miércoles, 25 de febrero de 2009

El “efecto Salmón” y el caballo de Troya

Hace más de dos años, en este blog hablé del “efecto Salmón”, a propósito de varios posts de Silvio Rendón sobre lo que él llama el “síndrome Romerito”. Al respecto ver:

http://martintanaka.blogspot.com/2006/12/el-efecto-salmn-otra-charla-de-caf.html

http://grancomboclub.com/2006/12/el-sndrome-romerito-i.html
http://grancomboclub.com/2006/12/el-sndrome-romerito-ii.html
http://grancomboclub.com/2006/12/el-sndrome-romerito-iii_15.html
http://grancomboclub.com/2006/12/el-sndrome-romerito-iv-y-ltima-por.html

En resumen, Silvio habla del “síndrome Romerito” para referirse a una suerte de “tentación del fracaso” para usar el elocuente título de Ribeyro, que acecha la identidad peruana. “Casi” ganamos el título mundial, pero perdimos. Yo pienso más bien que Romerito perdió, como ha dicho Kike Pérez en más de una ocasión, porque le faltó “esquina”: seguramente sobraba criollada, pero faltaba profesionalismo, acompañamiento, un buen equipo que estuviera con él. En otras palabras, para llegar lejos, no se puede estar solo, uno necesita el apoyo de otros: por eso usé el símil de los salmones. La sobrevivencia está asociada al número. Mientras haya más gente haciendo más cosas alrededor, las posibilidades de apoyarse en otros son mayores, y también las posibilidades de éxito. Hay que ser un buen boxeador, pero también necesitas un buen preparador físico, un buen entrenador, un buen representante, buenos dirigentes deportivos, etc.

Después del campeonato mundial de Kina Malpartida, vale la pena volver a este debate. Está hecho en un tono ligero, pero en realidad estamos hablando de algo muy importante, que es cómo entendemos la peruanidad. Ver también:

http://utero.pe/2009/02/24/%c2%bfque-es-ser-peruano/

A ver: creo que es momento de hablar no sólo del “efecto salmón”, sino también del caballo de Troya. Esta metáfora ya la usaron Jürgen Golte y Norma Adams para referirse a las estrategias de los migrantes andinos en Lima (Los caballos de Troya de los invasores: estrategias campesinas en la conquista de la gran Lima. Lima, Instituto de Estudios Peruanos, 1987). Los autores relatan cómo los migrantes andinos en Lima siguen una estrategia según la cual primero un grupo pequeño de avanzados se asienta discretamente en algún lugar, y luego, “van trayendo” poco a poco a familiares y paisanos. No se puede, o es muy difícil, migrar así no más, sin tener el apoyo de otros que ya han llegado antes.

Lo que quiero decir es que para avanzar en la vida y conseguir algunas metas, a veces se requiere que mucha gente junta intente lo mismo, camine en la misma dirección, y que vaya ascendiendo de abajo hacia arriba, por así decirlo; pero en otras ocasiones, cuando las condiciones son muy complicadas, una mejor estrategia es que un pequeño grupo, una elite, se adelante, ingrese discretamente a los centros de poder, sin llamar mucho la atención, y gracias a las ventajas que tiene estar adentro vayan ayudando a los que están afuera: ya sea para hacerlos entrar también, como para transferir recursos de todo tipo del centro a la periferia. Podría decirse que primero suben unos, y esos jalan a los que están más abajo.

Digamos que Romerito perdió porque estaba muy solo: era un buen boxeador, pero no tenía buena esquina. Tal vez Kina Malpartida ganó porque, además, de ser buena, tenía buena esquina. Y esa buena esquina, el apoyo profesional que requería para avanzar, no lo tenía en el Perú. Por ello tuvo que conseguirlo en Australia y en los Estados Unidos. La anécdota de que con pasaporte peruano no consiguió visa para poder pelear en los Estados Unidos, y que por ello tuvo que sacar pasaporte australiano es muy elocuente. Peleó con una bandera de Australia: no importa. Lo importante es que su triunfo puede ser útil para los deportistas peruanos.

Creo que algo parecido se puede decir de Claudia Llosa: su éxito también puede ser leído como fruto de la iniciativa de un grupo de adelantados. Lo que no consiguieron aquí lo consiguieron fuera. No importa: su éxito puede abrir puertas y dar oportunidades a más peruanos. Cuando hablamos de los futbolistas peruanos usamos ideas parecidas: es muy bueno para el fútbol peruano que algunos salgan a jugar a clubes importantes. Su desarrollo está asociado a salir, por lo menos un tiempo. Mientras más jugadores salgan, todos ganarán: la selección, los clubes, los jugadores, el campeonato local, los hinchas... Hablando desde una experiencia personal, yo salí a hacer una maestría y un doctorado, es lo más lógico y natural: buscamos afuera lo que no tenemos dentro del país, y eso es bueno para el país a la larga.

No deberíamos sorprendernos de esto. Primero, todos los migrantes han seguido esa estrategia siempre, y podríamos decir que es muy común en un país como el nuestro. Del campo a la ciudad, de la provincia marginal a la capital de la provincia, de la provincia a la capital, de Lima a países del extranjero. Hoy hay más de dos millones y medio de peruanos en el extranjero. Los que están afuera jalan a parientes y amigos; o mandan plata y apoyan de muchas maneras a su gente. El éxito de ellos ayuda a todos los demás. Por eso como peruano celebro los logros de Claudia Llosa y Kina Malpartida, aun cuando sean más individuales que colectivos, y más fruto de un buen aprovechamiento de las posibilidades que tiene el estar afuera, no de buenas condiciones dentro del país. No estamos ante casos de personas que se integran al nuevo entorno y se olvidan de sus raíces. Estamos antes personas que reivindican sus orígenes. Si aprovechamos la oportunidad, ellas pueden ser adelantadas que abran puertas para otros.

Yo mismo estoy escribiendo ahora en los Estados Unidos, donde estoy por unos meses. Y espero que lo que aprenda y consiga aquí sirva también a mis colegas, a mis estudiantes, a mis lectores. Con suerte, con cada vez más "adelantados" en caballos de Troya, a la larga haya cada vez más salmones, y cada vez más éxitos y avances para todos en todas las áreas en el país.

Lo último: por supuesto, estamos hablando de estrategias defensivas a las que la gente recurre porque tenemos un Estado que hace muy poco o esfuerzos muy insuficientes por la educación, la cultura, las artes, el deporte, la ciencia, el desarrollo tecnológico, la investigación, etc. Por eso algo no suena bien cuando las autoridades públicas festejan como propios logros individuales en esas áreas sin proponerse hacer algo por apoyarlas, o cuando esos individuos hacen a las autoridades públicas partícipes de sus logros, sin aprovechar su visibilidad para llamar la atención sobre la necesidad de más apoyo. Al respecto ver el artículo "Juan Diego Flórez, casado", de Víctor Vich:

http://www.revistargumentos.org.pe/index.php?fp_verpub=true&idpub=65

15 comentarios:

Anónimo dijo...

Quisiera hacer un comentario respecto al mal llamado “Síndrome Romerito” y a lo injusto que me parece que se le utilice como símil del fracaso. Romerito fue descubierto por casualidad por un empresario boxístico que buscaba talentos en Trujillo y lo eligió del mismo que modo que los norteamericanos reclutan desadaptados en el Bronx: el box no es un “deporte” en tanto no hay nada lúdico (o metafórico) en su esencia: un gol duele simbólicamente (una pelota entró al arco) pero un golpe duele realmente, en el hígado o la cara (ver On Boxing, Joyce Carol Oates). Los candidatos ideales para ello son entonces supervivientes, sobre todo de entornos precarios. ¿Un ejemplo? Las barriadas de Trujillo en los años 70s de donde salió Romerito.
Él tuvo el mérito de vencer su coyuntura y, como bien dice Kike Pérez, sin “esquina” ni preparación comparable a la que tiene acceso un profesional de verdad, llegó a retar a uno de los mejores púgiles de su categoría en la historia: Boom Boom Mancini, quien venía de matar a un coreano en su pelea anterior. Mancini, sobra decirlo, contaba con un equipo y una preparación de alta competencia, mientras que Romero contaba son su talento y una asesoría absolutamente amateur.
Después de esa pelea el Perú le reservó a Romerito un puesto como sereno de Jesús María. El “sistema deportivo peruano” (si existe algo que merezca ese nombre) ni siquiera lo recicló de entrenador o buscador de talentos o profesor de Educación Física. No. Sólo sereno. Luego emigró de ilegal a España, se regularizó, gracias a compatriotas asentados (Caballo de Troya) puso un restaurante temático, y hoy vive cómodamente usufructuando las regalías de su paso por el Madison Square Garden. En España no pueden creer la pelea que le hizo a Mancini, y los especialistas consideran que el triunfo del ítalonorteamericano se debió a un “lucky punch”. Negarle méritos o usarlo como metáfora del fracaso (Bye Bye Romerito, El Síndrome Romerito) me parece de una mezquindad enorme.
Ahora voy a correr el riesgo de hacer el papel de aguafiestas –no lo soy, no quiero serlo, pero la argumentación puede dar a entender eso- matizando el logro de Kina Malpartida, logro que por supuesto celebro y disfruto como amante del box. Pero comparar un campeonato de box femenino, que prácticamente es una competición en ciernes y semiamateur (baste ver el récord de las contendientes, su condición técnica y la semiclandestinidad con la que se practica –no existe vídeo serio de la contienda-), con una final contra Boom Boom Mancini en el estelar de una noche en el MSG, es por lo menos descabellado. Sucede que el Perú es un país que, desde la obsesión por el fracaso, añora el triunfo al punto de haber hecho del éxito la medida de todas las cosas, ensalzando así lo que tiene a mano y denigrando lo que pudo ser pero no fue. ¿Es que un cinto hace mejor a un deportista respecto a otro? Los que amamos los deportes en general, y el box en particular, sabemos que ambas trayectorias son difícilmente comparables, y aprendemos a asumir la relativa aleatoriedad de la victoria ante condiciones parejas como un atractivo más de lo que vemos. ¡Pobre de aquellos que buscan idiosincrasias nacionales en un deporte que ni siquiera califica como tal! ¡Pobre del país que necesita héroes (Brecht-Galileo) y los encuentra en el boxeo femenino! La de Kina Malpartida es una gran victoria suya, un campeonato plausible digno de toda celebración, pero no por eso debemos satirizar o denigrar otros triunfos que las anteojeras del éxito nos impiden ver. A Romerito nadie le regaló nada. El Perú quiso de él un sereno o un delincuente, y él fue un boxeador de élite. Ni tampoco nadie regaló nada a Rivadeneyra, ni al mejor boxeador de toda nuestra historia, el gran Mauro Mina, que nunca fue campeón por obra de las mafias del box estadounidense (siendo el primero en el escalafón no se le dio la oportunidad de retar al campeón), pero que no por eso deja de estar a años luz en calidad técnica y victorias de la buena y reinante “Dinamita” Malpartida.
Aprendamos a celebrar a todo.

Jerónimo Pimentel

Martín dijo...

Excelente comentario, muchas gracias.

Sergio Servan dijo...

Me abuuuuuuuurrooo(Homero Simpson dixit)

Anónimo dijo...

Martin, coincido en las observaciones de tu post, que los exitos tienen que ver mucho con la preparacion, la dedicacion y el camino ancho que se abre con cada avance individual.

Pero me parece que perdemos la perspectiva cuando solo miramos el exterior para competir. Creo que nuestra principal frontera por competir esta aun dentro del Peru. Y la competencia debe darse primero entre mas peruanos.

Por que no progresa el futbol? pues tenemos muy pocos equipos y muy pocos campeonatos a nivel local. Brasil tiene equipos de futbol por cada distrito.

De ahi que el triunfo de Llosa es mas personal que colectivo. Si nos sirve, pero mas como inspiracion, que como hito en un proceso.

R. Euribe.

Liga Democrática por la Unidad dijo...

Creo, estimado Martín que la gente que ha leido tu post solo ha visto la forma mas no lo que desarrollas respecto a la teoría del poder social-no político,pero facilmente adaptable-
Y es que como tu dices, un centro , que se adelanta, jala a las periferias es un fenomeno que ocurre entre familias (sociedades micros, que para adaptarse a las condiciones duras del sistema capitalista, tiene que apoyar y hacerlos que suban el escalon del "status".
Comparto ese diagrama mental porque es una manera didáctica para poder explicar el fenómeno migrante, claro, pero todavia no se ha podido explicar cientificamente porque los peruanos "embarramos a otros po su exito" y luego, nos lamentos porque "pudo ser", y eso, se refleja no solo en los deportes, en el arte, en la política, etc.

Buena explicación y espero que vuelvas a dar unas charlitas en San Marcos.... saludos

Anónimo dijo...

es un razonamiento muy plano, mezcla situaciones muy diferentes, qué tienen que ver los migrantes que van trayendo gente a vivir en una invasión con alguien que consigue ganar un campeonato o hacer una película? A veces las ciencias sociales son tan confusas, parecen innecesarias

ojoenelfirmamento dijo...

Yo discrepo en que los éxitos contables solo se limiten al extranjero,concretamente en el futbol,estos señores conquistan éxitos,metas,tanto profesionales y ecónomicas en el extranjero,pero aquí cero,dando la sensación de que vienen por compromiso y ganarse alguito... y no les importa el honor y la satisfacción de plasmar todo aquello que aprendieron afuera aquí en su territorio patrio, carga el ambiente de descontento,fácil es decir...es que el futbol de aqui es diferente al de allá y una serie de hipótesis, la cosa es que dejan un sabor acre en la boca y vergüenza, de que nuestro país no culmina nunca y estamos a la cola igual que en matemáticas y comprensión de lectura, ven cual es la amplitud del arco pendular,invierten en este deporte cientos de miles de dólares y cero,en otras disciplinas cero y allí viene Malpartida, Llosa, Mulanovich y tantos otros que triunfan fuera,pero transciende ese triunfo a este paìs nuestro de cada día.Eso de ir conquistando escalones o espacios e ir jalando a otros, en parte quizás se cumpla, pero en gran porcentanje no, por que nuestra forma de ser no es esa solidaria, asociativa,cada quien su pellejito.
Fuera hermoso ir conquista espacios en la ciencia,tecnología e ir integrando más,¿pero esto lo entiende el estado como tal?

Silvio Rendon dijo...

Toca des-sacralizar a nuestra gente. En un comentario a este post ya comenté que el "complejo de Edipo" no es justo con Edipo, pues éste no se "enamora" de su madre. No estoy hablando de la historia personal de Romero, como Freud tampoco hablaba de la historia personal de Edipo Rey. Si se hubiera dicho el síndrome de alguien de la mitología o historia griega, no se hablaría de "mezquindad". Si parte del problema de Romerito fue no tener los medios, no tener esquina, no tener barra, no tener lo que sea, pues es parte de lo que nos toca hacer como país. Hay talento en el cual no se confía para invertir en él y queda desperdiciado Algo más sobre este tema puede verse aquí.

Martín dijo...

Para el último anónimo:

"A veces las ciencias sociales son tan confusas, parecen innecesarias". No confunda ud. la producción científica de las ciencias sociales (expresada en libros, revistas y documentos académicos) con los comentarios que hace alguien como yo en sus ratos libres mientras se toma un café, ojo. Claro, a veces de las ideas que surgen del "hueveo creativo" pueden surgir hipótesis susceptibles de ser trabajadas científicamente.

"¿Qué tienen que ver los migrantes que van trayendo gente a vivir en una invasión con alguien que consigue ganar un campeonato o hacer una película?". Lo siguiente: hay estrategias que siguen colectividades para superar condiciones adversas. Una de ellas es empezar por un pequeño núcleo que se asienta en centros de poder ajenos, y que, una vez bien instalados, transfieren recursos (de muy distinto tipo) del centro a la periferia. Esto que funciona muy bien como estrategia migrante puede funcionar también como símil respecto a las estrategias que pueden seguir colectividades deportivas, académicas o artísticas. Si uno mira las cosas de esa manera, se rompe una oposición falsa entre "los que se fueron" y "los que se quedaron". Esa es la idea central del post. Los de afuera y los de adentro son parte de una misma estrategia que beneficia al conjunto. Por ello, me parecen injustas las críticas a Llosa o Malpartida que parten de asumir que, porque "se fueron" nada tendrían que ver con el país. Por el contrario, pueden ser muy útiles para el país, si es que se aprovechan las oportunidads que sus logros permiten.

Para "ojo en el firmamento":

"Eso de ir conquistando escalones o espacios e ir jalando a otros, en parte quizás se cumpla, pero en gran porcentanje no, por que nuestra forma de ser no es esa solidaria, asociativa,cada quien su pellejito".

No creo que hablar de una "forma de ser" sea la mejor manera de analizar el asunto. Más bien pensaría que las personas actúan solidaria o competitivamente, cooperativa o egoístamente según los entornos, las historias, los incentivos... tema central de análisis de las ciencias sociales. Ciertamente el Estado podría hacer mucho por incentivas conductas cooperativas.

Anónimo dijo...

Ciertamente hay varios jovenes que estamos esperando poder volver al pais a ejercer lo que estudiamos, sin embargo hay pocos lugares para hacerlo, pocos espacios de debate y finalmente algunos se quedan fuera o los que vuelven prefieren hacer otra cosa. Estoy en ese proceso y espero que no me pase ni lo uno ni lo otro. Los que lograron volver tienen que expanidr los centros de estudios, institutos, etc, que puedan acoger a los buenos estudiantes peruanos del exterior

Frank Casas dijo...

Pues siguiendo el "efecto salmón", yo tampoco me quiero quedar solo por eso que sigo buscando un comunicador que se interese por la investigación en Teoría de la comunicación, o sea en comunicología. Es decir a alguien que se interese por: “Sociología funcionalista”, “Sociología crítica y cultural”, “Sociología fenomenológica”, “Psicología social”, “Economía política”, “Lingüística y Semiología”, y “Cibernética", claro está desde el punto de la comunicación.

Haber muchachos quien levanta la mano, quien dice yo. O si ya hay un grupito, cómo hago para unirme.

Saludos

Martín dijo...

Silvio, un comentario tarde a tu comentario, que no sé si leerás. Una cosa es referirse a un personaje de ficción, y otra a una persona viva de carne y hueso. Simpatizo con la idea de dejar de usar a Romerito como ilustración de algo que en realidad él no encarna. Saludos.

Anónimo dijo...

La metafora del caballo de troya me parece muy poco afortunada, como si los migrantes serranos estuvieran complotando para “invadir y destruir Lima”. No se habla de redes sociales en los casos de migraciones?.
Tampoco se aplica a tu posicion de “avanzado” en la academia peruana como si hubieras ido con engaños y trucos la primera vez. Y si es que tu experiencia sirvio es por tu posicion de profesor que puede dar oportunidades a tus estudiantes.
Tampoco al caso de Llosa y Malpartida, aunque sus logros sirven para animar a otros cineastas o deportistas con el consabido “si se puede”, si ellas no tienen un nexo con los profesionales en su tierra esos triunfos son solo exitos personales. A menos de que este afiliada a alguna escuela de cine la primera o un semillero deportivo en el caso de la segunda.
Eso no le quita por supuesto que uno se alegre del exito de los demas.

Martín dijo...

Al último anónimo:

con gusto acepto sugerencias de mejores metáforas. En defensa del caballo de troya, estamos hablando de entrar discretamente a un entorno hostil, siguiendo una estrategia defensiva. En el caso de los migrantes, con el tiempo, efectivamente "conquistaron" y se adueñaron de Lima.

Respecto a Llosa y Malpartida, creo que hay muchas más maneras de ayudar a otros, directa e indirectamente, más allá de la escuela o el semillero. El solo hecho de que Perú "suene" en el deporte o las artes abre oportunidades a otros.

Amazilia Alba dijo...

Ya nadie lee a los clasicos? Cuando se menciona Homero piensan en los Simpsons?