miércoles, 10 de febrero de 2010

"Crítica a los críticos" de Alberto Adrianzén

El sábado pasado Alberto Adrianzén respondió a mi columna del 24 de enero, en la que reseño su libro La transición inconclusa. Los links de mi texto y del de Adrianzén son:

http://martintanaka.blogspot.com/2010/01/la-transicion-inconclusa.html

http://www.larepublica.pe/disidencias/06/02/2010/critica-los-criticos

Las críticas de Adrianzén se ubican en varios planos. En primer lugar, me critica por hacer deducciones equivocadas. Dice que el grueso del libro fue redactado entre 2000 y 2004 (el colofón en 2007), por lo tanto no podría decirse nada sustantivo de su reciente apoyo a Humala, o de su evaluación de los gobiernos de Correa y Morales partiendo de éste. Luego, señala afirmaciones que serían equivocadas: Adrianzén advierte, para Venezuela, "riesgos o tentaciones autoritarias", con lo cual sí sería crítico con Chávez; y entre liberalismo y democracia para él no habría "contradicción", sino "tensión".

Sobre lo primero, creo que el libro puede leerse como una unidad. Me parece que el libro es más coherente de lo que el propio autor considera; las ideas del colofón no son contradictorias con las presentadas en las páginas anteriores. La "tensión" entre capitalismo y liberalismo se plantea al inicio, de allí se deduce que la reforma neoliberal de Fujimori haya sido autoritaria; y también que con la transición debió romperse con el modelo económico y político...

Respecto a mis afirmaciones equivocadas: decir de Venezuela que hay "riesgos o tentaciones autoritarias" me parece que confirma lo poco crítico que es Adrianzén con Chávez, quien encabeza un gobierno abiertamente autoritario y arbitrario. Sobre la tensión o contradicción entre liberalismo y democracia, en su propio artículo Adrianzén dice que "el autoritarismo no es solo un régimen que controla reglas y procedimientos sino también, y sobre todo, un “pacto de dominación” (capitalista)". Me parece que con esto el autor sin querer me da la razón. Para él el liberalismo capitalista es autoritario, no democrático (¿y los países liberales capitalistas democráticos?) o peor aún, el autoritarismo es capitalista, afirmación sin mucho sentido porque hay muchos autoritarismos no capitalistas (como el de Chávez).

Luego, Adrianzén cae en el vicio de adjudicarme ideas o intenciones que no tengo. Dice que "le parece un error decir que hoy la vía socialdemócrata unifica liberalismo y democracia". Yo no digo eso de hoy; eso ha sido así históricamente. Y el hecho de que hoy haya en Europa un predominio de la derecha confirma mi punto anterior: puedes tener capitalismo, gobiernos de derecha, que son al mismo tiempo democráticos. No hay por qué asociar autoritarismo con capitalismo. Volveré sobre este punto más adelante.

El autor dice que no quiero discutir una de las tesis más importantes de su libro; no es que no quiera, simplemente en mi reseña tomé los aspectos que me parecieron más interesantes para el público en general. Dice que para mí las reglas y el diseño son lo único, mientras que para él son importantes, pero no lo único. En realidad, en eso estamos de acuerdo, como se verá más claro más adelante. Después dice que "Tanaka no es partidario de que se cuestione el orden social ni el “modelo neoliberal” porque eso trae “ingobernabilidad". No es exacto; yo diría más bien "cuestiona el orden social y el modelo neoliberal todo lo que quieras (sobre las preferencias de cada quien no me meto), pero piensa en cómo vas a enfrentar los problemas de gobernabilidad que aparezcan, y sus consecuencias". Estoy seguro que es un comentario que Alvaro García Linera le debe haber hecho a Evo Morales en más de una ocasión.

Finalmente, Adrianzén señala algunos puntos que considera centrales en la discusión, que comento brevemente:

a) en la década de los 80 se dio el desembarco de la teoría liberal (sobre todo norteamericana) en Latinoamérica. Estas ideas fueron aceptadas acríticamente (sin problematizarlas) por una serie de politólogos y por algunos partidos progresistas;

De acuerdo parcialmente. En la ciencia política pasamos de la hegemonía del marxismo a visiones pluralistas; que fueron aceptadas sin crítica suficiente, creo que es cierto. La necesidad de una revisión crítica se hacía particularmente necesaria porque lo que ocurrió es que las mismas personas que en la década de los años setenta hablaban de revolución pasaron en los ochenta a hablar de la necesidad de la construcción de consensos y la defensa de la democracia política. Y Alberto Adrianzén fue uno de ellos, junto con el grupo de "El Zorro de abajo". Sobre el paso de la revolución a la democracia en América Latina ver de Norbert Lechner, Los patios interiores de la democracia (Santiago, FLACSO, 1988); sobre los Zorros, ver de Osmar Gonzales, Señales sin respuesta. Los Zorros y el pensamiento socialista en el Perú, 1968-1989 (Lima, PREAL, 1999).

En esos años, eran los Zorros los criticados por haber asumido acríticamente el paradigma democrático, abandonando el marxismo, sin hacer un balance y un "ajuste de cuentas", como señaló reiterada y singularmente Guillermo Rochabrún. Ver al respecto su libro Batallas por la teoría. En torno a Marx y el Perú (Lima, Instituto de Estudios Peruanos, 2007, 559p.). Hice una reseña de ese libro aquí:

martes 18 de diciembre de 2007
Guillermo Rochabrún, marxista crítico http://martintanaka.blogspot.com/2007/12/guillermo-rochabrn-marxista-crtico.html
(publicado también en Que Hacer, n° 169, enero – marzo 2008. Lima, DESCO (p. 106-115).

Reconociendo el punto señalado por Rochabrún, yo pienso que el cambio de paradigma fue un avance, que fue una clara ganancia dejar el dogmatismo marxista y asumir paradigmas más plurales y abiertos a la investigación empírica en las ciencias sociales. Ahora, otro punto de debate es cuán genuino fue el abandono del paradigma revolucionario para adoptar uno democrático; cuán consecuentes son los ex revolucionarios con los valores democráticos, en qué medida están dispuestos o no a olvidarse de los valores democráticos cuando aparece un líder revolucionario. Tema planteado por Eduardo Dargent en su libro Demócratas precarios. Élites y debilidad democrática en el Perú y América Latina (Lima, Instituto de Estudios Peruanos, 2009), que reseñé aquí:

domingo 6 de diciembre de 2009
¿Élites o neoliberalismo?
http://martintanaka.blogspot.com/2009/12/elites-o-neoliberalismo.html

b) esta hegemonía liberal tuvo como una de sus principales consecuencias la aceptación, como uno de los pilares para el análisis, de una definición mínima de la democracia (básicamente procedimental);

De acuerdo parcial: en el nuevo paradigma, uno debe distinguir diferentes tipos de régimen, y para ello la definición procedimental es útil, como herramienta descriptiva. Sobre el punto ver, entre muchos otros,

Classifying Political Regimes in Latin America, 1945–1999
Scott Mainwaring, Daniel Brinks, and Aníbal Pérez-Liñán
Working Paper #280 – September 2000
http://kellogg.nd.edu/publications/workingpapers/WPS/280.pdf

c) pero también supuso la aceptación de un concepto de autoritarismo mínimo que ha dado lugar al nacimiento de otros conceptos dudosos como el “autoritarismo competitivo” que tanto gustan de usar Tanaka y otros politólogos cuando analizan el fujimorismo;

De acuerdo parcial: parte de la necesidad de distinguir entre tipos de régimen lleva a clasificar mejor los regímenes no democráticos, y allí están los autoritarismos competitivos. No es nada dudoso, es un concepto de gran legitimidad dentro de la especialidad. Ver p.e.: Schedler, Andreas, ed., Electoral Authoritarianism: The Dynamics of Unfree Competition (Boulder, L. Rienner Pub., 2006); del mismo autor, “The Menu of Manipulation”; de Levitsky, Steven, y Lucan Way, “The Rise of Competitive Authoritarianism”; y de Diamond, Larry, “Thinking About Hybrid Regimes”; estos tres últimos textos aparecieron en Journal of Democracy, vol. 13, n° 2, 2002. [Ver también de Carrión, Julio, ed., The Fujimory Legacy. The Rise of Electoral Authoritarianism in Peru. Pennsylvania, Penn State University Press, 2006].

d) la definición de “autoritarismo mínimo” no es útil para analizar el fujimorismo porque evade un tema fundamental: el autoritarismo no es solo un régimen que controla reglas y procedimientos sino también, y sobre todo, un “pacto de dominación” (capitalista) tal como afirmaron, alguna vez, Cardoso, Brunner y O’Donnell.

En esto estamos totalmente en desacuerdo. Yo considero que la noción del autoritarismo competitivo es tremendamente útil para entender la particularidad del fujimorismo en perspectiva comparada. Es lo que intenté hacer en este texto: “From Crisis to Collapse of the Party Systems and Dilemmas of Democratic Representation: Peru and Venezuela” (en: Mainwaring, Scott, Ana María Bejarano y Eduardo Pizarro, eds.: The Crisis of Democratic Representation in the Andes. Stanford, Stanford University Press, 2006, p. 47-77; editado en español bajo el título “De la crisis al derrumbe de los sistemas de partidos, y los dilemas de la representación democrática: Perú y Venezuela”, en el libro La crisis de representación democrática en los países andinos. Bogotá, Norma, 2008, p. 89-131).

De otro lado, dudo mucho que hoy por hoy se pueda establecer creíblemente una relación entre capitalismo y autoritarismo (salvo que uno estire la definición de autoritarismo para incluir también regímenes democráticos; como cuando desde el marxismo algunos dicen que la democracia liberal es en realidad una dictadura de clase encubierta). Hay muchos países capitalistas democráticos, y muchos países autoritarios no capitalistas. El comentario de Adrianzén (y la referencia a viejos trabajos de Cardoso, Brunner y O’Donnell) sugiere que el autor piensa en el mundo de los años setenta, cuando toda la región vivía dictaduras militares aparentemente consecuencia de los procesos de modernización e industrialización, y cuando estaba en boga la tesis del "Estado burocrático-autoritario" de O'Donnell (Modernización y autoritarismo. Buenos Aires, Paidós, 1972). Pero estamos hablando de discusiones de hace más de treinta años... Hoy ni O'Donnell, ni Brunner ni Cardoso sostienen eso.

Termino con un punto que trata de encontrar un terreno de acuerdo con lo señalado por Adrianzén. En lo que sí tiene razón es que históricamente las relaciones entre capitalismo y democracia han sido muy problemáticas. Recordemos que en los siglos XVIII y XIX en el mundo los liberales defendían democracias restringidas, y en algunos escritos Marx y Engels especulaban con la posibilidad de que se pudiera llegar al socialismo mediante el sufragio universal. Sobre esto ver de Adam Przeworski, Paper Stones: A History of Electoral Socialism (University of Chicago, 1988). Sin embargo, a lo largo del siglo XX, liberalismo, capitalismo y democracia más bien convergieron. Muchos factores explican esto, entre ellos, el papel integrador jugado por los sistemas de partidos, el desarrollo de los Estados de bienestar, el equilibrio entre los intereses de los trabajadores y de los grandes propietarios, factores internacionales... sobre estos temas hay toneladas de literatura, ver especialmente Rueschemeyer, Dietrich, Evelyne Huber y John D. Stephens, Capitalist Development and Democracy (Chicago, University of Chicago Press, 1992) y Luebbert, Gregory, Liberalism, Fascism, or Social Democracy. Social Classes and the Political Origins of Regimes in Interwar Europe (Oxford, Oxford University Press, 1991), entre muchos otros.

En América Latina, en efecto, vistas las cosas desde las décadas de los años sesenta y setenta, el sentido común era que el desarrollo capitalista propiciaba el autoritarismo político, tesis esbozada por O'Donnell en Modernización y autoritarismo (op. cit.). Me parece que para la actualidad no podría hacerse un argumento así. Sin embargo, también es cierto que nuestras democracias son precarias, débiles, porque no se asientan en instituciones ni en prácticas sociales que aseguren la vigencia plena de la legalidad y de los derechos democráticos. Hay que ver más allá del régimen político, en esto sí estaremos de acuerdo con Adrianzén, considerar la economía, la historia, los grupos y prácticas sociales. Este tema ha sido explorado por el propio O’Donnell recientemente, por ejemplo en: “Algunas reflexiones acerca de la democracia, el Estado y sus múltiples caras” (Ponencia presentada en el XIII Congreso Internacional del CLAD sobre la Reforma del Estado y de la Administración Pública. Buenos Aires, noviembre, 2008); y “Notas sobre el Estado y la democracia” (Texto presentado en el seminario sobre Democracia en América Latina, Universidad Nacional de San Martín, 2007). Ver:

http://www.clad.org/documentos/congreso/odonnell
http://historiapolitica.com/datos/biblioteca/odonnell.pdf

Ahora bien, esto no significa descartar concepciones mínimas de la democracia. Simplemente se trata de usar la definición mínima para distinguir la democracia de otros regímenes, pero se hace necesario atender los problemas de calidad democrática, para lo cual hay que mirar más allá del régimen político. Un excelente ejemplo de esta manera de usar los conceptos se encuentra en Linz, Juan, y Alfred Stepan, Problems of Democratic Transition and Consolidation: Southern Europe, South America, and Post-Communist Europe (Baltimore, The Johns Hopkins University Press, 1996). Allí se usa un criterio minimalista para definir la democracia, pero para analizar su funcionamiento y consolidación se tiene que analizar la dinámica de funcionamiento de la sociedad civil, la sociedad política, la sociedad económica, la vigencia del Estado de derecho, y el funcionamiento del Estado como aparato burocrático.

Hay varios proyectos sobre calidad democrática que involucran investigadores nacionales. Ver por ejemplo la Red de Investigadores de la Calidad de la Democracia en América Latina, en donde están Catalina Romero y David Sulmont, o el Andean Democracy Research Network, en el que participamos Rafael Roncagliolo, Sofía Vera y este servidor. Para dar más evidencia de que estamos de acuerdo con Adrianzén en la necesidad de tener miradas más integrales de nuestras democracias. Ver:

http://www2.cmq.edu.mx/calidaddelademocracia/index.php?option=com_content&view=article&id=93:acerca-de-la-red-de-investigadores-de-la-calidad-de-la-democracia-en-america-latina&catid=35:acerca-de-la-red&Itemid=28

http://blogs.ubc.ca/andeandemocracy/files/2009/08/research-collaborators.pdf

Espero que este largo y académico post sea de utilidad a los interesados en estos temas. Esto le daría más sentido a la discusión con Adrianzén.

domingo, 7 de febrero de 2010

Fragmentación y transfuguismo

Artículo publicado en La República, domingo 7 de febrero de 2010

A inicios de 2009, existían en el país 20 partidos políticos nacionales inscritos ante el JNE. Un número excesivo: en la actualidad, tenemos 23, y podríamos tener más antes de que se cierre el registro para las próximas elecciones. La ley de partidos (ley 28094) ha seguido la filosofía, correcta, de elevar las barreras de entrada al sistema, para que así los débiles e improvisados salgan del escenario, y queden los más fuertes. La ley no está funcionando como debiera: el requisito de las firmas y la constitución de comités es muy alto para quien quiera hacerlo en serio, y relativamente fácil para quien tenga dinero con el cual pagar a los recolectores de firmas y allegados que luego son responsables de comités fantasmas. ¿Cómo se explica la existencia de partidos como “Despertar Nacional”, “Siempre Unidos” o “Participación Popular”?

De otro lado, la ley establece una barrera electoral, según la cual se pierde el registro si es que no se obtiene un mínimo de votos; así perdieron el registro el Partido Socialista, el Partido de la Democracia Social y el Movimiento Nueva Izquierda, pero se han mantenido otros que tampoco cuentan con respaldo electoral. ¿Cómo así? Mediante la cobertura de las alianzas. Así es como se mantuvieron Cambio Radical y Renovación Nacional (dentro de Unidad Nacional), la Coordinadora Nacional de Independientes (dentro del desaparecido Frente de Centro) o Cambio 90 (dentro de las alianzas fujimoristas).

En general, tenemos un grupo de partidos con una mínima representatividad, digamos que alrededor de diez, y otra decena que sobrevive gracias a la debilidad de nuestra ley de partidos. El asunto empeora porque además tenemos movimientos regionales y organizaciones políticas locales que fragmentan todavía más el escenario. En este marco, quienes pretenden construir organizaciones en serio la tienen muy complicada, y las aventuras personalistas la tienen muy fácil. Ya ni siquiera se tiene que hacer el esfuerzo de crear un “movimiento bamba”, basta pedirle a alguien con registro que, a cambio de muy poco, “preste” su organización. Así, Jaime Bayly se presta el logo de Cambio Radical para su aventura presidencial; Kouri no necesita organización para ser candidato a la alcaldía de Lima, porque más de uno le ofrece su logo. Y quienes antes tenían que escalar posiciones y hacer méritos dentro de una organización partidaria, ahora pueden ser tránsfugas y candidatear con cualquiera. Y después nos quejamos porque hay mucha improvisación y descoordinación en la política y en la gestión pública.

La solución a esto es buscar mejores maneras de hacer más exigente la actividad política, hoy excesivamente abierta y permisiva. Esto no tiene por qué ser considerado conservador (ver artículo de Alberto Adrianzén, de ayer en este diario); si la izquierda tomara en serio el desafío, debería ser uno de los pilares de un nuevo sistema de partidos.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Recomendaciones variadas

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Recomendaciones variadas de lectura. Primero, Stanislao Maldonado retoma una discusión en la que participé hace algún tiempo, actualizada con la reciente nominación al Oscar de "La teta asustada":

lunes 1 de febrero de 2010
Reivindicando a Romerito (I)
Stanislao Maldonado

Hace un tiempo se armó en la blogosfera una discusión interesante que tenía que ver con la peruanidad y la forma en que los peruanos percibimos el éxito y el fracaso de los connacionales. Esta surge a partir de una serie de posts que escribiera Silvio Rendón en el Gran Combo Club acerca de lo que él llama el “síndrome romerito”, que más o menos refiere a esta suerte de incapacidad que tendríamos los peruanos para ganar. Martín Tanaka desde su blog contrapuso al “síndrome romerito” con lo que él denomina el “efecto salmón” y el “efecto caballo de troya”, haciendo notar con ello de que el éxito requiere, por un lado, del apoyo de otros (en el caso de un deportista, de buenos técnicos, buenos dirigentes, apoyo de la empresa privada, entre otras cosas) y –por el otro- de la existencia de grupos de avanzada que van abriendo la cancha para los que vienen detrás. Los logros recientes de Kina Malpartida y de Claudia Llosa, a diferencia del “fracaso” de Romerito, serían –de acuerdo con Tanaka-una expresión de lo anterior:

“Digamos que Romerito perdió porque estaba muy solo: era un buen boxeador, pero no tenía buena esquina. Tal vez Kina Malpartida ganó porque, además, de ser buena, tenía buena esquina. Y esa buena esquina, el apoyo profesional que requería para avanzar, no lo tenía en el Perú. Por ello tuvo que conseguirlo en Australia y en los Estados Unidos. La anécdota de que con pasaporte peruano no consiguió visa para poder pelear en los Estados Unidos, y que por ello tuvo que sacar pasaporte australiano es muy elocuente. Peleó con una bandera de Australia: no importa. Lo importante es que su triunfo puede ser útil para los deportistas peruanos.

Creo que algo parecido se puede decir de Claudia Llosa: su éxito también puede ser leído como fruto de la iniciativa de un grupo de adelantados. Lo que no consiguieron aquí lo consiguieron fuera. No importa: su éxito puede abrir puertas y dar oportunidades a más peruanos." (El Efecto Salmón y el Caballo de Troya)

Quiero retomar la discusión, pero dándole énfasis a una suerte de dimensión distributiva implícita en el debate que me parece se perdió un poco en la discusión original. Mi argumento va como sigue: para evaluar el éxito de un peruano en el exterior, deberíamos prestar atención no solo a las limitaciones que este enfrenta por el hecho de ser peruano, sino también a las limitaciones que están asociadas con el lugar original que este ocupa en la distribución del ingreso... "


http://asesinatoenelmargen.blogspot.com/2010/02/reivindicando-romerito-i.html

De otro lado, un post de Gonzalo Gamio comentando un artículo de Sinesio López sobre la derecha peruana, en el que dejé un comentario:

SEPARAR Y REUNIR: SINESIO LÓPEZ SOBRE LA DERECHA PERUANA
Lunes, 01 de Febrero de 2010, 04:08:11 p.m.
Gonzalo Gamio Gehri

Decía Platón en El Sofista que las actividades fundamentales de la dialéctica son la separación y la unión conceptual: saber hacer las distinciones adecuadas, y elaborar síntesis cuando la ‘naturaleza de la cosa’ así lo amerita. Se trata de una lección fundamental que trasciende el ámbito propio de la filosofía, pues echa luces sobre el quehacer intelectual en general.

Leo con sumo interés el artículo del notable maestro Sinesio López – La derecha en el Perú – en el que hace un retrato crítico de las actitudes y referentes del derechista criollo. Como es peculiar en sus escritos, procede con agudeza y manejando muy bien la ironía. También se expresa con dureza, con la contundencia de aquel que, además de estar acostumbrado al rigor de las polémicas académicas, conoce el combate ideológico-político. El autor combina el argumento con la sátira:

“En el Perú no existen investigaciones históricas y empíricas que ayuden a definirla mejor. La peruana es una derecha difusa, borrosa, sin perfiles claros. Ella alberga a conservadores y a reaccionarios, a los defensores de la tradición y del statu quo, a los promotores del autoritarismo (la mano dura) y a los arribistas de toda laya. Cuando son católicos pertenecen al Opus Dei o al Sodalitium y, por eso mismo, son fundamentalistas pues fusionan la religión con la política. Son endogámicos: estudian en los mismos colegios, pertenecen a los mismos clubs exclusivos, se divierten en las mismas playas de moda, leen los mismos best sellers y, desde luego, a Vargas Llosa, su novelista favorito”.

Es más que seguro que algunos de los miembros de estos grupos religiosos conservadores protestará por la mención, que sin duda les molestará. Es verdad que la mención puede resultar algo gruesa, dado que existe una “derecha católica” (y también existe una “derecha evangélica”, lo señalo al paso) activa en la política que no necesariamente pertenece a estos grupos; la expresión también se refiere a individuos que se han asimilado a otra clase de colectivos completamente diferente, de tipo más “ideológico-cultural”, para decirlo de algún modo. En realidad, existen numerosos grupos tradicionalistas de extrema derecha religiosa y / o política – particularmente en la Red –, que responden a los más diversos y extraños idearios y programas de acción (entre los más radicales están los que se describen, curiosamente, como “católicos”, pero rechazan el Concilio Vaticano II en clara sintonía con el lefrebvrismo, y en clara contradicción con su declaración inicial; fustigan - sin mayores argumentos, en la línea del integrismo que practican - el “modernismo teológico”, pero pretenden confundir torpemente al lector identificándolo sin más con la defensa de la cultura moderna, que ellos rechazan de plano en todos sus aspectos). Asimismo, la mención a Vargas Llosa podría ser objetada desde diversos puntos de vista. Difícilmente La Fiesta del Chivo podría ser complaciente con el ideario autoritario que cultiva la derecha radical.

Creo que es preciso introducir matices en la lectura de López, y a eso me dedicaré en este post, a hacer distinciones en torno a las diferentes posturas asociadas comúnmente con la "derecha", pues es preciso no confundirlas....


http://gonzalogamio.blogspot.com/2010/01/separar-y-reunir-sinesio-lopez-sobre-la.html

Finalmente, una excelente referencia sobre "el estado del arte" en la ciencia política contemporánea, pertinente para la discusión sobre la objetividad en las ciencias sociales que planteé aquí:

lunes 1 de febrero de 2010
"Objetividad" y ciencias sociales
http://martintanaka.blogspot.com/2010/02/objetividad-y-ciencias-sociales.html

c h a p t e r 1
THE STATE OF THE DISCIPLINE, THE DISCIPLINE OF THE STATE
robert e. goodin

The Oxford Handbook of Political Science
Edited by Robert E. Goodin
Jul 2009

"(...) Here, however, I want to focus on one characteristic feature of these periodic “great debates” within the profession: their Manichean, Good versus Evil form. Nor is it found in only those major episodes that traumatized the profession as a whole. Even as regards the more substantive “great debates” within each of the various subdisciplines, there is a remarkable penchant for representing the options in “either–or” fashion. Behavioralist or traditionalist, structure or agency, ideas or interests, realist or idealist, rationalist or interpretivist: you simply have to choose, or so we are constantly told.

On all those dimensions, and many others as well, the only proper response is to refuse to choose. Respond, insistently, “Both!” Both sides to the argument clearly have a point, both are clearly on to something. Elements of both need to be blended, in some judicious manner (not just any will do), into a comprehensive overall account.

The “tyranny of small differences” is a notorious hazard across all of life. Among academics on the make, the tendency to exaggerate the extent of their differences, so as to emphasize the novelty and distinctiveness of their own contribution, powerfully fuels that general phenomenon (Moran 2006). Still, those are the machinations of “youngsters in a hurry” (Cornford 1908, 5), not the settled judgements of seasoned practitioners confident of their place in the profession.

That may seem a strong conclusion, but it has history on its side. Remember the equanimity with which the behavioral revolution was originally greeted by those then ruling the profession.

If the behavioral revolution’s main tenets are behavior, science, pluralism and system, then “traditionalists” had little reason to oppose it. Research on behavior at the individual levels was already being done in the 1930s and 1940s ...—and those who did not do it had little objection to those who did. The commitment to science was of long standing. . . . Pluralism as empirical theory was hardly new—indeed, the “latent theory of the traditionalists as . . . [a] ‘parallelogram of forces’ . . .” sounds a lot like pluralism. (Dryzek 2006b, 489–90)

Not until that revolution had been won was it seriously challenged, and even then in a way the mainstream studiously ignored. Leo Strauss’s vituperative “Epilogue” to Storing’s 1962 Essays on the Scientific Study of Politics constituted the challenge, but “the challenge was never officially accepted by the profession of political science.” Other political theorists (Schaar andWolin 1963) were left to “come to the defense of political science.” And “political theorists . . . were left to squabble among themselves in their isolation from the discipline at large,” which proceeded basically to ignore “both the accusations that had been made against them and the proffered defense” (Saxonhouse 2006, 847–8).

“Multi-perspectival approaches” are the embodiment of the refusal to succumb to the demands of “either–or.” The fruitfulness of such approaches, and the willingness of members of the profession not merely to tolerate but to embrace them, is evinced across the ten-volume series of Oxford Handbooks of Political Science. Constructivists co-edit and coauthor with rationalist-realists (Reus-Smit and Snidal, this volume), critical theorists with post-structuralists (Dryzek, Honig, and Phillips, this volume), qualitative methodologists with quantitative (Box-Steffensmeier, Brady, and Collier, this volume); and all of them celebrate the synergies. Nowadays very few sophisticated philosophers or social scientists believe in covering-law positivism anymore (Moon 1975; Kitcher 1981; Hay 2002). But instead of throwing their hands up in despair, they turn to whole other disciplines that systematically map the many other contextual factors upon which political outcomes depend (Tilly and Goodin, this volume; cf. Flyvbjerg 2001 and Laitin 2003).

For a brief worked example of how such a multi-perspectival approach might work, consider the “new institutionalism.” Distinction-mongers divide that into multiple distinct “new institutionalisms” which they insist are incompatible in their fundamental epistemological and ontological assumptions: rational-choice, historical, constructivist, network (Rhodes, Binder, and Rockman 2006, chs. 2–5), discursive (Schmidt 2008). But it is not really all that hard to see coherent ways of synthesizing them all.

Of course, any attempt at synthesis has to start somewhere and in so doing will inevitably privilege some of those building blocks more than others.My own inclination is to start with a basically rational-choice account of intentional agents pursuing their projects through games of a slightly richer sort than ordinary game theory captures. Out of the interplay of those interactions, institutionalized solutions to their common problems emerge and acquire normative force among those who want to rely on those institutionalized solutions for future dealings (the constructivist and network institutionalist insight). Some branches of the extensive form of the game end sooner and less satisfactorily than others, with all possibilities for further development having been played out; in those cases we must either resign ourselves to making do with nonideal arrangements or face the prospect of a sharp and costly renegotiation of our settled practices (the historical institutionalist point). Often however we can simply shift among a plurality of different institutions governed by different norms and involving different players to address different problems we encounter (constructivist, discursive, and network institutionalisms again). In short, thinking how intentional goal-seeking agents might operate on and through history, developing shared norms and institutions as an aid to doing so seems to me a tolerably good synthesis of the many ostensibly “very different” strands of the new institutionalism (Goodin 1996; 2000; see similarly Knight 1992; Hay and Richards 2000; Orren and Skowronek 2004; Offe 2006; Hertting 2007; and most especially Olsen 2009).

That seems a good example of the potential fruitfulness of judicious combinations of ostensibly either–or approaches within political science. Such multi-perspectival accounts can come from collaboration via interdisciplinary or multidisciplinary research teams (Moran 2006). Or they might come from hybrid “border-crossing” scholars who themselves sit at the intersection of multiple different disciplines and move easily between them (Dogan and Pahre 1990; Dogan 1996; Rudolph 2002). Or they might come from collaborations across different sub-disciplines within political science, or from collaborations across some ostensible “great divide” within the same
sub-discipline..."

http://fds.oup.com/www.oup.com/pdf/13/9780199562954.pdf

lunes, 1 de febrero de 2010

"Objetividad" y ciencias sociales

En las últimas semanas aparecieron un par de textos, de Nelson Manrique y Gonzalo Gamio, que discuten el tema de la "objetividad" en las ciencias sociales. Los tres somos profesores universitarios, y esto da pie para un pequeño diálogo interdisciplinario, entre un filósofo, un historiador y un politólogo, que podría ser de utilidad para estudiantes y colegas. Ver:

La objetividad
Mar, 19/01/2010
Nelson Manrique
http://www.larepublica.pe/node/244968

Jueves 28 de enero de 2010
SOBRE LA OBJETIVIDAD Y LA CIENCIA SOCIAL
Gonzalo Gamio
http://gonzalogamio.blogspot.com/2010/01/sobre-la-objetividad-y-la-ciencia.html

Ambos textos plantean temas interesantes de discusión, y algunos requieren a mi parecer de precisiones, necesarias para evitar confusiones perniciosas. Escribo los comentarios que siguen poniéndome un poco en plan de profesor de metodología de ciencia política, teniendo como interlocutor imaginario a un estudiante de la especialidad. Aclaro que si bien la metodología no es mi campo principal, sí lo es la investigación, por eso he tenido a mi cargo seminarios de tesis en los últimos semestres.

Empiezo por la idea principal que quiero transmitir. Estoy totalmente de acuerdo con que el "conocimiento objetivo" es una quimera; pero la conclusión que debemos sacar de ello es que precisamente por eso en la investigación debemos esforzarnos al máximo por ser rigurosos y por seguir un método, de modo que nuestros planteamientos estén bien fundamentados, evalúen los temas de estudio con criterios y unidades de medida justas, se sostengan en evidencia recogida sin sesgos, siguiendo un protocolo, y sean verificables, contrastables, falsificables, sometibles a crítica, es decir, esforzarnos por reducir lo más posible el margen para la subjetividad y la arbitrariedad. Aún así, debemos siempre ser humildes, porque nunca lograremos evitar del todo sesgos, supuestos no examinados, escapar de múltiples determinaciones sociales, epistemológicas. El problema es transmitir el mensaje de que, como la objetividad no existe, solo existe la subjetividad, y por lo tanto todos estamos autorizados a decir lo que nos de la gana y a defender aquello en lo que creemos sin ningún control. Mi experiencia personal es que, aunque parezca exagerado, este riesgo es mucho más grande de lo que uno supondría en nuestras ciencias sociales.

Pasando al texto de Manrique: partiendo de lo anterior, es que pienso que el investigador sí debe tratar de ser lo más "neutral" posible, entendiendo por ello el estar totalmente abierto a que los datos de la realidad no correspondan con nuestras preferencias o deseos, o con nuestras hipótesis iniciales. Es más, el diseño de investigación debe favorecer la probabilidad de falsear nuestras hipótesis, no verificarlas, para así darles más robustez. Yo pienso que en nuestras ciencias sociales el vicio más recurrente en el que caemos es querer acomodar la realidad a nuestros deseos, opciones políticas o simples prejuicios, antes que cualquier otro. Esto se explica porque venimos de una tradición de excesiva politización, mal entendida. Atención que no pienso que sea realista ni deseable una concepción de "neutralidad" como vaciada de principios, valores. Hacemos ciencia social desde un compromiso con valores como la libertad, la democracia, la equidad, el pluralismo, la diversidad cultural, la honestidad científica, la búsqueda del conocimiento, etc. Pero nuevamente, debemos estar siempre abiertos a que la realidad no se ajuste a nuestras preferencias y a que nuestro "conocimiento" sea siempre provisional y debatible. Lo que sí me parece muy complicado es hacer ciencia social y manejar adhesiones partidistas específicas; complicado, no imposible.

De otro lado, Manrique plantea una discusión sobre el justo medio, y la plantea mal: el justo medio desde Aristóteles no es asumir equidistancia entre las posiciones "existentes en plaza". Es buscar la posición correcta entre extremos definidos en el terreno teórico, o principista. Cuando Aristóteles dice que la valentía es el justo medio entre la cobardía y la temeridad no construye los extremos viendo las posiciones de otros, sino considerando tipos de respuesta ante situaciones amenazantes. Quien sigue el justo medio nunca se rige por lo que hagan o digan los demás; por el contrario, al definir su posición principistamente, es un referente para los demás. Y el punto medio no implica equidistancia: la valentía está más cerca de la temeridad que de la cobardía. Manrique cae en el viejo vicio de caricaturizar las posiciones contrarias para así rebatirlas fácilmente. Sobre estos temas algo he comentado antes, ver:

http://martintanaka.blogspot.com/2006/10/el-justo-medio-en-aristteles.html

Respecto a Gamio; de acuerdo con que hay que ser riguroso siempre, se sigan metodologías cuantitativas o cualitativas, se escriba un ensayo generador de hipótesis o se realice una investigación acotada que busca verificar la verdad o falsedad de un enunciado o hipótesis concreta. Si yo dictara un curso de metodología, empezaría con algunas sesiones de epistemología, y concluiría lo mismo que Gamio; la "objetividad" es una quimera. Pero como dije antes, la conclusión de ello es la necesidad de ser riguroso y de controlar la subjetividad y las preferencias del investigador, y de seguir un modelo "humilde" de conocimiento científico, hacer explícitos y transparentes nuestros supuestos para estar atentos a sus límites, como dice Gamio.

De acuerdo también con que nuestras ciencias sociales deben ser plurales en cuanto a enfoques, metodologías, teorías, etc. A los autores hay que leerlos, conocerlos y aprovecharlos en todo lo que se pueda, nunca descartarlos de saque. Sin embargo, Gamio puede caer sin proponérselo en el error que critica, con una suerte de descalificación de la teoría de la elección racional. Estoy de acuerdo con que hay "versiones extremistas" de esa teoría, pero atención que eso se puede decir de cualquier teoría. Y también hay versiones razonables, de las que podemos aprender mucho. Debemos sacar provecho de las mejores versiones de las teorías, no de las peores. Escribí algo sobre esto hace algunos años, "Individualismo metodológico, elección racional, movilización de recursos y movimientos sociales: elementos para el análisis". En: Debates en Sociología, nº 19. Revista de la Facultad de Ciencias Sociales de la PUCP. Lima, 1994. Un autor que a mí me gusta mucho, y que es un magnífico ejemplo de alguien que parte de la teoría de la elección racional para dar cuenta también de sus límites es Jon Elster. Ya he recomendado antes su lectura, ver:

http://martintanaka.blogspot.com/2009/05/jon-elster.html

La teoría de la elección racional es una teoría muy importante en la ciencia política, junto con muchas otras. Es parte de nuestra tradición disciplinaria, y hay que reivindicarla como tal. Cuando dicto cursos de teoría en ciencia política, suelo decir que lo que me parece más sabio es definir la utilidad de las teorías según los temas de investigación, antes que cualquier otra cosa. Y son nuestros intereses de investigación los que nos harán simpatizar más o menos con un enfoque teórico; así, esa preferencia no es fruto de ninguna "superioridad ontológica", es simplemente resultado de nuestra especialización y de nuestra particular forma de ver el mundo. Felizmente quedaron atras nociones como que "no estaría bien" ser funcionalista (o especializarse en la teoría de la elección racional) por su epistemología individualista; del mismo modo que es absurdo pensar que "no estaría bien" ser marxista por su colectivismo. Toda teoría tiene elementos valiosos que debemos aprovechar según nuestros intereses de investigación, y todas tienen puntos ciegos y limitaciones que debemos intentar compensar echando mano de otras herramientas. Así, las teorías deben ser pensadas como "fuente de preguntas", antes que como "fuente de respuestas" como solía muy bien decir Guillermo Rochabrún en sus clases de teoría sociológica. Buenas teorías, o un buen uso de las teorías, abren buenas preguntas y marcan pistas útiles, fructíferas, de investigación. Las respuestas, siempre parciales, las da la investigación empírica rigurosa.

Gráficos:

http://www.emeraldinsight.com/fig/1580050101001.png
http://www.emeraldinsight.com/fig/2500050207001.png

domingo, 31 de enero de 2010

“La transición inconclusa” y Humala .

Artículo publicado en La República, domingo 31 de enero de 2010

La semana pasada comenté el reciente libro de Alberto Adrianzén, La transición inconclusa, y terminaba diciendo que es inevitable relacionar los planteamientos del mismo con el reciente respaldo del autor, junto a otros profesionales de izquierda, a la candidatura presidencial de Ollanta Humala.

Si el diagnóstico es que de lo que se trata en el Perú de hoy es de romper con la continuidad neoliberal y de refundar la política mediante una asamblea constituyente plenamente soberana; si es que se piensa que la candidatura de Humala es la única opción “realmente existente” y viable después del fracaso de las candidaturas de izquierda en 2006; y si es que se confía en que esta vez se superarán los problemas de una candidatura improvisada, entonces ese respaldo parece lógico.

Lo que suena extraño para mí es que muchos de quienes apoyan hoy a Humala antes trabajaran en los gobiernos de Valentín Paniagua y de Alejandro Toledo (haciéndolo muy bien, dicho sea de paso). ¿Cómo se entiende esto? En su libro Adrianzén señala que con Paniagua habríamos vivido la posibilidad de una "refundación republicana", un pacto antiautoritario que expresara la "nueva mayoría política" forjada en el combate al fujimorismo; mientras que con Toledo habríamos tenido la continuidad tanto del modelo económico como de viejas prácticas políticas (p. 187-189). Así, de las potencialidades de la transición se justifica el apoyo a Paniagua o Toledo, y de las limitaciones aparecidas conforme avanzó el gobierno de Toledo se justifica el alejamiento de este y el actual apoyo a Humala.

Sin embargo, ¿no suena ingenuo el haber pensado que Toledo haría el tipo de cambios que ahora plantea Ollanta Humala? No me parece justo acusar a Toledo de “traicionar” un programa radical que nunca fue suyo; esto solo es posible mediante la construcción, un tanto artificiosa, de un “programa de la transición”, respaldada por una “mayoría política” que me parece solo existió como proyecto en la cabeza de algunos, pero no en la realidad ni en las intenciones de Paniagua o Toledo. En realidad, me parece que el respaldo a Humala no se deduce de la “transición inconclusa”, sino de la radicalización que han experimentado algunos en los últimos años, al calor de la oposición al actual gobierno de García.

El problema con esto es que parece confirmar un patrón según el cual la izquierda, incapaz de crear partidos propios mínimamente viables, según las coyunturas ingresan y tratan de controlar e imponer sus agendas a liderazgos y grupos ajenos, pero los abandonan cuando se debilitan, para buscar nuevos. ¿No sería mejor para la izquierda apostar por un proyecto propio, aunque fuera de largo plazo? Y si no, ¿no habría sido más consecuente integrarse y apostar por fortalecer el Partido Nacionalista? Respaldar una candidatura, pero no un partido, no contribuye a reducir el caudillismo ni a fortalecer nuestras precarias instituciones.

VER TAMBIÉN:

Sáb. 30 ene '10
Descifrando una adhesión
Santiago Pedraglio
http://peru21.pe/impresa/noticia/descifrando-adhesion/2010-01-30/266866

Una explicación necesaria Sáb, 30/01/2010
Alberto Adrianzén
http://www.larepublica.pe/disidencias/30/01/2010/una-explicacion-necesaria

sábado, 30 de enero de 2010

Revisando la democracia delegativa

No perderse este texto de Guillermo O'Donnell.

REVISANDO LA DEMOCRACIA DELEGATIVA
Guillermo O’Donnell
Enero 2010

Nota: El presente texto es primera versión de un capítulo en un futuro libro colectivo que discutirá diversos aspectos de lo que he denominado “democracia delegativa.” Hay por lo tanto varios aspectos relevantes al tema que serán tratados por los futuros coautores. A pesar, por lo tanto, del carácter preliminar e incompleto de este texto, debido a que aborda temas que creo no son sólo de interés académico (con las demoras típicas de este tipo de publicación) sino también de fuerte actualidad, me he acogido a la hospitalidad de la página web de nuestro Club para que llegue sin demora a la consideración (y, espero, discusión) de Uds. Agradezco los valiosos comentarios de G. Rozenwurcel a la presente versión.

I.INTRODUCCIÓN

Publiqué mis reflexiones sobre la “democracia delegativa” (en adelante DD) por primera vez en portugués, en 1991.[1] Tenía entonces en consideración los gobiernos de Menem (Argentina), Collor (Brasil) y la primera presidencia de Alan García (Perú). Tracé algunas características que aún me parecen válidas de lo que llamé en esos textos “un nuevo animal” que estaba surgiendo en nuestra región; pero otras características del tipo propuesto y de su posible dinámica estaban en esa época vinculadas a las políticas (llamadas) neoliberales que se impusieron en esa época, que determinaron que esos gobiernos (así como algunos que lo sucedieron poco después, especialmente Fujimori) aplicaran políticas que afectaron duramente su popularidad. Actualmente, ya en el siglo XXI, han emergido los que a mi entender son nuevos casos de DD —los gobiernos Kirchner en la Argentina, Correa en Ecuador, Ortega en Nicaragua, García en su nuevo mandato en Perú, Chávez en Venezuela (aunque ver abajo acerca de deslizamientos hacia el autoritarismo) y Uribe en Colombia. En contraste con los casos de décadas precedentes, los gobiernos recién listados han gozado de dos ventajas: una, la gran expansión de la economía internacional que favoreció notoriamente las exportaciones latinoamericanas; otra, el debilitamiento de las ideas neoliberales y de las instituciones que las propiciaban (y a veces imponían).

Ambos factores hicieron posible que en los casos recientes se adoptaran, en contraste con los anteriores, políticas económicas y sociales fuertemente expansivas –del aparato del estado incluido--, que dieron un fuerte respaldo inicial a los respectivos gobiernos, aunque cabe agregar que esa bonanza ocurrió con independencia de que se tratare o no de un caso de DD. Pero, como sabemos, la crisis económico-financiera desatada a partir de la segunda mitad de 2007 disminuyó el “viento de cola” de la economía internacional y presenta actualmente (comienzos de 2010) varios interrogantes acerca de su continuidad respecto de los productos exportables de estos países y sus futuros precios. A la consiguiente crisis de estas DD, o al menos una difundida puesta en duda acerca de los expansionistas “modelos de desarrollo” precedentes, se han sumado importantes factores más propiamente políticos y domésticos que hacen a características propias de las DD y sus modalidades de funcionamiento, a las que me refiero abajo. Esta conjunción de factores ha llevado actualmente a situaciones que han alimentado vigorosamente tendencias autoritarias ya existentes en el comienzo de algunos de estos casos (Venezuela y Colombia) o a una creciente sensación de crisis e incertidumbre, acompañada de preocupantes transgresiones legales e institucionales (Argentina y Ecuador).

En parte por la espectacularidad que han tenido en el pasado no pocas decisiones de estos gobiernos, y en parte por la sensación de crisis que los afecta actualmente, se despertó recientemente un renovado interés, no sólo en círculos académicos, por el concepto de la DD. Fue así como Osvaldo IazzettaI, con la valiosa cooperación de sus colegas de la Universidad Nacional de Rosario organizaron en esta ciudad, en Octubre 2009, una jornada de discusión sobre el tema. Esa jornada mostró la complejidad del mismo y el acuerdo de los participantes continuar en su indagación desde sus áreas de conocimiento teórico y empírico. Este es el origen del futuro volumen, del que el presente texto es un anticipo para el CPA.

II.UNA CARACTERIZACIÓN DE LA DEMOCRACIA DELEGATIVA.

Comienzo con una caracterización de la DD; aquí enuncio aspectos básicamente estáticos, dejando para la sección IV los dinámicos...

Texto completo en:

http://clubpoliticoargentino.blogspot.com/2010/01/revisando-la-democracia-delegativa.html

ACTUALIZACIÓN, 1 de febrero de 2010

Ver también:

1 de febrero de 2010
Las democracias delegativas en la mirada (profana) de un economista
Breves reflexiones inspiradas en el análisis de G. O’Donnell
Guillermo Rozenwurcel
Enero de 2010
http://clubpoliticoargentino.blogspot.com/2010/02/las-democracias-delegativas-en-la.html

Y TAMBIÉN:

Entrevista con Guillermo O´Donnell
"Debemos pedir un armisticio en la política"
El prestigioso politólogo considera que los "exabruptos e insultos" del Poder Ejecutivo contra otros poderes del Estado "orillan la crisis institucional", dice que "líderes como Kirchner son víctimas de su éxito" y advierte que "hay un riesgo autoritario" en la Argentina
Por Ricardo Carpena
Domingo 31 de enero de 2010
Enfoques - La Nación
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1227521

jueves, 28 de enero de 2010

Manifiesto ¡Por la gran transformación del Perú! (2)

Sigo con el tema del post anterior:

http://martintanaka.blogspot.com/2010/01/manifiesto-por-la-gran-transformacion.html

¿Cómo entender que quienes tuvieron una importante y positiva participación en los gobiernos de Paniagua y Toledo ahora digan que están en contra de la continuidad neoliberal en lo económico y de un modelo excluyente en lo político, y que es por eso que apoyan hoy a Humala?

Me parece que la única manera de hacerlo coherente es que se pueda sostener un argumento como este: "siempre estuve en contra del neoliberalismo y de la exclusión política, apoyé a Paniagua / Toledo en nombre de eso, pero ellos traicionaron esas banderas, que ahora levanta Humala".

Veamos este razonamiento con más detenimiento. En su libro La transición inconclusa, Adrianzén habla de una transición frustrada por culpa de Toledo; con Paniagua habríamos vivido la posibilidad de una "refundación republicana", un pacto antifujimorista, antiautoritario, que expresara la "nueva mayoría política" forjada en el combate al fujimorismo; mientras que con Toledo habríamos tenido la continuidad tanto del modelo económico como de viejas prácticas políticas (p. 187-189). En su libro El argumento democrático sobre América Latina, Lynch dice que Toledo encarnó la posibilidad de hacer las grandes reformas que Paniagua no estuvo en condiciones de hacer, pero que fue abandonando progresivamente ese camino: partiendo por el gabinete de Roberto Dañino, "que ensaya una transición entendida como transacción", hasta el de Kuczynski, "que significa la vuelta al gobierno de los ricos sin mayores intermediarios" (p. 128-129). Sobre ambos libros he comentado antes acá:

http://martintanaka.blogspot.com/2010/01/la-transicion-inconclusa.html

http://martintanaka.blogspot.com/2009/12/elites-o-neoliberalismo.html

Otra argumentación interesante es la del economista Félix Jiménez. Según éste, con Toledo sí se habría roto con el modelo neoliberal; las limitaciones estarían por las continuidades en lo político, expresadas emblemáticamente, en eso coincide con Lynch, en la presencia de Kuczynski como Presidente del Consejo de Ministros (agosto 2005 - julio 2006). Ver por ejemplo:

28/12/05: Perú: ¿el fin de la hegemonía neoliberal? (I)
"El patrón de crecimiento actual, lo hemos dicho, es distinto al neoliberal porque está creando mercados internos; está incorporando al mercado a la población pobre y provinciana del país; está avanzando hacia adentro sin cerrarse al mundo y sin crear déficit externos ni presiones inflacionarias; ya no es adicta al dólar; y, su financiamiento no depende de los flujos de capitales extranjeros. Pero, debido al corto período de crecimiento (52 meses) no han aumentado significativamente los puestos de trabajo ni ha mejorado la calidad del empleo; tampoco han aumentado los ingresos. La calidad de vida de la mayoría de la población no ha mejorado, el sistema educativo está en crisis...".
http://blog.pucp.edu.pe/item/22126

29/12/05: Perú: ¿el fin de la hegemonía neoliberal? (final)
"Pero para que no se trunque esta nueva oportunidad de desarrollo nacional integrador, hay que culminar la transición política hacia la democracia, practicando la decencia y combatiendo la indecencia. La transición política a la democracia se pervirtió durante el gobierno de Toledo. Este alimentó la práctica del cinismo como forma de negación de su fujimorismo en todos aquellos que apoyaron al dictador o actuaron como sus cómplices. El país necesitaba de una cura moral, de la práctica de la decencia como el "supremo valor moral en toda clase de relación –personal, social, política y profesional". Sin embargo, nada de esto ocurrió, pues en el propio seno del gobierno de Toledo se ubicaron aquellos que colaboraron con el sátrapa, que practicaron la hipocresía o afectaron sin pudor los intereses nacionales. El típico operador del fujimorismo económico y político es el primer ministro actual".
http://blog.pucp.edu.pe/item/22127

Como puede verse, en estos tres casos el diagnóstico de "la transición" y sus potencialidades justifica la participación en los gobiernos de Paniagua o Toledo, y la evaluación de sus limitaciones, achacadas a la evolución ulterior del gobierno de Toledo, justifica el alejamiento de este y el actual apoyo a Humala. Recordemos que Adrianzén fue asesor de Paniagua, Lynch fue Ministro de Educación de Toledo (julio 2001-julio 2002) y luego asesor del presidente (aparentemente hasta octubre del mismo año); Jiménez ocupó diversos cargos durante el gobierno de Toledo, en el viceministerio de hacienda, el MEF, y el Banco de la Nación hasta 2005. Sinesio López fue director de la Biblioteca Nacional hasta el final del gobierno de Toledo, y es más, en algún momento pareció que continuaría en el cargo durante García, antes del nombramiento de Hugo Neira. Es importante mencionar que todos tuvieron actuaciones destacadas. Sobre este tema ver "Liderazgos en transición. Trayectorias de liderazgo político en el Perú", de Carlos Vargas:

http://www.pucp.edu.pe/departamento/ciencias_sociales/images/documentos/Liderazgo_en_Peru.pdf

La pregunta, habiendo llegado a este punto es, ¿no suena ingenuo el haber pensado que Toledo haría el tipo de cambios que ahora plantea Ollanta Humala? ¿No suena exagerado criticarlo por no haber hecho "la gran transformación" del Perú? En realidad, más razonable es pensar que ni Paniagua ni Toledo tenían metas "fundacionales", al menos no en el sentido en que las plantea Humala, y más bien los "Ciudadanos por el cambio" critican ahora la transición (cuando antes la apoyaron) porque se han radicalizado en los últimos años, y esa radicalización los ha acercado a Humala.

Paniagua planteó, correctamente metas modestas: llevar a cabo una transición exitosa, y sentar algunas bases para diversas reformas institucionales. Fácil de decir, difícil de hacer, considerando que no tenía fuerza propia. Y Toledo nunca se planteó ni cambiar radicalmente el modelo económico, ni refundar el orden político. En todo caso, el manejo económico empezó a mostrar más flexibilidad y apertura, como apunta Jiménez, y en lo político se planteó una reforma integral a la Constitución de 1993 (sin alterar nada de manera dramática), en medio de un gran consenso inicial, pero que quedó trunco por el debilitamiento de su gobierno. Hizo también importantes reformas políticas, la más destacada la constitución de gobiernos regionales con presidentes electos. En ese marco, muchos de los "Ciudadanos por el cambio" hicieron contribuciones valiosas, que ahora desmerecen un tanto al resaltar el carácter trunco, la frustración o la traición del "programa de la transición".

No me parece que se pueda acusar a Toledo de "traicionar" un programa radical, que nunca fue suyo (el gobierno de Toledo tuvo muchas limitaciones y podría ser calificado de decepcionante, pero por otras razones; básicamente, porque pudiendo hacer más hizo menos). Esto solo es posible mediante la construcción, un tanto artificiosa, de un "programa de la transición", respaldada por una "mayoría política" que me parece solo existió como proyecto en la cabeza de algunos, pero no en la realidad ni en las intenciones de Paniagua o Toledo. Como decía, más bien me parece que los "Ciudadanos por el cambio" se han radicalizado durante el actual gobierno de García, de modo que lo que antes les parecía bien, o aceptable, ahora parece malo, y se identifican ahora con posturas que proponen romper con la continuidad económica y política. Resulta curioso registrar que Lynch, Adrianzén y López fueron del grupo más centrista dentro de la izquierda durante el primer gobierno de García (el grupo "Zorro", que siguió a Barrantes -junto a Dammert, Murrugarra, Tapia-, que buscó alguna forma de entendimiento con el APRA y un Acuerdo nacional), mientras que ahora en su segundo gobierno se han radicalizado. A diferencia de Raúl Wiener ("Libio", o "antizorro" en el pasado), quien estuvo en posiciones radicales tanto en el pasado como ahora.

El problema es que las dudas y cuestionamientos que dejan estos cambios difíciles de entender generan una impresión que es muy extendida actualmente en los círculos políticos: en la gente de izquierda no se puede confiar. Según esta visión, los izquierdistas militan en pequeños grupos informales, a falta de partidos capaces de concitar un mínimo respaldo; según las coyunturas, ingresan y tratan de controlar e imponer sus agendas a liderazgos y grupos con respaldo electoral y con influencia política; pero los abandonan cuando se debilitan, y buscan nuevos grupos. Tendríamos así diversos grupos que armaron partidos sin éxito, y que por ello se colgaron del liderazgo de Barrantes en la década de los años ochenta, luego estuvieron en UPP con Pérez de Cuéllar, luego con Paniagua o Toledo, y ahora con Ollanta Humala, por mencionar solo algunos liderazgos medianamente exitosos (porque también se sumaron a experimentos fracasados). Por eso me imagino que Humala debe ver con algo de recelo a quienes por ahora lo apoyan, porque intuye que cuando su estrella empiece a menguar, podrían dejarlo de lado. Por ahora, ambos se necesitan mutuamente.

¿No sería mejor para la izquierda apostar por un proyecto propio, aunque fuera de largo plazo, en vez de sumarse una y otra vez a proyectos ajenos, y luego lamentarse por sus limitaciones (y asumir el costo político de esos errores)?

Termino con un último punto, que ameritaría otro post: frente a la imagen de izquierdistas que son parte de redes informales que saltan de un grupo a otro en busca de influencia, ¿cómo se percibe a sus pares en la derecha? Parecería que tenemos una red de tecnócratas liberales vinculados al Estado que continúan en posiciones importantes a pesar de los cambios de gobierno; no es que cambien de grupo político, más bien se mantienen en el Estado y son los grupos políticos los que cambian en el gobierno. Pero estos asuntos debería ser tema de otro comentario.

martes, 26 de enero de 2010

Manifiesto ¡Por la gran transformación del Perú!


El 17 de enero pasado, salió publicado en el diario La República el manifiesto ¡Por la gran transformación del Perú! El 20 de enero se realizó una conferencia de prensa, con la presencia de Ollanta Humala. Ver:

http://albertoadrianzen.lamula.pe/2010/01/18/intelectuales-peruanos-apoyan-candidatura-presidencial-de-ollanta-humala/

El apoyo de los profesionales que firman el manifiesto ha generado ya cierto debate. Ver por ejemplo:

http://elcomercio.pe/impresa/notas/lealtad-politica-no-existe/20100119/400325

http://e.elcomercio.pe/66/impresa/pdf/2010/01/19/ECES190110a3.pdf

http://www.otramirada.pe/el-decano-de-las-calumnias

Este manifiesto suscita muchos temas de discusión. Uno de ellos es el de la relación entre intelectuales y política, que interesa mucho a este blog. Sobre esto, algunas reflexiones.

Creo que debemos partir por reconocer que el mundo de la academia y el de la política son esencialmente diferentes, aunque se trate de académicos interesados en temas políticos, o de políticos dados a la reflexión académica. En la academia debemos ser humildes, lo más "objetivos" que podamos, reconocer que nuestro conocimiento es siempre provisional, sometible a críticas, hay que estar siempre abierto a reformulaciones, correcciones, actualizaciones, según se presente más evidencia, aparezcan nuevas metodologías, enfoques teóricos, etc. Por el contrario, los políticos deben moverse transmitiendo certeza, pasión, deben convencernos de que ellos tienen la razón y son los demás los que están equivocados. Un académico no suele ser buen político porque suele ser demasiado alambicado y atento a los matices, no suele transmitir bien convicciones partidistas; el político no suele ser buen académico porque suele acomodar la evidencia según su conveniencia, de modo de justificar sus posiciones. Al mismo tiempo, un académico o intelectual es más principista, mientras que los políticos son más pragmáticos. Los primeros no se mueven bien en el mundo de las inevitables transacciones políticas, los segundos a veces se olvidan de lo que verdaderamente importa en su búsqueda del poder. La excepción a esto se da en aquellos contextos en los que están en juego valores esenciales, en los que los académicos e intelectuales sí pueden actuar de manera apasionada en torno a un programa claro, y la acción de los políticos se justifica en nombre de los valores supremos que defienden; por ejemplo, cuando se combate a gobiernos autoritarios.

Ahora bien, el que sea difícil para un académico o intelectual hacer política no significa que no pueda o deba hacerla, en tanto es un ciudadano como cualquier otro. Es más, en un país como el Perú, con un nocivo discurso antipolítico tan fuerte, es bueno que los ciudadanos asuman compromisos políticos. El asunto es saber que se trata de un paso muy problemático, tanto para ser eficaz en lo político como riguroso en lo académico; y si es que esa incursión en la política se hace debilitando la construcción de un sistema político, o fortaleciéndola. Es claro que conductas oportunistas debilitan organizaciones; mientras que conductas principistas y la lealtad política las fortalecen. Apoyar esfuerzos serios de construcción de propuestas es bueno; apoyar liderazgos personalistas sería malo.

A la luz de estas consideraciones, ¿qué decir de los "Ciudadanos por el cambio"? Algunos ven en el apoyo a Humala una suerte de inconsecuencia con valores de izquierda y democráticos: Ver por ejemplo:

Por una izquierda civilizada
Alberto Vergara Paniagua, 16 de noviembre de 2009
http://www.poder360.com/article_detail.php?id_article=3027

Las dos caras del deseo / PAREDES OPORTO, Martín
http://www.desco.org.pe/apc-aa-files/6172746963756c6f735f5f5f5f5f5f5f/04_Paredes_176.pdf

“Las élites subordinan su compromiso democrático a sus intereses de corto plazo”
Entrevista/Eduardo Dargent
http://www.larepublica.pe/archive/all/domingo/20091122/12/node/233954/todos/1558

Si bien simpatizo con este punto de vista, reconozco que se trata de un tema opinable. Depende de cómo se entiende lo central en una propuesta de izquierda, y de cuánta confianza despierta el liderazgo de Humala. Para unos, juzgando por sus antecedentes, Humala no sería ni de izquierda ni democrático, para otros sería la izquierda "realmente existente" y habría que creer en diversas declaraciones en las que se muestra contrario a la reelección y respetuoso del pluralismo político. Recientemente, además, la Corte Suprema desistió de acusar a Humala por violaciones a los DD.HH.

Hay otro ángulo, que es el resaltado en el video de Frecuencia Latina y la nota de El Comercio de arriba: es el cuestionamiento a que personajes que tuvieron diversas responsabilidades en los gobiernos de Toledo y Paniagua apoyen ahora a Humala, no a AP ni a PP, lo que sería una forma de "transfuguismo". Mi opinión es que no necesariamente. Como han señalado los "Ciudadanos por el cambio", ellos siempre se definieron como izquierdistas independientes, y no asumieron militancia, como Henry Pease, por ejemplo, quien sí se integró a Perú Posible (y allí sigue). Digamos que ni a Victor Andrés García Belaunde ni a Alejandro Toledo debe haberles sorprendido la lectura del comunicado.

¿No hay problema, entonces? Sí creo que hay un problema, poco discutido, y que tiene que ver, nuevamente, con la relación entre intelectuales y política. Lo que a mí me resulta difícil de entender es cómo quienes participaron en los gobiernos de Paniagua y Toledo (y lo hicieron muy bien, es importante destacarlo), ahora digan que apoyan a Huamala porque cuestionan la continuidad del modelo neoliberal y de un orden político excluyente. Esto nos lleva a una discusión sobre el carácter de los gobiernos de Paniagua y Toledo, sus limitaciones, y el tipo de cambios que sería necesario impulsar en el Perú desde el 2010-2011. Seguiré sobre el tema.

domingo, 24 de enero de 2010

La “transición inconclusa”

Artículo publicado en La República, domingo 24 de enero de 2009

Apareció recientemente el libro La transición inconclusa. De la década autoritaria al nacimiento del pueblo, de Alberto Adrianzén (Lima, Otra Mirada, 2009). Libro complejo y valioso que abre muchos temas de discusión.

Difícil resumir el planteamiento central del libro, que parte de una discusión sobre las relaciones entre democracia, autoritarismo y capitalismo, analiza luego el gobierno militar 1968-1980, la transición, la década de los años ochenta, el fujimorismo y su colapso, la transición con Paniagua y Toledo, y la situación actual. Al inicio el autor plantea que existiría una suerte de incompatibilidad, o cuando menos una fuerte tensión, entre el capitalismo, basado en una dominación de clase, y el principio de igualdad esencial a la democracia. Los Estados populistas habrían buscado superar esa incompatibilidad con políticas de integración “desde arriba”, que quedaron truncas, como las del velasquismo en nuestro país; más adelante, en las transiciones y en las democracias establecidas en nuestros países veríamos de un lado estilos “delegativos”, plebiscitarios de ejercer el poder y, del otro, la aplicación de duras políticas de ajuste neoliberal, con altos costos sociales. En nuestro país, el fujimorismo sería la máxima expresión de esta incompatibilidad entre economía de mercado y democracia, que llevó a la constitución de un gobierno autoritario neoliberal y corrupto, legitimado de manera clientelística. Con Paniagua y Toledo se abrió la posibilidad de un gran cambio, de una “refundación republicana”, que conciliara liberalismo con democracia, pero quedó trunca.

¿Qué se deduce de esto? Que consolidar la democracia, llevar a buen puerto la transición inconclusa, requiere cuestionar tanto el modelo económico como formas elitistas de democracia; desde este ángulo, lo que sucede en Venezuela, Ecuador o Bolivia serían diferentes formas de cumplir con esta meta, de recuperar la soberanía y satisfacer demandas nacionalistas. Estaríamos viviendo un “momento constitucional” en el que mediante “poderes constituyentes originarios” (no “derivados”, propios de un constitucionalismo liberal), se puede dar lugar a un “nacimiento del pueblo”, liberado de ataduras que lo oprimen.

Hay muchos temas de debate, me concentro en uno que me parece central, referido a la conciliación entre democracia y liberalismo. El autor los plantea como incompatibles, cuando en el mundo en general han demostrado ser una conjunción hegemónica, vía las políticas socialdemócratas; el autor rescata esa posibilidad solamente para ensalzar al gobierno de Paniagua, pero luego la descarta al entusiasmarse un tanto acríticamente con lo que sucede en Venezuela, Ecuador y Bolivia. Es inevitable relacionar los planteamientos del libro con el reciente respaldo del autor, junto a otros profesionales, a la candidatura presidencial de Ollanta Humala. Seguiré con el tema la próxima semana.

domingo, 17 de enero de 2010

Reformas electorales


Artículo publicado en La República, domingo 16 de enero de 2009

http://www.larepublica.pe/pagina_impreso.php?pub=larepublica&anho=2010&mes=01&dia=17&pid=1&sec=1634&pag=17

Alguna vez Óscar Dancourt dijo que la macroeconomía era importante no tanto porque buenas políticas, por sí mismas, pudieran llevarnos al desarrollo; sino porque malas políticas podían originar verdaderas catástrofes. Lo mismo se podría decir de las reformas electorales: un buen diseño dará buenos resultados solo si se acompaña de muchas otras cosas; pero un mal diseño tendrá rápidamente efectos desestructurantes. El debate sobre estos temas se ha concentrado en las propuestas gubernamentales de establecer el voto voluntario y el recorte del mandato parlamentario a dos años y medio. No simpatizo con ninguna de las dos: la primera por sí sola no resolverá ningún problema (y podría crear otros), y la segunda no resolverá los problemas de representación, y además creará mucha inestabilidad política (la elección a mitad de periodo será una suerte de plebiscito a favor o en contra del gobierno, y el desempeño de los parlamentarios individuales será tema secundario). A pesar de ello, estas iniciativas no me preocupan mucho, porque es poco probable que se concreten, así como la amenaza de cierre del Congreso.

El verdadero problema está en que en las últimas semanas se han aprobado otras reformas electorales sin mayor debate, que pueden tener efectos muy preocupantes. Así, se acaba de promulgar la ley 29490, que modifica la ley de partidos políticos: en general, esta ley establece disposiciones más exigentes para los partidos nacionales y los movimientos regionales y organizaciones locales, y equipara las exigencias de los dos últimos con los primeros, a través de la elevación del número de firmas necesarias para la inscripción, exigencias de democracia interna y transparencia, entre otros asuntos. Me parece que es una buena ley, porque creo que la manera de fortalecer nuestro sistema de partidos es a través de mecanismos que hagan que los fuertes sobrevivan, y queden en el camino los débiles e improvisados.

También se ha promulgado la ley 29470, que modifica la ley 27683, de elecciones regionales. Se introduce la segunda vuelta y se cambia la forma de elección de los consejeros regionales (estableciendo a la provincia como una suerte de distrito uninominal), entre otras cosas. Supuestamente la segunda vuelta daría más legitimidad al presidente regional, y el cambio en la elección del consejo regional lo haría más representativo. En realidad, no creo que ninguno de esos objetivos se cumpla, porque la segunda vuelta creará una mayoría artificial, y en el consejo regional se perderá la proporcionalidad del voto. Peor todavía, estos dos elementos juntos pueden crear serios problemas de gobernabilidad, ya que puede ocurrir que el presidente regional ganador sea uno que tuvo un muy bajo respaldo en primera vuelta, y pocos o ningún consejero de su lista, entre otros problemas. Una reforma de este tipo debió discutirse mucho más, y debemos estar atentos a los efectos que producirá.


VER TAMBIÉN:

Ley 29470, que modifica la ley 27683, ley de elecciones regionales. Perú, diciembre 2009
http://www.scribd.com/doc/25321537/Ley-29470

Ley 29490, que modifica ley de partidos políticos, diciembre 2009, Perú
http://www.scribd.com/doc/25321444/Ley-29490

Fragmentación, mujeres y centralismo
Sáb, 16/01/2010
Alberto Adrianzén
http://www.larepublica.pe/disidencias/16/01/2010/fragmentacion-mujeres-y-centralismo

Cuestiones de la polis
07/ene/2010: Oficialismo descarta su propuesta de 'renovación por mitades' y propone recortar mandato parlamentario a dos años y medio
http://blog.pucp.edu.pe/item/83945

"La propuesta del Apra no mejora el Congreso"
Publicado el 08 de Enero, 2010 por tuesta
(Agenciaperu.tv) LIMA.- El especialista en Sistemas electorales y sistemas de Partidos, Fernando Tuesta Soldevilla, analizó la propuesta del APRA para que el Congreso tenga mejores legisladores estableciendo la posibilidad de sacarlos del cargo, según la opinión de los ciudadanos en elecciones, a mitad del mandato. Tuesta argumenta la debilidad de esta iniciativa. Fue entrevistado este jueves por la tarde, en su casa San Isidro.
http://blog.pucp.edu.pe/fernandotuesta/quotla-propuesta-del-apra-no-mejora-el-congresoquot

domingo, 10 de enero de 2010

Después del informe de la Comisión Bagua

Artículo publicado en La República, domingo 10 de enero de 2009

El informe final de la comisión especial para investigar y analizar los sucesos de Bagua ha generado mucha controversia, y las posiciones se han alineado según la cercanía con posiciones gubernamentales o de oposición, como era esperable. La única manera de defender una posición sobre bases mínimamente firmes debe sustentarse lo más posible en hechos verificables, y el informe deja la impresión de basarse más en prenociones e interpretaciones que en evidencia.

¿Estamos a tiempo de sacar lecciones provechosas de los trágicos sucesos de Bagua? Recordemos que están también las comisiones especiales que trabajan sobre los mecanismos de consulta previa con los pueblos indígenas amazónicos, sobre estrategias de desarrollo para esta población y sobre los decretos legislativos cuestionados por sus organizaciones. Está también la comisión investigadora del Congreso presidida por Güido Lombardi. Ojalá que las recomendaciones de las comisiones especiales sean parte de un amplio debate, en el Congreso, en el espacio público, y en las campañas electorales regionales y nacional, y que puedan expresarse en medidas concretas en el corto plazo.

En cuanto a la comisión del Congreso, ella deberá superar las limitaciones del informe de la comisión especial: señalo algunos aspectos que me parecen claves para ello. En primer lugar, sabemos que los decretos legislativos expedidos en el marco de la implementación del TLC con los EE.UU. eran inconstitucionales por no haber sido consultados; si eran buenos o no, y el análisis de sus implicancias es parte de un debate político legítimo, por lo que no cabe acusar a sectores opositores al gobierno de manipulación. Habría que profundizar en el pésimo e irresponsable manejo político de la negociación que siguió al inicio de las protestas. Una débil Presidencia del Consejo de Ministros dio lugar a mensajes contradictorios y hasta provocadores por parte del poder ejecutivo, y un Congreso sin posición clara hizo que el Ministerio del Interior terminara teniendo un protagonismo desmedido, peor aún, la policía terminó siendo el principal interlocutor (y víctima) de los actores de la protesta.

Sobre el operativo de desalojo, mal planificado e implementado, hay mucho pan que rebanar. Hay múltiples denuncias sobre excesos policiales; no olvidar que hay diez muertos y 82 heridos por arma de fuego, no solo en la carretera Fernando Belaunde, también en las ciudades de Bagua y Bagua grande. En su momento hubo múltiples denuncias de un número mayor de muertos, y las diligencias realizadas para investigarlas deben hacerse públicas. Finalmente, está la respuesta de los actores de la protesta; deben estar muy presentes en el análisis los 23 policías asesinados, y 14 heridos por armas de fuego. Ninguna acción de protesta puede llegar a esto, y sus culpables deben ser sancionados. Este nivel de violencia debe ser explicado, y la tesis de la manipulación no es satisfactoria.


VER TAMBIÉN:

- Informe Final de la Comisión Especial para Investigar y Analizar los Sucesos de Bagua
- Propuesta Nacional de Desarrollo Económico
- Aportes Técnicos para mejorar la normatividad forestal
- Grupo Nacional de Coordinaciòn para el desarrollo de los Pueblos Amazónicos
http://www.pcm.gob.pe/Prensa/ActividadesPCM/2009/Diciembre/29-12-09-D.htm

Post Bagua. Ritmo, tambor y dudas
Patricia Wiesse
http://www.revistaideele.com/node/635

Notas desde Lenovo:

Otras tareas pendientes más allá de la investigación de Bagua
http://notasdesdelenovo.wordpress.com/2010/01/06/otras-tareas-pendientes-mas-alla-de-la-investigacion-de-bagua/

Comisión investigadora de Bagua licuó información y testimonios
http://notasdesdelenovo.wordpress.com/2010/01/02/comision-investigadora-de-bagua-licuo-informacion-y-testimonios/

Ideelemail nº 625, 15 de diciembre del 2009
COMISIÓN BAGUA: UN INFORME QUE CON RAZÓN NADIE SE ATREVE A DEFENDER
Ernesto de la Jara
http://www.justiciaviva.org.pe/webpanel/doc_int/doc17122009-202902.pdf

BAGUA: UN INFORME FALLIDO E INCOMPLETO
Jose Alejandro Godoy
http://www.desdeeltercerpiso.com/2010/01/bagua-un-informe-fallido-e-incompleto/

miércoles, 6 de enero de 2010

Bolivia: tensiones irresueltas

Recomiendo vivamente la lectura de este libro a todos los interesados en la actualidad boliviana. Un libro muy variado, plural, equilibrado, con muy buenos textos, con muchos temas de debate. Disponible completo en línea.

Tensiones irresueltas. Bolivia, pasado y presente.
John Crabtree, George Gray Molina y Laurence Whitehead, editores. La Paz, Informe Nacional sobre Desarrollo Humano en Bolivia - Plural eds., 2009.

Introducción

Una historia de tensiones no resueltas
John Crabtree

Parte I. Etnicidades

Larga memoria de lo étnico en Bolivia, con temporales oscilaciones
Xavier Albó

Visibilizar a los mestizos en Bolivia
Carlos Toranzo

Sobresimplificando identidades: el debate sobre lo indígena y lo mestizo
Diego Zavaleta

Parte II. Regionalismo

Regionalismo, revisitado
José Luis Roca

De hegemonías y ejemonías: una perspectiva histórica sobre los recursos del Estado
Rossana Barragán

Parte III. Relaciones Estado-sociedad

Relaciones Estado/sociedad en Bolivia: la fuerza de la debilidad
George Gray Molina

La debilidad del exceso: democracia desbordada y Estado boliviano
Franz Xavier Barrios Suvelza

Parte IV. Constitucionalismo

La maduración del poder constituyente en Bolivia
Eduardo Rodríguez Veltzé

La constitución del país y las reformas a la Constitución Política
Luis Tapia

Parte V. Estrategias de desarrollo económico

La importancia del gas en la economía boliviana
Carlos Miranda

Más allá del gas: entre la base estrecha y la base ancha
Fernanda Wanderley

Parte VI. Bolivia y la globalización

Bolivia en el mundo: sus relaciones económicas internacionales
Juan Antonio Morales

Los efectos perversos de la globalización neoliberal en Bolivia
Carlos Arze Vargas

Conclusión

La “refundación” más reciente de Bolivia: ¿qué tan original?
Laurence Whitehead

http://www.revistadesarrollohumano.org/boletin/enero_10/tenirresueltas.pdf

domingo, 3 de enero de 2010

2009-2010

Artículo publicado en el diario La República, domingo 3 de enero de 2009

http://www.larepublica.pe/pagina_impreso.php?pub=larepublica&anho=2010&mes=01&dia=03&pid=1&sec=1634&pag=17

Al hacer un balance de los acontecimientos más importantes del 2009, sin duda el más relevante es la contundente condena del expresidente Alberto Fujimori en abril, como autor mediato de los delitos de homicidio calificado, lesiones graves y secuestro agravado. Esta sentencia ha sido considerada ejemplar y un referente para la justicia en el mundo. Sin embargo, para el 2010 quedan dudas respecto a si esta sentencia será definitiva: es inminente el fallo en segunda instancia de la Corte Suprema, y el reciente indulto presidencial a José Enrique Crousillat ha llevado a algunos a pensar que el gobierno maniobra para liberar al condenado como parte de la tan mentada “alianza apro-fujimorista”.

El otro gran acontecimiento del 2009 fueron los luctuosos sucesos de junio en Bagua, con un saldo de 33 personas fallecidas (23 efectivos policiales, cinco pobladores de Bagua y cinco indígenas), un desaparecido (el mayor Bazán) y más de 200 heridos. Para el 2010 quedan también dudas de que saquemos lecciones provechosas de esta terrible experiencia: la reciente entrega del informe final de la comisión especial para investigar y analizar los sucesos de Bagua muestra que las controversias no se han superado, de allí la negativa de los comisionados Jesús Manacés y Carmen Gómez a firmar el informe.

A la luz de este escueto balance, ¿cómo se perfilan las cosas para el 2010, que estará marcado por las elecciones regionales y municipales? Una manera de verlo es pensar que el gobierno continuaría con una política agresiva de promoción a las inversiones sin tomar en cuenta a las comunidades, o que habrá retrocesos en materia de lucha contra la corrupción o violaciones a los derechos humanos, lo que prefiguraría un año de mayor conflictividad. Mi hipótesis sería que no.

Pienso que conforme avancen los meses la atención del país y de los operadores políticos y sociales estará cada vez más concentrada en las elecciones del 2010 y del 2011, y habrá cada vez menos expectativas en autoridades que estarán de salida, con cada vez menor capacidad para tomar decisiones importantes. En este sentido, se ahondará un rasgo que ha sido característico del gobierno de García: el no haber tenido ningún programa claro de reformas. De allí que algo que lo ha caracterizado ha sido lanzar sucesivamente iniciativas que luego quedaron en nada, lo que revela que se mueve por consideraciones pragmáticas, no por grandes proyectos o convicciones.

Los puntos políticos se ganan por saber correr la ola de la economía internacional y por un manejo efectista del corto plazo. Así se entiende que después de los sucesos de Bagua se hayan derogado sin mayor problema los decretos 1090 y 1064; también la lógica que explica la actitud del gobierno frente a la condena a Fujimori como ante el indulto a Crousillat: la conveniencia de García de sacarse del camino a un rival político y presionar a la prensa opositora, respectivamente.

VER TAMBIÉN:

¿Pudo ser de otro modo?
Carlos Basombrío, Mar. 29 dic '09
http://peru21.pe/impresa/noticia/pudo-otro-modo/2009-12-29/264346

Ene 03 2010
Corte Suprema ratifica histórica sentencia de 25 años de prisión a Fujimori por crímenes de lesa humanidad
http://blog.dhperu.org/?p=6004

SE RATIFICA CONDENA A FUJIMORI A 25 AÑOS DE PRISION
Escrito por: Jose Alejandro Godoy
http://www.desdeeltercerpiso.com/2010/01/se-ratifica-condena-a-fujimori-a-25-anos-de-prision/

Sentencia de Segunda Instancia: 2 de enero de 2010
http://www.pj.gob.pe/CorteSuprema/SalasSupremas/SPT/documentos/R.N.%20N%C2%BA%2019-01-2009-A.V..pdf

Informe final de la comisión especial para investigar y analizar los sucesos de Bagua
http://martintanaka.blogspot.com/2010/01/informe-final-de-la-comision-especial.html