jornadas de atención médica oftalmológica denominadas Campañas de Solidaridad Bolivariana, y además está la presencia de personajes como el político boliviano Felipe Quispe, más conocido como el Mallku, que estuvo en la región hace algunas semanas.
-Visitas constantes a poblaciones rurales de la región, como si aún se encontrara en campaña electoral, a fin de buscar apoyo a la gestión frente a eventuales conflictos de gobernabilidad.
-Relación conflictiva con el vicepresidente Mauro Justo Vilca, evidenciando la búsqueda de protagonismo político de ambos.
-Enfrentamiento con el Consejo Regional. Aunque los últimos días se habría llegado a un acuerdo con la mayoría de consejeros, las manifestaciones del presidente regional han tenido como objetivo buscar el desprestigio de dicha instancia y deslegitimar su capacidad de actuación política.
Sin embargo, más allá del discurso radical, no parece existir una propuesta programática clara ni un plan de gobierno que recoja lo que el presidente regional comunica al pueblo todos los días a través de su emisora.
En realidad, más que novedad, el estilo “Fuentes” de gobierno muestra características similares a la actuación política de la larga lista de caciques que han aparecido en nuestra historia, y que buscaban capitalizar el descontento popular.
El proyecto Aymara
El panorama político regional no tiene como único protagonista al presidente Fuentes, aunque seguramente éste quisiera creer que es así. Desde hace algún tiempo, al sur de la región, se viene consolidando un discurso donde lo Aymara se presenta como posibilidad nacional. Aunque no existe una posición unitaria entre sus ideólogos ni operadores, la conformación de la Unión de Municipalidades Aymaras – UMA, así como la realización del foro de la Nación Aymara en la ciudad de Ilave el día jueves, con la participación de representantes de diferentes tendencias aymaristas, son muestras concretas de una apuesta política con base étnica.
A pesar de que el futuro y viabilidad de la propuesta aymara no se encuentran definidos, lo que sí parece irreversible es el surgimiento de un discurso que va ganando más adeptos cada día, y con ello, la aparición de actores cuya importancia política se verá pronto.
En tal sentido, y más allá de la posición particular que podamos tener con respecto a dicha propuesta, el reto, tanto para quienes pretenden dirigirla como para aquellos que la acompañan e inclusive para quienes no la comparten, está en que lo indígena y las reivindicaciones étnicas se incorporen al sistema por cauces democráticos.
Descontento en Puno
A este escenario, se suma la inacción del Estado en sus diferentes niveles frente a un problema apremiante como es el de la explotación minera informal de Ananea y La Rinconada que viene contaminando desde hace varios años la cuenca del río Ramis, afectando a las comunidades campesinas aledañas e inclusive a sectores cada vez más grandes del Lago Titicaca. Pese a la conformación de sucesivas comisiones y promesas de solución, hasta el momento ninguna entidad estatal ha tomado medidas concretas, lo cual, por supuesto, genera un espacio posible para el surgimiento de conflictos sociales.
Junto a este tema, se encuentran otros como: la problemática cocalera de los valles de San Gabán y Alto Inambari; la presencia de una economía articulada al contrabando; la desarticulación social producida por el fin del ciclo histórico que tuvo como protagonista a la Iglesia del Sur Andino; la reaparición de conflictos a nivel municipal (en protesta por el aumento de dietas y remuneraciones de las autoridades ediles y disputas sin resolver como resultado del proceso electoral del año pasado); y sobretodo la inmensa pobreza que existe desde los límites de Desaguadero en la frontera con Bolivia, hasta los valles selváticos del Bahuaja Sonene.
Como podemos ver, son varios los hechos que podrían generar crisis de gobernabilidad en Puno, y en este contexto, la presencia de caciques políticos con discursos radicales no es extraña. Éstos creen que pueden manipular el descontento popular, pero olvidan que apenas forman parte de una larga lista de supuestos líderes que siempre se presentan como los único capaces de promover el verdadero cambio, aunque todos acaban siendo dejados de lado por la “masa” a la que dicen representar y que les presta su adhesión en tanto dure el entusiasmo por sus reivindicaciones.
Más que supuestos líderes que conduzcan al pueblo según su criterio particular, lo que Puno necesita es una elite preparada, comprometida, con identidad regional y la voluntad política clara de impulsar nuestro desarrollo. En tanto ésta no exista, seguiremos yendo a la deriva y desperdiciando nuestras oportunidades.
Tomado de: http://www.ser.org.pe/index.php?option=com_content&task=view&id=339&Itemid=130
Ver también el último número de la revista Cabildo abierto, también del SER: http://www.ser.org.pe/components/com_remository/docs/CAT_REV_Cabil_415.pdf
Caciquismo político y discurso étnico en el Altiplano
Lunes 19 de marzo de 2007
Paulo C. Vilca Arpasi
Coordinador Oficina SER- Puno
La victoria de Hernán Fuentes Guzmán en las elecciones regionales de noviembre del año pasado, puede percibirse como el inicio de una nueva etapa política en el altiplano, y pone en evidencia los cambios políticos, sociales y económicos que han ocurrido en los últimos años. Entender esta nueva realidad es una tarea pendiente, y para ello es necesario tener en cuenta algunos elementos que forman parte del contexto político puneño actual.
El estilo “Fuentes” de gobierno
Pasados dos meses y medio del inicio de una nueva gestión regional, no ha existido semana en la que los medios de comunicación no informen sobre entredichos, acusaciones y denuncias referidas a diversos hechos del quehacer político en la región.
Como diría el mismo presidente regional, nos encontramos ante un “nuevo” estilo de gobierno, que presenta entre otras, las siguientes características:
-Presencia de un discurso “antaurista” y nacionalista.
-El uso de una emisora particular (Radio Perú), para comunicar las decisiones políticas y “mantener el contacto con el pueblo”, al mejor estilo del presidente venezolano Hugo Chávez.
- Formación del Frente Amplio Nacionalista – FAN, movimiento político que busca articular a agrupaciones con posiciones que también comparten un discurso extremista.
-Surgimiento del grupo Frente Andino Revolucionario – FAR, que reivindica la toma de acciones concretas para “poner orden y disciplina popular en el gobierno regional”; frente a un supuesto “plan de la derecha neoliberal de generar y provocar mayor caos y desorden”. Es liderado por Isauro Fuentes Guzmán, hermano del presidente.
-Una política de “relaciones exteriores” en dos niveles. El primero intenta presentar la existencia de coordinaciones con otros gobiernos como el venezolano, boliviano, ecuatoriano y cubano. El segundo nivel busca la articulación con movimientos político-sociales continentales como la Coordinadora Continental Bolivariana, con la cual se desarrolló la Misión Milagro – Delegación Perú que comprendió jornadas de atención médica oftalmológica denominadas Campañas de Solidaridad Bolivariana, y además está la presencia de personajes como el político boliviano Felipe Quispe, más conocido como el Mallku, que estuvo en la región hace algunas semanas.
-Visitas constantes a poblaciones rurales de la región, como si aún se encontrara en campaña electoral, a fin de buscar apoyo a la gestión frente a eventuales conflictos de gobernabilidad.
-Relación conflictiva con el vicepresidente Mauro Justo Vilca, evidenciando la búsqueda de protagonismo político de ambos.
-Enfrentamiento con el Consejo Regional. Aunque los últimos días se habría llegado a un acuerdo con la mayoría de consejeros, las manifestaciones del presidente regional han tenido como objetivo buscar el desprestigio de dicha instancia y deslegitimar su capacidad de actuación política.
Sin embargo, más allá del discurso radical, no parece existir una propuesta programática clara ni un plan de gobierno que recoja lo que el presidente regional comunica al pueblo todos los días a través de su emisora.
En realidad, más que novedad, el estilo “Fuentes” de gobierno muestra características similares a la actuación política de la larga lista de caciques que han aparecido en nuestra historia, y que buscaban capitalizar el descontento popular.
El proyecto Aymara
El panorama político regional no tiene como único protagonista al presidente Fuentes, aunque seguramente éste quisiera creer que es así. Desde hace algún tiempo, al sur de la región, se viene consolidando un discurso donde lo Aymara se presenta como posibilidad nacional. Aunque no existe una posición unitaria entre sus ideólogos ni operadores, la conformación de la Unión de Municipalidades Aymaras – UMA, así como la realización del foro de la Nación Aymara en la ciudad de Ilave el día jueves, con la participación de representantes de diferentes tendencias aymaristas, son muestras concretas de una apuesta política con base étnica.
A pesar de que el futuro y viabilidad de la propuesta aymara no se encuentran definidos, lo que sí parece irreversible es el surgimiento de un discurso que va ganando más adeptos cada día, y con ello, la aparición de actores cuya importancia política se verá pronto.
En tal sentido, y más allá de la posición particular que podamos tener con respecto a dicha propuesta, el reto, tanto para quienes pretenden dirigirla como para aquellos que la acompañan e inclusive para quienes no la comparten, está en que lo indígena y las reivindicaciones étnicas se incorporen al sistema por cauces democráticos.
Descontento en Puno
A este escenario, se suma la inacción del Estado en sus diferentes niveles frente a un problema apremiante como es el de la explotación minera informal de Ananea y La Rinconada que viene contaminando desde hace varios años la cuenca del río Ramis, afectando a las comunidades campesinas aledañas e inclusive a sectores cada vez más grandes del Lago Titicaca. Pese a la conformación de sucesivas comisiones y promesas de solución, hasta el momento ninguna entidad estatal ha tomado medidas concretas, lo cual, por supuesto, genera un espacio posible para el surgimiento de conflictos sociales.
Junto a este tema, se encuentran otros como: la problemática cocalera de los valles de San Gabán y Alto Inambari; la presencia de una economía articulada al contrabando; la desarticulación social producida por el fin del ciclo histórico que tuvo como protagonista a la Iglesia del Sur Andino; la reaparición de conflictos a nivel municipal (en protesta por el aumento de dietas y remuneraciones de las autoridades ediles y disputas sin resolver como resultado del proceso electoral del año pasado); y sobretodo la inmensa pobreza que existe desde los límites de Desaguadero en la frontera con Bolivia, hasta los valles selváticos del Bahuaja Sonene.
Como podemos ver, son varios los hechos que podrían generar crisis de gobernabilidad en Puno, y en este contexto, la presencia de caciques políticos con discursos radicales no es extraña. Éstos creen que pueden manipular el descontento popular, pero olvidan que apenas forman parte de una larga lista de supuestos líderes que siempre se presentan como los único capaces de promover el verdadero cambio, aunque todos acaban siendo dejados de lado por la “masa” a la que dicen representar y que les presta su adhesión en tanto dure el entusiasmo por sus reivindicaciones.
Más que supuestos líderes que conduzcan al pueblo según su criterio particular, lo que Puno necesita es una elite preparada, comprometida, con identidad regional y la voluntad política clara de impulsar nuestro desarrollo. En tanto ésta no exista, seguiremos yendo a la deriva y desperdiciando nuestras oportunidades.
Tomado de: http://www.ser.org.pe/index.php?option=com_content&task=view&id=339&Itemid=130
Ver también el último número de la revista Cabildo abierto, también del SER: http://www.ser.org.pe/components/com_remository/docs/CAT_REV_Cabil_415.pdf
domingo 18 de marzo de 2007
Más sobre Portantiero
El doble compromiso
Militante, ideólogo, crítico, periodista, Juan Carlos Portantiero encarnaba al intelectual apegado a las ideas y a los proyectos políticos que creía justos, afirma Emilio De Ipola.
El Clarín, 18 de marzo de 2007
Me ligaba a Juan Carlos Portantiero una amistad estrecha (estrecha, no angosta). Lo conocí a comienzos de 1961. Entonces, Juan Carlos era mucho mayor que yo, cuatro años y medio: casi un cuarto de mi vida mayor que yo. Después el tiempo terminaría por anular esa diferencia. Habíamos concertado una cita: yo, infantil e impaciente, ya quería desertar de mi corta estancia en la Federación Juvenil Comunista y Juan Carlos, quien sólo sabía de mí que era alumno de filosofía, amistosamente y aceptando incluso en parte mis razones, me explicó que un gesto así, individual, carecía de toda pertinencia política. Que había otros que pensaban en el mismo sentido que yo, que tenían capacidad e inteligencia política y que crecían en número día a día: junto con ellos una ruptura era pensable.
Me impresionaron sus palabras y su actitud, su total carencia de gestos paternalistas y su lucidez. Allí intuí dos rasgos ya profundamente arraigados en quien todavía no era amigo mío: el estilo peculiar de su vocación política —que se caracterizaba por su disposicion a implicarse en la cosa política sin omitir a la vez preguntarse sobre el qué de la política, sobre su significación objetiva y subjetiva. Segundo rasgo: el modo sutil con que ese estilo se traslucía. Jamás pretendía imponer nada: uno advertía que escuchaba y respetaba tus opiniones... como si las compartiera.
Por entonces Portantiero era —además de estudioso y militante— periodista, primero de Clarín y luego de Prensa Latina. No era sólo un periodista: sus textos solían tener el mérito de realzar el lugar donde aparecían. Yo solía decirme: "este Portantiero piensa de otra manera, va más lejos que los demás... La revista es floja, pero Portantiero, por lo menos, piensa". En los años siguientes lo vi por los pasillos de la Facultad de Filosofía y Letras, cuyos pupitres le quedaban chicos (desde el punto de vista de la estatura intelectual). Siempre discretamente jovial.
En el 63 llegó a Buenos Aires una revista, y luego, una "cordobesada bochinchera" pero no ladina (Borges) capitaneada por un tal Pancho Aricó. Con Portantiero y Pancho de animadores, y con valiosos colaboradores, nació esa extraordinaria aventura intelectual que se llamó Pasado y Presente en su primera época (63-65) y luego en su segunda (73-74). Ahí, en el número 5, Juan Carlos pudo leer —entre carcajadas— mi primer artículo. Desde fines del 64 dejamos de vernos por diez años ya que, munido de una beca, me fui a estudiar afuera. De tanto en tanto, en París, me llegaban noticias suyas y también escritos. Recién en 1974, al iniciar sus actividades la FLACSO de Buenos Aires, comenzó en serio nuestra amistad: nos veíamos casi diariamente, conversábamos de política, de tangos o de fútbol (aprendí mucho, en esos tres importantes rubros, de nuestros encuentros). Dos años después nos reencontramos en la hospitalaria sede México de FLACSO. Consolidamos nuestras coincidencias ideológicas y políticas, compartimos proyectos, momentos tristes y gratos, creamos con otros el Grupo de Discusión Socialista, escribimos algún artículo juntos y dictamos muchas clases.
En 1970-71, llegaron a mis manos sus Estudios sobre los orígenes del peronismo, libro esencial y oportuno escrito con Miguel Murmis. Desde siempre el peronismo había sido, como decía Alain Touraine, la tarte de crème de los sociólogos argentinos. Pero desde el estudio inaugural de Germani, pocas e inconsistentes habían sido las tesis nuevas que se habían formulado sobre ese fenómeno. El libro de Murmis y Portantiero rompió con esa melancólica falta de ideas. Fue un quiebre constructivo en la investigación sociológica y politológica argentina, que aún hoy incita a investigar y pensar.
El brasileño Roberto Schwarz escribió que la referencia a conceptos forjados en otros contextos, con vistas al análisis de procesos sudamericanos es legítima pero problemática. Los fenómenos que se busca analizar son diferentes de los que dieron lugar a esos conceptos, pero están relacionados con ellos. Más aun, se inscriben en un espacio común, marcado por la lógica global del capitalismo. Se trata de mantener los dos polos de la tensión: la inclusión en una misma lógica global y la modalidad específica de esa inclusión. Es lícito entonces recurrir a los mismos conceptos, pero siempre que advierta también que no podían ser ya los "mismos" y que hay que unir imaginación y astucia para utilizarlos con provecho. Esa "malicia", esa astucia están presentes en los Estudios..., en particular, en el uso perspicaz del concepto de "alianza de clases", por la cual el espacio social argentino emerge como lugar de insólitas fragmentaciones, de conflictos, convergencias y pactos inesperados.
Hay un rasgo presente en todo lo que Portantiero escribió e hizo: la pasión por intervenir en el presente político. Lo hizo con sus escritos pero no sólo con ellos. También desde su militancia comunista, con su voluntad de implicarse en varios frentes, manteniendo su capacidad para descifrar el presente, sin temor, con decisión y con una desarmante indiferencia ante las críticas ineptas de que a veces era objeto. Su opción de vida fundamental lo inclinó siempre —quizás a veces a pesar suyo— a dejarse subyugar por los requerimientos del presente político, a embarcarse en decenas de proyectos que nos acercaran a una sociedad más justa, más igualitaria y más libre.
Fue un doble e irrenunciable compromiso: primero, el compromiso intelectual de adquirir y forjar las herramientas para mirar de frente, sin triunfalismo pero también sin autoengaños ni obligado pesimismo la realidad política presente. Y, segundo, el compromiso político de poner a disposición su capital intelectual y su vida toda al servicio de iniciativas que consideraba justas, realizables y dignas de apoyo. Su fidelidad a ese doble compromiso lo muestran la militancia en el PC, la experiencia de Pasado y Presente, la salida del PC y la búsqueda con Aricó de alternativas, la larga labor periodística, la fundación y dirección de revistas como Controversia y La Ciudad Futura, sus artículos en ellas y en muchas otras. Su papel protagónico en el Grupo de Discusión Socialista en México. Y, luego, ya en Buenos Aires, con la vuelta de la democracia, su participación decidida y fructífera en el grupo Esmeralda, en apoyo del proyecto democrático de Raúl Alfonsín; más tarde, su elección y reelección como decano de la Facultad de Ciencias Sociales, la fundación con Aricó y otros del Club de Cultura Socialista en 1984.
En fin, su amplia y valiosa obra en la que sobresalen los Estudios..., el minucioso y brillante análisis Los usos de Gramsci, La producción de un orden. Ensayos sobre la democracia entre el Estado y la sociedad, los textos de El tiempo de la política. El estudio sobre Juan B. Justo, su excelente homenaje a Norberto Bobbio.
http://www.clarin.com/suplementos/cultura/2007/03/17/u-01381862.htm
Militante, ideólogo, crítico, periodista, Juan Carlos Portantiero encarnaba al intelectual apegado a las ideas y a los proyectos políticos que creía justos, afirma Emilio De Ipola.
El Clarín, 18 de marzo de 2007
Me ligaba a Juan Carlos Portantiero una amistad estrecha (estrecha, no angosta). Lo conocí a comienzos de 1961. Entonces, Juan Carlos era mucho mayor que yo, cuatro años y medio: casi un cuarto de mi vida mayor que yo. Después el tiempo terminaría por anular esa diferencia. Habíamos concertado una cita: yo, infantil e impaciente, ya quería desertar de mi corta estancia en la Federación Juvenil Comunista y Juan Carlos, quien sólo sabía de mí que era alumno de filosofía, amistosamente y aceptando incluso en parte mis razones, me explicó que un gesto así, individual, carecía de toda pertinencia política. Que había otros que pensaban en el mismo sentido que yo, que tenían capacidad e inteligencia política y que crecían en número día a día: junto con ellos una ruptura era pensable.
Me impresionaron sus palabras y su actitud, su total carencia de gestos paternalistas y su lucidez. Allí intuí dos rasgos ya profundamente arraigados en quien todavía no era amigo mío: el estilo peculiar de su vocación política —que se caracterizaba por su disposicion a implicarse en la cosa política sin omitir a la vez preguntarse sobre el qué de la política, sobre su significación objetiva y subjetiva. Segundo rasgo: el modo sutil con que ese estilo se traslucía. Jamás pretendía imponer nada: uno advertía que escuchaba y respetaba tus opiniones... como si las compartiera.
Por entonces Portantiero era —además de estudioso y militante— periodista, primero de Clarín y luego de Prensa Latina. No era sólo un periodista: sus textos solían tener el mérito de realzar el lugar donde aparecían. Yo solía decirme: "este Portantiero piensa de otra manera, va más lejos que los demás... La revista es floja, pero Portantiero, por lo menos, piensa". En los años siguientes lo vi por los pasillos de la Facultad de Filosofía y Letras, cuyos pupitres le quedaban chicos (desde el punto de vista de la estatura intelectual). Siempre discretamente jovial.
En el 63 llegó a Buenos Aires una revista, y luego, una "cordobesada bochinchera" pero no ladina (Borges) capitaneada por un tal Pancho Aricó. Con Portantiero y Pancho de animadores, y con valiosos colaboradores, nació esa extraordinaria aventura intelectual que se llamó Pasado y Presente en su primera época (63-65) y luego en su segunda (73-74). Ahí, en el número 5, Juan Carlos pudo leer —entre carcajadas— mi primer artículo. Desde fines del 64 dejamos de vernos por diez años ya que, munido de una beca, me fui a estudiar afuera. De tanto en tanto, en París, me llegaban noticias suyas y también escritos. Recién en 1974, al iniciar sus actividades la FLACSO de Buenos Aires, comenzó en serio nuestra amistad: nos veíamos casi diariamente, conversábamos de política, de tangos o de fútbol (aprendí mucho, en esos tres importantes rubros, de nuestros encuentros). Dos años después nos reencontramos en la hospitalaria sede México de FLACSO. Consolidamos nuestras coincidencias ideológicas y políticas, compartimos proyectos, momentos tristes y gratos, creamos con otros el Grupo de Discusión Socialista, escribimos algún artículo juntos y dictamos muchas clases.
En 1970-71, llegaron a mis manos sus Estudios sobre los orígenes del peronismo, libro esencial y oportuno escrito con Miguel Murmis. Desde siempre el peronismo había sido, como decía Alain Touraine, la tarte de crème de los sociólogos argentinos. Pero desde el estudio inaugural de Germani, pocas e inconsistentes habían sido las tesis nuevas que se habían formulado sobre ese fenómeno. El libro de Murmis y Portantiero rompió con esa melancólica falta de ideas. Fue un quiebre constructivo en la investigación sociológica y politológica argentina, que aún hoy incita a investigar y pensar.
El brasileño Roberto Schwarz escribió que la referencia a conceptos forjados en otros contextos, con vistas al análisis de procesos sudamericanos es legítima pero problemática. Los fenómenos que se busca analizar son diferentes de los que dieron lugar a esos conceptos, pero están relacionados con ellos. Más aun, se inscriben en un espacio común, marcado por la lógica global del capitalismo. Se trata de mantener los dos polos de la tensión: la inclusión en una misma lógica global y la modalidad específica de esa inclusión. Es lícito entonces recurrir a los mismos conceptos, pero siempre que advierta también que no podían ser ya los "mismos" y que hay que unir imaginación y astucia para utilizarlos con provecho. Esa "malicia", esa astucia están presentes en los Estudios..., en particular, en el uso perspicaz del concepto de "alianza de clases", por la cual el espacio social argentino emerge como lugar de insólitas fragmentaciones, de conflictos, convergencias y pactos inesperados.
Hay un rasgo presente en todo lo que Portantiero escribió e hizo: la pasión por intervenir en el presente político. Lo hizo con sus escritos pero no sólo con ellos. También desde su militancia comunista, con su voluntad de implicarse en varios frentes, manteniendo su capacidad para descifrar el presente, sin temor, con decisión y con una desarmante indiferencia ante las críticas ineptas de que a veces era objeto. Su opción de vida fundamental lo inclinó siempre —quizás a veces a pesar suyo— a dejarse subyugar por los requerimientos del presente político, a embarcarse en decenas de proyectos que nos acercaran a una sociedad más justa, más igualitaria y más libre.
Fue un doble e irrenunciable compromiso: primero, el compromiso intelectual de adquirir y forjar las herramientas para mirar de frente, sin triunfalismo pero también sin autoengaños ni obligado pesimismo la realidad política presente. Y, segundo, el compromiso político de poner a disposición su capital intelectual y su vida toda al servicio de iniciativas que consideraba justas, realizables y dignas de apoyo. Su fidelidad a ese doble compromiso lo muestran la militancia en el PC, la experiencia de Pasado y Presente, la salida del PC y la búsqueda con Aricó de alternativas, la larga labor periodística, la fundación y dirección de revistas como Controversia y La Ciudad Futura, sus artículos en ellas y en muchas otras. Su papel protagónico en el Grupo de Discusión Socialista en México. Y, luego, ya en Buenos Aires, con la vuelta de la democracia, su participación decidida y fructífera en el grupo Esmeralda, en apoyo del proyecto democrático de Raúl Alfonsín; más tarde, su elección y reelección como decano de la Facultad de Ciencias Sociales, la fundación con Aricó y otros del Club de Cultura Socialista en 1984.
En fin, su amplia y valiosa obra en la que sobresalen los Estudios..., el minucioso y brillante análisis Los usos de Gramsci, La producción de un orden. Ensayos sobre la democracia entre el Estado y la sociedad, los textos de El tiempo de la política. El estudio sobre Juan B. Justo, su excelente homenaje a Norberto Bobbio.
http://www.clarin.com/suplementos/cultura/2007/03/17/u-01381862.htm
La ética del observador frente a la desgracia de los otros

Leo en El País de hoy domingo una historia estremecedora, la del fotógrafo sudafricano Kevin Carter, ganador del premio Pulitzer de fotoperiodismo en 1994 por la foto de la niña moribunda en Sudán, acosada por un buitre, que espera su muerte. Carter fue duramente criticado por haber privilegiado tomar la foto antes que ayudar a la niña, cuyo destino final es desconocido. Carter ganó el Pulitzer, pero, agobiado por la culpa, se suicidó poco después. El tema vuelve a la discusión por el estreno en España del documental sobre Carter, The Death of Kevin Carter (2004).
Más información sobre el documental, y el artículo de El País, en el que se nos da información que permite entender el atribulado lado humano de Carter, en estos links:
Ver: http://kevincarterfilm.com/
http://www.elpais.com/articulo/paginas/fotografia/pesadilla/elppor/20070318elpepspag_10/Tes
Este artículo me ha hecho recordar una historia personal que pensé que contaría algún día en que escribiera mis memorias, pero como ese día tal vez nunca llegue, y tener un blog es un poco como escribir el borrador de tus memorias, les cuento.
Debe haber sido septiembre de 1985. El APRA con Alan García acababa de llegar al poder por primera vez. Yo estaba terminando de llevar cursos en Estudios Generales Letras en la PUCP y probablemente adelantaba algunos cursos en sociología, andaba por los 20, 21 años. Tal vez la memoria me falle, pero los detalles no son importantes. En una conocida ONG, estaban buscando practicantes, así que me apunté, y coincidí allí con dos amigos de la PUCP, testigos de lo que voy a contar. Allí conocí a un respetado científico social, en ese entonces también parte de la Comisión Política de un conocido partido de izquierda.
Tuvimos algunas reuniones los cuatro, preparándonos para trabajar en un proyecto que al final no salió. La cosa es que el día de una de nuestras reuniones, este científico social se apareció, exaltado, diciendo: "muchachos, ¿han visto La República de hoy? ¿Ya vieron?". No sabíamos nada, así que nos mostró su ejemplar: la noticia del día era el hallazgo de una fosa común con decenas de cuerpos, aparentemente todo un pueblo había sido masacrado por una patrulla militar. Si no estoy mal, se trataba del caso Accomarca. Sobre el caso ver el informe de la CVR, y el informe de APRODEH:

http://www.cverdad.org.pe/ifinal/pdf/TOMO%20VII/Casos%20Ilustrativos-UIE/2.15.%20ACCOMARCA.pdf
http://www.aprodeh.org.pe/sem_verdad/casos/accomarca.htm
La cosa es que allí estábamos estos tres chibolos, con cara de desconcierto ante la noticia que nos daba este científico social. El asunto es que inmediatamente después nos soltó a boca de jarro: "ojalá que sea cierto". Pusimos cara de ¿? Y añadió: "claro, si es cierto, preparamos un proyectito, vamos para allá, tomamos unas fotitos, y sacamos un librito". Allí no quedó una cosa: terminó diciendo "...ahhhh, si todo sale bien, con la plata que cobre por ese proyecto, por fin podré terminar mi casa en la playa... aaahhhh, ya me veo en mi casita tomando un daikiri". Acompañó esta frase con un movimiento con el que se acomodó en la silla y reclinó su cabeza, con las manos detrás, como tomando sol en una silla playera. Sólo uno de nosotros (no yo) atinó a decirle: "oye, o sea que gente muere y tú te haces una casa de playa". El pata nos respondió, con displicencia, "muchachos... de algo hay que vivir".
No voy a mencionar los nombres de los protagonistas de esta historia, porque no se trata de juzgar a las personas. Tal vez este pata no sea el tipo de persona que esta historia sugiere, tal vez estuvo en un penoso cuarto de hora. No sé. Al final, el proyecto de "las fotitos", tampoco salió, hasta donde sé. Sí sé que hoy el personaje, efectivamente, tiene casa en la playa.
He conocido gente magnífica, de primera, trabajando en ONGs o en la militancia de izquierda, con las que he tenido contacto. Ejemplos de compromiso, consecuencia, con las causas por las que trabaja, de gran calidad humana. También he conocido gente como la que les cuento, que prefiero no calificar.
Vistas las cosas retrospectivamente, ese día descubrí que la izquierda no tiene el monopolio de la moralidad, de las buenas intenciones, de la conducta ética. Desde entonces, he conocido gente deplorable en todas las tiendas y posiciones políticas; también gente de primera en todas las tiendas y posiciones políticas. Para mí, ahora, eso es lo que verdaderamente cuenta.
sábado 17 de marzo de 2007
Más sobre intelectuales y elecciones en Francia
Why I Choose Nicolas Sarkozy
by André Glucksmann
Paris, 30 January
(...) But a large-hearted France has never forgotten the oppressed. Vietnamese boatpeople fleeing communism, the embattled Trade Unionists of Solidarity, those who suffered under Argentinean fascism, Algerians confronted by terrorism, victims of torture in Chile, Russian dissidents, Bosnians, Kosovans, Chechens… In no other country were these barbarities and the resistance to them discussed so much. Our ability to open our hearts to our brothers worldwide is etched into our cultural heritage – witness Montaigne, Victor Hugo, the 'French doctors' and those who would emulate them.
Nicolas Sarkozy is the only candidate today to place himself in this large-hearted French tradition. He deplores the sacrifice of the Bulgarian nurses condemned to death in Libya, he denounces massacres in Darfur and the murder of journalists, and then states a principle of governance far removed from that of Jacques Chirac: 'I don't believe in what people call 'realpolitik', which rejects values and still doesn't win any deals. I don't accept what's going on in Chechnya, since 250,000 dead or persecuted Chechens are more than a detail of world history. Because General de Gaulle wanted freedom for everyone, the right to liberty is theirs, too. To be silent is to be an accomplice, and I don't want to be any dictator's accomplice' (14/1/2007).
Texto completo en: http://www.democratiya.com/review.asp?reviews_id=75
A Response to André Glucksmann
by Philip Spencer
London, March, 2007
(...) But the French left is not the prime culprit here. It is the French right which has been in government for several years and has colluded with such regimes. One can argue that Sarkozy has made some effort to distance himself from Chirac's opposition to the Americans over Iraq, an opposition he called 'arrogant' rather than what it actually was - grossly hypocritical and grounded in past collusion with Saddam's regime. This French government has been complicit, or worse, with several murderous regimes around the world, from Rwanda in the 1990s to the Sudan today. There is mounting evidence that the French knew about and abetted the plans of the Hutu Power genocidaires. Most recently it was the French government which welcomed Sudan's President Omar al-Bashir with full pomp and ceremony at the very moment a global campaign was calling for his regime to be indicted for genocide.
Sarkozy is a powerful figure in this government. He may have differences with Chirac but he is not a candidate running against the machine or the right itself. He is the unchallenged leader of the right and a prominent figure in its government - Minister of the Interior no less. In that position, from which he has repeatedly said he has no intention of resigning (despite credible claims that he has abused it in the presidential campaign itself) he has openly flirted with racism against minorities, calling for the banlieues to be 'hosed clean'. This was widely perceived as a semi-naked appeal to Le Pen's voters on the racist right. At the same time, and perhaps almost as troublingly, he has made efforts to ingratiate himself with some of the most reactionary elements and leaders of France's large Muslim population, funding organisations which they control and which repress Muslim voices, not least those of women trapped by patriarchal rules and controls over their bodies and movement. In funding such organisations, Sarkozy has given a further boost to a divisive communalism when what is most urgently needed is a strong defence of secularism and a robust commitment to civil liberties for all.
None of this is to suggest that the actually existing French left has many answers to deeply troubling domestic and international problems. But if answers are to be found they will come not from the right, and not from a deeply suspect figure such as Sarkozy, but from a reformation of the left itself, by those who are committed to the left's basic and most fundamental beliefs: equality, liberty and solidarity at home and abroad.
Texto completo en: http://www.democratiya.com/review.asp?reviews_id=76
by André Glucksmann
Paris, 30 January
(...) But a large-hearted France has never forgotten the oppressed. Vietnamese boatpeople fleeing communism, the embattled Trade Unionists of Solidarity, those who suffered under Argentinean fascism, Algerians confronted by terrorism, victims of torture in Chile, Russian dissidents, Bosnians, Kosovans, Chechens… In no other country were these barbarities and the resistance to them discussed so much. Our ability to open our hearts to our brothers worldwide is etched into our cultural heritage – witness Montaigne, Victor Hugo, the 'French doctors' and those who would emulate them.
Nicolas Sarkozy is the only candidate today to place himself in this large-hearted French tradition. He deplores the sacrifice of the Bulgarian nurses condemned to death in Libya, he denounces massacres in Darfur and the murder of journalists, and then states a principle of governance far removed from that of Jacques Chirac: 'I don't believe in what people call 'realpolitik', which rejects values and still doesn't win any deals. I don't accept what's going on in Chechnya, since 250,000 dead or persecuted Chechens are more than a detail of world history. Because General de Gaulle wanted freedom for everyone, the right to liberty is theirs, too. To be silent is to be an accomplice, and I don't want to be any dictator's accomplice' (14/1/2007).
Texto completo en: http://www.democratiya.com/review.asp?reviews_id=75
A Response to André Glucksmann
by Philip Spencer
London, March, 2007
(...) But the French left is not the prime culprit here. It is the French right which has been in government for several years and has colluded with such regimes. One can argue that Sarkozy has made some effort to distance himself from Chirac's opposition to the Americans over Iraq, an opposition he called 'arrogant' rather than what it actually was - grossly hypocritical and grounded in past collusion with Saddam's regime. This French government has been complicit, or worse, with several murderous regimes around the world, from Rwanda in the 1990s to the Sudan today. There is mounting evidence that the French knew about and abetted the plans of the Hutu Power genocidaires. Most recently it was the French government which welcomed Sudan's President Omar al-Bashir with full pomp and ceremony at the very moment a global campaign was calling for his regime to be indicted for genocide.
Sarkozy is a powerful figure in this government. He may have differences with Chirac but he is not a candidate running against the machine or the right itself. He is the unchallenged leader of the right and a prominent figure in its government - Minister of the Interior no less. In that position, from which he has repeatedly said he has no intention of resigning (despite credible claims that he has abused it in the presidential campaign itself) he has openly flirted with racism against minorities, calling for the banlieues to be 'hosed clean'. This was widely perceived as a semi-naked appeal to Le Pen's voters on the racist right. At the same time, and perhaps almost as troublingly, he has made efforts to ingratiate himself with some of the most reactionary elements and leaders of France's large Muslim population, funding organisations which they control and which repress Muslim voices, not least those of women trapped by patriarchal rules and controls over their bodies and movement. In funding such organisations, Sarkozy has given a further boost to a divisive communalism when what is most urgently needed is a strong defence of secularism and a robust commitment to civil liberties for all.
None of this is to suggest that the actually existing French left has many answers to deeply troubling domestic and international problems. But if answers are to be found they will come not from the right, and not from a deeply suspect figure such as Sarkozy, but from a reformation of the left itself, by those who are committed to the left's basic and most fundamental beliefs: equality, liberty and solidarity at home and abroad.
Texto completo en: http://www.democratiya.com/review.asp?reviews_id=76
Wallerstein y el desastre climático
Commentary No. 205, Mar. 15, 2007
"Climate Disasters: Three Obstacles to Doing Anything"
Immanuel Wallerstein
Scientists have been warning us about the dangers of human-caused transformations of the earth's climate for about fifty years now. But in the last two to three years, there have been two important changes in the situation. First, there have been a series of very authoritative reports by different scientific groups, which assert not merely that these dangers are real but that they are occurring at a pace far faster than scientists believed even five years ago. As Chancellor Angela Merkel of Germany said recently, "It's not five minutes to midnight; it's five minutes after midnight."
The second change is the degree to which these changes have become visible to ordinary people. There has been the tsunami in the Indian Ocean. There has been the increase in the frequency and ferocity of hurricanes in the Caribbean, culminating in the notable disaster of Katrina. Pictures of the break-up of ice zones in the Arctic have been widespread in the press. And this year, the meteorologists in London who have been measuring temperatures for over three centuries announced that this was London's warmest winter since they have been measuring. The counterpart of the warm weather in Europe has been the tornados and other wind-driven disasters elsewhere.
So, why is so little being done? It is clearly not for lack of awareness of the problem, however much some persons try to deny its existence. Yet, the degree to which the political leaders of the world are ready to do something about it, and indeed the degree to which there is public pressure that they do something, is remarkably low. When there is such a clear disjunction between knowledge and action, there must be obstacles in the socio-political arena to explain this. In fact, there are three quite powerful obstacles to action: the interests of producers/entrepreneurs, the interests of less wealthy nations, and the attitudes of you and me. Each is a powerful obstacle.
Artículo completo en: http://fbc.binghamton.edu/205en.htm
"Climate Disasters: Three Obstacles to Doing Anything"
Immanuel Wallerstein
Scientists have been warning us about the dangers of human-caused transformations of the earth's climate for about fifty years now. But in the last two to three years, there have been two important changes in the situation. First, there have been a series of very authoritative reports by different scientific groups, which assert not merely that these dangers are real but that they are occurring at a pace far faster than scientists believed even five years ago. As Chancellor Angela Merkel of Germany said recently, "It's not five minutes to midnight; it's five minutes after midnight."
The second change is the degree to which these changes have become visible to ordinary people. There has been the tsunami in the Indian Ocean. There has been the increase in the frequency and ferocity of hurricanes in the Caribbean, culminating in the notable disaster of Katrina. Pictures of the break-up of ice zones in the Arctic have been widespread in the press. And this year, the meteorologists in London who have been measuring temperatures for over three centuries announced that this was London's warmest winter since they have been measuring. The counterpart of the warm weather in Europe has been the tornados and other wind-driven disasters elsewhere.
So, why is so little being done? It is clearly not for lack of awareness of the problem, however much some persons try to deny its existence. Yet, the degree to which the political leaders of the world are ready to do something about it, and indeed the degree to which there is public pressure that they do something, is remarkably low. When there is such a clear disjunction between knowledge and action, there must be obstacles in the socio-political arena to explain this. In fact, there are three quite powerful obstacles to action: the interests of producers/entrepreneurs, the interests of less wealthy nations, and the attitudes of you and me. Each is a powerful obstacle.
Artículo completo en: http://fbc.binghamton.edu/205en.htm
martes 13 de marzo de 2007
América Latina Hoy: Uruguay
Apareció el último número de la excelente revista América Latina Hoy, dedicado al Uruguay.
Uruguay: de la transición democrática al triunfo de la izquierda
Nº 44, diciembre de 2006
Gustavo Bittencourt: Uruguay 2006: desarrollo esquivo o ruptura con la historia
Gustavo de Armas: Sociedad y políticas sociales en Uruguay desde la transición democrática al gobierno del Frente Amplio
Lucía Selios: Los últimos diez años de la cultura política uruguaya: entre la participación y el desencanto
Adolfo Garcé y Jaime Yaffé: La izquierda uruguaya (1971-2004): ideología, estrategia y programa
Lilia Ferro Clerico: Democracia y política exterior: Uruguay (1985-2006)
Varia
Marta Graciela Cabeza: Las capacidades internacionales de los entes subnacionales en Argentina y en Italia. Un análisis comparado
Celso Roma: Organizaciones de partido en Brasil: el PT y el PSDB bajo perspectiva comparada
Información bibliográfica
Pueden descargarse todos los artículos en:
http://iberoame.usal.es/americalatinahoy/index.htm
Uruguay: de la transición democrática al triunfo de la izquierda
Nº 44, diciembre de 2006
Gustavo Bittencourt: Uruguay 2006: desarrollo esquivo o ruptura con la historia
Gustavo de Armas: Sociedad y políticas sociales en Uruguay desde la transición democrática al gobierno del Frente Amplio
Lucía Selios: Los últimos diez años de la cultura política uruguaya: entre la participación y el desencanto
Adolfo Garcé y Jaime Yaffé: La izquierda uruguaya (1971-2004): ideología, estrategia y programa
Lilia Ferro Clerico: Democracia y política exterior: Uruguay (1985-2006)
Varia
Marta Graciela Cabeza: Las capacidades internacionales de los entes subnacionales en Argentina y en Italia. Un análisis comparado
Celso Roma: Organizaciones de partido en Brasil: el PT y el PSDB bajo perspectiva comparada
Información bibliográfica
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http://iberoame.usal.es/americalatinahoy/index.htm
Después del concierto de Roger Waters...
Creo que todos los que tuvimos la suerte de estar en el concierto ayer todavía estamos relamiéndonos... un concierto memorable, redondo. Lo malo, como era esperable, es la pésima ubicación del Estadio Monumental y la mala organización; la zona de platea en la que estuve era una tierra de nadie. Felizmente la música y el espectáculo fueron tan poderosos que la gente no se distrajo en tonterías, pese a la cerveza y los tronchos por doquier.
Difícil decir cuáles fueron los momentos más memorables de la noche, porque el concierto fue redondo de principio a fin. El inicio con In the Flesh, y la incredulidad de estar viviendo esto en Lima; Shine On You Crazy Diamond, una de mis favoritas; Wish You Wery Here, clasicazo; Leaving Beirut, muy sentida, con imágenes de comic muy ilustrativas del mensaje que Waters nos quiere dar; Sheep, con el chancho volador, y la inscripción "todos los peruanos somos iguales; no a la discriminación" (a propósito, agradecería que alguien me mande o me diga dónde puedo bajar esa foto). Todo Dark Side of the Moon, con las imágenes de On the Run, los guitarreos en Time y Money, el solo en Great Gig in the Sky; y como si fuera poco, Another Brick in the Wall, con coro de niños peruanos, y terminar con Comfortably Numb. Uf.

En El Comercio pueden verse algunas fotos: http://www.elcomercioperu.com.pe/especiales/conciertorogerwaters/portada.html
ACTUALIZACIÓN: También en Perú21, de donde tomé la foto del chancho.
Los escándalos con García y con Toledo
Artículo publicado en Perú21, martes 13 de marzo de 2007
Las últimas semanas han estado signadas por 'destapes' y denuncias de muy diverso tipo, algunas sustanciales, otras intrascendentes pero escandalosas, a las que se han sucedido respuestas confusas por parte del Gobierno, que hacen que la agenda política se aleje de los temas de fondo. Algo parecido ocurrió durante el mandato de Alejandro Toledo; la comparación entre lo que va de la gestión de García con la de este, en cuanto a la naturaleza de los escándalos y denuncias, puede ser instructiva.
¿Cómo explicar la proliferación de denuncias y escándalos durante el gobierno anterior y la ocurrida en las últimas semanas? Durante el gobierno de Toledo, ella se atribuyó ya sea a la acción de grupos vinculados a la red montesinista, interesados en desestabilizar al Gobierno o en negociar con éste condiciones judiciales más favorables, como a un nivel mayor de exigencia en la prensa, que reaccionaba frente a la terrible experiencia del fujimontesinismo. Según algunos, la minuciosidad de la prensa era muestra de intolerancia, y hasta de un velado racismo; para otros, muestra de una saludable vigilancia democrática. Respecto al gobierno actual, algunos hablan de la constitución de redes de inteligencia privadas que prosperan con cierta complicidad de sectores del Gobierno (por ejemplo, Mirko Lauer, en La República del último miércoles), así como de intensas pugnas en el interior del partido de gobierno. La prensa más seria investiga las denuncias más de fondo; la otra se deja llevar por el sensacionalismo y, en general, se percibe una creciente incomodidad del Gobierno frente a los medios.
Con Toledo se pensaba que muchas de las denuncias podían ser de poca monta, pero tenían efectos políticos devastadores por un pésimo manejo político; esto reflejaba la debilidad de Perú Posible como partido, su inexperiencia e indisciplina. Hoy tenemos escándalos con un gobierno del Apra, de lejos el partido más cohesionado del país; la diferencia parece estar en que las denuncias durante el gobierno de Perú Posible involucraban a diversos grupos que actuaban muy desorganizada y desprolijamente, mientras que, en el caso del Apra, las denuncias expresarían la disputa entre diversas facciones, relativamente bien armadas y con recursos políticos.
Pero la gran diferencia parece estar en que los escándalos con el presidente Toledo giraban casi todos en torno a él; involucraban a su propia persona, a sus familiares y a su entorno cercano. Ahora, García ha logrado distanciarse de lo que ocurre a su alrededor; las culpas son de todos los demás, y él aparece como el gran poder dirimente en las disputas faccionales. Por eso es que algunos perciben que la prensa era más exigente antes que ahora cuando, en realidad, la diferencia está en el diferente manejo político de los presidentes. Antes, las denuncias afectaban la gobernabilidad, por involucrar directamente al jefe de Estado; hoy parecen funcionales al juego de García.
Las últimas semanas han estado signadas por 'destapes' y denuncias de muy diverso tipo, algunas sustanciales, otras intrascendentes pero escandalosas, a las que se han sucedido respuestas confusas por parte del Gobierno, que hacen que la agenda política se aleje de los temas de fondo. Algo parecido ocurrió durante el mandato de Alejandro Toledo; la comparación entre lo que va de la gestión de García con la de este, en cuanto a la naturaleza de los escándalos y denuncias, puede ser instructiva.
¿Cómo explicar la proliferación de denuncias y escándalos durante el gobierno anterior y la ocurrida en las últimas semanas? Durante el gobierno de Toledo, ella se atribuyó ya sea a la acción de grupos vinculados a la red montesinista, interesados en desestabilizar al Gobierno o en negociar con éste condiciones judiciales más favorables, como a un nivel mayor de exigencia en la prensa, que reaccionaba frente a la terrible experiencia del fujimontesinismo. Según algunos, la minuciosidad de la prensa era muestra de intolerancia, y hasta de un velado racismo; para otros, muestra de una saludable vigilancia democrática. Respecto al gobierno actual, algunos hablan de la constitución de redes de inteligencia privadas que prosperan con cierta complicidad de sectores del Gobierno (por ejemplo, Mirko Lauer, en La República del último miércoles), así como de intensas pugnas en el interior del partido de gobierno. La prensa más seria investiga las denuncias más de fondo; la otra se deja llevar por el sensacionalismo y, en general, se percibe una creciente incomodidad del Gobierno frente a los medios.
Con Toledo se pensaba que muchas de las denuncias podían ser de poca monta, pero tenían efectos políticos devastadores por un pésimo manejo político; esto reflejaba la debilidad de Perú Posible como partido, su inexperiencia e indisciplina. Hoy tenemos escándalos con un gobierno del Apra, de lejos el partido más cohesionado del país; la diferencia parece estar en que las denuncias durante el gobierno de Perú Posible involucraban a diversos grupos que actuaban muy desorganizada y desprolijamente, mientras que, en el caso del Apra, las denuncias expresarían la disputa entre diversas facciones, relativamente bien armadas y con recursos políticos.
Pero la gran diferencia parece estar en que los escándalos con el presidente Toledo giraban casi todos en torno a él; involucraban a su propia persona, a sus familiares y a su entorno cercano. Ahora, García ha logrado distanciarse de lo que ocurre a su alrededor; las culpas son de todos los demás, y él aparece como el gran poder dirimente en las disputas faccionales. Por eso es que algunos perciben que la prensa era más exigente antes que ahora cuando, en realidad, la diferencia está en el diferente manejo político de los presidentes. Antes, las denuncias afectaban la gobernabilidad, por involucrar directamente al jefe de Estado; hoy parecen funcionales al juego de García.
lunes 12 de marzo de 2007
Falleció Juan Carlos Portantiero, a los 72 años

Un referente de la sociología argentina
Por Silvina Friera
Página 12, sábado, 10 de Marzo de 2007
Su investigación sobre el pensamiento de Antonio Gramsci redundó en una gran aventura intelectual. Ante el dogmatismo y los prejuicios, optó por la heterodoxia marxista, el diálogo y la discusión. Sus contribuciones impactaron en varias generaciones de politólogos, de sociólogos y de intelectuales latinoamericanos que lo adoptaron como “su” maestro.
Juan Carlos Portantiero, uno de los autores del best seller académico Estudios sobre los orígenes del peronismo, un clásico de la sociología argentina, murió ayer a los 72 años. Sociólogo graduado en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, durante las décadas de 1960 y 1970 fue, junto a José Aricó, uno de los animadores del proyecto político-intelectual articulado en torno a la revista Pasado y presente. Al igual que muchos intelectuales de su generación, el autor de Los usos de Gramsci tuvo que exiliarse después del golpe militar de 1976. En México dirigió la revista Controversia y encontró el refugio para poder continuar con su labor académica, dedicada principalmente a la sociología y a la teoría política. “Durante los años de la dictadura argentina, además de aprender muchas cosas, pude hermanarme con ese país, y sentir todo el diapasón de Latinoamérica, por lo cual fue una experiencia imborrable”, señaló Portantiero en septiembre del año pasado, cuando recibió el Doctor Honoris Causa de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).
Portantiero, que nació en Buenos Aires en 1934, fue decano de de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA entre 1990 y 1998. En julio de 1984 fundó El Club de Cultura Socialista junto a Aricó, que se constituyó, según estipula su “declaración de principios”, en “un centro de análisis de los problemas políticos, sociales y culturales de la sociedad argentina y del mundo”, y la revista La Ciudad Futura. Entre sus publicaciones más importantes se destacan Los orígenes de la sociología clásica (1978), Estudiantes y política en América Latina (1978), Estado y sociedad en el pensamiento clásico (1985), Ensayos sobre la transición democrática en la Argentina (1987), Juan B. Justo. Un fundador de la Argentina (1999) y El tiempo de la política (1983-2000).
Pero, sin duda, una de las obras más importantes de Portantiero fue el libro que publicó junto a Miguel Murmis en 1970, Estudios sobre los orígenes del peronismo (compuesto por dos estudios realizados en el Instituto Di Tella en los años 1969 y 1970), donde analiza las causas objetivas del nacimiento del peronismo en las décadas del 30 y del 40, en el momento en que se produjo la incipiente industrialización y reacomodamiento de las clases bajas que, una vez instaladas en las ciudades, se transformaron en clases obreras. En estos ensayos se procura dar al peronismo un sentido racional y no presentarlo como una mera anomalía, tal como había sido planteado por Gino Germani.
Pero además de su labor académica, el aporte del sociólogo ha sido fundamental para muchos militantes del radicalismo de la década del 80, a través de su participación con otros intelectuales del progresismo, como Emilio de Ipola, en el Grupo Esmeralda, de estrecha relación con el proyecto alfonsinista. Portantiero fue uno de los redactores del discurso de Parque Norte. En su juventud había militado en el Partido Comunista durante doce años, hasta que se fue en 1963.
Aunque alejado de la política, en una de las últimas entrevistas con Página/12 el sociólogo señalaba que la propia concepción movimientista del peronismo hacía que en su interior pudieran discurrir fuerzas antagónicas, incluso hasta la muerte, como quedó demostrado en los ‘70. “El peronismo, en el imaginario popular, se sustenta en que fue la forma histórica que encontró la Argentina para crear una sociedad más justa”, subrayó Portantiero. “Contra lo que se dice, a mí lo que menos me seduce de este gobierno es el estilo K. Sobreactúa muchas cosas, toma apuestas que quizá no pueda sostener”, agregó.
Sus restos serán velados en el Club de Cultura Socialista, San Martín 522
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-5632-2007-03-10.html
ACTUALIZACIÓN: Ver una de las últimas entrevistas a Portantiero, en El Clarín, de octubre del año pasado. Cualquier parecido entre la situación argentina y la peruana NO ES pura coincidencia.
http://www.clarin.com/suplementos/zona/2006/10/01/z-03902.htm
domingo 11 de marzo de 2007
Roger Waters y Pink Floyd

Bueno, ante la inminencia del concierto de Waters mañana, me estoy poniendo nostálgico. Es que tengo imborrable en la memoria el concierto de Pink Floyd que ví en ciudad de México en 1994, parte del Division Bell Tour. Impresionante. Una experiencia artística multimedia, diría yo, música, video, luces, plástica... de lo mejor que haya visto. Acá pueden ver algunas fotos del diseño del concierto. Ya sé que no es lo mismo Waters que Pink Floyd, pero bueno, confío en que lo de mañana, en su propia onda, estará a la altura.
http://www.stufish.com/Pages/Reality/Pink%20Floyd/Div%20Bell/Pink%20Floyd%20Division%20Bell%20Concert%20World%20Tour%201994%2000.html
Mi afición por Pink Floyd viene de antaño... ¿quiénes de mi generación se acuerdan del cine club de la parroquia de la Virgen del Pilar, en San Isidro? Allí recuerdo haber visto Pink Floyd en Pompeya, toda una experiencia, en una sala por la que de cuando en vez pasaban murciélagos volando. Dicho sea de paso, allí fuí también a conciertos de Frágil, cuando lo que hacían era tocar canciones de Génesis.

Roger Waters en Lima...

El último concierto de Waters fue el de Bogotá, el viernes. Los comentarios allá son de lo más entusiastas... así que a prepararse...
De El Tiempo. 9 de marzo. Roger Waters alcanzó la altura de su leyenda en el parque Simón Bolívar.
El músico protagonizó uno de los mejores conciertos de los últimos años en Colombia. Su presentación tuvo mucho del alma de Pink Floyd, teatralidad y fuerte contenido político...
La energía contenida de las cerca de 20 mil personas que asistieron al concierto de Roger Waters, explotó hacia las 7:15 p.m. de ayer, en el Parque Simón Bolívar, de Bogotá. Comenzó cuando la mano perezosa, en la pantalla de alta definición, se estiró para mover el dial de un viejo radio y sintonizar una antigua canción de Elvis Presley.
Minutos después, se sintió la primera descarga de Roger Waters y el espectro de Pink Floyd se regó no solo por el Parque Simón Bolívar, sino por toda Bogotá.
La primera canción de esta magnífica presentación fue In The Flesh, acompañada de un juego de luces y fuegos artificiales que dejó sin aliento a los espectadores y fanáticos.
"Maestro", "Monstruo", fueron elogios que se oyeron durante la presentación del legendario Waters. Como lo vaticinaron los expertos, el concierto que dio el artista británico es uno d elos mejores de los últimos años que hayan tenido lugar en Colombia.
El sonido, la imagen, las luces y la misma actitud de Waters estuvieron a la altura de su leyenda.
La teatralidad de Pink Floyd hizo presencia. Se sintió en canciones como Mother o Shine On You Crazy Diamond (Brilla loco diamante), en la que aparecieron imágenes de Syd Barret, el fallecido cofundador de Pink Floyd. Siguieron Wish You Were Here y The Fletcher Memorial Home. En esta fue el primer asomo del discurso político de los conciertos de Waters. Aparecieron las fotos de líderes mundiales, como George Bush y dictadores emblemáticos, que arrancaron gritos de rechazo. Waters también le recordó a la audiencia, a propósito de la canción Leaving Beirut, cuán ciegos son los políticos al juzgar a países como el Líbano.
La parte fuerte de la crítica política fue al final del primer segmento del show, en la canción Sheep, durante la que comenzó a flotar un cerdo de enormes dimensiones con inscripciones como "El patrón Bush visita el rancho de Colombia" y "Libre al fin". El cerdo fue liberado y se perdió sobre el cielo bogotano.
[Ver nota completa y comentarios en:
http://www.eltiempo.com.co/bogota/2007-03-10/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3469125.html]
Borat y el racismo

Hola, ayer fui al cine a ver Borat, y confieso que me reí de inicio a fin. Aunque también estoy impresionado por la gigantesca "incorrección política" de la película, que pone sobre la mesa, entre muchas otras cosas, un debate sobre el racismo y los estereotipos. ¿Es un humor racista, o un humor irónico y crítico frente al racismo? ¿Es una película que explota los prejuicios y estereotipos, o una que los desvela y critica por medio de la sátira? Ver al respecto el artículo de Pike Wright, tomado de This Magazine.
"Borat: Cultural Learnings of America for Make Benefit Glorious Nation of Kazakhstan— which opened to packed theatres and rave reviews across North America in November—is ostensibly a state-sponsored documentary for Kazakhs to learn about American culture. The film builds upon Borat’s previous appearances on HBO’s comedy Da Ali G Show. A hit in Britain, in North America Borat continues to be wildly popular, to the ire of the Kazakhstan government, which has long fought his misogynist, anti-Semitic and racist portrayal of Kazakh culture. (Though it appears the government has finally got the joke; Kazakhstan’s culture and information minister recently called the film “funny,” acknowledging that Americans are its real target.)
Nothing-is-sacred comedians like Cohen have long exploded these issues through parody, especially as discussions about stereotypes become more taboo in polite conversation. The popularity of comedians such as Margaret Cho, Dave Chappelle, Sarah Silverman and Canada’s Russell Peters reflects the fact that questions of difference, particularly race and cultural difference, fascinate us. Their acts are charged with ethnic humour about their own communities and others that is sure to offend. But is it racist?
While we can measure the immediate success of a joke by the laughter or catcalls it provokes, we can also consider the spontaneous reaction that a joke provokes as indicative of a deeper emotional landscape. Whether we find a joke funny, dirty, racist or just dumb depends on who is telling the joke, and to whom, especially when a comedian is parodying a racist character.
In Borat’s case, the joke is that he isn’t really an anti-Semite. Cohen, his creator, describes himself as an observant Jew. Talking to everyday Americans about patriotism, hunting, politics and dating, Borat’s enthusiastic curiosity, coupled with a dose of stupidity, makes his misogyny and anti-Semitism excusable—he is just a foreigner, after all, with different beliefs that must be tolerated. His ignorance of the inappropriateness of discussing the sexual prowess of his sister or asking how to defend himself against the “Jew claw attack” endears him to his fans".
[Ver texto completo: http://www.thismagazine.ca/issues/2007/01/borat.php]
viernes 9 de marzo de 2007
Ecuador: adiós al Estado de derecho, por Simón Pachano

Infolatam Quito, 8 de febrero 2007
"... Cualquier solución deberá ser prioritariamente política, lo que supone unas voluntades y unas decisiones que por el momento no inexisten. Lo jurídico servirá solamente para tratar de justificar una vez más una cadena de actos inconstitucionales e ilegales que van dando un largo adiós al Estado de derecho".
La conflictiva situación política ecuatoriana llegó a uno de sus momentos más críticos en esta semana, cuando la pugna por la consulta popular (plebiscito) y por la asamblea constituyente llevó a destituciones mutuas entre el Congreso y el Tribunal Supremo Electoral (TSE). Mientras una mayoría de diputados de oposición sustituyó sin la realización de un juicio político al presidente del TSE, cuatro de los siete vocales de este último, alineados con el gobierno, destituyeron a los 57 diputados que, según ellos, tomaron aquella medida.
El problema comenzó cuando el TSE aceptó realizar el plebiscito con un estatuto enviado por el Gobierno, diferente al que había aprobado unos días antes el Congreso. Esto fue posible debido al sorpresivo cambio de posición del presidente del organismo electoral, contra quien se dirigió la acción punitiva del legislativo. Sin seguir los procedimientos establecidos en la Constitución, acudiendo a la figura de la sustitución, no contemplada en ninguna norma legal y sin medir las consecuencias de ese acto, el Congreso dio el primer paso de una marcha que por el momento es imposible saber hacia dónde puede conducir al país.
En ese marco se produjo la reacción del TSE, amparada en una confusa disposición de la Ley de Elecciones, que en la práctica ha significado si no el cierre por lo menos la inmovilización del Congreso. En efecto, dado que los diputados destituidos conforman la mayoría, es imposible que este organismo pueda funcionar solamente con el resto de sus integrantes. Para mantener su actividad sería necesario que se posesionaran los suplentes de los destituidos, pero es poco probable que ello ocurra ya que seguramente será impedido por sus respectivos partidos.
El resultado inmediato y de mayor visibilidad de esta pugna política y jurídica es el fácil triunfo obtenido por el Gobierno en su intento de llevar adelante la consulta y la asamblea. El gigantesco error del Congreso le entregó una inesperada victoria que seguramente ni siquiera se encontraba en sus previsiones. De inmediato expresó su apoyo a la decisión del TSE y ordenó que la policía impidiera la entrada de los diputados de mayoría al recinto legislativo. La acción de grupos de manifestantes, que no dudaron en usar la violencia en contra de los diputados, demostró el otro componente de lo que será la actitud del gobierno de aquí en adelante.
En ese contexto, la posible evolución de los hechos dependerá principalmente de las decisiones que tome el Gobierno. Si su interés es bajar el nivel de confrontación y darle un cierto carácter de legalidad a una situación que está claramente fuera de todas las normas constitucionales y legales, podría acogerse al arbitraje del Tribunal Constitucional. Este podría dictaminar la inconstitucionalidad de lo realizado tanto por el Congreso como por el TSE y a la vez podría calificar la constitucionalidad de la consulta impulsada por el presidente Correa. De esa manera, se aseguraría el triunfo del Gobierno a la vez que se mantendrían en sus cargos los diputados y el presidente del TSE.
Sin embargo, es muy poco probable que esto ocurra, no solamente por la magnitud del triunfo obtenido sin esfuerzo alguno, sino por dos razones adicionales. Primera, porque el Congreso no podrá funcionar mientras no se resuelva el conflicto, lo que de hecho significaría sacra del juego a su único oponente. Segunda, porque los diputados destituidos perderían sus derechos políticos por un año y quedarían inhabilitados para presentarse como candidatos a la asamblea, lo que debilitaría significativamente a las fuerzas de oposición.
De esta manera, lo más probable es que el Gobierno trate de mantener por el mayor tiempo posible la situación que se ha configurado en esta semana. Los partidos de los diputados destituidos seguramente utilizarán los recursos jurídicos a su alcance e incluso podrían solicitar la aplicación de la Carta Democrática de la OEA. Pero cualquier solución deberá ser prioritariamente política, lo que supone unas voluntades y unas decisiones que por el momento no inexisten. Lo jurídico servirá solamente para tratar de justificar una vez más una cadena de actos inconstitucionales e ilegales que van dando un largo adiós al Estado de derecho.
"... Cualquier solución deberá ser prioritariamente política, lo que supone unas voluntades y unas decisiones que por el momento no inexisten. Lo jurídico servirá solamente para tratar de justificar una vez más una cadena de actos inconstitucionales e ilegales que van dando un largo adiós al Estado de derecho".
La conflictiva situación política ecuatoriana llegó a uno de sus momentos más críticos en esta semana, cuando la pugna por la consulta popular (plebiscito) y por la asamblea constituyente llevó a destituciones mutuas entre el Congreso y el Tribunal Supremo Electoral (TSE). Mientras una mayoría de diputados de oposición sustituyó sin la realización de un juicio político al presidente del TSE, cuatro de los siete vocales de este último, alineados con el gobierno, destituyeron a los 57 diputados que, según ellos, tomaron aquella medida.
El problema comenzó cuando el TSE aceptó realizar el plebiscito con un estatuto enviado por el Gobierno, diferente al que había aprobado unos días antes el Congreso. Esto fue posible debido al sorpresivo cambio de posición del presidente del organismo electoral, contra quien se dirigió la acción punitiva del legislativo. Sin seguir los procedimientos establecidos en la Constitución, acudiendo a la figura de la sustitución, no contemplada en ninguna norma legal y sin medir las consecuencias de ese acto, el Congreso dio el primer paso de una marcha que por el momento es imposible saber hacia dónde puede conducir al país.
En ese marco se produjo la reacción del TSE, amparada en una confusa disposición de la Ley de Elecciones, que en la práctica ha significado si no el cierre por lo menos la inmovilización del Congreso. En efecto, dado que los diputados destituidos conforman la mayoría, es imposible que este organismo pueda funcionar solamente con el resto de sus integrantes. Para mantener su actividad sería necesario que se posesionaran los suplentes de los destituidos, pero es poco probable que ello ocurra ya que seguramente será impedido por sus respectivos partidos.
El resultado inmediato y de mayor visibilidad de esta pugna política y jurídica es el fácil triunfo obtenido por el Gobierno en su intento de llevar adelante la consulta y la asamblea. El gigantesco error del Congreso le entregó una inesperada victoria que seguramente ni siquiera se encontraba en sus previsiones. De inmediato expresó su apoyo a la decisión del TSE y ordenó que la policía impidiera la entrada de los diputados de mayoría al recinto legislativo. La acción de grupos de manifestantes, que no dudaron en usar la violencia en contra de los diputados, demostró el otro componente de lo que será la actitud del gobierno de aquí en adelante.
En ese contexto, la posible evolución de los hechos dependerá principalmente de las decisiones que tome el Gobierno. Si su interés es bajar el nivel de confrontación y darle un cierto carácter de legalidad a una situación que está claramente fuera de todas las normas constitucionales y legales, podría acogerse al arbitraje del Tribunal Constitucional. Este podría dictaminar la inconstitucionalidad de lo realizado tanto por el Congreso como por el TSE y a la vez podría calificar la constitucionalidad de la consulta impulsada por el presidente Correa. De esa manera, se aseguraría el triunfo del Gobierno a la vez que se mantendrían en sus cargos los diputados y el presidente del TSE.
Sin embargo, es muy poco probable que esto ocurra, no solamente por la magnitud del triunfo obtenido sin esfuerzo alguno, sino por dos razones adicionales. Primera, porque el Congreso no podrá funcionar mientras no se resuelva el conflicto, lo que de hecho significaría sacra del juego a su único oponente. Segunda, porque los diputados destituidos perderían sus derechos políticos por un año y quedarían inhabilitados para presentarse como candidatos a la asamblea, lo que debilitaría significativamente a las fuerzas de oposición.
De esta manera, lo más probable es que el Gobierno trate de mantener por el mayor tiempo posible la situación que se ha configurado en esta semana. Los partidos de los diputados destituidos seguramente utilizarán los recursos jurídicos a su alcance e incluso podrían solicitar la aplicación de la Carta Democrática de la OEA. Pero cualquier solución deberá ser prioritariamente política, lo que supone unas voluntades y unas decisiones que por el momento no inexisten. Lo jurídico servirá solamente para tratar de justificar una vez más una cadena de actos inconstitucionales e ilegales que van dando un largo adiós al Estado de derecho.
En la foto: diputados ecuatorianos destituídos, sesionando en un hotel de Quito.
[Ver: http://www.infolatam.com/analisis.php?id=3191]
¿Cómo enseñar Ciencia Política? Por Dieter Nohlen
Fernando Tuesta me hizo llegar este interesante texto; conferencia pronunciada en el Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile el 11-04-2002.
Como bien es sabido, la Ciencia Política es una disciplina de mucha tradición. Se remonta a los tiempos griegos. Es la disciplina madre de muchas otras disciplinas, cuando con el correr del tiempo se formaron dentro de su seno ámbitos del saber que posteriormente se desvincularon de ella y formaron disciplinas independientes y autónomas, como por ejemplo la economía, mejor dicho la economía nacional. Esto es cierto para varias disciplinas especializadas que hoy rodean a la Ciencia Política. La sociología, sin embargo, no nace de su ámbito sino que se desarrolla independientemente y mucho más tarde a partir de la segunda mitad del siglo XIX, justo en el momento en que la Ciencia Política, por el proceso de desintegración que había vivido durante siglos, prácticamente había dejado de existir. A comienzos del siglo XX renace la Ciencia Política. Se la funda en Estados Unidos, se la refunda en Europa, crece entre las guerras, sufre durante los totalitarismos en Europa, mientras que la emigración a Estados Unidos de muchos científicos europeos – y sobre todo alemanes- da un gran impulso para un mayor desarrollo de la disciplina en Norteamérica que, desde entonces, pasa a dominar la Ciencia Política a nivel mundial.Así, finalizada la Segunda Guerra Mundial, en el contexto de la redemocratización en Europa, la Ciencia política retoma su evolución anterior a la guerra y recibe fuertes impulsos y orientaciones de parte de la Ciencia Política norteamericana.
En Alemania, especialmente, recobra importancia sobre todo por su intima relación con el desarrollo de la democracia. A diferencia de la sociología, que cultiva su auto percepción y función de disciplina crítica de la realidad (piénsese en la famosa Escuela de Francfort de Horkheimer, Adorno, Marcuse) la ciencia política en ese país se desarrolla como ciencia de y para la democracia, como ciencia que enseña la democracia, como ciencia en apoyo a la democracia. Sería esa función auto adscrita que le facilitaría a la Ciencia Política el reencuentro de su lugar en el espectro de las ciencias del espíritu en las universidades alemanas. Sólo posteriormente, con la consolidación de la democracia, y bajo la permanente influencia de la Ciencia Política norteamericana, la Ciencia Política en Alemania toma un desarrollo en dirección a una disciplina normal, una disciplina enraizada en las ciencias sociales, más amplia en sus funciones en cuanto a áreas de estudio, funciones de investigación, crítica a la realidad, consultora para actores políticos y por sobre todo la función de la enseñanza universitaria.
Relato esto para dar a entender que la Ciencia Política tiene una larga historia marcada –en cuanto disciplina científica- por grandes convulsiones e íntimas vinculaciones con el desarrollo político mismo, o sea por factores internos y externos a la disciplina. Es sobre todo esta última dependencia la que contribuye a que –pensando en comparaciones internacionales- cada Ciencias Política tenga características propias, influidas por el propio desarrollo político del país. Quien les habla viene de un país en el que hoy en día la Ciencia Política está bien enraizada en el panorama de las humanidades. Las reflexiones sobre la disciplina y sobre cómo enseñarla tienen este trasfondo histórico y contextual.
Cuando uno plantea una pregunta no siempre es importante recibir una respuesta. Los cuestionamientos pueden también impulsar reflexiones. La pregunta del título de nuestra charla se entiende como una invitación a tales reflexiones. Me voy a referir a cuatro dimensiones de reflexión:
La primera se refiere al campo o cuerpo de conocimiento que engloba la Ciencia Política. Allí se desarrollan dos ideas: por un lado, lo que son sus áreas para una diferenciación interna de la disciplina y, por el otro, lo que son las áreas propias necesarias para poder formar una disciplina temáticamente completa.
La segunda dimensión se refiere –tomando en cuenta el objeto de estudio de la Ciencia Política y sus consecuencias epistemológicas- a la lógica y la metodología de la disciplina.
La tercera dimensión se refiere a un método específico cuya enseñanza me parece de primer orden: el método comparativo.
La cuarta dimensión, finalmente, se refiere a la enseñanza de la disciplina en un nivel de abstracción que dista lo suficiente de la política cotidiana para que el alumnado entienda que política y Ciencia Política son dos cosas distintas, en primer lugar por los objetivos diferentes y los correspondientes tipos de argumentos que caracterizan sendos discursos.
1. Respecto a la primera dimensión: en términos generales, hay que diferenciar entre tres áreas que forman el cuerpo de materias de docencia en Ciencia Política.La primera área constituye la teoría política, que incluye en verdad tres campos: a) la historia de las ideas o la filosofía política, b) la teoría política moderna, o sea las grandes corrientes teóricas, las teorías de gran alcance y las metateorías o los paradigmas científicos y, finalmente, c) la metodología en ciencias sociales. La importancia de esta área tan heterogénea reside, en la enseñanza, en su contribución al desarrollo de un conocimiento de los fundamentos de la política en cuanto a lo normativo y a lo teórico por un lado, y lo metodológico en el estudio de la política por el otro.
La segunda área engloba a la política comparada, que incluye las tres dimensiones de la política que debido a limitaciones idiomáticas ni en alemán ni en castellano podemos diferenciar conceptualmente bien: polity, politics y policy, o sea la forma, el proceso y el contenido de la política.
La tercera área está conformada por las relaciones internacionales que incluyen por ejemplo la política exterior, las organizaciones internacionales, lo intergubernamental y –cada día más- lo intersocietal y, finalmente, lo supranacional, si nos referimos a procesos de integración.
Puede darse el caso de que un instituto de Ciencia Política ofrezca enseñanza adecuada en las tres áreas, pues están íntimamente vinculadas en términos de que la falta de una de ellas pone en peligro una comprensión cabal del fenómeno de la política. No en vano la Ciencia Política se entiende como ciencia integradora: el objeto de estudio, la política, no se define a través de un sólo concepto, una sola dimensión, un solo enfoque, un único método. La Ciencia Política, por consiguiente, no se define tampoco por una sola materia que conceptualmente se pueda asociar con la política.Se observa, sin embargo, que en algunos países las materias polity, politics y policy, están separadas en forma de una dispersión en institutos diferentes según las áreas señaladas. Incluso hay casos en que se han creado institutos separados en una misma universidad en el área de la política comparada. Hay razones en el campo de la investigación para enfatizar la especialización, pues como decía ya Max Weber a principios del siglo pasado (en La ciencia como vocación), “la obra realmente importante y definitiva es siempre obra de especialistas”.
Sin embargo, en la enseñanza, me parece importante transmitir el alcance de la política en su expresión real y -aún más importante- la relación e interrelación de los fenómenos políticos de las diferentes áreas. Por ejemplo, si en relaciones internacionales la tesis más confirmada hasta hoy día es que Estados democráticos no conducen ninguna guerra entre ellos, es muy importante entonces que el estudioso conozca la democracia como forma (polity) y proceso (politics), las condiciones internas que llevan a que la democracia –en cuanto a resultado (policy)- se comporten a nivel internacional de manera de confirmar continuamente desde hace siglos esta regla.
Aún más ilustrativo es el caso de las dimensiones de la política en el área de la política comparada. Prácticamente no hay ningún fenómeno político en esta área por entender o explicar en el cual no estén involucrados aspectos de polity, politics y policy. Tomemos el caso de cualquier política pública: en el famoso círculo de una política pública (o policy cycle) entran desde un inicio de su desarrollo cuestiones del sistema político, de la institucionalidad dada, cuestiones de las relaciones de poder, de intereses y valores, la estructura de conflicto en el sistema de partidos políticos y los tipos de formación de consenso, etcétera. Si se diseñan políticas públicas sin tomar en cuenta esas variables de estructura y procesos, no se llega muy lejos. Si no se enseña la interrelación de las policies con politics y polity, el estudiante va a desarrollar un conocimiento poco realista, parcializado y poco adecuado de la política.
2. Respecto a la segunda dimensión, la analítica, quisiera hacer hincapié en la importancia que tienen la lógica y el método en la enseñanza de la Ciencia Política. Esta orientación es especialmente valiosa debido a la dificultad que el objeto de estudio, la política, contiene para su análisis.
Ver texto completo en: http://martintanaka1.blogspot.com/2007/03/cmo-ensear-ciencia-poltica-por-dieter.html
http://www.bibliojuridica.org/libros/3/1092/11.pdf
Dieter Nohlen estudió ciencia política, historia y literatura francesa en las universidades de Colonia, Montpellier y Heidelberg. Es profesor titular emérito de la Universidad de Heidelberg, Alemania.
Como bien es sabido, la Ciencia Política es una disciplina de mucha tradición. Se remonta a los tiempos griegos. Es la disciplina madre de muchas otras disciplinas, cuando con el correr del tiempo se formaron dentro de su seno ámbitos del saber que posteriormente se desvincularon de ella y formaron disciplinas independientes y autónomas, como por ejemplo la economía, mejor dicho la economía nacional. Esto es cierto para varias disciplinas especializadas que hoy rodean a la Ciencia Política. La sociología, sin embargo, no nace de su ámbito sino que se desarrolla independientemente y mucho más tarde a partir de la segunda mitad del siglo XIX, justo en el momento en que la Ciencia Política, por el proceso de desintegración que había vivido durante siglos, prácticamente había dejado de existir. A comienzos del siglo XX renace la Ciencia Política. Se la funda en Estados Unidos, se la refunda en Europa, crece entre las guerras, sufre durante los totalitarismos en Europa, mientras que la emigración a Estados Unidos de muchos científicos europeos – y sobre todo alemanes- da un gran impulso para un mayor desarrollo de la disciplina en Norteamérica que, desde entonces, pasa a dominar la Ciencia Política a nivel mundial.Así, finalizada la Segunda Guerra Mundial, en el contexto de la redemocratización en Europa, la Ciencia política retoma su evolución anterior a la guerra y recibe fuertes impulsos y orientaciones de parte de la Ciencia Política norteamericana.
En Alemania, especialmente, recobra importancia sobre todo por su intima relación con el desarrollo de la democracia. A diferencia de la sociología, que cultiva su auto percepción y función de disciplina crítica de la realidad (piénsese en la famosa Escuela de Francfort de Horkheimer, Adorno, Marcuse) la ciencia política en ese país se desarrolla como ciencia de y para la democracia, como ciencia que enseña la democracia, como ciencia en apoyo a la democracia. Sería esa función auto adscrita que le facilitaría a la Ciencia Política el reencuentro de su lugar en el espectro de las ciencias del espíritu en las universidades alemanas. Sólo posteriormente, con la consolidación de la democracia, y bajo la permanente influencia de la Ciencia Política norteamericana, la Ciencia Política en Alemania toma un desarrollo en dirección a una disciplina normal, una disciplina enraizada en las ciencias sociales, más amplia en sus funciones en cuanto a áreas de estudio, funciones de investigación, crítica a la realidad, consultora para actores políticos y por sobre todo la función de la enseñanza universitaria.
Relato esto para dar a entender que la Ciencia Política tiene una larga historia marcada –en cuanto disciplina científica- por grandes convulsiones e íntimas vinculaciones con el desarrollo político mismo, o sea por factores internos y externos a la disciplina. Es sobre todo esta última dependencia la que contribuye a que –pensando en comparaciones internacionales- cada Ciencias Política tenga características propias, influidas por el propio desarrollo político del país. Quien les habla viene de un país en el que hoy en día la Ciencia Política está bien enraizada en el panorama de las humanidades. Las reflexiones sobre la disciplina y sobre cómo enseñarla tienen este trasfondo histórico y contextual.
Cuando uno plantea una pregunta no siempre es importante recibir una respuesta. Los cuestionamientos pueden también impulsar reflexiones. La pregunta del título de nuestra charla se entiende como una invitación a tales reflexiones. Me voy a referir a cuatro dimensiones de reflexión:
La primera se refiere al campo o cuerpo de conocimiento que engloba la Ciencia Política. Allí se desarrollan dos ideas: por un lado, lo que son sus áreas para una diferenciación interna de la disciplina y, por el otro, lo que son las áreas propias necesarias para poder formar una disciplina temáticamente completa.
La segunda dimensión se refiere –tomando en cuenta el objeto de estudio de la Ciencia Política y sus consecuencias epistemológicas- a la lógica y la metodología de la disciplina.
La tercera dimensión se refiere a un método específico cuya enseñanza me parece de primer orden: el método comparativo.
La cuarta dimensión, finalmente, se refiere a la enseñanza de la disciplina en un nivel de abstracción que dista lo suficiente de la política cotidiana para que el alumnado entienda que política y Ciencia Política son dos cosas distintas, en primer lugar por los objetivos diferentes y los correspondientes tipos de argumentos que caracterizan sendos discursos.
1. Respecto a la primera dimensión: en términos generales, hay que diferenciar entre tres áreas que forman el cuerpo de materias de docencia en Ciencia Política.La primera área constituye la teoría política, que incluye en verdad tres campos: a) la historia de las ideas o la filosofía política, b) la teoría política moderna, o sea las grandes corrientes teóricas, las teorías de gran alcance y las metateorías o los paradigmas científicos y, finalmente, c) la metodología en ciencias sociales. La importancia de esta área tan heterogénea reside, en la enseñanza, en su contribución al desarrollo de un conocimiento de los fundamentos de la política en cuanto a lo normativo y a lo teórico por un lado, y lo metodológico en el estudio de la política por el otro.
La segunda área engloba a la política comparada, que incluye las tres dimensiones de la política que debido a limitaciones idiomáticas ni en alemán ni en castellano podemos diferenciar conceptualmente bien: polity, politics y policy, o sea la forma, el proceso y el contenido de la política.
La tercera área está conformada por las relaciones internacionales que incluyen por ejemplo la política exterior, las organizaciones internacionales, lo intergubernamental y –cada día más- lo intersocietal y, finalmente, lo supranacional, si nos referimos a procesos de integración.
Puede darse el caso de que un instituto de Ciencia Política ofrezca enseñanza adecuada en las tres áreas, pues están íntimamente vinculadas en términos de que la falta de una de ellas pone en peligro una comprensión cabal del fenómeno de la política. No en vano la Ciencia Política se entiende como ciencia integradora: el objeto de estudio, la política, no se define a través de un sólo concepto, una sola dimensión, un solo enfoque, un único método. La Ciencia Política, por consiguiente, no se define tampoco por una sola materia que conceptualmente se pueda asociar con la política.Se observa, sin embargo, que en algunos países las materias polity, politics y policy, están separadas en forma de una dispersión en institutos diferentes según las áreas señaladas. Incluso hay casos en que se han creado institutos separados en una misma universidad en el área de la política comparada. Hay razones en el campo de la investigación para enfatizar la especialización, pues como decía ya Max Weber a principios del siglo pasado (en La ciencia como vocación), “la obra realmente importante y definitiva es siempre obra de especialistas”.
Sin embargo, en la enseñanza, me parece importante transmitir el alcance de la política en su expresión real y -aún más importante- la relación e interrelación de los fenómenos políticos de las diferentes áreas. Por ejemplo, si en relaciones internacionales la tesis más confirmada hasta hoy día es que Estados democráticos no conducen ninguna guerra entre ellos, es muy importante entonces que el estudioso conozca la democracia como forma (polity) y proceso (politics), las condiciones internas que llevan a que la democracia –en cuanto a resultado (policy)- se comporten a nivel internacional de manera de confirmar continuamente desde hace siglos esta regla.
Aún más ilustrativo es el caso de las dimensiones de la política en el área de la política comparada. Prácticamente no hay ningún fenómeno político en esta área por entender o explicar en el cual no estén involucrados aspectos de polity, politics y policy. Tomemos el caso de cualquier política pública: en el famoso círculo de una política pública (o policy cycle) entran desde un inicio de su desarrollo cuestiones del sistema político, de la institucionalidad dada, cuestiones de las relaciones de poder, de intereses y valores, la estructura de conflicto en el sistema de partidos políticos y los tipos de formación de consenso, etcétera. Si se diseñan políticas públicas sin tomar en cuenta esas variables de estructura y procesos, no se llega muy lejos. Si no se enseña la interrelación de las policies con politics y polity, el estudiante va a desarrollar un conocimiento poco realista, parcializado y poco adecuado de la política.
2. Respecto a la segunda dimensión, la analítica, quisiera hacer hincapié en la importancia que tienen la lógica y el método en la enseñanza de la Ciencia Política. Esta orientación es especialmente valiosa debido a la dificultad que el objeto de estudio, la política, contiene para su análisis.
Ver texto completo en: http://martintanaka1.blogspot.com/2007/03/cmo-ensear-ciencia-poltica-por-dieter.html
http://www.bibliojuridica.org/libros/3/1092/11.pdf
Dieter Nohlen estudió ciencia política, historia y literatura francesa en las universidades de Colonia, Montpellier y Heidelberg. Es profesor titular emérito de la Universidad de Heidelberg, Alemania.
jueves 8 de marzo de 2007
El poder de las mujeres

En el día internacional de la mujer...
DANIEL INNERARITY
El poder de las mujeres
El País, 08/03/2007
La política continúa siendo una cosa de hombres, en mayor medida incluso de lo que parece y a pesar de los números tranquilizadores que recogen las estadísticas. El dato más evidente es que, de acuerdo con los estereotipos viriles de la competencia, se exija a las mujeres lo que suele darse por acreditado en los varones. Una prueba de esta dominación es que también la lucha por la paridad está llena de lugares comunes. Cuando la presencia de la mujer en la política no se justifica en términos de igualdad sino de diferencia residenciada en el género, se consagra un rol femenino que juega unas veces a favor y otras en contra de las mujeres, pero que siempre termina perjudicándolas.
Esta ambivalencia se puede comprobar en la campaña de Ségolène Royal, la candidata socialista a las elecciones presidenciales de Francia, que ha sido beneficiaria y víctima del rol tradicional asignado a las mujeres. Lo que en un principio apareció como sinónimo de renovación y espontaneidad se viene transformando últimamente, en el imaginario colectivo cuidadosamente alimentado por sus rivales, en debilidad y falta de preparación. En una sociedad en la que siguen vigentes los lugares comunes del sexismo, lo mismo que le supuso una ventaja inicial (ser una mujer) puede convertirse en su mayor inconveniente. El resultado final es que corre el riesgo de sucumbir a esos clichés, a la trampa que permite a las mujeres adornar el escenario siempre y cuando renuncien a ser decisivas.
Es muy frecuente el caso de mujeres que se hacen un hueco en el espacio público gracias a que no se presentan a sí mismas como personas políticas y en esa medida hacen valer su proximidad a los ciudadanos. Es un tópico que manejan también esos empresarios, jueces o periodistas que de vez en cuando se presentan a las elecciones y exhiben como una ventaja su falta de profesionalidad política. En este caso, ser mujer equivaldría a estar cerca de la gente y, por lo tanto, alejada del microcosmos de la política. Ségolène Royal, aunque se ha formado en la cantera de la que proceden buena parte de los políticos franceses (la École Nationale d'Administration) y ha sido varias veces ministra, se presentó durante las primarias como menos "profesional" que Dominique Strauss-Kahn o Laurent Fabius y más próxima a los ciudadanos.
No es extraño que su campaña se haya basado en la idea de una "democracia participativa", prolongación natural de esa sociedad civil que es el lugar reservado a las mujeres. Detrás de esto hay una manera de entender la paridad que ha pretendido promover a las mujeres definiendo la feminidad como el suplemento de la política, como su reverso. La historiadora americana Joan W. Scott mostró muy bien de qué manera la presencia de las mujeres no se ha promovido para corregir la representación sino para cuestionarla: las mujeres vendrían a introducir la sociedad civil en la esfera política, que se supone artificiosa, profesionalizada y lejana.
Lo que han hecho los adversarios políticos de Royal es simplemente transformar esa falta de profesionalidad en vacío político e incompetencia. Al jactarse de que no tiene respuestas para todo, la candidata se ha beneficiado de la simpatía que despiertan los no especialistas, pero se ha expuesto a la sospecha de que no tiene ni idea. Lo que explicaba ayer su éxito (no ser un político como los demás, no ser un hombre e incluso no ser un político) puede ser lo que mine su credibilidad. Sería entonces presa de la trampa que permite a muchas mujeres jugar el papel de "personas corrientes" para después excluirlas como inhábiles. Aquí se comprueba hasta qué punto el paisaje de los lugares comunes está lleno de estereotipos que consagran, a la postre, un ventajismo masculino. Para las mujeres políticas, las condiciones que les abren las puertas del éxito pueden terminar siendo las que justifiquen su descualificación: que son, simplemente, mujeres.
Hace tiempo, resumiendo sus investigaciones acerca de la historia de las mujeres, Michelle Perrot la resumía con la idea de que la diferencia entre hombres y mujeres consiste en que sólo el hombre es un individuo, es decir, alguien cuyo género es transparente, que está emancipadode su grupo de pertenencia, que es según lo que hace de sí mismo. La exclusión de las mujeres se ha llevado a cabo impidiendo, literal y simbólicamente, esa individualización. Por eso suele ocurrir que únicamente cuando aparece en el escenario una candidata se plantea la cuestión de la identidad, porque ya se sabe que los varones no tenemos género y no somos más que un individuo. El varón tiene posibilidades de realización personal no únicamente a causa de su no discriminación, sino porque se da por entendido que sólo él debe su valor a lo que hace y a la competencia que adquiere. En la tópica asignación de funciones, a la mujer se le atribuyen unas características que no le permiten distanciarse de su condición; una mujer, incluso la más exitosa, siempre será una mujer que ha tenido éxito y no -como en el caso del varón- alguien que ha tenido éxito.
La conclusión para el caso de la política podría ser la siguiente: las disposiciones para el acceso de la mujer a los instrumentos de representación política deben fundarse en un mero hecho sociológico (que son, aproximadamente, el 50% de la población, mientras que sistemáticamente hay un porcentaje menor de mujeres en los puestos de responsabilidad política) y no en una supuesta cualidad esencial que vendría a remediar el desaguisado provocado por los políticos.
Las mujeres no están más cerca de la gente sino, por desgracia, más alejadas de la política. Las políticas de "acción afirmativa" se justifican por la mera demografía y no por una cualidad distintiva que caracterizaría a todas las políticas, más allá de las siglas de cada una. La diferencia tiene sentido para promover al acceso, no para orientar la actividad política de las mujeres. La paridad habría cumplido su objetivo cuando la actividad política de las mujeres dejara de ser algo específico y grupal. Cuando las mujeres hacen política "de mujeres", desarrollando unos supuestos atributos de la feminidad (cercanía, humanidad, sentido común, inclinación hacia el cuidado y la protección, sensibilidad hacia lo particular...) que son precisamente los que las han recluido en la privacidad, contribuyen involuntariamente a que se las expulse del espacio público. La renovación de la política no va a venir de que las mujeres hagan una política femenina sino de la equidad efectiva. La paridad es necesaria para corregir una disfuncionalidad que dificulta la presencia de las mujeres en política, pero no para que las mujeres hagan, en tanto que tales, otra política que debería ser necesariamente más cercana y humana.
¿Dónde reside entonces el verdadero poder de las mujeres? Desde luego que no en aquel que complementa o corrige el poder de los hombres, sino en el que puede sustituirlo. La dominación masculina puede incluso promocionar alternativas femeninas con la seguridad que no ponen en peligro el reparto de funciones que asegura su hegemonía. A lo que más tememos los hombres no es a una mujer, mucho menos si es mujer-mujer; lo que más nos incomoda es un individuo.
Daniel Innerarity es profesor titular de Filosofía en la Universidad de Zaragoza.
http://www.elpais.com/articulo/opinion/poder/mujeres/elpporopi/20070308elpepiopi_6/Tes
DANIEL INNERARITY
El poder de las mujeres
El País, 08/03/2007
La política continúa siendo una cosa de hombres, en mayor medida incluso de lo que parece y a pesar de los números tranquilizadores que recogen las estadísticas. El dato más evidente es que, de acuerdo con los estereotipos viriles de la competencia, se exija a las mujeres lo que suele darse por acreditado en los varones. Una prueba de esta dominación es que también la lucha por la paridad está llena de lugares comunes. Cuando la presencia de la mujer en la política no se justifica en términos de igualdad sino de diferencia residenciada en el género, se consagra un rol femenino que juega unas veces a favor y otras en contra de las mujeres, pero que siempre termina perjudicándolas.
Esta ambivalencia se puede comprobar en la campaña de Ségolène Royal, la candidata socialista a las elecciones presidenciales de Francia, que ha sido beneficiaria y víctima del rol tradicional asignado a las mujeres. Lo que en un principio apareció como sinónimo de renovación y espontaneidad se viene transformando últimamente, en el imaginario colectivo cuidadosamente alimentado por sus rivales, en debilidad y falta de preparación. En una sociedad en la que siguen vigentes los lugares comunes del sexismo, lo mismo que le supuso una ventaja inicial (ser una mujer) puede convertirse en su mayor inconveniente. El resultado final es que corre el riesgo de sucumbir a esos clichés, a la trampa que permite a las mujeres adornar el escenario siempre y cuando renuncien a ser decisivas.
Es muy frecuente el caso de mujeres que se hacen un hueco en el espacio público gracias a que no se presentan a sí mismas como personas políticas y en esa medida hacen valer su proximidad a los ciudadanos. Es un tópico que manejan también esos empresarios, jueces o periodistas que de vez en cuando se presentan a las elecciones y exhiben como una ventaja su falta de profesionalidad política. En este caso, ser mujer equivaldría a estar cerca de la gente y, por lo tanto, alejada del microcosmos de la política. Ségolène Royal, aunque se ha formado en la cantera de la que proceden buena parte de los políticos franceses (la École Nationale d'Administration) y ha sido varias veces ministra, se presentó durante las primarias como menos "profesional" que Dominique Strauss-Kahn o Laurent Fabius y más próxima a los ciudadanos.
No es extraño que su campaña se haya basado en la idea de una "democracia participativa", prolongación natural de esa sociedad civil que es el lugar reservado a las mujeres. Detrás de esto hay una manera de entender la paridad que ha pretendido promover a las mujeres definiendo la feminidad como el suplemento de la política, como su reverso. La historiadora americana Joan W. Scott mostró muy bien de qué manera la presencia de las mujeres no se ha promovido para corregir la representación sino para cuestionarla: las mujeres vendrían a introducir la sociedad civil en la esfera política, que se supone artificiosa, profesionalizada y lejana.
Lo que han hecho los adversarios políticos de Royal es simplemente transformar esa falta de profesionalidad en vacío político e incompetencia. Al jactarse de que no tiene respuestas para todo, la candidata se ha beneficiado de la simpatía que despiertan los no especialistas, pero se ha expuesto a la sospecha de que no tiene ni idea. Lo que explicaba ayer su éxito (no ser un político como los demás, no ser un hombre e incluso no ser un político) puede ser lo que mine su credibilidad. Sería entonces presa de la trampa que permite a muchas mujeres jugar el papel de "personas corrientes" para después excluirlas como inhábiles. Aquí se comprueba hasta qué punto el paisaje de los lugares comunes está lleno de estereotipos que consagran, a la postre, un ventajismo masculino. Para las mujeres políticas, las condiciones que les abren las puertas del éxito pueden terminar siendo las que justifiquen su descualificación: que son, simplemente, mujeres.
Hace tiempo, resumiendo sus investigaciones acerca de la historia de las mujeres, Michelle Perrot la resumía con la idea de que la diferencia entre hombres y mujeres consiste en que sólo el hombre es un individuo, es decir, alguien cuyo género es transparente, que está emancipadode su grupo de pertenencia, que es según lo que hace de sí mismo. La exclusión de las mujeres se ha llevado a cabo impidiendo, literal y simbólicamente, esa individualización. Por eso suele ocurrir que únicamente cuando aparece en el escenario una candidata se plantea la cuestión de la identidad, porque ya se sabe que los varones no tenemos género y no somos más que un individuo. El varón tiene posibilidades de realización personal no únicamente a causa de su no discriminación, sino porque se da por entendido que sólo él debe su valor a lo que hace y a la competencia que adquiere. En la tópica asignación de funciones, a la mujer se le atribuyen unas características que no le permiten distanciarse de su condición; una mujer, incluso la más exitosa, siempre será una mujer que ha tenido éxito y no -como en el caso del varón- alguien que ha tenido éxito.
La conclusión para el caso de la política podría ser la siguiente: las disposiciones para el acceso de la mujer a los instrumentos de representación política deben fundarse en un mero hecho sociológico (que son, aproximadamente, el 50% de la población, mientras que sistemáticamente hay un porcentaje menor de mujeres en los puestos de responsabilidad política) y no en una supuesta cualidad esencial que vendría a remediar el desaguisado provocado por los políticos.
Las mujeres no están más cerca de la gente sino, por desgracia, más alejadas de la política. Las políticas de "acción afirmativa" se justifican por la mera demografía y no por una cualidad distintiva que caracterizaría a todas las políticas, más allá de las siglas de cada una. La diferencia tiene sentido para promover al acceso, no para orientar la actividad política de las mujeres. La paridad habría cumplido su objetivo cuando la actividad política de las mujeres dejara de ser algo específico y grupal. Cuando las mujeres hacen política "de mujeres", desarrollando unos supuestos atributos de la feminidad (cercanía, humanidad, sentido común, inclinación hacia el cuidado y la protección, sensibilidad hacia lo particular...) que son precisamente los que las han recluido en la privacidad, contribuyen involuntariamente a que se las expulse del espacio público. La renovación de la política no va a venir de que las mujeres hagan una política femenina sino de la equidad efectiva. La paridad es necesaria para corregir una disfuncionalidad que dificulta la presencia de las mujeres en política, pero no para que las mujeres hagan, en tanto que tales, otra política que debería ser necesariamente más cercana y humana.
¿Dónde reside entonces el verdadero poder de las mujeres? Desde luego que no en aquel que complementa o corrige el poder de los hombres, sino en el que puede sustituirlo. La dominación masculina puede incluso promocionar alternativas femeninas con la seguridad que no ponen en peligro el reparto de funciones que asegura su hegemonía. A lo que más tememos los hombres no es a una mujer, mucho menos si es mujer-mujer; lo que más nos incomoda es un individuo.
Daniel Innerarity es profesor titular de Filosofía en la Universidad de Zaragoza.
http://www.elpais.com/articulo/opinion/poder/mujeres/elpporopi/20070308elpepiopi_6/Tes
miércoles 7 de marzo de 2007
XXVI Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología

CONVOCATORIA GENERAL
XXVI Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología
“Latinoamérica en y desde el Mundo. Sociología y Ciencias Sociales ante el Cambio de Época: Legitimidades en Debate”
Con esta convocatoria iniciamos oficialmente los preparativos para el XXVI congreso de la ALAS, auspiciado por la Universidad de Guadalajara. Esta reunión se llevará a cabo en las instalaciones del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades entre los días 13 y 18 de agosto de 2007.
Como se recordará, el Congreso más reciente de nuestra Asociación se realizó en Porto Alegre en agosto de 2005. En él se abordaron temas relacionados con la problemática anunciada en su convocatoria: “Desarrollo, crisis y democracia en América Latina: Participación, movimientos sociales y teoría sociológica”.
En esta ocasión se ha decidido retomar algunas de las conclusiones de dicha reunión para que sirvan de eje a la nueva convocatoria. Particularmente, se ha buscado subrayar el carácter crecientemente interdisciplinario de la sociología en nuestra región y propiciar el diálogo entre esta disciplina y el resto de las ciencias sociales, a partir de una perspectiva crítica.
Nuevamente se pretende tomarle el pulso al cambio social que experimentamos y discernir los rasgos que prefiguran un cambio de época. Finalmente, intentamos resaltar la necesidad de actualizar los debates científicos de nuestra comunidad, en el contexto académico internacional y abrir nuestra región a las contribuciones del resto del mundo. La idea de fondo es trascender el globalismo y prefigurar los rasgos de una mundialización alternativa.
Consideramos que nuestra sociología se encuentra en una encrucijada y que es necesario profundizar reflexivamente sus vínculos con el resto de las ciencias sociales. Reconocemos que la interdisciplinariedad permite la construcción de conocimiento común y favorece el diálogo alrededor de problemáticas universales. Al mismo tiempo, pensamos que esta apertura no debe implicar una pérdida de la especificidad histórica de nuestra disciplina, ni la renuncia a la construcción latinoamericana de dicha problemática.
Nos encontramos en un momento clave para fortalecer las conexiones con el resto de las ciencias sociales y para reflexionar nuestro lugar en el mundo. Es indispensable debatir problemas que nos aquejan a todos, entender las dificultades que tenemos para convivir, desarrollar nuevas maneras de enfrentarlas e imaginar alternativas al modelo de desarrollo hegemónico en nuestra región. Nuestros países, al igual que el resto del mundo, están urgidos de conocimientos que orienten la acción social.
En el centro del debate sociológico está la legitimidad de visiones contrapuestas en diversos terrenos, el de la ciencia y la filosofía, el de las ideologías y las propuestas políticas sobre el presente y el futuro social. Por ello, es también muy importante elaborar el escenario de esas perspectivas en conflicto y analizar los intereses, valores, deseos y expectativas que orientan la acción social, las políticas públicas, las agendas de los actores políticos y los agentes económicos.
La dinámica de los cambios políticos, económicos, sociales y culturales que estamos experimentando ha transformado nuestras sociedades a un ritmo que supera nuestra capacidad de comprensión y de sistematización de lo que acontece. Nuestro reto es ponderar y subrayar los aprendizajes sociales que han sido detonados por estos procesos.
Debemos reconocer y rescatar la originalidad de la sociología latinoamericana y potenciar su capacidad para hacer aportes en contextos de gran incertidumbre. El desafío es contribuir a la creación de una realidad social más justa y equitativa, por lo que el objetivo principal de esta reunión es debatir en torno a cuatro ejes temáticos principales.
EJES TEMÁTICOS
Latinoamérica en el mundo y desde el mundo. Crítica a la geopolítica de la globalización y la mundialización neoliberal. Socioeconomía política del capital.
Diálogo interdisciplinario entre la sociología y las ciencias sociales. Originalidad y aportes del pensamiento latinoamericano.
Movimientos sociales, gobierno, democratización. Debate entre revolución, reforma, socialismo y alternativas al neoliberalismo.
Ética y derechos humanos, desencanto político y nuevas intersubjetividades: participación ciudadana, seguridad y communitas (valores de convivencia) en la equidad y la justicia.
ACTIVIDADES
En este congreso se realizarán cinco tipos de actividades:
Reuniones de grupos de trabajo
Mesas redondas magistrales
Conferencias magistrales
Foros temáticos
Actividades culturales
Grupos de Trabajo:
Ciencia, tecnología e innovación
Ciudades latinoamericanas en el nuevo milenio
Consumos culturales: prácticas, mercados y políticas. La sociedad de la información
Control social, legitimidad y seguridad ciudadana
Desarrollo rural, globalización y crisis
Imaginarios sociales y construcción histórica y cultural
Cultura, medios y comunicación
Desarrollo territorial regional y local: desigualdades y descentralización
Desigualdad, vulnerabilidad y exclusión social
Estructura social, dinámica demográfica y migraciones
Estudios políticos y sociojurídicos
Género, desigualdades y ciudadanía
Globalización, integración regional y subregional
Reforma del Estado, gobernabilidad y democracia
Hegemonía estadounidense, neoliberalismo y alternativas de desarrollo en América Latina
Medio ambiente, sociedad y desarrollo sustentable
Metodología y epistemología de las ciencias sociales
Pensamiento latinoamericano y teoría social
Reestructuración productiva, trabajo y dominación social
Salud y seguridad social: transformaciones sociales e impactos en la población
Sociedad civil: protestas y movimientos sociales
Sociología de la religión
Sociología de la infancia y juventud
Sociología del deporte y esparcimiento
Sociología y relaciones internacionales
Democracia y seguridad. Defensa y promoción de derechos humanos
Educación y desigualdad social
Sociología de las emociones y del cuerpo
Movimientos indígenas en América Latina; discursos y liderazgos
Socialización y violencia
Interculturalidad: pueblos originarios, afro y asiáticos en Latinoamérica y el Caribe
BASES DE PARTICIPACIÓN
Propuesta de ponencias
Para proponer ponencias a los distintos grupos de trabajo es necesario enviar un resumen (máximo 200 palabras) al Comité Organizador del Congreso, a la dirección electrónica www.alasxxvicongreso.cucsh.udg.mx.
Una vez que está en la página Web deberá seleccionar la sección de inscripciones, donde hay que incluir los datos que se solicitan. Se debe especificar el Grupo de Trabajo al que se presenta la propuesta.
La recepción del resumen no implica la aceptación automática del trabajo.
Los coordinadores de los grupos, a través del Comité Organizador, comunicarán a cada interesado, por vía electrónica y en la página de este Congreso, el dictamen de su propuesta.
Una vez aceptadas las propuestas, las ponencias deberán enviarse a la dirección electrónica mencionada arriba, seleccionando nuevamente la sección de inscripciones al entrar a la página Web.
Fechas importantes
Actividad Fecha límite
Envío de resúmenes a los GT 30 de marzo del 2007
Dictámenes de aprobación de propuestas 30 de abril 2007
Envío de ponencias 31 de mayo del 2007
Ver: http://www.alasxxvicongreso.cucsh.udg.mx/cgeneral.htm
XXVI Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología
“Latinoamérica en y desde el Mundo. Sociología y Ciencias Sociales ante el Cambio de Época: Legitimidades en Debate”
Con esta convocatoria iniciamos oficialmente los preparativos para el XXVI congreso de la ALAS, auspiciado por la Universidad de Guadalajara. Esta reunión se llevará a cabo en las instalaciones del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades entre los días 13 y 18 de agosto de 2007.
Como se recordará, el Congreso más reciente de nuestra Asociación se realizó en Porto Alegre en agosto de 2005. En él se abordaron temas relacionados con la problemática anunciada en su convocatoria: “Desarrollo, crisis y democracia en América Latina: Participación, movimientos sociales y teoría sociológica”.
En esta ocasión se ha decidido retomar algunas de las conclusiones de dicha reunión para que sirvan de eje a la nueva convocatoria. Particularmente, se ha buscado subrayar el carácter crecientemente interdisciplinario de la sociología en nuestra región y propiciar el diálogo entre esta disciplina y el resto de las ciencias sociales, a partir de una perspectiva crítica.
Nuevamente se pretende tomarle el pulso al cambio social que experimentamos y discernir los rasgos que prefiguran un cambio de época. Finalmente, intentamos resaltar la necesidad de actualizar los debates científicos de nuestra comunidad, en el contexto académico internacional y abrir nuestra región a las contribuciones del resto del mundo. La idea de fondo es trascender el globalismo y prefigurar los rasgos de una mundialización alternativa.
Consideramos que nuestra sociología se encuentra en una encrucijada y que es necesario profundizar reflexivamente sus vínculos con el resto de las ciencias sociales. Reconocemos que la interdisciplinariedad permite la construcción de conocimiento común y favorece el diálogo alrededor de problemáticas universales. Al mismo tiempo, pensamos que esta apertura no debe implicar una pérdida de la especificidad histórica de nuestra disciplina, ni la renuncia a la construcción latinoamericana de dicha problemática.
Nos encontramos en un momento clave para fortalecer las conexiones con el resto de las ciencias sociales y para reflexionar nuestro lugar en el mundo. Es indispensable debatir problemas que nos aquejan a todos, entender las dificultades que tenemos para convivir, desarrollar nuevas maneras de enfrentarlas e imaginar alternativas al modelo de desarrollo hegemónico en nuestra región. Nuestros países, al igual que el resto del mundo, están urgidos de conocimientos que orienten la acción social.
En el centro del debate sociológico está la legitimidad de visiones contrapuestas en diversos terrenos, el de la ciencia y la filosofía, el de las ideologías y las propuestas políticas sobre el presente y el futuro social. Por ello, es también muy importante elaborar el escenario de esas perspectivas en conflicto y analizar los intereses, valores, deseos y expectativas que orientan la acción social, las políticas públicas, las agendas de los actores políticos y los agentes económicos.
La dinámica de los cambios políticos, económicos, sociales y culturales que estamos experimentando ha transformado nuestras sociedades a un ritmo que supera nuestra capacidad de comprensión y de sistematización de lo que acontece. Nuestro reto es ponderar y subrayar los aprendizajes sociales que han sido detonados por estos procesos.
Debemos reconocer y rescatar la originalidad de la sociología latinoamericana y potenciar su capacidad para hacer aportes en contextos de gran incertidumbre. El desafío es contribuir a la creación de una realidad social más justa y equitativa, por lo que el objetivo principal de esta reunión es debatir en torno a cuatro ejes temáticos principales.
EJES TEMÁTICOS
Latinoamérica en el mundo y desde el mundo. Crítica a la geopolítica de la globalización y la mundialización neoliberal. Socioeconomía política del capital.
Diálogo interdisciplinario entre la sociología y las ciencias sociales. Originalidad y aportes del pensamiento latinoamericano.
Movimientos sociales, gobierno, democratización. Debate entre revolución, reforma, socialismo y alternativas al neoliberalismo.
Ética y derechos humanos, desencanto político y nuevas intersubjetividades: participación ciudadana, seguridad y communitas (valores de convivencia) en la equidad y la justicia.
ACTIVIDADES
En este congreso se realizarán cinco tipos de actividades:
Reuniones de grupos de trabajo
Mesas redondas magistrales
Conferencias magistrales
Foros temáticos
Actividades culturales
Grupos de Trabajo:
Ciencia, tecnología e innovación
Ciudades latinoamericanas en el nuevo milenio
Consumos culturales: prácticas, mercados y políticas. La sociedad de la información
Control social, legitimidad y seguridad ciudadana
Desarrollo rural, globalización y crisis
Imaginarios sociales y construcción histórica y cultural
Cultura, medios y comunicación
Desarrollo territorial regional y local: desigualdades y descentralización
Desigualdad, vulnerabilidad y exclusión social
Estructura social, dinámica demográfica y migraciones
Estudios políticos y sociojurídicos
Género, desigualdades y ciudadanía
Globalización, integración regional y subregional
Reforma del Estado, gobernabilidad y democracia
Hegemonía estadounidense, neoliberalismo y alternativas de desarrollo en América Latina
Medio ambiente, sociedad y desarrollo sustentable
Metodología y epistemología de las ciencias sociales
Pensamiento latinoamericano y teoría social
Reestructuración productiva, trabajo y dominación social
Salud y seguridad social: transformaciones sociales e impactos en la población
Sociedad civil: protestas y movimientos sociales
Sociología de la religión
Sociología de la infancia y juventud
Sociología del deporte y esparcimiento
Sociología y relaciones internacionales
Democracia y seguridad. Defensa y promoción de derechos humanos
Educación y desigualdad social
Sociología de las emociones y del cuerpo
Movimientos indígenas en América Latina; discursos y liderazgos
Socialización y violencia
Interculturalidad: pueblos originarios, afro y asiáticos en Latinoamérica y el Caribe
BASES DE PARTICIPACIÓN
Propuesta de ponencias
Para proponer ponencias a los distintos grupos de trabajo es necesario enviar un resumen (máximo 200 palabras) al Comité Organizador del Congreso, a la dirección electrónica www.alasxxvicongreso.cucsh.udg.mx.
Una vez que está en la página Web deberá seleccionar la sección de inscripciones, donde hay que incluir los datos que se solicitan. Se debe especificar el Grupo de Trabajo al que se presenta la propuesta.
La recepción del resumen no implica la aceptación automática del trabajo.
Los coordinadores de los grupos, a través del Comité Organizador, comunicarán a cada interesado, por vía electrónica y en la página de este Congreso, el dictamen de su propuesta.
Una vez aceptadas las propuestas, las ponencias deberán enviarse a la dirección electrónica mencionada arriba, seleccionando nuevamente la sección de inscripciones al entrar a la página Web.
Fechas importantes
Actividad Fecha límite
Envío de resúmenes a los GT 30 de marzo del 2007
Dictámenes de aprobación de propuestas 30 de abril 2007
Envío de ponencias 31 de mayo del 2007
Ver: http://www.alasxxvicongreso.cucsh.udg.mx/cgeneral.htm
Destapes, soplos, ampayes, denuncias...
La columna de hoy de Mirko Lauer en La República, a mi juicio, abre pistas clave para entender el actual momento político, signado por destapes, soplos, ampayes, denuncias, que han llevado a la separación o renuncia de altos funcionarios, y la revisión de licitaciones y contratos. Lauer llama la atención sobre un intenso trabajo de "grupos de inteligencia", vinculados al sector privado y al gobierno, que estarían detrás de las denuncias. Yo añadiría que la multiplicación de denuncias tiene también que ver con los enfrentamientos al interior del partido de gobierno. En otras palabras, los medios reciben expedientes con denuncias armados por grupos que buscan perjudicar a otros, y así ubicarse mejor. Así es como estamos llegando a este ambiente enrarecido de escándalos sucesivos. Claro, las denuncias apuntan a hechos importantes, hay mucho rabo de paja, así que éstas proliferan; pero no perdamos de vista los juegos que hay detrás.
Como dice Lauer, lo peor de esto es que en un ambiente así, un operador político como Mantilla se ofrezca a hacerle el trabajo sucio al gobierno, y que éste acepte. Ya veremos.
Sociedades anónimas del soplo
Mirko Lauer.
Una parte de la inflación de destapes, ampayes y zancadillas en la política de estos tiempos se debe al retorno de la iniciativa privada a la actividad de inteligencia. En una de las versiones sobre el tema existe ya un par de organizaciones de inteligencia paralelas a las establecidas por ley, y trabajan las 24 horas.
Una de ellas se habría establecido por cuenta propia en torno de un importante personaje del gobierno, e incursiona por igual en los asuntos políticos y en los negocios privados. Los servicios de inteligencia de los institutos armados conocen de la situación, pero vienen teniendo problemas para ponerle coto.
Para el gobierno aprista este recrudecimiento de viejos usos no es una buena noticia, pues en estos tiempos lo oficial es mucho más vulnerable a los fisgones que lo particular, y mucho mayor la demanda. Lo cual podría estar obligando a los apristas a pensar en algunas formas de contrainteligencia política para vivir mañana.
Es aquí donde entra Agustín Mantilla, cuya aparición en escena coincide casi a la hora con el ingreso de Luis Alva Castro al ministerio del Interior. Quizás el ex ministro se estaba ofreciendo como un antídoto contra estos peligrosos negocios privados con la inteligencia. Ya nos enteraremos cuando empiece la campaña contra él.
http://www.larepublica.com.pe/content/view/146311/559/
Como dice Lauer, lo peor de esto es que en un ambiente así, un operador político como Mantilla se ofrezca a hacerle el trabajo sucio al gobierno, y que éste acepte. Ya veremos.
Sociedades anónimas del soplo
Mirko Lauer.
Una parte de la inflación de destapes, ampayes y zancadillas en la política de estos tiempos se debe al retorno de la iniciativa privada a la actividad de inteligencia. En una de las versiones sobre el tema existe ya un par de organizaciones de inteligencia paralelas a las establecidas por ley, y trabajan las 24 horas.
Una de ellas se habría establecido por cuenta propia en torno de un importante personaje del gobierno, e incursiona por igual en los asuntos políticos y en los negocios privados. Los servicios de inteligencia de los institutos armados conocen de la situación, pero vienen teniendo problemas para ponerle coto.
Para el gobierno aprista este recrudecimiento de viejos usos no es una buena noticia, pues en estos tiempos lo oficial es mucho más vulnerable a los fisgones que lo particular, y mucho mayor la demanda. Lo cual podría estar obligando a los apristas a pensar en algunas formas de contrainteligencia política para vivir mañana.
Es aquí donde entra Agustín Mantilla, cuya aparición en escena coincide casi a la hora con el ingreso de Luis Alva Castro al ministerio del Interior. Quizás el ex ministro se estaba ofreciendo como un antídoto contra estos peligrosos negocios privados con la inteligencia. Ya nos enteraremos cuando empiece la campaña contra él.
http://www.larepublica.com.pe/content/view/146311/559/
Jean Baudrillard, 77, Critic and Theorist of Hyperreality, Dies
The New York Times
March 7, 2007
By PATRICIA COHEN
The French critic and provocateur Jean Baudrillard, whose theories about consumer culture and the manufactured nature of reality were intensely discussed both in rarefied philosophical circles and in blockbuster movies like “The Matrix,” died yesterday in Paris. He was 77. Michel Delorme, director of Galilee, Mr. Baudrillard’s publisher, announced his death, which he said followed a long illness.
Mr. Baudrillard, the first in his family to attend a university, became a member of a small caste of celebrated and influential French intellectuals who achieved international fame despite the density and difficulty of their work.
The author of more than 50 books and an accomplished photographer, Mr. Baudrillard ranged across different subjects, from race and gender to literature and art to 9/11. His comments often sparked controversy, as when he said in 1991 that the gulf war “did not take place” — arguing that it was more of a media event than a war.
Mr. Baudrillard was once considered a postmodern guru, but his analyses of modern life were too original and idiosyncratic to fit any partisan or theoretical category. “He was one of a kind,” François Busnel, the editor in chief of the monthly literary magazine Lire, said yesterday. “He did not choose sides, he was very independent.” With a round face and big, thick glasses, Mr. Baudrillard was known for his witty aphorisms and black humor. He described the sensory flood of the modern media culture as “the ecstasy of communication.”
One of his better known theories postulates that we live in a world where simulated feelings and experiences have replaced the real thing. This seductive “hyperreality,” where shopping malls, amusement parks and mass-produced images from the news, television shows and films dominate, is drained of authenticity and meaning. Since illusion reigns, he counseled people to give up the search for reality.
“All of our values are simulated,” he told The New York Times in 2005. “What is freedom? We have a choice between buying one car or buying another car? It’s a simulation of freedom.”
This idea was picked up by the American filmmakers Andy and Larry Wachowski, who included subtle references to Mr. Baudrillard in their “Matrix” trilogy. In the first movie of the series, “The Matrix” (1999), the computer hacker hero Neo opens Mr. Baudrillard’s book “Simulacra and Simulation,” which turns out to be only a simulation of a book, hollowed out to hold computer disks. Mr. Baudrillard later told The Times that the movie references to his work “stemmed mostly from misunderstandings.”
He was also a fierce critic of consumer culture in which people bought objects not out of genuine need but because of the status and meaning they bestowed.
Born in 1929 in Reims, Mr. Baudrillard later attended university in Paris, earning a doctorate in sociology while teaching German to high school students. He published his first book, “The Object System,” in 1968. In 1986 he published a kind of travelogue called “America,” in which he wrote, “America is the original version of modernity,” referring to what he considered the almost complete blurring of reality and unreality. To his French readers, he said: “We are a copy with subtitles.”
He retired in 1987 from the University of Paris X, Nanterre, and then devoted himself to writing caustic commentaries and developing his philosophical theories. Although he shunned most media, he frequently wrote for newspapers.
“The Spirit of Terrorism: And Requiem for the Twin Towers” was published just a year after 9/11. In it, he argued that Islamic fundamentalists tried to create their own reality; the resulting media spectacle would give the impression that the West was constantly under threat of terrorist attack.
The current American invasion of Iraq is an effort to “put the rest of the world into simulation, so all the world becomes total artifice and then we are all-powerful,” he
told The Times. “It’s a game.”
Like other postmodernists with whom he was often associated (despite their differences), he was frequently criticized as obscure. “If the texts seem incomprehensible, it is for the excellent reason that they mean precisely nothing,” Alan Sokal and Jean Bricmont wrote in their 1998 book “Fashionable Nonsense: Postmodern Intellectuals’ Abuse of Science.”
Mr. Baudrillard was not unaware of the problem. “What I’m going to write will have less and less chance of being understood,” he said, “but that’s my problem.”
http://www.nytimes.com/2007/03/07/books/07baudrillard.html
March 7, 2007
By PATRICIA COHEN
The French critic and provocateur Jean Baudrillard, whose theories about consumer culture and the manufactured nature of reality were intensely discussed both in rarefied philosophical circles and in blockbuster movies like “The Matrix,” died yesterday in Paris. He was 77. Michel Delorme, director of Galilee, Mr. Baudrillard’s publisher, announced his death, which he said followed a long illness.
Mr. Baudrillard, the first in his family to attend a university, became a member of a small caste of celebrated and influential French intellectuals who achieved international fame despite the density and difficulty of their work.
The author of more than 50 books and an accomplished photographer, Mr. Baudrillard ranged across different subjects, from race and gender to literature and art to 9/11. His comments often sparked controversy, as when he said in 1991 that the gulf war “did not take place” — arguing that it was more of a media event than a war.
Mr. Baudrillard was once considered a postmodern guru, but his analyses of modern life were too original and idiosyncratic to fit any partisan or theoretical category. “He was one of a kind,” François Busnel, the editor in chief of the monthly literary magazine Lire, said yesterday. “He did not choose sides, he was very independent.” With a round face and big, thick glasses, Mr. Baudrillard was known for his witty aphorisms and black humor. He described the sensory flood of the modern media culture as “the ecstasy of communication.”
One of his better known theories postulates that we live in a world where simulated feelings and experiences have replaced the real thing. This seductive “hyperreality,” where shopping malls, amusement parks and mass-produced images from the news, television shows and films dominate, is drained of authenticity and meaning. Since illusion reigns, he counseled people to give up the search for reality.
“All of our values are simulated,” he told The New York Times in 2005. “What is freedom? We have a choice between buying one car or buying another car? It’s a simulation of freedom.”
This idea was picked up by the American filmmakers Andy and Larry Wachowski, who included subtle references to Mr. Baudrillard in their “Matrix” trilogy. In the first movie of the series, “The Matrix” (1999), the computer hacker hero Neo opens Mr. Baudrillard’s book “Simulacra and Simulation,” which turns out to be only a simulation of a book, hollowed out to hold computer disks. Mr. Baudrillard later told The Times that the movie references to his work “stemmed mostly from misunderstandings.”
He was also a fierce critic of consumer culture in which people bought objects not out of genuine need but because of the status and meaning they bestowed.
Born in 1929 in Reims, Mr. Baudrillard later attended university in Paris, earning a doctorate in sociology while teaching German to high school students. He published his first book, “The Object System,” in 1968. In 1986 he published a kind of travelogue called “America,” in which he wrote, “America is the original version of modernity,” referring to what he considered the almost complete blurring of reality and unreality. To his French readers, he said: “We are a copy with subtitles.”
He retired in 1987 from the University of Paris X, Nanterre, and then devoted himself to writing caustic commentaries and developing his philosophical theories. Although he shunned most media, he frequently wrote for newspapers.
“The Spirit of Terrorism: And Requiem for the Twin Towers” was published just a year after 9/11. In it, he argued that Islamic fundamentalists tried to create their own reality; the resulting media spectacle would give the impression that the West was constantly under threat of terrorist attack.
The current American invasion of Iraq is an effort to “put the rest of the world into simulation, so all the world becomes total artifice and then we are all-powerful,” he
told The Times. “It’s a game.”
Like other postmodernists with whom he was often associated (despite their differences), he was frequently criticized as obscure. “If the texts seem incomprehensible, it is for the excellent reason that they mean precisely nothing,” Alan Sokal and Jean Bricmont wrote in their 1998 book “Fashionable Nonsense: Postmodern Intellectuals’ Abuse of Science.”
Mr. Baudrillard was not unaware of the problem. “What I’m going to write will have less and less chance of being understood,” he said, “but that’s my problem.”
http://www.nytimes.com/2007/03/07/books/07baudrillard.html
martes 6 de marzo de 2007
Ultimo número del Latin American Research Review, 42(1), 2007

[Se puede tener acceso a toda la revista, previa inscripción: entrar a http://larr.lanic.utexas.edu/current.htm ]
Journeying through Jim Crow: Spanish American Travelers in the United States during the Age of Segregation
by Laurence Prescott
Global Communities and Hybrid Cultures: Early Gay and Lesbian Electoral Activism in Brazil and Mexico
by Rafael de la Dehesa
Usos y Costumbres and Postelectoral Conflicts in Oaxaca, Mexico, 1995-2004. An Empirical and Normative Assessment
by Todd Eisenstadt
Partisanship during the Collapse of Venezuela's Party System
by Morgan Kelly
Disunity in Diversity: Party System Fragmentation and the Dynamic Effect of Ethnic Heterogeneity on Latin American Legislatures
by Jóhanna Kristín Birnir and Donna Lee Van Cott
Research Reports and Notes
Promoting and Preventing Political Change Through Internationally-Funded NGO Activity
by Brown, Brown, and Desposato
Review Essays
Beyond Invisibility: Afro-Argentines in Their Nation's Culture and Memory
Journeying through Jim Crow: Spanish American Travelers in the United States during the Age of Segregation
by Laurence Prescott
Global Communities and Hybrid Cultures: Early Gay and Lesbian Electoral Activism in Brazil and Mexico
by Rafael de la Dehesa
Usos y Costumbres and Postelectoral Conflicts in Oaxaca, Mexico, 1995-2004. An Empirical and Normative Assessment
by Todd Eisenstadt
Partisanship during the Collapse of Venezuela's Party System
by Morgan Kelly
Disunity in Diversity: Party System Fragmentation and the Dynamic Effect of Ethnic Heterogeneity on Latin American Legislatures
by Jóhanna Kristín Birnir and Donna Lee Van Cott
Research Reports and Notes
Promoting and Preventing Political Change Through Internationally-Funded NGO Activity
by Brown, Brown, and Desposato
Review Essays
Beyond Invisibility: Afro-Argentines in Their Nation's Culture and Memory
by Robert J. Cottrol
Crimes, Frontiers, and Stories of Extermination: Violence in Argentine Literature
by Carolina Rocha
The Politics of Impunity: The Cold War, State Terror, Trauma, Trials and Reparations in Argentina and Chile
by Silvia Borzutzky
Poverty, Inequality, Policy and Politics in Latin America
by Michelle Dion
Imagining a Continent: Recent Research on Latin American Theatre and the Performing Arts
by Beatriz J. Rizk
Evolving Transnational Migration Systems: Linking the Americas "from Below"
by Dennis Conway
The Meanings and Experience of Violent Deaths in Twentieth-Century Latin America
by Patrick Timmons
Multiculturalism, Identity, and the Articulation of Citizenship: The "Indian Question" Now
by William D. Smith
Translated Abstracts
Notes on the Contributors
by Carolina Rocha
The Politics of Impunity: The Cold War, State Terror, Trauma, Trials and Reparations in Argentina and Chile
by Silvia Borzutzky
Poverty, Inequality, Policy and Politics in Latin America
by Michelle Dion
Imagining a Continent: Recent Research on Latin American Theatre and the Performing Arts
by Beatriz J. Rizk
Evolving Transnational Migration Systems: Linking the Americas "from Below"
by Dennis Conway
The Meanings and Experience of Violent Deaths in Twentieth-Century Latin America
by Patrick Timmons
Multiculturalism, Identity, and the Articulation of Citizenship: The "Indian Question" Now
by William D. Smith
Translated Abstracts
Notes on the Contributors
Intelectuales franceses y las elecciones
Hola, siempre me ha interesado analizar las posiciones políticas de los intelectuales, algo que revela algunas claves de su pensamiento. Hace tiempo publiqué un post sobre las posiciones de los intelectuales en México respecto a las elecciones que dieron como ganador a Felipe Calderón:
http://martintanaka.blogspot.com/2006/10/sobre-las-elecciones-en-mxico-y-los.html
Ahora encontré un artículo en una revista trotskista (ojo) que habla de un grupo de intelectuales franceses (los "nuevos filósofos") que apoyan al candidato de la derecha, Sarkozy. Quisiera ver la lista de intelectuales que apoyan a Royal... Estos "nuevos filósofos" empezaron en la izquierda, pero ahora están en la derecha... Glucksmann, Bruckner, Finkielkraut, entre otros.
Prominent French intellectuals rally to presidential candidate Nicolas Sarkozy
By Stefan Steinberg 3 March 2007
With less than two months to go to crucial French presidential elections, a number of prominent French intellectuals have declared their support for the right-wing presidential candidate Nicolas Sarkozy (UMP—Union for a Popular Movement).
A number of these intellectuals, who are loosely associated with the movement of so-called “new philosophers,” are routinely described in the press as “leftist,” although they broke with any form of leftist or socialist politics a long time ago. Nevertheless, the fact that such figures as the writer and nouveau philosophe Andre Glucksmann, author Pascal Bruckner and Max Gallo, a novelist and former spokesman for former French president Francois Mitterrand, are now openly backing Sarkozy’s campaign is of considerable significance.
Andre Glucksmann announced his backing for Sarkozy in a commentary for the daily Le Monde in which he proclaimed that new thinking was coming from the right. For its part, the left is “stewing in narcissism,” Glucksmann continued. Referring to Sarkozy’s main rival in the presidential campaign, Socialist Party (PS) candidate Ségolène Royal, Glucksmann declared that “the left’s emptiness was even greater than her own.”
The writer and “new philosopher” Pascal Bruckner, author of the recent book, Must One Be Ashamed of Being French?, stated that he had initially liked Ms. Royal but was disturbed by the comment made by her partner, Francois Hollande, the leader of the Socialist Party, who said, “I do not like the rich.” Now, Bruckner, according to press comments, has decided that Sarkozy is “brilliant and brave.” Roger Hanin, an actor and author, has also declared in favour of Sarkozy. Hanin is the brother-in-law of late Socialist president Francois Mitterrand, Royal’s mentor. Hanin said he still “worships” Mitterrand, but did not trust Royal.
Another nouveau philosophe, Alain Finkielkraut, paid tribute to Sarkozy as the only candidate who was facing up to the “disasters” afflicting France in education, the environment and anti-social behaviour. In an interview with Libération, Finkielkraut lambasted Royal’s “manifest incompetence,” declaring that he felt closer to Sarkozy.
Finkielkraut also slammed “the official left,” which in his opinion “is convinced that it embodies the Party of Good in the face of the party of Pétain” (the leader of France’s wartime collaboration state). At this time, Finkielkraut evidently prefers to ditch the “Party of the Good” and side with Pétain-Sarkozy.
Spurred on by the initiative of these figures, a group called “La Diagonale” has gathered the signatures of 1,000 so-called leftists who plan to vote for Sarkozy—including some members of the Socialist Party.
Up to now, the most prominent of the “new philosophers,” Bernard Henri-Lévy, is playing his cards close to his chest. He does not understand Glucksmann’s decision, Lévy says, but in the same breath defends Sarkozy against charges that he is a “fascist and a bastard.” In his typical opportunist fashion, Lévy declares that the main criterion for an intellectual in choosing his presidential candidate is “timing.”
Lévy recently wrote effusively in the Wall Street Journal of his highly enjoyable dinner with Ségolène Royal, but after establishing close links to Francois Mitterrand, Lévy has been associated more recently with such conservative figures as former prime minister Edouard Balladur and the current French president, Jacques Chirac.
In taking up the cause of Sarkozy in the upcoming presidential elections, Glucksmann and others are responding directly to the appeal made by Sarkozy himself during his acceptance speech at the UMP convention on January 14.
In a speech ringing with phrases and references traditionally associated with authoritarian and Bonapartist forms of rule, Sarkozy made gushing invocations of nationalism in which he condemned the class struggle and made corporatist calls for the unification of all true Frenchmen—whether of the right or left. “My France,” he declared, “is that of all Frenchmen, who basically do not know if they stand on the right, the left or the centre because they are, above all, of good will.”
In the course of his speech, he spelled out key elements of his programme. Sarkozy made clear that his vision of the French nation is based on the necessity for discipline in schools and society as a whole, together with the acknowledgement by the individual citizen that in exchange for rights each must accept and fulfil his or her obligations to the state.
Sarkozy’s formulation of the relation between the state and its citizens recalls the criticisms raised by the nineteenth century French conservative historian Ernest Renan, who despaired that France was “nearly losing all memory of a national spirit.” Advising Napoleon III to accept “the truly conservative programme,” Renan condemned in his essay La Revue des Deux Mondes (1869) “the idea of the equal rights of all men, the way of conceiving government as a mere public service which one pays for, and to which one owes neither respect nor gratitude, a kind of American impertinence.”
While Sarkozy is enthusiastic about introducing US-style neo-liberal politics into France and has established some close links with American political circles, his vision of a strong corporatist state in which the individual yields his or her rights for the greater good of the nation shares much in common with theorists such as Renan, who was praised later in the twentieth century by Italian dictator Benito Mussolini as an important pre-fascist thinker.
It is no coincidence that the preface to Sarkozy’s newest book Testimony has been written by Gianfranco Fini, the leader of Italy’s post-fascist Alleanza Nazionale (National Alliance—NA).
Who Are the New Philosophers?
[Ver el texto completo en: http://www.wsws.org/articles/2007/mar2007/fran-m03.shtml]
ACTUALIZACION (7 de marzo)
Ver también : "Parisian impostures", de Gregory Elliott, reseñando el libro de Michael Scott Christofferson, French Intellectuals Against the Left: The Antitotalitarian Moment of the 1970s (Berghahn Books: New York and Oxford 2004, £15, paperback, 294 pp). En: New Left Review 41, sept-oct 2006.
http://209.85.165.104/search?q=cache:XD-zRAceEC0J:newleftreview.org/%3Fgetpdf%3DNLR27508+%22Parisian+Impostures%22&hl=en&ct=clnk&cd=2&gl=us
http://martintanaka.blogspot.com/2006/10/sobre-las-elecciones-en-mxico-y-los.html
Ahora encontré un artículo en una revista trotskista (ojo) que habla de un grupo de intelectuales franceses (los "nuevos filósofos") que apoyan al candidato de la derecha, Sarkozy. Quisiera ver la lista de intelectuales que apoyan a Royal... Estos "nuevos filósofos" empezaron en la izquierda, pero ahora están en la derecha... Glucksmann, Bruckner, Finkielkraut, entre otros.
Prominent French intellectuals rally to presidential candidate Nicolas Sarkozy
By Stefan Steinberg 3 March 2007
With less than two months to go to crucial French presidential elections, a number of prominent French intellectuals have declared their support for the right-wing presidential candidate Nicolas Sarkozy (UMP—Union for a Popular Movement).
A number of these intellectuals, who are loosely associated with the movement of so-called “new philosophers,” are routinely described in the press as “leftist,” although they broke with any form of leftist or socialist politics a long time ago. Nevertheless, the fact that such figures as the writer and nouveau philosophe Andre Glucksmann, author Pascal Bruckner and Max Gallo, a novelist and former spokesman for former French president Francois Mitterrand, are now openly backing Sarkozy’s campaign is of considerable significance.
Andre Glucksmann announced his backing for Sarkozy in a commentary for the daily Le Monde in which he proclaimed that new thinking was coming from the right. For its part, the left is “stewing in narcissism,” Glucksmann continued. Referring to Sarkozy’s main rival in the presidential campaign, Socialist Party (PS) candidate Ségolène Royal, Glucksmann declared that “the left’s emptiness was even greater than her own.”
The writer and “new philosopher” Pascal Bruckner, author of the recent book, Must One Be Ashamed of Being French?, stated that he had initially liked Ms. Royal but was disturbed by the comment made by her partner, Francois Hollande, the leader of the Socialist Party, who said, “I do not like the rich.” Now, Bruckner, according to press comments, has decided that Sarkozy is “brilliant and brave.” Roger Hanin, an actor and author, has also declared in favour of Sarkozy. Hanin is the brother-in-law of late Socialist president Francois Mitterrand, Royal’s mentor. Hanin said he still “worships” Mitterrand, but did not trust Royal.
Another nouveau philosophe, Alain Finkielkraut, paid tribute to Sarkozy as the only candidate who was facing up to the “disasters” afflicting France in education, the environment and anti-social behaviour. In an interview with Libération, Finkielkraut lambasted Royal’s “manifest incompetence,” declaring that he felt closer to Sarkozy.
Finkielkraut also slammed “the official left,” which in his opinion “is convinced that it embodies the Party of Good in the face of the party of Pétain” (the leader of France’s wartime collaboration state). At this time, Finkielkraut evidently prefers to ditch the “Party of the Good” and side with Pétain-Sarkozy.
Spurred on by the initiative of these figures, a group called “La Diagonale” has gathered the signatures of 1,000 so-called leftists who plan to vote for Sarkozy—including some members of the Socialist Party.
Up to now, the most prominent of the “new philosophers,” Bernard Henri-Lévy, is playing his cards close to his chest. He does not understand Glucksmann’s decision, Lévy says, but in the same breath defends Sarkozy against charges that he is a “fascist and a bastard.” In his typical opportunist fashion, Lévy declares that the main criterion for an intellectual in choosing his presidential candidate is “timing.”
Lévy recently wrote effusively in the Wall Street Journal of his highly enjoyable dinner with Ségolène Royal, but after establishing close links to Francois Mitterrand, Lévy has been associated more recently with such conservative figures as former prime minister Edouard Balladur and the current French president, Jacques Chirac.
In taking up the cause of Sarkozy in the upcoming presidential elections, Glucksmann and others are responding directly to the appeal made by Sarkozy himself during his acceptance speech at the UMP convention on January 14.
In a speech ringing with phrases and references traditionally associated with authoritarian and Bonapartist forms of rule, Sarkozy made gushing invocations of nationalism in which he condemned the class struggle and made corporatist calls for the unification of all true Frenchmen—whether of the right or left. “My France,” he declared, “is that of all Frenchmen, who basically do not know if they stand on the right, the left or the centre because they are, above all, of good will.”
In the course of his speech, he spelled out key elements of his programme. Sarkozy made clear that his vision of the French nation is based on the necessity for discipline in schools and society as a whole, together with the acknowledgement by the individual citizen that in exchange for rights each must accept and fulfil his or her obligations to the state.
Sarkozy’s formulation of the relation between the state and its citizens recalls the criticisms raised by the nineteenth century French conservative historian Ernest Renan, who despaired that France was “nearly losing all memory of a national spirit.” Advising Napoleon III to accept “the truly conservative programme,” Renan condemned in his essay La Revue des Deux Mondes (1869) “the idea of the equal rights of all men, the way of conceiving government as a mere public service which one pays for, and to which one owes neither respect nor gratitude, a kind of American impertinence.”
While Sarkozy is enthusiastic about introducing US-style neo-liberal politics into France and has established some close links with American political circles, his vision of a strong corporatist state in which the individual yields his or her rights for the greater good of the nation shares much in common with theorists such as Renan, who was praised later in the twentieth century by Italian dictator Benito Mussolini as an important pre-fascist thinker.
It is no coincidence that the preface to Sarkozy’s newest book Testimony has been written by Gianfranco Fini, the leader of Italy’s post-fascist Alleanza Nazionale (National Alliance—NA).
Who Are the New Philosophers?
[Ver el texto completo en: http://www.wsws.org/articles/2007/mar2007/fran-m03.shtml]
ACTUALIZACION (7 de marzo)
Ver también : "Parisian impostures", de Gregory Elliott, reseñando el libro de Michael Scott Christofferson, French Intellectuals Against the Left: The Antitotalitarian Moment of the 1970s (Berghahn Books: New York and Oxford 2004, £15, paperback, 294 pp). En: New Left Review 41, sept-oct 2006.
http://209.85.165.104/search?q=cache:XD-zRAceEC0J:newleftreview.org/%3Fgetpdf%3DNLR27508+%22Parisian+Impostures%22&hl=en&ct=clnk&cd=2&gl=us
Sobre pandilleros y reforma del Estado
Artículo publicado en Perú21, martes 6 de marzo de 2007
Gracias a mi colega María Isabel Remy llegó a mis manos el libro Pandillas y pandilleros. Juventud, violencia y cultura, de Abilio Vergara y Carlos Condori, coordinadores, de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga, 2007. En nuestro país, las facultades de Ciencias Sociales de nuestras universidades, en general, casi no investigan, y publican muy poco, más allá de un pequeño grupo de ellas, mayormente en Lima. Por ello, la aparición de una publicación de calidad, fruto de una investigación en la que participaron profesores y estudiantes de la Universidad San Cristóbal de Huamanga, es un esfuerzo que merece resaltarse.
El libro analiza un fenómeno tremendamente preocupante de la realidad actual ayacuchana que, por supuesto, se registra también en la capital y en otras ciudades del país: el de la violencia asociada a las pandillas juveniles. En el libro podemos ver cómo la violencia juvenil organizada tiene un trasfondo de desestructuración familiar, autoritarismo en las escuelas y corrupción y abuso en las instituciones públicas, a lo que se suma una cultura política que legitima el uso de la violencia, así como el desarrollo desordenado de una ciudad que permite la proliferación de espacios desatendidos en los que, alrededor del consumo de alcohol y drogas, los jóvenes pueden integrarse a las pandillas, a sus jerarquías y rituales. Estos les proporcionan momentáneamente seguridad, autoestima, sentido de pertenencia, aunque de una manera terriblemente autodestructiva y violenta.
¿Qué hacer con este problema? Lo complejo del asunto requiere de un enfoque integral: empezando por combatir la existencia de espacios urbanos desatendidos en los que pasa de todo con total impunidad (tarea de los municipios, de los ministerios del Interior y de Salud); luego, combatir los factores que 'empujan' a los jóvenes a buscar las pandillas, principalmente la desintegración familiar (M. de la Mujer); el autoritarismo y violencia en las escuelas (M. de Educación); finalmente, combatir aquellos aspectos que deslegitiman el orden institucional (corrupción en todas partes, empezando por el Poder Judicial y la propia Policía) y abrir oportunidades laborales (M. de Trabajo) y de estudio para los jóvenes.
Cuando se debate sobre la reforma del Estado, podríamos pensar en tomar un territorio como Ayacucho como región piloto, en el que se implemente un conjunto coordinado de iniciativas de los diversos sectores que combatan los problemas principales que deslegitiman el Estado ante la población (y que dan lugar a fenómenos como las pandillas); iniciativas estrechamente supervisadas por una comisión de reforma, con metas bien definidas y evaluables en tiempos razonables. Así las personas de carne y hueso, empezando por los más vulnerables, sentirán que la reforma del Estado tiene un significado concreto para sus vidas. Una sugerencia para la comisión encabezada por la ministra Verónica Zavala.
ACTUALIZACION: Leí el libro de Vergara y Condori porque María Isabel Remy lo donó a la biblioteca del IEP, y me recomendó su lectura. Ella lo consiguió porque presentó el libro hace poco en el club Huanta, y se lo donaron. Nuestra bibliotecaria y nuestra librería están tratando de contactar a los autores para conseguir más ejemplares (el libro es editado por la UNSCH). Una muestra más de la precariedad de nuestro sistema universitario: se publica poco, y cuando se publica, es difícil conseguir el libro, no hay una buena distribución... espero que en unas semanas podamos tener ejemplares en la librería del instituto.
ACTUALIZACIÓN, 22 de marzo 2007. Me llegó a la oficina la revista Justicia para crecer. Revista especializada en justicia juvenil restaurativa. La recomiendo. Pueden verla en: www.justiciaparacrecer.org
Gracias a mi colega María Isabel Remy llegó a mis manos el libro Pandillas y pandilleros. Juventud, violencia y cultura, de Abilio Vergara y Carlos Condori, coordinadores, de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga, 2007. En nuestro país, las facultades de Ciencias Sociales de nuestras universidades, en general, casi no investigan, y publican muy poco, más allá de un pequeño grupo de ellas, mayormente en Lima. Por ello, la aparición de una publicación de calidad, fruto de una investigación en la que participaron profesores y estudiantes de la Universidad San Cristóbal de Huamanga, es un esfuerzo que merece resaltarse.
El libro analiza un fenómeno tremendamente preocupante de la realidad actual ayacuchana que, por supuesto, se registra también en la capital y en otras ciudades del país: el de la violencia asociada a las pandillas juveniles. En el libro podemos ver cómo la violencia juvenil organizada tiene un trasfondo de desestructuración familiar, autoritarismo en las escuelas y corrupción y abuso en las instituciones públicas, a lo que se suma una cultura política que legitima el uso de la violencia, así como el desarrollo desordenado de una ciudad que permite la proliferación de espacios desatendidos en los que, alrededor del consumo de alcohol y drogas, los jóvenes pueden integrarse a las pandillas, a sus jerarquías y rituales. Estos les proporcionan momentáneamente seguridad, autoestima, sentido de pertenencia, aunque de una manera terriblemente autodestructiva y violenta.
¿Qué hacer con este problema? Lo complejo del asunto requiere de un enfoque integral: empezando por combatir la existencia de espacios urbanos desatendidos en los que pasa de todo con total impunidad (tarea de los municipios, de los ministerios del Interior y de Salud); luego, combatir los factores que 'empujan' a los jóvenes a buscar las pandillas, principalmente la desintegración familiar (M. de la Mujer); el autoritarismo y violencia en las escuelas (M. de Educación); finalmente, combatir aquellos aspectos que deslegitiman el orden institucional (corrupción en todas partes, empezando por el Poder Judicial y la propia Policía) y abrir oportunidades laborales (M. de Trabajo) y de estudio para los jóvenes.
Cuando se debate sobre la reforma del Estado, podríamos pensar en tomar un territorio como Ayacucho como región piloto, en el que se implemente un conjunto coordinado de iniciativas de los diversos sectores que combatan los problemas principales que deslegitiman el Estado ante la población (y que dan lugar a fenómenos como las pandillas); iniciativas estrechamente supervisadas por una comisión de reforma, con metas bien definidas y evaluables en tiempos razonables. Así las personas de carne y hueso, empezando por los más vulnerables, sentirán que la reforma del Estado tiene un significado concreto para sus vidas. Una sugerencia para la comisión encabezada por la ministra Verónica Zavala.
ACTUALIZACION: Leí el libro de Vergara y Condori porque María Isabel Remy lo donó a la biblioteca del IEP, y me recomendó su lectura. Ella lo consiguió porque presentó el libro hace poco en el club Huanta, y se lo donaron. Nuestra bibliotecaria y nuestra librería están tratando de contactar a los autores para conseguir más ejemplares (el libro es editado por la UNSCH). Una muestra más de la precariedad de nuestro sistema universitario: se publica poco, y cuando se publica, es difícil conseguir el libro, no hay una buena distribución... espero que en unas semanas podamos tener ejemplares en la librería del instituto.
ACTUALIZACIÓN, 22 de marzo 2007. Me llegó a la oficina la revista Justicia para crecer. Revista especializada en justicia juvenil restaurativa. La recomiendo. Pueden verla en: www.justiciaparacrecer.org
domingo 4 de marzo de 2007
Sobre la exposición "Residencial San Felipe"

Esta vez con un asunto que no es parte de mis temas habituales, pero lanzo la reflexión al aire.
No puedo asistir, por falta de tiempo, a todas las actividades que quisiera, pero el sábado me fui al Museo de Arte a ver la exposición fotográfica "Residencial San Felipe", de Philippe Gruenberg y Pablo Hare, bajo la curaduría de Rodrigo Quijano.
Me interesó mucho porque tengo, como muchos, una relación afectiva con "la resi", y ella ha dado lugar a novelas (Roncagliolo), poesía (Mendizábal), y sale recurrentemente en comerciales, videoclips, etc. Se ha convertido en una suerte de "ícono" urbano en el que muchos podemos reconocernos.
En fin, la cosa es que fui al Museo de Arte. Para empezar, intenté estacionar en el Parque de Lima, y me encontré con que quisieron cobrarme 5 soles "por toda la tarde". Les dije que sólo me quedaría una hora, pero igual tenía que pagar los cinco. Hasta donde sé, la Municipalidad de Lima no permite ese tipo de cobros a los distritos, pero sí los hace ella misma. Incumple sus propias disposiciones. De más está decir que esto desincentiva totalmente la asistencia al museo. Me negué a pagar, por lo que finalmente tuve que estacionar fuera del parque, y uno de los vigilantes se comprometió a echarle un ojo a mi auto.
La cosa no empezó bien. Luego, dentro del museo, llego a la exposición, que ha tenido críticas muy favorables. Ver por ejemplo la de Sergio Llerena en El Comercio:
http://www.elcomercioperu.com.pe/EdicionImpresa/Html/2007-03-02/ImEcDominical0681240.html
La exposición me pareció, y hablo en mi calidad de asistente lego, decepcionante. Las fotografías son muy interesantes, pero se trata de apenas unas veinte (deben ser menos), que cubren dos muros chicos, y eso es todo. Todo lo que dice Llerena en su crítica está, pero en potencia, no desarrollado; es una exposición muy chica, desde mi muy modesto entender. La verdad que esperaba más. Hablo desde mi parcial experiencia de haber visitado varias exposiciones fotográficas en varios museos en distintas ciudades del mundo.
¿Los autores no tienen más fotos? ¿Las tienen, pero no tuvieron espacio para poner más? ¿Esta es una muestra muy reducida de un conjunto más amplio? Si es así, ¿por qué no exponer más fotos, y desarrollar más y mejor las propuestas que apenas se esbozan en la exposición actual? ¿Son límites que impone el museo? ¿O es que los autores y el curador consideraron que con estas fotos "bastaba"? Si es así, creo que se equivocaron... una lástima, porque uno se queda con la miel en los labios.
Insisto en que no soy crítico de arte ni pretendo serlo. Es sólo el comentario de un asistente desorientado.
Sobre la "mejor foto de 2006", según World Press

Hace días quería hacer un comentario sobre esta foto, pero no tuve tiempo: la anécdota detrás de ella es tremendamente ilustrativa de cómo operan los prejuicios, los estereotipos, los esquemas de lo "políticamente correcto", la proclividad hacia el discurso de denuncia política, para limitar la comprensión de la realidad.
Ya conocerán la anécdota. World Press eligió esta foto como la mejor del 2006: mostraría elocuentemente cómo la privilegiada burguesía cristiana y suní en el Líbano es totalmente insensible ante la tragedia de los chiítas, al punto que hacen "turismo de catástrofe", de manera impúdicamente exhibicionista. El fotógrafo Spencer Platt tomó la foto, sin conversar con los chicos del auto, la envió a su agencia, ésta la presentó al concurso, ganó, y la foto dio la vuelta al mundo. Es recién cuando Bissan Maroun, una de las chicas de la foto, se enteró del asunto.
El asunto es que nada de lo que parece en realidad es. Bissan vive en los suburbios de Beirut, Dahiye, en una zona también bombardeada. Durante los ataques israelíes, ella, con sus hermanos, se refugió en Hamra. Allí conocieron dos chicas más. El 15 de agosto, durante un cese del fuego, regresaron a sus casas para saber si seguían en pie. El hermano consiguió el auto prestado de su novia, que trabaja en una ONG libanesa que ayuda a gente desplazada; hacía mucho calor, así que quitaron el techo del convertible. En camino hacia su departamento, les tomaron la foto. Al llegar, encontraron su casa con los vidrios y los muebles rotos, como consecuencia de los bombardeos. Lo siguiente que supieron meses después es que aparecían en la foto ganadora de World Press, como ilustración de la insensibilidad de los privilegiados ante el dolor de los afectados.
En realidad, la foto es una muestra elocuente de cómo funcionan los estereotipos políticos; de cómo la primera versión equivocada de las cosas se difunde más, y mucho menos la aclaración y la verdad, que viene después de las primeras impresiones; de cómo la guerra en el Líbano (la vida en general) no tiene bandos de buenos y malos claramente delimitados; cómo las víctimas se encuentran por doquier.
Otro tema para mí crucial es cuán diferente puede ser la lectura de la evidencia, dependiendo del marco interpretativo en el cual se inserta. Desde la visión prejuiciosa, se trata de niños ricos con ropas costosas en un costoso convertible, totalmente insensibles. En realidad, se trata de chicos de clase media, en un carro prestado, angustiados por saber si su casa fue afectada o no por los bombardeos. Y se trata de la misma foto.
"It was about 1:00 p.m. and the young people were just on their way to their apartment when the photographer Spencer Platt spotted the orange convertible from the corner of his eye. He told CNN that he spontaneously raised his camera and pressed the shutter four or five times. Most of the pictures didn't turn out, he said, because some one walked into them. He admitted that the award-winning picture was the only one he could use. He never spoke to the five young people. Now he's sorry his photo has caused them so much trouble, saying he never meant to use it to make a political statement".
[Ver nota en: http://www.spiegel.de/international/0,1518,469070,00.html ;
ver también http://www.elpais.com/articulo/reportajes/verdadera/historia/foto/ano/
elpepusocdmg/20070225elpdmgrep_5/Tes]
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