martes, 27 de abril de 2010

Sobre la PUCP y el fallo del TC

En estos días he leído la información disponible sobre el reciente fallo del Tribunal Constitucional respecto al recurso de amparo interpuesto por la PUCP, declarado infundado. La información pertinente está aquí:

SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
http://www.tc.gob.pe/jurisprudencia/2010/03347-2009-AA.pdf

Conoce los argumentos en torno al polémico fallo del Tribunal Constitucional
http://www.pucp.edu.pe/puntoedu/index.php?option=com_content&view=article&id=2949&Dossier&catid=25&institucionales&Itemid=37

Sin ser abogado, me atrevo a hacer unos comentarios, como simple lector. A ver: hay muchos puntos de controversia, y es fácil marearse en medio de todo esto. ¿Cuál es el núcleo de la discusión? A mi juicio lo central es la discusión sobre los alcances que tiene la Junta Administrativa perpetua de la herencia de Riva Agüero. La posición de Muñoz, miembro de la Junta designado por el Arzobispado, sería que esta tiene competencia sobre la administración de la universidad en general, mientras que para la PUCP la Junta solo puede ocuparse de la administración de las mandas, que implican algunas disposiciones de carácter religioso (celebrar misas por su alma y las de sus familiares, cuidar el mausoleo de su familia) y académico (publicar sus obras). “Creemos que esas mandas que no tienen término son las que corresponde administrar a esta junta”, según el Secretario General de la universidad (En defensa de la PUCP, p. 13).

¿Qué dice el testamento de Riva Agüero? Transcribo los párrafos pertinentes. En el testamente de 1933 se dice:

“Instituyo por mi heredera a la Universidad Católica del Perú, la que tendrá el usufructo de mis bienes recibiendo sus productos de la junta administradora; y los adquirirá en propiedad absoluta dicha Universidad Católica del Perú, entregándoselos la junta administradora, sólo si la Universidad Católica existiera al vigésimo año contado desde el día siguiente de mi fallecimiento” [Riva Agüero falleció en 1944]

En el testamente de 1938 se dice:

“Para el sostenimiento de la Universidad Católica de Lima, a la que instituyo por principal heredera, y para los demás encargos, legados y mandas, que en mis testamentos cerrados establezco, pongo como en condición insubstituible y nombro como administradora perpetua de mis bienes, una junta que será al propio tiempo la de mi albaceazgo mancomunado, por indeterminado plazo, que se lo concedo y prorrogo de modo expreso.- Formarán esta junta el señor doctor don Constantino J. Carvallo y Alzadora, la señorita doña Belén de Osma y Pardo, y el señor don Francisco Moreyra y Paz Soldán.- Si por cualquier caso o disposición legal, no pudiera heredar la Universidad Católica, la misma junta antedicha será la fundación que me heredará, conforme a lo dispuesto en los artículos sesenta y cuatro y siguientes del Código Civil y atenderá a los fines que en este testamento y en el vigente anterior he señalado.- Por muerte o impedimento permanente o transitorio, de los miembros mencionados de la junta administradora que establezco, entrarán a reemplazarlos por su orden el señor don Julio Carrillo de Albornoz y del Valle, el señor don Guillermo Swayne y Mendoza y el señor don Francisco Mendoza y Canaval.- Revoco cuanto en contrario dispongo en mi anterior testamento.- Cuando hubieren muerto o estuvieren impedidos todos los mencionados, entrarán el Rector de la Universidad Católica y el designado por el Arzobispo de Lima” (sentencia del TC, p. 54 del pdf de la sentencia).

Es importante tener en cuenta que, en el momento actual, la Junta tiene solo dos miembros, al haber fallecido los demás: el Rector de la PUCP y el designado por el Arzobispo. Volveré sobre este tema. El recurso de amparo es presentado por la PUCP como respuesta a diversos pedidos hechos por Muñoz, que afectarían el derecho a la propiedad de la universidad; pedidos para convocar sesión de la Junta, para tratar diversos temas:

"La carta de fecha 15 de febrero de 2007 (...) remitida por el emplazado al Rector de la PUCP, solicitándole que convoque a sesión a la Junta Administradora de la herencia de don José de la Riva Agüero y Osma, para tratar, entre otros, los siguientes temas:

- Revisión del acuerdo adoptado por la Junta Administradora con fecha 13 de julio de 1994
[que delimita las funciones de la Junta a la administración de las mandas].
- Revisión del cumplimiento de mandas y encargos de don José de la Riva Agüero y Osma.

La carta de fecha 1 de marzo de 2007 (...) remitida también por el emplazado al Rector de la PUCP, en la que le reitera que convoque a sesión a la Junta Administradora, para tratar, entre otros, los siguientes temas:

- Revisión del Reglamento de la Junta Administradora para aclarar que cualquiera de los dos miembros de la Junta puede convocarla; y para que esta sesione de modo ordinario, al menos, semestralmente
[actualmente solo el rector puede convocar]
- Informe sobre la transferencia de un inmueble a los “Franciscanos para la comunidad china del Perú”, con intervención del Centro Educativo Particular Peruano Chino “Juan XXIII”.
- La Rendición de Cuentas de la gestión que viene realizando la PUCP en el ámbito administrativo de los bienes de la herencia de don José de la Riva Agüero y Osma.
- Auditoria Externa de la gestión que viene realizando la PUCP en el ámbito administrativo de los bienes de la herencia de don José de la Riva Agüero y Osma, desde el año 1994 al año 2006.
- Pronunciamiento formal para que la PUCP se abstenga de realizar a partir de la fecha cualquier acto que continúe perturbando el legítimo derecho que le asiste para participar en los actos de administración y disposición de la totalidad de bienes que constituyen el acervo hereditario"
(p. 37-38 del pdf de la sentencia).

La sentencia del TC declara infundado el amparo de la PUCP, con los votos de Mesía Ramírez, Calle Hayen, Álvarez Miranda, Vergara Gotelli y Beaumont Callirgos; estos dos últimos fundamentan individualmente su voto. Solamente Eto Cruz declara fundada la demanda. Según la mayoría de miembros del TC, las gestiones de Muñoz no afectarían los derechos de la universidad, en tanto la Junta tendría carácter perpetuo y tendría injerencia en la administración de la PUCP, en tanto debe velar por su "sostenimiento", como dice el testamento.

Un punto central en su argumentación es que, en 1964, pasados los veinte años de la muerte de Riva Agüero, si bien la propiedad de la herencia pasó a ser de la PUCP, y está inscrita así en los registros públicos, la Junta no dejó de participar en la administración de la universidad, al punto de que el tesorero de la universidad, hasta 1994, fue el miembro de la Junta designado por el Arzobispo. Para la mayoría de miembros del TC, esto probaría que la Junta tiene derecho a la administración general de la PUCP; para la universidad, lo ocurrido entre 1964 y 1994 es resultado de un acuerdo de buena voluntad, no de una obligación. Otro gesto de buena voluntad sería haber establecido en el estatuto de la Universidad "que cada vez que venda alguna propiedad, cualquier propiedad, la Universidad debe consultar el parecer del arzobispo y ponderar su opinión. Esto significa, por estatuto, que nosotros le informamos y le pedimos su opinión" (En defensa de la PUCP, p. 9, entrevista con Efraín Gonzales). En 1994 se tomó el acuerdo explícito de que la Junta solo se encargaría de las mandas del testamento de Riva Agüero, cuestión que empieza a ser objetada una vez que Cipriani es nombrado azobispo en 1999, señalando que contraviene el testamento.

Me parece que este es núcleo central del asunto en discusión. La universidad ha dado muchos argumentos sólidos que cuestionan la sentencia del TC. Yo solamente añado que, por último, si bien el TC puede decir que declara infundada la demanda porque las cartas y pedidos de Muñoz no necesariamente afectan los derechos de la universidad, está pendiente la discusión de los alcances de las atribuciones de la Junta Administrativa, tema que se está viendo en la justicia ordinaria. Y allí me parece claro que lo justo es definir que la Junta no puede tener derecho sobre la administración general de la universidad. Sería realmente absurdo que una Junta compuesta por dos personas, el rector y alguien designado por el Arzobispo, administren la PUCP; es más, según un acuerdo de 1957, en caso de diferencias de opinión entre ambos, dirime el Arzobispo de Lima (!) (ver entrevista a Marcial Rubio en En defensa de la PUCP, p. 4). La administración de la PUCP tiene que estar en manos de sus autoridades, establecidas según su estatuto: la Asamblea Universitaria, el Consejo Universitario, etc., respetando la autonomía universitaria. Los alcances de la Junta deben ser muy limitados, caso contrario no existiría derecho a la propiedad ni autonomía.

Sobre esto vale la pena detenerse en la fundamentación de los votos de Beaumont Callirgos y Eto Cruz, que hablan de la Junta Administrativa y su funcionamiento. El primero señala que "(...) en esta ocasión, la única cuestión relevante de cara al presente proceso, es establecer si los hechos futuros alegados por la Pontificia Universidad Católica del Perú constituyen una amenaza cierta o de inminente realización que nos corresponda actuar de forma inmediata por estar en serio riesgo algún derecho constitucional" (p. 39 del pdf de la sentencia del TC). Y responde que no, porque, según un acuerdo de 1957, "la propia Junta acordó que ella sea presidida por el Rector de la Universidad, al cual por tanto le corresponde convocarla". Dado que el rector no convocará a la Junta para ver temas controversiales, no habría ningún peligro inminente; pero sí reconoce claramente que los alcances de la Junta Administradora deben ser vistos por la justicia ordinaria, que es el tema pendiente. De otro lado, Eto Cruz también se remite al funcionamiento de la Junta para sustentar su voto a favor de la PUCP:

"(...) la Junta sólo estaría conformada por dos miembros (el Rector de la PUCP y el representante del Arzobispo de Lima), lo cual complica definitivamente su eficaz funcionamiento, pues ante un órgano colegiado compuesto por dos miembros los desencuentros pueden no llegar a resolverse, trabando seriamente la buena marcha de la institución universitaria.

"(...) este Colegiado considera que no puede entenderse la facultad de administración asignada a la Junta Administradora como una facultad plena de disposición de los bienes de la Universidad, pues ello podría llevar a entorpecer su normal desenvolvimiento y porque ello afectaría obviamente de manera muy determinante la posibilidad de que la Universidad se maneje de un modo autónomo, tal y como lo prescribe la Constitución en su artículo 18.

En este contexto, consideramos que la facultad de administración asignada a la Junta Administradora por la cláusula quinta del testamento del 38, no debe leerse como una facultad de disposición, gestión o decisión sobre los bienes heredados de Riva Agüero, como lo ha pretendido a través de sus cartas, el representante del Arzobispo de Lima en la Junta Administradora, don Walter Muñoz Cho.

La Universidad ha demandado que el representante del Arzobispo de Lima no amenace sus derechos constitucionales a la propiedad y autonomía universitaria, a través de sus solicitudes de información sobre la gestión de los bienes heredados y su solicitud de administrar los bienes. Este Tribunal considera, pues, que dichos derechos sí han sido amenazados, pues dicha facultad de control o administración no le corresponde a la Junta Administradora, a la luz de la lectura constitucional efectuada de las disposiciones testamentarias de don José de la Riva Agüero y Osma. Ello no quita, sin embargo, que la Junta desarrolle otras actividades y tareas encomendadas por los testamentos del causante"
(p. 57-58 del pdf de la sentencia del TC).

¿Qué se debe concluir de todo esto? Reitero que me parece que, en último término, si bien el TC puede decir que la Junta Administrativa tiene ciertas atribuciones, y que los derechos de la PUCP no necesariamente corren peligro inminente porque el rector convoca a la Junta, y así desestimar el amparo, la justicia ordinaria debería seguir un criterio similar al de Eto Cruz al fallar en los temas de debate: la Junta tiene funciones muy específicas, muy acotadas, y no puede pretender administrar la universidad. Llegamos al final a un tema político: darle a la Junta la capacidad de administrar la PUCP es quitarle ese poder a nuestras autoridades electas, para sustituirlas por una instancia de dos personas, que cuando no se ponen de acuerdo la decisión final la toma el Arzobispo de Lima. En otras palabras, Cipriani terminaría administrando la universidad (!). Puede sonar absurdo, pero así es; el propio Arzobispo lo ha insinuado en declaraciones recientes:

"Asimismo, Cipriani garantizó que “no habrá ninguna interferencia” en la vida académica de los alumnos en caso la PUCP acepte que el Arzobispado de Lima tenga un representante en la casa de estudios. No obstante, se preguntó si el fundador de la PUCP, padre Jorge Dintilhac “estaría satisfecho de ver hoy como se está manejando el criterio de igualdad, justicia, en relación a los sueldos y a las pensiones”.
http://elcomercio.pe/noticia/466701/cipriani-sorprendido-intolerancia-autoridades-pucp

¿El arzobispo de Lima definiendo la política de sueldos y pensiones de la universidad, por encima de nuestras autoridades elegidas? ¿Qué más querría definir? ¿Cómo se pone límite a esto? Me parece claro que este camino lleva a un resultado absurdo, peligroso e inaceptable, por lo que debemos estar muy atentos y defender la posición de la universidad ante las pretensiones de Cipriani. Al final de cuentas, a este le interesa la administración de la universidad para imponer sus particulares criterios a toda nuestra comunidad universitaria, que debe salir en defensa del pluralismo, la diversidad.

domingo, 25 de abril de 2010

Hipótesis sobre la corrupción

Artículo publicado en La República, domingo 25 de abril de 2010

Los recientes “destapes” de (probables) casos de corrupción esbozan un panorama confuso para quien quiere entenderlo analizando la evidencia disponible, y no dejándose llevar por sus convicciones o prejuicios. Una de las fuentes de confusión es que las hipótesis existentes están atravesadas por disputas y celos entre periodistas y empresas periodísticas. Otro problema es que prima la especulación, y parece no haber mejor remedio cuando las evidencias se desaparecen o falsean, o cuando las pistas terminan en versiones contrapuestas, la palabra de uno frente a la del otro, resolviéndose según la credibilidad personal de cada quien.

Quizá ayude a la comprensión de todo esto ubicarnos en marcos más amplios de análisis. ¿Qué es lo que tenemos? Para empezar, empresas que compiten no mediante mecanismos de mercado, sino usando información consecuencia de actividades de espionaje. Este da cuenta además de actos ilícitos o sospechosos entre empresas, lobbistas, políticos y funcionarios, que llegan hasta personajes de muy alto nivel. Toda la información registrada permite que se haya establecido firmemente en el país el mecanismo de dirimir intereses o diferencias políticas recurriendo a una denuncia periodística que los medios siguen con entusiasmo (basta que sea escandalosa, no necesariamente que sea cierta). Esto es parte de la herencia del fujimontesinismo.

Considerar los antecedentes es clave: hemos tenido una liberalización económica sin tener mercados verdaderamente competitivos, con actores privados todavía acostumbrados a funcionar al amparo de favores del Estado, con instituciones débiles, sin partidos democráticos, sin una oposición con suficiente capacidad de presión y fiscalización. En este marco llegó al poder un partido debilitado, pero con una amplia red de operadores en busca de oportunidades de negocio de todo tipo, con buenas relaciones con el poder, aunque no necesariamente articulados con este.

Frente a esta realidad, el gobierno ha sido muy displicente. La lógica ha sido más bien retroceder ante cada escándalo puntual que aparece; cancelar compras y operaciones, renuncias de funcionarios, evitar que las cosas lleguen a mayores. Esta lógica sugiere que los operadores de la corrupción, si bien están cerca, no serían parte del núcleo gubernamental, a diferencia de lo que ocurría con el fujimorismo, caracterizado por un manejo centralizado de los grandes negocios. Y a diferencia de los casos del corrupción durante el toledismo, habría una red mucho más grande y articulada, consecuencia del distinto grado de consolidación de los operadores de cada partido. Finalmente, la diferencia de la corrupción actual con la del primer gobierno de García estaría en el cambio en los roles del Estado: antes los negocios estaban en el manejo de regulaciones y empresas estatales, ahora en oportunidades que aparecen en un contexto de crecimiento de la inversión pública.

sábado, 24 de abril de 2010

Recomendaciones varias

Recomiendo vivamente este libro:

Estudios sobre el Congreso Peruano. Grupos parlamentarios, disciplina partidaria y desempeño profesional. Coordinator: Jorge Valladares.
© Instituto para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA Internacional) 2009
© Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM) 2009

PRESENTACIÓN
Los grupos parlamentarios y su impacto
en el funcionamiento del Congreso de la República
José Elice Navarro

I. DIMENSIONES PROGRAMÁTICA, DISCIPLINARIA Y REPRESENTATIVA DEL DESEMPEÑO PARLAMENTARIO
Jorge Valladares (coordinador)

II. UNIDAD DE LOS GRUPOS PARLAMENTARIOS EN EL CONGRESO DE LA REPÚBLICA
Jorge Valladares Molleda

III. ÉTICA PARLAMENTARIA, DESEMPEÑO PROFESIONAL DE LOS CONGRESISTAS Y FORTALECIMIENTO DE LAS BANCADAS
Mariella Sala, Jorge Aragón y Miguel Cruzado

LOS GRUPOS PARLAMENTARIOS EN EL CONGRESO PERUANO
Giovanni Forno Flórez

CALIDAD Y CONDICIONES DE DESEMPEÑO DE LA REPRESENTACIÓN, A PROPÓSITO DE CUATRO ESTUDIOS SOBRE EL CONGRESO PERUANO
César Delgado-Guembes

ANEXO: PROYECTO DE REFORMA DEL REGLAMENTO DEL CONGRESO DE LA REPÚBLICA
José Elice Navarro


Libro completo en:
http://www.idea.int/publications/peruvian_legislature/index.cfm

Ver también el penúltimo número de Nueva Sociedad, dedicado a las relaciones entre dinero y política, que analiza el financiamiento político, el clientelismo, los empresarios, la corrupción, poderes ilegales...

Relaciones peligrosas. Dinero y política en América Latina
NUEVA SOCIEDAD 225 Enero / Febrero 2010

Tema Central

Para llegar a tiempo: apuntes sobre la regulación del financiamiento político en América Latina.
Kevin Casas y Daniel Zovatto

La democracia no tiene precio pero sí un costo de funcionamiento. Más que una patología de la democracia, el financiamiento político es parte de su vida normal. Sin embargo, si no se encuentra adecuadamente regulado, introduce serias distorsiones en la democracia, en la medida en que puede limitar la competitividad y conferir a ciertos individuos o grupos una posibilidad diferenciada de participar en las elecciones y ejercer su influencia. En este marco, el artículo analiza, a la luz de la experiencia latinoamericana, los riesgos que genera la ausencia de controles al financiamiento político, para luego sugerir algunas líneas imprescindibles para avanzar en una regulación más efectiva.

Empresarios a la Presidencia
Francisco Durand

El inicio del ciclo neoliberal trajo como novedad un nuevo rol de los empresarios en la política: se produjeron revueltas empresariales en defensa de la propiedad privada, como en México en 1982 y en Perú en 1987, y un acomodo de los empresarios a líderes populistas, como sucedió con Carlos Menem y Alberto Fujimori. Pero la gran noticia fue la emergencia de candidatosempresarios, como Gonzalo Sánchez de Lozada en Bolivia y Vicente Fox en México. Las candidaturas de Mauricio Macri en Argentina y Sebastián Piñera en Chile demuestran que el activismo empresarial democrático no ha desaparecido. Es más: la emergencia de gobiernos socialdemócratas y nacionalistas radicales permite que los empresarios compitan con ellos. Se trata, en suma, de una América Latina más diversa en materia de regímenes y orientaciones doctrinarias, que expresa la vitalidad de sus actores políticos.

Dinero y política: un esbozo analítico acerca de la economía política del clientelismo.
Jean Cartier Bresson

Las relaciones entre dinero y política son muy complejas, ya que conciernen a los vínculos entre las normas oficiales y oficiosas de las esferas económica y política. El artículo analiza el papel que desempeña el dinero en los distintos momentos del proceso político y, en particular, las relaciones clientelistas, especialmente presentes en los países en desarrollo. En la segunda parte, se evalúa el rol que cumple el dinero en una reforma que permita avanzar en una modificación profunda de un sistema clientelista. El texto concluye que el dinero es indispensable para organizar la competencia política, aunque es necesario regularlo y controlarlo de manera que contribuya a consolidar la democracia.

La ambigua relación de los políticos con el dinero.
Francisco Nieto Guerrero

La relación de los políticos con el dinero es ambigua. Sin embargo, el problema no es esta relación sino su lado oscuro: los recursos obtenidos de manera ilegal a través de múltiples vías. El artículo analiza las lógicas que guían esta dinámica –desde la lógica del político que recibe dinero hasta la del donante– y sus efectos sobre la democracia: la pérdida general de confianza y la sensación de que no es la sociedad, sino una minoría privilegiada, la que decide los asuntos públicos. Finalmente, propone una serie de estrategias para enfrentar el problema, desde el fortalecimiento del Poder Judicial hasta el control de los paraísos fiscales.

La política se fue de fiesta. Estrategias electorales, clientelismo político y organizacion informal de los partidos en el nivel local en Ecuador.
Flavia Freidenberg

Para comprender la dinámica política, es necesario prestar atención no solo a las reglas formales sino a las estrategias informales desarrolladas por los candidatos y dirigentes. A partir del estudio de una elección en una pequeña ciudad de Ecuador, el artículo analiza las estrategias utilizadas por los partidos para movilizar votos, poniendo énfasis en los mecanismos, los procedimientos y las reglas no escritas, que se sustentan en recursos y redes personales, vínculos clientelares y de patronazgo. Estas estrategias, lejos de constituir una anomalía, son el corazón de muchos partidos latinoamericanos: observarlas es fundamental para comprender lo que ocurre en la práctica con el trabajo partidario.

Clientelismo en democracia: lecciones del caso argentino.
Mariela L. Szwarcberg

Este artículo analiza la consolidación del clientelismo político, definido como el intercambio de bienes particulares, como planes sociales y empleo público, a cambio de apoyo político, en las nuevas democracias. Contra lo que planteaban las primeras investigaciones sobre la transición democrática, el clientelismo no ha desaparecido. Por el contrario, se ha consolidado. A través de un trabajo de campo exhaustivo en municipalidades argentinas, el texto demuestra la existencia de una lógica de incentivos perversos que premia con promociones políticas a los candidatos que utilizan estrategias clientelares para movilizar a los votantes.

La influencia de los poderes ilegales en la política colombiana.
Alejo Vargas Velásquez

La definición mínima de democracia pone el eje en la realización de elecciones libres, competitivas y periódicas. La financiación es parte esencial de los procesos electorales. Sin embargo, a través del dinero volcado a la política se producen distorsiones e inequidades. Esto es especialmente cierto en países como Colombia, donde las organizaciones guerrilleras y los paramilitares desempeñan un rol político fundamental, en particular en los niveles local y regional. El artículo analiza la influencia de los poderes ilegales en la política colombiana y asegura que, para consolidar la democracia, es necesario resolver el problema del narcotráfico, pero también avanzar en los derechos sociales de la población.

Corrupción en el Senado brasileño: síntoma de una crisis de larga duración.
Marco Aurélio Nogueira

La crisis del Senado brasileño, iniciada con las acusaciones de corrupción contra su presidente, se propagó al Poder Legislativo e incluso al Ejecutivo. El artículo sostiene que se trata del reflejo de una crisis general de los partidos políticos y de los parlamentos modernos, resultado de las presiones combinadas del decisionismo gubernamental y la espontaneidad social, que limitan la capacidad de acción del Legislativo. En el fondo, esto es una consecuencia de una situación de malestar institucional más amplia, una crisis de subjetividad política, en la que los sistemas políticos se vuelven incapaces de interactuar con la cultura y la sociedad producidas por los nuevos términos de la vida globalizada.


La revista completa en:
http://www.nuso.org/revista.php?n=225

Ver también el Informe sobre Desarrollo Humano Perú 2009. Por una densidad del Estado al servicio de la gente. Parte I: las brechas en el territorio. Parte II: una visión desde las cuencas. PNUD, 2010. Se puede descargar aquí:
http://www.pnud.org.pe/frmPubDetail.aspx?id=156

Comparar el informe de PNUD Perú sobre el Estado con el informe de PNUD Bolivia, El estado del Estado en Bolivia – Informe Nacional sobre Desarrollo Humano 2007 (Coordinación general, George Gray Molina, UNDP-PNUD, La Paz, 2007). Puede verse acá:
http://idh.pnud.bo/webportal/Publicaciones/InformeNacional/INDH2007/tabid/172/Default.aspx

viernes, 23 de abril de 2010

Marco Arana en la PUCP

"En medio del año electoral, la Asociación Civil Politai conformada por alumnos de la especialidad de Ciencia Politica y Gobierno de la PUCP, nos invita a participar nuevamente en otra conferencia del ciclo de pre-candidatos electorales.

Este lunes 26 de abril a las 6 p.m. nos visitará el candidato Marco Arana, quien tendrá como moderador a Martín Tanaka, en el Auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales. La entrada es libre".

Ver:

http://www.pucp.edu.pe/puntoedu/index.php?option=com_content&task=view&id=2925

Ver también:
Documentos del I Congreso Nacional de Tierra y Libertad:
http://tierraylibertadcongresonacional.blogspot.com/

domingo, 18 de abril de 2010

Informe en minoría sobre Bagua

Artículo publicado en LaRepública, domingo 18 de abril de 2009


Esta semana se presentó el informe en minoría (IMI) de la comisión especial para investigar y analizar los sucesos de Bagua, suscrito por Jesús Manacés y Carmen Gómez. El documento hace un aporte sustantivo, y ojalá sea leído y tomado en serio por todos los sectores. Tiene como grandes puntos fuertes una sólida explicación de las causas de fondo del conflicto, ubicadas en el progresivo deterioro de la seguridad jurídica de los territorios de los pueblos indígenas amazónicos. En esto hay cierta coincidencia con lo señalado por el informe en mayoría (IMA) presentado en diciembre del año pasado. Su otro gran aporte es una descripción rigurosa de los hechos del 5 de junio del año pasado, que lleva a un análisis diametralmente opuesto al IMA.

El IMA se pregunta “¿por qué si la protesta fue en toda la Amazonía solo generaron sucesos luctuosos de la magnitud de los de Bagua?” La respuesta involucra la participación de congresistas del Partido Nacionalista, ronderos, reservistas, sutepistas, Frentes de Defensa, medios de comunicación y la no prevalencia de liderazgos negociadores y pacificadores. El problema es que no se presenta evidencia que permita sustentar esta interpretación. Por el contrario, el IMI deja claro que la respuesta hay que encontrarla en la acción represiva del Estado. Un operativo policial provocador y mal planeado es el que explica la violencia, que podría haberse dado en cualquier otro lugar de haberse aplicado el mismo esquema. Y sobre las deficiencias técnicas del operativo, así como su desconcertante ejecución cuando ya estaba prácticamente acordado el despeje de la carretera Fernando Belaunde hay muchísima evidencia.

Por supuesto, el IMI tiene también asuntos que requieren más debate. Por ejemplo, suena un tanto unilateral el diagnóstico sobre la lógica de los decretos legislativos cuestionados; instituciones como la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental han opinado en el sentido de que el problema no estuvo tanto en su contenido específico, sino en que no fueron consultados, y en el lenguaje y las formas utilizadas por el gobierno. Otro tema es que parece asumirse que la organización y formas de la protesta social son un resultado natural y totalmente autónomo de las organizaciones indígenas, obviando el papel de instituciones como la iglesia y ONGs que cumplen importantes funciones de apoyo y asesoría, cuya actuación debe también ser evaluada.

El IMI termina denunciando que “las razones que fundamentaron el conflicto permanecen inalteradas... y el riesgo de un nuevo ciclo de protesta”. Lamentablemente, el gobierno no parece aprender la lección. En los últimos días, el presidente García, a propósito de los sucesos de Islay, habló de “ínfimas minorías” que practican el “terrorismo vial”, “no se pueden imponer a 29 millones de peruanos”. Antes decía que 400 mil nativos no son ciudadanos de primera que se puedan imponer a 28 millones de peruanos.

AMPLIACIÓN:

El IMI debe leerse completo, está disponible aquí:
http://informebagua-enminoria.blogspot.com/

Tiene muchos temas que se deben resaltar, extraigo aquí solamente algunos para motivar la lectura:

3.3 El deterioro de la seguridad jurídica de los territorios indígenas
Los decretos expedidos bajo el amparo de las facultades legislativas deben ser vistos en conjunto ya que cada uno de ellos brinda diferentes claves a los otros orientadas a colocar en el mercado cuanto recurso sea comercializable dentro de un modelo neoliberal extremo. Los decretos legislativos afectan los derechos de los pueblos indígenas, como también la seguridad de las tierras de los ribereños y pequeños colonos. Pero también afectan los derechos de los ciudadanos peruanos en la medida que se sustrae del patrimonio de la nación los bosques que por acto administrativo la autoridad considere han devenido en terrenos de uso agrícola y se legisla sin tomar en consideración las previsibles y graves consecuencias sociales, ambientales y económicas de un nuevo ciclo de explotación desenfrenada de los recursos en la Amazonía (p. 20)

3.4. El conflicto y la actuación de la Defensoría del Pueblo
La actuación de la Defensoría del Pueblo en relación con el conflicto social que derivó en los sucesos de Bagua fue consistente: en primer lugar elaboró cuatro informes sobre los temas referentes a tierras y bosques, y al derecho de la consulta, de carácter fundamental para los Pueblos Indígenas; más tarde interpuso demandas de inconstitucionalidad contra los decretos que consideró manifiestamente contrarios al orden constitucional; además, desarrolló esfuerzos para promover el diálogo a través de todo el curso del conflicto, tanto en Lima como en el interior del país; a partir de su facultad de iniciativa legislativa, hizo llegar al Congreso un proyecto de ley sobre el derecho a la consulta previa; desarrolló acciones humanitarias en la zona y, finalmente, decidió mantenerse como observadora en tres de las cuatro mesas creadas en el marco del Grupo Nacional de Coordinación para el desarrollo de los Pueblos Amazónicos. Fue la instancia estatal que más cerca estuvo de la problemática y que aportó, desde el Estado, los esfuerzos más positivos para su tratamiento (p. 21-22).

4. LA PROTESTA INDÍGENA Y LOS TERRITORIOS AWAJÚN Y WAMPIS
Las comunidades Awajún y Wampis respaldaron masivamente la protesta y movilizaciones del 2008-2009 convocadas por AIDESEP a instancias de sus organizaciones regionales y federaciones locales. Dada la repercusión de esta participación singular y los efectos de los operativos para enfrentarla, la Comisión puso especial atención en considerar algunas características propias de estos pueblos a la hora de explicar el desarrollo de los sucesos a la luz de una interpretación cultural. No obstante, los Comisionados que suscriben, sin desestimar el carácter especial del perfil cultural de Awajún y Wampis, creen necesario ubicar los sucesos en el contexto de una movilización general amazónica, apoyada por la práctica totalidad de los pobladores indígenas y por una numerosa población campesina local muy dispuesta a defender sus derechos y los territorios y recursos de la Amazonía; asimismo estiman necesario señalar que en muchos de los otros escenarios en los que se desarrollaba la movilización podrían haberse generado acontecimientos similares a los ocurridos en la Curva del Diablo si las fuerzas del orden hubieran actuado de manera similar (p. 37)

A su vez la organización regional ORPIAN cumplió la función de mantener la coordinación con AIDESEP. Sin embargo, a este nivel también se reprodujo el esquema destinado a mantener control sobre los dirigentes y organizaciones. En más de una ocasión los comités comunales y el Comité de Lucha plantearon a AIDESEP la necesidad de no claudicar porque para ellos los decretos no eran una amenaza futura sino que ya se manifestaban en diversas políticas aplicadas por el gobierno. Hubo más de una instancia en la que el Comité de Lucha observó alguna decisión política de AIDESEP como la de acordar con el gobierno la "corrección" de los decretos legislativos cuando el mandato que le habían dado era exigir su derogatoria. Eso explica que en ocasiones AIDESEP se viera obligado a enmendar acuerdos establecidos, lo que a los ojos del gobierno apareció como un comportamiento sinuoso destinado a obstaculizar el diálogo. En este sentido es claro que en el marco de la protesta y el conflicto suscitado con el Estado, AIDESEP, a través de Alberto Pizango como su Presidente, actuó como vocero de una posición definida por sus bases y más claramente aún por los pueblos indígenas movilizados. (p. 49)

5. LOS HECHOS DEL 5 DE JUNIO
La insistencia de los diversos representantes del poder ejecutivo en dejar en una zona de oscuridad el extremo superior de la cadena de mando del operativo del día 5 de Junio, parece conducir a ubicar la responsabilidad en las propias víctimas, algo que no responde a una postura gallarda y responsable a juicio de los suscritos y que no honra a las familias de los policías y los comuneros indígenas fallecidos en cumplimento de su deber (p. 53)

La insistencia en llevar a cabo el operativo de forma perentoria, derivada de órdenes emitidas al más alto nivel, para restablecer el principio de autoridad, a pesar de las múltiples señales de que se avecinaba un retiro voluntario de los manifestantes, y la deficiente planificación del operativo fueron, a juicio de los suscritos, lo que ocasionó que se desatara la violencia con un alto costo de vidas humanas, tanto en la Curva del Diablo como en las Estación Nº 6 y en las localidades urbanas cercanas. (p. 56)

Según lo ratifican varios líderes indígenas entrevistados por la Comisión, en la reunión matutina del día 4 el Gral. Uribe fue informado de que había un acuerdo previo de retiro. Sin embargo, el general había insistido en que debían desalojar o dar pase ese mismo día. El Presidente del Comité de Lucha le habría respondido que la decisión no podía tomarla él sino en consulta con la gente y los coordinadores; le habría indicado también que él creía poco factible adelantar el desbloqueo porque era necesario movilizar a una gran cantidad de gente; además las comunidades habían exigido a sus líderes que el retorno fuera bien organizado para evitar los inconvenientes que se habían presentado en agosto del 2008. Asimismo, como lo han reiterado varios líderes indígenas, los acuerdos establecidos con los comités comunales y grupos en la carretera incluían la decisión de retirarse "libremente", "no obligados", una posición que guarda relación con la perspectiva cultural de dignidad de los pueblos Jíbaro (p. 59)

5.2.5 Confrontación y choque en el Cerro de la Curva del Diablo
El ascenso de manifestantes fue interpretado por el Cdte. del Carpio como un ataque. El sonido de varias avellanas a la distancia, y luego más cerca, fue tomado como evidencia de que ascendían con una actitud violenta y declaró que los "atacaban" con petardos. Evidentemente se trató de una reacción emocional excesiva puesto que es difícil imaginar que ciudadanos a pecho descubierto y en un lugar abierto, que no ofrecía ninguna posibilidad de protección, ni tan siquiera de cobertura vegetal, pretendieran atacar a un cuerpo de policía especializado provisto con armas de guerra de largo alcance. Por su parte, de acuerdo a los testimonios recogidos por la Comisión de parte de manifestantes indígenas que ascendieron en esos primeros momentos, lo que se buscaba era disuadir a los policías de emplear las armas y evitar que se pusiera en riesgo a los manifestantes concentrados en la carretera. Tan es así que incluso subieron al cerro algunas de las mujeres que participaban en el bloqueo de la carretera. En cualquier caso, no calcularon que los efectivos llegarían a emplear sus armas. Todo parece indicar que apreciaciones inadecuadas de la situación condujeron a errores sucesivos de ambas partes. (p. 71)

El desenlace fatal de este primer encuentro en el cerro entre manifestantes y policías - que en última instancia deriva del deficiente planeamiento del operativo - se vio marcado por las primeras reacciones de ambos grupos. A los policías no se les instruyó de manera adecuada acerca de las características y posibles reacciones de los Awajún y Wampis frente a una agresión armada. Por su parte, para los Awajún y Wampis, la presencia de policías en la madrugada en el cerro pareció confirmar los mayores temores de un operativo para "encerrarlos". Subieron para desalentar a los efectivos sin apreciar adecuadamente el riesgo del uso de las armas. Los tiros de fusil que dispararon los policías y causaron las primeras muertes llevaron a la postre a desplazar el enfoque pacífico de la protesta. Y para los Awajún y Wampis, el escenario de guerra viene aparejado de reglas, comportamientos culturales y prácticas que no se admitirían en tiempos de paz. Aún así, muchos líderes procuraron apaciguar a su gente. Un entrevistado declaró: "No hemos podido calmar a los hermanos …; reaccionan porque ya habían muertos". A su vez lo ocurrido en el cerro acarreó las reacciones violentas que jalonaron el resto de la jornada. En la carretera el comentario general fue "los están exterminando", "nos están acabando a los indígenas", "nos exterminan, morimos aquí". Ese mismo mensaje fue trasmitido poco después por distintos medios a las comunidades, poblados y ciudades (p. 77-78).

Los comisionados que suscriben el presente Informe no pueden admitir la afirmación de que el uso de las armas respondió a una reacción defensiva dado que los primeros disparos con consecuencias letales provinieron de los policías; que se trataba de una fuerza especializada (DINOES) y fuertemente armada; y que actuó frente a una población desarmada y a pecho descubierto (p. 82)

5.2.7 El operativo de desalojo sobre la carretera
El componente terrestre estaba compuesto por varios escuadrones PNP, mayormente DINOES. El propio Gral. Muguruza se puso al frente de la columna, en lugar de un coronel PNP como han señalado fuentes policiales, ocupando el vehículo Kaspir barre minas (con blindaje 7). Se trata de un gesto poco común que a la postre resulta consistente con la percepción indígena de que existía un objetivo adicional al de desbloquear la carretera para dar paso al tránsito: el de humillar a los Awajún y Wampis a través de un operativo ostentoso (p. 82).

A la postre el helicóptero jugó un papel crucial en el operativo policial ya que su intervención "de ablandamiento" con gas lacrimógeno evitó que los enfrentamientos en el cerro continuaran hasta el exterminio mutuo de ambos bandos, y logró el cometido policial de desbloquear la vía, haciendo que la población en la carretera se dispersara hacia el río y hacia El Reposo (p. 83)

La referencia al disparo que habría alcanzado a un tripulante del helicóptero es importante porque indicaría que no se han reportado todas las muertes y que no se ha reportado el uso de armas de largo alcance desde el helicóptero, lo que resulta aún más grave. La noticia de la muerte de un efectivo en el helicóptero por herida de bala fue dada en realidad por la Ministra M. Cabanillas el 6 de junio, indicando que los indígenas habían disparado a un helicóptero de la DIROES que sobrevolaba entre los kilómetros 200 y 202 de la carretera Fernando Belaúnde y que "En este ataque murió [un] técnico de primera" (p. 84-85)

Existen varios testimonios en el sentido de que desde el helicóptero se usó un arma de fuego de largo alcance, tanto en el cerro, como en la carretera y cerca al río. La información de la muerte de un efectivo en el helicóptero, y más aún si éste portaba un arma de fuego, amerita una investigación y de confirmarse se deberá establecer quién dio la orden de incorporar a un tirador al operativo (p. 85)

No es difícil imaginar que, con escenas como las descritas, surgieran de inmediato rumores, que insistían que había cientos de desaparecidos. Sin poder estimar en su magnitud la envergadura de los hechos, la difusión de estos rumores se extendió entre la población. Alimentó la alarma el hecho de que muchos de los participantes demoraron en aparecer por varios días, bien sea porque habían huido de este escenario a través de los cerros, se refugiaron donde conocidos varios días o se escondieron en el campo; bien sea porque, cruzando el río, acudieron hasta Bellavista. De acuerdo con un regidor de la Municipalidad de Jaén, cuando en los días siguientes la Municipalidad buscaba refugiados encontró en Bellavista y en Bellavista Vieja, localidades de esa provincia, un número grande de refugiados, varios de ellos heridos que no habían acudido a los hospitales por temor a ser detenidos. Allí fueron luego empadronados la mayoría de éstos por la Defensoría del Pueblo.
Los helicópteros y otros vehículos que trasladaban a algunos detenidos, sin destino conocido en ese momento, y fundamentalmente el hecho de que las autoridades policiales cerraron el acceso al cerro de la Curva del Diablo por cuatro días, también alimentaron la alarma después de la violencia. Las versiones que afirman que hubo cadáveres arrojados al río desde un helicóptero se alimentaron posiblemente en las suspicacias que generó la restricción de acceso al cerro que se produjo desde medio día. Los Comisionados que suscriben el presente Informe han tenido acceso en febrero a fotografías que muestran al helicóptero deteniéndose primero y luego posándose en la cumbre a las 13:42 del 5 de junio. Mientras los helicópteros se posaban la población veía desde la carretera que se cargaban cuerpos, se dice que en bolsas negras y, como se aprecia en el video, los helicópteros iban y venían. La sensación de estar siendo exterminados que tenían los indígenas, originada en la forma en que se planeó y llevó a cabo el operativo, generó una apreciación exagerada del número de muertos y desaparecidos, calculados inicialmente en 200, de la que pronto se hizo eco la población urbana y los medios de comunicación. Los cadáveres de los civiles que murieron en el cerro fueron colocados por varias horas bajo toldos que habían alojado a manifestantes hasta que se realizaron las diligencias fiscales, y estuvieron a la vista de todos los manifestantes y de los periodistas, contribuyendo a avivar la alarma.
La contundencia del operativo de desalojo y la escala de este enfrentamiento entre fuerzas policiales y población civil, a lo largo de 6 horas – a lo que siguieron los acontecimientos en la Estación Nº 6 y en los centros urbanos cercanos - hizo presumir que habría una mayor cantidad de muertos. Si consideramos que se dispararon ráfagas a mansalva, en un escenario de mínima visibilidad y desconcierto y que fueron numerosos los heridos civiles de bala, era natural colegir que la cantidad de muertos era muy alta. En la primera hora cada uno de los manifestantes narró acerca de los caídos, muertos y heridos, componiendo versiones que sólo se pudieron aclarar más adelante. El gobierno tomó estas denuncias como parte de una campaña de desprestigio en lugar de entender las reacciones y temores, que sólo se calmaron cuando la gente pudo retornar a sus comunidades y se supo cuántos eran los detenidos y hospitalizados (p. 88).

5.3 5 de junio: La Estación Nº 6
Sobre el caso de lo sucedido en la Estación de Bombeo Nº 6 de Petroperú existe mucho mas información y son mayores las coincidencias entre la información oficial y la que aportan los testimonios de los entrevistados por la Comisión, civiles, efectivos de la PNP y del ejército (p.91).

5.4 5 de junio: Las Baguas
Esta sección analiza por qué las ciudades de Bagua y Bagua Grande se convirtieron en el tercer escenario de violencia el 5 de junio. Aquí se desató una situación descontrolada, desde la mañana de ese día, que tuvo origen en lo que había ocurrido en la Curva del Diablo y en la falta de previsión por parte de las autoridades responsables de la seguridad ciudadana, que se tradujo en la muerte de 5 civiles (p. 103).

Nota Final
No basta con establecer que los indígenas que se hallaban manifestando en la carretera Fernando Belaúnde Terry, que habían bloqueado, no tenían armas ni fueron los primeros en disparar. Es necesario dejar claramente establecido que no fueron ellos quienes provocaron la violencia ni una reacción defensiva por parte de los efectivos policiales, sino un operativo mal diseñado y mal ejecutado por el que ninguna autoridad asume responsabilidad. En el intento de dar una lección a los comuneros Awajún y Wampis el Gobierno puso en riesgo a los efectivos policiales y a la población que se hallaba protestando. Al plantearse el operativo de la manera que se lo hizo se dieron las condiciones para que la situación se descontrolara por ambas partes y que sus efectos se hicieran sentir en la Estación Nº 6 y en las poblaciones urbanas. Los alcances de este error político y técnico pudieron haber sido significativamente mayores. Las muertes pudieron haberse evitado. (p. 113).

6. CONSECUENCIAS
1. El gobierno peruano se colocó al margen del derecho internacional de los derechos humanos y así se lo han hecho saber los organismos de supervisión del sistema
2. La muerte de peruanos en un operativo equívoco, desproporcionado e improvisado, que pudo y debió evitarse y que, de acuerdo al número de heridos de bala y al absoluto descontrol de la situación y a la confusión generada, pudo alcanzar las proporciones de una verdadera masacre de civiles y de policías, ha generado secuelas que pueden elevar el nivel de tensión y conflictividad en la Amazonía peruana y en los territorios de asentamiento indígena en todo el país (p. 114)
3. El conflicto y su tratamiento posterior ha quebrado de manera profunda la confianza de los pueblos indígenas del Perú hacia el gobierno y generando resentimiento frente a la estrategia de confrontación del Estado (p. 115)
4. Las razones que fundamentaron el conflicto permanecen inalteradas, manteniéndose las condiciones de inseguridad jurídica para los pueblos indígenas y otros campesinos y ribereños amazónicos (p. 117)
5. El sistemático y concertado ocultamiento de la verdad de los hechos, sus causas y consecuencias, de parte de los poderes del Estado, merma su credibilidad y suscita dudas respecto a la voluntad del gobierno por identificar a los responsables, reconocer errores y aprender lecciones para mejorar la futura gobernabilidad del país (p. 118).
6. Los sucesos dieron visibilidad a las características intrínsecas del conflicto amazónico y los intereses en juego, pusieron atención al debate acerca del tratamiento correcto de los recursos naturales en el país, ubicaron a los pueblos indígenas en la agenda nacional y pusieron en evidencia la urgente necesidad de replantear los modelos político y económico del país a la luz de la modernidad, del derecho internacional de los derechos humanos y de las características estructurales del Perú como país construido sobre una pluralidad de naciones y pueblos con iguales derechos (p. 119).

VER TAMBIÉN:
Informe Bagua en Minoría: Los puntos sobre las íes
Patricia Wiesse Risso
http://www.revistaideele.com/node/716

domingo, 11 de abril de 2010

Bagua: un año después

Artículo publicado en La República, domingo 11 de abril de 2010

Hace un año, el 9 de abril, se reinició la movilización de las organizaciones indígenas amazónicas, de agosto de 2008, en contra de varios de los 99 decretos legislativos expedidos para adecuarse al TLC con los EE.UU. Como recordamos, sus demandas no fueron atendidas oportunamente, y se llegó a los luctuosos sucesos del 5 de junio, después de los cuales se suspendió la aplicación de los DL 1090 y 1064 y se instalaron cuatro mesas de trabajo, de las cuales salió el cuestionado informe sobre los sucesos de Bagua, y están en una suerte de limbo la revisión de los otros DL cuestionados, reglamentar los mecanismos de consulta establecidos en el convenio 169 de la OIT, y la implementación de iniciativas para el desarrollo de los pueblos indígenas amazónicos. No parecemos haber aprendido las lecciones de estos trágicos sucesos.

Un año después, y mirando la actual conflictividad social, ¿qué podemos sacar en claro? Un primer tema que me parece importante resaltar es que, al analizar el proceso de redacción y negociación de los decretos, surge la imagen de un manejo gubernamental signado por el desorden, el apresuramiento, la improvisación, ahondado por el hecho de que quienes tuvieron que defender los decretos en abril y mayo de 2009 no eran los mismos ministros que los redactaron y aprobaron en junio de 2008. Es muy importante señalar que, en medio de esto, intereses particularistas logran hacer aprobar decisiones que no pasarían en un debate público abierto. Mayor transparencia y debate público, involucramiento de los actores concernidos por las decisiones que se toman sigue siendo parte de la agenda pendiente, pertinente para varios otros casos (Inambari, p.e.).

Un segundo tema es el de la debilidad de nuestras instancias representativas, políticas y sociales. Es claro que en los sucesos de Bagua ni las autoridades municipales y regionales ni los congresistas de la región Amazonas cumplieron funciones de mediación o representación, por lo que la población percibió que solo tomando medidas de fuerza podrían hacer valer sus derechos, lo que es aprovechado por liderazgos irresponsables (contrastar con el papel del gobierno regional de Junín en las protestas de La Oroya, p.e.). Al mismo tiempo, es claro que la posibilidad de tener procesos de diálogo y negociación institucionales y no violentos pasa por el fortalecimiento de organizaciones sociales representativas, no por jugar a la división y la satanización de las mismas. Solo organizaciones fuertes y responsables pueden evitar “desbordes” como los ocurridos en la ciudad de Bagua y los asesinatos de policías.

Finalmente, parece quedar claro que nuestra policía se halla atrapada entre quedar en la indefensión y ser víctima de operativos mal preparados, y la comisión de excesos en el reestablecimiento del orden, que dejan un terrible alto número de muertos y heridos, cuyas responsabilidades deben esclarecerse.

miércoles, 7 de abril de 2010

¡¡ Becas de investigación IEP 2010 !!

MUCHO OJO, ¡NO DEJEN PASAR ESTA OPORTUNIDAD!

Durante los próximos años, el Instituto de Estudios Peruanos tiene previsto implementar un Programa Institucional centrado en el tema de la desigualdad, sus alcances, expresiones y consecuencias en un país como el Perú, marcado por una exclusión que adquiere comúnmente connotaciones étnicas y culturales. Luego de un ciclo de crecimiento y de sucesión de gobiernos democráticos, la cuestión más amplia de la desigualdad, como contexto explicativo de una exclusión persistente, vuelve a ponerse en el centro del debate. Se trata, sin embargo, de una desigualdad más compleja: la desigualdad en el acceso a las oportunidades, en el ejercicio de los derechos y deberes de los ciudadanos, en la capacidad de representación, pero que también mantiene sus características clásicas. En suma, se tata de abordar la desigualdad como una limitante del desarrollo.

El tema de la desigualdad se aborda en el marco de tres áreas de investigación que constituyen los ejes de la visión institucional y que se entrelazan y explican mutuamente: (i) desarrollo, pobreza y equidad; (ii) fortalecimiento de la democracia y gobernabilidad; y (iii) diversidad cultural, identidad, etnicidad y cultura. Así, entre las preguntas que deberían considerarse estarían las siguientes: ¿cuáles son los mecanismos que producen y reproducen la desigualdad de oportunidades en el Perú? ¿Cuáles son las expresiones de la desigualdad, exclusión y racismo en las distintas esferas de la vida del país? ¿Qué papel desempeñan los factores económicos, políticos y culturales en la producción de desigualdades? ¿Qué factores promueven y desencadenan cambios en la desigualdad? ¿Cuáles son las desigualdades que han de reducirse para favorecer un desarrollo inclusivo en el Perú? ¿Cuánta y qué tipo de desigualdad tolera nuestra democracia? ¿Qué tanto importa a los peruanos la persistencia y agravamiento de la desigualdad?

En este marco, el IEP presenta su convocatoria a becas para el año 2010 con la finalidad de fortalecer y diversificar sus equipos de investigación con miras a contribuir académicamente al debate sobre la persistencia y recreación de la desigualdad en el Perú y los múltiples rostros en que esta se presenta.

Becas ofrecidas

1. Becas para profesionales con estudios de posgrado

La finalidad de estas becas es incorporar a los equipos de investigación del IEP a profesionales de distintas disciplinas que hayan concluido los cursos o se hayan graduado recientemente de sus estudios de posgrado en universidades del extranjero. Nuestra intención es proporcionar una oportunidad de entrada o reinserción, según el caso, al mundo académico a profesionales de diversas trayectorias.

Perfil de los candidatos:

- Doctores o candidatos a doctores de universidades del extranjero que obtuvieron el grado o la candidatura en 2008 ó 2009.
- Especialidades profesionales afines a las ciencias sociales o las humanidades.

Condiciones de las becas:

- 2 becas de US$10,000 cada una por un período total de 10 meses

2. Becas para investigadores jóvenes

La finalidad de estas becas es contribuir a generar un espacio en el que los jóvenes profesionales puedan ver la investigación social como un campo laboral posible y como una puerta de entrada al ámbito de la reflexión social. Estas becas de corta duración han de estar asociadas a alguna de las líneas de investigación mencionadas en la primera sección.

Perfil de los candidatos:

- Graduados (bachilleres) de universidades del Perú de hasta 30 años
- Especialidades profesionales afines a las ciencias sociales o las humanidades

Condiciones de las becas:

- 2 becas de US$5,000 cada una por un período total de 10 meses

3. Becas para el desarrollo de tesis de licenciatura

La finalidad de estas becas es apoyar trabajos de investigación en el marco de la elaboración de tesis de alumnos de licenciatura que trabajen temas relacionados con las líneas de investigación del Programa Institucional del IEP reseñadas al inicio de este documento. Con el objetivo de fomentar la participación de estudiantes de universidades de provincias, dos de las tres becas a ofrecer estarán destinadas a alumnos de universidades del interior del país.

Perfil de los candidatos:

- Estudiantes de los últimos ciclos o egresados de estudios de pregrado de universidades del Perú en los años 2008, 2009 ó 2010
- Especialidades profesionales afines a las ciencias sociales o las humanidades

Condiciones de las becas:

- 3 becas de US$2,000 cada una por un período total de 6 meses
- 2 de las 3 becas se asignarán a estudiantes o egresados de universidades de provincias

Cronograma:

- Fecha límite de entrega de candidaturas: 28 de mayo de 2010
- Publicación de resultados en la página web del IEP: 14 de junio de 2010

Cómo postular:

La postulación con la documentación requerida debe ser enviada a la siguiente dirección (no se aceptarán postulaciones por fax o email):
CONVOCATORIA BECAS IEP
Instituto de Estudios Peruanos
Jr. Horacio Urteaga 694 Jesús María, Lima 11, Perú

Información completa en:
http://www.iep.org.pe/becasiep.php

domingo, 4 de abril de 2010

Volpi y el Perú

Artículo publicado en La República, domingo 4 de abril de 2010

Recomiendo la lectura del sugerente y provocador libro del escritor mexicano Jorge Volpi, El insomnio de Bolívar. Cuatro consideraciones intempestivas sobre América Latina en el siglo XXI (Buenos Aires, Debate, 2009). El autor plantea en él una mirada paralela entre la política y los escritores latinoamericanos. Así, de un lado, nuestros países habrían dejando atrás su larga historia de dictadores sanguinarios y revolucionarios románticos y, mal que bien, se habrían convertido en las últimas décadas en países democráticos más “normales”; del otro, los escritores latinoamericanos nacidos después de 1960 habrían dejado atrás el paradigma del realismo mágico y el ideal del escritor comprometido, cada quien escribiría según intereses muy particulares y personales, con lo cual no podría hablarse de una “literatura latinoamericana”.

Esto no significa que nuestras democracias funcionen bien: tenemos enormes problemas sociales, una desigualdad escandalosa en la distribución de la riqueza, que facilitan la irrupción de caudillismos y nuevos discursos fundacionales, aunque para Volpi no serían más que una “resurrección de los muertos vivientes”. De otro lado, no es que los escritores recientes hayan abandonado del todo temas políticos o sociales; precisamente en esta categoría aparecen mencionados varios autores peruanos: Santiago Roncagliolo, Daniel Alarcón, Iván Thays. Sin embargo, sus miradas serían “pospolíticas”, “postideológicas”, desencantadas.

¿Es el análisis de Volpi pertinente para nosotros? Más todavía, ¿se puede extender su análisis al conjunto de intelectuales y creadores? En las ciencias sociales podríamos decir que a la “generación de 1968” de la que hablaba Alberto Flores Galindo, marcada por la influencia del marxismo (tanto en términos teóricos como en el mandato del compromiso político), le sucedería una “generación” que no es una generación propiamente dicha, en tanto no se reconocería en referentes comunes o alguna tarea colectiva o misión histórica. Por lo que estaría marcada es por un compromiso con la solvencia y calidad profesional de su trabajo, con una identificación con el país, pero sin un mandato de militancia. ¿Podríamos entender mejor el trabajo de las nuevas hornadas de politólogos, sociólogos, historiadores, desde estos parámetros? ¿Y qué decir de los creadores? En general parece primar una suerte de fidelidad a una visión personal desde estándares globales, al margen de consideraciones ideológicas: ¿se puede leer así el cine de Claudia Llosa o Josué Méndez?

Si esta línea de exploración está razonablemente encaminada, ¿qué ventajas y desventajas tendrían las formas de trabajo más recientes? Se puede haber ganado en competencia profesional, pero la pérdida de referentes colectivos puede llevar a una menor relevancia en cuanto a la selección de temas y asuntos de preocupación, y al riesgo de una suerte de subjetivismo narcicista. Da para discutirlo mucho más.


VER TAMBIÉN

Sobre este debate en el mundo de los historiadores, ver

Historiography, Historiographic Identity and Historical Consciousness in Peru
PAULO DRINOT University of Oxford
Estudios Interdisciplinarios de América Latina y el Caribe, volumen 15:1, 2004-2005.
Historia y sociedad en los Andes, siglos XIX y XX, edición a cargo de GERARDO LEIBNER, Universidad de Tel Aviv

"[...] a different generation of historians emerged. These historians were the product of a different 'locus' of historical production, one in which the political debates of the 1970s had become less and less relevant. Though they were not all marching to the same drum-beat, the scholars of the Nueva Historia had a great deal in common. They were not all Marxists but most worked from a Marxist perspective. Moreover, they saw themselves as members of a distinct movement, an intellectual and political vanguard. They shared a common overtly-stated goal: to challenge conservative historiography and contribute to a radical transformation of Peruvian society. By contrast, the historians who have emerged in the late 1980s and the 1990s are not bound by a common ideology, nor do they espouse a common political cause. Moreover, their work is informed by a much broader and eclectic mix of theoretical and methodological perspectives. In part, the absence of a single overarching logic is a product of the professionalisation of the teaching of history in Peru at the university level, a process in which the Nueva Historia pioneers played a key role as teachers (although often they did so from the institutional margins of the historical profession, since access to the history departments was still controlled by traditional historians). It is also the product of the absence of an ideologically and politically charged context such as that which characterised the late 1970s and early 1980s, when combining historical scholarship and militancy was deemed both natural and necessary. Critically, whereas the Nueva Historia generation grew up in period of relative hope (marked by the Cuban revolution, decolonisation, etc.), the new generation of historians has grown up in a period of sustained economic and political crisis. They have survived incompetent (Belaúnde), corrupt (García), and Mafioso (Fujimori) governments, one of the bloodiest internal wars in Latin America, and a succession of economic policies that have all failed to address Peru's perennial problems (deep inequality and mass poverty) and exacerbated others (the tendency towards authoritarianism and corruption)".

http://www1.tau.ac.il/eial/index.php?option=com_content&task=view&id=375&Itemid=192

Ver también el cuadro que presenta Volpi, "Evolución del escritor latinoamericano (del Boom a nuestros días)", p. 163-164:

Apariencia
Antes: Cabello largo, chaqueta de cuero, morral al hombro, look hippie o indumentaria típica
Ahora: Cabello cortísimo, blackberry o iPhone, jeans y camisetas, look nerd o cool.

Convicciones políticas
Antes: Izquierda revolucionaria
Ahora: Indiferencia política y cierta simpatía por ese lugar indefinido llamado “centro”.

Amistades
Antes: Presidentes y caudillos latinoamericanos, estrellas de Hollywood, artistas plásticos.
Ahora: Directores y actores de cine latinoamericano, académicos gringos, edecanes de congresos literarios.

Idiomas
Antes: Inglés y francés obligatorios, a veces alemán.
Ahora: Inglés.

Formación Literaria
Antes: Clásicos de aventuras (Salgari, Verne), clásicos grecolatinos, colección amarilla de Gallimard.
Ahora: Clásicos de la televisión (Don Gato, El túnel del tiempo, Twilight Zone), clásicos latinoamericanos, colección amarilla de Anagrama.

Preferencias musicales
Antes: Música clásica, tango, bailes de salón, trova cubana.
Ahora: Música electrónica, rock independiente.

Preferencias cinematográficas
Antes: Cine clásico de Hollywood, neorrealismo italiano, Nouvelle vague, Bergman, Fassbinder, Scorsese, Woody Allen.
Ahora: Cine independiente estadounidense, cine asiático, Tarantino, Wong Kar-Wai, González Iñárritu, Scorsese, Woody Allen.

Escritores favoritos en otras lenguas
Antes: Faulkner, Dos Passos, Camus, Sartre, Mann, Mailer.
Ahora: Auster, Amis, Sebald, Tabucchi, Magris, Murakami.

Escritores favoritos en español
Antes: Borges, Vallejo, Arguedas, Neruda, Rulfo, Paz.
Ahora: Borges, Bolaño, Marías, Vila-Matas, Piglia.

Editoriales emblemáticas
Antes: Seix Barral, Sudamericana, Joaquín Mortíz, Era.
Ahora: Anagrama, Alfaguara, Tusquets, Siruela.

Premios Literarios
Antes: Biblioteca Breve, Rómulo Gallegos.
Ahora: Biblioteca Breve, Herralde, Alfaguara.

Residencia fuera de sus países
Antes: Universidades estadounidenses, Londres, Barcelona, París, México DF.
Ahora: Universidades estadounidenses, Barcelona, Madrid.

Agentes
Antes: Carmen Balcells.
Ahora: Antonia Kerrigan, Guillermo Schavelzon.

Peculiaridades
Antes: Realismo mágico, realismo, literatura fantástica
Ahora: Realismo, ciencia ficción.

Enemigos
Antes: Nacionalismo e imperialismo, otros grupos literarios.
Ahora: Globalización, otros grupos literarios.

Aspiraciones
Antes: Premios, reconocimiento internacional, convertirse en conciencia de América Latina, pureza literaria.
Ahora: Premios, reconocimiento internacional, dinero.

Actividades paralelas
Antes: Conferencias, periodismo, columnas de análisis político, diplomacia.
Ahora: Blogs, columnas de literatura, clases universitarias.

Temas principales
Antes: América Latina.
Ahora: ¿?

Ver también este cuadro glosado por Iván Thays en:
http://notasmoleskine.blogspot.com/2009/12/america-latina-antes-y-despues.html

domingo, 28 de marzo de 2010

McEvoy y la construcción nacionalista

Artículo publicado en La República, domingo 28 de marzo de 2010

Esta semana se presentó el último libro de la historiadora Carmen McEvoy, Armas de persuasión masiva. Retórica y ritual en la Guerra del Pacífico (Santiago, CIP, 2010), que compila discursos eclesiásticos, políticos y militares de personajes chilenos que muestran, como argumenta la autora en su valioso estudio preliminar, de qué manera se construyó el discurso nacionalista en Chile, aprovechando la victoria en la Guerra del Pacífico.

Chile tenía que desarrollar un discurso que justificara la invasión, ocupación y conquista de territorios ajenos, y que al mismo tiempo aprovechara el entusiasmo por el triunfo. Así, Perú habría actuado de manera desagradecida frente el apoyo chileno en las guerras de independencia y la de 1866, y con perfidia al aliarse secretamente con Bolivia. El que Chile hubiera vencido a dos países, incursionando en territorios agrestes y desconocidos, sería muestra de su superioridad como nación; seríamos un país decadente, marcado por la corrupción, la debilidad, el salvajismo, por lo que la incursión chilena asumía un carácter civilizatorio, bendecido por la voluntad divina.

El libro demuestra cómo funcionan los artificiosos mecanismos de construcción de identidades nacionales; en realidad, Chile distaba de ser el país que esos discursos querían proyectar. Chile vivió importantes guerras civiles en los años posteriores a su independencia, en 1851, y después de la guerra, en 1891. Más todavía, durante la guerra, diversos levantamientos de la población mapuche eran aplastados a sangre y fuego. Si bien Chile avanzó relativamente más que otros países en cuanto a consolidación estatal, lo hizo sobre la base de un modelo elitista, autoritario, excluyente. De allí que al inicio de la guerra hubiera preocupación por la lealtad de los “rotos” ante un ejército comandado por “aristócratas”, “pelucones”.

Lo curioso es que, del lado peruano, no encontramos narrativas nacionalistas exitosas que cuestionaran la construcción chilena, sino discursos fuertemente críticos, desde González Prada hasta nuestros días, que por el contrario parecen confirmarlo. Desde este ángulo perdimos la guerra por no tener clase dirigente, por estar divididos, por nuestro fracaso en la construcción de un Estado-nacional. Así, paradójicamente, la exaltación nacionalista chilena se acopló perfectamente con una narrativa derrotista de nuestro lado: en efecto, habríamos perdido porque no teníamos lo que Chile sí tenía.

Así, el libro de Mc Evoy no solo es pertinente para desmontar la ideología nacionalista chilena, también para cuestionar elementos en nuestra historiografía que pasan por alto importantes logros y esfuerzos de construcción estatal y nacional en el siglo XIX. En tanto asumamos que ni los chilenos eran tan superiores, ni nosotros tan inferiores, podremos encontrar un punto en el que podamos relacionarnos sin complejos como lo que somos: iguales.

ACTUALIZACIÓN, 3 DE ABRIL

Después de leer el justo y acertado comentario que dejó Cecilia Méndez, se impone cuando menos una pequeña actualización. Sobre estos temas ver:

LOS DISCURSOS CHILENO, BOLIVIANO Y PERUANO
Tres visiones de la Guerra del Pacífico
Un 5 de abril de hace 129 años Chile le declaró la guerra al Perú. Coincidiendo con esta fecha, el Instituto de Estudios Peruanos ha iniciado un curso de extensión denominado "Las visiones historiográficas de la Guerra del Pacífico" (Del 1 al 22 de abril). Conversamos con el coordinador del mismo, el historiador Antonio Zapata Velasco. Por Jorge Paredes
http://elcomercio.pe/edicionimpresa/Html/2008-04-05/tres-visiones-guerra-pacifico.html

CURSO DE EXTENSIÓN: "LAS VISIONES HISTORIOGRÁFICAS DE LA GUERRA DEL PACÍFICO"

El Instituto de Estudios Peruanos - IEP pone a su disposición los videos de las sesiones del Curso de extensión: "Las visiones historiográficas de la guerra del pacífico", las mismas que se han realizado en nuestro local institucional del 1 al 22 de abril de 2008. El coordinador del curso fue Antonio Zapata Velasco.

Presentación
El objetivo de este curso es presentar y analizar las diferentes interpretaciones sobre la Guerra del Pacífico (1879-1883) que han sido predominantes en el Perú, en Bolivia y en Chile. Asimismo, el curso se propone comparar estas interpretaciones, examinando su influencia en la cultura, en la identidad y en las relaciones contemporáneas de los tres países contrincantes.

La historia de la Guerra del Pacifico ha sido un tema central para los historiadores de las tres repúblicas que se vieron envueltas en el conflicto armado. Sin embargo, motivaciones nacionalistas no han permitido evaluar y comparar -muchas veces ni siquiera conocer en el Perú- las interpretaciones de los hechos realizadas en los países vecinos. Esta falta de conocimiento sobre este episodio de la historia sudamericana ha dado pie a posturas sesgadas, estridentes o simplistas sobre un capitulo fundamental del pasado peruano.

SESIONES DEL CURSO

SESIÓN I
La historiografía peruana sobre la Guerra del Pacífico. De Jorge Basadre a Heraclio Bonilla.

Presentación: Marcos Cueto
Dr. Antonio Zapata Velasco
Comentarios
Respuestas: Dr. Antonio Zapata Velasco

SESIÓN II
La Campaña de la Breña. De Nelson Manrique a Hugo Pereyra

Dr. Antonio Zapata Velasco
Comentarios
Respuestas: Dr. Antonio Zapata Velasco

SESIÓN III
Alteridad e imaginario en la historiografía chilena acerca de la Guerra del Pacífico: la obra de Sergio Villalobos.

Presentación: Dr. Antonio Zapata Velasco
Dr. Daniel Parodi
Comentarios
Respuestas: Dr. Daniel Parodi

SESIÓN IV
El otro registro historiográfico: la Guerra del Pacífico en los manuales escolares chilenos.

Dr. Daniel Parodi
Comentarios
Respuestas: Dr. Daniel Parodi

SESIÓN V
La historiografía boliviana: Roberto Querejazu

Dr. Antonio Zapata Velasco
Comentarios
Respuestas: Dr. Antonio Zapata Velasco

SESIÓN VI
La historiografía boliviana: Carlos Mesa Gisbert

Dr. Antonio Zapata Velasco
Comentarios
Respuestas: Dr. Antonio Zapata Velasco

SESIÓN VII
Mesa de síntesis sobre las interpretaciones de la Guerra del Pacífico

Presentación: Marcos Cueto
Dra. Carlota Casalino
Dr. Carlos Contreras
Dr. Nelson Manrique
Comentarios
Respuestas: Dr. Carlos Contreras, Dra. Carlota Casalino, Dr. Nelson Manrique

http://www.iep.org.pe/videos_visiones_historiograficas_guerra_pacifico.php

miércoles, 24 de marzo de 2010

Minería y conflicto social en línea

El libro Minería y conflicto social del que soy coautor (con José De Echave, Alejandro Diez, Ludwig Huber, Bruno Revesz y Xavier Ricard; Lima: CBC, CIPCA, CIES, IEP, 2009) está prácticamente agotado, así que el IEP ha decidido ponerlo a disposición completo en línea. Espero que resulte de interés.

Minería y conflicto social

Índice

Introducción

PRIMERA PARTE
Narrando el conflicto

1. Tambogrande: de la defensa del agro a la defensa del derecho a decidir
2. Disputas por la legalidad, los derechos de propiedad y el futuro agrícola o minero de la sierra de Piura. El caso Majaz
3. Yanacocha y los reiterados desencuentros: gran afectación, débiles capacidades de acción colectiva
4. Antamina: licencia social y conflicto de baja intensidad
5. El caso Tintaya: entre el diálogo y la protesta
6. Las Bambas: un megaproyecto en una nueva región para la minería

SEGUNDA PARTE
Analizando el conflicto

1. Marco de análisis y caracterización de los casos analizados
2. Desarrollo y ritmo de la movilización: del conflicto a la protesta
3. Los actores y sus estrategias
4. Lo que está en juego

TERCERA PARTE
Transformando el conflicto

1. En torno a la regulación sectorial
2. El debate sobre la agenda minera
3. La paradoja del contexto actual
4. Hacia la gobernanza transectorial y territorial
5. Hitos para una nueva agenda minera

A modo de conclusiones

Epílogo

Bibliografía


Texto disponible en:
http://www.iep.org.pe/textos/DDT/mineriayconflictosocial.pdf

martes, 23 de marzo de 2010

Armas de persuasión masiva, de Carmen Mc Evoy

"La religión jugó un papel muy importante en el desarrollo del nacionalismo chileno antes y durante la Guerra del Pacífico, según nos lo recuerda Carmen Mc Evoy en su más reciente publicación: Armas de Persuasión Masiva. Retórica y Ritual en la Guerra del Pacífico (Santiago: Centro de Estudios Bicentenario, 2010). Especialista en la Guerra del Pacífico, Mc Evoy se ha dedicado en los últimos años a diseccionar los fundamentos ideológicos y políticos del nacionalismo chileno y cómo este alcanzó su clímax en la Guerra del Pacífico que involucró a Chile, Perú y Bolivia.

En este oportunidad, Mc Evoy analiza la dinámica de la retórica religiosa y cómo esta revisitó de una cierta aura de sacralidad los planes de consolidación y expansión interna y externa del Estado y ejército chilenos.

Publicado por el Centro de Estudios Bicentenario de Chile, el libro se presentará este martes 23 a las 7:00 pm en el Centro Cultural de la PUCP. En la mesa estarán Alejandro San Francisco, Eduardo Dargent y Marcel Velásquez.

Incluyo una nota de prensa que explica con más detalle el contenido del libro así como parte de la Introducción del libro.

Presentación en los Jueves Políticos

Además, la autora compartirá una mesa con Martín Tanaka y Antonio Zapata en los Jueves Políticos, en donde dialogará sobre el contenido del libro. Los Jueves Políticos forman parte de un ciclo de charlas organizado por la Facultad de Ciencias Políticas de la PUCP. El ingreso también es libre, aunque se sugiere llegar con anticipación.

Esta mesa se desarrollará el jueves 25 de marzo a las 6:30 pm en el Auditorio de Ciencias Sociales de la PUCP".

Tomado de:

Religión y nacionalismo en la Guerra del Pacífico
Sunday, 21 March 2010
http://historiaglobalonline.com/2010/03/religion-y-nacionalismo-en-la-guerra-del-pacifico/

Ver también:

La guerra que unió a Chile
Entrevista a Carmen Mc Evoy, por Federico de Cárdenas
Suplemento Domingo, diario La República, 21 de marzo de 2010
http://www.larepublica.pe/archive/all/domingo/20100321/20/node/256361/todos/1558

lunes, 22 de marzo de 2010

Irracionalidad en la política

Artículo publicado en La República, domingo 21 de marzo de 2010

En las últimas semanas se ha discutido mucho sobre la racionalidad de las conductas del presidente García, del exministro de justicia Pastor y del ahora prófugo José Enrique Crousillat. ¿Cómo es que García aprobó un indulto con bases tan débiles, que iba a generar tanta resistencia? ¿Por qué Pastor defendió con tanto ardor un indulto así? Y Crousillat, si ya estaba libre, ¿por qué ser tan descarado, y tener una estrategia tan agresiva y grosera en su litigio por América Televisión? En todo esto hay una sucesión muy llamativa de errores de cálculo, que terminan perjudicando el propio interés.

García con el indulto implementa una jugarreta: hace un gesto amistoso a los intereses fujimoristas, y pone presión sobre América Televisión. Si bien las bases del indulto eran cuestionables, la defensa del ministro de justicia parecía hacerlo viable. Las cosas iban bien hasta que Crousillat empezó a ostentar descaradamente su buen estado de salud y recurrió después a inescrupulosas maniobras judiciales en su intento de recuperar América Televisión. Si Crousillat hubiera seguido una lógica de “perfil bajo” y una estrategia legal más presentable, probablemente estaría ahora disfrutando del verano en el balneario de Asia. Pensar que con estas acciones obtendría algún beneficio implica considerar que las prácticas montesinistas siguen incólumes. Afortunamente, su fracaso sugiere que no es así.

En cuanto a Pastor, su actuación parece seguir una lógica de crecer dentro del partido en función de su lealtad con el presidente, en términos de ser un eficiente operador de sus iniciativas o defensor o justificador de sus errores. Pero hubo un error de coordinación: mientras el presidente empezaba a darse cuenta de los costos de esta jugarreta, Pastor radicalizó su defensa. Al lanzar García el mensaje que se sentía “un poco burlado”, desautorizando a su ministro, este, en vez de retroceder, huyó hacia adelante, reivindicando su lealtad y presentándose como víctima de una conjura. Grave error: eso es precisamente lo que hizo inevitable su caída. Una lógica de perfil bajo y de autocrítica podría haberlo mantenido en el puesto, pero ese era también un sapo difícil de tragar. Pastor privilegió intentar quedar bien dentro del partido antes que frente a la opinión pública, y los resultados han sido elocuentes.

Con todo esto comprobamos que una de las constantes de este gobierno, desde la propuesta de la pena de muerte a los violadores hasta el indulto a Crousillat, pasando por los decretos cuestionados en Bagua, es avanzar por un camino torvo, meter la pata y luego retroceder para evitar mayores cuestionamientos. Esto da cuenta de otro rasgo central de la gestión de García: entender la política como una sucesión de maniobras de corto plazo, en las que se actúa con mayor o menor habilidad, pero donde, lamentablemente, se pierde de vista la necesidad de emprender grandes iniciativas de reforma.

VER TAMBIÉN:

La torre de marfil
La verdad social: debate en marea alta.
Eduardo Gonzalez - Marzo 22nd, 2010
http://latorredemarfil.lamula.pe/2010/03/22/la-verdad-social-debate-en-marea-alta/

ACTUALIZACIÓN, 24 de marzo:

Paradojas de Crousillat
Mié, 24/03/2010
Antonio Zapata
http://www.larepublica.pe/sucedio/24/03/2010/paradojas-de-crousillat

jueves, 18 de marzo de 2010

Lecciones de un debate (2)

Lo último que comenté sobre el debate en el que estoy participando con Nelson Manrique, Nicolás Lynch, Alberto Adrianzén, Alberto Vergera y Eduardo Dargent, puede verse aquí:

domingo 7 de marzo de 2010
Lecciones de un debate
http://martintanaka.blogspot.com/2010/03/lecciones-de-un-debate.html

lunes 1 de marzo de 2010
Intelectuales y política
http://martintanaka.blogspot.com/2010/02/intelectuales-y-politica.html

Yo pensé que el debate bajaría en intensidad, por el contrario ha subido de tono. Sin embargo, para mi gusto, está siguiendo el camino menos productivo, que hace que los temas de fondo no ocupen en centro de la discusión: en vez de ello, los intercambios tienden a personalizarse, politizarse, y las réplicas no responden propiamente a los argumentos del antagonista, sino a versiones caricaturizadas de los mismos. Es hasta cierto punto inevitable en el "fragor" de los intercambios, con sus naturales puyas y "chiquitas". Pero repito, me parece que está siguiendo un camino poco productivo. Una muestra de ello, para mí, es que siento que tengo que repetir cosas que ya dije, o aclarar que nunca dije cosas que dicen que dije (o usar la formula "quizá no me expresé bien, pero no quise dar a entender que...). Es como cuando se tiene un partido de fútbol trabado e interrumpido constantemente, "así no se puede jugar". Para que la cosa fluya uno debe esforzarse por entender bien lo que los demás quieren decir, y tratar de discutir con la mejor versión del argumento contrario. Estar dispuesto a reconocer errores, limitaciones, aceptar puntos válidos del opositor, estar dispuesto a reelaborar y aprender del intercambio. No es fácil, por supuesto, porque todos tenemos la tentación de caricaturizar el argumento contrario para así poder rebatirlo y dar la impresión de que uno tiene razón. Y si el asunto se politiza, peor todavía: ya no se trata de argumentar en abstracto, sino de defender una causa. Y en nombre de esas causas al final se puede llegar a una lógica de "demolición", de pura confrontación, en donde ya los argumentos dejan de interesar, y la tentación de caer en ataques personales es grande. Ganar no por tener mejores argumentos, sino por desacreditar al adversario. Evitemos derrapar por ese camino, por el cual lamentablemente suelen caer muchos bloggers.

Comentando las últimas críticas que he recibido, encuentro algunas constantes. Entre mis colegas polemistas se suele repetir que los he criticado porque:

1. son humalistas,
2. asumen un compromiso político,
3. rechazan un modelo positivista de objetividad científica que yo defendería,
4. manejamos ideas diferentes de lo que es democracia
5. soy neoliberal, fujimorista, gobiernista, conservador, etc.

Con los dos primeros puntos perdemos el tiempo: nada tiene de malo ser humalista, o tener compromiso político. Eso simplemente no está en debate. En el tercer punto, la cosa es centrar bien la discusión. Me parece que el tema no es epistemológico: creo que todos estaremos de acuerdo con el que positivismo "duro" o tradicional es insostenible a estas alturas, que todos tenemos inevitablemente sesgos, que nadie es totalmente "neutral", que todos tenemos valores que conviene hacer explícitos, y que debemos ser lo más rigurosos que podamos cuando investiguemos o escribamos. Para mí el punto de debate está en la dificultad (no imposibilidad) que hay en combinar trabajo académico y pasión política o militancia partidaria, a la luz de los excesos de politización e ideologización en la historia reciente de nuestras ciencias sociales (aceptando que no militar tampoco garantiza en absoluto que la calidad de tu trabajo sea mejor, por supuesto).

Para mí, un ejemplo de esto puede verse en los recientes libros de Manrique, Adrianzén y Lynch y en la discusión que estamos teniendo. No nos olvidemos que el origen de ella está en las reseñas que se han escrito sobre sus últimos libros, todos interesantes, y cuya lectura obviamente recomiendo vivamente. En Manrique se extraña un criterio de evaluación mejor de las decisiones que marcaron la vida de Haya, más allá de la idea de la traición de un programa revolucionario esbozado en los años veinte. Un mejor criterio, por ejemplo, me parece que vendría de comparar las decisiones que tomó Haya con las que tomaron otros líderes populistas en contextos similares. De lo que se trata es de manejar un criterio en el que la conclusión no esté anticipada desde la propia formulación de la hipótesis, por así decirlo.

En Adrianzén y Lynch me parece que sus diagnósticos de los gobiernos de Paniagua y Toledo y de la naturaleza de la "transición" tiene serios problemas, y es un asunto medular en sus libros. Me parece que es distorsionar las cosas sugerir que Paniagua y Toledo tuvieron programas radicales o refundacionales tal como los que estamos viendo en Ecuador o Bolivia, que el primero no implementó por falta de tiempo o su carácter de presidente transitorio, y que el segundo traicionó, y que el cumplir las tareas de la transición inconclusa o frustrada conduce a apoyar hoy ese tipo de propuestas. Y me parece que esa distorsión es consecuencia de sus diagnósticos están un tanto "contaminados" por la necesidad de justificar cómo así habiendo participado en esos gobiernos, apoyan hoy a Ollanta Humala. Aclaro nuevamente: nada hay de malo en haber participado en esos gobiernos, o con el compromiso político. El aporte de Adrianzén en el gobierno de Paniagua y el de Lynch con Toledo fue excepcional, cumplieron un excelente papel, al igual que cuando participaron en las luchas contra el gobierno de Fujimori. Y nada de malo hay, nuevamente, en apoyar a Humala. El problema está en que las opciones políticas tienden a expresarse en los trabajos académicos como justificaciones de éstas, distorsionando las cosas.

Otro ejemplo de lo mismo lo vemos con el diagnóstico de la caída del fujimorismo. Ese tema lo abordo en mi trabajo “¿Crónica de una muerte anunciada? Determinismo, voluntarismo, actores y poderes estructurales en el Perú, 1980-2000” (p. 57 – 112). En: Jane Marcus y Martín Tanaka, Lecciones del final del fujimorismo. La legitimidad presidencial y la acción política. Lima, Instituto de Estudios Peruanos, 2001 (ese tema lo abordo sólo parcialmente en mi libro Democracia sin partidos. Perú, 2000-2005. Los problemas de representación y las propuestas de reforma política -Lima, Instituto de Estudios Peruanos, 2005-, atención). Allí sostengo que la caída del fujimorismo es consecuencia principalmente de sus contradicciones internas, no de la fortaleza de la oposición o de la movilización social, que se caracterizaba por su debilidad y dispersión. Claro, eso es difícil de aceptar para quien fue protagonista de esos eventos como parte de esa oposición (conste que yo también participé en la Marcha de los Cuatro Suyos, por si acaso). A propósito, una excelente lectura crítica de lo escrito sobre la caída del fujimorismo puede verse en el blog de Carlo Magno Salcedo:

22/ene/2009: Montesinos y Fujimori ocho años después. Revisando las explicaciones sobre el colapso de un régimen autoritario (VI): la tesis de Henry Pease
http://blog.pucp.edu.pe/item/43165/catid/2583
27/nov/2008: Montesinos y Fujimori ocho años después. Revisando las explicaciones sobre el colapso de un régimen autoritario (V): la tesis de Carlos Iván Degregori
http://blog.pucp.edu.pe/item/38689
22/sep/2008: Montesinos y Fujimori ocho años después. Revisando las explicaciones sobre el colapso de un régimen autoritario (IV): la tesis de Romeo Grompone
http://blog.pucp.edu.pe/item/31402/catid/2583
20/ago/2008: Montesinos y Fujimori ocho años después. Revisando las explicaciones sobre el colapso de un régimen autoritario (III): la tesis de Julio Cotler
http://blog.pucp.edu.pe/item/28629/catid/2583
22/jul/2008: Montesinos y Fujimori ocho años después. Revisando las explicaciones sobre el colapso de un régimen autoritario (II): la tesis de Sinesio López
http://blog.pucp.edu.pe/item/27110/catid/2583
30/jun/2008: Montesinos y Fujimori ocho años después. Revisando las explicaciones sobre el colapso de un régimen autoritario (I): la tesis de Martín Tanaka
http://blog.pucp.edu.pe/item/25464/catid/2583

Sobre el cuarto punto, ese sí es un tema importante, aunque también hay caricaturas. Creo que Vergara, Dargent y yo coincidimos en entender la democracia como un régimen político, en el que la mayoría decide, pero respetando ciertas reglas de juego e instituciones, de modo que se evite un ejercicio arbitrario del poder; y en que nuestras democracias tienen muy mala calidad, por lo que son necesarios un amplio y profundo conjunto de reformas y cambios que les den contenido. Los contornos específicos de esos cambios son materia de debate político, pero en general puede decirse que democracias con organizaciones sindicales y populares débiles tienen mayores déficits en el ejercicio de la ciudadanía, un asunto fundamental.

Por el contrario, Adrianzén y Lynch parecen privilegiar una definición mayoritaria, plebiscitaria, de democracia, evaluada centralmente por el contenido de sus políticas, por eso ven con simpatía a Morales y Correa, gobiernos mayoritarios de izquierda. Mi crítica ha sido que esa definición es deficiente, porque lo democrático no está ni en lo mayoritario ni en lo izquierdista. Hay gobiernos mayoritarios de derecha con serios problemas de autoritarismo (Uribe) o que son abiertamente autoritarios (Fujimori). Y así como ser mayoría no te hace democrático, tampoco ser minoría te hace autoritario: hay gobiernos minoritarios de izquierda, como el de la Unidad Popular en Chile, digamos, y por eso no dejan de ser democráticos. Consecuentemente, tampoco dejan de serlo gobiernos minoritarios de derecha, como el de García, o Piñera. Decir que los gobiernos neoliberales no serían democráticos, o que hay una confrontación entre un proyecto neoliberal con uno democrático confirmaría lo que comentaba Vergara: aparentemente, desde este punto de vista, los regímenes solo serían democráticos si son de izquierda. Estos sinsentidos muestran que la definición mayoritaria de izquierda de la democracia simplemente no funciona. Es que hay que saber distinguir entre la caracterización de un régimen y las simpatías o antipatías que nos despierta. Nuevamente, la cosa se complica cuando la pasión militante se impone sobre el análisis académico. Con la camiseta de izquierda antineoliberal evalúas a la democracia, y llegas a estos callejones sin salida conceptuales.

Quinto punto: yo sería neoliberal, fujimorista, gobiernista, conservador, por eso me molestarían los izquierdistas comprometidos antifujimoristas opositores revolucionarios. Nada que ver. Con Lynch, Adrianzén (y Manrique) tenemos una larga relación como colegas y compañeros de trabajo (con ellos he trabajado en el IDS, en IDEA y la PUCP, respectivamente), y por mi parte, les tengo aprecio y estima. No hay en absoluta tirria personal de mi lado, nunca se me ha ocurrido descalificarlos en forma alguna, estoy seguro de que coincidimos en más cosas de las que discrepamos y que en el futuro estaremos coincidiendo reiteradamente en diferentes temas. Tengo formación de izquierda y simpatizo con posturas socialdemócratas, así que no podría ser neoliberal; estoy en contra de la arbitrariedad del poder y todos sus vicios, por eso no podría ser fujimorista. Simpatizo con valores liberales y republicanos, así que no podría simpatizar con un gobierno como el actual tan dado a entender la tarea de gobernar como una sucesión de jugarretas de corto plazo con criterios puramente pragmáticos, pasando por encima de principios básicos (por la misma razón, valoro muy positivamente el gobierno transitorio de Paniagua y a quienes participaron en él). Tampoco me definiría como conservador, estoy totalmente de acuerdo con que asuntos sustantivos del orden social deben cambiar, y que hay que actuar en consecuencia. Aunque reconozco que también considero que no siempre los cambios son para mejor, por lo que hay que ser cuidadoso siempre. No sé si eso sea conservadurismo, o simple sentido común.

Habiendo dicho esto, creo que el asunto de las identidades políticas de cada quien no es relevante para la discusión (menos nuestras historias personales): estamos debatiendo sobre argumentos, sobre evidencia, no sobre las posiciones de las personas. Ahí está la controversia. Nuevamente: no importa si eres humalista o aprista o comunista o fujimorista o socialdemócrata, o lo que sea. Traer a colación las filiaciones políticas es un recurso retórico para ganar adhesiones o despertar antipatías para tratar de quedar bien en un debate. Lo que importa es la solidez de tus argumentos, la calidad de la evidencia en la que se basa, lo apropiado de los criterios con los que evalúas las cosas, la capacidad que tengas de dar cuenta de la dinámica de la realidad, etc. Pienso que puedes ser comunista o neoliberal y estar equivocado, o ser comunista o neoliberal y tener la razón. No importa pues qué seas, lo importante es cómo construyes un argumento. Claro que con estas consideraciones no ganarás aplausos fácilmente...

Termino con lo siguiente. Yo entiendo mi contribución al debate público desde donde puedo aportar algo, que es mi experiencia como científico social, investigador social, académico, profesor universitario, modestamente. Para mí esto significa aportar a una mejor comprensión del funcionamiento y dinámica de la realidad política, en la medida de mis capacidades, para que a partir de allí, cada quien saque sus propias conclusiones. Atención que explicar no implica justificar, son cosas muy diferentes. Pero si no entiendes algo difícilmente podrás ser eficaz en cuestionarlo o defenderlo, así que alguna utilidad tiene. Evito lo más que puedo cumplir el papel de juzgador sobre si las cosas están bien o mal, o de opinador sobre si las cosas me gustan o disgustan. Entro a ese terreno solo cuando me parece estrictamente necesario en nombre de principios generales, no causas partidarias. Asumir el papel de juzgador u opinador ciertamente es necesario, y hay muchos que lo hacen muy bien. Pero yo no tengo ni el interés ni la capacidad de desempeñar esos papeles.

Cada quien aporta al país desde donde puede. La frase "prefiero la vida a los claustros universitarios" me parece muy desafortunada. Está muy bien la militancia política y el activismo social: está muy mal que quienes la tienen miren por encima al resto. Seguramente esta es una de las razones por las que cada vez menos gente se interesa en la militancia y el activismo tradicionales. Nuevamente, todo esto me lleva al post prometido sobre mi experiencia militante, sobre lo que escribiré apenas tenga tiempo...

Ver también:

16 de marzo.
INTELECTUALES Y POLITICA
Jose Alejandro Godoy
http://www.desdeeltercerpiso.com/2010/03/intelectuales-y-politica/

Whatever happened to the intelectual comprometido
Roberto Bustamante
16 Mar, 2010
http://www.elmorsa.pe/2010/03/16/whatever-happened-to/

16/mar/2010
Entrevista a Sinesio López Jiménez: “Sin élites no hay desarrollo ni democracia”
cmsalcedo
http://blog.pucp.edu.pe/item/91764