domingo, 17 de julio de 2011

“País exigente, revoltoso, quejoso”

Artículo publicado en La República, domingo 17 de julio de 2011

Vivimos las últimas dos semanas del gobierno de Alan García, y los balances de su gestión hechos en los últimos años mantienen vigencia. En general, podría decirse que no cumplió con el gran desafío que plantearon las elecciones de 2006, combatir la exclusión social, distribuir mejor los beneficios del crecimiento económico, al punto que cinco años después la agenda sigue siendo la misma, así como la votación en primera vuelta que obtuvo su rival de entonces, hoy presidente electo. García quedó enfeudado a los intereses conservadores que le permitieron ganar en segunda vuelta, y dedicó sus esfuerzos a borrar el recuerdo de su primer gobierno “velasquista”, lo que incluyó prácticamente renunciar a cualquier intento de política redistributiva, o de movilización popular, para dejar que la gran inversión y el mercado por sí solos generaran bienestar, y al punto de que la población movilizada fuera caracterizada como “perros del hortelano”.

Esto explica el que García haya sido un presidente con tan bajos niveles de aprobación ciudadana en una América Latina en la que, por el contrario, las aprobaciones han sido altas, dado el contexto de crecimiento económico de toda la región. Según la encuesta Mitofsky de octubre de 2010, García aparece como el presidente peor evaluado en el mes 51 de su gobierno, junto a Fernando Lugo, en su mes 25. El crecimiento permitió contar con recursos fiscales que posibilitaron implementar políticas sociales de gran impacto político; entre ellas considérese por ejemplo las diversas políticas de transferencias condicionadas de dinero para el combate a la pobreza, implementadas nada menos que en 18 países. En Perú hemos tenido al programa “Juntos”, pero este no ha tenido ni el tamaño ni la importancia política que han tenido programas similares en países vecinos; al punto que ha sido Ollanta Humala quien ha propuesto este tipo de programas (“Pensión 65”, “Beca 18” y otros), aprovechando la falta de iniciativa del gobierno. Es la desconcertante desatención de lo social por parte del gobierno lo que explica los niveles de aprobación a la gestión del presidente, no el que seamos un país “exigente, revoltoso, quejoso” como señala este en la entrevista publicada el viernes pasado en el diario El Comercio.

El presidente entendió la política social básicamente como la ejecución de obras públicas (electrificación, construcción de colegios y caminos), y en eso comparte la misma visión de gobierno del exalcalde Castañeda. Lo que el país requiere ahora, junto con las obras, son políticas de reconocimiento, como sostenía Carlos Iván Degregori: “la percepción de no ser reconocidos como personas y ciudadanos iguales ante la ley, pero también en la vida cotidiana, aunque sean rurales, serranos y ‘motosos’, es una tara (...) que arrastramos las élites peruanas desde tiempos inmemoriales”. Combatir esas taras es una de las tareas fundamentales del nuevo gobierno.

VER TAMBIÉN:

“Del voluntarismo exacerbado al realismo sin ilusiones. El giro del APRA y de Alan García”. En: Nueva Sociedad nº 217, setiembre-octubre 2008 (p. 172-184).
http://www.nuso.org/upload/articulos/3555_1.pdf

APROBACIÓN DE MANDATARIOS AMÉRICA Y EL MUNDO. RECOPILACIÓN DE ENCUESTAS
http://www.infolatam.com/wp-content/uploads/2010/10/Mitofsky-valoración-de-lideres.pdf

Alan García: "Que la experiencia velasquista no se repita jamás"
http://elcomercio.pe/politica/871020/noticia-alan-garcia-que-experiencia-velasquista-no-se-repita-jamas

Conditional Cash Transfers in Latin America. Problems and Opportunities
Julia Johannsen
Manila, July 23-24, 2009
http://www.adb.org/documents/events/2009/high-level-social-assistance/Johannsen-Conditional-Cash-Transfers.pdf

EL RECONOCIMIENTO
Por: Carlos Iván Degregori
http://cidegregori.lamula.pe/2011/04/15/una-sensacion-de-dejavu/cidegregori

domingo, 10 de julio de 2011

Villarán y Humala

Artículo publicado en La República, domingo 10 de julio de 2011

Acaba de salir la última encuesta del Instituto de Opinión Pública de la Universidad Católica (IOP-PUCP), con datos recogidos en los últimos días de junio, y distintos a los presentados por IPSOS-APOYO, recogidos a mediados de ese mes. Por ejemplo, la aprobación a la gestión de Susana Villarán llega apenas al 21.3%, frente al 30% que registraba IPSOS-APOYO, y mantiene el perfil de su votación en octubre del año pasado: la aprobación llega apenas al 15% de los entrevistados en los sectores “A” y “B”, y sube hasta el 28% en los sectores “D” y “E”.

Las percepciones negativas más fuertes en la desaprobación a Villarán se concentran en las áreas de seguridad ciudadana, de transporte público y en el caso “Comunicore”. En contra de cierto sentido común, la evaluación es mejor en cuanto a la planificación y ejecución de obras, por lo que parecería que el problema de Villarán no es solamente que le falte “cemento” a su gestión, y que no se la vea “trabajando con casco” como ha resaltado un sector de la prensa. Esto sugiere que la solución a los problemas de imagen no estaría solamente en hacer más obras y en publicitarlas mejor a través de una mejor estrategia de comunicaciones. El problema podría frasearse como el desajuste entre lo que la autoridad se propone hacer y las capacidades efectivas para conseguirlo. Es que la solución a los problemas de seguridad ciudadana o del transporte excede por completo lo que puede hacerse desde el municipio. Al mismo tiempo, el caso Comunicore expresa el problema de chocar con poderosos intereses económicos y políticos sin contar con una estrategia para lidiar con la previsible oposición y reacciones contrarias que generaría.

Acá resulta pertinente recordar a Sun Tzu, cuando decía que “(las) victorias no son casualidades, sino que son debidas a haberse situado previamente en posición de poder ganar con seguridad, imponiéndose sobre los que ya han perdido de antemano (...) En consecuencia, un ejército victorioso gana primero y entabla la batalla después; un ejército derrotado lucha primero e intenta obtener la victoria después”. De ahora en adelante, corresponde a la alcaldesa manejar mejor las expectativas que levanta, y aclarar mejor lo que podrá y no podrá lograr en los tres años y medio de gestión que tiene por delante.

Haría bien Humala en aprender de las dificultades que enfrenta Villarán. El presidente electo cuenta por ahora con un importante respaldo ciudadano, sin embargo, las expectativas son altas, los retos complicados y los equipos de transferencia no han cumplido con el propósito para el cual fueron creados, permitir que el nuevo gobierno empiece a funcionar desde el 28 de julio, sin pagar costos excesivos de aprendizaje. Urge a mi juicio nombrar al Presidente del Consejo de Ministros y a los ministros clave, para que las cosas empiecen a andar, y minimizar el desorden que empieza a percibirse.

VER TAMBIÉN:

ENCUESTAS DE OPINIÓN
09 de julio del 2011
APROBACIÓN PRESIDENCIAL, MUNICIPAL, SOBRE OLLANTA HUMALA Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN
http://iop.pucp.edu.pe/index.php?option=com_content&view=detallesondeos&id=129

Junio 2011
La actitud moderada y conciliadora con la que Ollanta Humala ha recibido su elección ha sido muy bien recibida por la opinión pública. El 70% aprueba su desempeño como presidente electo y la mayoría piensa que el Perú estará mejor al culminar su mandato. Cabe destacar que esas actitudes se sustentan en la expectativa de que seguirá un rumbo más cercano al del expresidente Lula, de Brasil, que al del presidente Chávez, de Venezuela.
http://www.ipsos-apoyo.com.pe/content/sensaci%C3%B3n-de-optimismo

Columnistas 10-07-2011 Eduardo Dargent
Susana
http://diario16.pe/columnista/18/eduardo-dargent/932/susana

domingo, 3 de julio de 2011

La aprobación a Susana Villarán


Artículo publicado en La República, domingo 3 de julio de 2011

La alcaldesa de Lima ha recibido muchas críticas, de diversos sectores y desde diversos ángulos, en sus primeros seis meses al frente de la Municipalidad de Lima. Según IPSOS-APOYO, la desaprobación a su gestión subió de un 28% en enero hasta un 54% en junio. Es cierto que la alcaldesa ha pagado el precio de un voluntarismo excesivo, de los largos años de ausencia de cuadros de izquierda en el poder, del atrincheramiento de los mismos en ONGs, cuya lógica de funcionamiento es sustancialmente diferente a la del Estado, de contar con un núcleo técnico y político muy capaz, pero muy pequeño, de haber generado demasiadas expectativas en la campaña, y de subestimar los retos tanto políticos como de gestión que tendrían que enfrentar.

Sin embargo, también es cierto que Villarán ha sido víctima de la politización de la evaluación de su gestión, que le ha puesto estándares absolutamente desmedidos, que no guardan comparación con la evaluación de los primeros seis meses de gestión de exalcalde Castañeda, por ejemplo. Es cierto también que las críticas a Villarán son consecuencia del marcado contraste entre su estilo de gestión y el del alcalde anterior, de su afán fiscalizador, que choca con los intereses tanto del exalcalde como del próximo expresidente, ambos obsesionados por dejar del poder inaugurando grandes obras, a pesar de que no han sido terminadas, o lo han sido a expensas de ineficiencia, sobrevaluaciones, y otras consecuencias negativas. También es cierto que la campaña negativa en contra de Humala durante las elecciones presidenciales afectó también negativamente a Villarán. A propósito, cabe recordar que durante la campaña municipal las críticas a Villarán solían concentrarse en el poder que tendrían fuerzas radicales de izquierda, cosa que no se ha dado en absoluto.

Respecto a la evaluación de su gestión, recordemos dos cosas: primero, que Villarán ganó las elecciones con un 34% de los votos emitidos, y su aprobación en junio no está muy por debajo de eso, está en un 30%; y del otro, que el aumento en la desaprobación, constante desde enero, parece haberse detenido. De hecho, entre mayo y junio la aprobación a la gestión subió de un 27 al 30%; en cuanto a la desaprobación, subió fuertemente de 45% en abril a 53% en mayo, para subir muy ligeramente al 54% en junio.

De aquí en adelante, lentamente, pienso que la aprobación a la gestión de la alcaldesa aumentará, y las críticas se desvanecerán, por carecer de sustento la mayoría de ellas. Además, con Humala en el gobierno nacional, las posibilidades de cooperación probablemente aumentarán, y las críticas de los sectores conservadores se concentrarán en el presidente. Además, las fuertes críticas recibidas han hecho que esté en proceso de implementación un importante plan de inversión que en unos meses cambiará la impresión predominante en este momento, lo que permitirá plantearse metas más ambiciosas a mediano plazo.

VER TAMBIÉN:

La Hora N entrevista a Marisa Glave y Eduardo Zegarra


ACTUALIZACIÓN, 4 de julio

VER TAMBIÉN:

RP 363: ¿Una Ordenanza para Todos?
Wilfredo Ardito Vega
http://reflexionesperuanas.lamula.pe/2011/07/04/rp-363-una-ordenanza-para-todos/reflexionesperuanas

domingo, 26 de junio de 2011

Los conflictos y el nuevo gobierno

Artículo publicado en La República, domingo 26 de junio de 2011

En los últimos días hemos tenido una reveladora muestra de la variedad y complejidad de los conflictos que existen en el país, y de lo difícil que es negociar las demandas que se presentan, dada la desconfianza que existe entre la población movilizada y las autoridades políticas, y lo habitual que se ha vuelto recurrir a medidas de fuerza muy extremas como forma de protesta. Consiguientemente, se vuelve habitual también que en el restablecimiento del orden público se produzcan muertos y heridos, lo que es inaceptable.

El presidente electo debe tomar muy en serio esta pesada herencia que le deja el gobierno de García; sin embargo, no parece hasta el momento ser una prioridad dentro de la comisión de transferencia. Hay varios asuntos urgentes: primero, definir cuál será la estrategia y la entidad responsable frente a los conflictos. ¿Seguirá siendo Unidad de Prevención de Conflictos de la Presidencia del Consejo de Ministros? Este organismo debería encargarse de coordinar la acción de los diferentes sectores del Poder Ejecutivo, así como las acciones del Ejecutivo y otros poderes del Estado, y los gobiernos regionales; todo esto con unidad de criterio, protocolos bien establecidos, que permitan ubicar fuentes potenciales de conflicto, recomendar acciones y velar por el cumplimiento de acuerdos y compromisos cuya implementación corresponde a muy diferentes entidades responsables. Esto es imposible sin un gran respaldo político.

De otro lado, atacar las causas de fondo de los problemas implica un conjunto muy amplio de cambios en los marcos legales existentes. Si tomamos en cuenta solamente los conflictos ambientales y la actividad extractiva, debería considerarse que no solo urge reevaluar el pago de impuestos y regalías, también las exigencias en cuanto a responsabilidades ambientales y de relación comunitaria, así como una redefinición de las competencias y responsabilidades en los Ministerios de Energía y Minas y del Ambiente. La bancada oficialista en el Congreso deberá incluir algunos de estos cambios dentro de una agenda legislativa consensuada con las demás fuerzas políticas, especialmente con los congresistas de las regiones más conflictivas. Está en agenda la ley de consulta previa a las comunidades indígenas, o la revisión de la ley forestal, por ejemplo.

Finalmente, el gobierno entrante debiera tener iniciativas que permitan crear un clima de distensión y diálogo que permita atender los problemas urgentes mientras se implementan soluciones de fondo (que pasan por fortalecer la zonificación económico- ecológica, los planes de ordenamiento territorial y los planes de desarrollo regional, entre otras cosas). Un pedido de disculpas por la desatención del Estado ante los reclamos de las poblaciones afectadas por las actividades extractivas podría ayudar. Lo importante es entender que los conflictos no terminarán con la salida de Alan García.

lunes, 20 de junio de 2011

Dinámica gobierno – oposición

Artículo publicado en La República, domingo 20 de junio de 2011

¿Qué pasará en los próximos años en cuanto a la dinámica entre oficialismo y oposición dentro de nuestra “democracia sin partidos”? Desde la ciencia política diversos autores expresan preocupación por una situación en la que coinciden un gobierno débil sin mayoría en un Congreso fraccionado, lo que puede llevar a crisis de gobernabilidad. Sin embargo, en un país como el nuestro el oficialismo puede armar mayoría aprovechando la indisciplina de los bloques supuestamente opositores; lo que hizo el APRA con la UPP en el Congreso saliente es muy elocuente. El mejor candidato para ser el próximo UPP sería Solidaridad Nacional, con 9 representantes, pero todos independientes invitados en su lista.

¿Cómo armará mayoría Gana Perú? Es cierto que se trata de una bancada muy heterogénea, que expresa la premura e improvisación con la cual se armaron las listas de postulantes. Recordemos que UPP eligió 45 congresistas en 2006, y al final del periodo la bancada del Partido Nacionalista articula apenas a 22. Sin embargo, esta vez el oficialismo cuenta con el acceso al poder como gran cohesionador, lo que funcionará siempre y cuando se perciba que los beneficios de la cercanía al gobierno superan a los costos. Recordemos que los bajos niveles de aprobación a la gestión del presidente Toledo produjeron numerosas desersiones (Perú Posible llegó en 2001 con 47 escaños, igual que Gana Perú, pero terminó con 34). De otro lado, los 21 votos de PP son claves. Sin embargo, están en una situación muy complicada: pueden terminar asumiendo el pasivo del gobierno de Humala, pero poco de su activo, como ocurrió con el FIM y el gobierno de Toledo, o con el PPC con el segundo gobierno de Belaunde. De un lado, la incorporación de los técnicos independientes de PP al gobierno obliga a una alianza, para conseguir algunas ventajas en medio de una sangría; de otro lado, las posibilidades electorales de Toledo en 2016 obligan a mantener cierta distancia, para que sea confundido con el candidato oficialista.

¿Quién encabezará la oposición? Podría pensarse que el fujimorismo, con su bancada de 37 congresistas, que casi triplican los que tuvieron en 2006. A pesar de esto, probablemente tendrán menos poder que antes. En el Congreso saliente sus 13 votos eran fundamentales para que el APRA tuviera mayoría. Ahora esos votos contarán para construir un bloque de oposición, cuyo contorno no está claro. Podría formarse entre el fujimorismo, la Alianza para el Gran Cambio (12 congresistas) y los cuatro apristas, que sumarían 53 representantes; pero para tener mayoría requerirían que por lo menos un sector de Perú Posible se aleje del oficialismo. De otro lado, ¿qué figuras serán los referentes de la oposición? Tampoco queda claro. Probablemente, la oposición sea extraparlamentaria, donde movimientos de protesta callejera, líderes como Alan García y los poderes de facto marquen la agenda.

VER TAMBIÉN (23 de junio):

¿Qué oposición tendrá al frente Ollanta Humala?
23/06/2011.
http://www.otramirada.pe/que-oposicion-tendra-al-frente-ollanta-humala

domingo, 12 de junio de 2011

Catástrofes e inercia

Artículo publicado en La República, domingo 12 de junio de 2011

Esta semana empezó con un pequeño amago de “pánico financiero”, para, apenas dos días después, terminar con expresiones de confianza en el futuro del Perú por parte de la elite empresarial. Esto es expresivo de lo poco capaz que es un sector de esa elite de entender lo que sucede en el país, al punto de ir en contra de sus propios intereses. Es como que por un momento se hubieran creído las exageraciones, distorsiones y embustes que alentaron durante la campaña electoral, para dos días después recuperar la cordura y entender que lo que corresponde es buscar aproximaciones y consensos con el presidente electo.

Durante la campaña se expresaron temores legítimos sobre un eventual gobierno de Ollanta Humala. Lo importante es que el candidato los oyó, modificó su plan de gobierno, amplió su convocatoria, y ha sentado las bases para un gobierno que, sin renunciar a su vocación reformista, reconoce no contar con un respaldo mayoritario propio. En realidad, creo que el peligro con el futuro gobierno de Ollanta Humala no estaría tanto en la implantación de una estrategia de confrontación que propicie una ruptura del orden constitucional y lleve a un cambio radical en el rumbo de la economía. Más realista me parece pensar que podría tratarse de un gobierno entrampado por sus límites y contradicciones internas: estamos ante un presidente sin mayor experiencia política, sin ninguna experiencia de gestión pública, sin un partido político propiamente dicho, sin un entorno político consolidado a lo largo de los años. Tenemos un presidente que llegó al poder inesperadamente después de una suma de accidentes y gracias a una gran voluntad política, que supo aprovechar las oportunidades que se le presentaron, que ha tenido que ir construyendo sobre la marcha un proyecto que ha juntado varias capas de entornos y relaciones disímiles, partiendo de un núcleo más militante y de izquierda, hasta llegar a un conjunto de profesionales y técnicos independientes. Que además ha despertado grandes expectativas, que enfrenta fuerzas que empujan al radicalismo y otras hacia la moderación.

Diversos analistas han hecho comparaciones entre el posible rumbo del gobierno de Humala con la trayectoria de presidentes como Chávez, Morales, Correa y Gutiérrez. Tal vez la comparación más cercana sea con Alejandro Toledo: un gobierno que encarnó una gran promesa de la democratización social y política después del fujimorismo, pero que pagó el precio de las indefiniciones del presidente, de iniciativas contradictorias de grupos diversos, que dieron lugar a constantes marchas y contramarchas. En lo que sí puede terminar pareciéndose a los presidentes mencionados es en que la pura voluntad política reformista puede naufragar por la debilidad en las capacidades de gestión y de implementación de políticas, no solo por la acción de los opositores. El problema de que prime la inercia que marca la ineficiencia del sector público.

domingo, 5 de junio de 2011

Lecciones de la segunda vuelta

Artículo publicado en La República, domingo 5 de junio de 2011

Los resultados de la primera vuelta dieron lugar a una lectura según la cual en el país primaban impulsos antisistema: la mayoría de los votantes había expresado su insatisfacción con el modelo económico y un desdén hacia los valores y las instituciones democráticas; Alberto Vergara esbozó inteligentemente esa tesis en la revista Poder. Humala quedó en primer lugar, repitió la votación de 2006, y el voto fujimorista exhibió una notable estabilidad y consistencia. Al mismo tiempo, la votación de Humala expresaría a los más pobres, al mundo rural y andino, mostrando la continuidad de profundas brechas y divisiones de larga duración; de otro lado, la votación fujimorista se asentaría básicamente en la costa central y norte, más moderna, desarrollada, suerte de enclave de modernidad, pero de espaldas al “Perú profundo”. Nelson Manrique ha expresado con brillantez el argumento de la vigencia de la “larga duración” en su blog Café Herodoto.

Sin embargo, la dinámica de la segunda vuelta perfila un país totalmente diferente: para construir mayoría, ambos candidatos han debido comprometerse con la continuidad del modelo económico, pero poniendo énfasis en políticas tributarias y sociales redistributivas, así como con el respeto a las instituciones democráticas. Pareciera que las preferencias ciudadanas hubieran cambiado entre primera y segunda vuelta. Y si bien entre los sectores de más altos ingresos parece ser clara la preferencia por una candidata y en el sur andino por otro, las diferencias se diluyen si pensamos en los sectores de ingresos medios y bajos, en donde la disputa por el voto ha sido muy intensa. Resulta que Humala tiene una votación importante en Lima y en el norte, y Fujimori entre los sectores populares.

¿Con qué lectura nos quedamos del país, entonces? Mariátegui dice en los Siete Ensayos... que “en el Perú... todo aparece siempre un poco borroso, un poco confuso”. ¿Cómo resolver el problema? Creo que lo que la evidencia sugiere es que ciertamente existen perfiles y fracturas de larga duración, que permiten distinguir claramente Lima y la costa norte del sur andino, por ejemplo, que ellas no se mantienen inalterables en el tiempo, y pueden activarse o no, dependiendo de las características de la competencia electoral y de las estrategias de los contendores. Lo que la comparación entre 2006 y 2011 sugiere es que hoy hay más mercado y más integración que hace cinco años, de allí que la clave del éxito de Humala haya sido esta vez su moderación, no en su radicalismo. Y hoy, a diferencia de la década de los años noventa, es mucho más difícil justificar o defender medidas de excepción que pasen por encima de las normas democráticas.

Esperemos que estos avances, ciertamente precarios, sean capaces de contener intentos de “patear el tablero” económico o institucional, y de pretender resolver el problema de la integración de manera populista o clientelística.

VER TAMBIEN:

El sopapo electoral
Lo ocurrido el 10 de abril es la radiografía de un régimen político y económico cuya legitimidad ha sido carcomida por todos lados.
Alberto Vergara
27 de abril de 2011
http://www.poder360.com/article_detail.php?id_article=5462#ixzz1OKoyYHL2

La fractura irresuelta 2.0
junio 3rd, 2011
Nelson Manrique
http://www.nelsonmanrique.com/2011/06/03/la-fractura-irresuelta/

José Carlos Mariátegui
Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana
http://es.scribd.com/doc/6666209/050633-Mariategui-Siete-Ensayos-de-Interpretacion-de-La-Realidad-Peruana

jueves, 2 de junio de 2011

Comunicados a la opinión pública

En los últimas días suscribí un par de comunicados, que me parece importante consignar:

PRONUNCIAMIENTO COLECTIVO FRENTE A LA SEGUNDA VUELTA ELECTORAL Y AL DESEMPEÑO DEL PRÓXIMO GOBIERNO NACIONAL
http://idehpucp.pucp.edu.pe/index.php?option=com_content&view=article&id=518&Itemid=1

Politólogos contra K. Fujimori
http://politologoscontrakfujimori.blogspot.com/

miércoles, 1 de junio de 2011

Argumentos, año 5, nº 2, mayo 2011

"Los artículos de este número analizan los resultados electorales de primera vuelta, tanto desde miradas nacionales (Tanaka, Grompone, Sobrevilla, Urrutia) como sectoriales (Durand, Hernandez) y territoriales (Scott, Vilca, Palomino, Revesz, Nieto). Una entrevista a Julio Cotler analiza también este proceso. Una nota necrológica anuncia el fallecimiento de Carlos Iván Degregori. A su vida y el significado de su obra, dedicaremos lo central de nuestra próxima edición, que contendrá, como análisis de coyuntura, artículos sobre los resultados electorales de segunda vuelta".

A continuación la lista de contenidos de este número:

COYUNTURA ELECTORAL:

Martín Tanaka, Rodrigo Barrenechea y Sofía Vera
Cambio y continuidades en las elecciones presidenciales 2011

Adriana Urrutia
Hacer campaña y construir partido: Fuerza 2011 y sus estrategia para (re)legitimar al fujimorismo a través de su organización

Romeo Grompone
Las elecciones con la democracia en riesgo

Anahi Durand
Tan lejos, tan cerca. Movimientos sociales, conflictividad y el último proceso electoral

Raúl Hernández
Algunas ideas sobre el voto rural en dos territorios de la sierra sur

Rogelio Scott
Arequipa: La primera vuelta desde el sur

Aldo Santos y Paulo Vilca
Puno: en busca de perdedores y ganadores

Luis Nieto Degregori
Cusco: capote nacionalista

Bruno Revesz
Piura: de una representación al congreso a otra

Moises Palomio
Ayacucho: el sur también existe, y el centro, y el oriente...

Patricia Zárate
Perú Escoge: El primer ejercicio de VAA en Perú

Natalia Sobrevilla
¿Darle una segunda oportunidad al fujimorismo?

ENTREVISTAS

Julio Cotler
"Un gobierno de Humala tendría muchas dificultades para ejercer un poder muy fuerte"
(entrevista de Martín Tanaka)

CRITICA Y RESEÑAS

Rolando Rojas
Banca, capitales y crisis global en el mundo moderno

SEMBLANZA
Sensible fallecimiento de Carlos Iván Degregori Caso

Revista completa disponible:
http://www.revistargumentos.org.pe/

VER TAMBIÉN:

Julio Cotler: Acabó el ciclo histórico de los partidos más antiguos del Perú
La República, 01/06/2011
http://www.larepublica.pe/01-06-2011/julio-cotler-acabo-el-ciclo-historico-de-los-partidos-mas-antiguos-del-peru

domingo, 29 de mayo de 2011

El Perú de Carlos Iván Degregori

Artículo publicado en La República, domingo 29 de mayo de 2011

Me sumo a los muchos merecidos homenajes hechos a Carlos Iván Degregori preguntándome por la imagen de país que nos deja su obra. Imposible responder con propiedad esa pregunta, menos dentro de los límites de este artículo. Pero creo que el punto de partida podríamos ubicarlo en el descubrimiento, junto con otros autores de su generación de científicos sociales de izquierda, de la “dimensión nacional” (dejando de lado el pensar el país desde “modelos” revolucionarios extranjeros), y del pensamiento de Antonio Gramsci, que llevó a pensar el cambio social como un proceso de construcción de hegemonía, que no puede ser impuesto por una vanguardia esclarecida. Al mismo tiempo, su formación de antropólogo, su experiencia familiar y laboral en Ayacucho, lo llevaron a considerar centralmente la importancia de la etnicidad y de lo andino para entender el país.

En la década de los años ochenta tuvimos democracia, una izquierda en ascenso y Sendero Luminoso. Degregori destaca por una mirada lúcida, que valora la democracia como régimen, que propone a la izquierda la tarea de persuadir al pueblo entroncándose con sus tradiciones nacionales, y de deslindar con senderismo. Sus investigaciones fundamentan estas orientaciones, mostrando un país en el cual la modernización y las ansias de progreso son claves, en el cual la población andina opta masivamente por exigir una incorporación plena a la comunidad nacional, donde es central la demanda por reconocimiento tanto de su identidad cultural como de sus derechos económicos, sociales y políticos. Sendero Luminoso aparece como la negación de ese proceso: como un proyecto fundamentalista, totalitario, anticampesino.

El camino de un Perú en proceso de democratización queda trunco con el giro autoritario de Alberto Fujimori a pocos meses de llegar al gobierno en 1990, aunque a partir de la captura de Abimael Guzmán Sendero Luminoso se derrumbara rápidamente. Degregori entonces escribió para demostrar la verdadera razón de la derrota de Sendero, gestada desde las rondas campesinas, lo que lo llevó a preocuparse por el tema de la memoria, su construcción, sus usos. Denunció al fujimorismo en sus intentos de presentarse, tergiversando la historia, como salvador de la patria, lo que lo llevó a investigar y denunciar sus arbitrariedades, mentiras, manipulaciones.

Todo esto lo preparó para ser protagonista en la redacción del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, y luego de ser perito en el juicio contra los crímenes perpetrados durante el gobierno de Fujimori, organizados desde la cúpula del poder. En cuanto al periodo reciente, creo que para Degregori quedó por resolverse la posibilidad de que el país pudiera seguir avanzando en un camino de mayor integración nacional, inclusión social y democratización política, o que se caiga en una camino de exclusión, desigualdad, autoritarismo. El dilema sigue abierto.

VER TAMBIÉN:

Elogio de la lucidez
Enfrentó la muerte con una entereza y serenidad admirables. Finalmente esta lo alcanzaría en un estado de febril producción intelectual. Carlos Iván Degregori, antropólogo, académico comprometido, analista brillante de la violencia de Sendero Luminoso y de la década de la antipolítica de los 90, partió hace unos días dejando no solo una sólida obra de análisis y reflexión social, sino un ejemplo de dignidad. Este es nuestro homenaje.
Por Raúl Mendoza
http://www.larepublica.pe/impresa-domingo/elogio-de-la-lucidez-2011-05-29

Ese país EXISTE
La partida del antropólogo Carlos Iván Degregori (1945-2011), el pasado 18 de mayo, ha dejado un profundo vacío en las ciencias sociales peruanas. Su legado permanece en sus libros y en su enorme apuesta por entender el Perú.
Por: Jorge Paredes
http://elcomercio.pe/impresa/notas/ese-pais-existe/20110529/764729

domingo, 22 de mayo de 2011

Polarización: ¿a quién beneficia?

Artículo publicado en La República, domingo 22 de mayo de 2011

En las últimas semanas han ganado preeminencia algunos “núcleos duros” que apoyan a los candidatos en competencia, a pesar de los intentos por parte de estos de moverse al centro político. Esos núcleos duros asumen que la posición propia es la única válida, y ella se presenta a sí misma como racional y éticamente superior, con lo cual la posición contraria resulta insostenible. Ella solo puede ser explicada, para los sectores populares, por la ignorancia, la manipulación, la primacía de emociones primarias. Pero cuando se trata de periodistas, por ejemplo, estos argumentos no funcionan. Entonces, si un periodista es percibido como contrario a Humala, esto solo puede explicarse para su núcleo duro porque se defienden intereses particularistas, o peor aun, por la pura corrupción. Por otro lado, si un periodista es percibido como contrario a K. Fujimori, la única explicación es la perniciosa persistencia de ideológicas trasnochadas y dañinas para el país. Esta manera de ver las cosas es la que ha llevado a varias censurables agresiones y amenazas a diversos periodistas, donde escandaliza aquella de la que fue víctima don César Lévano, director del diario La Primera.

Se impone un llamado a la moderación de ambos lados. La polarización de la campaña exacerba la incertidumbre, los temores y tiende a favorecer a quien parece ser la opción más segura y conservadora, lo que no favorece a Ollanta Humala. Otro aspecto perjudicial para él es que en las últimas semanas la campaña ha tendido a asumir connotaciones morales: el voto fujimorista sería una indignidad, de allí que se convoque a figuras de gran prestigio (intelectuales, profesionales y artistas) independientes y de otros grupos políticos, ante los cuales se asumen compromisos de honor. El problema está en que, sin querer, se proyecte una imagen elitista, mientras que en la otra orilla, K. Fujimori evita aparecer como la candidata del establishment, y se rodea de deportistas y figuras del espectáculo.

El movimiento hacia el centro de Humala ha sido necesario para disipar parte de los temores que suscita entre los poderes de facto y los sectores medios y altos. Hasta el momento el discurso de Humala se ha dirigido tanto a los sectores más excluidos, como a las élites del país. Sin embargo, hasta ahora no muestra iniciativas eficaces para los sectores que definirán la segunda vuelta, los sectores C y D en Lima y el norte del país, para los que los discursos de un Estado redistributivo, de los compromisos con la estabilidad institucional o el de la dimensión moral de la elección no resultan particularmente seductores. En estos sectores los intereses parecen ir más por las propuestas de desarrollo regional y local, de creación de empleos, de manejo de la seguridad ciudadana. Quien responda mejor a esas demandas ganará la elección.

PS. La próxima semana me despediré del gran maestro Carlos Iván Degregori.


VER TAMBIÉN:

Se desprende del análisis precedente: "Ligero avance de Keiko Fujimori", según IPSOS-APOYO. Ver:

http://www.ipsos-apoyo.com.pe/sites/default/files/opinion_data/Ligero-avance-de-Keiko-Fujimori.pdf

domingo, 15 de mayo de 2011

La tercera vuelta García – Toledo

Artículo publicado en La República, domingo 15 de mayo de 2011

La segunda vuelta Humala-Fujimori obviamente concita toda nuestra atención, pero hay otra competencia que se está dando paralelamente y que no deberíamos desatender: la tecera vuelta entre Alejandro Toledo y Alan García.

Como se recordará, Toledo tuvo muy bajos niveles de aprobación a su gestión durante gran parte de su gobierno, con un promedio de poco más de 10% entre finales de 2003 y finales de 2005, según las encuestas de Apoyo de ámbito nacional. Sin embargo, en 2006, el último año de gobierno, su aprobación subió sistemáticamente, y entre enero y marzo, llegó hasta el 18%. Después de la primera vuelta, los temores que despertaban tanto Ollanta Humala como Alan García probablemente ayudaron a tener una visión más indulgente de su gobierno, y su aprobación subió hasta 28% en abril, y terminó con un 33% en julio. En agosto de 2006, ya con García en el poder, la aprobación a su gobierno llegó al 42%. En el caso de García, la aprobación a su gestión promedió 25% entre 2009 y 2010, más que el doble que su predecesor; pero a diferencia de este, no subió entre enero y marzo de su último año. Sin embargo, sí ha pegado un salto a 32% en abril después de la segunda vuelta, en la que nos vemos obligados a elegir entre Humala y K. Fujimori, y muestra una tendencia ascendente, dato confirmado por otras encuestadoras.

De otro lado, pese a que la popularidad de Toledo tuvo una recuperación al final de su gestión, esta no alcanzó para tener un desempeño decoroso en las elecciones de 2006: Perú Posible no logró presentar candidato presidencial (recuerden a los candidatos fallidos Jeanette Emmanuel y Rafael Belaunde), solo presentó lista parlamentaria, y apenas lograron superar la valla electoral de 4% y elegir dos congresistas. En el caso del APRA, a pesar de que la segunda gestión de García no ha sido catastrófica como la primera, tampoco logró hacer viable una candidatura presidencial, con la renuncia de Mercedes Aráoz, y la lista parlamentaria apenas superó la valla del 5% y lograron elegir cuatro congresistas.

En suma, en la competencia con Toledo, García gana en la aprobación a su gestión durante el gobierno, pero en el tramo final la cosa está muy peleada. Quedan sin embargo más de dos meses de gobierno; a diferencia de 2006, el contexto actual es de crecimiento económico, y García ha planificado grandes inauguraciones en las próximas semanas. A esto hay que añadirle anuncios recientes de aumentos a militares y policías, el congelamiento en el precio de los combustibles, y otras medidas efectistas. ¿Será que García, pese a todo, al igual que Toledo, dejará el gobierno con una aprobación sustancialmente mayor a la que ha tenido a lo largo de este, y superior al 42% de su predecesor? Si Toledo logró ser protagonista de las últimas elecciones, García sueña con serlo en 2016, elección en la que se enfrentaría, nuevamente, a Alejandro Toledo.

domingo, 8 de mayo de 2011

Ollanta Humala

Artículo publicado en La República, domingo 8 de mayo de 2011

En las últimas semanas se discute sobre cuál sería el “verdadero” Humala, y se toman como referencias a Hugo Chávez y a Lula. Resolver este misterio ha llevado a los medios a buscar psicólogos que intenten penetrar en lo más hondo de su inconciente.

Creo que lo más razonable es empezar por preguntarnos si Humala tiene un proyecto bien definido, dispuesto a imponerlo apenas se presente la oportunidad, o si no lo tiene, y en realidad se trata de un político pragmático que ajusta su conducta a las necesidades de la coyuntura. En realidad, lo que marca toda la biografía de Ollanta Humala es la constante mudanza, no la firmeza alrededor de algún programa. Empezó con una mezcla de militarismo velasquista aprendido en los cuarteles y de etnocacerismo fascista aprendido de su padre; a la que sumó un componente conservador y represivo, proveniente de la Escuela de las Américas y de su experiencia práctica como jefe de la base contrasubversiva en Madre Mía. En 2000, Ollanta y Antauro Humala encabezaron una sublevación con fines propagandísticos, para dar viabilidad al proyecto político familiar expresado en la revista Ollanta. Convertirse en una figura pública hizo ver a O. Humala la necesidad de revisar su formación: estudió la Maestría en Ciencia Política en la Universidad Católica, y empezó un distanciamiento físico (como agregado militar en el extranjero) y político de su hermano. Cuando este encabezó la insurrección en Andahuaylas, en 2005, Ollanta la respaldó; al darse cuenta del alto costo político de hacerlo, retrocedió y la condenó.

En 2006 postuló a la presidencia, pero al no tener partido propio, terminó bajo las siglas de UPP rodeado de personajes a los que recién conoció. Después de la derrota vió deshacerse la alianza, pero no armó ninguna otra. Poco antes del cierre de la fecha para inscribir candidaturas para las últimas elecciones, terminó liderando una alianza que juntó lo que quedó del núcleo armado en 2006 con líderes y grupos de izquierda que renunciaron a su proyecto original, construir una organización propia. Después de la primera vuelta continuó la mutación, y ahora busca ocupar el espacio cubierto por Alejandro Toledo. En suma, el viraje al centro de Humala empezó en 2000, y muestra que no tiene ni lealtades ni referencias sólidas.

¿Cómo sería un eventual gobierno de Humala? Si bien las bases de su formación lo acercan a Hugo Chávez, desde 2000 ha mostrado un alto pragmatismo, que termina en su reciente conversión democrática y aceptación de la economía de mercado. ¿Alcanzará para acercarlo a Lula? Difícil decirlo, ojalá ocurriera. Una posibilidad intermedia es que la “toledización” de Humala sea literal: es decir, que encabece un gobierno errático, caótico, ineficiente, que paga el precio de su inexperiencia, de su confusión ideológica, de lo improvisada de su coalición.

PS. Expreso mi solidaridad a Jaime de Althaus por la agresión de la que fue víctima el viernes pasado.

martes, 3 de mayo de 2011

"Challenges to Democratic Governance"

Acaba de aparecer, en versión electrónica, disponible para todos los interesados, la versión en inglés del libro Desafíos de la gobernabilidad democrática. Reformas político-institucionales y movimientos sociales en la región andina (Lima, Instituto de Estudios Peruanos, 2010), del cual soy coautor y coeditor junto a Francine Jácome, bajo el título Challenges to Democratic Governance. Political and Institutional Reforms and Social Movements in the Andean Region.

El libro se puede descargar completo aquí:
http://www.gobernabilidadandina.org/descarga/1304338657.pdf

Y también aquí:
http://idl-bnc.idrc.ca/dspace/handle/10625/46499

"The articles presented in this book are the result of research carried out as part of the Democratic Governance in the Andean Region project, designed for the purpose of analyzing political and institutional reforms and the roles played by social movements in Bolivia, Colombia, Ecuador, Peru and Venezuela between the 1980s and 2008. Our work was based on the conviction that there are important dynamics and patterns, as well as problems and challenges, that are common to the Andean countries, although, naturally, there are variations insofar as intensity and specific national characteristics are concerned. The need for a comparative approach to an intense process of political reforms and social mobilization led to the research project whose results are being presented in this book".

Sobre la versión en español, ver:
http://martintanaka.blogspot.com/2010/10/desafios-de-la-gobernabilidad.html

Sobre el proyecto "Gobernabilidad democrática en la región andina" ver:
http://www.gobernabilidadandina.org/index.php

domingo, 1 de mayo de 2011

El fujimorismo en la segunda vuelta

Artículo publicado en La República, domingo 1 de mayo de 2011

Creo que los fujimoristas, con sacar el doble de los votos que obtuvieron en 2006, habrían estado más que satisfechos; esta suposición es coherente con la estrategia de campaña de primera vuelta, dirigida casi exclusivamente a reagrupar al voto fujimorista disperso. De allí que los acompañantes de K. Fujimori en las vicepresidencias y en la lista de candidatos al Parlamento sean figuras claramente identificadas con el gobierno de su padre. Esta estrategia tuvo éxito, al pasar del 7% de 2006 al 23,5% de 2011; y del 10,8% de congresistas en 2011 al 29% con el que contarán desde julio. Lograron además estar en la segunda vuelta –aprovechando los errores de sus adversarios–, en la que tienen serias posibilidades de ganar; han tenido la “suerte” de enfrentar a un adversario que genera tantas resistencias como ellos (sobre el que comentaré la próxima semana).

Para la segunda vuelta, el fujimorismo se ha visto obligado a cambiar de estrategia: se trata ahora de nuclear a quienes quieren evitar el triunfo de Humala a toda costa, y de convencer a los indecisos. Rápidamente, K. Fujimori se ha convertido en la candidata del establishment económico, político y social; este alineamiento sugiere que un gobierno suyo no tendría por qué recurrir a medidas como el cierre del Congreso o una manipulación grosera de los medios. Sí se puede tener dudas legítimas respecto a un uso clientelar de las políticas sociales, dada la presencia de sus antiguos operadores; y al respeto a la autonomía judicial y a la legislación nacional e internacional referida a la defensa de los derechos humanos, dada la evidente cercanía entre la candidata presidencial y su entorno, y la gran cantidad de sentenciados, procesados y prófugos vinculados al gobierno de su padre. El fundado temor a un indulto a este es apenas la punta de un iceberg.

Frente a esto, la candidata ha “jurado por Dios” que no indultará a su padre y que respetará la autonomía de las instituciones. A diferencia de Humala, cuya corrida al centro empezó en la primera vuelta, la de K. Fujimori aparece demasiado contrapuesta con su conducta previa. En otros países, dictadores llegaron al poder en democracia (Hugo Bánzer), así como candidatos que reivindican reformas implementadas durante la dictadura (como Piñera y la Alianza por Chile); sin embargo, esto ocurrió después de un largo procesamiento de cómo relacionarse con el legado dictatorial. Aquí la “conversión democrática” del fujimorismo suena muy improvisada y cosmética, aunque sería deseable que esa línea fuera la que marque su actuación en los próximos años, en los que serán un actor fundamental. Solo así podría superar la objeción moral que implica votar por un movimiento que considera como “el mejor gobierno de la historia” a uno carcomido por el cinismo y la corrupción, por la violación a los derechos humanos y por el irrespeto a las instituciones.

domingo, 24 de abril de 2011

La votación del fujimorismo

Artículo publicado en La República, domingo 24 de abril de 2011

En las últimas elecciones se registró un voto fujimorista “duro”, que se expresó en una relativamente constante intención de voto de alrededor del 20%. Esto ha llevado a decir que era “previsible” el paso de K. Fujimori a la segunda vuelta, y que el fujimorismo siempre tuvo un importante respaldo popular. Sin embargo, creo que aquí estamos también ante un caso de determinismo retrospectivo.

Al derrumbarse el fujimorismo en 2000, sus posibilidades de supervivencia estaban seriamente en cuestión. En 2001 Carlos Boloña obtuvo apenas el 2% de los votos, su lista parlamentaria logró elegir un representante con el 4% de los votos, al que sumaron tres más de Cambio 90 – Nueva Mayoría, cuya lista obtuvo el 5%. En 2006, Martha Chávez obtuvo el 7% de los votos, y la lista de Alianza para el Futuro el 13%, logrando 13 escaños. Pero en 2007 A. Fujimori postuló al senado japonés y tiempo después fue extraditado; aún más, en un juicio ejemplar, el expresidente fue condenado en 2009 a 25 años de prisión por delitos de homicidio calificado, lesiones graves y secuestro agravado. K. Fujimori tuvo en el Congreso un desempeño bastante gris, y al construirse Fuerza 2011 hubo tensiones y disputas, que llevaron al alejamiento de Cambio 90 de la alianza. Considerando estos hechos, no era irrazonable pensar que el fujimorismo se extinguiría lentamente como se extingueron el pradismo o el odriísimo, al perder a su líder máximo.

Creo que la clave de la recuperación del fujimorismo está en los últimos cinco años; es en este periodo que el fujimorismo, sin mediar ninguna autocrítica ni saldar cuentas con el pasado, aparece como un actor político legítimo, mediante la artificiosa disociación entre fujimorismo y montesinismo. El gran artífice de esta operación ha sido Alan García, al implementar un estilo de gobierno basado en gran medida en los grandes sentidos comunes del fujimorismo: un discurso proempresarial y de libre mercado mezclado con un populismo paternalista; poner la eficacia por encima de los procedimientos, invocar la presencia de situaciones extraordinarias para justificar medidas de excepción, menospreciar la discusión pública y la participación ciudadana; invocar el ejercicio del “principio de autoridad” frente a las protestas y los cuestionamientos, tener como valores fundamentales la preservación del orden y la seguridad, y responder ante las amenazas que se presentan con “mano dura”.

En este marco, descubrimos que estos sentidos comunes tienen gran vigencia en la sociedad peruana, en particular dentro del establishment económico, social y político; por ello ni a Kuczynski ni a Castañeda les quitaba el sueño que K. Fujimori pasara a segunda vuelta. A esto hay que sumar que ella resultó siendo una excelente candidata. ¿Podría entonces ganar en segunda vuelta? La apuesta fujimorista es que si García lo logró en 2006, ella también podría lograrlo en 2011. Seguiré con el tema.

lunes, 18 de abril de 2011

Autoritarismos competitivos, Perú y Venezuela

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En estos días se habla mucho del gobierno de Chávez en Venezuela, y se expresan temores de que, de ganar Ollanta Humala las próximas elecciones, nuestro país pueda seguir un modelo económico estatista y un camino autoritario parecido al venezolano. Me parece una preocupación legítima, a la que este candidato debe responder. Pero también hay que recordar que Chávez no hizo en lo político sino seguir el camino iniciado por... Alberto Fujimori, el primero en destruir el sistema de partidos e instaurar un "autoritarismo competitivo". Así que los temores que suscita Chávez plantean también a Keiko Fujimori la necesidad de dar explicaciones y respuestas.

Sobre el fujimorismo y Chávez he escrito varias cosas. Entre ellas está mi texto “From Crisis to Collapse of the Party Systems and Dilemmas of Democratic Representation: Peru and Venezuela”. En: Mainwaring, Scott, Ana María Bejarano y Eduardo Pizarro, eds.: The Crisis of Democratic Representation in the Andes (Stanford, Stanford University Press, 2006, p. 47-77). Este texto fue editado en español bajo el título “De la crisis al derrumbe de los sistemas de partidos, y los dilemas de la representación democrática: Perú y Venezuela”, en el libro La crisis de representación democrática en los países andinos (Bogotá, Norma, 2008, p. 89-131). Una primera presentación de las ideas de esos trabajos salió publicada bajo el título "“El colapso de los sistemas de partidos, autoritarismo plebiscitario y los problemas de representación democrática”. En: Clara Rocío Rodríguez y Eduardo Pizarro eds., Los retos de la democracia. Viejas y nuevas formas de la política en Colombia y América Latina (Bogotá, Fundación Foro Nacional por Colombia – Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI), Universidad Nacional de Colombia, 2005, p. 55-86.

Comparto con ustedes una primera versión del trabajo publicado en el libro editado por Rodríguez y Pizarro, espero que lo encuentren útil.

El colapso de los sistemas de partidos, autoritarismo plebiscitario y los problemas de representación democ...

domingo, 17 de abril de 2011

¿Cómo interpretar los resultados?

Artículo publicado en La República, domingo 17 de abril de 2011

La semana pasada propuse evitar considerar que los resultados electorales estaban de alguna manera “predefinidos” por condiciones estructurales, y sostuve que las decisiones políticas y la estrategia de campaña habían sido más importantes. Sin embargo, si se comparan los resultados de las elecciones del 2006 con las del 2011, llama la atención las continuidades: Humala prácticamente “repitió” su votación anterior; la suma de los votos de Kuczynski y Castañeda están ligeramente por encima de la votación de Lourdes Flores, y la votación de Alan García en el 2006 parece superponerse mucho a la votación de K. Fujimori. Estas continuidades no solo se dan en el número de votos, también en la distribución de los mismos en el territorio. Lima, la sierra sur, la costa norte, muestran patrones distintivos en ambas elecciones.

Esto sugeriría que el país no habría cambiado en lo sustancial en los últimos cinco años, y que por ello los patrones de votación del 2006 se habrían repetido en el 2011: un voto de protesta de los excluidos y un voto conservador de los privilegiados. Más todavía, podrían encontrarse continuidades entre el voto de Humala y el voto de Fujimori en 1990, y el de la izquierda en la década de los 80; y entre la votación limeñista de Kuczynski con la del PPC de los 80. Políticamente, este razonamiento sugiere que Humala estaba “destinado” a ganar por ser el candidato más a la izquierda, o que Kuczynski y Castañeda estaban destinados a perder por representar a una derecha incapaz de ganar fuera de Lima.

Este argumento, ciertamente persuasivo, falla sin embargo por su lógica determinista: pretende “predecir” los resultados como si los actores y sus decisiones no importaran. Este razonamiento no registra que la campaña fue muy volátil y cambiante, que Castañeda y luego Toledo encabezaron las preferencias electorales, y que la clave del éxito de la campaña de Humala en el 2011 es que se dirigió mucho más a un votante de centro que en el 2006, entre otras cosas. En otras palabras, esta campaña fue muy diferente a la del 2006.

Ahora bien, esto no significa que el argumento estructuralista no tenga valor. Este acierta en registrar que existen en el país ciertas tradiciones, ciertas continuidades, que hacen que Lima, la sierra sur, la costa norte, por ejemplo, muestren patrones diferenciados. Pero la explicación de esa continuidad habría que buscarla más en la cultura política, antes que en el mantenimiento de condiciones económico-sociales que, como es obvio, han cambiado mucho en las últimas décadas. Pero esa continuidad no permite predecir resultados electorales porque la oferta política cambia radicalmente en cada elección. En cómo los candidatos de turno apelan a esos segmentos diferenciados de electores está la clave de los resultados: cuando esa apelación es exitosa, se logra ganar en todo el territorio nacional, como García en 1985 o Fujimori en 1995.

VER TAMBIÉN:

Nuevo mapa político del Perú - resultados presidenciales 2011
Francisco Javier Rodríguez Arias
http://www.deigualaigual.net/es/actualidad/peru/5128-nuevo-mapa-politico-del-peru-resultados-presidenciales-2011

“No han ganado los ignorantes…”
Marco Sifuentes
http://utero.pe/2011/04/11/no-han-ganado-los-ignorantes-han-ganado-los-ignorados/utero

Conoce el Perú primero
Marco Sifuentes
http://utero.pe/2011/04/14/conoce-el-peru-primero-2/utero

Hoguera de vanidades
Carlos Basombrío
http://peru21.pe/impresa/noticia/hoguera-vanidades/2011-04-12/301377

Los resultados electorales
Roberto Bustamante
http://www.elmorsa.pe/2011/04/11/los-resultados-electorales/

El nuevo Ollanta Humala
Roberto Bustamante
http://www.elmorsa.pe/2011/04/12/el-nuevo-ollanta-humala/

El peso de las leyes de la historia
Roberto Bustamante
http://www.elmorsa.pe/2011/04/13/el-peso-de-las-leyes-de-la-historia/

¿Por qué ganaron Humala y Fujimori?
Carlos Meléndez
http://jorobadonotredame.blogspot.com/2011/04/por-que-ganaron-humala-y-fujimori.html

La batalla final será en Lima
Fernando Tuesta
http://www.larepublica.pe/impresa-2011-04-17-pag12

¿Cómo se moverán los votos en segunda vuelta?: la batalla será por Lima
http://elcomercio.pe/politica/744155/noticia-como-se-moveran-votos-segunda-vuelta-batalla-lima

domingo, 10 de abril de 2011

Lecciones de la campaña electoral

Artículo publicado en La República, domingo 10 de abril de 2011

Hoy empezará el análisis de los resultados electorales: evitemos la falacia del “determinismo retrospectivo”: explicar los resultados como un desenlace lógico e inevitable, consecuencia de profundas razones históricas, sociológicas, culturales, económicas, en suma, estructurales, que siempre estuvieron allí, pero que no supimos reconocer (o que solo algunos gurúes iluminados percibieron). Esa mirada es errónea porque no reconoce lo cambiante y volátil que fue la campaña, y que los resultados podrían haber sido muy diferentes, de haber los actores tomado otras decisiones.

Propongo partir de considerar que un candidato tiene cierto potencial, y que este se basa en factores estructurales. Ese potencial se puede reforzar o debilitar según las decisiones político-estratégicas que se adopten: la política de alianzas, la selección de candidatos, la conformación de equipos de plan de gobierno, de asesoría al candidato. Después están las campañas: ellas pueden hasta cierto punto compensar límites estructurales y políticos, o pueden hacerte desaprovechar tu potencial. En un país sin partidos, instituciones, identidades, lealtades; con tanta desconfianza y sentimientos antipolíticos, los dos últimos componentes resultan siendo más importantes. Si lo estructural fuera lo central, la intención de voto sería relativamente estable, o cambiaría siguiendo patrones bien definidos, pero no es así en nuestro país (por eso no es bueno hacer predicciones).

A la luz de estas consideraciones, propongo algunas conclusiones provisionales de esta campaña. Nunca estuvo en agenda la aparición de un verdadero outsider; los electores han mostrado cierta aversión al riesgo, y seguido a figuras con recorrido. Mercedes Aráoz tenía potencial, pero sin apoyo político ni siquiera pudo tener una campaña. Castañeda tenía potencial, pero tomó malas decisiones políticas, hizo una pésima campaña, y se desplomó. Kuczynski, conciente de su menor potencial, buscó alianzas amplias e hizo una campaña agresiva, que le ha rendido frutos muy por encima de lo inicialmente previsible; Toledo combinó potencial, buenas decisiones y buena campaña, y llegó a encabezar las preferencias electorales: pero después, graves errores lo hicieron caer.

Finalmente, Humala, a la zaga, aprovechó brillantemente la oportunidad que le abrió el declive de los punteros y el sobrepoblamiento del espacio de centro derecha: creció desde la izquierda, pero corriéndose al centro. Entendió bien que el escenario de 2011 no es igual al de 2006. ¿Y K. Fujimori? ¿Cómo explicar la estabilidad de su intención de voto? ¿Por qué logró lo que no pudo Martha Chávez en 2006? De un lado, demostró ser buena candidata; del otro, es beneficiaria de una exitosa operación de “blanqueamiento” del fujimorismo, iniciada por Alan García, pero seguida entusiastamente por otros, que comparten sus sentidos comunes, y para quienes esa “limpieza” es la suya propia.

domingo, 3 de abril de 2011

A una semana

Artículo publicado en La República, domingo 3 de abril de 2011

En apenas siete días, como sabemos, elegiremos a los representantes al Congreso y al Presidente de la República; pero tendremos una “segunda vuelta” entre los dos candidatos más votados, si ninguno obtiene la mayoría de los votos válidos. No en todos los países se sigue este sistema de elección: en algunos casos se elige al presidente de manera directa, o la barrera para la segunda vuelta es más baja; y se separa la elección del Congreso de la del presidente. En nuestro país, para limitar los riesgos de presidentes sin mayoría, juntamos esas dos elecciones; sin embargo, elegimos el Congreso sin saber quiénes irán a la segunda vuelta, con lo cual el triunfador final podría ser quien quede segundo en la primera vuelta (como sucedió en 1990 y 2006), lo que podría dar lugar a problemas de gobernabilidad (como en 1990).

Lo que puede anticiparse del próximo Congreso es que la bancada más grande no será tan grande como la de Perú Posible en 2001, o como la de UPP en 2006 (recordemos que Toledo obtuvo 37% en la primera vuelta y Humala 31%, respectivamente). De otro lado, la disputa por el segundo lugar en 2001 estuvo alrededor del 25% de los votos (García 26 y Flores 24%), y en 2006 alrededor del 24% (García 24.3% y Flores 23.8%). Los siguientes después de los tres primeros estuvieron muy debajo (Fernando Olivera con el 10% en 2001 y Martha Chávez con el 7% en 2006). En resumen: mientras que en 2001 y 2006 fueron cuatro los grupos principales iniciales en el Parlamento, esta vez empezaremos probablemente con cinco, con la diferencia adicional de que los tres primeros tendrán menores votaciones y los dos siguientes presencia más significativa. Esto hará que, dependiendo del ganador, la política de alianzas se haga ciertamente compleja.

La definición del ganador presenta también algunas diferencias. En 2001 Toledo quedó primero y entró a segunda vuelta con una clara ventaja, y se trató de una elección poco polarizada, lo que hizo que no hubiera mucha consideración estratégica respecto al voto por el segundo lugar. En 2006 era también evidente que Humala entraría primero con clara ventaja a la segunda vuelta, en un ambiente polarizado, por lo que la decisión de votar entre García y Flores estuvo atravesada por una lógica estratégica: votar por quien pudiera enfrentar mejor a Humala. En esta ocasión, si bien parece que Humala quedará primero y entrará a segunda vuelta, lo hará con menos respaldo y con un discurso menos confrontacional. Como consecuencia, la consideración estratégica pesa menos que antes, y los electores parecen optar por sus preferencias directas para definir el segundo lugar entre los tres candidatos con opción. Esto podría cambiar si es que las encuestas y el debate de hoy sugieren que la disputa por el segundo lugar se da entre dos, no entre tres candidatos; dependiendo de quienes sean, la definición por el segundo lugar podría volver a ser fuertemente estratégica.