miércoles, 13 de mayo de 2009

Sobre los colegios profesionales en CCSS

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Como es público, en las últimas semanas se ha dado un debate en torno a la propuesta de creación de un colegio de historiadores. Ver por ejemplo varios de los últimos posts del historiador Jorge Luis Valdez:

http://labitacoradehobsbawm.blogspot.com/

Hace unos días me pidieron firmar el pronunciamiento en contra del colegio, y lo suscribí. Comparto en general las objeciones que se han presentado al proyecto que está en el Congreso. Leyendo algunas cosas que se han escrito, diría que se objeta la falta de consulta y diálogo dentro de la comunidad de historiadores por parte de quienes promueven la creación del colegio, y el carácter restrictivo que implicaría que sólo puedan ejercer la profesión de historiadores los profesionales titulados y colegiados. Se señala que la profesión de historiador es cualitativamente diferente a la de abogados, médicos o ingenieros, por lo que la colegiación no sería necesaria; se llama la atención sobre la importancia de la interdisciplinariedad, y que el "control de calidad" del desempeño profesional debe darlo la trayectoria, los productos de tu trabajo intelectual y la crítica de tus pares, y no una certificación burocrática, que se presta a múltiples formas de control y manipulación.

De otro lado, está el tema de la equivalencia entre lo que se hace en Perú, que es crear el título de licenciado como un añadido a la obtención del bachillerato en carreras de ciencias sociales, y lo que ocurre en la mayoría de países del mundo, en donde lo importante es el grado académico de Bachiller, que no se obtiene automáticamente, y donde no existe el título de licenciado.

Pero ojo que hay acá un tema mayor. ¿No es que las objeciones a la creación de un colegio de historiadores se aplican también a otros colegios profesionales en las ciencias sociales? Está hace tiempo en el Congreso la propuesta de crear un colegio de politólogos; y ya existe un colegio de sociólogos, desde 1994. También hay colegio de antropólogos. Si uno compara el proyecto de ley del colegio de historiadores con la ley del colegio de sociólogos, por ejemplo, verá que se parecen mucho, incluyendo aquello de que "Para ejercer la profesión de Sociólogos es requisito indispensable tener título profesional expedido por una Universidad peruana o revalidado según ley, si éste ha sido otorgado por una universidad extranjera y, ser colegiado" (artículo 2). En el Estatuto, aprobado por decreto supremo, se leen cosas como las siguientes:

Art. 54°.- Para el ejercicio de la profesión de Sociólogo es requisito indispensable registrarse en el Colegio Regional correspondiente como miembro colegiado. Esta incorporación no es válida para ejercer en otra Región.

Art. 55°.- La profesión de Sociólogo se ejerce en la Actividad Docente y en la Investigación Científica; en la Asesoría, Consultoría, Dirección y/o Ejecución de Proyectos de Investigación, Planificación y Desarrollo Social y en el desempeño de toda función que requiera de dicha especialización.
Todos los Proyectos de Investigación, Planificación y Desarrollo y Promoción Social o que involucren a grupos humanos deberá estar suscrito por un Sociólogo colegiado, sin perjuicio de lo que dispongan los demás Colegios Profesionales para los casos de proyectos multidisciplinarios.

Art. 56°.- Incurre en falta a la Ley, quien ejerza la profesión de Sociólogo sin estar colegiado".

http://www.colegiodesociologosperu.org/estatutocole.html

No sé qué les parecerá, pero la verdad es que esta ley, vigente, es aterradora. Felizmente que no se cumple, y que las directivas del colegio de sociólogos han sido buenas y sensatas, y se han limitado a organizar actividades de debate y actualización profesional, no pugnar por aquello de que "todos los Proyectos de Investigación, Planificación y Desarrollo y Promoción Social o que involucren a grupos humanos deberá estar suscrito por un Sociólogo colegiado, sin perjuicio de lo que dispongan los demás Colegios Profesionales para los casos de proyectos multidisciplinarios".

Me parece que, ahora que se debate el tema del colegio de historiadores, deberíamos repensar el carácter de todas estas asociados en las ciencias sociales. En cuanto al colegio de politólogos, yo en varias ocasiones he opinado que los politólogos peruanos debemos conocernos más, intercambiar más, discutir más; que deberíamos reflotar en lo posible los Congresos de Ciencia Política (entiendo que el próximo lo organiza San Marcos); y que deberíamos intentar construir una comunidad de politólogos. La idea de un colegio podría, si acaso, venir al final como consecuencia de todo ello, y siempre y cuando tenga un carácter integrador, no cerrado y excluyente. Si no, ¿para qué? Y ¿qué dicen los sociólogos de su colegio? ¿Y los antropólogos?

14 comentarios:

No al CHP dijo...

Martín, gracias por la mención y por analizar el tema de los Colegios Profesionales en CCSS. Tus comentarios son muy acertados y efectivamente este es un problema que va más allá de la especialidad de Historia.

El futuro de los Colegios creados con leyes controlistas y burocráticas están destinados a ser meros espacios de reuniones y agasajos sin mayor importancia, y peor aun, sin que se cumplan sus estatutos aprobados por ley. Sería bueno que el Congreso no apruebe una ley que no se va a cumplir en la práctica -no hay cómo- y que va a contribuir a más aun a la pérdida de su prestigio institucional.

Los interesados pueden revisar el blog sobre el tema:

http://noalcolegiodehistoriadores.blogspot.com/

Gracias.

Jorge Valdez Morgan
Historiador

Daniel Soria Luján dijo...

Los colegios profesionales sirven para que las personas que ejercen determinadas profesiones no afecten a terceros o el interés público con su mala práctica. Por ello, tiene sentido la colegiación obligatoria de los médicos o los abogados.
No tiene sentido este control en carreras de puro trabajo intelectual, como las de letras y ciencias sociales. Por el contrario, dicho control afectaría la libertad de expresión y de creación científica, que por cierto son derechos constitucionales.
Aquí es importante recordar que la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en su Opinión Consultiva OC-5/85(www.corteidh.or.cr/docs/opiniones/seriea_05_esp.pdf), ha señalado que la colegiación obligatoria de periodistas vulnera la libertad de expresión; este razonamiento de la Corte bien puede aplicarse a todas las profesiones en las que se realiza trabajo intelectual con fines de difusión.
¿Cuándo una obra de historia, ciencia política o sociología vulneraría los derechos de terceros o el interés público? En el primer supuesto pueden haber algunos casos, como por ejemplo la difamación o el plagio, pero ya el Derecho ofrece soluciones a estos casos. Pero entender que si existirían casos en el segundo supuesto sería sumamente peligroso, ya que ¿quién define el interés público? O más aún, ¿por qué debería controlarse la producción académica en aras del interés público? Lo entiendo en el caso de los médicos, para que no cualquiera abra un cuerpo humano con un bisturí, ¿pero los historiadores?
Este grupo de personas que promovieron el proyecto de ley (y han estudiado los 10 ciclos de la carrera según su blog) deberían entender que la mejor forma de insertarse en el mundo académico y laboral consiste en mostrar públicamente su producción académica y abrir el debate. Publish or perish.

Franka dijo...

Quisiera añadir otro aspecto (no se si se ha mencionado ya) que me parece importante en el caso de los colegios profesionales en CCSS, Humanidades y Artes:

estas disciplinas (o grupos de disciplinas) se caracterizan por la interdisciplinariedad. Como bien ha resaltado Jorge en otro contexto: "Para (los historiadores modernos) no hay "espacios sagrados" en la historia y podemos "historizar" el pasado apenas éste sucede. (...) Es cierto que en las últimas décadas los sociólogos, abogados y otros académicos han reemplazado a los historiadores en sus discursos sobre el pasado reciente, pero es algo que lentamente se está revirtiendo gracias a nuevas generaciones de historiadores que están tocando temas cada vez más actuales (...)" http://labitacoradehobsbawm.blogspot.com/2009/03/historia-memoria-y-violencia-en-el-peru.html

Yo, por ejemplo, soy diplomada en Sociología (por una universidad alemana), pero mucho de lo que he escrito también (o a veces incluso mejor) se podría calificar como de estudios culturales, de historia, de antropología, de filosofía, de lo que quieras. CCSS y Letras no son profesiones, sino más bien "perspectivas" o "puntos de salida" interdependientes que pueden ser útiles en contextos muy diversos (no hay autor de novela que no sea miembro de una sociedad y que no tenga historia o "cultura", para poner un ejemplo - de esta forma, "Lituma en los Andes" puede ser analizado desde una perspectiva sociológica, de historia, de antropología y, obvio, de ciencia literaria). Es por esta interdisciplinariedad y por el grado muy limitado de profesionalización de dichas disciplinas que todo intento de controlar el acceso a ciertos sectores y problemas científicas es - como bien dices - condenado al fracaso. En cambio, en el caso de los médicos o de los ingenieros (quizás también en el caso de los abogados) los colegios profesionales sí cumplen una función muy importante, ya que una persona no cualificada para ejercer estas profesiones (que sí son profesiones!) puede causar muchísimo daño. En estos casos, la colegización obligatoria a mí también me parece más justificada.

Por si acaso: en Alemania tenemos una asociación de sociólogos (la "Asociación Alemana para la Sociología"), fundada en 1909 por Simmel, Toennies y Weber, entre otros. Esta organización vela por los intereses de la disciplina, promueve el debate sociológico y organiza un congreso bienal de sociólogos, pero no controla el acceso al mercado laboral. También la afiliación es voluntaria. Al principio - debido al hecho de que la sociología en aquel entonces aun más se entendía por "perspectiva" y casi no existían "sociólogos" - muchos de sus miembros eran historiadores, abogados etc. (este detalle es importantísimo para el debate sobre "la sociología" en el Tercer Reich, otro tema interesante...). Hoy en día sólo acepta a sociólogos "oficiales" con título y todo... a veces el tiempo no trae avance, pues.

Saludos!

Anónimo dijo...

Este absurdo de los límites de los colegios se aplica a varias carreras, imagínense que los bibliotecólogos no podamos atender a nuestros usuarios ni guiarlos en el mar de información si no tenemos título y pertenecemos a un colegio, por favor.
Además lo peor de todo es que en el Perú no hay posgrado de nuestra especialidad. Algunos hemos estudiado previamente otra especialidad o luego hemos hecho un posgrado en otra especialidad pero si no estamos colegiados somos "menos" que un colegiado que solo estudió bibliotecología? por favor¡

YO, SI OPINO dijo...

Buenos argumentos Martin. Te concedo la razón. Los que algo hemos trajinado en las Ciencias Sociales sabemos bien quien es quien en los últimos 20 años, de tal forma que entre gitanos no nos vamos a leer las manos. ¿A quién se le ha ganado para pretender crear un rinbombante Colegio tal o cual?, ¿Acaso dicho colegio o colegiatura va a garantizar mas y mejor investigación y producción en las Cc.SS.?. Por favor !!!. Mi experiencia como docente por mas de una década me ha dejado muchas enseñanzas, frustraciones y alegrías. Dentro de las frustraciones por ej. la situación precaria y vergonzosa de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Federico Villarreal donde pude contatar que profesores improvisados y tachados año por año seguián siendo programados sin VERGÜENZA y sin escrúpulo alguno, se había creado una ARGOLLA de 'politólogos' que no sabían quien era Hannah Arendt ni Foucault, y muchas queridas y amigos de 'carnet' tenían la preferencia en el dictado de clases, entre otras perlitas que sería largo enumerar. Cuando me presenté al concurso para nombramiento de docentes en dicha escuela, pues, todo estaba arreglado, mi curso era 'Teoría de las Decisiones' y expuse más de 20 minutos y me cortaron y mi único contendor era un sujeto que no sabía quien era ARISTÓTELES con eso les digo todo. No les cuento que paso seguidamente por que se lo imaginan, por ello cuando escucho la palabra 'politólogo' primero sonrío y después leo cuatro párrafos. Lo dejo ahí.

Inadecuada dijo...

acabo de descubrir que estoy incurriendo en delito hace casi 10 años

politologo dijo...

martin:

tiene mas referencias sobre el congreso de ciencia política que organiza la UNMSN?

David Alfaro Serrano dijo...

Es un absurdo tremendo este de crear colegios profesionales cuya autorización sea necesaria para ejercer.

Como comentó Daniel Soria, esto solo se justifica en casos donde puede haber daño muy grave a terceros por mala praxis (médicos, abogados, ingenieros civiles y creo que nada mas).

En el resto de la profesiones, los colegios profesionales (si es que asumimos que deben existir) no deberían ser mas (ni menos) que asociaciones civiles para promover determinado campo de estudios y la actualización profesional. No deberían tener ningún poder real ni debería ser obligatorio estar afiliado.

Aun más terrible es eso de que hay que tener registro en el colegio regional donde se quiera ejercer... o sea que si me registro en Lima no puedo ejercer en Cusco o en Piura?... eso no tiene sentido. Ni siquiera se aplica en países federales!!!

En fin, mi propuesta sería: 1) Abolir por ley los colegios profesionales que no sean los de médicos, abogados e ingenieros civiles. 2) Los colegios profesionales de otras profesiones que quieran seguir existiendo como asociaciones civiles deberían eliminar la expresión "colegio profesional" de sus nombres para no inducir al error. 3) Para considerarse facultado a ejercer la medicina, abogacía o ingeniería debería bastar la inscripción en cualquier cualquier sede del colegio profesional correspondiente (por ejemplo, si me inscribo en Cusco, debería por ejercer en cualquier parte del Perú).

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con varias cosas que icen los comentaristas, pero creo que el énfasis en este tipo de colegiaturas se da en un contexto donde las empresas privadas, sobre todo las extractivas, solicitan los servicios de un "profesional de CCSS" para evaluar y rubricar sus informes de impacto ambiental, responsabilidad social, y demás perlas. Eso es lo que pasa ahora con los arqueólogos y su discutido colegio profesional. Sin embargo, una colegiatura no te garantiza pulcritud ni calidad de análisis, es más se presta a la corrupción, conozco varios casos en el ámbito arqueológico donde corre dinero para aprobar los famosos CIRA.

Martín dijo...

Muchas gracias a todos por sus comentarios. Brevemente:

- no sé nada del próximo congreso de ciencia política.

- Me parece muy cuerda la idea de que haya asociaciones profesionales, pero no "colegios" que pretendan limitar el ejercicio profesional con barreras burocráticas. Yo por ejemplo soy miembro del Latin American Studies Association. Y muchas veces he estado tentado a afiliarme en el American Political Science Association.

¿Qué hacen esas asociaciones? Sacan revistas, organizan congresos, alientan y promueven el ejercicio de la profesión. Así deberían funcionar las cosas aquí también...

Susana dijo...

¿Cómo que nadee más? Los psicólogos también necesitamos de un colegio. La mala práctica psicológica también puede hacer muchísimo daño. Que el colegio que tenemos sea la carabina de ambrosio no significa que no debamos tener uno.

Andrea Naranjo dijo...

Un Colegio profesional sirve para respetar la deontologia profesional.
Las ciencias sociales al pretender ser ciencias, aplicando el método cientifico clasico para explicar los fenomenos sociales mediante aquella herramienta de observacion llamada etnografia ( ver, por ejemplo el silabo de Pablo Sandoval en este blog )tendrian la misma categoria que los médicos por ejemplo.
Ser un antropologo colegiado permite en nuestro pais, hasta donde se, trabajar en el ministerio publico como antropologo forense, en los distintos departamentos de criminologia y sino me equivoco , los antropologos que participan en la fiscalia para investigar los casos de la CVR.
Ahora, concuerdo con esta entrada que deberia haber mas discusion y comunicacion entre todos los profesionales de las ciencias sociales y sus respectivos Colegios profesionales.
Saludos

Andrea Naranjo dijo...

Estoy de acuerdo con Susana. Tal vez no debe ser obligatorio ser colegiado para los investigadores, pero para aquellos cientificos sociales que trabajan directamente con instituciones publicas, como los antropologos forenses, necesitan de tener un compromiso de buenas practicas profesionales pues se trabaja con cadaveres, con familiares y victimas y todos aquellos que trabajan con poblaciones, aplicando el desarrollo, bajo una determianda metodologia como la explicada en el anterior comentario. Las malas practicas profesionales aplicando el desarrollo tambien podrian hacer mucho danio.
Bueno es solo una opinion.
saludos

Alexandra dijo...

Me parece más que pertinente la propuesta en torno a la creación de un espacio de reflexión común entre politólogos en el Perú, articulando el debate de una forma más ordenada, fortaleciendo el intercambio intelectual sobre un tema "mal tratado" (por no decir maltratado) en el Perú. Sin temor a sonar demasiado coloquial o de sonar intolerante con el derecho de opinión, hablar de política en el Perú es como hablar de zapatos o de carteras, o de papas fritas, y creo que el papel DOCENTE de los profesionales en la materia sería invalorable, previa, insisto, articulación del debate y de los temas a nivel "interno". Y aunque suene a paradoja creo que los científicos sociales deben hacer VERDADERO activismo para que en la discusión sobre política (que hacen quienes no tienen formación en ello pero sí mucha motivación) prime la neutralidad y la mesura en vez de la visceralidad y el insulto, que hacen de la política a nivel de "instituciones" y de medios una mezcla de espectáculo circense con película de horror, thriller y suspenso. ¿Mejoraríamos así la calidad del debate y por ende, mediatamente, la de las instituciones?. Soy una convencida de que la respuesta es afirmativa. Tiene que emprenderse una "acción social con sentido", promoviendo tal neutralidad para que la acción política y la opinión sobre la política no quede librada al quebradizo terreno de las emociones, o a lo farragoso de los intereses personales.

Eso más allá de la burocratización que supondría la creación de un colegio.