viernes, 28 de diciembre de 2007

Carta de Mefistófeles a Alberto Fujimori

El día de hoy recibí el siguiente mensaje, firmado con el seudónimo “Mefistófeles”, con un escueto y cortés pedido de que publique esto en mi blog. Cumplo con el pedido, aunque me incomode un poco hacer de intermediario entre estos personajes. Saludos.

Estimado ex Presidente ingeniero Alberto Fujimori Fujimori
Mi querido Alberto:


Te sorprenderá, estimado amigo, esta misiva, que estoy seguro llegará a tus manos, pese al opresivo confinamiento en el que te encuentras. No debería sorprenderte el que te escriba: como te imaginarás, tengo la posibilidad de seguir al mismo tiempo muchos asuntos en el mundo, y, no seas modesto, el tuyo no me parece menor.

Me he interesado mucho en tu caso; he prestado atención a todas las audiencias de tu juicio, y déjame decirte de todo corazón: creo que equivocas tu estrategia de defensa. Me pareció muy triste, Alberto, verte el primer día, vociferar “soy inocente”, para delicia de Fernando Armas, Carlos Álvarez y otros que se regodearán en ridiculizarte. Ya ves que hasta ringtones te han sacado. No me pareció digno de ti, a tu altura, el recurso del “desconozco”, del “no recuerdo”, y del “me abstengo de responder”. No pues, Alberto. Sabes que tengo razón. Sin querer, estás empañando una imagen que merece ser lustrosa.

Sé que te has dejado llevar por el consejo de tu gente, de tu entorno. Claro, ellos no pueden ver las cosas con la lucidez con la que las veo yo. Ellos piensan ingenuamente en reducir una condena, cuentan los meses y años, y creen que con esta defensa te hacen bien. Sueñan con algún tipo de “condena menor”: ¿cinco, seis años? Menos no vas a sacar: ¿qué? ¿Crees que García te hará un gran favor? ¿Una amnistía? No me hagas reír. Ni yo confiaría en él. De cinco, seis, años, no te salvas, en el mejor de los casos. Y luego, ¿una vuelta triunfal a la política? Tienes casi setenta años. Saldrías libre, en el mejor de los casos, en el 2014, a los 76. Las siguientes elecciones serían en el 2016. Sé que estos cálculos te producen vértigo, Alberto, pero sigamos. ¿Realmente te ves haciendo una campaña política a los 78? ¿Después de varios años de opresiva prisión? ¿Y crees sinceramente que podrías ganar? ¿No sería esa campaña más bien para otros, para los que vivieron y viven de ti, antes que para ti? Pregúntate bien, Alberto, a quién le conviene esa estrategia. Tu abogado podrá decir que logró una pena reducida. Y seguirá con esa aureola de invencibilidad. Tu hija seguirá en el Congreso. Y con ella, esa larga lista de comechados que engordan a tu costa. Pero ¿tú, Alberto? ¿Qué ganas?

Y esto, en el mejor de los casos. En el peor, te clavan 30, 35 años. Las hienas se abalanzan sobre tí. Y tú quedas como un tonto. No, Alberto, no permitas que eso pase.

Yo te propongo que pienses en ti, y que pienses no en años o meses más o menos en prisión. Te propongo que decidas pensando en la historia; en cómo vas a ser recordado; en tu legado. No te ofrezco inmortalidad física: sí en la memoria de tu gente. Tienes que cambiar de estrategia. Aprovecha el receso de final de año. Empieza el año de manera diferente. Deshazte de todos los que ahora te aconsejan. Empieza el año con una rectificación, y asume tu defensa personalmente. Nadie lo puede hacer mejor que tú.

Apuesta a la grandeza. Basta de “no recuerdo”, “desconozco mayormente”. Lo que tienes que hacer es decir fríamente: por supuesto que sabía. Por supuesto que permití los asesinatos selectivos. Enróstrales a todos su hipocresía: todos saben, en el fondo, que para lograr la paz se tiene que pagar una cuota de sangre. Todos saben que había que matar para desmoralizar al enemigo; y todos saben que tenías el deber de defender a la gente que tuvo el coraje de mancharse las manos de sangre. Tú tuviste la valentía de hacerlo. Y lograste lo que todos querían. Y ahora te acusan... sácales en cara su hipocresía: diles que ellos disfrutan ahora de una paz que tú construiste, haciendo el trabajo sucio necesario. Acude a la historia en tu defensa. Diles que, antes que tú, García y Belaunde también hicieron lo mismo. ¿Por qué eres tú el acusado, y ellos no? Así es la política... eres una víctima, Alberto. Podrías haberte quedado en Japón, pero viajaste a Chile. Te arriesgaste. ¿Por qué? Porque en el fondo sabías que tendrías que enfrentar tu destino. Enfrentarme.

¿Que te equivocaste muchas veces? Ciertamente. Pero sólo se equivoca quien tiene el valor de arriesgarse. Y tú arriesgaste mucho, Alberto. Así que siéntete orgulloso de todo lo que has hecho. Haz que todos reconozcan que, en el fondo, todos saben lo que ha pasado, y... están de acuerdo con ello. Será muy bueno que todos se sinceren. Eso me servirá mucho a mí, Alberto, lo reconozco: pero a ti también. Te pondrá en el pedestal que mereces.

Si te animas, y espero que sí, ¿qué pierdes? A lo más, unos cuantos años de pálida libertad, al final de tu vida. Si me sigues, tendrás la admiración y el respeto de todos, créeme. Me aseguraré de que, en prisión, puedas terminar tus días dignamente. Con la dignidad de quien asume las consecuencias de sus obras, que en tu caso, son extraordinarias. A cambio de eso, poca cosa: formalizar la relación que desde hace tiempo sabes que tenemos. Así, tu legado perdurará por siempre.

Me despido por ahora, mi amigo, que tengo otros asuntos importantes que atender en otras partes del mundo. Sabes que siempre estoy muy ocupado. Piensa en todo lo que te he dicho, y empezando el próximo año me las ingeniaré para buscarte nuevamente. Tal vez podamos incluso arreglar un encuentro personal.

Con el afecto y la admiración de siempre,


Mefistófeles

Imagen: Mefistófeles con Fausto, según Delacoix

8 comentarios:

Ivan dijo...

Te propongo que decidas pensando en la historia; en cómo vas a ser recordado; en tu legado. No te ofrezco inmortalidad física: sí en la memoria de tu gente

Yo le pediría a Mefistófeles que no se preocupe tanto por el cómo a de ser recordado el tío Fuji. La vigencia actual de la carta constitucional que el ex-presidente promulgó en 1993 es el mayor reconocimiento que la población, las autoridades estatales y nuestros intelectuales le han hecho al dictador. Cada día que vivimos bajo sus leyes es un día más de agradecimiento, de afecto y de lealtad hacia el hombre que hizo posible la gran “revolución Capitalista” que nos acaba de integrar al mundo, vía TLC.
¿Qué se cometieron excesos durante su gobierno? ¿Y qué revolución no es cruenta? ¿Acaso los Somozas o los Batistas o los Pinochetistas llegaron al poder esgrimiendo tallos de rosas? Toda revolución neoliberal exige sacrificio: sacrificio en remuneraciones y en derechos laborales, sacrificio en sangre en ciertas poblaciones alto andinas, sacrificio en silencio y en anuencia de gran parte de nuestra intelectualidad.
Felizmente, la validez de la Constitución de 1993 (que usted, profesor Tanaka, toma como algo natural) garantiza que no nos desviemos de este rumbo revolucionario.

Ricardo Alvarado dijo...

"Todos saben que había que matar para desmoralizar al enemigo; y todos saben que tenías el deber de defender a la gente que tuvo el coraje de mancharse las manos de sangre".

Bueno, eso es lo que dice precisamente Fujimori durante el juicio; él impartía las directivas, los demás las ejecutaban, obviamente se cometieron "excesos" para "salvar al país".

No me gusta esta versión mefistofélica de la "memoria salvadora", porque tras el ropaje del pacto con el diablo hay mucho de apología del fujimorismo, y bastante mal encubierta.

micky&mallory dijo...

Ivan.. no creo que el aceptar su vigencia sea gran reconocimiento a Fuji, sino, mas bien, a los gringos que lo sentaron y se la pusieron clara desde un principio. Ademas, mas alla de estar de acuerdo o no con ella, el aceptar su vigencia es simplemente necesario... de no ser asi, solo nos meteriamos en un vacio legal. Finalmente recuerda que fue sometida a referendum y, a pesar de haber sido cuestionado, los peruanos la terminamos aceptando por la profunda crisis en la que habia entrado el modelo previo.
Micky.

Anónimo dijo...

Queridos:

ya que hablamos de sangre, no se olviden de que el 28 de diciembre se celebró un día muy grato para mí: la conmemoración de la matanza de niños menores de dos años ordenada por otro notable discípulo mío, el rey Herodes. Ya ven que es un día de celebración, alegría, bromas y chanzas, no de luto.

Una prueba más de que cuando prometo inmortalidad, cumplo. ¿No es así, querido Herodes?

Mefistofeles.

Jorge Vasquez dijo...

Estamado Martin,
me sorprende que te ocultes tras una supuesta carta mefistofélica para manifestar a todos tus seguidores, en este tu Blog, lo que esperas como resultado del juicio a ex presidente Fujimori...

Seguramente en estas fechas de regocijo cristiano San Miguel Arcángel, vencedor de Lucifer, ya habrá escrito su respectiva misiva a Abimael Guzmán Reynoso.

Deseo en verdad que tengas a bien difundirla, si es que te la hacen llegar o que te la consigas por el bien de equidad, toda vez que descubro tus relaciones tan cercanas con el mundo espiritual critiano que han de causar la envidia del mismo Moises...

El Cantante dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
alien dijo...

En realidad Sr. Tanaka es muy divertido este post y propicio por la fecha de la publicación.La vida de los seres humanos y la historia de sus decisiones siempre seran contradictorias. Fijese se las ingenio para rescatar al país de la ruina economica y freno el avance de los grupos terroristas y en contrapartida nos hundio en la ruina moral. Hablo de resultados al final de su gobierno, no le atribuyo ni más ni menos de lo que se obtiene en un balance sereno. En cuanto a Mefistófeles no creo que pierda miserablemente su valioso tiempo, teniendo a un Hugo Chavez y a Marulanda tan cerca.

Aliensombra

Taek dijo...

No estoy de acuerdo totalmente con esto. La forma satírica en la que se intenta mimetizar alguna clase de diferencia con respecto al Señor Alberto Fujimori se tiene que hace de manera directa (a mi parecer), es decir con algo más q un seudónimo legendario.
Espero que no haya réplicas posteriores de una adepción "fujimontesinista" por parte de mi persona (que por cierto, no incurro en ello); pero las opiniones las respeto y a veces las contrasto (como este caso).

Buen día.