lunes, 12 de marzo de 2012

Populismo y personalismo en la región

Artículo publicado en La República, domingo 11 de marzo de 2012

En las últimas dos semanas escribí sobre la izquierda y la derecha en la región. Mientras la primera tiene el desafío de ir más allá de la movilización y la protesta, para asumir las responsabilidades de ser gobierno y desempeñarse eficazmente, la segunda debe ser capaz de ir más allá de la defensa de intereses empresariales y construir una representación popular. Tanto una izquierda como una derecha “orgánicas” deben hacerse un espacio y evitar el riesgo de quedar subsumidas por liderazgos personalistas con estilos populistas. Cuando estos liderazgos se convierten en fuerzas mayoritarias o en referentes políticos importantes, la izquierda pierde base popular, y se divide entre un sector principista pero marginal, y otro influyente pero cooptado; al mismo tiempo, la estabilidad y fortaleza gubernamental que construyen estos liderazgos le quita espacio a una derecha autónoma, fortalece una relación directa y particularista entre el gobierno y los poderes de facto, aunque supeditada a la voluntad y al pragmatismo del líder.

Los liderazgos populistas tienen algunos rasgos esenciales: la personalización, la ambigüedad ideológica, la construcción de un discurso que crea una polaridad entre el pueblo y sus enemigos, el seguir una lógica de construcción de mayoría, desde la cual se menosprecia la búsqueda de acuerdos o consensos. Si entendemos así a estos liderazgos, encontramos que pueden ser tanto de izquierda como de derecha. Hacer política sobre la base de estos liderazgos ha sido en general muy exitoso en América Latina y en nuestro país.

Desde este punto de vista, hacia la izquierda tenemos a Chávez en Venezuela, Correa en Ecuador, Morales en Bolivia, los Kirchner en Argentina, donde se acosa a la oposición de derecha, se coopta a parte de la izquierda mientras que otra queda reducida a casi la marginalidad política. Hacia la derecha tuvimos a Fujimori en nuestro país, o a Alvaro Uribe en Colombia, que acosaron a la izquierda, cooptaron una buena parte de la derecha, y llevaron a la marginalidad a una derecha liberal democrática. Todos estos líderes, cabe mencionar, exhiben muy distintos grados de personalismo y respeto a la institucionalidad democrática. Allí donde el personalismo y el estilo populista es menor, más fértil el terreno para izquierdas y derechas más programáticas: estos serían los casos de países como Chile, Uruguay, Costa Rica, Brasil desde los años de Cardoso.

¿Y el Perú? En los últimos años, tanto Fujimori como Toledo, García y Humala han sido muy personalistas, y proclives a retóricas populistas, aunque en diverso grado. En todo caso, Fujimori y García acosaron y arrinconaron a la izquierda, y cooptaron a parte de la derecha, debilitando opciones liberales; mientras que Toledo y Humala cooptaron a una parte de la izquierda, debilitando opciones socialistas. ¿Se consolidarán en el futuro opciones de derecha e izquierda más orgánicas? Otra opción es que liderazgos personalistas se institucionalicen. Ya veremos.


VER TAMBIÉN:

La derecha peruana en la región
http://martintanaka.blogspot.com/2012/03/la-derecha-peruana-en-la-region.html
La izquierda peruana en la región
http://martintanaka.blogspot.com/2012/02/la-izquierda-peruana-en-la-region.html

domingo, 4 de marzo de 2012

La derecha peruana en la región

Artículo publicado en La República, domingo 4 de marzo de 2012

Históricamente, podría decirse se ha habido dos grandes tipos de derechas en nuestros países: unas han logrado tener arraigo popular y ser competitivas electoralmente. En estos casos, los sectores populares votan por la derecha siguiendo lógicas tradicionalistas, y están bajo el control o la hegemonía de poderes locales conservadores; de allí que la derecha suela ser más fuerte entre los pobres de las ciudades pequeñas y en las áreas rurales, y debilitarse en las ciudades más grandes. Encontraremos este patrón en Colombia, México, Brasil antes de Lula, Paraguay, o en muchos países de Centroamérica (Perú también hasta antes de Velasco, y cambió con la reforma agraria, que destruyó las elites tradicionales). En los países con derechas fuertes, los sectores conservadores pueden aceptar sin mayor angustia el juego democrático, confiados en que sus partidos defenderán sus intereses. No es casualidad que los países con más tradición democrática, como Costa Rica, Chile, Uruguay, Colombia, Venezuela, hayan contado con partidos socialcristianos o conservadores importantes, capaces de llegar al poder por la vía electoral, o de ganar importantes espacios de poder.

En otros países las derechas no han tenido arraigo popular: allí, las aperturas democráticas y los procesos electorales llevaron al triunfo a partidos populistas o de izquierda, y el temor de los grupos de poder terminó propiciando golpes de Estado. Este patrón puede verse en países como Perú, Argentina, Ecuador o Bolivia. Con la democratización de la década de los años ochenta, los golpes de Estado resultaron inviables; sin embargo, el fracaso de las políticas populistas y estatistas, y la posterior hegemonía neoliberal, permitó que se aplicaran políticas de derecha, con o sin partidos de derecha. Es más, viejos partidos populistas y de izquierda aplicaron políticas que preservaron los intereses fundamentales de la derecha, como el justicialismo argentino con Menem, el APRA con García, el PRI mexicano, el MNR boliviano con Sánchez de Lozada, la concertación chilena, el PT en Brasil o el Frente Amplio uruguayo. El problema para la derecha aparece cuando fuerzas populistas o de izquierda construyen hegemonía e intentan implementar sus propias políticas, como en Venezuela, Bolivia o Ecuador.

En general, podría decirse que las derechas más “civilizadas” son las que se han visto obligadas a ampliar sus plataformas y establecer coaliciones para conquistar el voto popular o enfrentar enemigos mayores, como en Chile durante la dictadura. En Perú, la derecha liberal democrática se forjó en su enfrentamiento a Fujimori; su desafío es ser competitiva electoralmente, dejar de ser partido limeño de clases medias y altas. Otros sectores añoran los años del autoritarismo, o se cuelgan del saco de liderazgos populistas, como los de García y ahora Humala; pero se trata siempre de apuestas riesgosas, de allí que se viva al borde del ataque de nervios, que refuerza sus reflejos más tradicionalistas.

viernes, 2 de marzo de 2012

La izquierda en el Perú: vagones sin locomotora

La izquierda en el Perú: vagones sin locomotora
En las últimas semanas se discute sobre la izquierda en el Perú, y quisiera hacer un modesto aporte al debate. Este texto, "La izquierda en el Perú: vagones sin locomotora", de abril de 2007 y actualizado a abril de 2009, iba a ser publicado en un libro de CLACSO, que lamentablemente no vió la luz. El texto salió publicado con ligeras modificaciones en inglés, bajo el título “The Left in Peru: Plenty of Wagons and No Locomotion”, en el libro editado por Jorge Castañeda y Marco Morales, Leftovers. Tales of the Latin American Left (New York, Rouledge, 2008, p. 193-212). Espero que les resulte interesante, saludos.

jueves, 1 de marzo de 2012

Think Tanks and Political Parties in Latin America

Acabo de saber que apareció la versión en inglés del libro Dime a quien escuchas... think tanks y partidos políticos en América Latina (Lima, IDEA Internacional - ODI, 2009), editado por Enrique Mendizabal y Kristen Sample. En ese libro hay un capítulo de este servidor escrito con Sofía Vera y Rodrigo Barrenechea, “Think tanks y partidos políticos en el Perú: precariedad institucional y redes informales” (p. 209-239).

Sobre el libro en español, ver:
http://martintanaka.blogspot.com/2009/10/think-tanks-y-partidos-politicos-en.html

Este libro se complementa muy bien con Vínculos entre conocimiento y política. El rol de la investigación en el debate público en América Latina, de Norma Correa y Enrique Mendizábal, editores (Lima, CIES, 2011). Allí también tengo un capítulo en coautoría con Rodrigo Barrenechea y Jorge Morel, con el título "La relación entre investigación y políticas públicas en América Latina: un análisis exploratorio” (p. 35-81). Ver:
http://martintanaka.blogspot.com/2011/09/vinculos-entre-conocimiento-y-politica.html

El libro in inglés apareció con el título Thinking Politics. Think Tanks and Political Parties in Latin America; y el capítulo con el título "Think Tanks and Political Parties in Peru. Shaky Institutions and Informal Networks". La versión del libro en inglés puede descargarse aquí:
http://www.idea.int/publications/thinking_politics/upload/Think-Tanks_overview_English_inlay.pdf

lunes, 27 de febrero de 2012

La izquierda peruana en la región


Artículo publicado en La República, domingo 26 de febrero de 2012

La izquierda en el Perú muestra una gran vitalidad política e intelectual en la década de los años veinte del siglo pasado; entre las décadas de los treinta y sesenta fue relativamente marginal, articulada alrededor del Partido Comunista, y vivió a la sombra de un populismo de masas, el APRA. La derechización o las ambigüedades del partido populista y la revolución cubana abrieron un nuevo espacio, articulado alrededor de experiencias guerrilleras, que fueron derrotadas. En los setenta la percepción de la amenaza del comunismo llevó a la implantación de dictaduras militares (o al “endurecimiento” de otras formas de régimen), que persiguieron a las izquierdas, y a las cuales combatió. Hasta aquí, la trayectoria peruana es similar a la de otros países de la región. Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia, Venezuela, Colombia, Ecuador, México, podrían ajustarse a este esquema, con sus matices.

En este grupo de países, en medio de los procesos de democratización, algunas izquierdas lograron crecer de manera importante, aprovechando el debilitamiento de los populismos: en los años ochenta, la Izquierda Unida y el PT en Brasil, acaso porque ambas enfrentaron dictaduras que no impulsaron políticas neoliberales. En Bolivia tuvimos a la UDP, pero fracasó en medio de un caos hiperinflacionario. Se trataba de izquierdas ideologizadas que seguían un paradigma revolucionario, alentado por lo que ocurría en Centroamérica: los sandinistas tomaban el poder en Nicaragua, y las izquierdas, combinando lucha guerrillera y lucha legal, avanzaban en El Salvador y Guatemala. Un camino muy diferente se registraba en Uruguay, con el Frente Amplio; aquí la experiencia dictatorial favoreció más bien una desideologización y una valoración de las libertades democráticas. Vistas las cosas retrospectivamente desde el presente, vemos izquierdas importantes o en crecimiento en casi todos esos países, México, El Salvador, Colombia, Brasil, Chile, Uruguay; e izquierdas asociadas a liderazgos personalistas en Nicaragua, Argentina, Venezuela, Ecuador, Bolivia.

Así, un camino al poder parece estar dado por la asociación a algún proyecto personalista, una apuesta muy riesgosa. Otro pasa por construir un proyecto propio, para lo cual parece crucial aceptar las reglas de juego democrático, apostar por ser gobierno y demostrar capacidad de gestión, generalmente partiendo de la alcaldía de la capital del país, o de importantes gobiernos subnacionales, para de allí hacer el salto al gobierno nacional. La ideologización excesiva dificulta la apuesta por ser gobierno y lleva a la implosión, como en Perú o Guatemala; también el fracaso en la gestión como con la UDP en Bolivia o el FREPASO en Argentina. La pregunta es cuál es el camino que seguirá la izquierda peruana, una parte cercana al humalismo, otra tratando de sacar adelante la Municipalidad de Lima, y otra en gobiernos y movimientos regionales, pero pensando más en la movilización que en la gestión, aparentemente.

martes, 21 de febrero de 2012

La historia y la identidad peruana

Artículo publicado en La República, domingo 19 de febrero de 2012

La semana pasada participé en un seminario con docentes en el que discutimos sobre las miradas del país que transmite nuestra escuela pública, y vimos que aún ahora se halla relativamente vigente lo que Gonzalo Portocarrero y Patricia Oliart llamaron en 1986 “la idea crítica del Perú”, en la que la historia del país aparece como una sucesión de “episodios traumáticos y de esperanzas frustradas”. El imperio incaico, nuestra “mejor época” fue destruido por un puñado de invasores. La colonia está marcada por el abuso, y el fracaso de Túpac Amaru impidió que esto cambiara, de allí que la independencia no tuviera mayor significación y fuera traída “desde afuera” por San Martín y Bolívar. En el siglo XIX vivimos “a la deriva”, y por eso fuimos derrotados en la Guerra del Pacífico. Finalmente, en el siglo XX, diversos intentos reformistas fueron derrotados por la oligarquía. El Perú sería un país inmensamente rico, y si el pueblo es pobre es porque la riqueza es apropiada por potencias extranjeras, gobernantes y élites corruptas y egoístas. La enseñanza de la historia debería mantener vivo este recuento de agravios para fundamentar una futura liberación, que requeriría necesariamente de cambios muy radicales. No debería sorprendernos la vigencia de estas ideas en la escuela y en nuestra cultura política; hace unas semanas comentaba un artículo de Sinesio López en el cual, a grandes rasgos, se basaba en este tipo de lectura (“La captura de Ollanta, LR, 29 de enero de 2012).

De cara a la conmemoración o celebración del bicentenario de nuestra independencia, urge un gran debate nacional en torno, primero, a la veracidad histórica de esta visión y, segundo, si es que esta es la visión de nuestra historia a partir de la cual queremos construir nuestro futuro como país. Respecto a lo primero, habría que decir que el mundo prehispánico fue admirable pero despótico, y se derrumbó por sus contradicciones internas, como han señalado María Rostworowski y otros. Nuestro orden colonial está marcado por el mestizaje y la asimilación local de los elementos provenientes de occidente, donde, si bien fue estamental, en él pudo desarrollarse una élite indígena. Habría que leer más a Juan Carlos Estenssoro y otros. Sobre la independencia habría que leer más a Scarlett O’Phelan, quien rescata una larga historia de sublevaciones mestizas y criollas en nuestro territorio. Sobre el siglo XIX y la formación del Estado nacional habría que leer a Cristóbal Aljovín, Gabriela Chiaramonti o Cecilia Méndez, por ejemplo, quienes muestran complejas articulaciones políticas entre elites y sectores populares. Más adelante perdimos la Guerra con Chile, pero como muestra Carmen McEvoy, sería un error asumir el discurso del triunfador, según el cual ellos ganaron por ser “superiores” y nosotros “inferiores”. Finalmente, ya en el siglo XX, el propio Sinesio López ha planteado la visión de un Estado que va democratizándose progresivamente a partir de “incursiones de los de abajo”.

Sobre estas bases podríamos abordar mejor el segundo desafío. No deberíamos entender la historia como el remoto e inescapable origen de los males que, inalterados, sufrimos en el presente, sino como un escenario complejo y cambiante siempre abierto a diversos desenlaces, donde no hay oposiciones binarias ni determinismos ni esencias inevitables, de modo que el cambio está disponible para todos en el futuro y no pasa por fórmulas simplistas.

VER TAMBIÉN:

La "idea crítica": una visión del Perú desde abajo
Gonzalo Portocarrero y Patricia Oliart
http://www.cholonautas.edu.pe/modulo/upload/Portocarrero%20y%20Oliart.pdf

El párrafo final de mi artículo está inspirado en un artículo que leí de Juan Carlos Estensoro, “Del paganismo a la santidad. Historia de un libro” (en: Libros & artes: revista de cultura de la Biblioteca Nacional del Perú, n° 8, octubre 2004, p. 10-12):
http://www.bnp.gob.pe/portalbnp/pdf/libros_y_artes/Librosyartes8_4.pdf

“… para mí la reflexión histórica debe convertirse en una suerte de mala conciencia que obligue a un ejercicio crítico permanente respecto del presente, poniendo en duda nuestras certidumbres y ello con el máximo rigor posible. La Historia debería también servir para ofrecer, sin imponer ninguna moraleja reductora, los elementos para comprender el momento que se vive devolviéndole su complejidad y tratando de mostrar que todo en el pasado no conduce a él y que, por lo tanto, no es en ningún caso una fatalidad. Que el pasado, si no es deformado por el anacronismo, sirve para cobrar conciencia del cambio, para hacernos experimentar cómo somos (y podemos ser) diferentes a nosotros mismos, que somos otros (distintos de lo que éramos, de nuestros orígenes), en definitiva para recordarnos la alteridad de la que somos portadores. A cada uno luego de reconocerse o no en una historia que, sin ignorar, silenciar, ni dejar de denunciar los intereses del poder, incluso y sobre todo los más crueles, deje de estar polarizada entre ganadores y perdedores o que pretenda imponer identidades atávicas” (p. 12).

domingo, 12 de febrero de 2012

Conga, Cajamarca y el país

Artículo publicado en La República, domingo 12 de febrero de 2012

La “Marcha por el Agua” no debe ser subestimada. Si el problema crucial en el proyecto Conga es uno de desconfianza, resulta muy desacertada la manera en que el gobierno está enfrentando su negociación. Antes que construir espacios de diálogo y entendimiento con los actores relevantes, que permitan un peritaje creíble que evite un camino de pura confrontación, las señales que se dan muestran intolerancia y poca transparencia. La falta de iniciativa del nuevo Ministro del Ambiente, Manuel Pulgar-Vidal, un experto en estos asuntos, llama la atención. Después de esta marcha, el gobierno debería reevaluar sus estrategias; el rumbo actual se parece demasiado al del gobierno anterior, y el desenlace es conocido: pese a la retórica favorable a la gran inversión, el mal manejo de los conflictos termina paralizando los proyectos.

Ahora bien, esta marcha ha sido también ocasión para que sectores de izquierda intenten recomponerse después de su alejamiento del gobierno. Sin embargo, cabe preguntarse si, independientemente de la justicia de esta causa, esta sea la mejor estrategia. Si bien para la cultura de izquierda “recuperar la calle” y representar a los movimientos de protesta constituye casi un acto reflejo, la pregunta es qué diferenciaría esta apuesta de otras detrás de líderes como Alberto Pizango o Nelson Palomino, o de diferentes Frentes de Defensa. Ese camino, si bien refuerza la identidad y presencia en el movimiento social, en el plano electoral y nacional llevaron a la marginalidad política. Supuestamente, los sectores de izquierda que apostaron por Humala lo hicieron en nombre del realismo, apostando a ser gobierno, no solo oposición, a construir mayorías, no solo representar a los núcleos tradicionales, estando dispuestos para ello a construir alianzas y plataformas amplias.

Lo que los organizadores de la Marcha por el Agua y los sectores de izquierda que la respaldan deben aclarar es cuál es su propuesta de desarrollo para Cajamarca y para el país; porque, como resulta obvio, paralizar el proyecto Conga por sí solo es simplemente mantener el statu quo. Al respecto resulta muy útil el texto de Waldo Mendoza y José Gallardo, Las barreras al crecimiento económico de Cajamarca (Lima, CIES, 2011), donde muestran que el crecimiento en la región está muy asociado a la minería, que también ha aumentado la desigualdad. La actividad agropecuaria emplea mayoritariamente a la población, pero con muy bajos niveles de productividad. Los problemas están principalmente en la conflictividad social, en la falta de infraestructura y en la debilidad institucional. Podría decirse que la solución pasaría por cambiar la relación entre Estado, minería y comunidades, y hacer viables proyectos que generen recursos que permitan elevar la productividad, invertir en infraestructura y en fortalecimiento de capacidades. Salomón Lerner, desde la presidencia del Consejo de Ministros, parecía apostar por este camino. ¿No debería intentarse darle continuidad a estos esfuerzos?

VER TAMBIÉN:

Las barreras al crecimiento económico en Cajamarca
Waldo Mendoza y José Gallardo
http://cies.org.pe/actividades/las-barreras-al-crecimiento

lunes, 6 de febrero de 2012

Las tesis de Sinesio López

Artículo publicado en La República, domingo 5 de febrero de 2012

En las últimas semanas, mi maestro y colega Sinesio López ha fundamentado su alejamiento del gobierno debido a que “la hoja de ruta ha sido políticamente prostituida” (“Las hojas de ruta”, LR, 15 de enero), lo que habría permitido pasar de “la captura del Estado a la captura de Ollanta” por parte de “la derecha económica, política y mediática” (“La captura de Ollanta”, LR, 29 de enero). La tarea ahora sería construir un proyecto de izquierda autónomo, “desde… las conciencias de la gente de a pie, en las demandas y propuestas ciudadanas, en la sociedad civil, en los movimientos sociales y en sus representaciones políticas” (“Carta desde la sociedad civil”, LR, 1 de enero). La materialización práctica de esta nueva apuesta serían las conversaciones iniciales con Gregorio Santos y otros. En tanto las ideas de López han constituido en el pasado y representan ahora el fundamento intelectual para la construcción de un proyecto de izquierda, analizar su discurso resulta importante.

En “La captura…” López presenta una mirada según la cual vivimos un orden marcado por la conquista y la colonia, en el que los intentos por revertirlo han fracasado: Túpac Amaru, Haya y Mariátegui, el velasquismo, la Izquierda Unida y el propio Humala antes de su “captura”. Este razonamiento guarda cierto parentesco con el que presentó en “De imperio a nacionalidades oprimidas” de 1979 (en Nueva historia general del Perú, de Carlos Araníbar et.al., Lima, Mosca Azul eds.). López sostenía entonces que las fuerzas del cambio estaban en el movimiento popular, en particular el movimiento campesino. Eran los años de las protestas contra la dictadura militar y de la influencia del maoísmo.

Años después, con una izquierda ubicada al interior del régimen democrático, López presenta una visión más equilibrada: no estamos ante reiterados fracasos, si no de “sucesivas incursiones democratizadoras” de los excluidos, que “impulsan la integración, ensanchan la participación y desarrollan mejores condiciones para el funcionamiento de la democracia”; así, en el siglo XX, Haya, Mariátegui y Velasco no son fracasos sino éxitos parciales, y además se reconoce el aporte de sectores no izquierdistas a la democratización del país (Acción Popular, la Democracia Cristiana y el Social Progresismo. El dios mortal. Lima, IDS, 1991). Esta democratización también es social, y se expresa en una ampliación y desarrollo de la ciudadanía, aunque con grandes desigualdades (Ciudadanos reales e imaginarios. Lima, IDS, 1997).

Con la derrota política de la izquierda en 2006, y sin un movimiento popular al cual apostar, ante el dilema de construir un proyecto propio o apoyar a Humala, López optó por lo segundo. Se impuso el “realismo político”. Ese mismo justificó después la “Hoja de ruta” y la incorporación de “los Velarde y Castilla” como parte de un “paso decisivo para darle gobernabilidad al país”, y de “establecer equilibrios complejos entre los diversos campos de las relaciones de poder” (“Ollanta entre el temor y la esperanza”).

Podría decirse que hasta aquí en López se estaba dando una evolución política práctica equiparable a la que pasaron las izquierdas de Chile, Brasil o Uruguay, que los llevó a aceptar la democracia como régimen, al mercado como motor principal de la economía, y a la búsqueda de pactos o acuerdos como práctica por encima de la pura confrontación. Sin embargo, volver de pronto a considerar que nuestros males son coloniales, que nuestra historia es una de fracasos, en la que se imponen “los descendientes de Pizarro”, donde está pendiente “superar las deficiencias de 1821” y “construir un Estado nacional republicano”, parece fundamentar un lógica binaria y una retórica de confrontación, un viraje que podría llevar a perder lo ganado en nombre del “realismo”.

VER TAMBIÉN:

Un par de citas completas que por razones de espacio fue imposible incluir. La primera es del texto “De imperio a nacionalidades oprimidas. Notas sobre el problema nacional indígena”. En: Nueva historia general del Perú. Un comprendio [1979]. Carlos Araníbar et.al., Mosca Azul eds., 2ª ed., 1980.

“El Perú es una nación en formación. La independencia no pudo resolver el problema nacional producido por la conquista y la colonia que contrapusieron dos sociedades distintas económica, cultural y racialmente.

La divergencia histórica del movimiento nacional indígena y del movimiento nacional criollo en el proceso de la independencia, la derrota del primero y el triunfo del segundo, dieron origen a un Estado formalmente burgués y soberano sobre una sociedad feudal-multinacional. Hoy existen nuevas fuerzas sociales capaces de corregir las aberraciones de la historia colonial y semicolonial, prontas a subsanar las deficiencias de la independencia y decididas a forjar la nación peruana y a resolver nuestra crisis de identidad nacional. A su formación concurren el contingente campesino-indígena y las fuerzas nacionales del contingente criollo-mestizo constituidas por la clase obrera, las clases medias y algunos sectores de la burguesía nacional. De estas fuerzas sociales, son el campesinado y la clase obrera, a pesar de su aparente juventud, los que tienen profundos ancestros nacionales. Pero es el campesinado principalmente el heredero directo de las viejas tradiciones históricas de la sociedad andina de cuya transformación proviene (p. 231).

(…) Aquellos sectores que no se han enfeudado a los intereses gran-burgueses e imperialistas combaten, junto al movimiento popular, al centralismo gran burgués. Ya no tiene sin embargo, como sucedió en la década del 60, la hegemonía de las luchas regionales. Esta ahora reposa sobre los hombros del movimiento popular. En en las luchas regionales donde la nación se construye desde sus cimientos. En ellas converge el contingente campesino-indígena con las fuerzas nacionales del contingente criollo-mestizo” (p. 263).

La segunda es del libro El dios mortal. Estado, sociedad y política en el Perú del siglo XX. Lima, IDS, 1991):

“Como esta confrontación no alcanza generalmente los niveles de una revolución exitosa, los partidos y las organizaciones de los grupos sociales excluidos conquistan la participación social y política y logran cambiar parcialmente las reglas de juego a través de sucesivas incursiones democratizadoras y de múltiples oleadas sociales y electorales que los catapultan a los diversos pisos de la escena oficial: el Ejecutivo, al Parlamento, a los municipios y los gobiernos regionales. De este modo, los sectores excluidos institucionalizan la confrontación y el conflicto social y político, impulsan la integración, ensanchan la participación y desarrollan mejores condiciones para el funcionamiento de la democracia. Como no pueden tomar el edificio estatal desde fuera, los excluidos lo infiltran y lo van tomando por dentro en etapas sucesivas: primero las clases medias y populares de los años ’30 organizadas en el Apra se integran en 1956, luego las nuevas clases medias de los ’60 organizadas en Acción Popular, la Democracia Cristiana y el Social Progresismo incursionan al Parlamento en 1956 y al Ejecutivo en 1963 y finalmente las clases populares organizadas en el clasismo y en la izquierda que entran a la Constituyente en 1978, al Parlamento en 1980 y 1985, a los municipios en 1983 y a los gobiernos regionales en 1989” (Introducción, p. 29-30).

Mi punto es: ¿no es la visión de López de los años noventa más históricamente acertada, políticamente más inclusiva, más acorde a los desafíos que enfrenta la izquierda peruana hoy que la lógica binaria y confrontacional de los años setenta, hacia la cual parece estar encaminándose la "nueva" propuesta política en formación? Seguiré con el tema la próxima semana...

ACTUALIZACIÓN, 21 de febrero:

La respuesta de Sinesio López:
Perú: Confrontación y concertación
Domingo, 19 de febrero de 2012
http://www.larepublica.pe/columnistas/el-zorro-de-abajo/peru-confrontacion-y-concertacion-19-02-2012

domingo, 29 de enero de 2012

Memoria y MOVADEF

Artículo publicado en La República, domingo 29 de enero de 2012

Como a muchos, a mí también me ha dado mucho que pensar el pedido de inscripción del “Movimiento Por Amnistía y Derechos Fundamentales” (MOVADEF) en el registro de partidos políticos. Se ha comentado bastante sobre el desconocimiento de los jóvenes en general respecto a lo ocurrido durante lo que la Comisión de la Verdad y Reconciliación llamó el “conflicto armado interno”, y se ha expresado preocupación en tanto ese desconocimiento podría dar margen para un resurgimiento del terrorismo. Se ha pedido que la escuela pública informe a los jóvenes, y que los partidos políticos hagan trabajo en las universidades.

Bien vistas las cosas, lo que el MOVADEF ha hecho es hacer evidentes los límites de las maneras en que como sociedad hemos enfrentado el tema de la memoria de lo ocurrido en esos años. En primer lugar, la desinformación es la expresión natural de una ciudadanía desinteresada en los asuntos políticos. Según la encuesta “Perfil del elector” del Jurado Nacional de Elecciones de 2010, un 67% de los peruanos declara tener poco o ningún interés en la política, y el porcentaje sube al 71% en Lima. Esto es consecuencia de una esfera pública empobrecida en los últimos veinte años, al amparo de discursos antipolíticos y de reducción de espacios de debate y deliberación, que los medios de comunicación masivos en general, lejos de contrarrestar, refuerzan.

También hay un problema de cómo recordar y procesar sucesos tan traumáticos. Una encuesta del Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Universidad Católica, de finales de 2006, mostró que, a pesar de que una gran mayoría teme que esos sucesos puedan repetirse, un tercio de los limeños piensa que “es mejor olvidar y no remover el pasado”, porcentaje que sube hasta un 58% en Huánuco y Junín, y a un 64% entre los ayacuchanos. De allí la importancia de que la memoria vaya acompañada de justicia, reparación, reformas institucionales, políticas de desarrollo.

Esto respecto a la actitud que tenemos como sociedad frente a lo ocurrido. Otro tema es lo que sucede en las universidades. En realidad, la existencia de militantes del MOVADEF no es resultado de la desinformación: por el contrario, es consecuencia de la manera en que funciona buena parte de la escuela y la educación superior pública, siguiendo patrones autoritarios, de mala calidad, excesiva ideologización y dogmatismo en torno a un “empobrecido marxismo de manual”, tal como fue señalado por la CVR. Se suele presentar allí una narrativa derrotista y fatalista sobre el país, una imagen falsamente crítica que lo presenta como víctima inerme de siglos de injusticias y explotación sin esperanza de cambio. De allí a denunciar a la democracia y a sus instituciones como una farsa y a asumir que la redención solo vendrá con una revolución dirigida por una vanguardia que implicará un alto costo de sangre, no hay demasiada distancia. ¿Qué hemos hecho desde las universidades y desde las ciencias sociales para combatir estas visiones?

VER TAMBIÉN:

CVR y MOVADEF
http://martintanaka.blogspot.com/2012/01/cvr-y-movadef.html

Perfil del elector peruano
http://martintanaka.blogspot.com/2011/03/perfil-del-elector-peruano.html

El perfil del elector peruano
http://martintanaka.blogspot.com/2010/09/el-perfil-del-elector-peruano.html

La memoria y el museo de la memoria
http://martintanaka.blogspot.com/2009/03/la-memoria-y-el-museo-de-la-memoria.html

martes, 24 de enero de 2012

CVR y MOVADEF

Como a muchos, a mí también me dado mucho que pensar el tema del pedido de inscripción del “Movimiento Por Amnistía y Derechos Fundamentales” (MOVADEF) en el registro de partidos políticos. Dedicaré a este tema mi próxima columna. Mientras tanto, me parece muy importante recordar qué propuso la CVR para evitar que algo como el MOVADEF aparezca ahora. Esas recomendaciones no se tomaron suficientemente en cuenta, y ahora estamos sufriendo las consecuencias. Creo que dedicar unos minutos a leer estas citas a continuación resulta muy provechoso, saludos.

TOMO IX
CUARTA PARTE: RECOMENDACIONES DE LA CVR. HACIA LA RECONCILIACIÓN
Capítulo 1: Fundamentos de la reconciliación
PARTE I
La reconciliación: propuesta
4. La reconciliación como refundación del pacto social
4.3. La reconciliación y el PCP-SL

"En cuanto a «la solución política y la democratización de la sociedad», conviene señalar que ambos temas se vinculan estrechamente. El PCP-SL pide una solución política y no militar para enfrentar su derrota en el proceso de la reconciliación nacional. Sin embargo, el PCP-SL no plantea que, para la solución que propone, se requiera la renuncia absoluta a la violencia y la lucha armada como instrumentos de la acción política. La verdadera solución política al conflicto no es la que propone «una amnistía política» de los presos que participaron en el conflicto. Mientras que el PCP-SL no haga un reconocimiento público de su renuncia a la violencia como método de acción política, está manifestando que su propuesta de reconciliación no está fundada en el interés de la sociedad y de la nación, sino que sigue anclada en sus intereses de grupo. El PCP-SL ha convertido a la violencia y el terror en parte indesligable de su existencia y, por ello, la renuncia que se exigiría a dichos métodos significaría en el fondo solicitarle al PCP-SL que se niegue a sí mismo (...)

En relación con el «proceso de democratización de la sociedad», dicho proceso sólo se dará en la medida en que todas las fuerzas políticas y democráticas del país asuman la tarea de fortalecer la democracia. Será en función de la democratización, y por ella, que podrá darse el auténtico proceso de reconciliación y solucionarse el conflicto armado con los remanentes del senderismo que todavía existen en el Perú. El PCP-SL se ha puesto fuera de la ley y de la construcción democrática del país" (p. 36-37).

TOMO IX
CUARTA PARTE: RECOMENDACIONES DE LA CVR. HACIA LA RECONCILIACIÓN
CAPÍTULO 2
RECOMENDACIONES
1. Reformas institucionales
1.4. Recomendación general

"(...) Por ello se propone:
Un compromiso expreso del no uso de la violencia y el respeto a los derechos humanos, tanto desde los partidos políticos como desde las organizaciones sociales, como requisito para integrarse y actuar dentro del sistema de partidos y organizaciones sociales legalmente reconocidos; asimismo, una exigencia de constancia expresa en estatutos de organizaciones políticas y sociales de un compromiso de respeto a la Constitución como regla fundamental de la vida política y el pluralismo democrático" (p. 87).

1.5. RECOMENDACIONES ESPECÍFICAS

A. Recomendaciones para lograr la presencia de la autoridad democrática y de los servicios del Estado en todo el territorio, recogiendo y respetando la organización popular, las identidades locales y la diversidad cultural, y promoviendo la participación ciudadana

B. Recomendaciones para afianzar una institucionalidad democrática basada en el liderazgo del poder político para la defensa nacional y el mantenimiento del orden interno

C. Recomendaciones para la reforma del sistema de administración de justicia para que cumpla efectivamente con su papel de defensor de los derechos ciudadanos y del orden constitucional

D. Recomendaciones para la elaboración de una reforma que asegure una educación de calidad que promueva valores democráticos —el respeto de los derechos humanos, el respeto a las diferencias, la valoración del pluralismo y la diversidad cultural— y visiones actualizadas y complejas de la realidad peruana, especialmente en las zonas rurales

"El principal espacio de reclutamiento de la militancia de los grupos subversivos estuvo en la escuela y la educación superior públicas más débiles. Los grupos subversivos surgieron, lograron captar militantes y simpatizantes, y prosperaron, aprovechando las consecuencias de una escuela que socializó a jóvenes en patrones autoritarios, rígidos, de mala calidad, que no les ofrecían perspectivas de superación. Aprovechó, además, algunos espacios en la educación superior signados por la ideologización, la ausencia de valores democráticos, la negación del pluralismo y el no respeto de la diversidad y las diferencias. Para comprender este fenómeno, la caída de la calidad magisterial, la desactualización y límites de su formación docente, así como la influencia de visiones críticas del Perú inspiradas en un empobrecido marxismo de manual, resultan elementos indispensables" (p. 99).

D.1. Poner énfasis en políticas educativas destinadas a la transformación de la escuela en un lugar donde se respete la condición humana del alumnado y se contribuya al desarrollo integral de su personalidad. Lograr una conciencia de paz y afirmar la educación como su instrumento

D.2. Establecer un plan de estudios que estimule el conocimiento y oriente el saber hacia el bienestar para lograr una formación integral y alejamiento de la proclividad a la violencia. Reformulación de visiones simplistas y distorsionadas de la historia y realidad peruana

"Son particularmente urgentes modificaciones en el contenido de los programas de estudios de Historia y de las humanidades. La Historia es enseñada con visión pasadista y derrotista y no contribuye al desarrollo de la autoconciencia de un pueblo que asume que puede tomar el destino en sus manos. La Geografía es enseñada de manera tal que no da una idea cabal de la realidad física del país ni de su ubicación en el contexto mundial. Es preciso dar idea de los grandes procesos culturales y políticos contemporáneos en su real complejidad y diversidad, y ubicarlos en el espacio del mundo. En la enseñanza de la Historia se deben resaltar los logros individuales y colectivos del pueblo peruano a lo largo del tiempo; deben mostrarse también nuestros defectos y derrotas, pero de manera que esto último no sea lo determinante como ocurre hoy en día. Se debe lograr que el y la estudiante descubran las explicaciones científicas de la vida y la realidad que le permitan un diálogo informado con las ciencias naturales y sociales actuales y lo alejen de las explicaciones simplificadoras y sin fundamento. La formación científica básica, aquélla que podría ayudar a la población estudiantil a comprender la imagen del mundo y de la naturaleza que comparte la comunidad científica internacional, es sumamente deficiente y alienta explicaciones míticas de la realidad, teorías pseudocientíficas de toda índole y hasta concepciones arcaicas y mágicas.

Este último hecho es muy importante tenerlo en cuenta, pues la ausencia de una visión científica del mundo no sólo propicia prejuicios, sino que ha sido una de las principales causas del arraigo del maoísmo y del senderismo en nuestro medio. El materialismo elemental y burdo de esas doctrinas aparentemente proporcionaba una explicación definitiva de la realidad social y cósmica y de sus principales procesos. Tales dogmas se aceptaron con igual fervor y entusiasmo que los dogmas religiosos tradicionales, en un proceso de sustitución evidente. Un programa de estudios que pueda contrarrestar eficientemente esta situación debe apuntar entonces a ampliar la visión del mundo y a proporcionar bases sólidas para un diálogo informado con las ciencias sociales y naturales actuales" (p. 100).

(...) "Finalmente, la CVR considera importante hacer mención a un tema que, si bien no se ajusta estrictamente a su mandato, resulta fundamental para actuar eficazmente sobre los temas de los que se ocupa. Es el tema de los medios de comunicación. Los medios pueden jugar un papel importante tanto para crear un ambiente o clima propicio para la violencia, como para la pacificación y estabilidad del país. También pueden colaborar con objetivos educativos y culturales, o pueden contribuir al ahondamiento de los problemas de la calidad educativa y el desinterés por la cultura. En el marco de un estricto cumplimiento de la libertad de prensa, deberían buscarse mecanismos transparentes para que los medios colaboren con algunas tareas colectivas a favor de la educación y la cultura en el país" (p. 102).

VER TAMBIÉN:

Informe final de la CVR
http://www.cverdad.org.pe/ifinal/index.php

Algo he comentado sobre este tema en los últimos días. Ver:
http://play.tuteve.tv/videogaleria/programa/48738/2012-01-20-mas-que-noticias-20/01/2012

Finalmente, desde el diario Correo el día de hoy Víctor Robles afirma:

"Martín Tanaka acaba de declarar que el surgimiento del Movadef es consecuencia de que el país no haya seguido las recomendaciones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), lo cual es falso, pues durante más de una década el Estado ha hecho precisamente eso. Es más, si Sendero Luminoso ha logrado limpiar en algo su miserable imagen ante un sector desinformado o mal informado de la población, es precisamente porque el Estado hizo suyo el pensamiento caviar, cuya máxima expresión es el informe de la CVR, y lo convirtió en historia oficial. Esa política alcahuete de justificar y encubrir los crímenes atroces del terrorismo desde las instituciones del Estado es producto del pensamiento caviar, que se unió así, de hecho, con el "pensamiento Gonzalo" para joder a la democracia. De este maridaje ha nacido ese engendro llamado Movadef".
http://diariocorreo.pe/columna/64740/movadef-engendro-de-la-cvr/

¿Qué se puede responder a esto? Simplemente que cualquiera que lea el Informe de la CVR se dará cuenta de que Robles está totalmente equivocado. Este no es un tema de interpretación, sino de simple lectura. Basta leer las Conclusiones Generales, en el tomo VIII, sección II, "LAS RESPONSABILIDADES DEL CONFLICTO", parte A, "Sobre el Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso (PCP-SL)":

12. La CVR considera que la causa inmediata y fundamental del desencadenamiento del conflicto armado interno fue la decisión del PCP-SL de iniciar la lucha armada contra el Estado Peruano, a contracorriente de la abrumadora mayoría de peruanos y peruanas, y en momentos en que se restauraba la democracia a través de elecciones libres.

13. Para la CVR, el PCP-SL fue el principal perpetrador de crímenes y violaciones de los derechos humanos tomando como medida de ello la cantidad de personas muertas y desaparecidas. Fue responsable del 54 por ciento de las víctimas fatales reportadas a la CVR. Esta cuota tan alta de responsabilidad del PCP-SL es un caso excepcional entre los grupos subversivos de América Latina y una de las singularidades más notorias del proceso que le ha tocado analizar a la CVR.

14. La CVR ha comprobado que el PCP-SL desplegó extremada violencia e inusitada crueldad que comprendieron la tortura y la sevicia como formas de castigar o sentar ejemplos intimidatorios en la población que buscaba controlar.

15. La CVR ha encontrado que el PCP-SL fue en contra de las grandes tendencias históricas del país. Poniendo en práctica una férrea voluntad política, se expresó como un proyecto militarista y totalitario de características terroristas que no conquistó el apoyo duradero de sectores importantes de peruanos.

16. La CVR considera que el PCP-SL sustentó su proyecto en una ideología de carácter fundamentalista, centrada en una rígida preconcepción del devenir histórico, encerrada en una visión únicamente estratégica de la acción política y, por tanto, reñida con todo valor humanitario. El PCP-SL desdeñaba el valor de la vida y negaba los derechos humanos.

17. La CVR ha constatado que el PCP-SL logró su cohesión interna a través del llamado Pensamiento Gonzalo que reflejó el culto a la personalidad de Abimael Guzmán Reinoso, fundador y dirigente de la organización, a quien se le consideró la encarnación del pensamiento más elevado en la historia de la humanidad.

18. La CVR ha determinado que, de acuerdo con su ideología, el PCP-SL adoptó una estrategia orientada a provocar de manera consciente y constante respuestas desproporcionadas por parte del Estado sin tener en cuenta el profundo sufrimiento que ello ocasionaba a la población por la que decía luchar.

19. La CVR considera que el PCP-SL llevó la ideología fundamentalista y la organización totalitaria a sus extremos. En su acción subversiva se constata una trágica ceguera: ve clases, no individuos; de allí, su falta absoluta de respeto a la persona humana y al derecho a la vida, incluyendo la de sus militantes. El PCP-SL alimentó en ellos una vena fanática que se convirtió en su sello de identidad.

20. La CVR ha constatado características terroristas del PCP-SL que se desplegaron desde un comienzo a través de ajusticiamientos realizados con sevicia, prohibición de entierros y otras manifestaciones delictivas, incluido el uso de coches-bomba en las ciudades.

21. La CVR encuentra asimismo un potencial genocida en proclamas del PCP-SL que llaman a «pagar la cuota de sangre» (1982), «inducir genocidio» (1985) y que anuncian que «el triunfo de la revolución costará un millón de muertos» (1988). Esto se conjuga con concepciones racistas y de superioridad sobre pueblos indígenas.

22. La CVR ha encontrado que el PCP-SL se aprovechó de ciertas instituciones del sistema educativo como principal cabecera de playa y que, a través de ellas, logró expandir su prédica y captar núcleos minoritarios de jóvenes de uno y otro sexo en diferentes partes del país. Si bien ofrecía a los jóvenes una utopía que les brindaba identidad totalizante, en el fondo los encerraba en una organización fundamentalista y opresora a través de cartas de sujeción a Abimael Guzmán Reinoso.

23. La CVR ha constatado que la prédica del PCP-SL pudo tener aceptación fugaz, en razón de la incapacidad del Estado y de las elites del país para responder a las demandas educativas de una juventud frustrada en sus esfuerzos de movilidad social y de aspiración de progreso.

24. La CVR ha encontrado que el PCP-SL secundó las tesis maoístas y convirtió a las zonas rurales en el escenario principal del conflicto. Sin embargo, no tomó en cuenta las necesidades y aspiraciones económicas del campesinado, ni sus organizaciones propias ni sus especificidades culturales, y convirtió, más bien, a los campesinos en masa que debía someterse a la voluntad del partido. La disidencia individual en la masa llevó a asesinatos y aniquilamientos selectivos, y la disidencia colectiva condujo a masacres y arrasamientos de comunidades enteras.

25. La CVR ha establecido que la presencia del PCP-SL en los andes y la respuesta contra-subversiva del Estado revivió y militarizó viejos conflictos intracomunales e intercomunales. Catalogó como enemigos de clase a los sectores de la sociedad rural más conectados al mercado o a las redes e instituciones regionales o nacionales, y decretó su destrucción. Su guerra campesina contra el Estado se convirtió en muchos casos en enfrentamientos entre campesinos.

26. La CVR ha constatado que la violencia extrema practicada por el PCP-SL en las localidades rurales de los andes se extendió también a los centros urbanos. Lima y otras ciudades fueron también escenarios complementarios y sufrieron sabotajes, asesinatos selectivos, paros armados y actos terroristas, especialmente bajo la modalidad de coches-bomba.

27. La CVR señala que la concepción ideológica del PCP-SL implicaba la destrucción del viejo Estado desde sus cimientos. Ello los llevó al asesinato de autoridades locales —alcaldes, gobernadores, tenientes gobernadores, jueces de paz— y de autoridades nacionales —ministros, parlamentarios y otros representantes de los poderes del Estado. Del total de reportes recibidos por la CVR sobre víctimas fatales causadas por el PCP-SL, el 12 por ciento eran autoridades. Además, el PCP-SL incurrió en el asesinato masivo de dirigentes sociales, hombres y mujeres, dirigentes comunales, alcaldes varas, dirigentes campesinos, sindicales, barriales, magisteriales y de organizaciones de mujeres.

28. La CVR señala que, por la generalidad y sistematicidad de estas prácticas, miembros del PCP-SL, y en especial su dirección nacional y su denominada jefatura, tienen directa responsabilidad en la comisión de crímenes de lesa humanidad en el marco de ataques armados contra la población civil, cometidos a gran escala o bien como parte de una estrategia general o planes específicos. Del mismo modo, estas conductas constituyen, a juicio de la CVR, graves infracciones a los Convenios de Ginebra, cuyo respeto era obligatorio para todos los participantes en las hostilidades. La perfidia con la que actuó el PCP-SL en el terreno, escudándose en la población civil, evitando el uso de distintivos y atacando a traición, entre otros métodos similares como el recurso a acciones terroristas, constituyó un calculado mecanismo que buscaba provocar reacciones brutales de las fuerzas del orden contra la población civil, con lo que se incrementaron en una forma extraordinaria los sufrimientos de las comunidades en cuyos territorios se llevaban a cabo las hostilidades.

30. La CVR encuentra la más grave responsabilidad en los miembros del sistema de dirección del PCP-SL por el conflicto que desangró a la sociedad peruana, por los si-guientes elementos:
• Por haber dado inicio a la violencia en contra del sentimiento abrumadoramente mayoritario de la población;
• por haber planteado su lucha contra la democracia peruana con una estrategia sanguinaria;
• por las prácticas violentas de ocupación y control de territorios rurales y poblaciones campesinas con un alto costo en vidas y en sufrimiento humano;
• por su política de genocidio mediante actos de provocación al Estado;
• por su decisión de proclamar el llamado equilibrio estratégico que acentuó el carácter terrorista de sus acciones.

31. La CVR hace notar la profunda irresponsabilidad y menosprecio del PCP-SL hacia sus propios militantes, a quienes se inducía a matar y a morir de la manera más cruel y sanguinaria, mientras que sus dirigentes máximos, especialmente Abimael Guzmán Reinoso, permanecían en Lima, exentos de riesgos físicos y privaciones, prácticamente durante todo el conflicto. Esta incongruencia se expresó de la manera más patente cuando, tras ser capturado, Abimael Guzmán Reinoso abandonó casi inmediatamente la tesis del equilibrio estratégico y solicitó al gobierno un acuerdo de paz junto con un reconocimiento explícito y sumamente elogioso al gobierno dictatorial de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos.

32. La CVR expresa su pesar por los miles de jóvenes que resultaron seducidos por una propuesta que constataba los profundos problemas del país y proclamaba que «la rebelión se justifica». Muchos de ellos, con voluntad de transformar esa realidad injusta, no advirtieron que el tipo de rebelión que planteaba el PCP-SL implicaba el ejercicio del terror y la implantación de un régimen totalitario. Quedaron así encuadrados en una organización absolutamente vertical y totalitaria que les inculcaba el desprecio a la vida, castigaba las discrepancias y exigía plena sumisión. Muchos de ellos murieron inútil y cruelmente. La CVR llama al país a impulsar las reformas institucionales necesarias para que proyectos terroristas y totalitarios no encuentren nunca más eco alguno entre los jóvenes.

33. La CVR constata que, a diferencia de otros países de América Latina por esa misma época, entre 1980 y 1992 el conflicto armado interno se desarrolló mientras imperaba en el Perú un régimen democrático, con elecciones libres, libertad de prensa y el sistema político más inclusivo de nuestra historia contemporánea. El PCP-SL y el MRTA se autoexcluyeron de manera unilateral del sistema democrático y, más bien, socavaron con sus acciones armadas el régimen político democrático instaurado en 1980.

domingo, 22 de enero de 2012

Encuestas sobre Lima

Artículo publicado en La República, domingo 22 de enero de 2012

Esta semana Lima celebró el 477 aniversario de su fundación española, y según la última encuesta de IPSOS-APOYO, la aprobación a la gestión de la alcaldesa Villarán sigue en declive, con un 16% de encuestados. Un 60% declara estar a favor de una revocatoria que se percibe justificada. La alcaldesa es percibida negativamente en términos generales, y solo se le evalúa positivamente por su honestidad. Es interesante registrar que los encuestados perciben en el último año cierta mejora en disponibilidad de parques, limpieza pública, construcción y mantenimiento de pistas, pero un empeoramiento en cuanto a seguridad ciudadana y el tránsito, que son considerados precisamente los problemas principales de la ciudad.

Han sido difundidos también los resultados de la encuesta “Lima cómo vamos 2011”, aplicada por segundo año consecutivo. Una mayoría se siente insatisfecha o indiferente de vivir en la capital, y la insatisfacción se asocia a los problemas de inseguridad, transporte, y al trato y respeto entre las personas; con todo, parece percibirse cierta mejora en la calidad de vida en la ciudad respecto al año pasado. En esta encuesta, los problemas principales son, junto con la inseguridad y el transporte, la contaminación ambiental, y los ciudadanos notan cierta mejora en cuanto al transporte (ha sido el año de la mejora del Metropolitano y el inicio de las pruebas del tren eléctrico), pero un empeoramiento en la seguridad, aunque se reconoce que este es un tema cuya responsabilidad recae fundamentalmente en el Ministerio del Interior.

En cuanto a la gestión municipal, los niveles de satisfacción más altos se refieren a la promoción de actividades culturales y recreativas, o al cuidado de espacios públicos, mientras que los más bajos son precisamente aquellos relacionados a los problemas más importantes (inseguridad, transporte, cuidado del medio ambiente). Existe incluso la percepción de existencia de corrupción, y conductas poco transparentes que buscan beneficiar a grupos minoritarios, a pesar de los notorios esfuerzos hechos por la gestión de Villarán para enfrentar esos problemas.

Se puede concluir de esto que los altos niveles de desaprobación de la alcaldesa no son consecuencia de un empeoramiento en las condiciones de vida de la ciudad, y por el contrario, los encuestados perciben algunas mejoras, como en el transporte. El problema parece estar en el desdibujamiento de la imagen de Villarán. La candidata ganó la elección con la imagen de una luchadora social, cercana a la población, apelando a su sensibilidad y simpatía; pero la alcaldesa intentó erigirse en un referente de opinión política, y enfrentó los problemas con lógicas tecnocráticas, alejadas del sentido común popular. Castañeda era popular no solo por el cemento, sino por su imagen de “solidario”. Remontar este año requiere, entre otras cosas, volver a la imagen inicial, más cercana a las necesidades de la ciudadanía. La autocrítica es solo un primer paso.

VER TAMBIÉN:

La desaprobación a Susana Villarán
http://martintanaka.blogspot.com/2011/10/la-desaprobacion-susana-villaran.html

Alzas y bajas de la aprobación popular
Enero 2012
http://www.ipsos-apoyo.com.pe/Alzas_y_bajas_aprobacion_popular

Presentamos la segunda edición de nuestra encuesta Lima Cómo Vamos
http://www.limacomovamos.org/informes/presentamos-la-segunda-edicion-de-nuestra-encuesta-lima-como-vamos/

domingo, 15 de enero de 2012

¿Generaciones? (II)

Artículo publicado en La República, domingo 15 de enero de 2012

La semana pasada me preguntaba si cabía hablar de la emergencia de una “nueva generación” en el escenario intelectual peruano, distinta de lo que Alberto Flores llamó la “generación del 68”. Decía que podría ser, en tanto una cosa es estar marcado por la experiencia del mayo francés y el inicio del reformismo velasquista, y otra por la caída del muro de Berlín, el colapso político y económico de finales de la década de los ochenta, y por el autoritarismo de los años del fujimorismo.

Sin embargo, para hablar de generaciones es necesario convertir esas experiencias en algún tipo de identidad, con referentes medianamente claros. La generación del 68 compartía lo que el historiador Carlos Aguirre ha llamado una “cultura política de izquierda”, que tuvo precisamente en la figura y obra de Alberto Flores un referente de “intelectual público”. Según Aguirre, esa identidad definía a la política como un compromiso vital, entendía la revolución como un suceso inevitable y próximo, tenía la intención de imponer una línea o interpretación “correcta”, de la que se desprendía cierto espíritu sectario. Yo me atrevo a añadir que dentro de esa cultura se manejaba un esquema de oposiciones y alianzas en el cual había sectores inevitablemente parte del campo de los enemigos y otro liderado por un sujeto privilegiado que haría posible la revolución. De esa identidad sobrevive el reflejo de entender las opciones políticas, académicas y estéticas como una unidad, el pronosticar crisis permanentemente, la dificultad para dialogar con posiciones u opiniones diferentes, la apuesta sucesiva por la clase obrera, el campesinado, los movimientos sociales, la sociedad civil o la participación ciudadana como clave del cambio social.

Acaso entre los historiadores más jóvenes y en la todavía incipiente producción politológica sea posible encontrar sentidos comunes alternativos, en donde “ni los de arriba” son siempre opresores ni “los de abajo” son siempre víctimas y revolucionarios (yendo más allá de un esquema de “dominación y resistencia”, recogiendo el título de un libro del historiador Paulo Drinot), y en la cual prima cierto eclecticismo teórico y pluralismo político, una suerte de escepticismo y desconfianza frente a discursos totalizadores, una cierta reticencia a asumir el papel de “intelectual público”, percibido como pretencioso y retórico.

El asunto es que en la generación del 68 no solo había referentes políticos y académicos, también culturales y artísticos. Por el contrario, si uno piensa en personajes como Santiago Roncagliolo, Iván Thays, Mariana de Althaus, Alberto Adrianzén o Claudia Llosa o Josué Méndez, por mencionar algunos nombres, todos relativamente coetáneos, creo que será muy poco lo que encontrará en común, y seguramente menos todavía con las preocupaciones de sus “pares” politólogos e historiadores. ¿Habrá conexiones no evidentes? ¿Será una cuestión de tiempo, o ya no cabrá hablar más de generaciones como en el pasado?

VER TAMBIÉN:

http://martintanaka.blogspot.com/2012/01/generaciones.html

Cultura política de izquierda y cultura impresa en el Perú contemporáneo (1968-1990): Alberto Flores Galindo y la formación de un intelectual público
Carlos Aguirre
Historica XXXI.1 (2007): 171-204
http://revistas.pucp.edu.pe/historica/sites/revistas.pucp.edu.pe.historica/files/HISTORICA-XXXI-1-7-Aguirre.pdf

Eduardo Dargent
Generaciones
http://diario16.pe/columnista/18/eduardo-dargent/1455/generaciones

¿UNA NUEVA GENERACIÓN EN LAS CIENCIAS SOCIALES?
Publicado por Carlos Eduardo Pérez Crespo
http://chicobilly.blogspot.com/2012/01/una-nueva-generacion-en-las-ciencias.html

lunes, 9 de enero de 2012

¿Generaciones?

Artículo publicado en La República, domingo 8 de enero de 2012

En las últimas semanas, a propósito de la publicación del libro Postcandidatos (Lima, Mitin Eds., 2011), y en particular de un par de artículos del politólogo Carlos León, se ha hablado de la aparente existencia de una “nueva generación” de científicos sociales en general y de politólogos en particular, que estarían en conflicto con una “vieja guardia” de intelectuales y políticos. En realidad me parece que tal conflicto no existe; sin embargo, sí vale la pena reflexionar sobre la probable existencia y características de un lento cambio generacional en el escenario intelectual peruano. Someto a debate algunas ideas muy preliminares.

Alberto Flores publicó en 1987 un artículo sobre la “Generación del 68”. Flores decía que su generación estuvo marcada por acontecimientos ocurridos alrededor de ese año, como el mayo francés, la Guerra de Vietnam, el inicio del régimen velasquista, asuntos que ponían en el centro preocupaciones asociadas a la necesidad de una revolución social, el asumir un compromiso político, cierta adhesión al marxismo, el apoyar movimientos populares conducentes a un cambio social. Así, un grupo de políticos e intelectuales de izquierda, que luego militó en partidos de izquierda u ocupó posiciones en universidades, ONG y otros espacios, dio lugar a una producción de ciencias sociales muy importante, ciertamente reflejando el ideal de un intelectual público o comprometido.

¿Estamos ante la aparición de una nueva generación? Podría ser, si es que pensamos que los nuevos científicos sociales estarían marcados por experiencias diametralmente opuestas: la caída del muro de Berlín, el terrorismo y la división de la izquierda, la crisis de la década de los años 80 y el autoritarismo y la corrupción de la de los 90. No es de extrañar entonces que la nueva hornada de politólogos tenga una visión muy crítica de los partidos, incluyendo los de izquierda, y que la militancia partidaria haya sido sustituida por una suerte de identidad profesional y por un compromiso político democrático definido en términos muy generales.

Resulta interesante explorar si es que estos cambios, así esbozados, se dan también en otras áreas. Desde hace algunos años, historiadores como Paulo Drinot plantean la existencia de una nueva generación, signada por una identidad plural y profesional, alejada del compromiso político, que se expresa, por ejemplo, en un renovado interés y una suerte de revalorización del siglo XIX. Así, donde antes había la denuncia de un orden oligárquico, hoy se ven esfuerzos interesantes de construcción de proyectos políticos nacionales.

Los narradores también pueden ser llamados a esta discusión: en ese terreno se habla de la generación “Mc Ondo” que deja de definirse por un compromiso con la novela total, de denuncia política, de temática típicamente “latinoamericana” que sería propia de los escritores del “Boom”, y que adoptaría una plena libertad creativa. ¿Qué se puede decir de la poesía, la dramaturgia…?

VER TAMBIÉN:

Ya he comentado sobre estos temas anteriormente. Ver:

Volpi y el Perú
http://martintanaka.blogspot.com/2010/04/volpi-y-el-peru.html

Allí cito el texto de Paulo Drinot, "Historiography, Historiographic Identity and Historical Consciousness in Peru", del 2005. La versión en español puede verse aquí:
http://es.scribd.com/doc/60167041/Historiografia-Peruana-Paulo-Drinot

Ver también el libro MAS ALLA DE LA DOMINACION Y LA RESISTENCIA. ESTUDIOS DE HISTORIA PERUANA, SIGLOS XVI-XX. DRINOT, Paulo; GAROFALO, Leo,eds. Instituto de Estudios Peruanos, 2005.
http://www.iep.org.pe/publicacion/002292/mas-alla-de-la-dominacion-y-la-resistencia-estudios-de-historia-peruana-siglos-xvi-xx/

Sobre los narradores, ver de Alberto Fuguet y Sergio Gómez, eds.: McOndo (1996)
INTRODUCCIÓN: PRESENTACIÓN DEL PAÍS McONDO
http://www.unc.edu/~amejiasl/McOndo.htm

Ver también:

Debate
Los narradores de las Ámericas se explican
http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/23248/Debate

Y también:

Generaciones intelectuales
Los politólogos salen a la calle
http://www.larepublica.pe/25-12-2011/los-politologos-salen-la-calle

2011-2012
http://martintanaka.blogspot.com/2012/01/2011-2012.html

miércoles, 4 de enero de 2012

2011-2012

Artículo publicado en La República, domingo 1 de enero, 2012

Llega nuevamente el momento de evaluar el 2011 y de especular sobre el año que empieza. Pero antes recordemos cómo veíamos al inicio el año que se va: el 2 de enero de 2011, escribí que “lo más probable es que el 31 de diciembre de 2011 (…) comentemos ya sea sobre la ausencia de propuestas ambiciosas de reforma, o sobre cómo esos intentos se empantanan en la etapa de implementación”. Recordemos que a finales de 2010 se hablaba de un triple empate en la intención de voto entre Toledo, Castañeda y Fujimori, todos ligeramente por encima del 20%; Humala parecía estancado alrededor de un 10%, y Kuczynski y Aráoz intentaban pasar el 5%. El 26 de diciembre de 2010, después de la presentación de los equipos de plan de gobierno (Félix Jiménez por Gana Perú), comentaba que la experiencia muestra que los gobiernos no siguen los planes que se presentan en la campaña. Caído el gabinete Lerner, alejado Jiménez del gobierno, acabado el proyecto de una “gran transformación”, y con un gobierno que recién está terminando de instalarse, no resultó tan mal pronóstico.

Para repensar el 2011, año electoral y de inicio de un nuevo gobierno, resulta muy útil la lectura de Postcandidatos. Guía analítica de supervivencia hasta las próximas elecciones (Carlos Meléndez, comp. Lima, Mitin eds., 2011). El libro permite una mirada de las características generales del proceso electoral (Levitsky), de las trayectorias de los candidatos principales, y de la “muerte y resurrección” (¿y nueva muerte?) del grupo de intelectuales y políticos agrupados en los Ciudadanos por el Cambio (León). Otros textos abordan la debilidad de los partidos expresados en la rendición de las cuentas de sus campañas (Egúsquiza), el peso desmedido de los medios de comunicación y de sus propias agendas (García), y en la extrema volatilidad del electorado, que dificulta el trabajo de las encuestadoras y da pie a teorías conspirativas sin fundamento (Maldonado). Es una obra que aspira a llegar a un público amplio, pero no por ello deja de plantear preguntas fundamentales.

Un tema que recorre el libro es el cómo se combinan elementos estructurales y contingentes en el análisis político. Quienes analizan las campañas de Humala, Toledo, Castañeda y Kuczynski (León, Vera, Meléndez y Barrenechea, respectivamente) sugieren qué errores o aciertos de diagnóstico y estrategia explican los resultados electorales, mientras que los textos dedicados al fujimorismo, el Apra y al análisis final de las campañas (Urrutia, Cyr y Dargent) llaman la atención sobre la formación o persistencia de identidades más estables, así como sobre la continuidad del mapa electoral del 2006 en el 2011. En realidad, lo estructural es un punto de partida que abre escenarios más o menos probables, pero el punto de llegada es consecuencia de las decisiones de campaña.

Pensando en el 2012, deberíamos seguir el mismo criterio: hay escenarios más o menos probables, pero el desenlace dependerá de las decisiones de los actores principales. ¿De qué estaremos hablando cuando evaluemos el 2012 el 1° de enero de 2013? El gabinete Valdés parece frágil, porque fue la mejor respuesta que el Presidente pudo dar a una crisis, pero también lo fue el de Velásquez Quesquén y duró mucho más de lo previsto. En todo caso, siguiendo con ilustraciones del gobierno anterior, así como García nombró a Simon intentando recuperar iniciativa política, el próximo Presidente de Consejo de Ministros podría ser un personaje de más trayectoria y peso político propio.

VER TAMBIÉN:

http://martintanaka.blogspot.com/2011/01/el-31-de-diciembre-de-2011.html
http://martintanaka.blogspot.com/2010/12/debate-sobre-programas-de-gobierno.html

domingo, 25 de diciembre de 2011

Carlos Franco, el realismo desencantado

Artículo publicado en La República, domingo 25 de diciembre de 2011

En alguna conferencia hace algunos años Carlos Franco decía que su vida había sido regida por dos grandes máximas: “un fracaso más qué importa”; y “persistir en el error”. En alguno de sus últimos escritos, se refería a su “larga militancia en la internacional de los perdedores”, de la que deducía su posición política, que caracterizaba como un “realismo desencantado”. Esta mirada irónica consigo mismo se entiende a la luz de las apuestas políticas de Franco: apoyó las reformas “participativas” del gobierno de Velasco, luego el populismo tardío del primer gobierno de Alan García, luego pensó que el populismo peruano alumbraría a una modernidad popular verdaderamente nacional; finalmente, se mostraría crítico frente a la democracia como régimen, precisamente porque la configuración “criollo-occidental” del Estado le impediría superar el desafío de representar a ese mundo popular cholo-plebeyo. Sin embargo, con el tiempo aprendimos que ninguna dictadura puede justificarse, por más progresista que se presente, que el puro voluntarismo político termina en el desastre económico, que la apuesta por la modernidad popular desembocó en la anomia y terminó siendo cooptada por el fujimorismo, cuyo carácter autoritario llevó precisamente a una revalorización de la democracia como régimen político.

Vistas así las cosas, podría pensarse que lo notable de Franco fue su integridad y honestidad política e intelectual; nunca renegó de sus apuestas, se mantuvo fiel a las mismas y asumió sus consecuencias, actitud poco común en un medio más bien habituado a las constantes mudanzas sin mayores justificaciones. Sin embargo, este criterio deja de lado sus importantes aportes intelectuales. Y es que la apuesta por Velasco es consecuencia de una mirada desencarnada de los límites de los intentos de transformación política que parten de lo social o de los actores políticos y de las instituciones convencionales en un país como el nuestro. La apuesta por el APRA y por el primer Alan García se fundamentó en una original lectura del marxismo y de su implantación en América Latina, y del papel de Haya y Mariátegui en la construcción de un proyecto nacional y popular; así como en una mirada crítica de la izquierda peruana, sin proyecto propio y siempre a la sombra de la acción de los caudillos (¿no suena familiar y de gran actualidad?). Finalmente, su apuesta por la modernidad popular y su desconfianza frente a la democracia como régimen no hicieron sino llamar tempranamente la atención sobre lo que hoy llamaríamos elusivamente “problemas de inclusión social”, y “déficits de legitimidad” de nuestra precaria democracia.

De este modo, si bien las apuestas políticas de Franco terminaron en fracasos, los diagnósticos que las fundamentaron tienen absoluta vigencia, y dan cuenta de una personalidad de una originalidad y agudeza excepcionales, una voz crítica muy necesaria en estos tiempos. La extrañaremos.

VER TAMBIÉN:

Carlos Franco (1939-2011)
Mirko Lauer
http://www.larepublica.pe/columnistas/observador/carlos-franco-1939-2011-11-12-2011

Los debates propuestos por Carlos Franco
Romeo Grompone
http://www.iep.org.pe/noticia/0588/romeo-grompone-los-debates-propuestos-por-carlos-franco/

Eduardo Dargent
Carlos Franco (1939-2011)
http://diario16.pe/columnista/18/eduardo-dargent/1391/carlos-franco-1939-2011

Carlos Franco, el soñador
María del Pilar Tello
http://www.diariolaprimeraperu.com/online/columnistas-y-colaboradores/carlos-franco-el-sonador_101865.html

domingo, 18 de diciembre de 2011

¿Por qué cayó Salomón Lerner Ghitis?

Artículo publicado en La República, domingo 18 de diciembre de 2011

Se trató de la caída más rápida del primer Consejo de Ministros que se recuerda del actual periodo democrático; recordemos los casos de Hurtado Miller (julio 1990-febrero 1991), Roberto Dañino (julio 2001–julio 2002) o Jorge del Castillo (julio 2006–octubre 2008). Caída desconcertante porque no se da en el marco de ninguna crisis mayúscula y con un gobierno que cuenta con una importante aprobación ciudadana de todos los sectores. Es más, si consideramos que la realización del proyecto Conga es la que desencadena la caída, lo que tenemos hoy es que este se encuentra suspendido, el paro indefinido en Cajamarca y el estado de emergencia levantados, las mesas de diálogo instaladas y funcionando, y la viabilidad de aquel proyecto supeditada a un nuevo Estudio de Impacto Ambiental, es decir, exactamente la posición que defendía Lerner.

En otras palabras, este no cae por las políticas que promovía; esto se verifica al ver la composición del nuevo gabinete, en el que no se han producido cambios dramáticos de orientación. Pero si bien Lerner no cae por la decisión de “derechizar” el gabinete, sí es cierto que con su salida se cae el proyecto de construir una opción política de izquierda articulada que combine las nociones nacionalistas del presidente con la “asesoría política y técnica” de los Ciudadanos por el Cambio, gestada en enero del 2010.

Creo que el gabinete Lerner cae porque este no logró armar un equipo capaz de actuar con eficiencia de manera articulada y porque tampoco logró demostrar que su estrategia para enfrentar los conflictos sociales, basada en el diálogo y en la noción de que se trata de demandas legítimas, fuera mejor que aquella que proponía firmeza ante demandas lideradas por grupos politizados con intereses propios. Así, el problema no era la propuesta de Lerner respecto al tema Conga sino lo reiterado del recurso de dirimir disputas a través de presiones en los medios por parte de su gente; y, por otro lado, el hecho de que no haya sido la estrategia negociadora de Lerner la que logró la suspensión del paro sino la declaratoria del estado de emergencia. En otras palabras, se desnudó la ausencia de operadores políticos, que supuestamente la izquierda tenía, y lo difícil que es negociar con dirigencias sociales poco representativas, con hábitos confrontacionales y lógicas cortoplacistas.

La conclusión, para el presidente Humala, fue que el proyecto de Ciudadanos por el Cambio no solo no le aportaba nada que no pudiera conseguir sin ellos sino que prescindiendo de ellos ganaba en coherencia y en estabilidad. De esto se desprende que el gabinete Valdés sea solo una respuesta de corto plazo a la crisis inmediata, y Humala seguirá buscando cómo llevar a la práctica su promesa de “crecimiento con inclusión social”. Claro, ahora con más dureza que diálogo y sobre la base de personas, no de colectivos, siguiendo la inercia de los últimos años.

domingo, 11 de diciembre de 2011

La promesa de la democracia

Artículo publicado en La República, domingo 11 de diciembre de 2011

Desde hace unas semanas está circulando el libro La promesa de la democracia. Marchas y contramarchas del sistema político en el Perú (Lima, Planeta, 2011), de Jaime de Althaus. Uno de los varios méritos del libro es que plantea un diálogo entre el mundo liberal y el del debate público, en el que se ubica el autor, con un mundo más influenciado por el pensamiento de izquierda y por el de las ciencias sociales, algo muy poco frecuente. De otro lado, La promesa… es un complemento de La revolución capitalista en el Perú (FCE, 2007), analizando cómo la dinámica de crecimiento económico se ve amenazada por los límites de la institucionidad estatal y por la debilidad de los partidos políticos. En esto también Althaus va mucho más allá del liberalismo superficial que manejan muchos, liberales en lo económico pero autoritarios en lo político; así, el autor se distancia del fujimorismo y plantea que el autoritarismo político no era en absoluto “necesario” para implementar las reformas orientadas al mercado y que, aún peor, explican gran parte de sus límites actuales.

El libro sostiene que nuestra actual democracia se derrumbó en medio de múltiples crisis, circunstancia aprovechada por un líder autoritario como Alberto Fujimori. Este implementó un conjunto de reformas de mercado que explican el crecimiento económico actual, pero cuyo autoritarismo, clientelismo y corrupción impidió abordar la reforma de un Estado patrimonial y romper con una cultura política paternalista. Con la caída del fujimorismo tuvimos la posibilidad de fortalecer las instituciones democráticas, pero ello no ocurrió, manifestándose la debilidad de los partidos, y por el contrario se lanzaron iniciativas como la descentralización y el estímulo a la participación, finalmente contraproducentes, dada la ausencia de una ciudadanía plena basada en derechos civiles. La coexistencia entre estas reformas, una dinámica de crecimiento que ha empoderado a sectores tradicionalmente postergados, y actores políticos débiles, ha llevado a un aumento de la conflictividad, en las que gana terreno un discurso radical y autoritario.

La receta para Althaus sería extender la lógica de la reforma económica a la arena política, eliminando el patrimonialismo, el clientelismo, la cultura paternalista y radical. Para esto resultan claves una reforma del Estado, una reforma política, el fortalecimiento de una noción de ciudadanía basada en los derechos de propiedad y la tributación, entre otras cosas. Temas de debate: ¿en realidad se acabó el patrimonialismo económico y subsiste el político, o más bien el segundo llevó a un cambio, pero no desaparición, del primero? De otro lado, los límites de la ciudadanía en el país, ¿se resuelven con más derechos de propiedad, o es necesario más bien reforzar el ejercicio de derechos sociales? De las respuestas a estas preguntas dependerá la viabilidad de un programa liberal para el país.

Foto: presentación del libro en la Feria del Libro de Miraflores, en octubre pasado, junto al autor y Lourdes Flores.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Hacer de la necesidad virtud

Artículo publicado en La República, domingo 4 de diciembre de 2011

El balance del proyecto Conga deja como saldo una población local que desconfía del gobierno (ya sea por percibirlo unos como “prominero” y otros como débil y presionable por minorías activas), que ha dejado entrever serias contradicciones internas que han debilitado al sector “socialdemócrata” (en el que renunciar, “patear el tablero” o “ponerse de costado” ayuda muy poco); ha revelado que Yanacocha no manejó bien las reacciones sociales y políticas que despertaría el proyecto, pese a todos sus antecedentes; ha fortalecido grupos que privilegian estrategias confrontacionales; y ha polarizado el ambiente político.

La suspensión del proyecto Conga puede verse de diversas maneras: Yanacocha quiere presentarlo como muestra de la buena voluntad de una empresa socialmente responsable; el gobierno como el triunfo de una negociación que le arrancó una concesión importante a la empresa minera; y la oposición en Cajamarca como el triunfo de una posición ambientalista y regionalista que doblegó a una supuesta alianza gubernamental-empresarial. El conflicto continúa porque cada quien quiere que su imagen prevalezca.

En realidad, todo depende de qué pase en las semanas y meses siguientes. En este marco, ¿qué debería hacer el gobierno? Primero, tener claro el diagnóstico: es esencial entender que el proyecto Conga, y cualquier otro gran proyecto minero, tiene que pensar no solamente en remediar y compensar los efectos de su actuación, sino en buscar la manera de hacer a las comunidades y regiones en las que opera socias y copartícipes directas de los beneficios que genera; que la opinión pública cajamarquina tiene una clara postura contraria a la manera en que se conduce hasta el momento la actividad minera, por una mezcla de agravios pasados acumulados y de demandas regionalistas; y que los intereses políticos locales siguen a esa marea de opinión, antes que crearla (esto no quita que haya otras posiciones, pero no llegan a expresarse en el espacio público local). Finalmente, la desconfianza en la actuación del Estado es totalmente justificada: por mencionar algo muy simple, en este momento en el Perú nadie hace fiscalización efectiva del cumplimiento de compromisos ambientales. Y esto no lo dice un ultra antiminero, sino Alfredo Dammert, presidente de Osinergmin.

La salida para el gobierno es partir de un estudio serio y creíble que evalúe de manera más amplia y exigente el impacto ambiental del proyecto; que plantee una propuesta de desarrollo atractiva para los distritos y provincias afectados por el mismo, y para la región en general, en donde las autoridades políticas tengan un papel importante que desempeñar. Y que haga del caso Conga un ejemplo emblemático del nuevo tipo de relación que plantea entre minería, Estado y comunidades, incluyendo modificaciones legales y normativas. De lo que se trata es de poner una propuesta concreta sobre la mesa, no de “facilitar el diálogo”.


VER TAMBIÉN:

¿Conga va?
http://martintanaka.blogspot.com/2011/11/conga-va.html
Memo sobre las protestas
http://martintanaka.blogspot.com/2011/11/memo-sobre-las-protestas.html
Trade-offs
http://martintanaka.blogspot.com/2011/11/trade-offs.html
Los conflictos y el nuevo gobierno
http://martintanaka.blogspot.com/2011/06/los-conflictos-y-el-nuevo-gobierno.html
¿Y los conflictos sociales?
http://martintanaka.blogspot.com/2011/01/y-los-conflictos-sociales.html

jueves, 1 de diciembre de 2011

Argumentos, año 5, n° 5, noviembre 2011

Coyuntura

El nacionalismo en el poder: dilemas más allá del discurso
Ramón Pajuelo

¡Somos el 99%! Zucotti Park, New York, 2011
José Luis Rénique

Chile 2011: protestas, partidos políticos y perspectivas de cambio
Juan Pablo Luna

Los desafíos de la inclusión social

A los 100 días del nacionalismo: retos y perspectivas de la política social
Carlos E. Aramburú

Seguridad, defensa y la inclusión social: modelo para armar
Eduardo Toche

Inclusión cultural: desafíos de la inclusión social con orientación intercultural
José A. Lloréns

El Convenio 169 de la OIT, la Constitución Peruana y la Ley de Consulta Previa
Juergen Golte

¿Cómo entender y reducir la desigualdad en la salud en el Perú?
Peter Busse

Los retos políticos de la inclusión social
Daniel Encinas, Paolo Sosa y Mauricio Zavaleta

Historia y sociedad

De adobe, chacras y sacrificio: vida privada y mujeres rurales del Perú
Débora Jana Aguirre

Crítica y Reseña

Aportes y trayectoria del doctor Julio Cotler
Marcos Cueto

Movimiento social e indigenismo político aymara. Descentralización y proyecto de Estado multinacional
Pável H. Valer Bellota

La revista completa en línea, disponible en:
http://revistargumentos.org.pe/