domingo 31 de diciembre de 2006

Sobre los pronósticos para el 2006 y para el 2007

Hola a todos, me tomo unas breves vacaciones de mis vacaciones para comentarles que encontré entre mis archivos un artículo que escribí en febrero de 2006 sobre las elecciones presidenciales de abril, y que no llegó a ser publicado. Me parece que puede ser útil reproducirlo, ahora que terminamos un año y empezamos otro, por la razón siguiente.

Todos solemos hacer previsiones sobre el futuro, basándonos en determinados supuestos. Por ejemplo, podemos hacer pronósticos sobre el rumbo del país en el 2007, y todos ellos tendrán en su base diagnósticos sobre una serie de cosas. Lo que puede ser realmente instructivo y útil es escribir en un papel nuestras previsiones para el 2007, justificar por qué razones las hacemos, y a finales de 2007, releer ese texto, y evaluar en qué acertamos, en qué nos equivocamos, e indagar las razones. ¿A qué le dimos más importancia de la que merecía? ¿Qué cosas subestimamos? ¿De qué manera intervino el azar o aparecieron cuestiones imprevisibles? ¿Qué sesgos tuvieron nuestros pronósticos? Dicho sea de paso, este es un ejercicio interesante que se puede hacer no sólo para el rumbo del país, sino también para nuestra vida en general...

El problema es que, lamentablemente, todos hacemos pronósticos, y luego nunca evaluamos qué pasó y por qué, y así perdemos valiosas ocasiones de aprendizaje. Un ejemplo trivial: los programas de tv, en vez de pedirles a las brujas que hagan pronósticos para el 2007, deberían sentarlas ahora a confrontar sus pronósticos para el 2006, y preguntarles por qué acertaron o se equivocaron, y en función de ello, pedirles que sigan haciendo pronósticos, o descartarlas de plano por desacertadas. Algo así debería hacerse para el análisis social y político.

Bueno, termino con esta vacación de mi vacación. Y ya que estamos 31, ¡feliz año 2007 para todos! ¡Pásenla muy bien! Regreso al blog regularmente a partir del 9 de enero, calculo.


Ya evaluaremos... (sobre los pronósticos en época electoral)

Martín Tanaka
Febrero de 2006

Mi amigo, el economista Silvio Rendón, cada vez que discrepamos sobre el rumbo que podrían tomar los acontecimientos, termina la discusión sentenciando: “ya evaluaremos...”. En efecto, tiempo después seguimos el debate y evaluamos: quién tuvo razón, quién se equivocó, pero sobre todo, por qué: qué supuestos nos hicieron preveer tal o cual cosa, de qué manera los acontecimientos mostraron lo inadecuado o acertado de nuestras premisas, cuáles fueron los mecanismos que relacionaron esas premisas y rumbo de las cosas, hasta qué punto sucesos imprevisibles y azarosos terminaron siendo decisivos en los desenlaces, etc. Esta es la única manera de aprender de los debates acerca de qué pasará en el futuro, aprendizaje posible porque el presente es evidentemente el futuro de ayer.

El problema es que, como siempre nos quejamos en nuestras conversaciones con Silvio, en el debate público rara vez ocurre lo mismo. En éste se dan acalorados debates sobre el rumbo futuro de los acontecimientos, pero lamentablemente, pasa el tiempo, las polémicas de ayer parecen olvidarse en medio de las polémicas de hoy, y no llegamos a aprovechar el hecho de que la incertidumbre del pasado se disipa en el presente con la marcha de los acontecimientos. Rara vez se regresa al debate pasado para hacer las evaluaciones respectivas, y sentenciar quién tuvo razón, quién se equivocó, y sobre todo, por qué.

Respecto a la campaña electoral, en los últimos años y meses hemos tenido varias discusiones que en este momento podríamos evaluar, que, entre otras, se expresan en las frases siguientes: “Lourdes ya fue”, “Paniagua es el mejor candidato” (o “va a crecer porque tiene poco voto de rechazo”), “la segunda vuelta será entre el Alan y el antiaprismo”, o la más reciente, “Ollanta ganará en primera vuelta” (una última, de debate actual, sería “Martha Chávez se ganará con los votos que pierda Humala”).

Como decía, para aprender de estos debates del pasado reciente, a la luz de lo que revela el presente, lo importante es analizar los supuestos detrás de cada afirmación, y evaluar entonces su ajuste con la realidad. Así, detrás de la frase “Lourdes ya fue”, esbozada en los primeros momentos de la campaña (en aquel lajano tiempo, cuando Paniagua encabezaba las encuestas de intención de voto, seguido por García), se encuentra la idea según la cual la derecha “nunca” podría ganar una elección, dado su carácter “limeño”, “pituco” e inevitablemente alejado de la sensibilidad popular. Lo que la campaña nos revela es que la derecha también puede, cuando tiene un buen candidato, colocarse encarnando aspiraciones de cambio y progreso presentes en el mundo popular. Esto no debería sorprendernos tanto, porque ocurre a cada rato en otros países. La campaña actual, con Flores a la cabeza, nos revela también que el clivaje izquierda-derecha es solamente uno, pero no el único, pertinente para decidir el voto.

El optimismo respecto a las posibilidades de Paniagua tiene a mi juicio en su base una valoración excesiva del gobierno de transición y del carácter democrático del mismo, que a su vez descansa en la idea de que éste descansaba en un amplio movimiento social de respaldo, que se habría movilizado en contra de la “dictadura”. En realidad, el gobierno de Paniagua resultó siendo mucho más frágil de lo que parecía, la alianza que lo sostuvo muy circunstancial, con lo que al final su candidatura terminó expresando al gris aparato tradicional de Acción Popular, apuntalado por los igualmente grises Somos Perú y la CNI. Además, puede Paniagua tener muy bajo voto de rechazo, pero cuando no quieres ganar, o eres mal candidato, no hay mucho que pueda hacerse...

El diagnóstico de la centralidad del APRA y de García en el escenario electoral responde a un espejismo del pasado, que aparentemente se habría verificado con la segunda vuelta de la elección de 2001. Sin embargo, lo que estamos aprendiendo es que ya el APRA no ocupa el espacio política que tenía antes, que en el 2001 tuvo atractivo por identificarse con el cambio y la renovación, cosa que hoy no logra hacer. En el 2001 los votos del APRA no fueron apristas, por lo que García tiene que salir a pescar votos al mar de indecisos junto a todos los demás candidatos.

Finalmente, el crecimiento de la intenciòn de voto por Ollanta Humala generó en algún momento la sensación de que se trataría de un fenómeno imparable, que a su vez se fundamentaba en un diagnóstico según el cual el Perú sería un país profundamente marcado por la exclusión, la desigualdad, y la irritación popular por ello, y que por lo tanto los patrones de votación estarían abrumadoramente marcados por tendencias antisistema. Sin embargo, la estrategia política de Humala y su caída reciente en las encuestas muestran, por el contrario, que si bien existe un porcentaje importante de electores que responden a esa caracterización, en realidad el voto antisistema es (al menos todavía) minoritario, y que así como existen tendencias centrífugas en el sistema político, también las hay centrípetas, que llevan a la moderación, a buscar un votante promedio mucho menos radical.

Para terminar, propongo un ejercicio: escribamos en un papel nuestros pronósticos sobre lo que ocurrirá en abril y en junio, y sobre qué bases hacemos esas proyecciones; y mirémoslo en julio para evaluar por qué acertamos o nos equivocamos, por qué esas bases resultaron o no adecuadas para pensar nuestra realidad política, y qué conclusiones generales podríamos sacar de todo ello. Podríamos hacerlo en grupo también; corren las apuestas.

miércoles 27 de diciembre de 2006

¡Alianza campeón!













http://www.elcomercioperu.com.pe/EdicionOnline/Html/2006-12-22/onEcDeportes0637611.html

MINUTO A MINUTO

Alianza Lima 3-1 Cienciano

Minuto 48: Fin del compromiso. Alianza Campeón Nacional 2006.
Minuto 45: Amarilla para Torres de Cienciano. Se jugarán tres minutos más.
Minuto 43: Amarilla para Viza por jalar de la camiseta a Guizasola de Cienciano.
Minuto 40: Amarilla para Forsyth de Alianza.
Minuto 39: Falta de Viza contra Huertas de Cienciano. Tiro libre en salida para los rojos.
Minuto 37: Palo !!. Ramón Rodríguez de Cienciano dispara al palo del arco de Forsyth. Se salvó Alianza.
Minuto 36: Cambio en Alianza. Ingresa Silva, sale Maestri.
Minuto 35: Tarjeta amarilla para Miguel Villalta de Cienciano, por trabar a Flavio Maestri.
Minuto 34: Cambio en Alianza. Ingresa Jayo Legario, se retira Aldo Olcese.
Minuto 33: Amarilla para Maestri de Alianza por falta sobre Fernández.
Minuto 28: Expulsado!!!. Juan Carlos Bazalar es expulsado por falta desde atrás sobre Aldo Olcese.
Minuto 24: Carlos Fernández penetra en área íntima, y el balón impacta en un defensa blanquiazul. Sorpresivamente, no se cobró córner.
Minuto 23: El disparo de Cruzado es atajado en dos tiempos por Ibáñez.
Minuto 22: Falta de Guizasola contra Martel. Amarilla para el jugador de Cienciano. Tiro libre para Alianza.
Minuto 20: Falta de Cruzado sobre Mostto en el mediocampo. Tiro libre favorable al equipo del Cusco.
Minuto 18: Cambio en Alianza. Ingresa Viza, sale Liguera.
Minuto 17: Tiro libre para Alianza . Amarilla para Bazalar de Cienciano. El cobro de Olcese es cabeceado por Maestri, sin embargo, el balón se va desviado.
Minuto 15: Cambio en Cienciano. Sale Lugo, entra Rodríguez.
Minuto 14: Posición adelantada de Martel. Tiro libre para Cienciano.
Minuto 10: Amarilla para Paolo de la Haza de Cienciano.
Minuto 9: El partido está paralizado, puesto que Martín Liguera de Alianza es retirado en camilla.
Minuto 6: Goolll de Alianza Lima !! Flavio Maestri puso el 3 a 1 luego de conectar un fuerte derechazo desde la media luna del área cusqueña.
Minuto 4: Goollll de Cienciano!!! Juan Carlos Mariño de soberbio remate pone el 2-1 en Matute.
Minuto 3: Falta en el mediocampo sobre Olcese. Tiro libre para Alianza.
Minuto 2: El cobro de Bazalar es despejado por Martel. Pasó el peligro.
Minuto 1: Falta de Salas contra Fernández de Cienciano. Tiro libre para los rojos, cerca del área.

SEGUNDO TIEMPO

Minuto 46: Fin del primer tiempo.
Minuto 45: Se jugará 1 minuto más. Nuevamente Forsyth salva su arco de una caída inminente.
Minuto 44: Cabezazo de Mostto al arco íntimo. El golero Forsyth atajó de manera espectacular la pelota alejándola con la yema de los dedos.
Minuto 43: Falta de Pérez sobre Torres. Tiro libre para Cienciano.
Minuto 41: Primer cambio en Cienciano. Sale Julio García, ingresa Guillermo Guizasola.
Minuto 36: Gooolll de Alianza Lima!!!!. Carlos Lugo desafortunadamente introduce el balón en su propia meta. El partido se pone 2-0.
Minuto 35: Falta de Miguel Torres contra el aliancista Rodrigo Pérez. Tiro libre en defensa para los blanquiazules.
Minuto 32: Remate bajo de Mariño que atrapa bien el arquero George Forsyth.
Minuto 30: Córner favorable a Alianza Lima. Rechaza un zaguero imperial, pero antes, se cobra posición adelantada de Liguera.
Minuto 26: Córner favorable a los cusqueños. Le pega Julio García y la pelota se va muy abierta a un lado del terreno íntimo. Pasó el peligro.
Minuto 22: Goollll de Alianza Lima!!. Ernesto Arakaki puso el 1-0, luego de añadir un centro de tiro libre cobrado por Cruzado.
Minuto 21: Nuevamente Cienciano inquietó el arco rival. Esta vez, Miguel Huertas saca un disparo que se va muy cerca del arco local.
Minuto 18: Casi viene el gol de Cienciano. Carlos Fernández penetró en área íntima y su remate es desviado con la pierna por el arquero Forsyth. Enseguida, Miguel Torres quiso añadir el balón, pero la pierna de Arakaki lo impidió. Se salvó Alianza.
Minuto 14: El cobro de Bazalar no es alcanzado por Mostto ni Villalta. Pasó el peligro en valla aliancista.
Minuto 13: Falta de Pérez en contra de Torres. Tiro libre para Cienciano.
Minuto 10: Miguel Mostto se interna en el área blanquiazul, pero pierde el equilibrio y no logra sacar el remate al arco de Forsyth.
Minuto 9: Gran disparo de Cruzado sobre el marco de Cienciano, y el balón pega en el palo!!!.
Minuto 8: Flavio Maestri saca un potente disparo de fuera del área, y nuevamente Ibáñez estuvo atento para atajar el tiro.
Minuto 6: El tiro libre de Mariño no encuentra a ningún elemento cusqueño. Salida de Alianza.
Minuto 5: Falta de Cruzado sobre Mariño. Tiro libre para Cienciano.
Minuto 4: Ibáñez despeja una pelota que tenía destino de gol. Casi viene el primero para los íntimos.
Minuto 3: El disparo lo hace efectivo Cruzado y la pelota sale elevada por encima de la valla de Ibáñez. Tiro de meta para Cienciano.
Minuto 2: Tiro libre para Alianza por falta de Villalta sobre Cruzado.
8: 00 pm: Ya se inició la gran final del fútbol peruano entre Alianza Lima y Cienciano.

martes 26 de diciembre de 2006

Carlos Fuentes sobre Fidel Castro

Ahora que se especula mucho sobre la salud de Castro, reproduzco un artículo de Carlos Fuentes, de hace casi cuatro años. Lo guardé desde entonces, porque me gustó mucho, al plantear acertadamente, me parece, los términos en los cuales debería hacerse una evaluación sobre Cuba.

Recuerdo además que hace muchos años, seguramente más de veinte, leí algún artículo en la revista Newsweek en donde alguien decía algo así como que el régimen cubano tiene problemas fundamentales, que lo descalifican como un modelo deseable, y que, además, lo condenan a su desaparición junto con Castro (consecuencia del personalismo). Sin embargo, decía esta persona, cuando muriera Castro, iba a sentir pena: no por una identificación con él, sino por la muerte de las ilusiones tan valiosas que inspiraron la revolución a finales de los años cincuenta e inicios de los sesenta. Me parece un comentario justo también.

Saludos.


CARLOS FUENTES

EL PAÍS Opinión - 22-04-2003

Yo llegué a La Habana el 2 de enero de 1959, acompañado de Fernando Benítez, Manuel Barrera Acosta y el editor Juan Grijalbo. Fidel Castro aún no entraba a la capital cubana. Avanzaba lentamente por la ruta de la victoria, desde Santiago, en jeep y acompañado de palomas amaestradas para posarse sobre sus hombros cuando peroraba. Interrumpía sus oraciones con la pregunta retórica "¿voy bien, Camilo?", alusión al segundo del tríptico de jefes de la Revolución de Sierra Maestra, Camilo Cienfuegos. El tercero, desde luego, era Ernesto Che Guevara.

Ese "¿voy bien, Camilo?" no lo dirigía Castro tan sólo a su compañero de armas, sino a la sociedad cubana entera, que, con la excepción de la camarilla batistiana, recibía a los jóvenes barbudos con júbilo desbordante. Todos esperaban de estos heroicos muchachos algo más que el derrocamiento de un tirano sangriento y corrupto. Acaso lo esperaban todo. Democracia política, libertad de expresión, libertad de asociación, economía mixta, fortalecimiento paralelo de la empresa y del Estado, diversificación productiva, educación, salud.

Acaso esperaban también -pueblo y Gobierno revolucionarios- un gesto de amistad y comprensión del Gobierno de los EE UU, presidido en ese momento por el general Dwight D. Eisenhower. Una de las primeras salidas de Fidel fue a Washington. Ike no lo recibió. Nixon le dio una fría mano en las escalinatas del Capitolio. Acostumbrados a quitar y poner dictadores en Centroamérica y el Caribe, los norteamericanos vieron con suspicacia a este inclasificable rebelde, rarísima avis en medio de los Trujillos, Somozas, Castillo Armas y Batistas de la región. Además -oh, desconcierto-, el rebelde cubano había sido denunciado como "burgués" por el Partido Comunista Cubano, que sólo a última hora, debido a la jamás desmentida inteligencia de Carlos Rafael Rodríguez, le reconoció carácter revolucionario a los incontrolables rebeldes.

Castro lo tenía todo para hacer la patria libre prometida. No era el menor de sus apoyos el que le brindaba la comunidad artística e intelectual del mundo entero. De Jean-Paul Sartre a C. Wright Mills, la intelligentsia mundial veía en Cuba la posibilidad de una renovación revolucionaria original, liberada de los dogmas y deformaciones impuestos por la tradición bizantina cesaropapista a un marxismo que no nació pero sí murió en la Rusia ortodoxa (el Partido) y zarista (el Estado).

Acaso, en la Polinesia, esto hubiera sido posible. En Cuba, vecindad era fatalidad. Última colonia de España en América, junto con Puerto Rico, colonia de facto de los Estados Unidos durante y después de la Enmienda Platt que autorizaba a Washington a intervenir en los asuntos internos de la isla, Cuba, por primera vez, dejaba de ser Colonia. Pero seguía siendo vecina. La época contó. En plena guerra fría, aunque con menos brutalidad maniquea que Bush, Washington también decía: "El que no está conmigo, está contra mí". Pero si estar con "ellos" significaba someterse a ellos, Castro no se sometió e inició reformas que sólo podían ser vistas, en la Casa Blanca de Eisenhower y su Gobierno de magnates y halcones, como "filocomunistas". Como México de Carranza a Cárdenas, Castro nacionalizó, expropió, pero, al contrario de México, no negoció. La escalada de enfrentamientos con Washington condujo a la ruptura de relaciones en 1961. En vez de fortalecer a la burguesía nacionalista, Castro le cerró las puertas internas y le abrió las del exilio: la pérdida de talentos y energías fue inmensa. La prensa fue sofocada. Los partidos políticos, barridos. El poder se consolidó en torno al Movimiento 26 de Julio y se inició la ronda fatal de la escalada entre la isla y los EE UU. A mayor agresión norteamericana, mayor dictadura cubana. A mayor dictadura cubana, mayor agresión norteamericana.

A pesar de estas tensiones, Cuba realizaba grandes avances en educación y salud. Poseía, además, las armas de David contra Goliat: la resortera de la dignidad, la grandeza del pequeño contra el grande. La operación de Bahía de Cochinos, planeada hasta sus límites por el Gobierno de Eisenhower y heredada con falta de inercia por el de Kennedy, resultó un fiasco para las fuerzas cubanas invasoras sin apoyo logístico norteamericano. Playa Girón culminó el prestigio de Cuba como vanguardia de la independencia latinoamericana. En Punta del Este, sucesivamente, Ernesto Guevara y Raúl Roa le dieron contenido moral y diplomático a la dignidad de toda la América Latina. ¿Cómo estar contra la Revolución Cubana?

Pero algo estaba podrido en este reino de Dinamarca. La creciente intolerancia interna en nombre de la seguridad del Estado pronto se convirtió en creciente dependencia externa respecto a la opción que la guerra fría siempre le ofreció al Tercer Mundo: el poder soviético. La crisis de los misiles en 1962 estuvo a punto de desencadenar la tercera y última guerra mundial. Sólo la firmeza y habilidad de Kennedy para someter, parejamente, a su propio establishment militar y al aventurado Nikita Jruschov nos salvó de la catástrofe. Pero, para Castro, la suerte estaba echada. "Nikita, mariquita, lo que se da no se quita", no pasó de ser un eslogan. El apoyo de Castro a la invasión soviética de Checoslovaquia cerró de una vez por todas el pacto: Cuba, de serlo de España y de los Estados Unidos, pasó a ser, si no colonia, seguramente Estado cliente, "satélite" de la URSS en las Américas. Si Turquía era la avanzada occidental de los EE UU, Cuba sería el límite oriental de la URSS.

La intolerancia, la persecución de disidentes, "patria o muerte", acaso habrían sido tolerables si a la retórica revolucionaria se hubiese añadido un mínimo de eficiencia económica. No fue así. La economía revolucionaria se inició en el desastre y terminó en el desastre. Las enormes fuerzas productivas de Cuba -capital humano vasto e inteligente, buenas cabezas económicas, riquezas inexplotadas, tierras fértiles- fueron sacrificadas a dogmas exóticos y estúpidos. La reforma agraria, encabezada en sus inicios por un hombre inteligente y patriota, Núñez Jiménez, terminó en una contradicción: en nombre de un "igualitarismo" chiflado, se privó a las ciudades del producto del campo y el campesino, sin incentivos, dejó de producir; perdieron el campo y la ciudad. Los grandiosos proyectos de industrialización a la soviética llenaron Cuba de vieja maquinaria rusa, no sólo anticuada, sino inapropiada para el trópico. No tuvo lugar la diversificación industrial. Murió, en aras del dogma, el pequeño comercio, el restorán, la tienda familiar. La riqueza pesquera no fue aprovechada. La riqueza petrolera no estaba allí. El níquel es sólo elnombre de una moneda gringa de cinco centavos. Quedaba, como siempre, el azúcar.

A medio siglo del triunfo de la Revolución, Cuba sigue siendo una nación dependiente. Pero como ya no cuenta con el subsidio soviético, debe recurrir al subsidio batistiano: el turismo y la prostitución. Los males se le achacan al embargo norteamericano. Pero Cuba ha contado con un subsidio anual de miles de millones de dólares de la URSS y, ahora, con la confianza de inversionistas europeos que se apresuran a llenar los espacios económicos posibles del post-castrismo, con visible enojo de las corporaciones norteamericanas y a pesar de los dos actos legislativos más estúpidos y arrogantes de los EE UU hacia Cuba. La Ley Helms-Burton, que penaliza al inversionista extranjero en tanto Cuba no regrese bienes expropiados a los EE UU -ley que la Gran Bretaña bien podría aplicar contra los EE UU por la expropiación de bienes ingleses durante y después de la guerra de independencia-. Y el embargo comercial que daña a los EE UU más que a Cuba, pues le da a Castro el pretexto perfecto para excusar su propia ineficiencia administrativa. No le han faltado buenos consejos a Castro. Basta señalar las recomendaciones de Carlos Solchaga durante el Gobierno de Felipe González en España: un plan excelente de equilibrio entre principios socialistas y prácticas eficientes, más que capitalismo autoritario al estilo chino.

Se puede sospechar por ello que Fidel Castro necesita a su enemigo norteamericano para excusar sus propios fracasos, para mantener el apoyo popular y patriótico contra el imperialismo yanqui y, acaso, para preparar su propia salida del mundo en medio de una Numancia en llamas en la que mueren con él -patria o muerte- millones de cubanos. El hecho es que cada vez que un presidente norteamericano -Carter, Clinton- manda una paloma exploradora de paz a Cuba, Fidel se encarga de abatirla a tiros. Fidel, pues, necesita a su ogro americano. Y en George W. Bush lo tiene, como si Hollywood se lo hubiese enviado para la película sin fin de la oposición Cuba-EE UU. Pues George W. Bush, emisario evangélico del Bien con B mayor, necesita villanos para su gran superproducción, "El Eje del Mal", que, si se inició en Irak, no tardará en extenderse a Siria, a Líbano, a Libia, a Corea del Norte y, en las Américas, a Cuba.

Castro, por su parte, escoge el momento más álgido de las relaciones internacionales desde el fin de la guerra fría para encarcelar a setenta y cinco disidentes y condenarlos a mil quinientos años de prisión. Va más lejos: ejecuta sumariamente a tres autoexiliados que secuestraron una nave para huir de Cuba.

"Hasta aquí he llegado", dice en una honesta y candente declaración José Saramago, solidario de siempre con la Revolución Cubana. Yo mantengo la línea que me impuse desde que, en 1966, la burocracia literaria cubana, manipulada por Roberto Fernández Retamar para apresurar su ascenso burocrático y hacer olvidar su pasado derechista, nos denunció a Pablo Neruda y a mí por asistir a un Congreso del PEN Club internacional presidido a la sazón por Arthur Miller. Gracias a Miller entraron por primera vez a los EE UU escritores soviéticos y de la Europa central para dialogar con sus contrapartes occidentales. Neruda y yo declaramos que esto comprobaba que en el terreno literario la guerra fría era superable. La larga lista de escritores cubanos compilada por Fernández Retamar nos acusaba de sucumbir ante el enemigo. El problema, nos enseñaba, no era la guerra fría, sino la lucha de clases, y nosotros habíamos sucumbido a las seducciones del enemigo clasista.

No fueron tan débiles razones las que nos indignaron a Neruda y a mí, sino el hecho de que Zhdanov Retamar hubiese incluido en la lista, sin consultarles siquiera, a amigos nuestros como Alejo Carpentier y José Lezama Lima. A este hecho se fueron añadiendo otros que claramente abrogaban para Cuba el derecho de decirles a los escritores latinoamericanos adónde ir, adónde no ir, qué decir y qué escribir. Neruda se carcajeó de "El Sargento" Retamar, yo lo incluí en mi novela Cristóbal Nonato como "El Sargento del Tamal" y mantuve la posición que conservo hasta el día de hoy: en contra de la política abusiva e imperial de los EE UU contra Cuba.

Y en contra de la política abusiva y totalitaria del Gobierno de Cuba contra sus propios ciudadanos.

Soy mexicano y no puedo desear para mi país ni el diktat de Washington acerca de cómo conducir nuestra política exterior, ni el ejemplo cubano de una dictadura sofocante, sin prensa, opinión, disidencia o asociación libres.

Felicito a Saramago por pintar su raya. Ésta es la mía: contra Bush y contra Castro.

Sobre definiciones políticas

Este blog se toma unas vacaciones, en las próximas dos semanas añadiré entradas muy ocasionalmente, así que desde ya les deseo un buen año 2007, que sea mejor para todos, para el mundo, el país y cada uno de nosotros.

Pero los dejo con un tema de reflexión. Se dice que a finales de año corresponde hacer balances y reflexiones sobre el sentido de las cosas. Hace algún tiempo quería poner un post sobre cómo pienso mi definición política. Algo adelanté cuando cité el discurso de aceptación del premio nobel de Octavio Paz, "La búsqueda del presente".

http://martintanaka.blogspot.com/2006/09/la-bsqueda-del-presente-de-octavio-paz.html

Paz habla de que vivimos en la "intemperie espiritual", en el marco del derrumbe de las ideologías, de las utopías, de los metarelatos, cuestión que ha sido una pieza clave de la crítica postmoderna. Esto hace que, en términos políticos, uno pueda construir sus propios principios, tomando partes de elementos que antes eran considerados imcompatibles. Para quienes tuvimos una formación de izquierda, un gran desafío fue incorporar plenamente la importancia de la democracia representativa, por ejemplo. Una figura importante en esto fue Norberto Bobbio, a quien podríamos calificar como un liberal socialista, o un liberal de izquierda. Hace unos años esta síntesis era cosiderada de un eclecticismo intolerable, hoy creo que es percibido con mucha normalidad.

Después de conocer a Bobbio, me llamaron mucho la atención las declaraciones del sociólogo Daniel Bell en alguna entrevista, en la que se definía como "socialista en economía, liberal en la política y conservador en la cultura". Bell avanza, desde posiciones liberales-conservadoras, en la misma dirección de construir una síntesis personal. Esta definión la ha dado Bell en reiteradas ocasiones, por ejemplo:

"I have always thought myself a socialist in economics, in that I have argued the principle that the resources of the community, as a first lien, need to be used to satisfy the "basic needs" of all (and the concept of "basic needs" is not that ambiguous it is that which is below the "discretionary income of the middle-class purse). And because I cherish deeply the cords of continuity that a tradition can provide, as against the syncretism which indiscriminately jumbles all cultures, I am a conservative in culture. And as for politics: if there is any lesson to be learned from this dreadful century, it is that ideological politics, politics a outrance--the politics shouted in the name of the people which, as Groucho Marx once observed, seeks power for those who shout "power to the people"--destroys the people and often those who shout as well. The ethic of responsibility, the politics of civility, the fear of the zealot and the fanatic--and of the moral man willing to sacrifice his morality in the egoistic delusion of total despair--are the maxims that have ruled my intellectual life"

Ver: http://www.pbs.org/arguing/nyintellectuals_bell_2.html

Finalmente, cabe acá citar también a Leszek Kolakowski. Hace tiempo prometí un post sobre este autor y sus definiciones políticas.

http://martintanaka.blogspot.com/2006/09/sobre-la-vigencia-del-marxismo.html

Kolakowski, como Bell y muchos otros, empezó en posiciones marxistas, pero su crítica a los totalitarismos lo acercó a posiciones liberales. Al final, Kolakoski se definía como conservador-liberal-socialista (ver más abajo).

No digo que me defina necesariamente, en términos políticos, como Bobbio, Bell o Kolakowski, aunque debo confesar que a todos los leo con simpatía. Seguiré con estas reflexiones más adelante.


"How to be a Conservative-Liberal-Socialist"
By Leszek Kolakowski

Motto: "Please step forward to the rear!" This is an approximate translation of a request I once heard on a tram-car in Warsaw.

I propose it as a slogan for the mighty International that will never exist.

A Conservative Believes:

1. That in human life there never have been and never will be improvements that are not paid for with deteriorations and evils; thus, in considering each project of reform and amelioration, its price has to be assessed. Put another way, innumerable evils are compatible (i.e. we can suffer them comprehensively and simultaneously); but many goods limit or cancel each other, and therefore we will never enjoy them fully at the same time. A society in which there is no equality and no liberty of any kind is perfectly possible, yet a social order combining total equality and freedom is not. The same applies to the compatibility of planning and the principle of autonomy, to security and technical progress. Put yet another way, there is no happy ending in human history.

2. That we do not know the extent to which various traditional forms of social life--families, rituals, nations, religious communities--are indispensable if life in a society is to be tolerable or even possible. There are no grounds for believing that when we destroy these forms, or brand them as irrational, we increase the chance of happiness, peace, security, or freedom. We have no certain knowledge of what might occur if, for example, the monogamous family was abrogated, or if the time-honored custom of burying the dead were to give way to the rational recycling of corpses for industrial purposes. But we would do well to expect the worst.

3. That the idee fixe of the Enlightenment--that envy, vanity, greed, and aggression are all caused by the deficiencies of social institutions and that they will be swept away once these institutions are reformed-- is not only utterly incredible and contrary to all experience, but is highly dangerous. How on earth did all these institutions arise if they were so contrary to the true nature of man? To hope that we can institutionalize brotherhood, love, and altruism is already to have a reliable blueprint for despotism.

A Liberal Believes:

1. That the ancient idea that the purpose of the State is security still remains valid. It remains valid even if the notion of "security" is expanded to include not only the protection of persons and property by means of the law, but also various provisions of insurance: that people should not starve if they are jobless; that the poor should not be condemned to die through lack of medical help; that children should have free access to education--all these are also part of security. Yet security should never be confused with liberty. The State does not guarantee freedom by action and by regulating various areas of life, but by doing nothing. In fact security can be expanded only at the expense of liberty. In any event, to make people happy is not the function of the State.

2. That human communities are threatened not only by stagnation but also by degradation when they are so organized that there is no longer room for individual initiative and inventiveness. The collective suicide of mankind is conceivable, but a permanent human ant-heap is not, for the simple reason that we are not ants.

3. That it is highly improbable that a society in which all forms of competitiveness have been done away with would continue to have the necessary stimuli for creativity and progress. More equaliity is not an end in itself, but only a means. In other words, there is no point to the struggle for more equality if it results only in the leveling down off those who are better off, and not in the raising up of the underprivileged. Perfect equality is a self-defeating ideal.

A Socialist Believes:

1. That societies in which the pursuit of profit is the sole regulator of the productive system are threatened with as grievous--perhaps more grievous--catastrophes as are societies in which the profit motive has been entirely eliminated from the production-regulating forces. There are good reasons why freedom of economic activity should be limited for the sake of security, and why money should not automatically produce more money. But the limitation of freedom should be called precisely that, and should not be called a higher form of freedom.

2. That it is absurd and hypocritical to conclude that, simply because a perfect, conflictless society is impossible, every existing form of inequality is inevitable and all ways of profit-making justified. The kind of conservative anthropological pessimism which led to the astonishing belief that a progressive income tax was an inhuman abomination is just as suspect as the kind of historical optimism on which the Gulag Archipelago was based.

3. That the tendency to subject the economy to important social controls should be encouraged, even though the price to be paid is an increase in bureaucracy. Such controls, however, must be exercised within representative democracy. Thus it is essential to plan institutions that counteract the menace to freedom which is produced by the growth of these very controls.

So far as I can see, this set of regulative ideas is not self-contradictory. And therefore it is possible to be a conservative-liberal-socialist. This is equivalent to saying that those three particular designations are no longer mutually exclusive options. As for the great and powerful International which I mentioned at the outset--it will never exist, because it cannot promise people that they will be happy.

From Leszek Kolakowski, Modernity on Endless Trial (University of Chicago, 1990).

El Perú en el Latinobarómetro 2006

Artículo publicado en Perú 21, martes 26 de diciembre de 2006

El Latinobarómetro recoge los resultados de una encuesta de opinión que se aplica en los países de América Latina desde 1995. En la encuesta de 2006, por primera vez contamos con datos de representación nacional de los 18 países de la región. Solo queda fuera Cuba; en Perú, la encuesta fue aplicada por Apoyo.

Aquí analizo en qué aspectos destaca el Perú, si lo comparamos con los demás países. ¿Cuál es nuestra singularidad? En general, los 18 países de la región siguen tendencias similares; sin embargo, en algunos temas nos alejamos de los promedios. La perspectiva comparada es fundamental; sin ella no tenemos cómo saber si estamos cerca o lejos de los niveles 'normales'.

En primer lugar, en Perú la satisfacción con el funcionamiento de la democracia y sus instituciones es muy baja (la evaluación del Poder Judicial es la más baja de la región), y consideramos a nuestro país "poco democrático". ¿Qué entendemos por democracia? Para nosotros (junto con los mexicanos), la libertad y la justicia son igualmente importantes para definirla (a diferencia de todos los demás, para los cuales la libertad es lo fundamental). Es interesante registrar que, en cuanto al porcentaje de personas que no saben cómo definir la democracia, el Perú aparece cerca del promedio latinoamericano; es más, si comparamos 2005 con 2006, el porcentaje de no respuestas se reduce de manera importante. Esto no es tan raro si consideramos que el Perú aparece como uno de los países más politizados de la región, donde más se habla de política, y se trata de convencer a otros sobre temas políticos (junto con Brasil y Venezuela).

De otro lado, los ciudadanos de nuestro país destacan por tener muy bajos niveles de percepciones optimistas de la situación del país y de su situación familiar en el momento actual (en esto último, estamos en último lugar). Sin embargo, al mismo tiempo, tenemos muy altas expectativas de movilidad social; ocupamos el primer lugar de los que piensan que "una persona que nace pobre puede llegar a ser rica".

Finalmente, Perú destaca por la baja confianza en la eficacia del voto para cambiar las cosas (penúltimo lugar, después de Paraguay); al mismo tiempo, somos el tercer país más alto en cuanto a pensar que la participación en movimientos de protesta es la manera más eficaz para lograr los cambios. Atención que quienes piensan así también tienden, ser más tolerantes con soluciones autoritarias a los problemas.

¿Qué se puede concluir de todo esto? Muy brevemente, me quedo con una gran imagen: tenemos grandes expectativas de progreso, pero no encontramos los medios político-institucionales que nos permitan satisfacer esas expectativas; por ello tendemos a no ser optimistas, a sentirnos "peor" de lo que "en realidad" estamos; de allí cierta proclividad a la protesta. Esta es casi la definición de manual de sociología de una situación de anomia, tal como la definió el sociólogo Robert Merton en los años cuarenta.

domingo 24 de diciembre de 2006

La evolución de la ciencia política

De lectura obligatoria para todos los colegas, el volumen especial de noviembre del American Political Science Review, dedicado a la evolución de la disciplina en los últimos años en los Estados Unidos. Ver:

http://www.apsanet.org/content_34140.cfm


The Evolution of Political Science APSR Centennial Volume - Special Issue - November 2006

The November 2006 issue of the American Political Science Review completes the one-hundredth volume of the Review, which began publication in November 1906. To mark this occasion, the contents of the issue center on the theme of "The Evolution of Political Science."

The issue begins with an introduction and essay by Lee Sigelman, editor of the Review, titled "The Coevolution of American Political Science and the American Political Science Review," (258 K, PDF) based in large part on a content-analytic survey of every research article that has appeared in the Review from its founding to the present.

A special feature of the theme issue is a set of brief commentaries on the 20 most frequently-cited articles in the history of the Review, prepared by the authors of these articles or by appropriate stand-ins.

The main body of the theme issue consists of 24 essays on various aspects of the evolution of political science:

Benjamin Barber, "The Politics of Political Science: 'Value-free' Theory and the Wolin-Strauss Dust-Up of 1962"

Andrew Bennett and G. John Ikenberry, "The Review's Evolving Relevance for U.S. Foreign Policy 1906-2006"

Mark Blyth, "Great Punctuations: Prediction, Randomness, and the Evolution of Comparative Political Science"

Bruce Bueno de Mesquita, "Game Theory, Political Economy, and the Evolving Study of War and Peace"

Philip E. Converse, "Researching Electoral Politics"

James N. Druckman, Donald P. Green, James H. Kuklinski, and Arthur Lupia, "The Growth and Development of Experimental Research in Political Science"

John S. Dryzek, "Revolutions without Enemies: Transformations in Political Science"

James Farr, Jacob S. Hacker, and Nicole Kazee, "The Policy Scientist of Democracy: The Discipline of Harold D. Lasswell"

Amy Fried, "The Forgotten Lindsay Rogers and the Development of American Political Science"

Luis R. Fraga, John A. Garcia, Rodney E. Hero, Michael Jones-Correa, Valerie Martinez-Ebers, and Gary M. Segura, "Su Casa Es Nuestra Casa: Latino Politics Research and the Development of American Political Science"

Michael T. Gibbons, "Hermeneutics, Political Inquiry, and Practical Reason"

John G. Gunnell, "The Founding of the American Political Science Association: Discipline, Profession, Political Theory, and Politics"

Michael T. Heaney and John Mark Hansen, "Building the Chicago School"

Emily Hauptmann, "From Opposition to Accommodation: How Rockefeller Foundation Grants Redefined Relations between Political Theory and Social Science in the 1950s"

John Ishiyama, Marijke Breuning, and Linda Lopez, "A Century of Continuity and Change in the Undergraduate Political Science Curriculum"

Michael Kenny, "History and Dissent: Bernard Crick's The American Science of Politics"

David Kettler, "The Political Theory Question in Political Science, 1956-1965"

Kathleen Knight, "Transformations of the Concept of Ideology in the Twentieth Century"

Gerhard Loewenberg, "The Influence of European Emigre Scholars on Comparative Politics"

Michael Parenti, "Patricians, Professionals, and Political Science"

Howard L. Reiter, "The Study of Political Parties, 1906-2005: The View from the Journals"

Sue Tolleson-Rinehart and Susan J. Carroll, "'Far from Ideal': The Gender Politics of Political Science"

Peter N. Ubertaccio and Brian J. Cook, "Wilson's Failure: Roots of Contention about the Meaning of a Science of Politics"

Kenneth D. Wald and Clyde Wilcox, "Getting Religion: Has Political Science Rediscovered the Faith Factor?"

¡Feliz navidad para todos!


(gracias a Sonia González, quien me mandó saludos con esta imagen...)

sábado 23 de diciembre de 2006

Consejos para estudiantes de ciencia política...

Excelentes los últimos posts de mi amigo Silvio en su blog grancomboclub, que pueden leerse, de una manera o de otra, como consejos a estudiantes de economía. El blog de Silvio es:

http://grancomboclub.blogspot.com/

Muy bueno el post:

http://grancomboclub.blogspot.com/2006/12/is-lm-y-el-entrampamiento-tecnolgico.html

Este post está en el contexto de otros, muy buenos también:

http://grancomboclub.blogspot.com/2006/12/respuesta-una-estudiante-de-economa.html

http://grancomboclub.blogspot.com/2006/12/el-sndrome-romerito-iv-y-ltima-por.html

Me parecieron muy buenos los consejos, también en el blog de Silvio, que hace Gregogy Mankiw, profesor de macroeconomía en Harvard:

Rule No. 1: Learn from the Right Mentors
Rule No. 2: Work With Good Co-Workers
Rule No.3: Have Broad Interests
Rule No. 4: Allocate Time and Crew
Rule No.5: Write Well
Rule No.6: Have Fun

http://post.economics.harvard.edu/faculty/mankiw/papers/
My_Rules_of_Thumb.pdf

Son consejos aparentemente muy simples, pero en realidad muy perspicaces y útiles. Y me parece que la mayoría de estudiantes no es conciente de su importancia.

Me pregunto qué podríamos decir de la enseñanza de sociología o de ciencia política, si es que se aplican o no las ideas debatidas por Silvio. Y ya que estamos en esto, me pregunto también qué consejos podría dar a estudiantes de ciencias sociales en general, y de ciencia política en particular. Para esto comparto con ustedes los consejos que dan Richard Snyder y Gerardo Munck, en su libro Passion, Craft and Method in Comparative Politcs, que está por salir en Johns Hopkins University Press. Los autores entrevistaron a las "vacas sagradas" de la disciplina (Gabriel A. Almond, Barrington Moore, Jr., Robert A. Dahl, Juan J. Linz, Samuel P. Huntington, Arend Lijphart, Guillermo O'Donnell, Philippe C. Schmitter, James C. Scott, Alfred Stepan, Adam Przeworski, Robert H. Bates, David Collier, David D. Laitin y Theda Skocpol), y llegaron a algunas conclusiones que explican cómo y por qué estos autores se convirtireron en "clásicos" del análisis político comparado.


Conclusion

Focusing on the human dimension sheds light on key aspects of comparative research. It reveals that the best researchers have rich life experiences, are passionate about scholarship, and take risks. It offers fresh insight about how to generate new ideas. Finally, it illuminates major challenges facing comparative politics. Because the quality of comparative research depends in good part on the quality of the life experiences of the people who do it, the experiential deficit observed by leading scholars among students today raises concerns about the future vitality of the field. Steps should be taken to ensure that students and professors, too, find ways to enrich their lives by regularly stepping outside the academic framework. Passion about research is in jeopardy because of the widespread tendency for professors and students alike to regard scholarship as just a 9-to-5 job. To avoid this iron cage of professionalism, enthusiasm for research as a “calling” should be cultivated and rewarded, which requires acknowledging that emotional engagement and normative commitments are compatible with, and even necessary for, excellence in scientific research. Professionalism threatens to squelch risk taking and creativity. Incentives for innovation should thus be strengthened to prevent the hegemony of a herd mentality. Finally, professional amnesia is depriving us of powerful models of intellectual excellence and weakening our self-confidence about the achievements of the field. We need to improve professional memory by knowing, teaching, and drawing inspiration from the history of our field.

To conclude, the following recommendations for aspiring scholars can be drawn from the examples offered by the fifteen leading comparativists interviewed in this book:

1) Get off the academic track and gain real-world experience by working or traveling before you go to graduate school. This will make you a better social scientist by helping infuse your research with meaning and purpose. It will also provide a stronger foundation of knowledge about the range of human behavior, which can serve both as a source of fresh ideas and as a basis for testing generalizations.

2) If circumstances do not permit you to take time off before graduate school, then doing a fieldwork-based dissertation is probably the next best way to gain experience. Consider extending the amount of time you spend in the field. Fieldwork provides an indispensable empirical grounding for comparative research, helps hone skills of observation, and should be seen as a life-long investment that will inform your research over the course of your career, even if you never do fieldwork again.

3) Study with faculty who are enthusiastic and excited about their research and do not see scholarship as just a 9-to-5 career. Have fun doing your research, because the more enjoyment and pleasure you get from it, the better it will probably be.

4) Build strong interactive communities with other students and with your professors that get beyond the confines of the classroom and formal training. Interaction outside the classroom in study groups, workshops, and even social gatherings can help strengthen your enthusiasm for research.

5) Do not be afraid to let normative commitments shape your selection of research problems or to explore the normative implications of your work. This will nurture your passion for research. But do not let normative commitments blind you to “inconvient facts” that do not support your position.

6) Take measured risks. Enroll in courses that excite you, even if they are offered by professors in other sub-fields and departments. Know and master mainstream research, yet try to stand with one foot outside the mainstream. Do not apprentice yourself to a single professor, but gain exposure to a variety of faculty with different perspectives. As you advance and get tenure, you can afford to take greater risks.

7) Look beyond professional fashions and fads by paying attention to classic and older works and also to the wisdom of senior scholars. See yourself as part of a field with a distinguished lineage reaching back to Antiquity.

Combined with recent important advances in the methodological training of students, a stronger focus on experience, passion, risk, and professional memory holds the promise of new generations of comparativists whose achievements match, and even surpass, those of their most illustrious predecessors.



Me permito añadir por lo menos algo más, por si no es evidente a estas alturas: aprender idiomas extranjeros. Manejar bien el inglés es absolutamente imprescindible, y es necesario algún otro más.

http://www.brown.edu/Departments/Political_Science/documents/
TheHumanDimensionofComparativeResearch.pdf

jueves 21 de diciembre de 2006

Sobre la vigencia de la obra de Hannah Arendt

Ver artículo de Corey Robin en el último número del London Review of Books. Según Robin, el análisis de Arendt sobre el fenómeno totalitario estaría totalmente superado. Puesto en términos de mis sesgos profesionales, esto sería lógica consecuencia de pretender explicar fenómenos políticos con razonamientos socio-psicológicos, tributarios del funcionalismo. No es que la psicología no tenga nada que ver con la política, pero ese lugar tiene que ser cuidadosamente determinado.


"Arendt saw totalitarianism as the product of mass society, which arose from the breakdown of classes and nation-states. Neither a political grouping nor a social stratum, the mass denoted a pathological orientation of the self. Arendt claimed that its members had no interests, no concern for their ‘wellbeing’ or survival, no beliefs, community or identity. What they had was an anxiety brought on by loneliness, ‘the experience of not belonging to the world’, and a desire to subsume themselves in any organisation that would extinguish their ‘individual identity permanently’. With their insistence on absolute loyalty and unconditional obedience, totalitarian movements filled this need: they fastened mass man with a ‘band of iron’, providing him and his fellows with a sense of structure and belonging.

Ideology and terror reinforced this grip. Racism and Marxism confined their adherents in a ‘straitjacket of logic’, lending the world a spurious consistency and relieving people of ‘the freedom inherent in man’s capacity to think’. By reducing men and women to the barest animal life, terror ensured that no one would resist ideology’s law of nature, in the case of Nazism, or history, in the case of Stalinism. Because ideology ‘may decide that those who today eliminate races’ – or classes – ‘are tomorrow those who must be sacrificed’, terror must ‘fit each of them equally well for the role of executioner and the role of victim’. The purpose of totalitarianism, in short, was not political: it did not fulfil the requirements of rule; it served no constituency or belief; it had no utility. Its sole function was to create a fictitious world where anxious men could feel at home, even at the cost of their own lives.

Arendt’s account dissolves conflicts of power, interest and ideas in a bath of psychological analysis, allowing her readers to evade difficult questions of politics and economics. We need not probe the content of a particular ideology – what matters is not what it says but what it does – or the interests it serves (they do not exist). We can ignore the distribution of power: in mass society, there is only a desert of anomie. We can disregard statements of grievance: they only conceal a deeper vein of psychic discontent. Strangest of all, we needn’t worry about moral responsibility: terror makes everyone – from Hitler to the Jews, Stalin to the kulaks – an automaton, incapable of judgment or being judged".

...

By the Cold War’s end, Arendt’s account of totalitarianism had been so trashed by historians that Irving Howe was forced to defend her as essentially a writer of fiction, whose gifts for ‘metaphysical insight’ enabled her to see the truth that lay beneath or beyond the verifiable facts. ‘To grasp the inner meaning of totalitarianism,’ Howe wrote in 1991, ‘you must yield, yourself, a little imaginatively.’


La parte vigente del pensamiento de Arendt tendría que ver con sus escritos sobre el imperialismo, el sionismo (lo que nos lleva a las discusiones sobre racismo y etnocentrismo), y el el "carrerismo", y los planteamientos vinculados a la idea de la "banalización del mal"; cómo se llega a las grandes atrocidades desde pequeños vicios o defectos, inadvertidamente, por seguir sumisa y acríticamente rutinas de todos los días. Y también cómo se llega a esos males con una lógica pragmática y competitiva, desatendiendo las consecuencias y los contenidos de las acciones. Puesto en los términos en los que los pondría Jon Elster, lo mejor de Arendt son los mecanismos que están en la base de sus explicaciones causales.


"If Arendt matters today, it is because of her writings on imperialism, Zionism and careerism. Composed during the 1940s and early 1960s, they not only challenge facile and fashionable applications of the totalitarianism thesis; they also eerily describe the dangers that the world now faces. By refusing to reckon with these writings, the journalists, intellectuals and academics who make up the Arendt industry betray her on two counts: they ignore an entire area of her work and fail to engage with the unsettling realities of their own time. The latter would not have surprised Arendt: empires tend to have selective memories. The history of ‘imperialist rule’, she wrote at the height of the Vietnam War, ‘seems half-forgotten’, even though ‘its relevance for contemporary events has become rather obvious in recent years.’ America was so transfixed by ‘analogies with Munich’ and the idea of totalitarianism that it did not realise ‘that we are back, on an enormously enlarged scale . . . in the imperialist era.’

...

Many people believe that great crimes come from terrible ideas: Marxism, racism and Islamic fundamentalism gave us the Gulag, Auschwitz and 9/11. It was the singular achievement of Eichmann in Jerusalem, however, to remind us that the worst atrocities often arise from the simplest of vices. And few vices, in Arendt’s mind, were more vicious than careerism. ‘The East is a career,’ Disraeli wrote. And so was the Holocaust, according to Arendt. ‘What for Eichmann was a job, with its daily routine, its ups and downs, was for the Jews quite literally the end of the world.’ Genocide, she insisted, is work. If it is to be done, people must be hired and paid; if it is to be done well, they must be supervised and promoted.

Eichmann was a careerist of the first order. He had ‘no motives at all’, Arendt insisted, ‘except for an extraordinary diligence in looking out for his personal advancement’. He joined the Nazis because he saw in them an opportunity to ‘start from scratch and still make a career’, and ‘what he fervently believed in up to the end was success.’ Late in the war, as Nazi leaders brooded in Berlin over their impending fate and that of Germany, Eichmann was fretting over superiors’ refusing to invite him to lunch. Years later, he had no memory of the Wannsee Conference, but clearly remembered bowling with senior officials in Slovakia.

This aspect of Arendt’s treatment of Eichmann is often overlooked in favour of her account of the bureaucrat, the thoughtless follower of rules who could cite the letter of Kant’s categorical imperative without apprehending its spirit. The bureaucrat is a passive instrument, the careerist an architect of his own advance. The first loses himself in paper, the second hoists himself up a ladder. The first was how Eichmann saw himself; the second is how Arendt insisted he be seen.

Most modern theorists, from Montesquieu to the American Framers to Hayek, have considered ambition and careerism to be checks against, rather than conduits of, oppression and tyranny. Arendt’s account of totalitarianism, too, makes it difficult to see how a careerist could survive or prosper among Nazis and Stalinists. Totalitarianism, she argued, appeals to people who no longer care about their lives, much less their careers, and destroys individuals who do. It preys on the dissolution of class structures and established hierarchies – or dissolves those that remain – and replaces them with a shapeless mass movement and a bureaucracy that resembles an onion more than a pyramid.

The main reason for the contemporary evasion of Arendt’s critique of careerism, however, is that addressing it would force a confrontation with the dominant ethos of our time. In an era when capitalism is assumed to be not only efficient but also a source of freedom, the careerist seems like the agent of an easy-going tolerance and pluralism. Unlike the ideologue, whose great sin is to think too much and want too much from politics, the careerist is a genial caretaker of himself. He prefers the marketplace to the corridors of state power. He is realistic and pragmatic, not utopian or fanatic. That careerism may be as lethal as idealism, that ambition is an adjunct of barbarism, that some of the worst crimes are the result of ordinary vices rather than extraordinary ideas: these are the implications of Eichmann in Jerusalem that neo-cons and neoliberals alike find too troubling to acknowledge.

Ver artículo completo en:

http://www.lrb.co.uk/v29/n01/robi02_.html

miércoles 20 de diciembre de 2006

Doctoral Programs in Political Theory

Para universitarios interesados en hacer postgrados y doctorados en ciencia política en los Estados Unidos o Canadá, les recomiendo esta página:

http://www.politicaltheoryprograms.info/index.html

En general, en Perú somos muy pocos los doctores en ciencia política. No tengo el número exacto, pero estoy seguro de que sobradamente se pueden contar con los dedos de la manos; tal vez con los dedos de una sola mano. En términos generales, la ciencia política en el Perú está en pañales. Si miramos el desarrollo institucional de la disciplina, y la comparamos con la situación regional, quedamos muy mal parados. Ver el trabajo de David Altman al respecto, en la Revista de Ciencia Política, publicado el año pasado:

http://www.scielo.cl/pdf/revcipol/v25n1/art1.pdf

En ese mismo número tengo a mi cargo la evaluación del caso peruano, como verán, bastante crítica:

http://www.scielo.cl/pdf/revcipol/v25n1/art17.pdf

Ojalá que las nuevas generaciones se animen a hacer doctorados en ciencia política, y que vuelvan al Perú después... por lo pronto, hay en este momento un buen número de peruanos haciendo postgrados en ciencia política en muchas partes del mundo... la cosa es que terminen, se gradúen, publiquen sus tesis, y en algún momento regresen al país... ojalá también que se consolide una demanda por profesionales de la ciencia política, para que el retorno sea una opción atractiva. Veremos...

¡Los blogs sirven también para quejarse!

El sábado pasado, o el anterior, Rafael León publicó en su columna en Somos de El Comercio un artículo sobre lo mal que se trata a los intelectuales en el país. León señala correctamente cómo se abusa del trabajo intelectual: se nos invita constantemente a ser presentadores de libros, comentaristas de ponencias, a escribir artículos y dictámenes sobre proyectos, tesis, artículos, a dar charlas y conferencias, a dar entrevistas, hacer presentaciones varias, pero ¡NO SE NOS PAGA POR ESO!

En los últimos días, me he cruzado con amigos que asumieron que, por ser entrevistado en radio o televisión o algún diario, por haber escrito un documento de trabajo para el último CADE, o por haber preparado una intervención en alguna presentación de libro, revista, o conferencia universitaria reciente, me habían pagado. ¡Provecho! La triste realidad es que NADIE ME PAGÓ un centavo por eso. Uno queda doblemente mal: por no cobrar, y por quedar como que cobró ante los demás, cuando en realidad no fue así.

Estoy de mal humor porque en estos días tengo miles de cosas que hacer, referidas a mis trabajos remunerados, a mis obligaciones principales, y al mismo tiempo estoy presionado para terminar un artículo para una revista, redactar un dictamen sobre la calidad de un artículo para un journal, y de un proyecto para una financiera, trabajos por los cuales TAMPOCO ME VAN A PAGAR.

Esto no sería problema si uno fuera millonario, o viviera de sus rentas. Pero para los que trabajamos para vivir sí lo es, porque estas actividades nos quitan tiempo que podríamos dedicar a nuestros trabajos remunerados, a otras causas voluntarias, a nuestra familia y amigos, o a nosotros mismos, o al "ocio creador".

Uno puede apoyar ciertas causas sin remuneración, por convicción, identificación, simpatía, etc., por el puro gusto de hacerlo. Pero todo tiene un límite. En general, con el trabajo intelectual se suele abusar, como bien dice León.

Carta de respaldo al CEPLAN

[Hoy salió publicada en La República una carta abierta suscrita por varias instituciones y personas, entre las que me incluyo, expresando preocupación por la falta de apoyo al CEPLAN, Centro Nacional de Planeamiento Estratégico]


Carta Abierta
Al Presidente de la República, Alan García Pérez, al Presidente del Consejo de Ministros, Jorge del Castillo Gálvez, al Congreso de la República y a la opinión pública en general


Las organizaciones y ciudadanos que suscribimos, queremos expresar nuestra opinión y preocupación por lo siguiente:

El Planeamiento Estratégico es una de las herramientas fundamentales de los estados modernos para construir una visión y sentido de desarrollo integral para el largo plazo, optimizar la gestión y la formulación de políticas públicas y avanzar hacia una efectiva reforma del Estado.

A partir del Planeamiento Estratégico, el Perú ha de encaminarse a aprovechar sus potencialidades internas para el desarrollo territorial, concertar los esfuerzos y aportes de los diversos actores expresados en los planes de desarrollo regional y local, consolidar nuestra presencia competitiva en los mercados externos, generar una economía con inclusión social, reducir significativamente la pobreza y perfeccionar el actual proceso de descentralización. La Quinta Política de Estado del Acuerdo Nacional asume el planeamiento estratégico como instrumento de concertación de objetivos y coordinación de acciones para alcanzar el desarrollo nacional y la integración a la economía global.

El 5 de mayo de 2005, se promulgó la Ley Nº 28522 que crea el Sistema Nacional de Planeamiento Estratégico y el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN), como cabeza de dicho Sistema que ha de funcionar de forma descentralizada y articulando los esfuerzos locales y regionales. Recientemente, el Congreso de la República ha aprobado la Ley General de Presupuesto Público para el año 2007, cuya tercera disposición transitoria autoriza al Ministerio de Economía y Finanzas la apertura del pliego presupuestario del CEPLAN y la asignación de un monto que haga posible su inmediato funcionamiento.

Dentro de quince años – el año 2021- el Perú celebrará doscientos años de su independencia nacional; los peruanos esperamos llegar a esa fecha con una democracia consolidada, con aceptables niveles de inclusión social, política y económica y con un rumbo claro que nos conduzca al desarrollo integral y sostenible. Alcanzar esos propósitos requiere de la adopción de un Plan Nacional de Desarrollo que ha de empezar ha formularse y ejecutarse desde ahora y de forma concertada.

En tal sentido, hacemos una invocación para que en el más breve plazo, y antes del 31 de diciembre de 2006, el Presidente de la República, Alan García Pérez, designe al responsable del Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (CEPLAN), y disponga que el Presidente del Consejo de Ministros y el Ministro de Economía y Finanzas definan el monto presupuestal de apertura para el año 2007 para la puesta en funcionamiento del CEPLAN y del Sistema Nacional de Planeamiento Estratégico. Invocamos también al Congreso de la República a ejercer su rol de fiscalización en este campo, y a la población en general a expresar sus opiniones y desplegar sus esfuerzos para alcanzar el desarrollo de nuestro país.


Lima, diciembre de 2006

martes 19 de diciembre de 2006

¿Cómo interpretar los resultados de las elecciones regionales y municipales?

Artículo publicado en Perú21, martes 19 de diciembre de 2006


Pasadas unas semanas de las elecciones del 19 de noviembre, contamos con más datos que nos permiten hacer mejores análisis. Recomiendo especialmente el artículo de Carlos Meléndez y Sofía Vera en el boletín Argumentos del Instituto de Estudios Peruanos, disponible en:

http://www.cholonautas.edu.pe/argumentos08.pdf.

Meléndez y Vera muestran evidencia de la existencia de procesos de construcción de liderazgos regionales; nueve de los presidentes regionales electos quedaron segundos en las elecciones de 2002 (Apurímac, Ayacucho, Cusco, Ica, Loreto, Moquegua, San Martín, Tacna y Ucayali); otros más tienen una importante experiencia previa como alcaldes provinciales (Arequipa, Callao, La Libertad, Huancavelica, además de Loreto, ya mencionado). A esto tenemos que sumar un presidente regional reelecto (Lambayeque) y otro con una importante trayectoria política previa (Junín). Además, en cinco departamentos (Ayacucho, Cajamarca, Cusco, Ica, San Martín) el movimiento regional ganador ganó también la mitad o más de las alcaldías provinciales de la región. Finalmente, los autores muestran que el promedio con el cual los presidentes regionales fueron electos subió ligeramente entre 2002 y 2006, de 28 a 32%, y que las diferencias entre el ganador y el que quedó segundo aumentaron ligeramente en 2006.

¿Estamos ante una reconstrucción política regional? La evidencia no alcanza para tener una respuesta clara: el hecho de que haya cierta continuidad política y un ligero aumento en el promedio de votación de los ganadores es apenas un indicio, no una prueba; y si bien en cinco regiones los ganadores se articulan con un buen número de alcaldes provinciales, también tenemos que, cuando menos en la mitad de ellas, lo que vemos es una desconexión entre el ámbito regional y el provincial.

Al margen de qué es lo que pase en el futuro, esta discusión debería servirnos para pensar en qué tenemos que hacer para mejorar la representación política en las regiones y municipios. Algunas pistas: es importante consolidar el liderazgo de actores regionales con experiencia política y de gestión, y limitar el espacio para los improvisados; propiciar la continuidad de los movimientos regionales y las organizaciones locales (en la actualidad, la ley comete el error de cancelar el registro de estas últimas concluida la elección); propiciar la articulación entre espacios regionales, provinciales y distritales; utilizar los consejos regionales y municipales como espacios de concertación política entre ganadores y perdedores, para lo cual deberíamos desaparecer o moderar el "premio de mayoría" que en la actualidad se le da al ganador. Este camino es mucho mejor que introducir una segunda vuelta, que podría agravar, no solucionar, los problemas de representación. Hoy se puede ganar una elección con 18% (Puno); con segunda vuelta, se podría ganar sacando todavía menos en la primera vuelta. Sacar después más de 50% es totalmente artificial.

lunes 18 de diciembre de 2006

Salió Argumentos no. 8, boletín del Instituto de Estudios Peruanos

Este número de Argumentos es el último del 2006 y también el último dedicado al análisis de coyunturas electorales, en un año en el que asistimos a una elección presidencial con segunda vuelta y a comicios regionales y municipales. En buena medida los artículos aquí presentados van contra un sentido común centralista que señala que ante la derrota de los partidos nacionales ha aumentado la desestructuración social. Lo que muestran los resultados regionales es el triunfo, en varios departamentos del país, de movimientos que tenazmente iniciaron procesos de construcción de nuevos referentes políticos, trabajando a veces distrito por distrito, provincia por provincia. El Perú sigue siendo un país de cambios. La coyuntura electoral que analizamos nos permite abordarlo desde una perspectiva política, social y cultural.

En este número presentamos:

Romeo Grompone, ALAN GARCÍA: ENTRE LA INICIATIVA Y LA ESPERA.

Carlos Meléndez y Sofía Vera, SI “TODOS PERDIERON” ¿QUIÉN GANÓ?

Mariel García Llorens, ELECCIONES REGIONALES Y LA (RE)PRODUCCIÓN DEL DISCURSO NACIONAL-LIMEÑO EN LOS MEDIOS.

Roberto Bustamante Vento, ESA LIMA QUE SE VA (O QUE YA SE FUE).

Rodrigo Barrenechea y Manuel Dammert VENEZUELA Y ECUADOR: Elecciones y perspectivas.

Saika Uno, ¿EL TLC EN MANOS DE DIOS?

Argumentos 8 puede ser descargado desde el siguiente link www.cholonautas.edu.pe/argumentos08.pdf

La catástrofe de Bush en el medio oriente, por Timothy Garton Ash

Este artículo es muy interesante porque no proviene de un autor que uno sabe de antemano que va a criticar cualquier cosa que haga Bush, sino de alguien que señala:

"Muchas veces, en estas páginas y en otros foros, he aconsejado que no hay que caer en el reflejo de criticar a Bush ni en el antiamericanismo automático. Estados Unidos no es el único culpable en este asunto, ni mucho menos. Conseguir que mejoren las cosas en Oriente Próximo es uno de los retos más difíciles que existen en la política mundial. Los habitantes de la región tienen gran responsabilidad por su situación. Y también la tenemos los europeos, por nuestros pecados de omisión pasados y nuestros pecados de comisión actuales".


Zorba 'el Bush'
El presidente de EE UU ha creado una sangrienta catástrofe en Oriente Próximo
T. Garton Ash 17/12/2006
El País


Qué maravilla de catástrofe y qué sangrienta. La política del Gobierno de Bush respecto a Oriente Próximo en los cinco años transcurridos desde el 11-S está culminando en un choque múltiple de trenes. En la historia de los conflictos humanos, nunca un país tan grande consiguió tan poco a costa de tanto. Prácticamente en todas las áreas importantes de Oriente Próximo, la política estadounidense de los últimos cinco años ha abordado una situación que estaba mal y la ha empeorado.

Si las consecuencias no fueran tan graves, daría risa un fracaso de proporciones tan épicas, digno de Zorba el Griego, que, al contemplar las ruinas de su gran proyecto, exclamó aquella memorable frase: "¿Habéis visto alguna vez un desastre más espléndido?". Pero la temeraria imprudencia de Zorba el Bush ha provocado la muerte, la mutilación, el desarraigo o el empobrecimiento de cientos de miles de hombres, mujeres y niños, sobre todo árabes musulmanes, pero también cristianos libaneses, israelíes y soldados estadounidenses y británicos. Al contribuir a alienar todavía más a los musulmanes ha ayudado a crear un mundo en el que, cuando caminamos por las calles de Londres, Madrid, Jerusalén, Nueva York o Sidney, todos y cada uno de nosotros estamos menos seguros. Ríanse si se atreven.

El comienzo fueron los atentados del 11-S. Es importante destacar que no es justo echarle la culpa de ellos a George W. Bush. La invasión de Afganistán fue una respuesta justificada a los atentados, que fueron impulsados por Al Qaeda desde sus bases en un Estado descontrolado y sometido a la tiranía de los talibanes. Pero si había que actuar en Afganistán, había que hacerlo debidamente. Y no fue así. Crear un orden medio civilizado en uno de los lugares más escarpados, inhóspitos y de tribalismo más recalcitrante del planeta no tenía más remedio que ser un reto inmenso. Si en los últimos cinco años se hubieran dedicado a la tarea los recursos de las democracias mundiales, incluidas las de una OTAN nueva y ampliada, tal vez podríamos hablar hoy, al menos, de un triunfo parcial.

En cambio, Bush, Cheney y Rumsfeld nos llevaron a Irak, con la ayuda y la complicidad de Tony Blair, y dejaron el trabajo en Afganistán a medio terminar. Hoy, Osama Bin Laden y sus esbirros siguen probablemente escondidos en las montañas de Waziristán, justo al otro lado de la frontera, en el norte de Pakistán, los talibanes han recobrado fuerza y todo el país es un caos de sangre. En vez de un triunfo parcial, tras una intervención legítima, nos encontramos con dos desastres que crecen sin cesar en Afganistán y en Irak.

Estados Unidos y Reino Unido invadieron Irak con falsas excusas, sin la debida autoridad legal ni legitimidad internacional. Si Sadam Husein, un peligroso tirano y demostrado agresor internacional, hubiera poseído verdaderamente reservas secretas de armas de destrucción masiva, la intervención podría haber estado justificada; como no las tenía, no lo estuvo. Luego, gracias a la impresionante incompetencia de los guerreros civiles de sillón en el Pentágono y en la Casa Blanca, hemos transformado un Estado totalitario en un país de anarquía. Decíamos que íbamos a hacer que Irak avanzara hacia la libertad de Locke, pero lo sumergimos en una naturaleza digna de Hobbes. Cada vez son más los iraquíes -los que no han muerto- que dicen que las cosas están peor que antes. ¿Quiénes somos nosotros para decirles que se equivocan?

Ahora nos disponemos a retirarnos. Después de trabajar en Basora, en la Operación Simbad, un número reducido de tropas británicas se establecerá en su base en el aeródromo de la ciudad. Nos sentaremos en el desierto y a eso lo llamaremos paz. Si la Casa Blanca sigue el consejo de la Comisión Baker-Hamilton, las tropas estadounidenses harán algo parecido, y dejarán asesores incorporados a las fuerzas iraquíes. Hace 30 años, la retirada de Estados Unidos quedó tapada por la vietnamización; ahora quedará disimulada por la iraquización. Mientras tanto, los iraquíes podrán seguir matándose unos a otros hasta que, al final, acaben logrando firmar quizá unos pactos políticos de circunstancias; o quizá no.

Irán, la gran vencedora

La gran vencedora es la dictadura teocrática de Irán. Hace cinco años, la República Islámica tenía un presidente reformista, una oposición democrática importante y una economía en apuros debido a los bajos precios del petróleo. Tenía un aire de derrota. Ahora, las perspectivas de democratización son cada vez menores, el régimen vive la euforia de un petróleo a más de 60 dólares el barril y tiene una enorme influencia, a través de sus hermanos chiíes, en Irak y en Líbano. La probabilidad de que acabe teniendo armas nucleares aumenta de forma proporcional. Al derrocar al dictador iraquí, que no tenía armas de destrucción masiva, hemos conseguido que los dictadores iraníes tengan más posibilidades de adquirirlas. Y esta semana, el presidente de Irán, Ahmadineyad, hizo un nuevo llamamiento a la destrucción del Estado de Israel. Los neoconservadores estadounidenses que pretendían hacer que Oriente Próximo fuera más seguro para los israelíes han acabado por lograr que sea más peligroso para ellos.

No hacía falta que el Grupo de Estudios sobre Irak nos dijera que es fundamental resolver el conflicto árabe-israelí mediante una solución de dos Estados, Israel y Palestina. En los últimos meses de la Administración de Clinton, Estados Unidos estuvo a punto de cerrar el acuerdo. Sin embargo, con Bush hemos retrocedido. Incluso la solución de Ariel Sharon -y respaldada por Bush- de una separación a través de hechos consumados ha quedado en segundo plano, con la guerra de este verano en Líbano, la ascensión de Hamás en Palestina (en parte, también un efecto secundario de las prisas de Bush para que se convocaran elecciones) y una desilusión creciente de la población israelí.

La 'contrarrevolución del cedro'

Después de un aparente éxito con la revolución del cedro en Líbano y la posterior retirada de las tropas sirias, el Gobierno de Bush, con su apoyo tácito a la acción militar sostenida pero ineficaz de los israelíes el pasado verano, desautorizó al propio Gobierno libanés al que afirmaba respaldar. Ahora, Hezbolá está enfrentándose a los revolucionarios de terciopelo que apoya Occidente con sus mismas armas: tras la revolución del cedro llega la contrarrevolución del cedro. En Egipto, supuesto ejemplo del respaldo de Estados Unidos a la democratización pacífica en el segundo mandato de Bush, el triunfo electoral de los islamistas (como en Palestina y Líbano) parece haber asustado a Washington, que ha abandonado su nueva política casi antes de haberla empezado a llevar a la práctica. En el lado positivo, lo único que hay es la renuncia de Libia a las armas de destrucción masiva y unos cuantos intentos de reforma en algunos Estados árabes más pequeños.

He aquí, pues, la hoja de resultados de Afganistán, Irak, Irán, Israel, Palestina, Líbano y Egipto: peor, peor, peor, peor, peor, peor y peor. Y ahora, con James Baker, Estados Unidos puede pasar de los pecados del hijo a los pecados del padre. Al fin y al cabo, fueron Baker y George H. W. Bush quienes dejaron matar a los que se habían atrevido a alzarse contra Sadam al final de la primera guerra del Golfo, para no hablar del entusiasmo con el que Washington ha mantenido sus pactos faustianos con petroautocracias como Arabia Saudí. Me dicen que la propia Condoleezza Rice, nada menos, ha comentado irónicamente que la palabra democracia no aparece prácticamente en el Informe Baker-Hamilton.

Muchas veces, en estas páginas y en otros foros, he aconsejado que no hay que caer en el reflejo de criticar a Bush ni en el antiamericanismo automático. Estados Unidos no es el único culpable en este asunto, ni mucho menos. Conseguir que mejoren las cosas en Oriente Próximo es uno de los retos más difíciles que existen en la política mundial. Los habitantes de la región tienen gran responsabilidad por su situación. Y también la tenemos los europeos, por nuestros pecados de omisión pasados y nuestros pecados de comisión actuales. No obstante, la mayor parte de culpa le corresponde a Zorba el Bush. Hay pocos ejemplos en la historia reciente de un fracaso de tales dimensiones. Felicidades, señor presidente, ha creado un desastre estupendo.reciente de un fracaso de tales dimensiones como el de la zona del mundo árabe.

La importancia de la cultura en las explicaciones políticas

Que la cultura es una variable importante para explicar los fenómenos políticos, es algo indudable. Sin embargo, y acá hablo desde mis sesgos como politólogo, pienso que deberíamos intentar primero explicar los fenómenos políticos usando variables políticas, y sólo si ellas no son suficientes, recurrir a otras, como las culturales.

Ver por ejemplo el artículo siguiente, y compararlo con el anterior de T.Garton Ash. El por qué la democracia no germina en el medio oriente se puede explicar perfectamente por la desastrosa política exterior de los Estados Unidos, sin necesidad de recurrir a la variable cultural, que termina culpando a los pueblos esa región de los problemas causados por los Estados Unidos. En el mismo sentido, en América Latina no estamos mal por ser católicos, sino por cómo funcionan nuestras instituciones y nuestra política, el tipo de nuestra inserción internacional, nuestros problemas sociales, etc., etc.


Hearts, Minds and Schools

By Lawrence E. HarrisonSunday, December 17, 2006
The Washington Post

The war in Iraq has produced many casualties. One lesser-noticed one may be the death of an idea -- the idea that the culture of a nation or region can be transformed quickly by well-intentioned foreigners. The recent report of the Iraq Study Group scarcely mentions the grand goals of bringing democracy to Iraq, and instead contemplates a drawdown of U.S. combat troops. It seems that the notion of transforming the political culture of the Middle East has been drawn down as well.

"Are the people of the Middle East somehow beyond the reach of liberty?" President Bush asked in 2003. "Are millions of men and women and children condemned by history or culture to live in despotism? I, for one, do not believe it." As his audience applauded, he went on to criticize the "cultural condescension" of skeptics who believe that Islam and democracy don't mix.

The president was, at best, half right. In the long run, the values of freedom may be right and true for all people in all societies. But the cultural values favorable to pluralism and entrepreneurship are indispensable to building democracy and capitalist prosperity.

For the past half-century, politicians and experts in rich countries have tried to improve living standards and build democracy in Africa, Asia and Latin America. Early on, they, too, were convinced that tyranny and poverty could be defeated, that democracy and capitalism were rooted in human nature. With a few exceptions, such as South Korea and Taiwan, meaningful progress has not materialized.

Some cultures and some religions clearly do better than others in promoting democracy and prosperity. Iraq and Afghanistan show that, where culture is adverse, a blind belief in the power of freedom is a frail foundation for U.S. policy.

But culture is not destiny. The failures in Iraq and instability in Afghanistan do not prove that these or other countries are condemned to stagnation and political oppression. For politics to change, however, culture must change, too -- and that takes much more than dispatching troops, holding elections and writing constitutions.

During my 20 years (1962-82) with the U.S. Agency for International Development, I directed five missions in Central America and the Caribbean. Like other young idealists, I believed that President John F. Kennedy's Alliance for Progress -- a "Marshall Plan" for Latin America -- would make the region safe for democracy.

But as I encountered daily the intractability of Latin America's problems, it became clear to me that poverty and injustice were rooted in the region's values. I was learning what Federal Reserve Chairman Alan Greenspan would articulate years later, after the Russian economy collapsed in the late 1990s. "I used to think that capitalism was human nature," he reflected. "But it isn't at all. It's culture." The same is true of democracy.

In the late 1970s, I worked in Haiti, which shares the island of Hispaniola with the Dominican Republic. In 1804, when Haiti became independent, it was vastly richer and more powerful than the Spanish colony to the east. But today Haiti is by far the poorest country in the hemisphere -- in 2003, its per capita income was $1,740, compared with $6,820 for the Dominican Republic, according to U.N. estimates. Adult literacy was 51 percent in Haiti, vs. 88 percent in the Dominican Republic. And while Dominicans have experienced substantial democratic continuity in the past 40 years, authoritarianism has been the norm for Haiti.

The Dominican Republic's evolution has been typical of Latin America, while Haiti's has been typical of Africa. Why the difference? The dominant religion in Haiti is voodoo, which nurtures mistrust and irrationality. Its roots are in the Dahomey region of West Africa -- what is today Benin. The levels of income, child malnutrition, child mortality, life expectancy and literacy are virtually identical today in Haiti and Benin.

Some religions and cultures do better than others at promoting personal responsibility, education, entrepreneurship and trust -- all values that shape political and economic development. When it comes to democracy, prosperity and rule of law, Protestant societies -- above all, the Nordic countries of Denmark, Finland, Iceland, Norway and Sweden -- have generally done better than Catholic nations, particularly those of Latin America. Confucian societies such as Japan, Singapore, South Korea, Taiwan and now China have produced transforming economic growth. Islamic countries, even those with oil, have not.

The late senator Daniel Patrick Moynihan once stated: "The central conservative truth is that it is culture, not politics, that determines the success of a society. The central liberal truth is that politics can change a culture and save it from itself."

With these words in mind, I've spent the past four years leading the Culture Matters Research Project at the Fletcher School at Tufts University, where I am a senior research fellow. The effort has involved 65 social scientists, journalists, politicians and development practitioners from 25 countries. We undertook case studies of more than two dozen countries in Africa, the Americas, Asia and Europe, several of which had experienced or were undergoing
transformations from traditional to modern societies.

Our goal was to capture the role of culture and cultural change in a society's evolution. We found that Confucian values of education, achievement and merit played a central role in the economic "miracles" in East Asia. Open economic policies and the welcoming of foreign investment triggered several transformations, including in India, Ireland and Spain. Visionary leadership was crucial in the cases of Botswana, Turkey and Quebec. In Ireland, Italy, Spain and Quebec, modernization was also accompanied by decline in the influence of the Catholic Church.

We concluded that enlightened policies can, over time, produce cultural change -- change that in turn spurs political pluralism and economic development. However, it is extremely difficult to impose such changes from outside; war is not a helpful instrument. Better tools include education that inculcates democratic and entrepreneurial values; improved child-rearing practices; religious reform; and development assistance keyed to cultural change.

The first step is to end illiteracy, which is the greatest obstacle to progressive cultural change. It impedes the human capacity to learn and perpetuates fatalism and superstition. Human progress lags most in societies in which illiteracy is highest, above all in Islamic countries and Africa. Literacy among women may be even more important than literacy among men because of the crucial role women play in child-rearing.

A second, longer-term goal is ensuring a high school education for all. Spain offers a telling example: In 1965, during the Franco dictatorship, 38 percent of the country's high school-age population was in school; in 1982, seven years after Spain's transition to democracy, it was 88 percent.

Child-rearing techniques must also be rethought. Traditional child-rearing patterns are sustained from generation to generation, yet in many countries such customs may instill values that impede progress for individuals and for society. For example, Costa Rican psychiatrist Luis Diego Herrera argues that child rearing in his country typically upholds shrewdness over honesty. "Children are taught contradictory standards of behavior," he said. "They are supposed to abide by the rules, but if they break them, the important thing is to get away with it."

Reducing the role of religion in politics and religious reform more broadly may also be crucial, particularly in the case of Islam. The groundbreaking U.N. Arab Human Development Reports stress openness to the values, ideas and institutions of the non-Islamic world, including tolerance of other religions and commitment to education and gender equality. The advocacy group Freedom House judges not one Arab country to be free, and that has much to do with a culture that nurtures authoritarianism, discourages dissent and places a lower priority on education.

Catholic ambivalence about free markets has contributed to Latin America's costly dalliances with socialism, a point stressed by Catholic writer Michael Novak. Orthodox Christianity's similar ambivalence has contributed to anti-capitalist currents in Russia and elsewhere in Eastern Europe. Support of democratic capitalism by both religions, coupled with their concern about injustice, corruption and crime, could play a key role in progressive cultural change.

Finally, aid agencies and universities must take culture seriously. Because their staffs include professionals committed to cultural relativism, such institutions have largely avoided confronting cultural obstacles to progress. However, they can play an important role in support of reform-minded national leaders by integrating culture into their research, strategies and projects.

Culture does matter. But politics can change culture and enable more rapid progress, substantially transforming societies within a generation. The anguish of the U.S. adventure in Iraq, genocide and famine in Africa, and the huge flow of poor people seeking a better life in rich countries are among the vivid reminders of how difficult it is to create a more democratic, just and prosperous world. Confronting culture can make that challenge more manageable.

lawrence.harrison@tufts.edu
Lawrence E. Harrison is author of "The Central Liberal Truth: How Politics Can Change a Culture and Save It From Itself" (Oxford University Press).

sábado 16 de diciembre de 2006

El "efecto salmón" (otra charla de café)


Mi amigo Silvio ha publicado en su blog interesantes reflexiones, en un tono informal, sobre lo que podríamos llamar la "identidad peruana", que varias veces ha compartido conmigo. Está su comentario sobre el voley peruano, que motivó otro mío (con el que inicié una sección de este blog que llamo "charlas de café"), y luego una interesante reflexión de Roberto. Luego continuó con tres entregas sobre "el síndrome romerito".

http://grancomboclub.blogspot.com/2006/12/el-vley-peruano-y-la-teora-del.html

http://martintanaka.blogspot.com/2006/12/charla-de-caf-sobre-el-voley-peruano.html

http://elmorsa.blogspot.com/2006/12/la-tentacin-del-fracaso-futbol-y-otras.html

http://grancomboclub.blogspot.com/2006/12/el-sndrome-romerito-i.html

Bueno, acá juego en pared con Silvio y añado un comentario sobre lo que llamo "efecto salmón".

Empecemos por el "síndrome romerito". Según Silvio, se trata de lo siguiente:

"Se lleva una gran carga de frustración y de baja autoestima que resulta ser una fuerza moral en contra, una carga, un lastre. Es lo que llamo el "síndrome Romerito". Es el fatalismo de tener que perder. Se podrá estar cerca, se llegará al "casi", se jugará como nunca, pero se perderá como siempre. A nadie le sorprenderá la derrota. Acaso sólo haya bastado con haberlo hecho bien, con garra. Ya no se trata de ganar, sino de "sudar la camiseta". Una camiseta bien sudada es lo mínimo que se les pide. Que pierdan es disculpable; que no se esfuercen, no lo es. Es la condena de la derrota permamente. Total losers".

Creo que Silvio tiene gran parte de razón. Como muchos han dicho, tenemos un problema de "mentalidad". Recientemente, Carlos Aparicio ha usado esa variable para explicar por qué perdimos varios partidos en el mundial de voley en el quinto set. Efectivamente, estamos acechados siempre por la "tentación del fracaso", como bien dice Roberto. Estamos naturalmente más cerca de Ribeyro que de Vargas Llosa. En el plano cultural, tenemos representaciones y narrativas que refuerzan esto sistemáticamente. Tenemos discursos que, como la historiadora Magdalena Chocano señalara hace algunos años, enfatizan la idea de Basadre del "país de las oportunidades perdidas", y la idea de haber tenido un pasado glorioso que perdimos en el camino, de allí la necesidad de preguntarnos "en qué momento se jodió el Perú". El peso del pasado y de la responsabilidad nos abruma, por eso preferimos inconcientemente la mediocridad, por el pavor que nos genera sufrir una nueva derrota. Nos torpedeamos a nosotros mismos, para luego poder tener excusas. Cuando la verdadera clave del triunfo está en saber asimilar las derrotas. Como bien dice Silvio, un ganador es un perdedor que no se rindió.

Todo esto está en la mente por supuesto. Hay países con discursos en los cuales se está permitido perder, no hay problema con eso, la idea es recuperarse y ganar más adelante. Y seguir insistiendo. Pero acá la derrota es lapidaria. No se aprende la experiencia, se hace leña del árbol caído. De otro lado, la idea del pasado glorioso nos tira para abajo. Si simplemente asumiéramos que estamos en el fondo, cada paso adelante sería valorado. Pero no: siempre será insuficiente. Por eso Venezuela puede avanzar en el futbol; nosotros retrocedemos.

Pero creo que esto es sólo una parte de la explicación. Creo que tenemos que ser justos con Romerito. Alguna vez escuché a Kike Pérez comentar que Romerito perdió por falta de esquina: no tenía un buen manager, un buen preparador, un buen entrenador, buenos asistentes. Además, no conocía las mañas y malas artes del negocio: Mancini habría boxeado con guantes más pesados. A sus guantes les habrían echado gotas que marearon a Romerito. Perdemos también por lornas, porque no sabemos o podemos hacer valer nuestros derechos.

En suma, Romerito perdió por un problema de mentalidad, en parte, pero también porque estaba solo. Y para ganar hay que estar acompañado. A esto llamo efecto salmón. No basta un Romerito: tiene que tener detrás, o a su lado, a mucha otra gente de calidad. Y además, tiene que tener un entorno social y familiar que lo motive. El secreto del salmón como especie es la masividad: muchos empiezan, pocos llegan. Los que llegan, ponen huevos, y de esos muy pocos terminan en salmones adultos. La clave para la especie es el número. Como dijo Santiago Roncagliolo, por cada Vargas Llosa o Bryce, hay 500 en España que nunca llegaron a nada...


Tendremos campeones mundiales de box, o medalla de oro en voley, cuando tengamos cinco, diez, experiencias de jugar finales. Perderemos varias, pero ganaremos también. Pero si todo lo apostamos a un salmón solitario, lo más probable es que quede a medio camino. Tal vez por eso tenemos mejores oportunidades en deportes que no requieren tanta compañía: tenis, tiro, tabla... y somos peores en deportes más colectivos (típico: futbol), o que requieren mucha infraestructura (atletismo, p.e.).

Me adelanto a la crítica de por qué China o la India pueden tener menos medallas que Cuba, dados sus tamaños poblacionales. No me refiero al tamaño de la población total, sino al número de participantes dentro de una carrera específica.

Termino estos comentarios de café diciendo que tenemos que esforzarnos en superar los complejos que nos tiran para abajo, en todo orden de cosas. Y si nos sentimos salmones solitarios, la clave es no tener miedo a equivocarse, a ser derrotado. De las derrotas se aprende mucho. La cosa es la persistencia. La vida es una maratón, no una carrera de cien metros. Por último, si nosotros no somos los que vamos a llegar, podremos al menos hacérsela más fácil a los que vienen detrás. Y así seguimos avanzando.

jueves 14 de diciembre de 2006

Excelente revista sobre Venezuela


Les recomiendo ampliamente la flamante Stockholm Review of Latin American Studies, editada por Rickard Lalander. Una excelente reunión de textos de muy buenos autores, muy equilibrado, algo difícil de lograr cuando se escribe sobre Venezuela.
Issue No 1. November 2006
Política y sociedad en la Venezuela del Chavismo
Editor, Rickard O. Lalander
Contents
Rickard O. Lalander Introduction
Daniel Hellinger Tercermundismo and Chavismo
Friedrich Welsch and Gabriel Reyes ¿Quiénes son los revolucionarios? Perfil sociodemográfico e ideopolítico del Chavecismo
Los textos pueden verse en:

miércoles 13 de diciembre de 2006

Sobre el "giro a la izquierda" en América Latina

Recientemente escribí un artículo en el que criticaba la idea de un "giro a la izquierda" como saldo de las últimas elecciones en la región. Ver:

http://martintanaka.blogspot.com/2006/12/latinoamrica-entre-las-correcciones.html

Sobre este tema se está armando un pequeño pero interesante debate local. Recientemente en La República han escrito sobre lo mismo Alberto Adrianzén y Nicolás Lynch, defendiendo posiciones diferentes.

http://www.larepublica.com.pe/component/option,com_contentant/
task,view/id,134236/Itemid,0/

http://www.larepublica.com.pe/component/option,com_contentant/
task,view/id,134234/Itemid,0/

Esto por supuesto es parte de un debate mucho mayor. Ver por ejemplo la conferencia organizada recientemente en Cornell por Ken Roberts, y las reflexiones de Max Cameron, así como el último número del Journal of Democracy.

http://www.einaudi.cornell.edu/LatinAmerica/conference/
leftturn/index.asp

http://commentisfree.guardian.co.uk/maxwell_a_cameron/2006/12/
pink_tide_spreads.html

http://www.journalofdemocracy.org/

IDEELE 179, y una más sobre Federico Dantón

Hola, salió el último número de la revista ideele

http://www.idl.org.pe/idlrev/revistas/179/179.htm

Pueden ver, entre otras cosas interesantes, una nota sobre Federico Dantón de Paola Ugaz

http://www.idl.org.pe/idlrev/revistas/179/47-53.pdf

martes 12 de diciembre de 2006

The Pinochet regime: an accounting, by Alan Angell

12 - 12 - 2006
Augusto Pinochet's supporters make three key claims about his record in office as president of Chile. Alan Angell tests them against reality.

Alan Angell is university lecturer in Latin American politics, and a fellow of St Antony's College, Oxford. Among his books are Politics and the Labour Movement in Chile (1972); En Busca de la Utopia: La Politica Chilena entre Alessandri y Pinochet (1994); and (co-edited with Benny Pollack) The Legacy of Dictatorship: Political, Economic and Social Change in Pinochet's Chile (1993). His next book is Democracy after Pinochet: Politics, Parties and Elections in Chile (Institute for the Study of the Americas, early 2007)

Few coups in Latin America have received so much international attention as that of Chile in September 1973. Condemnation of Augusto Pinochet and his regime was almost universal (the United States of America of Richard M Nixon and Henry Kissinger was an exception); not just because of the illegality of the action and the brutality that accompanied it, but because Pinochet's coup took place in a democracy, in a country with a long experience of constitutionalism, and because it brought to an end an unusual attempt to create socialism through parliamentary and constitutional means.

Yet Pinochet had his supporters. Indeed, a surprisingly large number of Chileans remained loyal to him to the end of his regime in 1990. He did, after all, gain 43% of the vote in the October 1988 plebiscite to prolong his rule for eight more years.

Even if we can discount some of those votes because of fear and intimidation, it is nonetheless clear that Pinochet had substantial support from a variety of groups: business, right-wing Catholics, those who feared a return to the chaos of the Salvador Allende years, some sectors of the poor who benefited from the targeted social policies of the regime, and those who welcomed the tranquillity of the Pinochet years, even if it was the tranquillity of a well-ordered prison. (This domestic support, by the way, was far more important than the support of the US - which in any case did not support him during the Jimmy Carter presidency or in the later years of the Ronald Reagan period).

Supporters will give three reasons for arguing that the legacy of Pinochet was positive and that Chile should be grateful to him. The first is that human-rights violations, regrettable as they were, were necessary to combat the evils of Marxism. The second is that he was the architect of an economic miracle. And the third is that he laid the foundations of a stable political order. I think there is little substance to the first and last claim, and the second one is far less accurate than is often asserted.

Human rights

The record of human-rights violations in Chile under Pinochet was appalling - at least 3,000 people were killed, many thousands tortured and many thousands more were forced into exile. There is never any justification of such brutality by any regime, but the normal excuse offered by military plotters is that a coup is necessary to deal with terrorism and guerrilla violence.

This excuse does not work for Chile. The ease with which the military regime dealt with the very limited and scattered opposition to the coup shows how unprepared the government and its supporters were for effective armed opposition to the plotters on the right. Even those small groups that had access to arms were in no position to challenge a powerful and effective military.

Pinochet and his supporters chose to exercise terror and repression because it served to justify their claim that the Marxist threat was real and could only be countered by such measures. This claim could then be used to justify (in their eyes) the creation of a severely authoritarian regime with strict controls over any political activity, and drastic punishment for anyone perceived as an opponent of the regime.

The economy

The second justification is that Pinochet created a model free-market economy. It is certainly true that there was massive privatisation and effective reduction of inflation. But the negative features are huge. The overall growth rate of the seventeen years of his rule was dismal - a little over 2% per annum. He engineered two massive recessions - that of 1975 (which could partly be blamed on the situation he inherited), and one of 1982-83 (which was due entirely to the regime's economic policies).

There was enormous social suffering - unemployment at its peak was over 30%, and over 40% of the population were in poverty at the end of his regime. His government reduced social spending, with dire consequences for the quality of public health and education. Moreover, despite the commitment to neo-liberalism, the largest state asset, the state copper corporation Codelco, was not privatised, and Pinochet's regime received colossal financial support from a state company nationalised by the Salvador Allende regime.

I could go on: the much-vaunted pension privatisation is now under attack, the central bank only achieved real independence under democracy. In truth, only after the recession of 1982-83 did the regime adopt sensible macro-economic policies.

It must also be stressed that these economic measures were accompanied by corruption which benefited Pinochet's supporters - and also, we know now, the man and his family himself. The privatisations were used to reward supporters, and there was little transparency or effective regulation. The rich benefited enormously in Pinochet's government leaving Chile with the legacy of one of the most unequal income distributions in the world.

The claim that Pinochet ruled for the benefit of the country can no longer be sustained. Undeniably, Chile has seen great economic progress since 1990 but this, I would argue, is the product of the policies of the democratic governments and not the legacy of Pinochet.

The political order

What of the claim that Pinochet created a stable and transformed political order? It is true that the constitution of 1980 he designed is still in place, but that is against the will of the democratic governments, who have lacked the legislative majority to replace it, though there have been fundamental modifications to make it less authoritarian and more democratic - the direct election of local authorities, greater powers of congress, and greater presidential control over military appointments, amongst other measures.

Pinochet's regime was characterised by order and stability after 1973 but as virtually all the opposition leaders had been exiled or killed, as all political activity was banned, and as Pinochet's apparatus of repression was extensive and effective, that is hardly surprising. The Catholic church was a lone and courageous voice opposing the human-rights violations of the regime.

Yet despite the level of repression, when the crisis of 1982-83 increased the suffering of the population, mass protests broke out and continued to break out monthly for several years. Pinochet never broke the power of the parties, even though this was his stated aim, and after his exit from office , the same or similar parties, and in many cases the same politicians emerged to take office. If Chile has been a stable and successful democracy since 1990 that, once more, is to be attributed to the politicians of democracy not the legacy of authoritarianism.

A question of justice

The last question to be raised is a natural one in light of Pinochet's death: why was he not brought to justice, why was there no trial? This demands a considered reply.

First, dictators are rarely - if ever - brought to justice unless there is foreign intervention. Second, Pinochet was not the only violator of human rights in Chile and progress in this area is impressive. The number of former military officers arrested, on trial or being investigated for human-rights abuses is way above those of any other country of Latin America; in 2005, ninety-four former members of the military were convicted of human-rights violations, with an additional 405 cases on trial, and 600 cases are under investigation, representing a total of 1,240 victims.

There have been official reports condemning the violations, reparations have been made, trials continue, new interpretations challenge the Amnesty Law of 1978, and the army has admitted culpability and has apologised. The attempt to bring Pinochet to justice was, though unsuccessful in his lifetime, never-ending,

If Pinochet never faced the final humiliation of a trial, he faced many other humiliations. Almost all his supporters deserted him. The National Commission on Political Imprisonment and Torture Report (the Valech report) of November 2004 produced such undeniable evidence of horrific brutality on such a massive scale than only the hardline Pinochetistas could ignore it. Juan Emilio Cheyre, the commander-in-chief of the army, undertook a series of initiatives to express genuine repentance for the abuses that took place under Pinochet. Pinochet's reputation, already fairly low, became even lower with mounting evidence of fraud and illicit enrichment. These developments were unimaginable ten years ago and led to his abandonment by the political right.

There have been demonstrations for and against Pinochet following his death, but they are on a small scale. Most Chileans will be glad that a page has been turned and they can concentrate on the issues which most concern governments and its citizens - education, health, employment and security. Democracy is now stable in Chile and Pinochet, like Francisco Franco, will increasingly become a figure of interest to historians, but less and less relevant to daily political concerns.

[tomado de http://www.opendemocracy.net/home/index.jsp]

Sobre los recientes conflictos en Abancay, por Luis Chocano (2)

Sobre el complejo panorama político de la Region Apurímac

Luis Alfredo Chocano
Licenciado en Sociología por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Trabajó durante varios años en el Departamento de Apurímac.

[Continuación del artículo de más abajo, http://martintanaka.blogspot.com/2006/12/sobre-los-sucesos-en-abancay-del-5-de.html]


Mi hipótesis cuestiona la existencia de un departamento -ahora región- casi híbrido de nacimiento, creado de manera ficticia, como se crearon muchos estados africanos del siglo XX. De esta forma alberga en su interior divisiones o rivalidades que, en el marco de una débil legislación electoral para elegir a los presidentes regionales u otras autoridades, generan un caldo de cultivo propicio para acontecimientos como los del 5 de diciembre.

Si uno se fija en el mapa del Perú, la región Apurimac aparece como un enclave entre las regiones Ayacucho y Cusco, y ciertamente fue del desmembramiento territorial de estos antiguos departamentos (ex intendencias coloniales) que se forma el departamento de Apurimac, hoy con rango de región.

De las actuales siete provincias de dicha región, Andahuaylas y Chincheros pertenecieron al departamento de Ayacucho. Las provincias de Abancay, Aymaraes, Cotabambas y Antabamba pertenecieron al departamento del Cusco. Apurimac se creo en 1873, nombrándose como su capital a la Villa de Abancay, que en 1874 adquiere el rango de ciudad. La ciudad más antigua y grande del nuevo departamento era Andahuaylas, pero las decisiones políticas de la época determinaron esa configuración, y quizá desde allí la eterna rivalidad entre andahuaylinos y abanquinos.

Si recordamos el intento fallido de regionalización que se dio en el primer gobierno aprista a fines de la década de 1980, el departamento se desmembró entonces por voluntad electoral de sus ciudadanos. Andahuaylas y Chincheros optaron por formar parte de la Región Wari, integrada por los departamentos de Ayacucho, Ica y Huancavelica. Abancay, Aymaraes, Cotabambas y Antabamba optaron por formar parte de la Región Inca, formada además por los departamentos del Cusco y Madre de Dios. Estas regiones desaparecieron por decreto del gobierno fujimorista, que volvió al modelo departamental y creó las CTAR como una instancia de gobierno departamental, cuya estructura sería heredada después por los gobiernos regionales.

Los gobiernos regionales se volvieron a reestablecer a fines del 2002 sobre la base de los antiguos departamentos, con la idea de hacer futuras reconfiguraciones territoriales de mayor envergadura que se realizarían en consultas populares. El único intento, del año 2005, fue rechazado no solo en Apurimac sino en la mayor parte de los departamentos consultados.

En ese marco se realizo a fines del 2002 la elección del primer presidente regional, cargo que recayó en la andahuaylina Rosa Suárez, quien como era lógico debía gobernar desde la ciudad de Abancay, capital de la Región, y para todos los apurimeños. Por lo visto al final de su mandato su sentido micro regionalista andahuaylino le llevo a tomar medidas desacertadas, con el detalle adicional que dichas medidas se daban en perjuicio de la ciudad y la provincia sede de su gobierno.

Se podría pensar que de no ser el o la presidente regional de origen andahuaylino, estos problemas no surgirían: no lo sabemos; es una hipótesis en todo caso. Sin embargo podemos afirmar es que ello es poco probable, y por dos razones. Una es el exacerbado micro regionalismo de ambas provincias líderes. La otra es el volumen electoral: la población electoral de Chincheros y Andahuaylas representan el 49.6% de la población electoral de toda la región.

Recuérdese que según la legislación electoral para elegir al presidente regional basta que éste gane con mayoría simple, así sea con 20% de los votos validamente emitidos. Se percatará el lector que aquí se plantea una disyuntiva grave permanente: por un lado la posibilidad de que el presidente regional sea andahuaylino es constante; de hecho el nuevo presidente regional electo también es andahuaylino. Por otro lado, dado que la capital de la región es la ciudad de Abancay, el andahuaylino electo debe gobernar desde esa ciudad para todos los apurimeños.

Si el lector revisa los resultados provinciales del último proceso electoral regional en Apurimac, se percatara de su polarización: de hecho quien ganó en Abancay era el candidato abanquino de Si Cumple, y dudo mucho que todos los que votaron por él sean fujimoristas políticamente convencidos, pues el voto antes que un voto político, ha sido un voto por el representante regional.

Culmino acá estas líneas y llamo la atención del lector, pues lo sucedido puede volver a ocurrir. Pueden tomarse simples medidas desde la legislación electoral, como por ejemplo el elegir a los presidentes regionales con mayoría del 50% +1 como cuando se elige al Presidente de la Republica. Esto legitima la elección, mas aún tratándose de regiones con características tan especiales con Apurimac, y me temo que no sea la única región en el Perú con esas divisiones internas.

Finalmente, los acontecimientos sucedidos son un llamado de atención al nuevo presidente regional, quien asumirá funciones en enero, para dejar de lado su micro-regionalismo, y gobernar para todos los apurimeños, hayan o no votado por él.

Lima, 12/Dic/2006


UN BREVE COMENTARIO MÍO. El artículo es muy interesante, solamente cuestiono la idea de que una segunda vuelta legitima la elección. Todo lo contrario: si ahora el que gana lo hace con 20%, con segunda vuelta el ganador puede haber obtenido 15%. La segunda vuelta crea una legitimidad ficticia. Mucho más importante es introducir un criterio de proporcionalidad y fortalecer el funcionamiento de los consejos regionales, para que sea allí donde haya obligación de concertar. Saludos.

Conflictos inter e intra comunales y las imágenes del Perú

Artículo publicado en Perú21, martes 12 de diciembre de 2006



En los últimos días hemos visto altos niveles de violencia en Abancay, donde pobladores de esa ciudad cuestionaban al gobierno regional de Apurímac, por destinar fondos a la ciudad de Andahuaylas. Santiago Pedraglio correctamente ha llamado la atención sobre los riesgos del localismo. De otro lado, salió publicado el último informe (noviembre) de la Defensoría del Pueblo sobre conflictos sociales, que también nos llama la atención sobre lo mismo. Creo que esto merece mucho más atención.

Cuando pensamos en los conflictos sociales, solemos pensar en un antagonismo entre, de un lado, un Estado ajeno, lejano, injusto, discriminador; o un ente privado poderoso (empresa minera, por ejemplo), explotador y abusivo; y del otro, un pueblo unido en su protesta, luchando por sus derechos. Creo que este es el imaginario de gran parte de las ciencias sociales y de las personas que piensan en estos asuntos en general. No sin razón: en el último reporte de la Defensoría se señala que las dos razones principales de conflictos son “cuestionamiento a autoridades locales” (42%) y “enfrentamientos entre poblaciones y empresas que explotan recursos naturales” (20%).

Sin embargo, hay otra dimensión de los conflictos que es fundamental, y que a mi juicio no recibe la atención que merece: el conflicto inter e intra comunal, donde el Estado no necesariamente es el opresor, sino que es incapaz de mediar eficazmente entre partes en disputa. Este problema es particularmente agudo en el Perú rural y entre los pobres, y según la Defensoría el 71% de los conflictos registrados está en zonas rurales, y el 86% involucra población pobre.

Según la Defensoría, un 17% de los conflictos involucra “conflictos entre comunidades por delimitación, propiedad, acceso a recursos”, y un 7% “conflictos entre departamentos por demarcación territorial o acceso a recursos”, lo que suma un 24%. Sin embargo, esta cifra puede estar subestimada; porque cuando vemos los motivos del conflicto, en un 36% se cuestiona decisiones judiciales o administrativas por “sentencias [sobre] linderos, adjudicación de tierras, adquisiciones, obras”; y luego un 8% más protesta por “disputa por linderos”, lo que hace que los conflictos inter e intracomunales podrían llegar hasta un 44% del total.

Creo que estos temas merecen mucha investigación y reflexión, y creo que no la han tenido porque es más tranquilizador pensar en un pueblo luchando contra sus opresores, y no en disputas al interior de un pueblo fragmentado. Ojo que esta tema fue puesto en debate por la CVR, pero de esto casi no se ha hablado, ni por quienes critican, ni por quienes respaldan el informe. La CVR señala que no es tan correcta la imagen de una población atrapada “entre dos fuegos”, entre el ejército y Sendero; también ocurrió que, en medio del caos, se desataron violentamente conflictos inter e intra comunales, que se superpusieron a la dinámica de la guerra.

Las ciencias sociales peruanas tienen por delante un desafío enorme de investigación.

lunes 11 de diciembre de 2006

Sobre los sucesos en Abancay del 5 de diciembre

Sobre el etnocentrismo cultural en tiempos de globalizacion

Luis Alfredo Chocano
Licenciado en Sociología por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Trabaja desde hace varios años en el Departamento de Apurímac.

[gracias a Guillermo Rochabrún por enviarme el texto]


Las siguientes líneas vienen motivadas a raíz de los hechos acontecidos en la ciudad de Abancay el 5 de diciembre último, y la forma como estos hechos han sido vistos, analizados y evaluados en el país.

A manera de resumen podríamos decir que todo sucedió cuando se descubrió la intención oculta de la presidenta regional en ejercicio Sra. Rosa Suárez de desviar dinero destinado a planes de desarrollo en la provincia de Abancay, a otros fines en la provincia de Andahuaylas. Descubierta la intención, los indignados abanquinos reclamaron a la presidenta no solo retractarse de la intención sino también su renuncia al cargo; las protestas por tanto tenían ese fin. Lamentablemente, ánimos exacerbados y una mala actuación de la policía para enfrentar esta situación -hasta donde sabemos las balas al aire no provocan heridos, ni menos la muerte- desencadeno las consecuencias que todos lamentamos.

Pero quizá lo que más se deba lamentar es el desconocimiento o ceguera que sobre el tema se dio en Lima. Cuando el Premier trato de justificar el nivel de represión que se dio para “evitar otro andahuaylazo”, estaba muy alejado de haber comprendido siquiera qué es lo que había pasado.

Si recordamos bien los hechos acontecidos en Andahuaylas hace unos años atrás, fueron comandados por un ex-militar limeño, que en su afán de llamar la atención a su causa escogió para su levantamiento la ciudad de Andahuaylas, como pudo escoger otra que le pareciera conveniente a sus fines. De hecho la mayor parte de reservistas del señor Antauro Humala no eran andahuaylinos.

Por otra parte los participantes en dicho movimiento habían planeado el asunto con mucha anticipación, con la intención de llamar la atención y desestabilizar al gobierno nacional de turno.

Podemos concluir en varias diferencias fundamentales con el movimiento abanquino: 1) no fue algo planeado porque el motivo fue un hecho especifico sucedido en esos días; 2) los participantes solo fueron abanquinos espontáneos y no reservistas pre organizados, y fundamentalmente 3) que la intención de las protestas era la renuncia de una autoridad a la que se había descubierto un acto de corrupción, y en ningún momento desestabilizar al gobierno nacional de turno, como en el caso del movimiento del señor Antauro Humala.

Una vez hechas estas precisiones, pasemos a un análisis mas profundo. Lo primero que manifestaban algunos abanquinos luego de lo sucedido era su desazón por un juicio equivocado de lo que había pasado, tanto por las autoridades nacionales como por la prensa nacional. Lo que para ellos había sido un acto reivindicativo de la dignidad de la provincia, para otros haya sido calificado como un acto subversivo y sedicioso.

Quizá exagero cuando hablo de autoridades nacionales o prensa nacional, pues deberíamos hablar de autoridades limeñas y de prensa limeña. Es lamentable decirlo, pero no podemos dar el titulo de nacional a quienes conocen poco o nada de su nación. Digamos que la ignorancia sobre lo que pasaba en Abancay tanto por las autoridades como por la prensa es para sentir vergüenza ajena.

Irónicamente para los medios nacionales la noticia del día era un bus caído en Puno, y no los sucesos de Abancay, siguiendo la tradición arraigada en los últimos años de poner de titular la noticia policial, de transito, o aquella que produzca mas muertos o mas escándalo farandulesco. Era necesario acaso que hubiera mas muertos en Abancay para ser noticia de primera plana.

A inicios del siglo XXI hablamos de un mundo globalizado que en la realidad no es tal. Parece que esta globalización en lugar de ampliar nuestros conocimientos tiende a achatarlos. Conocer al otro o a los otros solo es valido en la medida que nos reporte una utilidad, sea ésta económica, política, o de otra índole. El conocimiento de algo que no nos reporte utilidad inmediata en el corto plazo no tiene relevancia.

Ahora más que antes tenemos los medios para saber más de los demás, y sin embargo la tendencia es a centrarnos a lo que dicta la corriente de pensamiento imperante. Si estas en eso estás in, si no estás out, como dirían huachafamente algunos limeños. Por lo mismo este nuevo etnocentrismo cultural es más indignante.

Antes los medios para saber sobre y entender mejor nuestro país eran más limitados y eso podría justificar el desconocimiento, el etnocentrismo cultural, y el miedo a lo raro, a lo que no conozco. Hoy los limeños tenemos los medios para poder entender y conocer mejor nuestro país pero sólo los usaremos cuando nos reporte utilidad inmediata; luego de eso, saber del resto de peruanos no interesa, no importa. Por eso en cada proceso electoral nos mostramos profundamente sorprendidos y consternados, sin saber comprender ni interpretar por qué se votó de tal o cual forma.

El ideal del individuo globalizado de inicios del siglo XXI, es alguien que sepa castellano e inglés, maneje la computadora mínimamente a nivel de usuario, y que desarrolle su vida laboral para ser un empresario de éxito y un as en los negocios. Cualquier orientación que se desvié de esta línea maestra no sólo será vista como incomprensible o rara, sino que será severamente desalentada y/o castigada.

En consecuencia los peruanos debemos prepararnos para comprender e integrarnos al mundo globalizado, así no hayamos comprendido o integrado aun al resto del Perú y los peruanos. Así como los migrantes peruanos deben demostrar conocer la lengua y cultura local para adquirir nuevas ciudadanías, pareciera que las autoridades y prensa limeñas exigen lo mismo a los otros peruanos para poder entenderlos e integrarlos.

Si le preguntamos a cualquier peruano no limeño medianamente informado, sobre las ultimas noticias o acontecimientos que se estén dando en Lima, probablemente no tendrá ningún problema en contestar, dado que los medios y el constante intercambio de información con amigos o parientes que van y vienen de Lima, lo mantienen al tanto. Para el peruano no limeño, comprender o entender al peruano limeño es importante.

Si queremos realizar el ejercicio a la inversa -preguntar a un limeño medianamente informado sobre las noticias o acontecimientos del momento en otro lado del Perú-, las probabilidades de una respuesta acertada o completa disminuirán profundamente. Para el peruano limeño, buscar comprender o entender al peruano no limeño, no siempre le será importante. La lógica de “lo importante es que él me entienda a mí y no que yo le entienda a él”, nos pone en serios problemas de comunicación.

Estas líneas solo pretenden llamar la atención sobre un fenómeno que creo se esta dando sin que nos percatemos, o por lo menos le demos la importancia debida y evitar sus consecuencias.

Lo acontecido en Abancay tiene un contexto político, regional, quizá más profundo. Pero este tema proferiría desarrollarlo en un segundo ensayo pues mi hipótesis ahí cuestiona la existencia de un departamento -ahora región- casi híbrido de nacimiento, que fue creado de forma ficticia como se crearon muchos estados africanos del siglo XX. De esta forma albergan en su interior divisiones o rivalidades que, en el marco de una débil legislación electoral para elegir a los presidentes regionales u otras autoridades, generan un caldo de cultivo propicio para acontecimientos de este tipo. (Abancay, 11/Dic/2006)

Charla de café sobre el voley peruano

Animado por un reciente post de Silvio en Gran Combo, sobre el entredicho entre Park, Aparicio y nuestras "chicas del voley" (la selección de la medalla de plata en Seúl 88). Me lanzo con algunas reflexiones de café.

http://grancomboclub.blogspot.com/2006/12/el-vley-peruano-y-la-teora-del.html

Empiezo con el comentario que hice al post de Silvio:

Silvio: hola, a mí la teoría que me recuerda es la teoría de la asincronía que se produce entre diferentes esferas sociales en el contexto de procesos de desarrollo, dentro de la teoría de la modernización. Es decir, para que todo marche bien, diferentes dimensiones deben correr parejas; pero lo que ocurre es que unas cosas avanzan más rápido que otras, y algunas no se mueven en absoluto. Para ganar en futbol o en voley, necesitamos buenos jugadores; también buenos entrenadores, dirigentes; buenas instalaciones; y jugadores y entrenadores y todos necesitan el respaldo de entornos familiares y amicales que estimulen su desarrollo, no los tiren para abajo. Por eso Kukín Flores puede ser un excelente pelotero, pero nunca logró ser un buen profesional del futbol. Aparicio puede ser un buen entrenador, pero no tiene el equilibrio emocional para dar declaraciones. Una pena que nuestro mítico "voley peruano" esté en medo de estos dimes y diretes. Esto porque no sólo hay que llegar, también hay que mantener el prestigio. Pero no nos da, todavía para tanto. Por eso Romerito termina como sereno de San Miguel; la china García como candidata fujimorista al congreso; Benedicto Jiménez como el sheriff...

Otras más:

- ¿Por qué perdemos siempre en el quinto set, jugando el mundial? ¿Por qué no podemos ganar? Tal vez no deberíamos sorprendernos tanto. Si mi carro sólo corre hasta 100, y lo hago correr hasta 115, no podré mantener ese ritmo mucho tiempo. Otros equipos, con más preparación, pueden correr hasta 115, y en un mal momento corren 100, y les podemos ganar un par de sets. Pero al final, gana el que es superior. No es que tengamos complejo de inferioridad y miedo escénico; es que somos, simplemente, inferiores. Si queremos superarnos, necesitaríamos jugadoras más altas, necesitaríamos más giras, más entrenamientos, más de todo. Recién entonces podríamos aspirar a ganar ese quinto set.

- ¿Por qué no podemos mantener a nuestros héroes culturales? Las "chicas del voley" deberían estar y permanecer en el olimpo, intocadas. Pero eso no dura: Aparicio declara y se arma una batahola, dimes y diretes. Esto no es nuevo: ya habíamos visto antes a Rosa García como candidata fujimorista, antes a Tait y ahora Cenaida Uribe como pálidas congresistas. Hay un tema general acá de fondo: pensar en Ketín Vidal y Benedicto Jiménez, por ejemplo; o ver a Romerito de sereno en San Miguel, sufriendo la infidelidad de su esposa. La explicación puede ser la siguiente: no sólo debes llegar, también mantenerte y luego de retirarte, mantener cierta imagen. Para ello se necesita mucho más de lo necesario para "llegar". Pero si en llegar quemaste todas tu naves, y después no te queda nada, entonces después te va ser imposible mantenerte en el olimpo.

World's richest 1% own 40% of all wealth, UN report discovers·

First ever study of global household assets· 50% of world's adults own just 1% of the wealth

James Randerson, science correspondentWednesday December 6, 2006

The Guardian
http://money.guardian.co.uk/news_/story/0,,1965033,00.html

The richest 1% of adults in the world own 40% of the planet's wealth, according to the largest study yet of wealth distribution. The report also finds that those in financial services and the internet sectors predominate among the super rich. Europe, the US and some Asia Pacific nations account for most of the extremely wealthy. More than a third live in the US. Japan accounts for 27% of the total, the UK for 6% and France for 5%.

The UK is also third in terms of per capita wealth. UK residents are found to have on average $127,000 (£64,000) each in assets, with Japanese and American citizens having, respectively, $181,000 and $144,000. All data relate to the year 2000.

The global study - from the World Institute for Development Economics Research of the United Nations - is the first to chart wealth distribution in every country as opposed to just income, for which more comprehensive date is available. It included all the most significant components of household wealth, including financial assets and debts, land, buildings and other tangible property. Together these total $125 trillion globally.

Anthony Shorrocks, director of the research institute at the United Nations University, in New York, led the study. He affirmed that the existence of a nest egg provided an insurance policy that helped people cope with unforeseen events such as ill health or a lost job. Capital allowed people to drag themselves out of poverty, he added. "In some ways, wealth is more important to people in poorer countries than in richer countries." It was more difficult in developing countries to set up a business because it was harder to borrow start-up funds, he said.

His team used detailed data from 38 countries, but had to rely on incomplete information from the rest.

The report found the richest 10% of adults accounted for 85% of the world total of global assets. Half the world's adult population, however, owned barely 1% of global wealth. Near the bottom of the list were India, with per capita wealth of $1,100, and Indonesia with assets per head of $1,400.

Many African nations as well as North Korea and the poorer Asia Pacific nations were places where the worst off lived.

"These levels of inequality are grotesque," said Duncan Green, head of research at Oxfam. "It is impossible to justify such vast wealth when 800 million people go to bed hungry every night. The good news is that redistribution would only have to be relatively small. Such are the vast assets of the rich that giving up a small part of their wealth could transform the lives of millions."

Madsen Pirie, director of the Adam Smith Institute, a free-market thinktank, disagreed that distribution of global wealth was unfair. He said: "The implicit assumption behind this is that there is a supply of wealth in the world and some people have too much of that supply. In fact wealth is a dynamic, it is constantly created. We should not be asking who in the past has created wealth and how can we get it off them." He said that instead the question should be how more and more people could create wealth.

Ruth Lea, director of the Centre for Policy Studies, a thinkthank set up by Margaret Thatcher, said that although she supported the goal of making poverty history she did not think increasing aid to poorer countries was the answer. "It's no use throwing lots of aid at countries that are basically dysfunctional," she said.

The UN report was issued as the Swiss magazine Bilan released a list of the richest Swiss residents. Ingvar Kamprad, the founder of Ikea, topped the list with an estimated fortune of $21bn.

domingo 10 de diciembre de 2006

Presentación de Julio Bocca... ¡pésima organización!



Hace unos días hice un post recomendando ir a ver a Julio Bocca, quien se presentó el sábado pasado (en la foto:
bailarines calentando en el escenario del Vértice del Museo de la Nación, sin cortina).

http://martintanaka.blogspot.com/2006/11/julio-bocca-en-lima.html

Debo confesar que no salí contento, y creo que nadie salió contento de allí. La organización fue muy mala, no se repartieron programas ni se anunció el mismo, así que los asistentes no sabíamos lo que veríamos, ni cuando terminaría la función. Eso hizo que el final fuera muy abrupto, lo que deslució totalmente el espectáculo.

De otro lado, tengo reparos al programa que vimos. Empezó con el pas de deux de El Quijote, y allí tuvimos una breve pincelada de lo extraordinariamente buen bailarín que es Bocca. Pero luego, no mucho más; el resto del programa estuvo bien, pero muy por debajo de lo que Bocca y su grupo puede darnos. Mirando la página web de Bocca, http://www.juliobocca.com/2005/home.htm y viendo la gira de despedida, vemos que casi en todas partes lo que Bocca presenta es Boccatango (en Cuba, México, Quito, Medellín, Bogotá, República Dominicana, Puerto Rico, Nicaragua), o Corbata Roja (Santiago, Montevideo). Sin embargo, en el Perú presenta un extraño "Programa mixto".

¿Será porque el Perú es el único país de la región que no tiene un teatro decente donde poner un programa más sofisticado y exigente? Desde que perdimos el teatro municipal, nuestra capital es una vergüenza: no tenemos un buen lugar donde poder un buen espectáculo . El Segura queda chico. Y terminamos armando espectáculos en una carpa, en el estacionamiento de un Museo. Una vergüenza. Si alguien tiene más información sobre qué es lo que pasó el sábado pasado, les agradecería que me la den.

sábado 9 de diciembre de 2006

Se promulgó ley que modifica ley de la APCI

El congreso aprobó la nueva versión de la ley de la Agencia Peruana de Cooperación Interacional (APCI), y el presidente la promulgó al día siguiente. Ver el texto final de la ley acá:

http://martintanaka1.blogspot.com/2006/12/sumilla-1-nota-los-nmeros-resaltados.html

Ver el debate en el congreso acá:

http://martintanaka1.blogspot.com/2006/12/debate-final-en-el-congreso-de-ley-que.html

Unos comentarios rápidos. Llama la atención el clima del debate en el congreso, muy elocuente del espíritu de la ley: no se trata de buscar mejores relaciones, mejor coordinación, más transparencia, entre las ONGs y el Estado, sino que se trata de demostrar que "el congreso no acepta presiones mediáticas", y de controlar las actividades de éstas, percibidas como "peligrosas", y vistas con suspicacia, sospecha, desconfianza. En el fondo, lo que la ley busca es darle al gobierno una herramienta para presionar a las ONGs que no le gustan. A pesar de los diálogos convocados por Jorge del Castillo en la PCM, del diálogo con Mercedes Cabanillas y Rolando Souza en el congreso, la ley finalmente salió sin ser consultada, sin poder recibir sugerencias... es que el congreso no acepta "presiones", y mucho menos de las ongs con "poder mediático". Con este clima no se puede avanzar mucho.

Con todo, la ley es una mejora, elimina los aspectos más negativos de la ley original, y muestra que las críticas que algunos hicimos tenían sustento. El artículo 3 de la ley de APCI queda ahora restringiendo su aplicación solamente a las entidades de que reciben fondos gestionados a través del Estado, quedando fuera todas las demás.

“Artículo 3º.- Objeto
3.1 La APCI es el ente rector de la cooperación técnica internacional y tiene la responsabilidad de conducir, programar, organizar, priorizar y supervisar la cooperación internacional no reembolsable, que se gestiona a través del Estado y que proviene de fuentes del exterior de carácter público y/o privado, en función de la política nacional de desarrollo, y por consiguiente gozan de los beneficios tributarios que la ley establece.
Se encuentran excluidas del ámbito normativo de la presente Ley, las entidades que gestionan cooperación internacional sin la participación de los organismos del Estado; salvo que hagan uso de algún privilegio, beneficio tributario, exoneración, utilicen de alguna forma recursos estatales o que la entidad cooperante originaria sea un organismo bilateral o multilateral del que el Estado es parte".


Sin embargo, hay un problema de ambiguedad en la parte final, cuando se dice "se encuentran excluidas... salvo que...". Y ese "salvo que" se presta a varias interpretaciones.

De otro lado, si bien a las entidades que no mueven fondos gestionados a través del Estado se les excluye de los alcances de esta ley, se dice luego que:

"Para fines de transparencia, las entidades señaladas en el párrafo precedente tienen la obligación de inscribir en un registro que conduce la APCI, de carácter público e informativo, los proyectos, programas o actividades, así como la ejecución del gasto que realizan con recursos de la cooperación internacional privada.
Por excepción, la APCI aplica el literal b) del artículo 22º de la presente Ley, a las entidades que gestionan cooperación internacional sin la participación de los organismos del Estado que no cumplan con la obligación contenida en el párrafo precedente.
(...)”

Es decir, se pone la obligación de entrar a un registro, y si no te registras, te ponen una multa (literal b del art.22):

Artículo 22º.- Sanciones
La APCI impone, según la gravedad de la infracción cometida, las sanciones siguientes:
b) Multa de hasta 50 Unidades Impositivas Tributarias (UIT) de acuerdo con la escala de multas y sanciones.


No soy abogado, así que dejo la discusión sobre la constitucionalidad de la ley a los que saben. Por lo que sé, las inconstitucionalidades se mantienen, de eso se hablará en los próximos días. Algunos se preguntan, correctamente, por qué se obliga a un registro y control especial a ONGs que reciben algún tipo de beneficio del Estado, y no se hace lo mismo con empresas privadas que recibe exoneraciones tributarias... por eso el congresista Lescano dice que hay que ampliar esta lógica a las empresas transnacionales.

http://www.peru21.com/P21Online/Html/2006-12-09/OnP2Politica0629811.html

Termino diciendo que, pese al retroceso del congreso en la versión final de la ley, se mantiene como justificación principal de la misma un espíritu controlista, no la búsqueda de mejorar la relación entre ONGs y el Estado pensando en el desarrollo, como debería ser.

AMPLIACIÓN: 11 Dic.

Para terminar de aclarar el punto anterior: el problema de la ley es que mantiene el riesgo de que se utilice como mecanismo de control político. Están las sanciones que, por la vía administrativa y no por la vía judicial, pueden sufrir ONGs que participan en proyectos con fondos gestionados a través del Estado; se puede llegar a la cancelación del registro, que impediría operar. De otro lado, las ONGs que gestionan fondos privados, están obligadas a inscribirse para dar cuentas, lo que está bien; lo que genera suspicacia es que, con el pretexto de que la información no es adecuada, se le puedan imponer multas a ONGs incómodas.

En los próximos días los abogados se pronunciarán sobre la constitucionalidad de la ley. La fase siguiente del debate está en esa cancha.

jueves 7 de diciembre de 2006

Los "neocons" y el fracaso en Irak

Un artículo muy interesante en Vanity Fair sobre la evaluación que hacen hoy los neocons del fracaso en Irak. ¿Qué salió mal? Es un tema muy interesante para analizar la racionalidad de la decisión de invadir y otras posteriores. En un post anterior me referí a la "irracionalidad" de Saddam Hussein: ¿por qué no aceptó las inspecciones de Naciones Unidas, si no tenía armas de destrucción masiva, y terminó encarcelado? http://martintanaka.blogspot.com/2006/10/la-iracionalidad-de-sadam-hussein.html Ahora quiero explorar la racionalidad de los invasores. En efecto, ¿cómo explicar la decisión de invadir, viendo ahora tan malos resultados? Ahora que los neocons están desprestigiados, Bush aparentemente liquidado, y las tropas en EU. planeando la salida, derrotados, cabe preguntarse por la racionalidad de las decisiones.

¿Dónde queda el argumento de que se invadió para quedarse allí y controlar el petróleo? ¿O el que decía que a partir de allí se invadiría Siria e Irán? ¿Que todo esto era un plan minuciosamente armado de expansión imperial? ¿O es que eso es lo que se buscaba, y todo salió mal? En ese caso, ¿qué falló?

En el artículo lo que se ve es que los neocons no piensan que la decisión de invadir fuera mala, sino que fue pésimamente ejecutada. Un problema de mala administración, mala gestión, un problema de ineficiencia, y de malas decisiones de personal incompetente. Y un presidente con un liderazgo cuestionable. Sin embargo, más allá de estos problemas contingentes, los problemas institucionales asociados al "State Building" ya se debatían antes de tomarse la decisión de invadir (ver mi artículo "El pensamiento de los 'halcones' de la Casa Blanca, http://www.desco.org.pe/publicaciones/QH/QH/qh141mt.htm).

Por ahora, me parece que estamos ante un problema de irracionalidad: un sector excesivamente ideologizado, que empujó una decisión sin medir sus consecuencias, sin atender las advertencias que se le hacían, sin considerar la evidencia disponible, empujado por la premura de aprovechar una oportunidad "histórica" abierta después del 11 de septiembre de 2001. Paradójico: Hussein aparece, en cierto modo, como un actor más racional en su estrategia que los halcones. Hussein jugó a blufear con la posesión de armas de destrucción masiva, apoyado por la posición de Rusia y Francia ("EU no se atreverá a invadir"); con la información que tenía, parecía una estrategia racional. Los que no lo fueron fueron los halcones, que, excesivamente ideologizados, se metieron a una aventura cuyo desenlace actual era previsible. En mi artículo de 2003 decía:

"Pero si bien Bagdad cayó pronto, también rápidamente empezaron a verse los problemas involucrados en la «construcción de naciones» (nation building) que los halcones le habían criticado antes a Clinton: saqueos, caos, descontento, manifestaciones en contra de la presencia norteamericana, etc. Creo que a partir de ahora se harán cada vez más evidentes las limitaciones del pensamiento y las estrategias de los «halcones». Es que si bien pudieron ser persuasivos en la necesidad de terminar con Hussein y eficientes en cuanto a imponer el poder militar, son ahora terriblemente torpes para manejar la transición a un gobierno legítimo en Irak, y lidiar con las consecuencias que tiene su total descrédito en el Medio Oriente y en todo el mundo".

Termino con un punto, preocupante. Ahora que se habla de que las tropas de EU deben dejar Irak y cambiar de política... ¿qué? El artículo de Vanity Fair termina diciendo:

"All the neocons are adamant that, however hard it may be, stabilizing Iraq is the only option. The consequences of a precipitous withdrawal, they say, would be far worse. Listening to them make this argument, I cannot avoid drawing a deeply disturbing conclusion. One of the reasons we are in this mess is that the neocons' gleaming pre-war promises turned out to be wrong. The truly horrifying possibility is that, this time, they may be right".

Es un comentario sobre el que cabe meditar seriamente. Los problemas no se resolverán mágicamente con el simple retiro de los EU.


Iraq
Neo Culpa

Please don't call them "architects of the war": Richard (Prince of Darkness) Perle, David (Axis of Evil) Frum, Kenneth (Cakewalk) Adelman, and other elite neoconservatives who pushed for the invasion of Iraq are beside themselves at the result.

by David Rose January 2007

I: About That Cakewalk …

I remember sitting with Richard Perle in his suite at London's Grosvenor House hotel and receiving a private lecture on the importance of securing victory in Iraq. "Iraq is a very good candidate for democratic reform," he said. "It won't be Westminster overnight, but the great democracies of the world didn't achieve the full, rich structure of democratic governance overnight. The Iraqis have a decent chance of succeeding."

In addition to a whiff of gunpowder, Perle seemed to exude the scent of liberation—not only for Iraqis, but for all the Middle East. After the fall of Saddam Hussein, Perle suggested, Iranian reformers would feel emboldened to change their own regime, while Syria would take seriously American demands to cease its support for terrorists.

Perle had spent much of the 1990s urging the ouster of Saddam Hussein. He had co-founded the Project for the New American Century, a neoconservative think tank that agitated for Saddam's removal, and he had helped to engineer the 1998 Iraq Liberation Act, which established regime change as formal U.S. policy. After the accession of George W. Bush, in 2001, Perle was appointed chairman of the Pentagon's Defense Policy Board Advisory Committee, and at its first meeting after 9/11—attended by Defense Secretary Donald Rumsfeld; his deputy, Paul Wolfowitz; and Rumsfeld's No. 3, Douglas Feith—Perle arranged a presentation from the exiled Iraqi dissident Ahmad Chalabi. Perle wanted to shut down terrorist havens—not only in Afghanistan but also in Iraq. When we spoke at Grosvenor House, it was late February 2003, and the culmination of all this effort—Operation Iraqi Freedom—was less than a month away.

Three years later, Perle and I meet again, at his home outside Washington, D.C. It is October 2006, the worst month for U.S. casualties in Iraq in nearly two years, and Republicans are bracing for what will prove to be sweeping losses in the upcoming midterm elections. As he looks into my eyes, speaking slowly and with obvious deliberation, Perle is unrecognizable as the confident hawk I once knew. "The levels of brutality that we've seen are truly horrifying, and I have to say, I underestimated the depravity," Perle says, adding that total defeat—an American withdrawal that leaves Iraq as an anarchic "failed state"—is not yet inevitable, but is becoming more likely. "And then," he says, "you'll get all the mayhem that the world is capable of creating."

According to Perle, who left the Defense Policy Board in 2004, this unfolding catastrophe has a central cause: devastating dysfunction within the Bush administration. The policy process has been nothing short of "disastrous," he says. "The decisions did not get made that should have been. They didn't get made in a timely fashion, and the differences were argued out endlessly. At the end of the day, you have to hold the president responsible.… I think he was led to believe that things were chugging along far more purposefully and coherently than in fact they were. I think he didn't realize the depth of the disputes underneath. I don't think he realized the extent of the opposition within his own administration, and the disloyalty."

Perle goes as far as to say that, if he had his time over, he would not advocate an invasion of Iraq: "I think if I had been delphic, and had seen where we are today, and people had said, 'Should we go into Iraq?,' I think now I probably would have said, 'No, let's consider other strategies for dealing with the thing that concerns us most, which is Saddam supplying weapons of mass destruction to terrorists.' … I don't say that because I no longer believe that Saddam had the capability to produce weapons of mass destruction, or that he was not in contact with terrorists. I believe those two premises were both correct. Could we have managed that threat by means other than a direct military intervention? Well, maybe we could have."

Having spoken with Perle, I wonder: What do the rest of the war's neoconservative proponents think? If the much-caricatured "Prince of Darkness" is now plagued with doubt, how do his comrades-in-arms feel? I am particularly interested in finding out because I interviewed some of the neocons before the invasion and, like many people, found much to admire in their vision of spreading democracy in the Middle East.

I expect to encounter disappointment. What I find instead is despair, and fury at the incompetence of the Bush administration many neocons once saw as their brightest hope.

David Frum, the former White House speechwriter who co-wrote Bush's 2002 State of the Union address, accusing Iraq of being part of an "axis of evil," says it now looks as if defeat may be inescapable, because "the insurgency has proven it can kill anyone who cooperates, and the United States and its friends have failed to prove that it can protect them. If you are your typical, human non-hero, then it's very hard at this point to justify to yourself and your family taking any risks at all on behalf of the coalition." This situation, he says, must ultimately be blamed on "failure at the center."

Kenneth Adelman, a longtime neocon activist and Pentagon insider who has served on the Defense Policy Board, wrote a famous op-ed article in The Washington Post in February 2002, arguing, "I believe that demolishing Hussein's military power and liberating Iraq would be a cakewalk." Now he says, "I am extremely disappointed by the outcome in Iraq, because I just presumed that what I considered to be the most competent national-security team since Truman was indeed going to be competent. They turned out to be among the most incompetent teams in the postwar era. Not only did each of them, individually, have enormous flaws, but together they were deadly, dysfunctional."

Fearing that worse is still to come, Adelman believes that neoconservatism itself—what he defines as "the idea of a tough foreign policy on behalf of morality, the idea of using our power for moral good in the world"—is dead, at least for a generation. After Iraq, he says, "it's not going to sell." And if he, too, had his time over, Adelman says, "I would write an article that would be skeptical over whether there would be a performance that would be good enough to implement our policy. The policy can be absolutely right, and noble, beneficial, but if you can't execute it, it's useless, just useless. I guess that's what I would have said: that Bush's arguments are absolutely right, but you know what? You just have to put them in the drawer marked CAN'T DO. And that's very different from LET'S GO."

James Woolsey, another Defense Policy Board member, who served as director of the C.I.A. under President Clinton, lobbied for an Iraq invasion with a prodigious output of articles, speeches, and television interviews. At a public debate hosted by Vanity Fair in September 2004, he was still happy to argue for the motion that "George W. Bush has made the world a safer place." Now he draws explicit parallels between Iraq and Vietnam, aghast at what he sees as profound American errors that have ignored the lessons learned so painfully 40 years ago. He has not given up hope: "As of mid-October of '06, the outcome isn't clear yet." But if, says Woolsey, as now seems quite possible, the Iraqi adventure ends with American defeat, the consequences will be "awful, awful.… It will convince the jihadis and al-Qaeda-in-Iraq types as well as the residual Ba'thists that we are a paper tiger, and they or anybody they want to help can take us on anywhere and anytime they want and be effective, that we don't have the stomach to stay and fight."

Professor Eliot Cohen of Johns Hopkins University's School of Advanced International Studies, yet another Defense Policy Board member and longtime advocate of ousting Saddam Hussein, is even more pessimistic: "People sometimes ask me, 'If you knew then what you know now, would you still have been in favor of the war?' Usually they're thinking about the W.M.D. stuff. My response is that the thing I know now that I did not know then is just how incredibly incompetent we would be, which is the most sobering part of all this. I'm pretty grim. I think we're heading for a very dark world, because the long-term consequences of this are very large, not just for Iraq, not just for the region, but globally—for our reputation, for what the Iranians do, all kinds of stuff."

II: Let the Finger-Pointing Begin (...)

[El texto completo en: http://www.vanityfair.com/politics/features/2007/01/neocons200701?printable=true&currentPage=all]

Populismo militar y etnicidad en los Andes

[número muy recomendable de la revista Iconos... ]


FLACSO - ECUADOR
ICONOS, Revista de Ciencias Sociales, no. 26
FLACSO, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales Sede Ecuador

Escriben: Cecilia Méndez, Marta Irurozqui, Iván Millones Maríñez, Lourdes Hurtado Meza, Cecilia Ortiz B., Liisa North, Lucía Chiriboga, Ricardo Lagos Escobar, Víctor López, Gerardo Otero, Juan Fernando Regalado, Michael A. Uzendoski
FLACSO, Septiembre 2006

Indice
Dossier

Cecilia Méndez G. Populismo militar y etnicidad en los Andes. Presentación del dossier
Cecilia Méndez Las paradojas del autoritarismo: ejército, campesinado y etnicidad en el Perú, siglos XIX al XX
Marta Irurozqui ¿Ciudadanos armados o traidores a la patria? Participación indígena en las revoluciones bolivianas de 1870 y 1899
Iván Millones Maríñez El mariscal Cáceres: ¿un héroe militar o popular? Reflexiones sobre un héroe patrio peruano
Lourdes Hurtado Meza Ejército cholificado: reflexiones sobre la apertura del ejército peruano hacia los sectores populares
Cecilia Ortiz B. La influencia militar en la construcción política del indio ecuatoriano en el siglo XX
Liisa North Militares y Estado en Ecuador: ¿construcción militar y desmantelamiento civil?

[http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/ecuador/flacso/
iconos/iconos26/iconos.html]

miércoles 6 de diciembre de 2006

Décima edición del Premio FemTv y antipremio SapoTv


La Décima edición del Premio FemTv condecorará los spots más equitativos y respetuosos de las mujeres y otorgará antipremios a los más sexistas y machistas

Luego de evaluar los comerciales de televisión emitidos de enero a octubre del 2006, este martes 12 de diciembre a las 11 a.m. el Colectivo FemTV[1], en conferencia de prensa, entregará los premios FemTV y SapoTV. Ella tendrá lugar en el Hotel José Antonio (Av 28 de Julio 398, Miraflores).

El premio FemTV busca resaltar al comercial que presente a las mujeres de forma creativa, respetuosa, no estereotipada y en igualdad de condiciones a los varones. El antipremio Sapo TV, en cambio, busca sancionar al comercial más machista o sexista, presentando a la mujer en roles estereotipados, donde la muestran en situaciones de desigualdad e incluso indignidad.

Se entregarán dos categorías de premios: uno otorgado por el jurado y otro otorgado por el público. En el primer caso, un jurado, conformado por Rocío Villanueva (ex Adjunta de la Mujer de la Defensoría del Pueblo); Guillermo Giacosa (conductor del programa Mapamundi del canal 7) y Josué Méndez (director de cine), elegirá de entre los comerciales finalistas seleccionados por el Colectivo FemTV a los ganadores.

En el segundo caso, el público también elegirá a sus favoritos mediante votación en la página
http://www.femtv.org/


DEMUS-Estudio Para la Defensa de los Derechos de la Mujer


Anexo 1: finalistas elegidos por el Colectivo FemTV para el antipremio SapoTV:

“Países del Mundo”, del diario El Comercio. En este comercial se muestra a una reina de belleza que, de haber tenido el suplemento Países del Mundo, no hubiera cometido torpezas durante su reinado, como hacer una parrillada en la India sin saber que allá las vacas son sagradas; golpearse contra los vidrios en Rusia porque allá son más gruesos para proteger a las personas del frío; o entrar a bañarse en un río lleno de pirañas, a los que creyó “lindos pececitos”. Este comercial muestra a las mujeres bellas como tontas merecedoras de la burla social, como simples maniquíes sin habilidad para prepararse a un viaje, cuestionando sus capacidades no solo intelectuales sino también lógicas e incluso físicas, al punto de no ser capaz siquiera de ver un vidrio.

“Siempre Hay Otra”, de Don Isaac. Este comercial muestra a una mujer en bikini amarillo, bebiendo Don Isaac, quien es desplazada por una mujer más alta, también en bikini amarillo, con una voz en off diciendo “Siempre habrá una más rica que otra”. Este comercial merece ser sancionado por mostrar a las mujeres como objetos sexuales, como meros cuerpos intercambiables cuando uno es más “rico” que otro. Es curioso que una bebida gaseosa haya adoptado una estrategia publicitaria muy popular en los comerciales de cerveza, donde las mujeres son mostradas como objetos de placer.

John Holden. Este comercial muestra a una mujer, solo vistiendo una camisa, que se esconde detrás de la ventana del dormitorio de su pareja, para evitar ser descubierta por la novia de éste. Sin embargo, ya detrás de la ventana, se encuentra con otras dos mujeres, una con la corbata y otra con el saco del mismo hombre. Este comercial fomenta y valora el estereotipo masculino como conquistador dominante, mostrando a las mujeres como sumisas, sin capacidad de iniciativa ni de indignación ante la situación.

“Bikini Modificado”, de Crush. Este comercial muestra a un muchacho que, en afán de mirar el cuerpo de una vendedora en una tienda de bikinis, la hace probarse varias de estas prendas con el pretexto que está buscando una para su enamorada. La vendedora lo hace luego de beber de la gaseosa Crush, no solo para este muchacho sino también para su amigo, quien usa la misma treta, siendo el lema final “Atrevete con Crush”. Este comercial muestra a la mujer como un objeto sexual, dispuesta a complacer a los hombres cuando ellos solo lo piden, sin cuestionamientos, cuando ellos lo soliciten. Lo que es peor, valora en forma positiva la “viveza” de los hombres quienes usando mentiras consiguen que una mujer se cuasi desnude en frente de ellos.

“Manual” de Axe. Este comercial muestra a un consejero que recomienda a los varones usar la colonia Axe en las piernas y no en el pecho cuando se va a un restaurant, para que así la pariente de los propietarios pueda acariciarlos debajo de la mesa, a escondidas. Este comercial otra vez juega con el estereotipo del hombre conquistador, mostrando a las mujeres como seres sumisos, dispuestos a seguir sus instintos y dispuestas hasta a tener los pies del hombre en su cara mientras este come, que necesitan de la dirección de los hombres para manifestar sus afectos y su sexualidad. Ello queda reforzado con el mensaje final del comercial: “marcales el camino correctamente”

“Arroz”, de Arroz Paisana. Este comercial muestra a un hijo que regresa a casa a medianoche, y pone mala cara ante el plato de comida que su madre cocinó y guardó para él desde la tarde, porque el arroz cambió de sabor por las horas. Este comercial usa la imagen de la madre obligada a esperar despierta y complacer a los hijos varones, soportando sus malcriadeces y superditando su valor a la aprobación de éstos. De esta manera promueve actitudes desconsideradas e intolerantes hacia las personas que realizan labores en la casa, siendo su trabajo minimizado y desvalorizado.

“Lavasa que Rinde”, de Magia Blanca. Este comercial, que muestra a una mujer feliz colgando ropa recién lavada en un kilométrico cordel, al punto de necesitar de una moto para llegar al otro extremo, es otro de aquellos que usan el estereotipo de la mujer destinada al trabajo doméstico, y que lo hace feliz, sin sentir cansancio o dolores, o peor, sin recibir ayuda de ningún tipo. Muestra a una mujer robótica, incapaz de sentir.

Y usted, ¿a cuál le otorga el SapoTV?


Finalistas elegidos por el Colectivo FemTV para el premio FemTV:

“Mamá Soltera”, de Sedal. Este comercial muestra a una madre soltera que, ante la pregunta de la directora del colegio de su hija sobre la identidad del padre, ella responde dando su nombre: Laura Correa. Este comercial valora y muestra respeto por la mujer que se hace cargo de su familia ante la ausencia de la pareja por diversas circunstancias. Además, rescata una realidad donde cada vez más son las mujeres jefas de familia, algo que no se había visto antes en televisión.

“Atrévete”, de Saga Fallabella. Este comercial muestra diversas escenas de la vida de las mujeres donde suelen sentir temor ante una circunstancia nueva, mostrando al final que los temores son ilusiones que se pueden vencer. Este comercial no solo valora cómo las mujeres asumen retos y enfrentan los cambios, sino que además las incentivan a vencer los temores que les impidan alcanzar sus metas.

“Llamada del Exterior”de Telefónica. Este comercial nos muestra a una mujer de la sierra peruana, quien arregla el jean roto de su huésped extranjera con un bordado de flores. El bordado gusta tanto a su huésped y a sus contactos en su país de origen, que a través del internet y el teléfono se concreta un negocio de jeans bordados. Este comercial no solo da una valoración positiva a la mujer andina, sino que además valora su emprendimiento, su capacidad de trabajo, y su visión para convertir un problema en una oportunidad, no solo para ella sino también para su comunidad.

“Belleza”, de Natura. En este comercial se muestra a diversas mujeres, entre los 30 y 50 años, con una voz en off diciendo que cada mujer tiene su belleza, cualquiera que sea su edad. Este spot presenta a las mujeres en forma natural, con ropa y situaciones cotidianas, mucho más cercano a la realidad, sin apelar a estereotipos de belleza sobre las mujeres mayores de 30 años, sino más bien apreciando su presencia.

“Nada como ser transparente”, de Sprite. Este comercial muestra a una pareja joven besándose, y en cierto momento la muchacha detiene a su pareja y se quita los push-ups que tenía en su busto, para hacerlo más grande. Ante ese acto de sinceridad, él se quita también el relleno que tenía en la bragueta del pantalón. Este comercial muestra a los jóvenes disfrutando de su relación y su sexualidad en forma muy natural, con frescura y sin culpa, sino que también los muestra en situación de igualdad, donde ambos buscan impresionarse uno al otro y se dicen la verdad el uno al otro.

Y usted, ¿a cuál le otorga el FemTV?

Reseña sobre Antonio Negri y Michael Hardt

Empire built on shifting sand

International Socialism
Issue: 109 Winter 2006

Joseph Choonara

The last few years have not been kind to Antonio Negri. Empire,1 his most famous book, produced in collaboration with Michael Hardt, heralded the death of imperialism. The authors claimed that the old logic of warring nation-states had been replaced by a de-territorialised Empire, functioning according to a new global logic of rule. The ink had barely dried before the events of 11 September 2001 and the beginning of a new cycle of imperialist wars. By the time their second major collaboration, Multitude,2 was published in 2004 the authors were forced to find a placefor the invasions of Afghanistan and Iraq within their theory.

However, their attitude towards these wars has been contradictory. On some occasions they have seen them as an imperialist ‘coup against Empire’. This view led Negri to support a yes vote in the May 2005 referendum in France on the proposed EU constitution. Support for this neo-liberal document would, he argued, heelp create a ‘counterweight against US unilateralism’. At other times they have seen US military might as serving the interests of the emerging Empire, referring to the invasion of Iraq as ‘an attempt at transition, not at colonisation’.

Hardt and Negri welcome the emergence of Empire, seeing it as the terrain for the struggles of a radical new counterpower, the multitude, which both sustains and can potentially overcome the new order. They attack any nostalgia for previous movements and forms of struggle—seeing them as irrelevant in today’s ‘postmodern’ world. The multitude has been widely identified with the forces that took to the streets against the World Trade Organisation meeting in Seattle in 1999 and at countless other anticapitalist mobilisations since. But Negri has recently identified other, more curious, allies. A 2004 interview saw him heap praise on Luiz Inacio Lula da Silva and Nestor Kirchner, the presidents of Brazil and Argentina, who have both provoked anger in their own countries by continuing to drive through the neo-liberal attacks of their predecessors.3

Despite his political contortions Negri remains an influential figure, attracting considerable interest from both the left and the right. Many of Negri’s earlier writings have now been republished. Time for Revolution brings together two essays by Negri, the first written in 1981 and the second at roughly the same time as Empire.4 The essays trace the development of Negri’s thought over the last 20 years. Like many of his writings, they are almost impenetrably dense and difficult works.

The Politics of Subversion, originally written in the late 1980s, is by contrast one of Negri’s most accessible works.5 It takes up many of the themes that reappear in Empire and Multitude, but in a far clearer form. A collection of Negri’s key pamphlets from the 1970s has been republished under the title Books for Burning.6

Alongside these early writings by Negri come several articles and collections attempting to grapple with his work. The Philosophy of Antonio Negri7 contains essays tracing the history of Negri’s thought from 1968 onwards and some responses to his contemporary work. The essays range enormously in quality. Those by Kathi Weeks, Nick Dyer-Witheford and Kenneth Surin, all of whom are broadly sympathetic to Negri, make some interesting comments and criticisms. Steve Wright’s essay on the debates within the ‘Autonomist Marxist’ current that Negri helped establish in Italy in the 1970s is well worth reading. Wright has also written a very useful book on the history of Italian Autonomist Marxism entitled Storming Heaven.8

Debating Empire, a more critical collection of responses to Empire, brings together several thoughtful contributions from left wing writers including Ellen Meiksins Wood, Giovanni Arrighi and Leo Panitch.9 It also reprints Alex Callinicos’s ‘Toni Negri in Perspective’, which first appeared in this journal.10 In a similar spirit of criticism is an essay in the journal Capital and Class by Paul Thompson, entitled ‘Foundation and Empire’.11 Slavoj Zizek, who was enthusiastic about the publication of Empire, has produced a short essay, available online, critical of the strategic weaknesses of Hardt and Negri’s theory.12 One of the most withering attacks on Empire comes from Argentina-based Marxist Atilio Boron. His book, Empire and Imperialism, is at times rather shrill in tone, but Boron does deal with many of the key problems in Empire.13

The wealth of new and republished work by and about Negri makes it possible to trace the development of his thought. In particular it helps explain why Negri has got it wrong on several key questions for the movement. His errors stem both from the trajectory of the Italian movement amid which his politics were shaped and from the strange and eclectic sources of inspiration he has selected in recent years. Lenin famously argued that Marx’s ideas were drawn from all that was best of the 19th century—a synthesis of ‘German philosophy, English political economy and French socialism’. But today, according to Negri’s collaborator Michael Hardt, ‘the orientations have changed and revolutionary thought is guided by French philosophy, North American economic science and Italian politics’.14 As Boron writes, ‘Hardt is right, as long as he is referring to the orientation that guided his own work and not to the sources that inspire revolutionary thought. In fact, both French philosophy and the economic theories that are taught in most business schools throughout the United States play a predominant role in Empire’.15 (...)

[Artículo completo en: http://www.isj.org.uk/index.php4?id=164&issue=109]


NOTES1: M Hardt and A Negri, Empire (Harvard, 2001).
2: M Hardt and A Negri, Multitude: War and Democracy in the Age of Empire (Penguin, 2004).
3: L Duart-Plon, quoted in A Boron, Empire and Imperialism (Zed Books, 2005), p20.
4: A Negri, Time for Revolution (Continuum, 2003).
5: A Negri, The Politics of Subversion (Polity Press, 2005).
6: A Negri, Books for Burning (Verso, 2005).
7: T Murphy and A Mustafa (eds), The Philosophy of Antonio Negri: Resistance in Practice (Pluto, 2005).
8: S Wright, Storming Heaven: Class Composition and Struggle in Italian Autonomist Marxism (Pluto, 2002).
9: G Balakrishnan (ed), Debating Empire (Verso, 2003).
10: A Callinicos, ‘Toni Negri in Perspective’, in International Socialism 92 (Autumn 2001), http://pubs.socialistreviewindex.org.uk/isj92/callinicos.htm
11: P Thompson, ‘Foundation and Empire: A Critique of Hardt and Negri’, in Capital & Class 86 (Summer 2005).
12: S Zizek, ‘Objet a as Inherent Limit to Capitalism’, www.lacan.com/zizmultitude.htm
13: A Boron, as above.
14: As above, p106.
15: As above.

La teta y el bisturí

[para la sección "temas varios" de este blog...]

Andy Robinson 06/12/2006 - 09:52 horas

http://www.lavanguardia.es/gen/20061206/51295399052/posts/la-teta-y-el-bisturi-los-angeles-dallas-miami-sarah-jessica-parker-estados-unidos-steve-martin-los-angeles-hollywood-internet-martin-parker-europa.html

360.000 mujeres recibieron implantes de senos el año pasado en Estados Unidos, según la Sociedad Americana de Cirugía Estética y Plástica (ASAPS), una de cada cuatro de ellas en Los Angeles, la capital estadounidense de la cirugía estética. O sea, no era por nada aquel diálogo entre Steve Martin y Sarah Jessica Parker en la película L.A. Story: "Sí, tus tetas son muy extrañas al tacto", dice Martin. "Claro, son reales", responde Parker.

Y esto fue antes de que la Food and Drug Administration (FDA), que regula la industria farmacéutica, legalizara hace dos semanas, los implantes de silicona, bajo fuertes presiones de los lobbies de la industria de la cirugía estética. Catorce años después de haberlos prohibido tras una serie de juicios a sus fabricantes, la FDA declaró que no hay indicios de que los implantes sean causantes de cáncer, artritis, enfermedades inmunológicas o neurálgicas. Menos mal porque ya eran legales en Europa. La fabricante de los implantes de silicona es Allergan, con sede en Californa, que vende también Botox, el producto milagro para quienes buscan la juventud eterna -a 400 dólares la inyección-, un derivado de la toxina letal botulina, que administrada en dosis pequeñas, paraliza y desarruga la cara durante tres meses. Su uso se ha generalizado tanto en Hollywood que directores como Baz Luhrman –Moulin Rouge- y Martín Scorsese se quejan de que sus actrices ya no pueden fruncir la ceja. O sea que cualquier lector que haya tropezado erróneamente con este diario en el camino hacia http://www.thestreet.com/, puede aprovechar consultando la acción de Allergan que se cotiza bajo el acrónimo AGN.

Pero volvamos a donde queríamos estar. Desde 1980, 3,4 millones de mujeres se han operado de seno en Estados Unidos y paulatinamente aumenta la talla media de sujetador que se pide en lencerías en Los Angeles, Miami y Dallas. Crece la demanda de senos artificiales y cae el precio. El coste de la operación de seno se ha reducido de 12.000 dólares en 1997 a 600 dólares en 2005. Cada vez más chicas jóvenes se someten a cirugía para aumentar el tamaño de los senos y hay varios casos de padres que han regalado operaciones a sus hijas por sacar buenas notas en el instituto.

Todo esto parece ser el resultado de lo que Alex Kuczynski en su nuevo libro "Beauty Junkies" -yonquis de la belleza- (Doubleday, 2006), califica como una cultura de adicción de mujeres enganchadas a una fórmula artificial de la belleza. "Si la cultura estadounidense se define mejor por su amor a lo artificial –olores, artificiales, bronceados artificiales, comidas artificiales- no hay nada en el cuerpo de la mujer que se somete más fácilmente al artífice que el seno", afirma. En Los Angeles, Miami, Dallas, dice Kuczynski, se multiplica una especie de mujer clónica, una Steptford Wife del siglo XXI ya no sólo hecha a la medida de los deseos y caprichos de sus maridos en lo que se refiere a su comportamiento sino también físicamente. Se fabrica una mujer de fantasía –no se sabe exactamente de quién es la fantasía, quizás de nadie- y estandarizada: "Estaba en una fiesta en un jardín de Los Angeles durante el fin de semana de los oscar y (...) había un grupo de mujeres más o menos de la misma altura, en torno a 1,75, que debían pesar todas menos de 58 kilos. Pelo largo rubio liso. Labios llenos y dientes blancos. Ojos redondos y brillantes. Narices rectas y pequeñas. Todas con la cadera muy estrecha y con enormes senos. Este look se conoce en el mundo de los cirujanos estéticos como "tits on sticks" –tetas colgadas de palos-.

Y si los cirujanos lo dicen será verdad porque ellos son los creadores. Pero, ¿quién diseñó el patrón para fabricar a las "tits on sticks"? Kuczynski sospecha que la estética de la teta ha cambiado conforme la pornografía en Internet –películas rodadas en el Valle de San Fernando de Los Angeles- ha venido marcando las pautas del deseo sexual masculino. Aquellas enormes esferas infladas, que pueden parecer al no iniciado en esta estética porno-virtual una grotesca caricatura del seno femenino, se han convertido en el objeto secreto de deseo de la generación Internet. A su vez, como advirtió hace tres años en New York Magazine, Naomi Woolf, las mujeres empiezan a sentirse forzadas a adoptar el look porno porque "es difícil encontrar a un tío cuyas expectativas no se han distorsionado debido al porno", según dijo una chica neoyorquina entrevistada por Woolf.

Es decir que una nueva adicción masculina a la pornografía -ya tan mainstream como el rock and roll en EE.UU.- modifica los gustos sexuales de los chicos y acaba por engendrar otra adicción esta vez de mujeres "yonquis de la belleza" enganchadas a la cirugía estética. Esta es la libertad de ser lo que queremos ser que todos buscábamos en EE.UU. Hasta hay subastas en emisoras de radio y en Interent –ver www.myfreeimplants.com- protagonizadas por chicas que tratan de recaudar fondos para operarse. "¿Por qué se nos ocurriría dejar que un cirujano nos abriera la carne para insertar un objeto foráneo en nuestros cuerpos?", se pregunta Kuczynski. La respuesta: "Estamos buscando amor pero aceptaremos la lujuria". Por lo visto, www.myfreeimplants funciona porque hay suficientes hombres que están dispuestos a mandar dinero a las chicas a cambio de que ellas, cuando se hayan operado finalmente, les enseñen las tetas artificiales. "Me da lo mismo que sean reales o falsas. ¡Grande es bueno!", dijo un adicto a mis implantes gratuitos en un email que uno mandó a Kuczynski. Otras webs se dedican a estudiar los senos de famosas para averiguar si son reales o no (Awful Plastic Surgery).

Los chicos quieren ver tetas artificiales y son hombres los que las van a dar. No hay ni una sola mujer en el consejo de diez cirujanos citados como autoridades en la web de ASAPS, ni en el consejo de Allergan. Son todos hombres, la mayoría, a juzgar por las fotos, bastante arrugados, nada delgados y con calva y papada.

Wilfredo Ardito, el racismo y los turistas peruanos

[Hola, algunas veces las posiciones de Wilfredo me parecen exageradas, pero esta vez estoy muy de acuerdo... ]


4 Diciembre 2006 15:05
Perú: Cómo enfrentar el racismo hacia los turistas peruanos, por Wilfredo Ardito Vega

Hace unos meses, al llegar a Písac en el Valle Sagrado, quise cambiar un billete de 100 soles y el único lugar que ofrecía este servicio era el albergue Samana Wasi (casa de descanso). Delante mío había una docena de franceses, a quienes el encargado entregaba fajos de billetes de 10 y 20 soles por sus euros o dólares. Cuando tocó mi turno, me miró con severidad y me dijo:

-Si quieres, te cambio tu billete, pero te cobro una comisión.
-¿Por qué?
-Porque aquí trabajamos para los turistas.
-Yo también soy turista.
-¡Mentiroso, tú eres guía! - me dijo desdeñoso y pasó a atender a otros extranjeros.

Indignado, pasé al hospedaje que había reservado, el Hostal Písac y la chica que atendía primero dudó que yo fuera la persona cuyo nombre estaba escrito y luego exigió que pagara por adelantado, evidenciando siempre el desagrado por mi presencia. Súbitamente su rostro hostil se iluminó, como el de un anacoreta ante una aparición: habían ingresado dos turistas extranjeros y empezó a atenderlos sumisa y sonriente.

-Qué amable eres con ellos, ¿no? -le dije y me marché, disgustado por ser maltratado sucesivamente en mi propio país.

La mala experiencia de las congresistas María Sumire e Hilaria Supa (RP 105) ante el mostrador de Iberia, refleja el racismo existente en la infraestructura destinada al turismo. Desde los “pubs” del Cusco hasta las discotecas miraflorinas, desde las playas de Zorritos (RP 24) hasta uno que otro restaurante en Puno, mozos, empleadas de aerolíneas o porteros de hoteles asumen que “el turista” tiene rasgos nórdicos y, a veces, orientales, y cuando llega un cliente peruano es percibido con sospecha o abiertamente discriminado. Para mantener alejados a los indeseables connacionales y, a los similares latinoamericanos algunos establecimientos difunden sus servicios solamente en inglés.

Por ello, si bien Paola Bolívar, Antonella Gonzales y Roxanna Sevilla, las empleadas de Iberia que atendieron a las congresistas, deben asumir su responsabilidad legal, sería un error reaccionar como si ellas fueran las únicas personas racistas del Perú. Es peligroso también explicar el racismo por el carácter extranjero de una empresa: la abrumadora mayoría de prácticas racistas en nuestro país son cometidas por peruanos hacia peruanos.

A nuestro entender, más que calificar a Iberia como una empresa racista, debe precisarse que su responsabilidad está en carecer de una política para enfrentar el racismo de sus empleados peruanos y esta política sería esencial para cualquiera que desee realizar negocios en nuestro país (RP 45), más aún para quien presta servicios a un público tan multirracial como el que aborda los aviones hacia España.

Un problema adicional que los permanentes incidentes discriminatorios revelan es la ineficiencia de las instituciones públicas que deberían enfrentarlos. En el caso de Samana Wasi, el procedimiento ante Prom-Perú fue inútil: no encontraron ningún establecimiento registrado con ese nombre, a pesar que aparece en todas las guías turísticas y está en plena plaza de armas de Písac.

En cuanto a Indecopi, el ciudadano que intenta denunciar un caso de discriminación deberán enfrentar numerosas dificultades. En primer lugar, debe pagar una tasa para iniciar el procedimiento, lo cual es injusto y disuasivo. En segundo lugar, la Ley 27049 dispone que pruebe que fue discriminado, lo cual es sumamente difícil. Si eventualmente hay una multa para el establecimiento infractor, ésta incrementa los ingresos fiscales y el denunciante no recibe ninguna indemnización.

Adicionalmente, algunos funcionarios de Indecopi presentan un servicio tan deficiente como el que muestra la caricatura de Perú 21 o son francamente hostiles hacia quienes osan presentar un reclamo. En este contexto es muy preocupante que Jaime Thorne, el nuevo Presidente de Indecopi señale que la institución será aún “menos intervencionista”, poniéndose a tono con las tendencias neoliberales que se han apoderado de este gobierno.

Están pendientes, por lo tanto, al menos cuatro modificaciones para evitar que las prácticas discriminatorias continúen: los reclamos deben ser gratuitos, la investigación de los hechos debe corresponder a Indecopi, los funcionarios encargados requieren un mayor compromiso y, en caso de disponerse una multa, al menos un porcentaje de ésta debería pasar al agraviado. Una sanción eficaz sería también suspender temporalmente la atención de los establecimientos infractores.
Finalmente, es fundamental que la Ley 28867 sea aplicada por el Ministerio Público y el Poder Judicial. El temor a la prisión puede generar un cambio en la conducta de propietarios de restaurantes, hoteles o discotecas racistas.

Si no se enfrenta seriamente la discriminación en los servicios turísticos, es preferible que el gobierno deje de establecer feriados largos con el argumento de promover el turismo interno, porque pretender conocer el Perú puede generar muchas experiencias desagradables a los peruanos.

Fuente: Reflexiones Peruanas, todas se encuentran en www.cemisa.com.pe/reflexionesperuanas, en la página web de APRODEH www.aprodeh.org.pe, el informativo La Insignia www.lainsignia.org y la página web de Agencia Perú www.agenciaperu.com.

martes 5 de diciembre de 2006

Latinoamérica: entre las correcciones graduales y las pretensiones fundacionales

Artículo publicado en Perú21, martes 5 de diciembre de 2006

El domingo pasado en Venezuela terminó el ciclo electoral latinoamericano iniciado en noviembre del año pasado, en el que 12 de 18 países tuvimos elecciones presidenciales, además de otras elecciones de congreso, gubernaturas y municipios, y hasta de referéndum y asamblea constituyente. ¿Qué lectura global podemos hacer de los resultados?

Gran parte de la literatura existente se ha dejado llevar por el debate sobre el resurgimiento de la izquierda, y los tipos de izquierda existentes. En torno a esta perspectiva confluyen tanto las izquierdas, que quieren resaltar sus avances y propuestas particulares, como las derechas, que magnifican el avance de las izquierdas para hacer sonar las alarmas y prevenir una posible reversión de las políticas pro mercado aplicadas en los últimos años.

No creo que analizar los resultados electorales de los últimos trece meses desde este ángulo sea lo mejor. Lo que nos interesa es encontrar la variable que explique mejor la continuidad o el cambio de las políticas públicas aplicadas en los últimos años en nuestros países; el hecho de que un candidato ganador sea o no de izquierda, a mi juicio, nos dice poco sobre esto. En algunos casos, ganan candidatos de izquierda y las políticas no parece que vayan a cambiar en lo sustancial (Bachelet, Lula, Ortega), mientras que en otros ganan candidatos de derecha y los cambios respecto al orden político precedente pueden llegar a ser muy importantes (Uribe).

Ciertamente, el tema del avance de las fuerzas de izquierda en el continente es un tema importante, y es evidente que esto es consecuencia directa del agotamiento de las políticas del “Consenso de Washington”. Frente a esto, se legitima la búsqueda de alternativas, y esto sí es una tendencia general en toda la región. Sin embargo, no creo que lo que está realmente en juego en nuestros países se defina en un eje izquierda – derecha: mucho más decisivo es el dilema entre optar por un desangelado camino de correcciones graduales a las políticas actualmente existentes, o el seguir un discurso de refundación radical del sistema, pero de consecuencias inciertas. Así, encontramos salidas gradualistas hacia la izquierda (Lula) como a la derecha (Calderón), e intentos refundacionales de izquierda (Chávez, Morales) como de derecha (Uribe).

El riesgo del camino “fundacional” es el autoritarismo, la polarización, y el llegar al final a una situación igual o peor que aquella que se quería superar. Esto porque la voluntad fundacional nunca será unánime, pero su ideologismo la lleva a avasallar a sus adversarios, lo que genera polarización. Si es que la oposición no tiene la fuerza suficiente, se termina en el autoritarismo; y la destrucción de los equilibrios institucionales constituye un retroceso enorme para un país. Venezuela es expresión elocuente de esto. De otro lado, el riesgo del camino gradualista es el de la mediocridad. Perú con García está por ahora enfrentando este riesgo y, si no lo supera, podemos caer en el otro.

Patricio Navia sobre Pinochet y Castro

[Polémico artículo de Patricio Navia... muy bueno para la discusión. En general, recomiendo leer siempre sus artículos, recogidos en su blog, http://www.blogo.cl/roller/page/patonavia]


Pinochet y Castro en sus horas finales
Patricio Navia

La Tercera, diciembre 4, 2006

Dos de los más importantes símbolos para la izquierda chilena enfrentan paralelamente una difícil batalla con la muerte. La forma en que reaccione a la partida de Fidel Castro y Augusto Pinochet, incorporando también a su identidad futura la herencia de ambas experiencias, determinará la capacidad de la izquierda para ser un referente relevante en el futuro de nuestra democracia.

La historia recordará con sus luces y sombras los imponentes y polémicos legados de Augusto Pinochet y Fidel Castro. Ambos marcaron las vidas de millones de chilenos. Para la izquierda, Fidel siempre fue un símbolo de lucha antiimperialista y del ideal de igualdad y justicia social. Pinochet en cambio simbolizó el amargo fin de la vía chilena al socialismo y el sufrimiento de la dictadura.

La dictadura en Chile, el fin de la guerra fría y la evolución de la propia dictadura castrista llevaron a la izquierda chilena a abandonar el modelo cubano. Los exitosos gobiernos de la Concertación—en particular el de Ricardo Lagos—se han convertido en nuevos referentes pragmáticos para la izquierda, que ahora sabe que se puede lograr mucho más con moderación que con llamados a avanzar sin transar. Pero la izquierda aún tiene cariño personal a Castro y a su revolución. Aunque nadie quiera reeditar su modelo, el recuerdo de Fidel siempre será rescatado por los ideales de justicia social y dignidad de los pueblos.

Lo opuesto ocurre con el legado de Pinochet. El dolor que sufrieron tantos durante la dictadura hace imposible que alguna vez la izquierda se reconcilie con la figura del ex hombre fuerte. Aunque la Concertación haya consolidado el modelo de economía de mercado (con rostro humano) implantando en dictadura, para la izquierda Pinochet es recuerdo de dolor, autoritarismo e injusticias. Si la izquierda siente cariño por Fidel pese a su dictadura, a Pinochet se le tiene desprecio, pese a haberse apropiado de su modelo económico.

Pero así como la izquierda tiene derecho a lamentar la desaparición de Fidel, los familiares y adherentes de Pinochet tienen derecho a llorar la partida de su ex líder. En tanto todos concuerden en que las sombras de sus legados no deben volver a repetirse, lo demás debe ser aceptado como la compleja forma de enfrentar las difíciles historias personales. En la izquierda llorarán a Fidel sin necesariamente estar de acuerdo con su legado, en la derecha sentirán la partida de Pinochet sin compartir el dolor y sufrimiento que nos heredó la dictadura.

En la medida que el socialismo sea capaz de superar el legado autoritario de Fidel, abrazando sus ideales de justicia social, y en tanto pueda dejar atrás su comprensible resentimiento contra Pinochet, profundizando el modelo e introduciendo más justicia social y combatiendo la desigualdad, entonces los dolores y sufrimientos que causaron tanto Pinochet como Castro no habrán sido en vano. Es más, las positivas contribuciones de ambos líderes podrán incorporarse como parte de nuestra realidad. Porque necesita enfrentar el futuro sin cargar con lo bueno y lo malo de las experiencias de Castro y Pinochet, es importante que la izquierda esté preparada en su momento para enterrar—y dejar enterrar—a dos de los hombres que más marcaron los ideales de justicia social en Chile en los últimos 50 años. Es tiempo de que la izquierda asuma orgullosamente su pasado reciente de éxitos y buen en gobierno—y haga frente a los desafíos de más crecimiento y mayor justicia social—dejando atrás los dolorosos y polarizantes recuerdos de una época que tantos no vivimos pero que todos debemos evitar repetir.

lunes 4 de diciembre de 2006

Syllabus Teoría Política Contemporánea (PUCP 2007-II)

Pontificia Universidad Católica del Perú
Licenciatura en Ciencia Política y Gobierno

Teoría política contemporánea (POL 203)
Semestre 2007-II

Profesor: Martín Tanaka
Jefe de prácticas: Arturo Maldonado
Agosto 2007


De la sumilla del Plan de Estudios:

“El curso presenta las principales teorías políticas del siglo XX, que han contribuido al desarrollo de la ciencia política y que han inspirado diversas investigaciones empíricas en el campo de la política. Estudia las perspectivas teóricas y metodológicas de los principales enfoques de ciencia política (el pluralismo, el marxismo en sus diversas variantes, la teoría de los sistemas, la teoría de la elección racional, el neoweberianismo, la teoría analítica de la política), y presenta los logros y los resultados de las investigaciones que dichos enfoques han promovido. Concluye con una revisión sobre los principales paradigmas teóricos utilizados en el análisis de Latinoamérica y el Perú”.


Evaluación:

Examen parcial: 25%
Examen final: 25%
Controles de lectura: 25%
Trabajos prácticos: 25%


La dinámica del curso parte del supuesto de que los estudiantes asisten a las clases teóricas habiendo leído con detenimiento las lecturas asignadas para cada semana; las sesiones prácticas tendrán como objetivo principal discutir sobre la pertinencia de los planteamientos teóricos para entender la realidad latinoamericana y peruana, y hacer ejercicios de aplicación de los conceptos revisados para el análisis de fenómenos concretos.

La evaluación resultará de un examen parcial y uno final, donde cada uno tendrá un valor del 25% de la nota final; en cada uno de estos exámenes, se espera que los estudiantes demuestren un manejo adecuado de los lecturas del curso, así como capacidad para analizar fenómenos políticos específicos de la realidad latinoamericana y peruana, sobre la base de las discusiones tenidas en las clases teóricas y en las sesiones prácticas. Además, se tomarán cinco controles de lectura a lo largo del semestre, sin previo aviso, que podrán tomarse tanto en las sesiones teóricas como prácticas, sobre las lecturas asignadas en la semana del control; se podrá eliminar la nota más baja, y el promedio de los cuatro controles equivaldrá al 25% de la nota del curso. Finalmente, los estudiantes presentarán a lo largo del semestre cinco breves trabajos prácticos, que se desarrollarán en las sesiones de práctica; se podrá eliminar la nota más baja, y el promedio de los cuatro trabajos equivaldrá al 25% de la nota del curso.


Temas y lecturas

Primera semana: 22 de agosto

- Introducción general. Sobre la teoría y la teoría política.

Lecturas obligatorias: Elster, Jon: Explaining Technical Change. A Case Study in the Philosophy of Science. Cambridge, Cambridge University Press, 1983. Ver parte 1, “Modes of Scientific Explanation”, p. 13-88.

Tanaka, Martín: “Los estudios políticos en Perú: ausencias, desconexión de la realidad y la necesidad de la ciencia política como disciplina”. En: Revista de Ciencia Política, vol. 25, nº 1, 2005. Instituto de Ciencia Política, Pontificia Universidad Católica de Chile (p. 222-231).

Ver también: Tuesta, Fernando: “Una introducción a la ciencia política”. Documento inédito, 2004.

Nohlen, Dieter: “¿Cómo enseñar ciencia política?”. Conferencia pronunciada en el Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, 11 de abril de 2002.


Segunda semana: 29 de agosto

- Los enfoques sistémicos.

Lectura obligatoria: Parsons, Talcott: “El aspecto político de la estructura y el proceso sociales”. En: Easton, David, comp., Enfoques sobre teoría política (1967). Buenos Aires, Amorrortu, 1969 (p. 113-174); también Easton; David: “Categorías para el análisis sistémico de la política”; en: op.cit. (p. 216-231).

Ver también: Easton, David: Esquema para el análisis político. Buenos Aires, Amorrortu, 1969.


Tercera semana: 5 de septiembre

- Los enfoques sistémicos en América Latina

Lectura obligatoria: Germani, Gino: “El impacto de la movilidad sobre el consenso y la aceptación del orden social”. En: Germani, Gino: Sociología de la modernización. Estudios teóricos, metodológicos y aplicados a América Latina. Buenos Aires, Paidós, 1969 (capítulo 3, p. 85-123).

Ver también: Germani, Gino: Política y sociedad en una época de transición. De la sociedad tradicional a la sociedad de masas. Buenos Aires, Paidós, 1965.

Cotler, Julio: “La radicalización política de la juventud popular en el Perú”. En: Revista de la CEPAL, nº 29, 1986.

Degregori, Carlos Iván: Ayacucho 1969-1979. El surgimiento de Sendero Luminoso. Lima, Instituto de Estudios Peruanos, 2ª ed., 1990.

Lynch, Nicolás: Los jóvenes rojos de San Marcos: el radicalismo universitario de los años setenta. Lima, El Zorro de Abajo, 1990.

Neira, Hugo: Del pensar mestizo. Ensayos. Ed. Herética, 2006.


Cuarta semana: 12 de septiembre

- El marxismo estructuralista

Lectura obligatoria: Poulantzas, Nicos: “La unidad del poder y la autonomía relativa del Estado capitalista”. En: Poder político y clases sociales en el Estado capitalista (1968) (cuarta parte, p. 331-421). México D.F., 6ª ed., 1973 (1ª ed. en español, 1969).

Ver también: Benítez, Raúl, coord.: Las clases sociales en América Latina. Problemas de conceptualización. México, Siglo XXI, eds., 1973 (ver “Segunda parte: presentación de los comentarios; discusiones”, “segunda sesión”, p. 353-398).

Rochabrún, Guillermo: “El Capital”. Crítica de la autonomía relativa. Lima, PUCP, 1976.

Pease, Henry: El ocaso del poder oligárquico. Lucha política en la escena oficial, 1968-1975. Lima, DESCO, 1977.


Quinta semana: 19 de septiembre

- Gramsci en América Latina y los movimientos sociales

Lectura obligatoria: Gramsci, Antonio: Escritos políticos (1917-1933). México D.F., ed. Pasado y Presente, 3ª ed., 1987. Tercera parte, “De ‘Cuadernos de la cárcel’”, p. 327-375. También: Antología, Madrid, Siglo XXI eds., segunda edición, 1974. De la parte segunda, “Textos de los cuadernos de 1929, 1930 y 1931”, p. 274-318; y “Textos de los cuadernos posteriores a 1931”, p. 347-493.

Ver también: Burgos, Raúl: “The Gramscian Intervention in the Theoretical and Political Production of the Latin American Left”. En: Latin American Perspectives, issue 22, vol.29, nº 1. Enero 2002, p. 9-37.

El Zorro de Abajo: “Izquierda: una revolución copernicana”. En: El Zorro de Abajo, nº 3, noviembre-diciembre 1985 (p. 3-28).

Revista Cuestión de Estado, nº 1, setiembre 1987, Movimientos Populares y Estado. Lima, IDS.

Aricó, José: “¿Por qué Gramsci en América Latina?” En: La cola del diablo. Itinerario de Gramsci en América Latina. Caracas, Nueva Sociedad, 1988 (capítulo 4, p. 83-126).

Portantiero, Juan Carlos: Los usos de Gramsci. México D.F., Pasado y Presente, 1979.


Sexta semana: 26 de septiembre

- Individualismo metodológico y elección racional

Lectura obligatoria: Buchanan, James, y Gordon Tullock: El cálculo del consenso: fundamentos lógicos de la democracia constitucional (1962). Madrid, Espasa Calpe, 1980. Parte I, “La estructura conceptual”, p. 1-68; también Tanaka, Martín: "Individualismo metodológico, elección racional, movilización de recursos y movimientos sociales: elementos para el análisis". En: Debates en Sociología, nº 19. Revista de la Facultad de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica del Perú, 1994 (p. 219-256).

Ver también: Downs, Anthony: An Economic Theory of Democracy (1957). Harper Row, 1965.

Tsebelis, George: Nested Games. Rational Choice in Comparative Politics. University of California Press, 1990. Ver capítulo 1, “Nested Games and Rationality”, y capítulo 2, “In Defense of the Rational Choice Approach”, p. 1-47).


Séptima semana: 3 de octubre

- Elección racional y teoría de juegos

Lectura obligatoria: Elster, Jon: Egonomics. Análisis de la interacción entre racionalidad, emoción, preferencias y normas sociales en la economía de la acción individual y sus desviaciones (y el relato autobiográfico ‘Going to Chicago’. Barcelona, Gedisa, 1997. Ver capítulo 1, “Egonomics” (p. 37-109), e introducción, “Going to Chicago” (p. 9-36).

Ver también: Davis, Morton: Teoría del juego (1969). Madrid, Alianza, 1971.

Morrow, James: Game Theory for Political Scientists. NJ, Princeton University Press, 1994.

Ordeshook, Peter: A Political Theory Primer. NY, Routledge, 1992.

Munck, Gerardo: “Game Theory and Comparative Politics. New Perspectives and Old Concerns”. En: World Politics, 53, enero 2001, p. 173-204.


Octava semana: 10 de octubre

Examen parcial.


Novena semana: 17 de octubre

- Elección racional en América Latina

Lectura obligatoria: Cohen, Youssef: Radicals, Reformers, and Reactionaries: the Prisioner’s Dilemma and the Collapse of Democracy in Latin America. The University of Chicago, 1994 (completo).

Ver también: “Crisis in the Left and the Right” (Part III)”. En: Cameron, Maxwell: Democracy and Authoritarianism in Peru. Political Coalitions and Social Change. St. Martin’s Press, 1994 (p. 57-96).

Sutter, Daniel: “The Transition From Authoritarian Rule. A Game Theoretic Approach”. En: Journal of Theoretical Politics, 12(1). London, SAGE, p. 67-89.

Geddes, Barbara: “Building ‘State’ Autonomy in Brazil, 1930-1964”. En: Comparative Politics, vol. 22, n° 2, enero 1990 (p. 217-235).

Muller, Edward, Henry Dietz, y Steven Finkel: “Discontent and Expected Utility of Rebellion: The Case of Peru”. En: American Political Science Review, vol. 85, issue 4, diciembre 1991 (p. 1261-1282).

Weingast, Barry: “The Political Foundations of Democracy and the Rule of Law”. En: American Political Science Review, vol. 91, issue 2, junio 1997 (p. 245-263).

Grindle, Merilee: Audacious Reforms. Institutional Invention and Democracy in Latin America. Baltimore, Johns Hopkins University Press, 2000.

Huber, Evelyne, y Michelle Dion: “Revolution or Contribution? Rational Choice Approaches in the Study of Latin American Politics”. En: Latin American Politics and Society, 44:3, p. 1-28.

Weyland: “Limitations of Rational-Choice Institutionalism for the Study of Latin American Politics”. En: Studies in Comparative International Development, spring 2002, vol. 37, nº 1, p. 57-85.


Décima semana: 24 de octubre

- El “nuevo institucionalismo”

Lectura obligatoria: March, James, y Johan Olsen: El redescubrimiento de las instituciones. La base organizativa de la política (1989). México D.F., 1997. Ver introducción de Rodolfo Vergara, “El redescubrimiento de las instituciones: de la teoría organizacional a la ciencia política”, p. 9-40; capítulo 1, “Las perspectivas institucionales de la política”, p. 41-66, y 9, “El papel de las instituciones políticas”, p. 251-268). También: Hall, Peter, y Rosemary Taylor: “Political Science and the Three New Institutionalisms”. MPIFG Discussion Paper, mayo 1996.

Ver también: Skocpol, Theda, “Bringing the State Back In: Strategies of Analysis in Current Research”. En: P. Evans, D. Rueschemeyer y T. Skocpol, eds., Bringing the State Back In. Cambridge: Cambridge University Press, 1985 (p. 3-37). Hay una versión en español, en Grompone, Romeo, ed.: Instituciones políticas y sociedad. Lecturas introductorias. Lima, Instituto de Estudios Peruanos, 1995.

Ostrom, Elinor: “Rational Choice Theory and Institutional Analysis: Toward Complementarity”. En: American Political Science Review, vol. 85, issue 1, marzo 1991 (p. 237-243).

Parra, José Francisco: “Liberalismo: nuevo institucionalismo y cambio político”. En: Política y cultura, nº 24, otoño 2005 (p. 31-61).

Goodin, Robert: Teoría del diseño institucional (1996). Barcelona, Gedisa, 2003.

Powell, Walter, y Paul DiMaggio, eds., The New Institutionalism in Organizational Analysis. Chicago, The University of Chicago Press.


Undécima semana: 31 de octubre

- El nuevo institucionalismo en América Latina

Lectura obligatoria: North, Douglass, William Summerhill y Barry Weingast, “Orden, desorden y cambio económico: Latinoamérica vs. Norte América”. En: Instituciones y Desarrollo, n° 12-13, 2002 (p. 9-59). Institut Internacional de Governabilitat de Catalunya, Barcelona.

Ver también: North, Douglass: Institutions, Institutional Change, and Economic Performance. Cambridge, Cambridge University Press, 1990.

De Soto, Hernando: El otro sendero. La revolución informal. Lima, ILD, 1989.


Duodécima semana: 7 de noviembre

- Propuestas de síntesis: narrativas analíticas

Lectura obligatoria: Levi, Margaret: “An Analytic Narrative Approach to Puzzles and Problems”. Documento inédito, 2003. También: Bates, Robert, et.al., Analytic Narratives. New Jersey, Princeton University Press, 1998. Ver “Introduction” (p. 3-22) y “Conclusion” (p. 231-241).

Ver también:

“Rational Choice, Structural Conext, and Increasing Returns: A Strategy for Analytic Narrative in Historical Sociology”. En: Sociological Methods and Research, vol, 33, nº 3, febrero 2005, p. 349-382.

Boniface, Dexter, y J.C. Sharman: “An Analytic Revolution in Comparative Politics?”. En: Comparative Politics, vol. 33, nº 4, julio 2001, p. 475-493.

Mahoney, James: “Path Dependence in Historical Sociology”. En: Theory and Society, 29, 2000, p. 507-548.

Marenco, André: “Path-Dependency, instituciones políticas y reformas electorales en perspectiva comparada”. En: Revista de Ciencia Política, vol. 26, nº 2, 2006, p. 53-75.

Mahoney, James: The Legacies of Liberalism. Path Dependence and Political Regimes in Central America. Baltimore, Johns Hopkins University Press, 2001.


Decimotercera semana: 14 de noviembre

- El estudio del Estado y las políticas públicas.

Lectura obligatoria: Allison, Graham: La esencia de la decisión: análisis explicativo de la crisis de los misiles en Cuba. Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano, 1971 (completo); también: Molinet, Jonathan: “Electores, políticos y burócratas: dificultades características en el juego de políticas públicas”. En: Perfiles Latinoamericanos, año 2, n° 3. México D.F., FLACSO (p. 37-69).

Ver también: Dunleavy, Patrick: Democracy, Bureaucracy, and Public Choice. Economic Explanations in Political Science. New York, Harvester Wheatsheaf, 1991.

Hinich, Melvin, y Michael Munger: Teoría analítica de la política (1997). Barcelona, Gedisa, 2003.


Decimocuarta semana: 21 de noviembre

- El estudio del Estado y las políticas públicas en América Latina

Lectura obligatoria: Cotlear, Daniel, “¿Cómo mejorar la educación, la salud y los programas antipobreza? (capítulo 1). En: Cotlear, Daniel, ed.: Un nuevo contrato social para el Perú. ¿Cómo lograr un país más educado, saludable y solidario? Lima, Banco Mundial, 2006 (p. 37-96).

Ver también: Fleury, Sonia: “Reforma del Estado”. En: Instituciones y desarrollo, nº 14-15, diciembre 2003.

Schneider, Ben Ross: “La política de la reforma administrativa: dilemas insolubles y soluciones improbables”. En: Reforma y democracia, nº 20, junio 2001.

Repetto, Fabián: “Capacidad estatal: requisito necesario para una mejor política social en América Latina”. VIII Congreso Internacional del CLAD sobre reforma del Estado y de la administración pública. Panamá, octubre 2003.

Stein, Ernesto, et.al., coords., La política de las políticas públicas. Progreso económico y social en América Latina. Informe 2006. Washington D.C., Banco Interamericano de Desarrollo, 2006.
· Decimoquinta semana: 28 de noviembre

- (Algunas) Nuevas perspectivas en la teoría política.

Lectura obligatoria: Zolo, Danilo: Democracia y complejidad. Un enfoque realista (1992). Buenos Aires, Nueva Visión, 1994. Capítulo 1 (“Algunos supuestos generales, p. 15-35), 2 “Complejidad y teoría política”, p. 37-77), 4 (“Los riesgos evolutivos de la democracia”, p. 131-183) y conclusión (p. 221-230).

Ver también: Camou, Antonio, y José Esteban Castro, coords.: La sociedad compleja. Ensayos en torno a la obra de Niklas Luhmann. FLACSO - Triana eds., 1997.

Gleizer, Marcela: Identidad, subjetividad y sentido en las sociedades complejas. México, FLACSO, 1997.

Makowski, Sara, y Mario Constantino: “Imágenes de sobredosis: complejidad social e identidad en el fin de milenio”. En: Perfiles Latinoamericanos, nº 7, 1995, México D.F. (p. 179-197).


Decimosexta semana: 5 de diciembre

- Conclusiones generales

Altman, David: “La institucionalización de la ciencia política en Chile y América Latina: una mirada desde el sur”. En: Revista de Ciencia Política, vol. 25, nº 1, 2005, p. 3-15. Instituto de Ciencia Política, Pontificia Universidad Católica de Chile. Ver número completo, “La ciencia política en Chile y América Latina”.

Ver también: Nohlen, Dieter, “Ciencia política en América Latina”. En Dieter Nohlen, ed.: Diccionario de ciencia política. México, Porrúa, 2006.

Kelly Bay, Cecilia Perla y Richard Snyder: “Who Sets the Intellectual Agenda? Foreign Funding and Social Science in Peru”. Documento inédito.


Decimoséptima semana: 12 de diciembre

Examen final

Jorge Castañeda sobre Felipe Calderón

Felipe Calderon's daunting to-do list for Mexico

The new president faces powerful drug cartels, massive monopolies and duopolies, and a fractured government, among many other challenges.

By Jorge G. Castañeda,
Jorge G. Castañeda is a former foreign minister of Mexico and a professor of politics and Latin American studies at New York University.December 3, 2006

MEXICO'S SEEMINGLY endless electoral ordeal has finally concluded: Felipe Calderon took office as president on Friday, albeit under hardly auspicious circumstances. Constitutional order has prevailed — though just barely — despite the onslaught of a strident and deeply wounded left-wing opposition bent on impeding Calderon's inauguration and a bitter, resentful Institutional Revolution Party (PRI) silently hoping and conspiring for the new president's failure.

The bad news for Calderon is that the telenovela that debuted on election day, July 2, is only the beginning. The toughest challenges lie ahead for him now that he has moved into Los Pinos (as the presidential spread on the edge of Chapultepec Park is called).

The conventional wisdom in Mexico doesn't fully appreciate Calderon's predicament. If Vicente Fox's term was largely a self-inflicted failure — as is broadly believed — then it would be relatively easy for the new administration to improve on this dismal past. So Calderon would set about imposing respect for the rule of law and the country's institutions, using political skills acquired as a party leader and legislator to broker deals with the PRI for the structural economic reforms Mexico needs to grow at roughly twice the rate of the Fox years (a meager 2% a year), downsizing expectations for dealing with Washington on immigration and cracking down on corruption that has remained rampant over the last six years.

That wouldn't prove so daunting. Alas, this simplistic narrative is not only inaccurate, it is devastatingly misleading.

-->Fox's six years in office, coupled with the four last years of former President Ernesto Zedillo's mandate, were a milestone. Not since the 1960s had Mexico enjoyed 10 consecutive years of economic stability, low inflation, low interest rates, a stable currency and constant, if mediocre, growth. For the first time, mortgages, automobile loans and consumer credit became available to the lower middle class: This year more homes were built and sold, and more cars were bought, than ever before. Fox can be criticized for indulging disruptive political protesters and an extremist opposition, but what's more important is that he did not resort to the bloody repression for which most of his predecessors came to be known. And as his foreign minister for a time, I am proud that Fox dragged Mexico out of its archaic foreign policy cocoon and put immigration and human rights front and center on Mexico's international agenda.

As far as Fox's inability to build coalitions with other parties (his National Action Party, or PAN, did not control a majority in the Congress, and still doesn't), perhaps it was their fault, not his. Even before taking office, Calderon was unable to accomplish his very first goal: building the coalition government — at least with the PRI — that he repeatedly proclaimed as the solution to the political gridlock that has cursed Mexico since 1997. There are advantages to having a uniform and disciplined, though probably disposable, PAN Cabinet, even one made up largely of lackluster, mostly unknown and untested archconservatives from the heartland, but this is not what Calderon said he wanted. Similarly, no deal was reached with the leftist opposition regarding the inauguration ceremony — thus the chaotic, depressing scenes of Mexican congressmen fighting it out at the podium of their chamber over the course of the last week.

Moreover, local conflicts like those in the southern state of Oaxaca have not been quickly resolved under Fox, either politically or through the use of force. It seems that Mexico's problems are more intractable than just not having Fox to "kick around anymore."

Actually, they may be more simple and complex at the same time. Mexico experienced an abrupt economic opening under former President Carlos Salinas de Gortari (1988-1994), a belated but successful political opening under Zedillo (1994-2000) and, at long last, a true rotation in power thanks to Fox (2000-2006). But all of these historical transformations took place while leaving the essence of the old PRI-inspired machinery intact: The foundations of the system (which political scientists would call "corporativist" because that system managed to subordinate all sectors of society — the party, business, labor, the church and so on under its control), created in the 1930s, remain untouched. They still represent the most formidable obstacles to Mexico's growth and success.

The first pillar of this structure is the public and private economic monopolies that dominate the country. The oil (Pemex) and electric power (Federal Electricity Commission) firms owned by the state are untainted by competition; the private virtual monopolies in telecommunications (Telmex), television networks (Televisa), cement (Cemex), bread and tortilla manufacturing (Bimbo and Maseca, respectively) and banking (Banamex/Citigroup and Bancomer/Banco de Bilbao) face only tepid competition at home, thanks to their cozy relationship with the state. Prices, supply, service and quality suffer as a consequence, and today these monopolies are stronger than ever.

The second pillar is formed by the unions that have controlled the Mexican labor movement since the 1930s. They were granted immense leverage in workplaces, tremendous resources and political power. The power of such organizations as the teachers union (the largest in Latin America), the oil workers union (the richest in Latin America) and the Social Security employees union (that has thwarted any attempt at pension or health reform for years) remains largely unchecked to this day. These unions obtained all their perks in exchange for 70 years of support for the PRI. They retain those perks, though they no longer owe any support to the government.

The third pillar is the political monopoly. For 70 years, one party had a complete lock on Mexican politics; now three parties do, and no one else can enter the political arena or have access to the taxpayer subsidies handed out to these parties (to the tune of more than half a billion dollars last year) without their consent. In Mexico, Joe Lieberman would not have been reelected to the Senate because, among other reasons, independent candidates are not allowed to run. The parties write their own antitrust legislation, vote their own subsidies and choose their own elected officials, who are just ratified at the polls.

Calderon's daunting assignment is to take on the pillars of the PRI's ancient regime, which have outlasted that party's seven-decade control of the presidency. His administration needs to liberate the union movement, upgrade and enforce antitrust laws to break up private monopolies and allow new competitors — even to the old public monopolies — to enter the marketplace. The barriers of entry into the marketplace of political ideas must also come down.

Can Calderon achieve all this? On one hand, the question might appear nonsensical. Given his weakness at the start, and the virulence and insidiousness of his opposition, taking on more enemies, including some of the powers that be that backed him, seems absurd and impossible. On the other hand, doing so may be the only way to strengthen his presidency. Moreover, his supporters can hardly break with him and join the Andres Manuel Lopez Obrador insurrection or the PRI silent conspiracy. They have nowhere else to go. Nor, indeed, does Calderon. He has to move forward and take up some formidable interests that are standing in the way of Mexico's future. It will not be easy.


http://www.latimes.com/news/opinion/la-op-castaneda3dec03,0,4669300.story?coll=la-opinion-rightrail

Democracia bañada en sangre - Entrevista a Ariel Dorfman

[Ahora que las noticias nos cuentan de un Pinochet agonizante, me parece pertinente pegar esta entrevista... ]

Autor: Ascen Arriazu

[Tomado de Three Monkeys Online, http://www.threemonkeysonline.com/es/article_ariel_dorfman.htm]


“Muchas veces la democracia ha de ser bañada en sangre”. Sabias palabras si no vinieran de boca de uno de los mayores asesinos de la historia del siglo XX: Augusto Pinochet. El General Pinochet llegó al poder protagonizando escenas similares, aunque en menor escala, a las presenciadas casi en directo en todo el mundo por medio de nuestros televisores el fatídico 11 de septiembre del 2001. Organizó y dirigió magistralmente otro 11 de septiembre, el asalto y toma del edificio presidencial de La Moneda, en Santiago de Chile, en donde murió el entonces presidente en funciones Salvador Allende. “Huimos en un taxi y la policía nos dejó pasar porque mi hermana que estaba embarazada, fingió estar de parto”, cuenta una de las hijas de Allende en un documental para la BBC de Londres.

Desde entonces, miles de casos de asesinatos, desapariciones y torturas han sido y siguen siendo investigados por varias ONG pro derechos humanos de diversos países; siendo una de las más activas Amnistía Internacional, que llegó a publicar detallados informes sobre el tipo de torturas llevadas a cabo en las prisiones Pinochetistas. Entre aquellos preocupados por el triunfo de la justicia, uno de los mayores activistas en el caso Pinochet es sin duda el escritor y dramaturgo Ariel Dorfman, quien sin pelos en la lengua, se ha acercado peligrosamente a las puertas de la verdad, si es que alguna vez llega a descubrirse la existencia de alguna. El siempre activo y ocupadísimo autor, nos obsequia con su experiencia y su tiempo y obtenemos así sus respuestas a algunas de las dudas que tanto el tema como su obra nos plantean.

Dorfman en su trabajo, no deja de lado uno de los aspectos más vergonzosos del tema: la tortura; y a ella se dirige con una de sus obras más conocidas: La Muerte y la Doncella. Llevada a la gran pantalla en 1995, fue protagonizada por Sigourney Weaver y el polifacético Ben Kingsley, conocido por su interpretación de Ghandy; fue dirigida por el gran Roman Polanski y el guión fue directamente supervisado por Ariel Dorfman. La obra es uno más de los gritos de dolor y protesta de las víctimas. Heroína de historias menos reales como “Alien” o “Copicat”, Weaver interpreta en este caso la rabia de la mujer violada, desprendida de su propio orgullo y su propia identidad.

Dorfman sitúa la trama en lo que él llama “un país de Latinoamérica”, pero son más de una las coincidencias que llevan al espectador bien informado a relacionar la obra con la tragedia en Chile. Se cita por ejemplo una comisión de investigación que no puede ser otra que la llamada “Comisión Rettig”, establecida el 25 de abril de 1990 con la función de investigar los casos de abuso de los derechos humanos que terminaron en muerte tanto en el país como en el extranjero, si estas últimas están en relación con el Estado chileno o con la vida política nacional.

Algunos hemos llegado a calificarla de insuficiente, pero el autor le da su justa importancia: “En base a lo que dicha comisión hizo, se pudo más tarde llevar a juicio a muchos de los peores violadores de los derechos humanos del régimen”. Afirma que el problema no está en la comisión sino en nosotros mismos: “Si aceptamos ese trabajo como finalizado, entonces somos culpables por no empujar más a fondo, demandando más justicia. Ponte siempre en el lugar de los hombres y las mujeres que emergen de una dictadura. No juzgues a nadie demasiado severamente hasta que hayas vivido los terrores, tristezas y errores por los que ellos han pasado”, recomienda. “La verdad es que tras los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001, había esperado que La Muerte y la Doncella se llevara a escena con más frecuencia de la que se ha dado en el pasado”, confiesa con humildad, “después de todo trata del principal dilema de nuestros tiempos: ¿cómo estar seguros de que luego de que se nos haya hecho un grave daño, no nos convirtamos en el monstruo que nos ha causado tal dolor? ¿Cómo separar justicia de venganza? ¿Cómo asegurarnos de que nuestra rabia no nos ciegue? ¿Cómo evitar el sufrimiento del inocente mientras se busca cómo vengar la muerte?”

Sus preguntas llegan profundas, hacen pensar, crean cierta incómoda inquietud. “Aunque continúa interpretándose abundantemente en todo el mundo, la obra no ha pasado por grandes reposiciones”, añade, “al menos en Estados Unidos y el Reino Unido, en los últimos cinco años”. Le planteo que si cambiaría el final de la obra considerando los acontecimientos acaecidos desde su estreno hasta hoy: “No”, asegura, “creo que ahora es más relevante que nunca: o ¿puede alguien negar que vivimos en un mundo en el que son demasiadas las víctimas que se ven obligadas a coexistir con los hombres que destruyeron sus vidas y destrozaron sus cuerpos?”

El personaje de Paulina, la protagonista de la obra, representa el valor, el dolor, la lucha del superviviente por recobrar la normalidad de la vida del día a día, arrastrando las cadenas de recuerdos dolorosos y las heridas sufridas, tanto físicas como mentales. “Me encanta Paulina”. Dice el autor. “Es uno de mis personajes favoritos, quizás el más rebelde de todas las mujeres insolentes que notoriamente he creado. Pero no diría que es toda coraje, valor y dolor”, discrepa conmigo, “es demasiado humana, imperfecta, difícil, complicada, enrevesada. Para mí esto la acerca más a todos nosotros”. Yo no puedo evitar pensar que así somos en realidad casi todas las mujeres y generalizo al dejarme llevar por el pensamiento de las muchas veces que se nos etiqueta con la imagen de difíciles e imperfectas. Pero, por más que lo intente, no puedo imaginar a cualquier simple mujer con la determinación y la frialdad que muestra Paulina. “Estoy seguro de que muchas mujeres (y muchos hombres, ¿por qué no?) la ven como representante de las féminas que sufren en el mundo y más específicamente las de Chile. Y ésta es una manera muy legítima de entender al personaje. Para mí”, añade, “por encima de todo, ella es una presencia humana completa, representada por la intensidad de su personalidad, la ferocidad de su devoción por rescatar a la mujer que fue una vez, antes del sótano, antes del doctor”.

Le planteo que Paulina es la voz del pueblo y me responde que se aleja de esa idea. “Cada persona tiene su propia voz”, dice. “Es simplemente que a menudo, por medio de los escritores y su 'médium', algunas voces resuenan tan fuertemente (como la de Paulina) que sentimos que esa voz habla por todos nosotros, menciona cosas que hemos estado echando en falta y no nos hemos atrevido a expresar”. Llegados a este punto, no puedo menos que reflexionar sobre la mano que mueve la voz de Paulina, la mano de Dorfman. Por lo tanto, y siempre de acuerdo a su propia teoría, debería cambiar mi planteamiento y agradecerle que en esta ocasión, como en muchos otros de sus trabajos, él haya dado su voz para que resuene tan fuertemente como para hacernos sentir que grita por el resto de nosotros.

La Muerte y la Doncella muestra el resultado de la tortura, los estragos causados no sólo física sino también psíquicamente en aquellos que la sobreviven. Desafortunadamente parece que vivamos en un mundo tristemente acostumbrado a las escenas de violencia que inundan nuestros salones indiscriminadamente desde la pequeña pantalla. Interminables alusiones a torturas en países lejanos al espectador occidental, nos están inmunizando sutilmente. Menciono el caso de la Bahía de Guantánamo, de donde nos han llegado recientemente las últimas acusaciones de violaciones de derechos humanos, y cómo, a mis ojos, el tema sigue tan vivo como siempre; cambian los torturadores, el lado que defienden, pero la crueldad sigue aplicándose de la misma manera.

Ariel Dorfman dice al respecto que lo verdaderamente preocupante sobre la violencia hoy en día es que está siendo justificada por muchos que aseguran su adherencia a los ideales democráticos y los derechos humanos, muchos que consideran la tortura como una consecuencia inevitable aunque molesta, de la llamada guerra contra el terrorismo. “Esta gente en el poder”, afirma,” no son los que aplican las descargas eléctricas a los genitales de los prisioneros, humillándoles, medio ahogándoles, pero son los que crean las condiciones favorables para que estas atrocidades tengan lugar. No está claro, si sería posible llevarlos ante un tribunal”, continua refiriéndose a los dirigentes, “pero lo menos que se podría hacer es avergonzarles en público tan frecuente y elocuentemente como fuera posible. Si no denunciamos la cultura que promueve la tortura, entonces en efecto, nos hacemos nosotros mismos culpables de esos abusos”.

El escritor expresa abiertamente su preocupación de que el tema haya terminado por corroer nuestro sentido de moralidad, destruyendo el material ético de nuestras sociedades. Me recomienda un ensayo publicado en su libro Other Septembers, Many Americas [Otros septiembres, muchas Américas] donde enfatiza que los torturadores no maltratan a los prisioneros por maldad, sino en nombre de la seguridad, del bien común, en nombre de lo que necesariamente se debe llevar a cabo para que todos podamos dormir tranquilos cada noche. “Depende de nosotros rechazar esos argumentos e insistir en que no queremos que nadie más sufra en nuestro nombre”.

El autor ha escrito unos 30 libros, tocando los diversos géneros literarios: ensayo, narrativa, teatro, poesía, artículos periodísticos e incluso guión cinematográfico, contando en su haber con cuatro películas basadas en su trabajo y directamente supervisadas por él. Sus obras dramáticas se siguen representando en todo el mundo y colabora con grandes cadenas de televisión como la BBC de Londres. Su literatura no deja indiferente al lector, la fuerza de sus personajes impacta, a veces incluso molesta al receptor. Su historia es intensa, llena de peligros, casualidades milagrosas y trabajo, siempre el duro trabajo de testimonio que lleva ya varios años realizando. Pero asegura que los riesgos que ha corrido han sido por medio de su literatura. Dice que no se atrevería a hacer algunas de las cosas que Paulina hace, que no ha sufrido, al menos en su cuerpo, como Paulina: “pero creo que Paulina y yo estamos unidos por la feroz necesidad de conocer la verdad, de no engañarnos a nosotros mismos, de mantener alguna parte de nosotros mismos intacta y decente.” Dice haber tenido una existencia “híbrida, mestiza, lingüísticamente adúltera”. Sólo alguien que haya vivido las dos vidas paralelas que ofrece la fusión de dos, o incluso más culturas, puede entender verdaderamente lo que quiere decir. Habla de los dos idiomas que rigen su vida como de las amantes que lo manejan, echándolo y llamándolo a su lado a su antojo.

Dorfman nació en Buenos Aires en 1942, creció en Estados Unidos, y se trasladó a Chile a tiempo de ser testigo de los más difíciles eventos de su historia. Cuando Dorfman habla de la política y la situación de ciertos países, de ciertas comunidades, lo hace con conocimiento de causa: en su libro Heading South, Looking North [Rumbo al sur, deseando el norte], narra cómo sólo una casualidad le salvó de la muerte o de la posible tortura el infame 11 de septiembre del 1973. En aquel momento trabajaba como asesor cultural del Gobierno en La Moneda, el edificio presidencial en Santiago. El día del golpe de estado, que una macabra broma del destino hizo que coincidiera con la misma fecha, el 11 del 9, del ataque a las Torres Gemelas en Nueva York, Ariel Dorfman no estaba trabajando, había cambiado su turno con un compañero y su nombre estaba originalmente en la lista de contactos de emergencia, pero nunca lo llamaron. Leyendo su trabajo es agradable pensar que su destino no era la muerte sino el testimonio.

Pero como muchos me pregunto si el ciudadano de a pie aún recuerda con la misma intensidad el dolor sufrido, si los jóvenes chilenos tienen aún presente la reciente historia de su país. “No es fácil vivir con la memoria del pasado, particularmente en sus aspectos mas traumáticos”. Explica Dorfman al respecto. “Tras la dictadura, diferentes grupos e individuos tanto a favor como en contra de Pinochet, quisieron dar la espalda al pasado. Algunos porque era demasiado doloroso; otros porque se avergonzaban de su complicidad; otros porque les era conveniente y creaba un tipo de falso consenso de paz. Pero el pasado encuentra el camino a la superficie”. Aquí me nombra su novela Viudas más tarde llevada al teatro y que denuncia la desaparición de cientos de personas contrarias al régimen militar.

Según el autor, en los últimos años, particularmente tras el arresto de Pinochet en Londres, el pueblo chileno ha comenzado a mirar de frente y más a fondo las tristezas y el terror vividos. “La última gloriosa resurrección ha sido aquella del Presidente Salvador Allende, que ha sido devuelto a una cierta mítica presencia tras haber sido enterrado y re-enterrado por aquellos en el poder”, dice. Destaca que uno de los tristes resultados de una dictadura es la ruptura del contacto entre generaciones, el sentimiento que los jóvenes tienen de ser un poco huérfanos, de estar como a la deriva, incapaces de conectar con su historia tanto cercana como lejana: “Los jóvenes recuerdan algunas cosas pero a menudo, y esto quizás sea inevitable, recuerdan de manera que no tiene porqué ser enteramente fiel a lo verdaderamente ocurrido”.

Continúa diciendo: “La mayoría de la gente había olvidado NUESTRO 11 de septiembre hace mucho tiempo, y no creo que la tragedia de Nueva York haya hecho que muchos ciudadanos no chilenos, lo tengan presente ahora. Yo he hecho lo que he podido para yuxtaponer las dos fechas para ver si pueden iluminarse de alguna manera la una a la otra, pero no tengo mucha fe en conseguirlo”.

En 1990 Ariel Dorfman presenció el acto de homenaje a las víctimas de la Junta Militar en el Estadio Nacional de Santiago de Chile, donde participaron mas de 70.000 personas: “Fue un momento maravilloso en el que intentamos conjurar el pasado y comulgar con nuestros muertos”, dice al respecto. En su libro Exorcising Terror encontramos una emotiva narración del evento y de los sentimientos experimentados por los presentes.

La mención de los muertos nos lleva inmediatamente de vuelta al General Pinochet, al “gran” gobernante que llevó a muchos a la gloria y a muchos más al infierno; el líder que en estos momentos espera su juicio. Más recientes acontecimientos en otros países igualmente castigados por tiranos dirigentes, han despistado la atención internacional hacia otros de su misma condición. De nuevo en su obra Exorcising Terror en la que encontramos una detallada descripcion de los acontecimientos y las circunstancias que rodean al tan esperado juicio, Dorfman dice: “Lo mejor que puede pasarle a un criminal es ser capturado, porque en su celda solitaria, sin las habituales defensas con las que ha ocultado su propio pasado de sí mismo, a veces el milagro de una ventana diminuta se abre en el corazón del prisionero, una ventana que podría llevar al conocimiento de uno mismo y la redención”.

Mi pregunta es: ¿Cree usted que gente como Pinochet, Milosevich, Sadam, Franco e incluso Bush no tienen el tipo de conciencia que deberíamos de tener todos? ¿No cree que estemos perdiendo nuestros valores morales? ¿Que no queda humanidad? “Las palabras claves son ‘podría’ y ‘milagro’. No hay garantía de que la redención surja en las entrañas de un delincuente. Lo que es relativamente cierto es que tenemos que crear las condiciones para que este delincuente pueda ser destituido de su poder y confrontado con sus propios crímenes. No podemos forzar a los hombres mencionados a tener el tipo de conciencia que esperaríamos encontrar en los dirigentes, pero podemos precaria y dolorosamente intentar examinarnos a nosotros mismos, poner a prueba nuestra propia moralidad y cambiar el mundo de manera que nadie llegue a encontrarse con tal grado de poder que sea capaz de crear pena y violencia sin ningún tipo de explicación para ello”. ¿Es ésto idealismo o es el modo más simple de comprender la democracia y los derechos del pueblo? Como él mismo indica los hombres capaces de llevar a cabo ciertas barbaridades no están solos. Un cortejo de interesados y beneficiarios los rodean cerrando los ojos a cualquier realidad que les pueda desfavorecer.

Respecto al arresto de Pinochet en Londres dice que a pesar de vivir en un mundo con tanta impunidad y tan poca responsabilidad, deberíamos celebrar cada paso hacia un mundo en el que las leyes internacionales y los tratados en contra de los abusos de los derechos humanos sean inviolables. “No minimicemos cada una de nuestras victorias porque sí, el juicio a Pinochet establece un precedente y éstos son importantes. De hecho los dictadores piensan que son más vulnerables por el fallo emitido por la Cámara de los Lores de que había causa para juzgar a Pinochet en un tribunal español por crímenes contra la humanidad cometidos en Chile. Añade que a pesar de los muchos arrestos llevados a cabo entre los consejeros y figuras militares defensores de Pinochet, aún queda el hacer público que sin la ayuda de muchos ciudadanos comunes que facilitaron su régimen, el General no hubiera sido capaz de cometer sus crímenes.

En su libro Exorcising Terror encontramos esta frase: “nunca es demasiado tarde, General”. Le cuestiono sobre ella y la edad avanzada del General. “Dije entonces que nunca es demasiado tarde, cierto, pero se lo dije a él. Nunca es demasiado tarde para arrepentirse. En otro sentido, por supuesto, siempre es demasiado tarde. Una vez que el crimen ha sido cometido, en realidad no se puede dar marcha atrás. Y no deberíamos abandonar nunca la esperanza de justicia,” añade, “no porque haya ninguna certeza de que la obtendremos sino porque… bueno, pienso en lo que sería el mundo si renunciáramos a la esperanza y a la lucha. A menudo la única recompensa es la propia lucha”.

En su biografía Heading South, Looking North, también trata de dos temas muy intensos, compartidos por millones de latinos, por millones de inmigrantes, por millones de exiliados: el bilingualismo y el temor a la muerte. “El temor a la muerte ha entrado y salido de mi vida en maneras que aún no acabo de comprender, y que puede que sólo se entiendan cuando todo acabe”, dice. “La verdad es que nunca he tenido miedo al dolor, pero sí a la soledad. Mi lucha con la lengua, tanto si era el castellano como si era el inglés que me dio refugio, fue crucial en mi búsqueda por un camino para derrotar a la muerte”.

Me concede esta entrevista en inglés por ser la lengua que le ocupa en este preciso momento. De hecho está trabajando en los ensayos de una obra de teatro en dicho idioma, sobre Picasso bajo la ocupación Nazi de París, y en un guión para la BBC.
Sus respuestas me provocan más preguntas, podría cuestionar cada una de sus frases, me quedo con más curiosidad que la que tenía antes de acceder a su tiempo. Pero Ariel Dorfman es un hombre muy ocupado, quizá el lector se sienta tan motivado como yo y comience a buscar a su manera las respuestas, las raíces de esa verdad que lo mantiene tan activo, tan políticamente envuelto, saltando de un riesgo a otro, de obra en obra, incansable, como lo ha ido haciendo hasta ahora y deleitándonos con su comprometida complicidad, su activismo literario, su interminable ansia de explorar esa verdad que aún sigue tan oculta.

Su narración está llena de preguntas. Entre ellas, una constante: ¿por qué fue uno de los pocos que se salvó de la masacre? Seguramente seguirá buscando la respuesta. Mientras tanto, me pone al día en sus proyectos: “En los últimos años, he estado trabajando en una serie de obras de teatro. Dos de ellas, Purgatorio y El otro lado, se estrenaron el año pasado en el Seattle Rep y en el Manhattan Theatre Club en Nueva York, y estoy trabajando para su próximo estreno en Londres. Estoy de momento a punto de estrenar la tercera, El armario de Picasso, aquí en Washington DC, donde me encuentro ahora. Se trata de la vida y los dilemas de Pablo Picasso durante los cuatro años de ocupación nazi en París. Tengo previsto varios proyectos más: un musical contra la guerra, Dancing Shadows (mi libreto, música y letras de Eric Woolfson, de The Alan Parsons Project) una película para la BBC, escrita con mi hijo mayor, Rodrigo, y una nueva obra de teatro, En la oscuridad, comisionada por la royal Shakespeare Company y que trata de muchas de las preguntas tratadas en esta entrevista. Más tarde este mismo año, Peter Raymont (director de Shake Hands with the Devil) filmará con mi ayuda y supervisión una versión documental de Heading South, Looking North. Y… sí, respiro de vez en cuando, en medio de tanto trabajo”.

Su amado país vive, tras las duras décadas de los setenta y los ochenta, un renacimiento a la libertad, con una mujer encabezando el gobierno por primera vez en su historia. Dorfman en su artículo titulado “Michelle, our belle”, publicado en una columna en la que colabora periódicamente, (http://commentisfree.guardian.co.uk) habla de la nueva presidenta como alguien que mira hacia el futuro, con los pies en el suelo, determinada e impredecible. Sin duda alguien en quien el pueblo confía y que llega cargada de una nueva esperanza.
Con esa esperanza nos despedimos, con la impaciencia de conocer más sobre los asuntos tratados y con la confianza de que sin duda alguna, el trabajo de este polifacético escritor continuará trayéndonos noticias de verdades ocultas, inspiración y esa inquietud necesaria para hacernos continuar (o comenzar) a defender activamente, en la medida de nuestras humildes posibilidades, los derechos de los más débiles, los derechos de todos.

sábado 2 de diciembre de 2006

Entrevista a David Held

Global Covenant: An Interview with David Held
by David Held / Alan JohnsonLondon, 2006, 17. pp.David Held

David Held is Graham Wallas Professor of Political Science at the London School of Economics and co-director of the Centre for the Study of Global Governance. His recent writings have been concerned to understand the dynamics of globalisation and to reconfigure democratic theory for a global age. These two concerns were brought together, and given a political and programmatic expression in his book Global Covenant: The Social Democratic Alternative to the Washington Consensus (2004).

The interview took place on November 21 at the Centre for the Study of Global Governance.

Personal and Intellectual history

Alan Johnson: Can you tell me something of your personal and intellectual history?

David Held: That's a big question to start with! I was born and brought up in London in a family with four children. I went to the Universities of Manchester, MIT and Cambridge. My academic work has involved positions in Cardiff, York, the Open University and now the LSE. I live in London with four children of my own - too many!

My intellectual and political history starts in two places. I was the only boy in my family, and much favoured. That was great! But it also gave me an elementary sense of some of the injustices of the world. My sisters would look at me glumly sometimes while I was showered with attention. So I learnt certain dynamics of injustice when I was young - a process which continued into my student days in the late 1960s and early 1970s. What I took from that era was a critical search for a politics that was not simply state-based or market-based. Yet, most of the positions on offer at the time failed to meet the test of adequacy and durability.

I sharpened this critical sense through an encounter with the work of critical theorists in the 1970s, particularly with the work of Jürgen Habermas. My background, and his strong emphasis on defending certain enlightenment ideals, meshed well. Yet I also knew that I would have to cut my own way through the questions if I was to both defend some of these ideals and to say a little about how they could be brought to bear on practical politics.



Part 1: A critique of the Washington Consensus and Washington Security Agenda

Alan Johnson: Let me begin with a deliberately naïve and provocative question. What’s wrong with the Washington Consensus? Hasn’t it lifted more people out of absolute poverty, more quickly, than at any other time in human history, as Philippe Legrain shows in his book Open World:/ The Truth About Globalisation (2002)? Martin Wolf, author of Why Globalisation Works (2004), says ‘David Held should cheer up’ and stop frightening us with ‘an imaginary enemy, a bogeyman’. In his view economic globalisation - openness of trade, free movement of capital, expansion of foreign direct investment – has proved to be the key to boosting prosperity and the life opportunities of all. Why is he wrong? What’s wrong with the Washington consensus?


[la entrevisa completa en: http://www.democratiya.com/interview.asp?issueid=7]

Carlos Fuentes sobre México

MEXICO ENTERS A NEW ERA

Carlos Fuentes is Mexico's foremost novelist and essayist. On Friday, Dec. 1, Felipe Calderón will be inaugurated as Mexico's new president after the most contested election in Mexican history. This piece was translated from the Spanish by Margarita Nieto.

By Carlos Fuentes

MEXICO CITY — Felipe Calderón will be inaugurated as Mexico's new president Dec. 1. His candidacy resembled the title of the British film “The Loneliness of the Long Distance Runner.” He was not well viewed by President Vicente Fox. The Paleolithic right wing of his own party, the National Action Party (PAN), didn’t view him with much sympathy, either.

But now, of course, the Aznarist right (the ideological right named after Spain's former conservative prime minister Jose Maria Aznar), the Businessmen's Confederation and the church hierarchy all want to draw close to the new presidential sun so that their interests can thrive in his powerful light.

The next president knows very well, however, that he must be president of all the people who voted for him, not of this or that special interest within his own party — especially since the 0.5 percent margin of his victory, though legitimate, is very slim indeed. In this sense, he must be like Angela Merkel in Germany or Romano Prodi in Italy, who also won very close elections.

As the new president, Calderón will confront a mountain of problems. He will have to establish a new relationship with a plural and difficult, though I hope not idiotic, Congress. With his small room for maneuver, Calderón cannot afford the luxury of failing with the Congress as Fox did. He needs a first-class negotiator dedicated to working with the two houses in order to pass urgent reforms on public safety, water resources and electricity. He also needs to restructure Pemex, the state oil company; pursue tax reform; and address the issues of the re-election of legislators and a second term for presidents.

He also has to confront the gigantic problems of poverty (which thanks to his opponent, Andrés Manuel López Obrador, who still insists he is Mexico's legitimate president, will be kept at the forefront of the national agenda), narcotrafficking with its related violence, and rural isolation.

Beyond all this, Calderón cannot escape dealing with the arrogant, blind and arbitrary U.S. decision to begin closing down the border with Mexico. This will be the first big headache for President Calderón. Within two years, there will be a change at the White House. At last, the ultra-rightist junta that has lost all prestige in the world will leave and a more clearheaded administration will probably come in — possibly led by John McCain, currently a Republican senator from Arizona, who knows the border.

In the coming two years, and even when a new U.S. president is elected, Calderón will have to do battle with a two-bladed sword. Internationally, he will have to negotiate labor rights and decent treatment for Mexican immigrants in the U.S.; domestically, if the closure of the border tightens and things get hot, he will have to deal with finding work for 500,000 laborers each year, imprisoned behind the cactus curtain in Mexico.

This relationship with the U.S. promises to be one of the most difficult in our history because it now depends more on what we do in Mexico than what the gringos do in the U.S. In this, Calderón must heed a fundamental lesson of our history: only negotiate with Washington standing upright, looking at the U.S. straight in the eye. Any genuflection only invites, and deserves, rejection and failure.

Mexico’s part of the bargain with the U.S. is finding a solution to its poverty. The country is indebted to López Obrador for having placed the issue at the top of the national agenda. Poverty is the phantom that runs throughout Mexico’s history, at least since the explorer Alexander von Humboldt described us at the beginning of the 19th century as the country of inequality.

The phantom of poverty frightens us at night, but we forget about it upon awakening. Yet, the clarions have sounded many times. During the Mexican Age of Reason (1858-1872), the liberal reformer Ignacio Ramírez asked, “What shall we do with the poor?” and Julieta Campos picked up the theme a century later in a book about the “invisible Mexico.”

For Campos, it was necessary to emphasize solutions from below: addressing the economic health of tenant farmers, collective farmers, peasants, small-business persons, mid-level executives, medium and small property owners, factory workers and residents of poor neighborhoods; the weakness of local credit systems; and basic investments in education, health and communication. Carlos Slim, Mexico's richest man, says no less in supporting a policy of economic growth and a healthy market economy: “Poverty doesn’t create markets.”

As Mexico seeks to cope with poverty under its new president, there are some examples elsewhere in Latin America, good and bad, worth looking at:

By putting good ideas into practice, Chile has succeeded in developing rapid economic growth with labor and distribution policies that have brought down its level of poverty in accord with one of the principles of its former socialist president Ricardo Lagos: Don’t impoverish the rich, enrich the poor. And Luiz Inácio Lula da Silva has presided over a decline in the poverty level in Brazil from 28 percent in 2003 to 23 percent in 2005. The real income of the poorest Brazilian households rose nearly 30 percent between 2004 and 2005, the minimum wage was raised, and investment in education was increased — without a rise in inflation or in the deficit.

To be sure, Brazil has its share of problems under Lula, including crime and corruption. But overall, his policies have been correct, especially if we compare them to the spending excesses and demagoguery of his Venezuelan neighbor, the ineffable Clown of Caracas, Hugo Chávez. The Venezuelan president spends fistfuls of oil income in doubtful gifts to other nations in order to buy himself a kind of laughable international prestige; at home, he bestows blessings among the military and his relatives, all the while permitting the crumbling of the infrastructure. In the manner of Juan and Eva Peron, he hands out token offerings: charity today, poverty tomorrow. And with aggravating hypocrisy, Chávez attacks the U.S. but still depends on it to be Venezuela’s best oil client!

In light of these advances and setbacks elsewhere, it is time for López Obrador in Mexico to stop plucking out anti-poverty tunes on his rubber band and offer some
practical policies about reducing poverty.

The Lopezobradorist radicals continue to cry fraud, a good part of the left speaks about social discontent, and the entire left confronts a decision: Should it continue to threaten Calderón in the streets with the slogan “Thou shall not pass” or organize a permanent, effective force of opposition on issues beyond the conduct of the election? Isn’t it time to convert what’s been won in the street to what can be won in the forum? Street protests, endless meetings and invoking “the people” are tactics that will finally wither away.

López Obrador is a respected leftist, but he does not represent the entire left. The Mexican left, condemned so many times to be political carnival confetti, has been able to fashion a responsible alternative politics since the 1980s under such leaders as Heberto Castillo, Cuauhtémoc Cárdenas and Porfirio Muñoz Ledo.

The first part of being a responsible alternative today consists in adhering to the results of the election: Was there fraud on July 2? Did it only occur in the presidential election, not in the votes that elected senators and deputies, or in municipalities loyal to the leftist Party of the Democratic Revolution (PRD)? Is the Electoral Tribunal fraudulent, or has it demonstrated impartiality time after time in local and state elections? Would the Electoral Tribunal have been derided as corrupt if López Obrador had won another 0.5 percent of the vote?

These questions pale in front of the facts. The reality is that the Mexican left has today a political presence even greater than at the time of the presidency of Lázaro Cárdenas, who nationalized Mexico's oil resources. Outside the presidential fight, the left has gained a great deal of power in the Congress, locally and regionally. I don’t see its senators, deputies and mayors resigning their posts to take on a permanent campaign to López Obrador's cry of “to hell with all the institutions.”

Despite our imperfections, the inclusive and democratic Mexico we have today requires another language and another attitude. The left has to see itself and organize itself as a permanent political movement, not as a circumstantial outburst. The Mexican left has to fashion itself into an authentic alternative in the manner of Ricardo Lagos and Michelle Bachelet in Chile, overcoming the political boss personality of the likes of López Obrador.

A long road lies ahead for Mexico's left. It took time, patience and organization for Lula, Lagos and Bachelet as well as Bolivia’s Evo Morales to gain power. They represent a Latin American left that is very diverse, not at all monolithic. I hope Mexico one day joins their ranks.

(c) 2006 Global Viewpoint

[http://www.digitalnpq.org/articles/global/132/11-27-2006/carlos_fuentes]

Stephen Hawking y 'Star Trek'






[para mis amigos trekkies...]


Stephen Hawking se postula como turista espacial y apuesta por las naves de 'Star Trek'

El científico británico asegura que el hombre se extinguirá tarde o temprano si no coloniza otros planetas fuera del Sistema Solar

REUTERS - Londres - 01/12/2006

La nave espacial Enterprise cuenta, como otras muchas de la Federación Espacial Unida, con un motor que le permite alcanzar velocidades superiores a la de la luz. La propulsión funciona gracias a la energía desprendida durante el proceso de aniquilación que tiene lugar al juntar materia y antimateria. El prestigioso científico británico Stephen Hawking cree que este sistema, por ahora parte de la ficción de la serie de televisión Star Trek, es factible, y lo propone para que el ser humano conquiste el espacio, una gesta que en su opinión es imprescindible si queremos evitar la extinción.

O colonizamos planetas en otro sistema solar, o correremos la misma suerte que los dinosaurios, ha afirmado el cosmólogo en una entrevista concedida a la radiotelevisión pública británica. Pero ¿cómo hacerlo si viajar a la vecina Marte cuesta con las tecnologías actuales varios años de viaje? Evidentemente, comprándonos un vehículo más potente.

Echando mano de complejas fórmulas y con la velocidad de la luz como límite, Hawking ha asegurado que los avances científicos (por ahora meramente teóricos) podrían llegar a revolucionar los viajes espaciales y hacer factible la colonización de otros planetas. Según él, es urgente: “Tarde o temprano, desastres como la colisión de un asteroide o una guerra nuclear nos borrarán a todos” de la faz de la Tierra. “Pero una vez que nos hayamos diseminado por el espacio y hayamos establecido colonias independientes, nuestro futuro estará asegurado”, ha añadido el científico.

Hawking, de 64 años, recibió ayer el premio científico de más solera n el mundo, la medalla Copley que otorga la Royal Society británica, según informa la cadena de televisión norteamericana CNN en su página de Internet. Este galardón ya lo merecieron en el pasado Albert Einstein y Charles Darwin. Con los cohetes de propulsión química que usamos en la actualidad, el hombre tardaría unos 50.000 años en llegar hasta los planetas que orbitan alrededor de alguna estrella cercana. “La ciencia ficción ha desarrollado la idea del viaje por el hiperespacio, que le lleva a uno a su destino de forma instantánea. Por desgracia, este concepto viola la ley científica que asegura que nada puede viajar más rápido que la luz”. La solución pasa así por los propulsores de antimateria, según Hawking, que acortarían el citado viaje hasta unos seis años. “No se haría demasiado largo”, acota el científico, que incluso se postula para intentarlo: “no me da miedo la muerte, pero no tengo prisa. Mi próximo objetivo es salir al espacio. Quizá Richard Branson quiera ayudarme”, en referencia al millonario británico, que dirige una agencia de turismo espacial.