miércoles, 21 de marzo de 2007

Perú, Chile, y los legados de la Guerra del Pacífico


Hola, hace días que quería hacer un comentario sobre las relaciones entre Perú y Chile, y los legados de la Guerra del Pacífico (deberíamos considerar también a Bolivia, por supuesto, pero por ahora no entro a eso). Me sumo así a los comentarios realizados por otros, ver:

http://puenteareo1.blogspot.com/2007/03/una-observacin.html

http://elmorsa.blogspot.com/2007/03/poltica-internacional-el-conflicto-per.html

http://zonadenoticias.blogspot.com/2007/03/poetas-peruanos-en-el-huscar.html

Sin ser historiador ni experto en la materia, propongo algunas ideas, que creo puedan ayudar a disipar algunas fantasmas, ojalá algunos que saben más puedan seguir estas pistas.

Cada país cuenta la historia de la Guerra del Pacífico a su manera. Por ello, un buen punto de partida es leer qué dicen los historiadores latinoamericanistas más serios. ¿Qué dicen los historiadores "chilenistas" (no chilenos, para no empezar con suspicacias) sobre Chile y estos sucesos? Les sugiero ver, entre muchos otros: Simon Collier y William F. Sater, A History of Chile, 1808-1994. Cambridge University Press, 1996. El capítulo sobre Chile de Harold Blakemore, en Leslie Bethell, ed., Historia de América Latina, vol. 10, América del Sur, c 1870-1930 (1986). Barcelona, Crítica, 1992.

¿Qué es lo que vamos a encontrar? Para mí, lo más importante es que la idea de que Chile, para la década de 1870, era un "Estado nación consolidado", con instituciones fuertes, con una clase "dirigente, no sólo dominante", un país integrado dentro de un gran proyecto nacional, sin conflictos internos mayores, es simplemente falsa. Diría que esa es la imagen que la historiografía nacionalista chilena ha construido como parte de su "versión oficial" (no es lo que dice la historiografía chilena más seria) y que absurdamente los peruanos repetimos, creo que por ignorancia y porque empata muy bien con nuestra "idea crítica nacional", la del mendigo sentido en un banco de oro, sometido por poderosos intereses extranjeros y por unas élites indolentes, del que todos se aprovechan. Esta imagen surge en el Perú de los historiadores de inicios de siglo XX, que reflexionan desde el trauma de la derrota, y se consolida bajo la influencia de los historiadores marxistas-dependentistas en décadas recientes.

En realidad, lo que encontramos es que Chile y Perú no estaban tan lejos uno del otro para 1870, cierto, con alguna ventaja para Chile, pero no muy grande. Chile había tenido un poco más de estabilidad, pero para 1870, la percepción es que se trataba de un país dividido y en crisis. Eso de la pax portaliana es una verdad a medias: Portales, por ejemplo, fue asesinado por sus opositores. Los años previos a la guerra fueron turbulentos (también los posteriores). Del otro lado, Perú desde mediados de 1840 había iniciado la constitución de su Estado nacional, y después los recursos del guano habían permitido una expansión importante.

Respecto a la decisión de entrar a la guerra, vemos que en Chile había temores. Se pensaba que las fuerzas combinadas de Perú y Bolivia serían demasiado; también que las divisiones clasistas y étnicas dentro de Chile, patricios y rotos, dividirían el ejército. Durante la primera etapa de la guerra, durante la parte marítima y el inicio de la terrestre, hubo duras críticas contra Pinto y la decisión de ir a la guerra. Más bien era del lado peruano que había una irresponsable percepción de que la guerra podía ser ganada (ver la excelente Historia del Perú contemporáneo de Carlos Contreras y Marcos Cueto). Para esto se contaba con cierta paridad marítima, y la combinación de las fuerzas peruanas y bolivianas. Por último, algunos pensaban que Chile se contentaría con el territorio boliviano en litigio, y que no avanzaría hasta Perú; supuestamente, no había riesgos. Obviamente, fue un cálculo pésimo.

¿Por qué perdimos la guerra? Yo no creo que haya que rebuscar en explicaciones alambicadas y poco sustentadas sobre la constitución nacional de los países. Si bien soy sociólogo, creo que las explicaciones sociológicas deberían venir después de las militares, si y solo solo si es que resultan insuficientes. Creo que la explicación es simple: las fuerzas armadas chilenas eran más profesionales y estaban mejor equipadas, punto. Y esto era consecuencia de su mayor desarrollo relativo. No tiene nada de raro que el más fuerte venza en una guerra. Aunque quizá en menor medida que Bolivia y Perú, Chile también tenía problemas de divisiones políticas, inestabilidad, crisis económica, desintegración nacional. En realidad, ganar la guerra fue decisivo para enfrentar estos problemas; Chile logra un despegue económico con los recursos salitreros y para construir su discurso nacional. Nosotros, que perdimos, retrocedimos, por supuesto, en lo avanzado, y perdimos la oportunidad que nos hubiera dado ese recurso, extender la prosperidad del guano. Y construimos una narrativa nacional derrotista, victimizada.

Creo que nuestra autoestima nacional quedó mellada porque, en vez de pensar que perdimos porque el otro ejército era superior, nos quedamos con la idea de que perdimos porque fracasamos como Estado nación, porque no estábamos integrados, todo por culpa de unas élites irresponsables, sin considerar que en Chile la situación no era tan distinta, en realidad. Lo que pasa es que este discurso servía bien como crítica a las élites oligárquicas tradicionales, es decir, era un argumento político. En esta línea se ubicaron pensadores tan insignes como González Prada, Belaunde, Basadre y muchos otros. El problema es que esta denuncia terminó traduciéndose y popularizándose como un discurso doliente y depresivo, que pierde filo crítico. En los últimos tiempos, Heraclio Bonilla difundió esta tesis, bajo la hegemonía del discurso marxista-dependentista en nuestras ciencias sociales (Un siglo a la deriva...). Felizmente, en los últimos años, Carmen McEvoy y otros autores están cuestionando, relativizando estos sentidos comunes.

Estas ideas me parecen importantes para no estar "acomplejados" frente a los chilenos. De hecho, a pesar de que nos ganaron la guerra, el Perú se recuperó rápidamente a inicios del siglo XX. Y si miramos varios indicadores de cómo estábamos a inicios de la década de los años setenta, estábamos a la par, un poco por debajo, pero no mucho. Entrando a la década de los años setenta, incluso nosotros parecíamos tener mejores perspectivas: nosotros, iniciando profundos cambios sociales, y ellos enfrentados en una práctica guerra civil. El tema es que nosotros desde entonces fuimos cayendo, y ellos superaron el bache y nos sacaron ventaja. Nosotros deberíamos hacer lo mismo, recuperarnos y aprovechar el tiempo.

Ver también: http://grancomboclub.blogspot.com/2006/11/tringulo-equivocado.html

La cosa es relacionarnos con Chile sin complejos. El mensaje acá es que nuestros pueblos se parecen mucho en sus problemas y potencialidades, deberíamos juntarnos, no dividirnos. Unos tienen más desarrollo relativo que otros, pero en el fondo todos estamos en la misma liga. ¿Tenemos diferencias y temas pendientes entre nosotros? Ciertamente. Hay que hacer explícitas nuestras discrepancias, que las hay, y ver cómo las trabajamos, cómo convivimos de la mejor manera con ellas, hasta que podamos solucionarlas. Para ello, tenemos que librarnos de algunas taras del pasado. Un esfuerzo similar deberíamos hacer los peruanos con Bolivia, no sólo con Chile. Un esfuerzo similar debería hacerse en Chile, y las maneras en que se ve al Perú y a Bolivia. Y lo mismo en Bolivia. Avanzar en construir una historia común.


ACTUALIZACIÓN, 22 de marzo. Roberto Bustamante me hizo llegar este artículo del reputado historiador chileno, Alfredo Jocelyn-Holt. Un buen paso para acercarnos.


El saqueo de libros peruanos

Por Alfredo Jocelyn-Holt
Revista Qué Pasa
17 de marzo, 2007

Sobre el robo de libros se sabe muy poco. Sobre su prohibición y destrucción, en cambio, se cuentan decenas de casos, algunos tan emblemáticos como el incendio de la Biblioteca de Alejandría, la quema de libros por el Santo Oficio, y la destrucción de museos y bibliotecas en Irak, y antes, en Sarajevo, en nuestros días. En Chile otros tantos. Recordemos que en pleno resurgimiento cultural en 1842, liderado por Andrés Bello, se quema en la plaza pública el escrito de Francisco Bilbao, "Sociabilidad Chilena", por blasfemo. Otro ejemplo: la quema del tratado clásico de Vignola, por arquitectos de la Universidad Católica, a fines de la década de 1940, a favor de una línea más vanguardista. Y, por último, las hogueras de los primeros días del golpe militar, y de las cuales tenemos registros fotográficos, e incluso, conocemos al oficial
responsable, hasta hace poco un senador designado.

Del pequeño catastro anterior queda claro que esta historia no sólo excede la mera piromanía bárbara, sino que supone una psicología compleja detrás. De hecho, la quema de libros suele ampararse en "razones" teológicas, políticas, o en propuestas radicales de tipo artístico, ordenadas por gente hasta culta, pero que puede llegar a satanizar libros o bien someterlos a un destino fatal mediante una "solución final" apocalíptica. Es que el fuego se concibe, desde tiempos inmemoriales, como instrumento de vida y muerte que el hombre les roba a los dioses, pero que, a modo de compensación, se recurre a él para efectos de purgar supuestos pecados y así volver a honrar a la divinidad.

Leemos, pues, en un cuento de Borges, a un personaje que afirma: "Cada tantos siglos hay que quemar la Biblioteca de Alejandría", casi un eco del manifiesto futurista, de 1909, que llamara a "destruir los museos, las bibliotecas, las academias de todo tipo".

Con todo, sabemos poco o nada del saqueo y robo de libros. Vengo escuchando, desde hace años, del saqueamiento de las bibliotecas del Pedagógico de la Universidad de Chile, durante la dictadura militar, pero sin que nadie lo haya investigado en serio. Y, a juzgar por lo que se ha discutido en la prensa, estas últimas semanas, sobre el despojo de libros de la Biblioteca de Lima durante la Guerra del Pacífico, es más lo que se oculta que lo que se explica.

Devolver saludos

Que en este caso se trató de una devastación a gran escala, nadie lo puede dudar. La institución afectada era, probablemente, la principal biblioteca de Hispanoamérica. Poseía 56 mil volúmenes y 800 manuscritos, de los que se salvaron sólo 738 ejemplares. Sus custodios, entre ellos el prestigioso escritor peruano Ricardo Palma, les representaron a las más altas autoridades chilenas tamaña arbitrariedad, cuestión que ha suscitado desde el presidente Santa María hacia abajo, hasta nuestros días, respuestas evasivas y soberbias.

Un reciente ex director de la Dibam, historiador por lo demás, ha manifestado que "sólo tenemos que devolver saludos al Perú". Otra directora del mismo organismo, ha declarado: "Yo nunca vi esos libros, si me hablas de la Enciclopedia de Diderot y D´Alambert, por ejemplo, no es un libro peruano y podemos tener más de un ejemplar. Por fuera no hay cómo saber que son peruanos".

Por lo visto, nuestros gobiernos saben elegir a sus subordinados a cargo de asuntos culturales. Conste que existen testimonios -entre otros, de Ignacio Domeyko- en que se reconoce que nuestro gobierno "ordenó trasladar de Lima a Santiago la Biblioteca Nacional", que una serie de bultos inventariados llegaron a Chile y que ejemplares timbrados se encuentran actualmente en la Sala Medina de nuestra principal biblioteca.

Razón de Estado

El silencio que acompaña un robo de libros de estas proporciones no puede sino ser cómplice. Aquí hay algo más que bibliotecarios fetichistas -"anal retentivos" diría un psiquiatra- que niegan haberlos visto, que sienten que nadie los valora como ellos, o que prefieren esconderlos en la biblioteca para que otros no se apropien de ellos.

Mi impresión es que estamos ante una suerte de "Razón de Estado" que se remonta a cuando se produjo la capitulación de Lima y algunos chilenos "cultos" concluyeron que Perú estaba destruido como nación. "Lo que venció al Perú, diría Gonzalo Bulnes, fue la superioridad de una raza y la superioridad de una historia; el orden contra el desorden... Era eso lo que había vencido, la superioridad de una historia sana y moral sobre otra convulsionada por los intereses personales". Perú había dejado de ser una sociedad viable. Por eso, al parecer, nuestras autoridades, tanto entonces como ahora, han presumido que los peruanos no precisaban más de libros, nosotros, sí. De ser éste el caso, estos libros son bastante más que un botín de guerra. No se trata aquí de despojar al vencido de sus armas, provisiones y demás recursos a fin de premiar a soldados conquistadores. El que no se haya destruido este material tampoco nos estaría dando cuenta de una guerra "santa".

Milton ha dicho que "quien destruye un buen libro mata a la Razón misma: mata la imagen de Dios, por así decirlo, en el ojo mismo". Si el anterior símbolo sirve para explicar lo que estamos tratando de entender, el acto de despojar y saquear libros es hasta, quizá, más grave. Implica que se quiso, y en una de éstas se quiere aún enceguecer, turbar la razón, ofuscar el entendimiento, privar al otro de medios para que siga "viendo". Históricamente hablando, sabemos que hay guerras y guerras. Desde luego, las hubo -alguna vez- más nobles, como cuando se reducían a contiendas entre pares, se regían por códigos de nobleza compartida y se trataba, en lo posible, de no involucrar a la población civil. Hay guerras, también, que se perfilan como "santas" y que se rodean de un aura de fatalidad apocalíptica en que al vencido no le cabe más remedio que morir no menos santamente.

El punto al que quiero llegar, sin embargo, es que en las guerras de tipo nacionalista, al igual que en las civiles, no se guarda compostura alguna, ni tampoco se las puede concebir como ineludibles. Es más, dado que el aniquilamiento del otro no es posible entre países limítrofes, o entre clases sociales de una misma comunidad, en este otro tipo de guerras, perfectamente evitables, se aspira no tanto a extirpar al enemigo como el querer humillarlo, esclavizarlo, o seguir violentándolo. En fin, que, en este caso, sean libros valiosos los que sirven para perpetuar semejantes odiosidades, demuestra que nuestro nacionalismo desconoce límites civilizados mínimos.

34 comentarios:

El Cantante dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
marcayuq dijo...

HOla, mas que un comentario, queria darte una invitación... he escrito un artículo sobre la guerra con chile, y seria genial si le das una leída y me lo comentas, x cierto, hago alusiones a tu entrada...

este es el link

http://ahorahistoria.blogspot.com

Nayus dijo...

es posible que no resultara apriori de la vision marxista el discurso de la victimizacion pero ellos tambien lo aplicaron es la verdad, aunque como ellos tambien no son una monocordia hay diversos planteamientos. Bueno, y lo de Irak...jijiji no comparen un ejercito con los alibabas jejeje esos eran choros oportunistas me parece

Nayus dijo...

Bueno, en la guerra Jiawu, Japon se entrena con alemanes, compra armas modernas, logra armar un ejercito bien pertrechado y derrota como era de esperarse a los manchues pero no logra avanzar mucho mas de su objetivo primordial pues era imposible, asi que presiona, tratado de cesion y ya. En el caso de aqui tambien hubo incuestionable superioridad militar expresada en el corto alcance de los cañones de defensa, las diferencias numericas, etc.

Martín dijo...

Marcayuq:

interesante post. Solamente una cosa: la discrepancia conmigo parece estar en la idea de que la definición de las guerras no depende solamente del poderío militar, sino también de factores sociales, ej. EU vs Vietnam. De acuerdo. Solamente diré que "normalmente" gana quien es superior militarmente, y excepcionalmente ocurre lo contrario. Lo de Vietman fue excepcional, y por ello requiere una explicación especial. Sin embargo, no habría nada raro en la Guerra del Pacífico. Dejo la palabra a los expertos, debería haber una evaluación exhaustiva del poderío militar de los tres países al inicio, y así determinar si el resultado era previsible. A mí me parece, sin saber mucho, que perdida la campaña marítima, ya la guerra estaba casi perdida.
Saludos.

marcayuq dijo...

En los conflictos bélicos a través de la historia, aunque no soy experto en el tema, el poderío militar siempre ha tenido relativa importancia, sobre todo en el pasado lejano. Ahora con la guerra moderna su relatividad ha dejado paso a una mayor contundencia y peso en los resultados. La batalla de las termópilas en la antiguedad es un ejemplo interesante. Pero, ¿hasta qué punto en la guerra con chile el poderío militar influyó en el resultado? Evidentemente dio ciertas ventajas al país del sur, pero los aspectos sociales o casuales pudieron haber volteado el resultado. Si la Independencia no se hundía tontamente, que era nuestro mejor barco, quién sabe que hubieramos hecho en el mar, si los araucanos hubieran logrado vencer durante la guerra con Perú, Chile hubiera tenido que cerrar un tratado de Paz con Perú para resilver sus conflictos internos, y un largo etc que siempre quedará en el mundo de las posibilidades. La gran desorganización de los ejércitos peruanos en la defensa del sur se debió en gran medida a los conflictos políticos internos de nuestro país. Me parece que esto tuvo una gran influencia, sino en los resultados, si en la forma como resistimos y como pactamos al final de la guerra.

Gracias x la deferencia...

Anónimo dijo...

Muy buen post que desmitifica mucho de lo dicho y repetido hasta el hartazgo sobre la guerra del Pacífico. Creo que es digna de recogerse y ponerse en práctica la propuesta de "relacionarnos con CHile sin complejos", aunque me parece un poco complicado. Cómo reformular nuestra relación considerando la fuerte presencia de inversión chilena en el Perú (casi un colonialismo económico: Ripley, farmacias, diversas industrias, etc.) y la ínfima peruana en Chile (que no pasa de restaurantes gourmet, muy chics pero sin tanta relevancia económica), la inmigración masiva de peruanos en Chile para desempeñar trabajos humildes, cuya presencia es vista como una "invasión" y que genera racismo? Pensando en el día a día, en el ciudadano peruano de a pie: cómo mirar a Chile sin complejos cuando allá "Perú" es sinónimo de "empleada doméstica" (sin menospreciar este oficio) o de inmigrante indocumentado, ilegal y a veces hasta sujeto de mal vivir?
Consíderese todo ello, sin contar, por supuesto, que nos tienen de hijos en el fútbol. Parecerá una tontería, pero una buena manera de ver a los chilenos "de igual a igual" sería ganarles en el fútbol (perdón por el humor involuntario).

Nicanor Dominguez dijo...

Interesante la conversacion, Martin.

Solo quisiera comentar, como historiador convicto y confeso, que el pasado siempre es recordado selectivamente por las generaciones posteriores a los sucesos ocurridos, y que esta selectividad corresponde usualmente a los intereses politicos del presente desde el que se recuerda.

La historigrafia --el estudio de las sucesivas y generalmente "revisionistas" interpretaciones del pasado--, muestra como cada generacion mira el pasado de modo diferente. Y esto lo sugeria ya a inicios del siglo XX el historiador y filosofo de la historia italiano Benedetto Croce (asi que no hay que ponerse post-modernos al respecto).

Acabo de leer la entrevista y el texto que Carmen McEvoy ha publicado este ultimo fin de semana en "La Republica":

http://www.larepublica.com.pe/content/view/148908/592/

http://www.larepublica.com.pe/content/view/148799/

Coincido con ella en que las interpretaciones historicas sobre la Guerra del Pacifico, tanto en Chile como en el Peru (y en Bolivia) fueron construidas en el contexto del desarrollo de un discurso historico oficial sancionado por el Estado-nacional de cada pais, y disen~adas para inculcar un patriotismo y nacionalismo basados en las acciones militares "heroicas" de los ejercitos de cada pais (ya fueran victorias heroicas o derrotas heroicas).

El problema mas serio para el presente de nuestros paises es que este discurso historico nacionalista, ya sea victorioso o derrotista segun el caso, esta en la base de la historia que se ensen~a a los nin~os y jovenes en las escuelas peruanas, bolivianas y chilenas.

Para la mayoria de los ciudadanos de nuestros paises es esa "historia escolar" la unica version sistematica del pasado que reciben (dado el limitado numero de gente que ira a la universidad, donde no es tampoco seguro que vayan a conocer las versiones "revisionistas" mas actualizadas). Esta realidad educativa hace mas dificil el pensarnos como "paises hermanos" y mas sencillo considerarnos "enemigos eternos".

Cualquier "revisionismo historico" que en el futuro pueda reinterpretar lo sucedido entre 1879 y 1883 entre nuestros tres paises de manera "positiva" e "igualitaria" tendra que enfrentar a los "establishments" nacionalistas de cada pais antes de llegar a la escuela y educar a los ciudadanos peruanos, bolivianos y chilenos del man~ana en una vision del pasado diferente y realmente abierta al futuro.

Mucho nos queda por hacer, pues.

Un abrazo,

Nicanor.

El Cantante dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
LAUTARO dijo...

En casi todos los blogs y sitios peruanos que se refieren a la guerra del 79´ se plantean las más variadas razones para explicar el resultado final del conflicto. Tengo dudas respecto a si vale efectivamente la pena el esfuerzo. Acá en Chile se relata el conflicto simplemente como una sucesión de acontecimientos, poniendo de relieve el coraje de ambos contendientes. (Me refiero a Perú y Chile, puesto que, aparentemente se considera la participación de Bolivia como algo de carácter más bien marginal). Este tipo de evaluación tendría, a mi juicio, mayor validez si nos estuviéramos refiriendo al último partido de fútbol entre nuestras selecciones, habida consideración de que permitiría corregir errores y mejorar tácticas para el match de revancha. Pero, en una guerra que sucedió hace más de un siglo ¿Tiene algún sentido?
Lo que sí es verdaderamente interesante es el análisis que efectúas a la gestión desarrollada y los intereses políticos en juego, puesto que si la sociedad no ha avanzado lo suficiente en esos campos va a tener dificultades para transformar en ventajas y fortalezas lo que ahora pudieran parecer debilidades y amenazas. Me refiero concretamente a esta "nueva guerra" que es la guerra de la competencia y de los mercados. El Perú no tiene porqué asumir que no es capaz de constituir sociedades empresariales que puedan competir ventajosamente con las empresas chilenas que se han instalado en su territorio y proyectarlas internacionalmente. Muchos foristas peruanos destacan a enorme riqueza de recursos que su país tiene, comparativamente con el mío. Y esos es cierto. Chile no tiene gran agricultura ni industria ni petróleo ni oro ni recursos tecnológicos propios. Ni siquiera territorio. Lo que ha hecho es sencillamente "aperrar" como decimos acá, es decir: apretarse el cinturón (y los dientes)y ponerle el hombro a la adversidad.
Perú tiene una oportunidad histórica de recuperar el sitial que alguna vez tuvo, en lo económico, puesto que en lo cultural ha sido siempre un referente. Para ese despegue cuenta con recursos que nosotros no tuvimos cuando nos tocó partir.
Si el camino va hacia adelante, ¿porqué seguir mirando para atrás?
Un abrazo fraterno y felicitaciones por tu blog.

Anónimo dijo...

HOLA . HE ESTADO LEYENDO MUCHO SOBRE ESTE TEMA ,YO CREO QUE ESTA GUERRA SE PERDIO TANTO POR LA SUPERIORIDAD DE ARMAMENTO BELICO COMO POR LA INCAPACIDAD DE EL GOBIERNO PERUANO. ESTA GUERRA NO SE DEBIO DAR, POR QUE LAS CONSECUENCIAS FUERON DESASTROZAS NO SOLO ECONOMICAMENTE SINO MORALMENTE SOBRE TODOS PARA MIS HERMANOS DE ARICA, TACNA Y TARAPACA

J Lopez dijo...

Hola interesante articulo.
En este asunto, comparto la opinion de que no se uno quejar sobre la leche ya derramada.
Eso esta en la memoria.
Pero si debe uno entender como y porque paso lo que paso, para no repetir la... historia y aprender de los errores.
Me interesa esa epoca desde desde el punto de vista economico y quizas social. Como estaba la economia, como era la poblacion, que tipo de estructura social teniamos?
1876-78, 1891 Son los anos en que hubo notables fenomenos del Nino.
1876-78, debio haber afectado la agricultura, la pesca, el guano, los recursos, y el pago de deuda contraida, empenando esos recursos.
COmo era la poblacion? poseian la tierra, o eran la mayoria semi-esclavos? Donde estaban los motores de la economia?

Fast forward a la epoca desde 1970 hasta 1990, hay similitudes?
Mas alla de mirar afuera por las causas de nuestra derrota, deberiamos analyzar hacia adentro para ver que aprendemos y utilizamos en la hora actual.

Portal Peruano dijo...

me parece un buen anuncio ya que explica con detalles... la guerra que tuvimos con chile

Anónimo dijo...

que genial tu post! sí, para leerlo muchas veces!
Con respecto a lo que mencionas sobre el derrotismo peruano y las concepciones que tenemos sobre el porqué se perdió la guerra me ha dejado un sin sabor, ya que despues de haber pasado por un curso de historia en la universidad, uno de los mensajes que me quedaron fue que perdimos la guerra por la inestabilidad y desintegración peruana (caso similar a la división de élites peruanas en la confederación). Por ello, me resulto algo chocante cuando en tu explicación mencinaste el "error" de esta creencia. Sabes de algun libro que me pudiera ilustrar mejor este conflicto? GRACIAS!
natalí C.

Martín dijo...

Natalí:


gracias por el comentario. Se trata de un tema polémico, mi opinión es una entre muchas.

Aparte de los autores y textos mencionados en el post, te recomiendo ver:

"Ucronía y frustración en la conciencia histórica peruana"
Chocano, Magdalena. En: Márgenes: encuentro y debate,, Lima, 1987, 2, p. 43-60

Anónimo dijo...

La guerra es pasado, Chile tuvo suerte hoy el futuro es nuestro, el Peru esta cambiando tenemos lo necesario para despegar siempre lo hemos tenido...

Bradomino dijo...

Felicitaciones por el blog en general y por este post en particular. Son muy interesantes las opiniones e informaciones que das sobre este tema , al tiempo que propicias entre los lectores una serie de comentarios y aportes también muy serios e igualmente interesantes.

Anónimo dijo...

Creo que una buena manera de avanzar, es dejar de repetir la maldita monserga de que somos derrotistas. Yo no enseño eso a mis hijos. Sin embargo, lo leen en internet, en libros, lo oyen en la televisión. ¿Cuándo vamos a producir textos que ensalcen el lado positivo de nuestra historia, los triunfos -que los hay y muchos? ¿Por qué tengo que estar leyendo constantemente que somos derrotistas, acomplejados, pesimistas, si muchos peruanos no lo somos y los que vienen atrás de nosotros de tanto leerlo, terminan convenciéndose de ello?

Saludos.

Anónimo dijo...

Creo que existe confusion y desconocimiento de Chile y su nacionalidad en el autor del articulo , para 1870 era evidente a todas luces que la sociedad y nacionalidad chilena estaba cimentada y formada , no existia de manera evidente la confrontacion a la peruana de patricios y pueblo , era mas bien una sociedad integrada como cualquiera moderna y donde las diferencias no eran como en Peru raciales, sino sociales , existia en la poblacion en general el sentimiento nacionalista de ser chileno y parte de esta tierra [ hasta hoy dia no se logra esto en Peru, donde en ciertas areas andinas los indigenas ignoran que son peruanos ], los factores que impusieron este orden de cosas fue la diferente inmigracion hacia Chile , la menor cantidad de indigenas , la alta mortalidad indigena despues de la conquista producto de la constante guerra y enfermedades europeas , y el temprano mestizaje espanol indigena donde se fomento el europezamiento a travez de la concesion de tierras a soldados despues de su servicio y posteriormente con la formacion de la republica ,la inmigracion europea principalmente alemanes , irlandeses , franceses , espanoles , italianos y croatas, quienes debido a lo escalonado de estas inmigraciones se integraron a la naciente nacionalidad sin problema , en Peru al contrario y hasta hoy dia se intento desindizar el pais no llamando indios a aquellos que llegaran a la ciudad y vivieran en ella , problema que persiste hasta hoy dia , menciona que algunos pensaban que dejarian tranquilos a peruanos y solo se conformarian con invadir Bolivia , acaso el articulista ignora que existio un pacto militar peruanoboliviano contra Chile en esa epoca , ahora cual seria la buena razon para que chilenos no invadieran Peru cuando sabiamos las maquinaciones peruanas para hacer entrar a Argentina en contra de Chile , existe una enorme desinformacion a nivel peruano sobre la guerra del 79 que ayudo a crear el trauma nacional existente en la poblacion peruana , a menos que peruanos se enfrenten a la realidad y no la subjetividad nunca saldran adelante o podran formar una nacion y nacionalidad como Chile ya que constituyen un pais extremadamente hetereogeneo racialmente y cuya enorme mayoria es indigena [ de la ciudad y del campo ] en donde el poder es detentado por grupos minoritarios non indigenas al igual que en Bolivia.

Anónimo dijo...

TANAKA. DE VERDAD QUIERES QUE CREAMOS QUE SABES COMO PIENSAN LOS CHILENOS Y LO QUE PRETENDEN??????????

Anónimo dijo...

Hola,

Primero, me gustaría saludarte por tu blog. Es importante tratar de poner racionalidad en donde siempre hubo (y habrá) visceralidad.

Con respecto a los varios comentarios, en especial el de Lautaro, a la cuestión de por qué revisar nuestra historia, pienso que una respuesta adecuada es que debemos aprender de nuestros errores, y vaya que nos equivocamos; pero lo que me parece peor es no aprender de ellos.

Algunas lecciones que se me vienen a a mente son:
Unidad, lealtad; competencia, etc.

No nos bastó tener héroes, Bolognesi se quedó pidiendo refuerzos mientras estaba por ser superado; asi como no bastaría haber mandado esos refuerzos bien apertrechados acantonados en Arequipa, si - como lo dijo su comandante - no eran soldados, no estaban entrenados.Etc.

Propongo, humildemente, que cada uno de los que coloque un comentario aqui, exprese un ítem, una "lesson learned" de aquel conflicto. Pienso que eso será más provechoso, no siendo sólo leche derramada, mas usando nuestra historia para que seamos mejores peruanos.

Abrazos!

Ricardo

Anónimo dijo...

Estimados amigos; es cierto que la guerra con Chile sigue muy presente en nuestra conciencia por el hecho mismo de los problemas que tuvo que afrontar nuestro país consecuencia de perdida de territorio, recursos naturales, inestabilidad política, etc. No debemos olvidarnos que el Perú tuvo que hacer un retroceso económico que no fue superado mucho después.

Lecciones como esta deben de enseñarnos por tanto cuales son los objetivos de nuestro país como nación y cuales son los pasos necesarios para lograr estos. Aquí es necesaria pues la participación de todos, no solamente de quienes en forma temporal tienen algún cargo gubernamental, político o militar.

Chile es nuestro vecino; debemos de aceptarlo. Nos gusta su vecindad? la respuesta la conocemos todos. Debemos de caminar a la par con ellos? La respuesta es NO.

Nuestro país en estos años ha consolidado un crecimiento económico sostenido, muchos paradigmas están cambiando y tenemos ahora objetivos individuales y colectivos comunes: el crecimiento y desarrollo de nuestro país en forma sostenida y a futuro. Chile es nuestro competidor, debemos dar la mano a nuestro competidor? NO, debemos darles recursos energéticos para que mejore su economía y sea competencia de la nuestra NO.

Con ellos no estamos siendo agresivos, no estamos comprando armas como lo hacen ellos pero estamos ejerciendo nuestro derecho y deber de usar nuestros recursos naturales en provecho propio del Perú y solo del Perú.

Anónimo dijo...

Nunca es tarde para reflexionar ni tampoco para enderezar ramas de un arbol a menos que este, este caido. La guerra del 79 es un episodio muy doloroso para una nacion que geograficamente se veia como mas fuerte y con un pasado supuestamente glorioso. Creo que el factor en si no fue tanto el avance tecnologico, yo lo veo desde otra perspectiva, fue el factor geografico, cultural y de preparacion , cosa que Chile, estaba lista para una eventualidad como esta y el Peru solo veia nacionalismos y hermandades que a la larga trajo este desenlace tragico para los andinos del norte. El otro factor es el de la geografia, como dije, tener un pais costero como Chile y de una frontera angosta, permitio dirigir los recursos humanos y belicos a un punto exacto, el Peru siempre sufrio un problema hasta hoy visto, que es la desorganizacion y la improvisacion que afecta a cualquiera en situaciones graves que requieren premura y como bien lo dijo otro comentarista de este tema, el ejemplo mas claro fue el de la guerra de USA - Vietnam en la que los asiaticos explotaron su conocimiento geografico, entrenamiento de "inutilizacion del enemigo" mediante las trampas y el factor sicologico pero sobre todo el factor sorpresa, tecnica eque en tiempo de nuestros antepasados, no se conocia y que hubiera sido valioso aprovechar ante un enemigo agrandado copmo el chileno. En el aspecto cultural, la brecha social no era solo entre "rotos y criollos" como en el caso de nuestros vecinos, sino a un desconocimiento de un patriotismo belico unido entre sectores multietnicos y sociales que es lo que hasta ahora nos divide y a esa falta de asesoramiento que limito nuestra inexperiencia frente a un enemigo preparado, ya que la alianza con Bolivia resulto solo una tara y un espejismo de aliado confiable ante un enfrentamiento que no demostraba una tragedia tan grande como fue la eliminacion de salida al mar de uno y la destruccion cultural y trauma siempreeterno de una vulnearabilidad territorial y desconfianza de nuestros mandatarios que con la consabida verguenza de un recordatorio, recaia en Prado y muchos caudillos que llegaron mas adelante. El botin siempre sera de los fuertes, los osados o de los mejor preparados para un triunfo que continua con la memoria de ambos bandos en pro y en contra de cualquier pena.

WALTER ELIAS dijo...

muy interesantes vuestros comentarios y como aporte me animo a dar una teoria si nosotros ganamos el litigio en la corte de La Haya , creo yo,terminaria el problema con Chile y se cerraria definitivamente la herida de la guerra.

gonzalo romo dijo...

sere objetivo

todos tenemos cosas buenas y cosas malas.

los chilenos Tenemos instituciones que funcionan, orden y poder adquisitivo, lo malo es que nos obsesionamos tratando de ganar mas dinero y no tenemos tiempo para disfrutarlo, ademas desarrollamos una actitud altanera y arribista para con los demás, el dinero no hace la felicidad, quizás somos los menos felices de L.A.

Los argentinos tienen mucha cultura e identidad y ademas derrochan encanto, eso de que eran agrandados era un prejuicio, envidio como, con poco dinero si son felices porque le dan importancia a disfrutar mas que a trabajar, lo malo es que veo con tristeza como se empobrecen día a día, tal vez por la corrupción institucionalizada , nose porque sera pero cuando voy a argentina me da la impresión de que todo es al lote, no daré ejemplos.

y Perú tiene gente buena, naturaleza hermosa, gastronomía excelente, y una cultura milenaria, lo malo es que no se valoran, eso de compararse constantemente con Chile, es creo yo falta de autoestima, es una opinión no creo qeu sean todos, tal vez es su prensa nose, y lo otro malo son sus gobernadores con planes solo de corto plazo


lo anterior es mi opinión personal, basada en mi experiencia viajando a ambos países, vivi en arica y viajaba constantemente a peru a comprar, ahora vivo en el centro pero mi novia Estudia en San luis Argentina, un mes voy yo el otro viene ella.

espero que nadie se ofenda.

de todos los males los de Chile son los mas difíciles de desaparecer

de Bolivia no digo nada por que no he ido ese país

Monsefuano dijo...

Estimado Martín.

Mis más sinceras felicitaciones por la aproximación tan lúcida a la bibliografía que empieza a hacer el cambio. Celebro vuestra genialidad así mismo.

Por otro lado, si bien está claro el aspecto de "psico-análisis" a la forma en que se vivió el recuerdo de la Guerra del Pacífico en el Perú y cómo repercutió en nuestra idiosincracia (post velasquista sobre todo), no deberíamos descuidar la búsqueda de una solución a los conflictos subyacentes, lacerantes por causa de nuestra memoria impregnada de dolor por los "repasados" y vergüenza por el "gobierno de chilenos" durante la ocupación.

Tienes razón, debemos ir juntos. La integración es lo único que nos permitirá acelerar el paso (perdido) hacia el desarrollo. Pero esto no se logrará sólo con ayuda de la razón, en esta parte seré un poco crudo, disculparás: el inconciente colectivo necesita pruebas de que el fantasma chileno no existe, de que su orgullo y "complejo de superioridad occidental" tan risible si vemos qué son y de dónde vienen (son iguales a nosotros) no es anti-peruano...para ello se necesitan pruebas contundentes, como que se reconozca que no se pudo controlar la barberie en la ocupación, que no se debió poner un gobierno de ocupación en Lima, que devuelvan el Huáscar por iniciativa propia (a alguna sociedad civil, no a la Marina, porque no la aceptaría), que no debieron chilenizar Arica, que debieron devolver Tacna a tiempo...etc etc... niñerías? bobadas? Es lo que cualquier comisión de la verdad pediría en sus conclusiones....

Por el lado chileno, también hay reclamos por cumplir. Pagar la deuda de la independencia moralmente (hasta en el combate del 2 de mayo!)...así se borrará la imagen de país agresor, de "delincuente" que tanto nos reclaman que existe en la "élite limeña": http://chile-hoy.blogspot.com/2009/07/chile-el-enemigo-absoluto.html.

Respecto al manejo de los hechos subyacentes, ver: http://www.booksur.com/component/page,shop.product_details/flypage,shop.flypage/product_id,14210/category_id,6/manufacturer_id,0/option,com_virtuemart/Itemid,2/vmcchk,1/

Jorge Saavedra Araneda dijo...

hola soy chileno, y por fin encuentro un verdadero lider peruano, sensato y con animos de razonar.

por que no gente como tu esta en cargos publicos?. tienen a presidentes como alan garcia, realmente bananeros, si solo les falta el habano en la boca de la poca delicadeza con que dice las cosas, ustedes peruanos se que no son asi, son sus medios de comunicacion sensacionalistas y politicos mal elegidos, los que crean una falsa imagen de su sentimiento nacional.

en chile tambien queremos cambiar nuestra clase politica por que la encontramos mala. pero ustedes necesitan con urgencia nuevos lideres, con mas flema y corte intelectual, por culpa de patanes deslenguados como ese, es que ocurren estos conflictos.

entre chile y argentina hace rato que tenemos buenas relaciones, tambien se encontro un espia de chile en argetina, pero el hecho no tuvo mayor relevancia, a nadie le importo, nuestros politos tanto argentinos como chilenos, guardaron la mesura siempre ante los roces y es por eso que ahora somos naciones hermanas, si nuestras presidentas hace poco se dieron el nuevo abrazo de maipu, en un gesto historico.

veo lejos el dia que pase eso si siguen eligiendo presidentes como alan garcia, o el presidente que tenian antes con un 1% de aporvacion, quienes son los reales culpable y no la nacion peruana, que evidentemente prefiere el prograso antes de ir a una guerra para peliar ¿por que?, por un pedazo de agua??.

osea si es que hay guerra, yo iria a morir por un pedazo de agua??, pero que cosa mas estupida.

y por que a alan garcia, asi derrepetente se le ocurrio reclamar ese pedazo de agua??, que a nadie le importa, que a nadie le sirve??. odio a ese viejo, y si fuera peruano lo odiaria con mas razon, por hacerme ver ante el mundo, como un patan sin control de sus palabras y no como el trabajor esforzado de familia que quiere lo mejor para sus hijos y que no le importa lo que pase en un pedazo de agua que a nadie le importa.

what dijo...

Excelentes conclusiones, coincido contigo en tu analisis.
Ademas agrego que deberias comentar acerca de la coyuntura que nos estamos encaminando y lo que pretende el vecino del Sur para el futuro.
Esas compras de armamentos son verdaderamente amenazantes.
Saldos

Anónimo dijo...

Conozca quién es María Teresa Infante, la coagente chilena ante la Corte de La Haya: http://www.generaccion.com/magazine/articulos/?id=897

Anónimo dijo...

Interesante opiniones, pero ustedes no saben nada de la guerra del pacifico, los Chilenos y Argentinos secretamente admiran al Perú, y ven perjudicado sus intereses, por eso nos dividieron el Perú y (Alto Perú) y Geopolíticamente eso no le convenía a Chile ni la argentina, imagínense una guerra del pacifico donde el Perú sea un solo país incluyendo a Bolivia, nadie se hubiera atrevido a declarar la guerra al Perú, ni Paraguay se hubiera atrevido a robar el chaco, ni los brasileros hubieran robado tierras al Perú..
El Perú es tienes sus raíces en Sudamérica..... y no como los Argentino y Chilenos, que no tiene identidad cultural, porque son descendientes de los barcos que los trajeron de Europa.

Anónimo dijo...

LO que dice El Cantante sobre la reducción de los cuerpos chilenos es interesante, toda vez que 30 dias despues de declarada la guerra al Peru, el Ministro de guerra se presenta al congreso chileno y declara que tenian 9 mil hombres en armas entrenados y listos (oficialmente solo habian 2600 al iniciarse la guerra contra 5600 peruanos y 1600 bolivianos) y los embarques con armas empiezan a llegar en mayo de 1879...en una época donde solo había cable submarino y la mayoria de dinero y cartas de credito viajaban en buque, y habia que esperar que se fabricara el pedido...como entonces en mayo empiezan a recibir cañones, fusiles y municiones en grandes cantidades?

Luis José dijo...

Hola Martín
Parece que se te olvidó mencionar que Chile antes de la guerra estaba a punto de explotar por la crisis que tu mismo señalas, y su clase política que ya ambicionaba las zonas salitreras de Perú y Bolivia, hace la única cosa que se conoce ante una crisis inminente e inmanejable, prepararse para la guerra, buscar un pretexto, mover a la nación en torno a esta y hacerla en el momento oportuno (me suena a algunas situaciones críticas actuales).

En realidad Martín las razones son mas complejas que una explicación militar, en todo caso, había que poner en el paredón a la clase dirigente nacional (si es que se le podía llamar así en ese siglo), por su egoísmo, ambición, corrupción, ineptitud e incapacidad para gobernar a la nación, sobretodo, en épocas de crisis.
L. H.

Maricarmen dijo...

Estimado Martin: Le comento que el historiador peruano Luis Ernesto Vasquez Medina acaba de concluir su libro "La Verdad detras de la Guerra del Pacifico - El Imperio Britanico contra el sistema americano de economia en Sud America". Para mayor informacion mi telef 993195430 - mail : eirnews2@gmail.com - Maricarmen

INTRODUCCIÓN

La Guerra del Pacífico de 1879 no fue una simple confrontación regional entre Chile, Perú y Bolivia, como comúnmente se cree. Ni fue solo una confrontación en la que uno de sus bandos, en este caso Chile, fue apoyado por intereses comerciales británicos ávidos de apoderarse de los recursos naturales peruanos y bolivianos. Fue eso y más.
No es posible entender esta guerra si no se la considera como parte de la confrontación estratégica entre los dos grandes sistemas económicos y políticos mundiales cuya pugna viene modelando el mundo desde hace casi 250 años: por un lado el sistema oligárquico imperial británico y por el otro el sistema americano de repúblicas soberanas. Como constataremos, en 1879 estos dos sistemas se enfrentaron en el Pacífico sur del continente americano como parte de su lucha estratégica, tal como lo habían hecho algunos años antes, entre 1860-1865, en territorio norteamericano, durante la Guerra de Secesión.
La agresión anglochilena contra el Perú no solo estaba dirigida a quedarse con el salitre, una materia prima entonces clave para la agricultura y la guerra; su principal objetivo fue destruir el gran proyecto de industrialización, que con no pocas dificultades se llevaba a cabo en el Perú y que de haber tenido éxito habría cambiado para siempre la situación neocolonial de Sudamérica. La agresión anglochilena truncó un proyecto de industrialización en el Perú que una elite educada llevaba adelante y que era apoyado por la facción antibritánica de patriotas norteamericanos herederos de Abraham Lincoln. El Imperio británico, en una maniobra de largos años de preparación, tomando a Chile como instrumento y usando la capacidad financiera de la City de Londres, los recursos del almirantazgo y a la cancillería británica, puso fin, con una brutal guerra de saqueo y rapiña, al proceso de industrialización que se iniciaba en el Perú. El Imperio británico, que acababa de ser derrotado por Lincoln en Norteamérica, no podía permitir que el modelo americano se replicara en el sur del continente.
En 1879, un enemigo acérrimo del imperialismo británico y por entonces secretario de Estado norteamericano, James G. Blaine, lo señaló claramente cuando sostuvo ante el Congreso norteamericano que la llamada Guerra del Pacífico era “una guerra inglesa contra el Perú con Chile como instrumento”. Blaine y el entonces presidente James A. Garfield conocían muy bien qué intereses estratégicos estaban detrás de ese conflicto y por eso apoyaron decididamente al Perú ante la agresión británica. Situación que se revirtió en julio de 1881, cuando el presidente Garfield sufrió un atentado contra su vida (que le condujo a la muerte pocas semanas después) por un “asesino solitario”... ese siniestro personaje tan frecuente en la historia norteamericana y siempre tan conveniente para los intereses británicos.

Anónimo dijo...

en una guerra vence el que comete menos errores